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Citas Bíblicas que un unicitario no puede responder, trinidad

Citas Bíblicas que un unicitario no puede responder

1- Hechos 7,55 Esteban, lleno del Espíritu Santo y con los ojos fijos en el cielo, vio la gloria de Dios, y a Jesús, que estaba de pie a la derecha de Dios. 56 Entonces exclamó: «Veo el cielo abierto y al Hijo del hombre de pie a la derecha de Dios».

2-Mateo 3,16 Apenas fue bautizado, Jesús salió del agua. En ese momento se le abrieron los cielos, y vio al Espíritu de Dios descender como una paloma y dirigirse hacia él. 17 Y se oyó una voz del cielo que decía: «Este es mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta toda mi predilección».

3-Lucas 3, 22 se abrió el cielo  y el Espíritu Santo descendió sobre él en forma corporal, como una paloma. Se oyó entonces una voz del cielo: «Tú eres mi Hijo muy querido, en quien tengo puesta toda mi predilección».

Enseña la Biblia que el Espíritu Santo es Dios?

Enseña la Biblia que el Espíritu Santo es Dios?
Reflexiones bíblicas sobre la divinidad del Espíritu Santo
Autor: César Vidal Manzanares

Fuente: Libro: “Las Sectas frente a la Biblia”  ApologeticaCatolica.org

NOTA SOBRE LAS VERSIONES DEL TEXTO SAGRADO: A lo largo de la obra he utilizado con preferencia mi propia traducción directa del griego para el Nuevo Testamento, y del hebreo y arameo para el Antiguo. En el primer caso me he valido del Greek-English New Testament, de Nestlé y Aland, Editio XXVI, Stuttgart 1981, y en el segundo de la Biblia Hebraica Stuttgartensia, Editio Minor, Stuttgart 1984. Cito también de las versiones prestigiosas de la Biblia comunes en el mundo de habla hispana y de las propias ediciones de las sectas. Las siglas siguientes son las utilizadas en relación con las diversas traducciones de la Biblia: VNM: Versión del Nuevo Mundo o Biblia de los Testigos de Jehová; EP: La Santa Biblia, de Ediciones Paulinas; BJ: Biblia de Jerusalén; NC: Nácar Colunga; VP: Versión Popular; VM: Versión Moderna; NBE: Nueva Biblia Española; RV: Reina-Valera. Cuando no se indica referencia, la traducción es mía.

Las objeciones que históricamente se han formulado contra la doctrina de la Trinidad se han dirigido mayoritariamente en contra de la plena divinidad de la persona del Hijo. Sin embargo, da la impresión de que, supuestamente, negada ésta, los antitrinitarios no tuvieran mucho interés en refutar la divinidad del Espíritu Santo. Es como si resultara ocioso continuar una disputa sobre la Trinidad cuando ya ha quedado de manifiesto que una de las tres personas no es Dios, sino un dios o un mero hombre.
Quizá esto explique por qué los argumentos contra el Espíritu Santo son tan poco elaborados en las sectas, llegando en muchos casos a no existir siquiera. Los mismos Testigos de Jehová, que definen al Espíritu Santo como la “fuerza activa de Dios” y la comparan con formas de energía como la electricidad que impulsa el funcionamiento de los electrodomésticos, ponen de manifiesto una pobreza extrema en la negación de la personalidad y la divinidad del Espíritu Santo.

Pero ¿enseña realmente la Biblia que el Espíritu Santo carece de personalidad y que no es Dios?

l. Objeciones de las sectas
Tres son fundamentalmente las objeciones que he recogido en conversaciones con testigos y estudios de sus publicaciones en relación con la personalidad y divinidad del Espíritu Santo.

  • La primera es la consistente en afirmar que la Biblia no enseña en ningún sitio ni que el Espíritu Santo sea una persona ni que sea Dios. A contestar esta objeción dedicaremos los dos apartados siguientes de este capítulo.
  • La segunda es señalar que el Espíritu Santo es una fuerza impersonal, como el agua lo es, ya que se nos dice en la Biblia que se es bautizado con el Espíritu Santo y también que se es bautizado en agua. Resulta obvio, alegan los “jehovistas”, que si el Espíritu Santo fuera una persona no podría estar sobre tantas personas a la vez.
    No hace falta señalar que tal objeción, en el fondo, es ridícula, y, en realidad, proporciona un argumento a favor de la divinidad del Espíritu Santo. Si realmente el Espíritu Santo puede estar en tantas partes (como los testigos reconocen que lo señala la Escritura), sólo puede explicarse porque es Dios. Como Dios precisamente, goza del don de la ubicuidad, es decir, de poder estar en diversos lugares a la vez. Pablo mismo señala que “en él (Dios) vivimos, nos movemos y existimos” (He 17,28) (BJ); y de esta ubicuidad no se desprende que Dios no sea Dios -porque, por ejemplo, también nos movemos en medio del aire, y éste no tiene personalidad-, sino que concluye que Dios es omnipotente y que nos va a juzgar a todos. Como puede verse, pues, esta objeción no tiene ninguna validez para negar la personalidad y divinidad del Espíritu Santo. [Una variante de esta objeción es afirmar que el Espíritu Santo carece de personalidad, puesto que entra en las personas. El argumento, una vez más, es muy pobre. Los demonios entran en el interior de las personas en los casos de posesión, y no por ello pierden su personalidad; ¿por qué le iba a suceder eso, sin embargo, al Espíritu Santo? ¿Pretenden afirmar los testigos que el espíritu de Satanás goza de más cualidades que el de Dios?]
  • La tercera objeción es similar a la segunda. Viene a decir que el Espíritu Santo ni es Dios ni tiene personalidad, porque de él se afirma en la Biblia que se bebe (l cor 12,14). Ahora bien, puesto que lo que se bebe siempre son sustancias sin personalidad (agua, vino, etc.), el Espíritu Santo no es Dios y tampoco tiene personalidad.
    Lo cierto es que Pablo, sólo unas líneas antes, ha señalado que los israelitas también bebieron de Cristo, que es un ser personal y también Dios: “Y todos bebieron la misma bebida espiritual, pues bebían de la roca espiritual que les seguía; y la roca era Cristo” (1Cor 10,4) (BJ). Tan claramente desmiente el pasaje la objeción de los testigos, que éstos no han tenido el más mínimo reparo en cambiarlo en su Versión del Nuevo Mundo, donde se dice: “y aquella masa rocosa significaba Cristo”; burda falsificación por otra parte, ya que la palabra griega que aparece en el original es en, es decir “era”, y no “significaba”. Pero, como ya ha tenido ocasión de comprobar el lector en el capítulo anterior, cambiar versículos de la Biblia para amoldarlos a sus doctrinas es algo habitual en las tácticas de la Wachtower.
    Poca, si es que alguna, consistencia presentan estas dos objeciones de los testigos. Pasemos ahora a examinar si efectivamente la Biblia enseña o no la personalidad del Espíritu Santo.

 

2. El Espíritu Santo es un ser personal
Definir si un ente goza o no de personalidad no plantea ninguna dificultad especial. Es obvio que una fuerza impersonal, como la electricidad, el agua, la energía nuclear, etc., no puede desarrollar actividades propias de los seres dotados de personalidad, ya sean humanos o espirituales. Ahora bien, si la electricidad pudiera revelar, enseñar, guiar, ordenar, interceder, enviar, hablar, etc., ya no nos hallaríamos ante una fuerza impersonal, sino ante un ente personal. Ahora bien, en la Biblia, ¿el Espíritu Santo aparece como una fuerza impersonal, al estilo de la electricidad, según afirman los testigos, o, por el contrario, está ligado indisolublemente a cualidades personales? Pensamos que el propio lector puede sacar sus propias conclusiones a partir de los textos que citamos a continuación a título de ejemplo, razón ésta por la que limitaremos los comentarios sobre los mismos a un mínimo indispensable:
El Espíritu Santo enseña y recuerda. “Mas el ayudante, el espíritu santo, que el Padre enviará en mi nombre, ése les enseñará todas las cosas y les hará recordar todas las cosas que les he dicho” (Jn 14,26) (VNM). ¿Cómo puede enseñar -la palabra griega didásei utilizada aquí contiene la idea de enseñar como maestro- y recordar todo un ente que no tiene ni personalidad?
El Espíritu Santo da testimonio. “Cuando llegue el ayudante que yo enviaré a ustedes del Padre, el espíritu de la verdad, que procede del Padre, ése dará testimonio acerca de mí, y ustedes, a su vez, han de dar testimonio, porque han estado conmigo desde que principié” (Jn 15,26) (VNM). Tanto el Espíritu Santo como los discípulos de Jesús dan testimonio. ¿Cómo es posible que el primero carezca de personalidad y los segundos no? ¿Cómo es posible que un ente carente de personalidad sea el encargado de instruir a seres que sí la tienen?
“El espíritu mismo da testimonio con nuestro espíritu de que somos hijos de Dios” (ROM 8,16) (VNM).
El Espíritu Santo guía a la Verdad. “Sin embargo, cuando llegue aquél, el espíritu de la verdad, él los guiará a toda la verdad, porque no les hablará por su propio impulso, sino que hablará las cosas que oye, y les declarará las cosas que vienen” (Jn 16,13) (VNM).
Las palabras de Jesús transmitidas por el autor del cuarto evangelio no pueden resultar más claras: el Espíritu guiará a toda la verdad; hablará no según su propio impulso, sino lo que oiga, y anunciará el futuro. ¿Puede una fuerza impersonal -como la electricidad- hacer esto?
El Espíritu Santo glorifica. “Aquél (el Espíritu Santo) me glorificará, porque recibirá de lo que es mío y se lo dará a ustedes” (Jn 16,14) (VNM).
El Espíritu Santo dirige la evangelización. “Además atravesaron Frigia y el país de Galacia, porque el espíritu santo les había prohibido hablar la palabra en el (distrito de) Asia” (He 16,6) (VNM).
¿Es siquiera verosímil que una fuerza impersonal pudiera formular prohibiciones y órdenes en relación con un tema como la evangelización?
El Espíritu Santo conduce. “Porque todos los que son conducidos por el espíritu de Dios, éstos son los hijos de Dios” (ROM 7,14) (VNM).
¿Cómo es posible que una fuerza carente de personalidad -como la electricidad- conduzca a personas que sí tienen personalidad, de tal manera que si éstas se someten a su guía pongan de manifiesto que son hijos de Dios?
El Espíritu Santo intercede. “De igual manera el espíritu también acude con ayuda para nuestra debilidad; porque el (problema de) lo que debemos pedir en oración cómo necesitamos hacerlo no lo sabemos, pero el espíritu mismo aboga por nosotros con gemidos no expresados. Sin embargo, el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del espíritu, porque éste aboga en conformidad con Dios por los santos” (ROM 8,26-27) (VNM).
¿Cabe en cabeza humana que un ente sin ninguna personalidad sepa más que seres humanos que sí la tienen? ¿Es lógico pensar que un ente que no tiene personalidad se preocupe hasta el punto de abogar por seres humanos con gemidos que no pueden narrarse? ¿Es siquiera asimilable que un ente sin personalidad abogue además en plena conformidad con lo que Dios desea?
El Espíritu Santo envía. “Por consiguiente, estos hombres, enviados por el Espíritu Santo, bajaron a Seleucia, y de allí se embarcaron para Chipre” (He 13,4).
¿Cómo es posible que un ente sin personalidad pueda enviar a seres que sí la tienen, marcándoles además su itinerario concreto?
El Espíritu Santo toma decisiones en el seno de la Iglesia. “Porque al espíritu santo y a nosotros mismos nos ha parecido bien no añadirles ninguna otra carga salvo estas cosas necesarias” (He 15,28) (VNM).
¿Desde cuándo una fuerza impersonal -como la electricidad- puede tomar decisiones junto a seres humanos?
“Presten atención a sí mismos y a todo el rebaño, entre el cual el espíritu santo los ha nombrado superintendentes, para pastorear la congregación de Dios…” (He 20,28) (VNM).
Pero ¿cómo puede una fuerza sin personalidad nombrar a los obispos para que pastoreen la Iglesia?
El Espíritu Santo provoca la profecía. “Ahora bien, en estos días unos profetas bajaron de Jerusalén a Antioquía. Uno de ellos, por nombre Agabo, se levantó, y por el espíritu procedió a indicar que una gran hambre estaba por venir sobre toda la tierra habitada; la cual de hecho tuvo lugar en el tiempo de Claudio” (He 11,27-28) (VNM).
“Y viniendo a nosotros y tomando el cinturón de Pablo, se ató los pies y las manos y dijo: Así dice el Espíritu Santo: Al varón a quien pertenece este cinturón los judíos lo atarán de esta manera en Jerusalén y lo entregarán en manos de gente de las naciones” (He 21,11) (VNM).
En estos pasajes asistimos a dos ocasiones en que el Espíritu Santo movió a un profeta a predecir el futuro incluso señalando las palabras concretas que debía pronunciar. Las profecías, al contrario de las dadas por testigos, adventistas, mormones o Niños de Dios, se cumplieron. ¿Puede realmente una fuerza impersonal impulsar la profecía hasta el punto de hacer articular las palabras concretas y determinar su cumplimiento?
El Espíritu Santo ordena. “De modo que el espíritu me dijo que fuera con ellos sin dudar nada” (He 11,12) (VNM).
“Mientras ellos estaban ministrando públicamente a Jehová y ayunando, el espíritu santo dijo: “De todas las personas apártenme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado” (He 13,2) (VNM).
¿Cómo es posible que una fuerza impersonal como la electricidad pueda dar órdenes a Pedro, el príncipe de los apóstoles, y a la Iglesia, pronunciando incluso frases completas?
El Espíritu Santo da dones. “Pero la manifestación del espíritu se da a cada uno con un propósito provechoso. Por ejemplo, a uno se le da mediante el espíritu habla de sabiduría, a otro habla de conocimiento según el mismo espíritu, a otro fe por el mismo espíritu, a otro dones de curaciones por ese único espíritu, a otro operaciones de obras poderosas, a otro el profetizar, a otro discernimiento de expresiones inspiradas, a otro lenguas diferentes, y a otro interpretación de lenguas. Pero todas estas operaciones las ejecuta el uno y mismo espíritu. Distribuyendo a cada uno respectivamente así como dispone” (1Cor 12,7-11).

Ahora bien, nosotros nos preguntamos ¿cómo es posible que una fuerza sin personalidad y que, por lo tanto, carece de discernimiento, de sabiduría, de fe, de conocimiento -todas ellas cualidades personales- puede dotar de esos dones a seres humanos? ¿No será precisamente porque sí tiene personalidad y porque además dispone de todas estas cualidades?
El Espíritu Santo revela. “Además, se le había revelado divinamente por el espíritu santo que no vería la muerte antes de que hubiera visto al Cristo de Jehová” (Lc 2,26) (VNM).
Pero ¿cómo puede revelar el futuro a una persona un ente que no tiene personalidad?
El Espíritu Santo habla frases enteras. Hemos visto ya algunos ejemplos en los apartados anteriores, pero vamos a citar alguno más:
“De modo que el espíritu dijo a Felipe: Acércate y únete a ese carro” (He 8,29) (VNM).
¿Cómo puede una fuerza impersonal pronunciar frases coherentes y articuladas que tienen un propósito y que incluso vaticinan el futuro?
El Espíritu Santo puede ser resistido. “Hombres obstinados e incircuncisos de corazón y de oídos, siempre están ustedes resistiendo al espíritu santo; como hicieron sus antepasados antes de ustedes” (He 7,51) (VNM).
Creemos que los textos reproducidos arriba, escasos botones de muestra por otra parte, establecen de manera indiscutible el concepto que los primeros cristianos tenían acerca del Espíritu Santo. Para ellos no era una fuerza activa e impersonal, comparable a la electricidad, como pretende la Wachtower. Por el contrario, el Espíritu Santo no sólo tenia personalidad, sino que además contaba con un papel en la vida de la Iglesia y de los creyentes (papel ya anunciado por el propio Jesús) que dejaba entrever su valor sobrehumano y, como examinaremos con más claridad en el siguiente apartado, divino. Sinceramente no pensamos que se pueda pretender bajo ningún concepto que, a la luz del Nuevo Testamento, el Espíritu Santo es una energía carente de personalidad.
3. El Espíritu Santo es Dios
Ahora bien, ¿muestra con la misma certeza la Escritura que el Espíritu Santo es Dios? Una vez más vamos a dejar hablar a la Biblia, limitando nuestros comentarios a su mínima expresión.
Mentir al Espíritu Santo es mentir a Dios. “Pero Pedro dijo: Ananías, ¿por qué te ha envalentonado Satanás a tratar con engaño al espíritu santo y a retener secretamente parte del precio del campo? Mientras permanecía contigo, ¿no permanecía tuyo?, y después que fue vendido, ¿no continuaba bajo tu control? ¿Por qué te propusiste un hecho de esta índole en tu corazón? No has tratado con engaño a los hombres, sino a Dios” (He 5,3-4) (VNM).
El Espíritu Santo es el mismo Jehová que habló en el Antiguo Testamento. “Así, porque estaban en desacuerdo unos con otros, empezaron a irse, mientras Pablo hacía este único comentario: Aptamente habló el espíritu santo por Isaías el profeta a los antepasados de ustedes diciendo: Ve a este pueblo y di: Oyendo oirán, pero de ningún modo entenderán; y mirando mirarán, pero de ningún modo verán” (He 28,2526) (VNM).
Ahora bien, lo cierto es que Pablo cita de Is 6,8-9; y allí no se dice que hablara el Espíritu Santo, sino el mismo Jehová: “Y empecé a oír la voz de Jehová, que decía: ¿A quién enviaré y quién irá por nosotros? Y yo procedía a decir: Aquí estoy yo. Envíame a mí. Y él pasó a decir: Ve, y tienes que decir a este pueblo: Oigan vez tras vez, pero no entiendan; y vean vez tras vez, pero no consigan conocimiento” (ls 6,8-9).
¿Se equivocaba el apóstol Pablo al identificar a Jehová con el Espíritu Santo, o se equivocan los testigos al decir que el Espíritu Santo no es Dios?
“Por esta razón, así como dice el espíritu santo: Hoy, si ustedes escuchan la propia voz de él, no endurezcan sus corazones como en la ocasión de causar amarga cólera, como en el día de hacer la prueba en el desierto, en el cual sus antepasados me probaron con una prueba, y con todo habían visto mis obras durante cuarenta años. Por esta razón quedé asqueado de esta generación y dije: Siempre se descarrían en su corazón y ellos mismos no han llegado a conocer mis caminos. De modo que juré en mi cólera: No entrarán en mi descanso” (Heb 3,7-11) (VNM).
El autor de la carta a los Hebreos reproduce aquí una extensa cita del Sal 95,7-11, atribuyéndola al Espíritu Santo. Basta ir al Antiguo Testamento para comprobar que el que habla en el mismo es Jehová. Ahora bien, ¿se equivocaba el autor de la carta a los Hebreos identificando al Espíritu Santo con el Jehová del Antiguo Testamento, o se equivoca la Wachtower al decir que el Espíritu Santo ni es Dios ni tiene personalidad?
El Espíritu Santo es Jehová. Por todo lo anterior es fácil de comprender que el Nuevo Testamento identifique al Espíritu Santo de manera clara con el Señor del Antiguo: “Ahora bien, Jehová es el espíritu; y donde está el espíritu de Jehová hay libertad” (2Cor 3,17) (VNM).
La misma Biblia de la Wachtower lo expresa con una claridad tan meridiana que creemos que sobran los comentarios.
Sólo el Espíritu Santo abarca las cosas de Dios. Por todo ello no es de extrañar que en la mente de los autores del Nuevo Testamento, que, como hemos visto, no creían que el Espíritu Santo no fuera Dios ni tampoco pensaban que era una fuerza impersonal, anidara la certeza de que toda la inmensidad de Dios sólo podía ser penetrada por el Espíritu Santo, algo imposible si éste hubiera sido una simple fuerza activa carente de personalidad:
“Porque, ¿quién entre los hombres conoce las cosas del hombre salvo el espíritu del hombre que está en él? Así también, nadie ha llegado a conocer las cosas de Dios salvo el espíritu de Dios” (1Cor 2,11) (VNM).
Porque el Espíritu Santo es Dios, se puede blasfemar contra él. “Sin embargo, cualquiera que blasfemare contra el espíritu santo no tiene perdón jamás, sino que es culpable de pecado eterno” (Mc 3,29) (VNM). [La blasfemia contra el Espíritu Santo es la resistencia frente al mismo. Mientras otros pecados permiten su perdón al no entrañar necesariamente la dureza de corazón, el que se cierra al Espíritu Santo impide que el arrepentimiento entre en su alma y con él la misericordia de Dios.]
4. Conclusión
En opinión del que escribe estas líneas, la doctrina del Espíritu Santo es una de las realidades más hermosas y conmovedoras de las que nos hablan las Escrituras. Activo de manera menos manifiesta en el Antiguo Testamento, es a partir de pentecostés cuando irrumpe con toda su grandeza y poder en la historia de la humanidad.
Cuando el creyente está solo, es el Espíritu Santo el que intercede por él con unos gemidos que no pueden expresarse en términos humanos; cuando siente la duda, clama al unísono con nuestras almas, recordándonos que tenemos un Padre en el cielo; cuando la Iglesia se zarandea en el mar de la historia, él se presta a guiarla y reparte, sin miedo al derroche, sus carismas (en los que la Wachtower no cree) para edificación del cuerpo de Cristo. Ese espíritu abrió la puerta de la Iglesia a los judíos del pentecostés llegados de los lugares más remotos de la tierra; se derramó sobre Cornelio, el primer gentil cristiano, y abrió las rutas del evangelio en medio de una sociedad que, como la nuestra de hoy en día, lo necesitaba ardientemente. Ese espíritu enseña y recuerda la palabra y la obra de Jesús, da testimonio y revela. Sin él no seríamos nada, porque él empolló la vida que había en el fondo de las aguas antes de la creación (Gén 1,2). En su nombre somos bautizados, y él nos sostiene en nuestra vida para que, como hijos de Dios, un día podamos estar con Cristo para siempre. No es de extrañar, pues, que los primeros cristianos lo citaran con profusión en sus oraciones y que ansiaran cada vez más su cercanía; y tampoco es raro que el himno cristiano más hermoso quizá de todos los tiempos, el Veni Creator Spiritus esté dedicado y dirigido a él.
La jactancia de la Wachtower, empero, lo califica simplemente como una fuerza sin personalidad, que se asemeja a la electricidad, que no es Dios, que ya no derrama sus dones sobre el pueblo de Dios. Si en ocasiones la falsedad puede ser externamente hermosa, no es en este caso, porque a la grandeza sublime e inenarrable de las Escrituras sólo ha sustituido una paupérrima caricatura sectaria.

Algunas objeciones trinitarias resueltas

Actualmente en la red existe gran revuelo de parte de muchos enemigos de la Trinidad, los cuales han abiertos sus blogs y sus paginas donde exponen ahí sus creencias erróneas sobre la Trinidad.

El siguiente es un articulo que se publica en uno de estos lugares antitrinitarios y he querido dar de mi parte alguna respuesta esperando ayude en algo a los que buscan respuestas a estos ataques. Limitándome eso si a no exponer aquí el enlace con el fin de que alguna persona que no este firme en su fe pueda ser confundida por estos guías de ciegos.
Respondiendo los errores de David K. Bernard sobre la Trinidad. (Tomado del Capítulo 12 del Libro La Unicidad de Dios).
El problema básico es que el trinitarismo es una doctrina extrabíblica que contradice un número de enseñanzas bíblicas y muchos versículos específicos de las Escrituras. Además, esa doctrina contiene un número de contradicciones internas. Por supuesto, la contradicción interna más obvia consiste en cómo puede haber tres personas de Dios en algún sentido significativo y aún así Él puede existir como un solo Dios.
 
Primero aquí se hacen algunas afirmaciones gratuitas; “…el trinitarismo es una doctrina extrabíblica”, “contradice un número de enseñanzas bíblicas y muchos versículos específicos de las Escrituras”, “doctrina contiene un número de contradicciones internas”.
 
La cuestión comienza mal ya de entrada asumiendo una postura demagógica y falaz. Y el único argumento (si es que llega a ser realmente un argumento), es la aserción de; “¿cómo puede haber tres personas de Dios en algún sentido significativo y aún así Él puede existir como un solo Dios?”
 
Notemos que el dogma de la Trinidad no postula que en Dios hay; “tres personas (de Dios) en algún sentido significativo”, sino que en la unicidad de Dios hay tres personas distintas entre si, en cuanto a su relación de origen. Por eso la conclusión también es falaz; i.e., “que Dios no puede existir siendo trino”. Simplemente se teje la falacia desde el principio para terminar en una conclusión errada.
 
Continúa el autor:
A continuación, hemos compilado una lista de otras contradicciones y de los problemas asociados con el trinitarismo. Esta no es una lista completa pero sí da una idea de cuánto aquella doctrina se ha apartado de la Biblia. (…)
 
1. ¿Tuvo Jesucristo dos padres? El Padre es el Padre del Hijo (1. Juan 1:3), pero el niño que nació de María fue engendrado por el Espíritu Santo (Mateo 1:18, 20; Lucas 1:35) ¿Cuál de ellos es el verdadero Padre? Algunos trinitarios dicen que el Espíritu Santo era meramente el agente del Padre en el proceso de la concepción – un proceso que ellos comparan con la inseminación artificial.
 
Este autor intenta aquí crear un argumento en base a los textos de (1ª Juan 1:3) donde se dice que Jesús es Hijo del Padre, y; (Mateo 1:18, 20; Lucas 1:35) donde se dice que Jesucristo fue engendrado por el Espíritu Santo, y se pregunta erróneamente; ¿Cuál de ellos es el verdadero Padre?
 
Esta respuesta la misma Biblia la responde, pues en ningún lugar se dice que Jesús sea Hijo del Espíritu Santo, sino simplemente que fue el agente por el cual se dio la Encarnación, y no que Jesucristo haya procedido del Espíritu.
 
La persona divina de Jesús no tubo algún origen como un humano tiene de su padre y madre, sino que la paternidad del Hijo le viene por una generación inmanente; es decir, que procede del Padre pero permanece en el Padre, como por ejemplo; el verbo interior que procede de nuestra inteligencia.
 
Muchos anti-trinitarios se pierden en entender la Trinidad con estos cuestionamientos, ya que si Dios es uno y trino no podría estar el Hijo ausente en la misma obra creadora de su humanidad, y el hecho de que haya sido engendrado en el Vientre de María por el Espíritu Santo, no le hace este padre de Jesús, ya que antes de este evento, nunca se dice que el Espíritu haya descendido directamente sobre una mujer para convertirla en madre.
 
San Atanasio dice «Cuando el Verbo se encarnó en la santísima Virgen María, el Espíritu entró en ella juntamente con él; por el Espíritu, el Verbo se formó un cuerpo y lo adaptó a sí, queriendo unir mediante sí y llevar al Padre toda la creación» (Ad Serap. 1, 31).
 
Esto es porque en toda la obra creadora Dios obra (ad extra) es decir, fuera de Si, pero siempre obra en común. En la Encarnación es una obra (ad extra) de Dios, porque la naturaleza humana de Cristo es creada, mas no implica que la persona divina del Hijo dejo de existir para comenzar a existir como persona después de la Encarnación.
 
“Toda la economía divina es la obra común de las tres personas divinas. Porque la Trinidad, del mismo modo que tiene una sola y misma naturaleza, así también tiene una sola y misma operación. “El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo no son tres principios de las criaturas, sino un solo principio”. Sin embargo, cada persona divina realiza la obra común según su propiedad personal. Así la Iglesia confiesa, siguiendo al Nuevo Testamento: “uno es Dios y Padre de quien proceden todas las cosas, un solo el Señor Jesucristo por el cual son todas las cosas, y uno el Espíritu Santo en quien son todas las cosas”. Son, sobre todo, las misiones divinas de la Encarnación del Hijo y del don del Espíritu Santo las que manifiestan las propiedades de las personas divinas.” ( CIC 258)
 
La única forma que este argumento pudiera ser concluyente y una objeción para los trinitarios, es presuponiendo que la persona del Hijo no existía antes de la Encarnación y que ahí tubo su origen para poder atribuirle al Espíritu alguna paternidad en relación a Cristo.
 
2. ¿Cuántos Espíritus hay? Dios Padre es Espíritu (Juan 4:24), el Señor Jesús es Espíritu (2. Corintios 3:17), y el Espíritu Santo es por definición un Espíritu. Sin embargo, hay un solo Espíritu (1. Corintios 12:13; Efesios 4:4).
 
Realmente no se porque esto debería afectar algo al dogma de la Trinidad, ya que creemos que en efecto el Padre es Espíritu como dice en (Juan 4:24) y no es de carne y hueso como alegan los mormones. Y en (2ª Corintios 3:17) donde dice; “El Señor es el Espíritu”, tampoco esta en contra de la Trinidad, y por el contrario la soporta, ya que en efecto San Pablo había dicho ya que Jesucristo era un “espíritu vivificante” (cf. 1ª Cor 15:45). Todo esto quiere decir que Jesucristo y el Espíritu Santo, que ciertamente son dos personas distintas, no tienen intereses contrapuestos en la santificación de las almas, sino perfectamente compenetrados; (2ª Cor 3:17) Porque el Señor es el Espíritu, y donde está el Espíritu del Señor, allí está la libertad.
 
De ahí que, en cierto sentido, es la misma cosa recibir a Cristo y recibir el Espíritu. Todo esto resulta más claro si atendemos a que Pablo, como en general la Escritura, mira más al aspecto funcional que al ontológico o metafísico. El Espíritu viene a ser como la presencia actuante del Señor. Y en (1ª Corintios 12:13; Efesios 4:4) obviamente destacan la unicidad del Espíritu Santo como persona distinta, y lo singularizan de esta manera para clarificar que no es ni el Padre ni el Hijo.
 
3. Si el Padre y el Hijo son personas coiguales, ¿por qué oró Jesús al Padre? (Mateo 11:25). ¿Puede Dios orar a Dios?
 
Esta presunción también es falaz, pues preconcebidamente se condiciona la divinidad, ergo; “Dios no puede orar a Dios”, para determinar que no son coliguales.
 
¿Puede una persona humana dejar de ser persona humana si ora alabando a otra persona coigual? No! en nada afecta su naturaleza.
 
¿Que dijo Jesús en Mat 11:25?
 
En aquella ocasión Jesús exclamó: “Yo te alabo, Padre, Señor del Cielo y de la tierra, porque has mantenido ocultas estas cosas a los sabios y entendidos y las has revelado a la gente sencilla. Sí, Padre, pues así fue de tu agrado.
 
¿Que hay de malo con esto? ¿En que afectaba esto a la persona de Jesús como verdadero Dios? En nada en lo absoluto.
 
4. De igual modo, ¿Por qué el Hijo no puede saber tanto como el Padre? (Mateo 24:36; Marcos 13:32).
 
Porque el Padre no se Encarno, ni tiene una naturaleza humana como Jesús. Esto no significa que el Hijo como Dios verdadero no sepa todo, pero como hombre puede tender ciertas limitaciones, y el a veces hablaba como Dios y como hombre, sin duda lo hace en (Mateo 24:36; Marcos 13:32). Y sin duda se limito como hombre a no revelar ciertas cosas sobre el fin del mundo que no convenía que fuesen reveladas (e.g., el dia y la hora), pero el si sabia el día y la hora, y como serian estos acontecimientos y lo revelo de la manera que convenia que fuese revelado, no como los apostoles y muchos hoy dia les gustaría saber;
 
Mat 24:37,39 La venida del Hijo del Hombre recordará los tiempos de Noé. Unos pocos días antes del diluvio, la gente seguía comiendo y bebiendo, y se casaban hombres y mujeres, hasta el día en que Noé entró en el arca. No se dieron cuenta de nada hasta que vino el diluvio y se los llevó a todos. Lo mismo sucederá con la venida del Hijo del Hombre:
 
Es lógico pensar que si Jesús hubiera sido ignorante de todo esto, no habría revelado todo esto en gran detallo pero como dije convenía a nosotros para estar vigilantes y atentos y haciendo frutos dignos de arrepentimiento y conversión constates;
 
Mar 13:33 Estén preparados y vigilando, porque no saben cuándo llegará ese momento. Cuando un hombre va al extranjero y deja su casa, entrega responsabilidades a sus sirvientes, cada cual recibe su tarea, y al portero le exige que esté vigilante. Lo mismo ustedes: estén vigilantes, porque no saben cuándo regresará el dueño de casa, si al atardecer, a medianoche, al canto del gallo o de madrugada;” no sea que llegue de repente y los encuentre dormidos. Lo que les digo a ustedes se lo digo a todos: Estén despiertos.
 
5. De igual modo, ¿Cómo puede ser que el Hijo no tenga poder si el Padre no se lo da? (Juan 5:19, 30; 6:38).
 
Jn 5:19 Jesús les dirigió la palabra: “En verdad les digo: El Hijo no puede hacer nada por su cuenta, sino sólo lo que ve hacer al Padre. Todo lo que haga éste, lo hace también el Hijo. (BL)
 
Jn 5:30 Yo no puedo hacer nada por mi cuenta, sino que juzgo conforme a lo que escucho; así mi juicio es recto, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad de Aquel que me envió. (BL)
 
Jn 6:38 porque yo he bajado del cielo, no para hacer mi voluntad, sino la voluntad del que me ha enviado. (BL)
 
En ninguno de los textos dice que; (Sic) “el Hijo no tenga poder si el Padre no se lo da”, sino que la obra del Hijo esta en consonancia con la voluntad del Padre, y que en Dios aunque haya dos personas distintas estas no están en oposición la una con la otra, por eso continua;
 
Jn 6:39-40 Y la voluntad del que me ha enviado es que yo no pierda nada de lo que él me ha dado, sino que lo resucite en el último día. Sí, ésta es la decisión de mi Padre: toda persona que al contemplar al Hijo crea en él, tendrá vida eterna, y yo lo resucitaré en el último día.
 
Como vemos, El Padre le da a Cristo a los elegidos, y el Hijo las resucita.
 
6. De igual modo, ¿qué de los otros versículos de la Escritura que indican la desigualdad entre el Hijo y el Padre? (Juan 8:42; 14:28; 1. Corintios 11:3).
 
Pues tampoco hay alguna “desigualdad”.
 
Jn 8:42 Jesús les replicó: “Si Dios fuera su Padre, ustedes me amarían a mí, porque yo he salido de Dios para venir aquí. No he venido por iniciativa propia, sino que él mismo me ha enviado.
 
Jn 14:28 Saben que les dije: Me voy, pero volveré a ustedes. Si me amaran, se alegrarían de que me vaya al Padre, pues el Padre es más grande que yo.
 
Este texto se suele mal interpretar.
 
Dios Padre puede ser mayor que Jesús jerárquicamente como por el que procede el Hijo, mas no significa que no tenga el mismo poder que el Padre.
 
El presidente del Perú, puede ser mayor en grado que el secretario de relaciones, mas por naturaleza no les hace diferentes, y humanamente ambos podrían poseer los mismos “poderes” y virtudes.
 
Como dice San Agustín;
 
“Cristo era inferior a sus propios padres, cuando siendo niño les estaba sometido según dice el Evangelio. Reconozcamos, pues, la doble naturaleza de Cristo: la una por la cual es igual al Padre, que es la divina, y la humana, que le hace inferior al Padre. Una y otra naturaleza no constituyen dos, sino un solo Cristo, porque Dios no es cuaternidad, sino Trinidad.” (in Ioannem tract., 78)
 
1ª Cor 11:3 Pero quiero recordarles que la cabeza de todo varón es Cristo, y la cabeza de la mujer es el varón, y la cabeza de Cristo es Dios.
 
¿Que nos dice Pablo aquí en 1ª Cor 11:3?
 
Sin embargo, quiero que sepáis que la cabeza de todo hombre es Cristo; y la cabeza de la mujer es el hombre; y la cabeza de Cristo es Dios.
 
Si usted se siente mayor que su mujer por naturaleza, le reto a que valla con su esposa, le de una palmadita en la cabeza y le diga que es grato saber que ella es inferior que usted.
 
De la misma manera el Padre puede ser la cabeza del Hijo, pero eso no significa que no posea los mismos poderes y atributos divinos.
 
7. ¿Murió “Dios Hijo”? La Biblia dice el Hijo murió (Romanos 5:10). Si es así, ¿puede morir Dios? ¿Puede morir una parte de Dios?
 
Dios no puede morir, pero puesto que la segunda persona de la Trinidad asumió una naturaleza humana, Esa Persona experimenta la realidad de ambas naturalezas, por tanto es como hombre que Jesús experimento una muerte humana. El es una persona divina con una naturaleza divina y una humana, una persona con dos naturalezas. Por eso podemos decir, el Hijo de Dios nació en Belén, el Hijo de Dios murió en la cruz.
 
Si Jesús es solo una persona humana nada más, el que murió en la cruz fue un hombre nada mas, y la redención perdió toda su eficacia.
 
8) ¿Cómo puede haber un Hijo eterno cuando la Biblia habla del Hijo engendrado, indicando claramente que el Hijo tuvo un comienzo? (Juan 3:16; Hebreos 1:5-6).
 
¿Que entendemos por engendro?
 
(Del lat. ingenerāre).
 
1. tr. Procrear, propagar la propia especie.
2. tr. Causar, ocasionar, formar. U. t. c. prnl. (Diccionario de la Lengua Española)
 
Engendrar es simplemente propagar la especie, este término es un término humano, mas no por ello aplica a Dios bajo las mismas circunstancias.
 
Además (Jn 3:16) no habla de engendrar, sino “dar”
 
Jn 3:16 Porque tanto amó Dios al mundo que dio a su Hijo unigénito, para que todo el que crea en él no perezca, sino que tenga vida eterna
 
9) Si el Hijo es eterno y si Él existía cuando se hizo la creación, ¿Quién era su madre entonces? Sabemos que el Hijo nació de una mujer (Gálatas 4:4).
 
¿Se ha sabido de alguien que tenga dos nacimientos de dos madres distintas? Los mormones predican este error. No, Jesús no tubo una madre antes de venir al mundo, y Gálatas 4:4 hace referencia al hecho del nacimiento humano de Jesús en el tiempo.
 
10) ¿Renunció “Dios el Hijo” a su omnipresencia mientras que estuvo en la tierra? Si es así, ¿cómo podría El todavía ser Dios?
 
Como Dios no renuncio a ninguno de sus atributos, simplemente por un tiempo “se despojo” mas en ningún lugar dice que “renuncio a ellos”.
 
“Sino que se despojó de sí mismo tomando condición de siervo haciéndose semejante a los hombres y apareciendo en su porte como hombre” (Fil 2:7)
 
11. ¿Si el Hijo es eterno e inmutable (invariable), ¿cómo puede el reino del Hijo tener un fin? (1. Corintios 15:24-28).
 
Una cosa es su reino y otra cosa es la inmutabilidad del Hijo.
 
Además no dice que su reino tendrá fin, sino que se lo entregara al Padre:
1Co 15:24 Luego, el fin, cuando entregue a Dios Padre el Reino, después de haber destruido todo principado, dominación y potestad.
 
Porque en efecto, su Reino no tendrá fin; ( Cf. Mt 16:18; 28:20; Lc 1:32-33; Is 9:6,7; ; Daniel 7:14).
 
12) Si al responder a las preguntas 3 a 11 decimos que solo el hijo humano de Dios era limitado en conocimiento y en poder, y que El murió, entonces ¿cómo podemos hablar de “Dios el Hijo”? ¿Existen dos Hijos?
 
No existen dos Hijos, como no existen dos personas en Jesús, y la Biblia no menciona que existan dos Hijos.
 
13) ¿A quién adoramos y a quién oramos? Jesús dijo que debemos adorar al Padre (Juan 4:21-24), pero Esteban oró a Jesús (Hechos 7:59-60).
 
Lo cual prueba que ambos son dos personas distintas y ambos tienen el mismo poder, sino serian absurdos ambos textos. Por lo tanto, esto no presenta un problema trinitario, sino unitario.
 
14) ¿Puede haber más de tres personas en la Deidad? Ciertamente el Antiguo Testamento no enseña tres, pero enfatiza la Unicidad. Si el Nuevo Testamento agrega al mensaje del Antiguo Testamento y enseña tres personas, entonces ¿qué hay para evitar revelaciones subsiguientes de personas adicionales? De igual modo podríamos interpretar algunos versículos de la Escritura para significar seis personas adicionales (Apocalipsis 3: 1; 5:6).
 
La Escritura es coherente con lo que revela en el Antiguo Testamento como en el Nuevo. Seria desproporción si en efecto presupusiéramos mas de tres personas cuando solamente se mencionan tres personas coliguales y eternas; (Cf. Jn 1:16; 14:23; 15:26; 17:21; Mateo 28;19; Marcos1:10-11; Lc 1:35; 2ª Cor 13:13; 1ª Ped 1:2; Judas 20:21; Romanos 8:9-11; 15:30; Tito 3:4-6; 1ª Jn 4:13-15; Efesios 2:18; Hch 2:33; Ap 1:8;2:8; 21:6; 22:13)
 
Ap 3:1 Al ángel de la iglesia de Sardes escribe: Esto dice el que tiene los siete espíritus de Dios y las siete estrellas. Conozco tu conducta; tienes nombre como de quien vive, pero estás muerto.
 
Aquí nos habla de Uno que tiene; los siete “espíritus de Dios”, sabemos que el Espíritu Santo se le atribuyen siete dones.
 
Brotará del tronco de Jesé un retoño, y retoñará de sus raíces un vástago. Sobre quien reposará el espíritu de Yahveh, espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de entendimiento y de temor de Yahveh. Y pronunciará sus decretos en el temor de Yahve. Isa 11, 1-2. El texto es marcadamente mesiánico y su aplicación como dones que son dados a todos los cristianos.
 
Ap 5:6 Entonces vi, de pie, en medio del trono y de los cuatro Vivientes y de los Ancianos, un Cordero, como degollado; tenía siete cuernos y siete ojos, que son los siete espíritus de Dios, enviados a toda la tierra.
 
Aunque para algunos los cuatro vivientes son la representación de los cuatro Evangelistas, la interpretación más coherente y lógica ,es otra. Dado que éstos seres están al mismo tiempo en el centro del trono (donde está Dios) y alrededor del trono (donde están las criaturas), representan a Jesús, quien está al mismo tiempo en el centro del trono -porque es Dios- y alrededor del trono -porque es hombre. Adicionalmente, los cuatro seres vivos dirigen la Liturgia Celestial. Ellos simbolizan cuatro aspectos de Jesús: León, venció el León de la Tribu de David; Novillo –fue ofrecido en sacrificio; Hombre -Hijo del Hombre; Aguila –subió al Cielo. Esta interpretación es la de San Victorino y San Ambrosio. (Tomado de www.buenanueva.net)
 
15) ¿Hay tres Espíritus en el corazón de un Cristiano? El Padre, Jesús y el Espíritu, todos moran dentro de un cristiano (Juan 14:17, 23; Romanos 8:9; Efesios 3:14-17) Pero hay un solo Espíritu (I Corintios 12:13; Efesios 4:4).
 
En efecto, porque Dios es espíritu y las tres divinas personas son omnipresentes pueden de algún modo misteriosos morar en el corazón del cristiano, no como El mora en el cielo ciertamente. Esto mismo es otro punto a favor de la Trinidad, y que las Tres Personas puedan ser radicalmente distintas entre si, pero ocupar un espacio determinado como unidad:
 
El Espíritu:
 
Jn 14:17 el Espíritu de la verdad, a quien el mundo no puede recibir, porque no le ve ni le conoce. Pero vosotros le conocéis, porque mora con vosotros y estará en vosotros.
 
El Hijo:
 
Jn 14:18 No os dejaré huérfanos: volveré a vosotros.
 
El Padre y el Hijo:
 
Jn 14:23 Jesús le respondió: “Si alguno me ama, guardará mi palabra, y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada en él.
 
El Espíritu:
 
Rom 8:9 Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el espíritu, ya que el Espíritu de Dios habita en vosotros. El que no tiene el Espíritu de Cristo, no le pertenece;
 
Jesús y el Espíritu:
 
Ef 3:16 para que os conceda, por la riqueza de su gloria, fortaleceros interiormente, mediante la acción de su Espíritu;
 
Ef 3:17 que Cristo habite por la fe en vuestros corazones, para que, arraigados y cimentados en el amor,
 
Sin embargo hay un solo Espíritu (1ª Cor12:13; Efesios 4:4)
 
16) Hay un solo trono en el cielo (Apocalipsis 4:2). ¿Quien se sienta en él? Sabemos que Jesús se sienta allí (Apocalipsis 1:8; 18; 4:8. ¿Dónde se sientan el Padre y el Espíritu Santo?
 
No debemos perdernos por los antropomorfismos bíblicos, Dios es un espíritu puro e indefinible. Definir, es limitar, si decimos; El Hijo se sienta aquí, el Padre allá y el Espíritu a cuya, estamos limitando a Dios. Dios es infinito; es el círculo eterno cuyo centro está por todas partes y la circunferencia en ninguna parte, y estos textos hay que interpretarlos dentro del contexto de que Dios quiere transmitirnos una idea de su supremacía, y no es que Dios tenga piernas, ojos y manos.
 
17) Si Jesús se sienta en el trono, ¿como puede sentarse a la diestra de Dios? (Marcos 16:19). ¿Se sienta o se para a la diestra de Dios? (Hechos 7:55), o ¿está Él en el seno del Padre? (Juan 1:18).
 
Esto es igual que lo de más arriba. Si interpretáramos la Biblia de ese modo literalita, todo seria confuso, si esta en el seno del Padre como se puede sentar etc. Jesús esta donde el quiera estar, por eso es Dios, y si es Dios, esta en el seno del Padre eternamente.
 
18) ¿Está Jesús en la Deidad? o ¿está la Deidad en Jesús? Colosenses 2:9 dice que la Deidad está en Jesús.
 
La deidad esta en Jesús, porque Jesús es humano y divino.
 
19) A la luz de Mateo 28:19, ¿por qué siempre bautizaban los apóstoles tanto a los judíos como a los gentiles en el nombre de Jesús, aún cuando los bautizaban de nuevo? (Hechos 2:38; 8:16; 10:48; 19:5; 22:16; 1 Corintios 1:13).
 
Esto es irrelevante en la cuestion de la Trinidad.
 
20) ¿Quién levantó a Jesús de la muerte? ¿El Padre (Efesios 1:20)?, o ¿Jesús (Juan 2:19-21)?, O ¿el Espíritu (Romanos 8:11)?
 
Si aceptamos que ¿El Padre (Efesios 1:20) Jesús (Juan 2:19-21) O ¿el Espíritu (Romanos 8:11) tiene poder para levantar a Jesús, porque no aceptar que son distintos? ¿Y que imposibilita que no lo hayan hecho en conjunto? Por tanto no es un problema trinitario, sino unitario.
 
21) Si el Hijo y el Espíritu Santo son personas coiguales en la Deidad, ¿por qué no es perdonable la blasfemia contra el Espíritu Santo, pero sí es perdonable la blasfemia contra el Hijo? (Lucas 12:10).
 
Esto también muestra la pluralidad en la divinidad, lejos de plantear otro problema teológico contra la Trinidad.
 
Recordemos que Uno es el que redime, y Otro el que santifica. La blasfemia contra el Espíritu Santo es presumir y reivindicar el “derecho” de perseverar en el mal. Es un rechazo a al perdón y a la redención que Cristo ofrece por eso es imperdonable en su raíz, a diferencia de blasfemar contra el Hijo, es decir no creer a primera mano en El. La blasfemia contra el Espíritu Santo es la obstinación contra Dios llevada hasta el final. Es negarse deliberadamente a recibir la misericordia divina.
 
Nos dice el Catecismo de la Iglesia Católica en el # 1864:
 
No hay límites a la misericordia de Dios, pero quien se niega deliberadamente a acoger la misericordia de Dios, mediante el arrepentimiento, rechaza el perdón de sus pecados y la salvación ofrecida por el Espíritu Santo (Cf. DV 46). Semejante endurecimiento puede conducir a la condenación final y a la perdición eterna.
 
El pecado contra el Espíritu Santo consiste, pues, en la negación de parte de la persona, a aceptar la salvación y el perdón dados por Dios. Cuando el corazón de una persona se obstina de tal manera que no acepta que necesita arrepentirse de sus pecados y se resiste a esta gracia, comete el pecado contra el Espíritu Santo el cual puede llevarlo al infierno. ¿Por qué? No porque la Iglesia y el Señor no puedan perdonarle, todo lo contrario, sino mas bien porque la persona misma, voluntariamente ha rechazado este perdón y salvación dadas por Dios. (tomado de corazones.org)
 
22) Si el Espíritu Santo es un miembro coigual de la trinidad, ¿por qué siempre habla la Biblia de Él como enviado del Padre o de Jesús? (Juan 14:26; 15:26).
 
Eso no es ninguna escusa para que no sea divino. El que el Padre, el Hijo, y el Espíritu tengan roles diferentes en el plan de salvación no los hace menos iguales porque la Biblia dice que el Padre envía al Hijo y el Hijo y el Padre al Espíritu, es simplemente la coordinación y cooperación perfecta de las Tres personas divinas.
 
23) ¿Sabe el Padre algo que el Espíritu Santo no sabe? Si así es, ¿cómo pueden ellos ser coiguales? Solo el Padre sabe el día y la hora de la segunda venida de Cristo (Marcos 13:32).
 
Ya se respondió en el Num 4.
 
24) Hizo la trinidad el Antiguo y el Nuevo pacto? Sabemos que Jehová lo hizo (Jeremías 31:31-34; Hebreos 8:7-13). Si Jehová es una trinidad, entonces el Padre, el Hijo y el Espíritu todos tuvieron que morir para hacer eficaz el nuevo pacto (Hebreos 9:16,17).
 
No precisamente, el que el la Trinidad haya estado involucrada en el primer Pacto, no implica que deban estar sujetas a obrar de la misma manera en el Segundo.
 
25) Si el Espíritu procede del Padre, ¿es el Espíritu también un hijo del Padre?. Si no, ¿por qué no?
 
No, porque una procesión es por es por generación Padre/Hijo, y la segunda por aspiración; Padre/Hijo/Espiritu Santo.
 
26) Si el Espíritu procede del Hijo, ¿es el Espíritu el nieto del Padre?. Si no, ¿por qué no?
 
Fuera nieto si se le pudiera atribuir una esposa tambien al Hijo al “modus humanus”. El Espíritu como se dijo, no procede como filiación, sino por aspiración de amor del Padre por el Hijo y viceversa.