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4 ocasiones en las que Dios mandó hacer imágenes

Por: Editor de ChurchPOP

Si tenemos entre nuestros familiares o amigos cercanos a algún protestante, lo más probable es que alguna vez nos haya dicho que los católicos hacemos mal en tener tantas imágenes. Es normal que, con la mejor intención del mundo pero con mucho desconocimiento de las escrituras, esta persona nos haya mostrado aquél famoso pasaje en el que Dios “prohíbe” la construcción de imágenes:imagenes-arca-700x438

“No te harás ninguna escultura y ninguna imagen de lo que hay arriba, en el cielo, o abajo, en la tierra, o debajo de la tierra, en las aguas. No te postrarás ante ellas, ni les rendirás culto, porque yo soy el Señor, tu Dios, un Dios celoso, que castigo la maldad de los padres en los hijos, hasta la tercera y cuarta generación, si ellos me aborrecen”. Éxodo 20, 4-5

Sobre este pasaje volveremos más tarde, ya que quisiéramos centrarnos en un dato curioso que los protestantes suelen pasar por alto: ¡Dios mandó hacer imágenes!

He aquí 4 ocasiones en las que Dios mandó a hacer imágenes:


1) Éxodo 25, 16-22

“En el arca pondrás las tablas del Testimonio que yo te daré. También harás una tapa de oro puro, de ciento veinticinco centímetros de largo por setenta y cinco de ancho, y en sus dos extremos forjarás a martillo dos querubines de oro macizo. El primer querubín estará en un extremo y el segundo en el otro, y los harás de tal manera que formen una sola pieza con la tapa. Ellos tendrán las alas extendidas hacia arriba, cubriendo con ellas la tapa; y estarán uno frente a otro, con sus rostros vueltos hacia ella. Después colocarás la tapa sobre la parte superior del arca, y en ella pondrás las tablas del Testimonio que yo te daré. Allí me encontraré contigo, y desde allí desde el espacio que está en medio de los dos querubines, yo te comunicaré mis órdenes para que se las transmitas a los israelitas“.

2) Números 21, 8-9

“Y el Señor le dijo: ‘Fabrica una serpiente abrasadora y colócala sobre un asta. Y todo el que haya sido mordido, al mirarla, quedará curado’. Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso sobre un asta. Y cuando alguien era mordido por una serpiente, miraba hacia la serpiente de bronce y quedaba curado”.
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3) 1 de Reyes 6, 23-27

En el lugar santísimo hizo dos querubines de madera de olivo; cada uno medía cinco metros de altura. Las alas de primer querubín medían dos metros y medio cada una, de manera que había cinco metros desde el extremo de una de sus alas hasta el extremo de la otra. El segundo querubín medía también cinco metros; los dos querubines tenían la misma dimensión y la misma forma: uno y otro medían cinco metros de altura. Salomón puso los querubines en medio del recinto interior. Estos tenían las alas desplegadas: un ala del primer querubín tocaba el muro y un ala del segundo tocaba el muro opuesto; y las alas extendidas hacia el centro de la Casa se tocaban una con otra”.

4) 1 de Reyes 7, 28-30

“Estaban hechos de la siguiente manera: tenían unos paneles encuadrados en un armazón; sobre esos paneles había figuras de leones, de toros y de querubines, y lo mismo sobre el armazón. Tanto arriba como abajo de los leones y toros había unos adornos en bajorrelieve. Cada soporte tenía cuatro ruedas de bronce, con ejes también de bronce, y refuerzos en sus cuatro patas. Estos refuerzos estaban fundidos debajo de los recipientes de agua, sobre el lado opuesto a los bajorrelieves”.

 

Entonces… ¿qué hay del famoso pasaje de Éxodo 20, 4-5?

Dicen que un texto fuera de contexto es un pretexto. Así que analicemos el contexto de ese pasaje.
En primer lugar notemos que esta supuesta prohibición está en el capítulo 20 de Éxodo; sin embargo, 5 capítulos después vemos a Dios mandando a construir querubines de oro. ¿Se dieron cuenta? El mismo Dios que en un principio supuestamente prohibió construir imágenes de lo que hay “arriba en el cielo” ahora manda a hacer estatuas de querubines, criaturas del cielo. Eso se debe a que cuando Dios en un principio prohíbe lo de las imágenes, lo hace con un fin: Él conocía que el pueblo al que se dirigía podría construir una imagen y decir ‘esta imagen es mi dios’. De hecho, eso ocurrió con Israel; construyeron un becerro de oro para adorarlo y dijeron Este es tu Dios, Israel, el que te hizo salir de Egipto‘. (Éxodo 35, 4). ¡Qué terrible!

En cambio, las imágenes que Dios mandó construir, así como las imágenes que los católicos usamos en nuestras Iglesias, sirven para el culto pero nunca serán consideradas dioses.
Hasta la imagen más hermosa de nuestro Señor siempre será una representación y nunca Dios mismo.

 

revisen sus versiones bíblicas

HERMANITOS ANTI CATOLICOS
LES PIDO QUE REVISEN SUS VERSIONES BIBLICAS , CREO QUE HAN SIDO MANIPULADAS COMO A USTEDES

FIJENSE pesel2

Exodus 20:4
VERSICULO USADO COMÚNMENTE POR USTEDES , ES SU “CABALLITO DE BATALLA “

1-HEB: תַֽעֲשֶׂ֨ה־ לְךָ֥֣ פֶ֣֙סֶל֙ ׀ וְכָל־ תְּמוּנָ֡֔ה
DICE= פֶ֣֙סֶל֙= PESEL =IDOLO
NO DICE IMAGEN

2- NAS: You shall not make for yourself an idol, or any
DICE =IDOL = IDOLO

3-KJV: Thou shalt not make unto thee any graven image, or
any likeness
DICE =IMAGEN GRAVE =IDOLO

4- INT: shall not make an idol any likeness
DICE = IDOL = IDOLO

AHORA SU REINA VALERA
Éxodo 20:4
Reina-Valera 1960 (RVR1960)
4 No te harás ***imagen, ****ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.

COMO PUEDEN USTEDES MISMOS COMPROBAR HA SIDO MANIPULADA SU TRADUCCION CON FINES NOS CRISTIANOS A MI PARECER Y ENTENDER
RECAPACITEN POR EL AMOR A DIOS

PAX ET BONUM

¿Podemos tener imágenes los cristianos católicos ?

¿Podemos tener imágenes?

Queridos hermanos católicos:

Cuántas veces hemos escuchado esta acusación de parte de nuestros hermanos evangélicos: «Los católicos hacen imágenes para adorarlas, mientras que la Biblia lo tiene estrictamente prohibido».

Muchos hermanos nuestros católicos no saben qué contestar, otros se dejan influenciar fácilmente por estas verdades a medias y algunos sienten la tentación de botar las imágenes de las capillas.

Les quiero aclarar este tema acerca de las imágenes, pero con la Biblia en la mano. Antes que nada, debemos hacer una clara distinción entre una imagen, un cuadro, un adorno religioso y un ídolo, que es «la imagen de un falso dios». La Biblia sí que rechaza enérgicamente el culto de adoración a los ídolos (falsos dioses), pero la Biblia nunca ha rechazado las imágenes como signos religiosos.

¿Qué es un ídolo según la Biblia?

Muchos años antes de Jesús, en tiempo de Moisés, Dios comenzó a formar a su pueblo elegido, el pueblo de Israel. Era gente muy primitiva que Dios había sacado del politeísmo para llevarla al monoteísmo. Todos estos pueblos antiguos tenían infinidad de dioses, los que adoraban y representaban a través de imágenes de baales, que tenían la forma de un toro, de un león o de otros animales. A esas imágenes, el pueblo de Moisés las llamaba «ídolos» o falsos dioses. La gente de aquel tiempo pensaba que estas imágenes tenían un poder mágico o una fuerza milagrosa. En el fondo estos ídolos eran representaciones de poderes o vicios del hombre mismo. Por ejemplo la imagen del becerro de oro que aparece en Exodo 32, era la expresión de la fuerza bruta de la naturaleza. También podía representar la encarnación del poder sexual desorientado y vicioso. Y el oro del becerro significaba el poder de la riqueza que explota y aplasta al hombre, es decir, el hombre con sus vicios, representados en el becerro de oro, quiere ser dios y no quiere dejar lugar al único y verdadero Dios.

Dios llamó al pueblo hebreo a avanzar por la senda del monoteísmo, dejando atrás los ídolos y dando adoración al verdadero Dios. Pero los israelitas de aquel tiempo atraídos por las prácticas de los pueblos paganos querían, a veces, volver al politeísmo y a la adoración de ídolos. Entonces Moisés, inspirado por Yavé-Dios les prohibió estrictamente hacer estos ídolos: «No tengas otros dioses fuera de mí, no te hagas estatua, ni imagen alguna de lo que hay en el cielo ni en la tierra ni te postres ante esos «ídolos», no les des culto».

Queridos hermanos, estos textos bíblicos son muy claros en su prohibición de hacer imágenes o estatuas de falsos dioses. Pero otra cosa muy distinta es aplicar estos textos a las imágenes como adornos o signos religiosos. Estos signos (imágenes) nunca han sido prohibidos por Dios ni por la Biblia.

Textos aclaratorios:

La Sagrada Escritura siempre hace la distinción entre imágenes como «ídolos» e imágenes como «adornos o signos religiosos». Leamos algunos textos en los cuales Dios mismo manda a Moisés hacer imágenes como símbolos religiosos: «Harán dos querubines de oro macizo, labrados a martillo y los pondrán en las extremidades del lugar del perdón, uno a cada lado… Allí me encontraré contigo y te hablaré desde el lugar del perdón, desde en medio de los querubines puestos sobre el arca del Testimonio…» (Ex. 25,18-22). Estos dos querubines parecidos a imágenes de ángeles, eran adornos religiosos para el lugar más sagrado del templo. Pues bien, estas imágenes, hechas por manos de hombres, estaban en el templo, en el lugar más sagrado y nunca fueron consideradas como ídolos, sino todo lo contrario, el mismo Dios ordenó construirlos.

Leamos otro texto del A. T.: Números 21, 8-9. Ahí se nos narra como en aquel tiempo los israelitas murmuraban contra Dios y contra Moisés. Entonces Dios mandó contra el pueblo serpientes venenosas que los mordían, de modo que murió mucha gente.

Moisés intercedió por el pueblo y Dios le respondió: «Haz una serpiente de bronce, ponla en un palo y todo el que la mire se salvará». Nos damos cuenta otra vez de que esta serpiente de bronce era una imagen hecha por manos de hombre, pero no para adorar, sino que era un «signo religioso» para invocar a Dios con fe.

Hay otros textos en la Biblia que nos hacen ver que en el templo de Jerusalén había varias imágenes o esculturas que no fueron prohibidas, menos aun consideradas como ídolos. Dice el Salmo 74, 4-5: «Tus enemigos rugieron dentro de tu santuario como leñadores en el bosque, derribaron con hacha las columnas y esculturas en el templo». Eso significa que en el templo de Jerusalén había también esculturas o imágenes.

Queridos hermanos católicos, esas indicaciones de la Biblia son suficientes para decir que la Biblia, sí, prohíbe la fabricación de imágenes como dioses falsos, (ídolos) pero nunca ha prohibido las imágenes o esculturas como adornos religiosos. Que nadie entonces los venga a molestar por tener una imagen o adorno en su templo o en su casa. Es por falta de conocimientos bíblicos, o por mala voluntad, que los hermanos evangélicos les meten estas cosas en la cabeza.

Las imágenes en nuestra vida diaria.

Ahora bien, hermanos, en nuestros tiempos vemos por todos lados imágenes y estatuas. Cada país tiene sus propios símbolos patrios y estatuas a sus héroes.

En nuestras casas tenemos cuadros que representan la imagen de alguna persona. Tengo en mi velador, por ejemplo, una foto de mi madre que ya está en el cielo; y contemplando esta foto me acuerdo de ella. Incluso puedo colocar esta foto en un lugar bien bonito y adornarlo con una flor y una velita… Y si alguien viene a mi casa a visitarme y me dice, refiriéndose a la foto: «Qué mono más feo», por supuesto que me siento muy ofendido. Así también tenemos cuadros e imágenes en nuestras capillas que representan algunas personas religiosas, como la Virgen María, la Madre de Jesús, algún santo patrono de nuestros pueblos. Y ningún católico va a pensar que estas imágenes son ídolos o falsos dioses. Estas imágenes simplemente nos hacen pensar en el mismo Jesús o en tal o cual santo que está en la presencia de Dios y nos ayudan a pensar en la belleza de Dios.

La Iglesia Católica acepta el respeto y la veneración a estas imágenes en nuestros templos, pero nunca ha enseñado la adoración a una imagen. A veces, dicen los hermanos de otra religión que nosotros adoramos a las imágenes. Están muy, pero muy equivocados y debemos, eso sí, perdonarles sus expresiones.

La Iglesia Católica acepta que guardemos imágenes o cuadros en nuestros templos siempre que no sea en forma exagerada. ¿Qué quiero decir con ello? Quiero decir que a veces nuestras iglesias parecen una exposición de santos y en algún caso están tan mal colocados, que no hay espacio ni para la imagen de Cristo. Ahí sí que exageramos. Por eso el Concilio Vaticano pidió que no se repitiera más de una imagen por cada santo y que el lugar central de la Iglesia, a ser posible, esté reservado siempre para la imagen de Cristo.

Está claro, entonces, que nunca podemos dar culto de adoración a una imagen, nunca podemos ponernos de rodillas delante de una imagen para adorarla, pero sí podemos ponernos de rodillas ante una imagen para pedir perdón por nues-tros pecados y para suplicar que el santo interceda ante Dios por nosotros.

En todas estas discusiones, hermanos míos, guardemos el amor. ¿Quién eres tu para juzgar a tú hermano? (Stgo. 4, 12). Cada uno puede arrodillarse en cualquier parte para invocar a Dios, en el patio de su casa, en el campo. En la noche antes de acostarse uno puede arrodillarse delante de un crucifijo para así hablar con Dios. A veces hay gente que piensa que tal imagen es milagrosa y le atribuyen un poder mágico. Debemos corregir estas actitudes y explicarles que sólo Dios hace mila-gros. Por supuesto aceptamos que Dios puede actuar por intercesión de los santos.

Hermanos: no aplastemos la fe de nuestros hermanos que tal vez tienen poca formación cristiana, no critiquemos y no hablemos mal de otros. Ofender al hermano es un pecado muy grave. Es triste constatar el lenguaje ofensivo de nuestros hermanos evangélicos hacia los católicos. Tratemos de devolver bien por mal.

Martín Lutero, el fundador del protestantismo y de las iglesias evangélicas, nunca rechazó las imágenes, todo lo contrario él dijo que las imágenes eran «el Evangelio de los pobres». ¿A quién de nosotros no le gusta contemplar un lindo cuadro o una hermosa imagen? Muchas veces mirando un cuadro o una imagen podemos más fácilmente entrar en oración y en un profundo contacto con Dios. ¿Quién puede negar por ejemplo la belleza de la Piedad de Miguel Angel? Pues bien, según los evangélicos habría que destruirla porque va contra la Biblia ¡Qué disparate tan grande! Ello es hacer decir a la Biblia lo que nunca la Biblia ha dicho. Ello es una distorsión de lo que Dios nos quiere decir en la Biblia. Una regla de oro para interpretar la Biblia es mirar siempre el contexto de una frase y no aferrarse a la letra, porque en este caso, sin el contexto, hasta se puede hacer decir a la Biblia que «Dios no existe» porque la Biblia pone esta frase en labios del tonto (Sal. 10, 4).

Los falsos dioses o ídolos de este mundo moderno.

Hermanos, los ídolos o falsos dioses de este mundo moderno no están en los templos, sino que son poderes que dominan al hombre moderno por dentro. Son poderes falsos que destruyen las buenas relaciones con el prójimo y con Dios. Estos ídolos modernos están a veces en nuestras calles, en nuestras instituciones, en nuestras comunidades y familias. Esta es la idolatría que hemos de desterrar.

Pienso, por ejemplo, en el falso dios del poder y de la dominación que quiere aplastar tu libertad y engañar pueblos enteros; en el falso dios «poder» que provoca guerras y matanzas de gente inocente. Este es el «ídolo» moderno que se pasea por el mundo. Pienso en el falso dios «dinero» que domina tu corazón, que comienza con mentiras, engaños, robos, tráfico de drogas etc. y que pareciera que en nombre de este dios dinero todo está permitido. Pienso en el falso dios del sexo desorientado, en el dios que destruye la unión familiar, en el dios de la pasión que engaña al hombre y a la mujer, es el falso dios que deja los niños desamparados, en el falso dios que destruye el verdadero amor y que se resiste a servir a una comunidad.

El lugar desde donde estos falsos dioses comienzan a brotar está en nuestro corazón. Es el demonio mismo que quiere destruir nuestro corazón como templo de Dios. Y mucha gente entre nosotros, sin darse cuenta, está bajo el poder de estos falsos dioses y no dan lugar en su corazón al único y verdadero Dios del amor.

Hermanos, no debemos buscar ídolos o falsos dioses en cosas de madera o de yeso, en imágenes o cuadros, sino en nuestro corazón. Si volviera ahora Moisés a nosotros, no se referiría a las imágenes ya que hoy no está el peligro de la idola-tría, sino que gritaría: «No te hagas falsos dioses dentro de tu corazón, destruye los vicios fuente de toda idolatría». Esto es lo que ya hicieron los profetas que vinieron después de Moisés.

Los primeros misioneros que evangelizaron América Latina trajeron de España y del Perú numerosas imágenes del Señor, de la Virgen y de los santos. Son imágenes religiosas cargadas de historia que penetraron hondamente en el alma de nuestro pueblo y que aparte de su valor escultórico tienen el mérito de que ante ellas oraron nuestros antepasados. Y cada capilla tiene las imágenes de sus patronos. Todas ellas nos recuerdan los misterios centrales de la encarnación e ilustran de alguna manera la Historia de la Salvación realizada por Dios a favor nuestro.

Así que cuando lleguen los evangélicos a las puerta de sus casas y les digan que los católicos somos unos idólatras porque adoramos las imágenes ya saben qué contestarles. Díganles que no es correcto sacar frases de la Biblia fuera de su con-texto para hacer decir a la Biblia lo que nunca dijo. Y que la Biblia nunca ha prohibido las imágenes como adornos religiosos.

Finalmente hay que tener presente que en el A. T. no podía representarse a Dios porque el Verbo no había tomado cuerpo ni forma humana. Pero en el N. T. es distinto. Con la Encarnación, el Verbo Dios tomó forma humana y si El mismo se hizo hombre hace dos mil años y nos mandó guardar su memoria es que quiere que nosotros lo representemos así, como hombre, para recordar que «el Verbo se encarnó y habitó entre nosotros». Y si representarlo en una pintura o en una imagen ayuda a recordar su memoria ¿qué de malo hay en ello?

Pero por sobre todo hay que entender la evolución gradual que hay entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. Algunas sectas dan la impresión que quedaron petrificadas en el Antiguo Testamento y sólo por ignorancia o mala voluntad pueden decir lo que dicen. Es decir, se aferran de textos aislados, los sacan de su verdadero contexto, y confunden a los no iniciados en la Biblia. Y aquí le viene recordar que el mismo Jesús confirmó esta progresiva evolución entre el Antiguo y el Nuevo Testamento cuando dijo: «Antes se les dijo… ahora les digo».

Cuestionario

  1. ¿Qué es lo que prohíbe la Biblia referente a las imágenes?
  2. ¿Prohíbe las imágenes de falsos dioses?
  3. ¿Prohíbe las imágenes como objetos de adorno o de veneración?
  4. ¿Qué mandó construir Dios a Moisés?
  5. ¿Había esculturas en el templo de Jerusalén?
  6. ¿Qué habría que hacer, según los evangélicos, con todas las imágenes, incluida la famosa Piedad de Miguel Ángel?
  7. ¿Cuáles son los ídolos de hoy?
  8. ¿Cómo fustigaría hoy Moisés a los ídolos modernos?

EL CULTO Y LAS IMAGENES.

EL CULTO Y LAS IMAGENES.
Por el P. Amatulli.

A veces se oye decir: «¿Para qué sirven las velas y veladoras?», «¿Por qué ustedes adoran los santos?»; «Ustedes son idólatras, porque adoran las imágenes».
Para poder contestar a estas objeciones, es muy importante aclarar todo lo que se refiere al «Culto», teniendo en cuenta lo que dice la Biblia.
NOCIONES GENERALES
Antes que nada, vamos a aclarar los términos y conceptos generales que se refieren al culto.
– Culto
Es el conjunto de actos con que se tributa un homenaje de honor, cariño y respeto hacia una persona o cosa.
– Culto privado
Se llama privado el culto que es realizado por gente particular.
– Culto público
Se llama público el culto que es realizado por una comunidad, como tal.
– Culto civil
Se llama civil el culto que es dirigido a todo lo que está relacionado con la humanidad, la patria, el grupo social o la familia (Ejemplo: La abuelita difunta, que se recuerda cada año con ceremonias especiales el día dos de Noviembre o el aniversario de su muerte; los hombres ilustres, los héroes…) y a todo lo que lo simboliza (La bandera simboliza la patria) o representa (la fotografía representa a la abuelita difunta; el monumento representa a Benito Juárez).
– Culto religioso
Se llama religioso el culto que es dirigido a Dios y a las personas (Ejemplo: los ángeles y los santos) o cosas (Ejemplo: La cruz, imágenes, etc.), relacionadas con Dios.
– Culto relativo
Se llama relativo el culto que se dirige directamente a un objeto, pero termina en la persona o cosa que el objeto simboliza o representa. Por ejemplo, cuando se rinde homenaje a la bandera o al monumento de Benito Juárez, se quiere honrar a la patria y al Benemérito de las América, representados en la bandera o el monumento. Cualquier culto que se tributa a los símbolos (por ejemplo la bandera, la columna de la independencia, etc.) a las fotografías, imágenes, esculturas o reliquias (objetos relacionados con Cristo, la Virgen y los santos), es relativo.
– Culto Absoluto
Se llama absoluto (= libre de lazos = directo) el culto que se dirige directamente y termina en la persona o cosa que se quiere honrar. Es el culto que se refiere directamente a Dios, a la Virgen, a los ángeles, a los santos, a los seres queridos, a la patria, etc.

El culto se divide en tres clases:
• Culto de Latría o Adoración
Es el culto que se debe solamente a Dios, porque solamente Dios es principio y fin de todo lo que existe. En realidad, adorar significa reconocer a alguien o algo como ser supremo, y por lo tanto aceptar su dominio total y absoluto y amar sobre todas las cosas. Y esto es posible solamente con Dios.
• Culto de Dulía o Veneración
Es el culto que se da a los ángeles y santos. En realidad, venerar no es lo mismo que adorar. Venerar significa respetar y honrar por algún motivo especial.
Si se trata de culto religioso, se habla indistintamente de culto «dulía» o «veneración» y se refiere a los ángeles y a los santos.
Si se trata de culto civil (héroes de la Patria, seres queridos, hombres eminentes en las artes, la ciencia, etc.), se habla solamente de veneración y no de dulía.
• Culto de Hiperdulía
o Veneración Especial
Es el culto que se da solamente a la Virgen María, por ser la Madre de Jesús, el Hijo de Dios y nuestro Salvador y Señor. Por esta razón, María tiene un lugar especial entre todos los ángeles y santos.
De hoy en adelante todas las generaciones
me llamarán bienaventurada (Lc 1,48).

EL CULTO EN LA BIBLIA
Adoración
Por lo que se refiere al culto de adoración, que se debe solamente a Dios, no hay ninguna duda: «Adorarás al Señor tu Dios, y a Él sólo servirás» (Mt 4,10). En esto estamos de acuerdo todos.
Veneración
Donde no estamos de acuerdo, es en el culto de veneración, que los grupos sectarios niegan completamente, diciendo que todo culto es adoración.
Pues bien, ¿en qué nos basamos nosotros católicos para admitir un culto de veneración, distinto del culto de adoración? En la misma Biblia. En realidad, la Biblia nos presenta un respeto especial, hacia todo lo que está relacionado con Él (ángeles, santos, sacerdotes, templo, etc.), y esto es precisamente lo que llamamos culto de veneración
a) ÁNGELES
Son espíritus que desde un principio se mantuvieron fieles a Dios y siguen estando a su servicio como sus mensajeros para realizar alguna misión en favor de los hombres (Tob 5,4; Mt 1,20; Lc 1,26; Hech 8,26; 10,3; 12,7ss., etc.). Por lo tanto merecen un honor especial.
Sucedió que Josué, estando por los alrededores de Jericó, levantó los ojos y vio a un hombre delante de sí con la espada desenvainada. Se dirigió a él y le dijo. «¿Eres tú de los nuestros o de los enemigos?» El hombre respondió: «No, soy el jefe del ejército de Yahvé y acabo de llegar». Josué se postró en tierra y dijo: «¿Qué ordena mi Señor a su servidor?». El jefe del ejército de Yahvé le dijo, «Quítate el calzado de tus pies; el lugar que pisas es santo». Así lo hizo Josué (Jos 5,13-15).
«Dios me ha enviado para sanarte a ti y a tu nuera. Yo soy Rafael, uno de los siete ángeles que tienen entrada a la Gloria del Señor». Temblaron entonces y los dos cayeron con el rostro en tierra, llenos de terror (Tob 12,15-16).
Postrarse, quitarse el calzado, caer con el rostro en tierra, etc. son signos de respeto o veneración.
b) HÉROES Y SANTOS DEL PUEBLO DE DIOS
En muchas partes del Antiguo y Nuevo Testamento encontramos alabanzas dirigidas hacia ciertos personajes de la antigüedad famosos por su heroísmo, sabiduría o santidad (Sab 10; Sir 44-50; Heb 11).
Que sus huesos reflorezcan en sus tumbas, que sus nombres se renueven convenientemente en los hijos de estos hombres ilustres (Sir 46,12).
El Señor le perdonó sus faltas (al rey David) y lo destacó para siempre (Sir 47,11a).
Elías, ¡Qué glorioso fuiste en tus portentos!, ¿Quién puede gloriarse de ser igual a ti? (Sir 48,4).
Con referencia a los Doce Profetas, que sus huesos reflorezcan en sus tumbas por haber consolado a Jacob (Sir 49,10a).
Ellos, gracias a la fe, sometieron países, establecieron la justicia, vieron realizarse las promesas de Dios, cerraron los hocicos a los leones. Otros murieron apaleados y no aceptaron la transacción que los hubiera rescatado, porque preferían alcanzar la resurrección. Otros sufrieron la prueba de la burla y los azotes, y hasta de las cadenas y de la cárcel. Fueron apedreados, torturados, aserruchados, murieron a espada, fueron errantes de una a otra parte, sin otro vestido que pieles de cordero y de cabras, faltos de todo, oprimidos, maltratados (Heb 11,33.35b-37).
Después de muertos, siguen actuando en beneficio del pueblo, por el cual entregaron su vida.
Aún después de muerto, (Samuel) profetizó para anunciar su fin al rey; desde el seno de la tierra levantó su voz para profetizar y para borrar la iniquidad del pueblo (Sir 46,20).
Nada fue imposible para él (Elías) y hasta en el sueño de la muerte hizo obra de profeta. En vida hizo prodigios, y después de muerto, obras maravillosas (Sir 48,13-14).
Por lo tanto, se puede pedir su intercesión y ellos pueden intervenir en favor de los que viven.
Padre Abraharn, ten piedad de mí y manda a Lázaro que se moje la punta de un dedo para que me refresque la lengua, porque estas llamas me atormentan. (…) Te ruego, Padre, que mandes a Lázaro a mis familiares, donde están mis cinco hermanos, para que les advierta, y no vengan también a este lugar de tormento (Lc 16, 24.27-28).
c) LUGARES SAGRADOS
Son los lugares donde se realiza una intervención o manifestación de parte de Dios. Pues bien, merecen un respeto (=veneración) especial.
Despertó Jacob de su sueño y dijo: Yahvé está realmente en este lugar y yo no lo sabía… qué terrible es este lugar: no es nada menos que una casa de Dios y la Puerta del cielo (Gén 28,16-17).
Yahvé le dijo: No te acerques más. Sácate tus sandalias porque el lugar que pisas, es tierra sagrada (Ex 3,5).
Quítate el calzado de tus pies; el lugar que pisas es santo (Jos 5,15).
De una manera especial son lugares sagrados el tabernáculo y el Templo de Jerusalén, aparte de ciertos santuarios locales (Jue 17,5; 18,31; Jn 4,20).
Me harán un tabernáculo para que yo habite en medio de ellos (Ex 25,8).
Cuando Salomón acabó de rezar, bajó fuego del cielo que devoró el holocausto y los sacrificios, mientras la Gloria de Yahvé llenó el Templo (2Cro 7,1 -2).
En el Nuevo Testamento se distingue entre las casas particulares, y las casas donde se realiza la «Fracción del pan», el centro del culto de la Nueva Alianza.
¿No tienen casas para comer y beber?, ¿O es que desprecian a la Iglesia de Dios y quieren avergonzar a los que no tienen? (1Cor 11,22).
d) OBJETOS SAGRADOS
El más importante es el Arca de la Alianza, donde Moisés depositó las tablas de la ley (Ex 25,10).
Otros objetos sagrados son el Altar (Ex 27,1-2) y la Pila de Bronce para las abluciones (Ex 30,17-21).
El altar será cosa sacratísima; todo cuanto toque el altar, quedará consagrado (Ex 29,37b).
Siguen los vestidos y todo cuanto los sacerdotes usan en el culto.
Lo revistió (a Aarón) de un vestido sagrado de oro
(Sir 45,10; Cf. Ex 28,2).
El propio Moisés lo consagró
y lo ungió con el aceite bendito (Sir 45,15a).
e) TIEMPOS SAGRADOS
Antes que nada, los israelitas consideraban sagrados el séptimo día (Ex 23,12), el séptimo año (Ex 23,10-1l) y el año jubilar (año cincuenta: Lev 25,8-19).
Después, celebraban tres grandes fiestas cada año: la fiesta de los ázimos, para recordar la salida de Egipto; la fiesta de la siega de los primeros frutos y la siega de los últimos frutos (Ex 23,14-17).
En el Nuevo Testamento, que empieza con la muerte y resurrección de Cristo, encontramos como día especial para la reunión de los cristianos el día primero de la semana, para recordar la Resurrección del Señor (1Cor 16,2; Hech 20,7). Poco a poco también el Nuevo Pueblo de Dios se fue estableciendo sus fiestas, a imitación del Antiguo Pueblo de Israel (Pascua, Pentecostés, Navidad, etc.).
f) PERSONAS SAGRADAS
Son los sacerdotes, por estar consagrados al servicio de Dios en el culto, y los reyes, por ser sus representantes en la guía del pueblo. Por eso son ungidos con aceite (Lev 8,12.30; 1Sam 10,1) y merecen un respeto especial.
(Dios) revistió a Aarón de un honor altísimo (Sir 45,8).
¿Cómo te atreviste a alzar tu mano para matar al rey
que Yahvé había consagrado? (2Sam 1,14).
g) ACCIONES SAGRADAS
Representan el centro del culto en el Antiguo y el Nuevo Testamento. En el Antiguo Testamento, se dividían en oblaciones y sacrificios.
Las oblaciones consistían en flor de harina, pan, espigas, aceite, vino, incienso, etc. (Lev 2,1-16). Los sacrificios consistían en animales que se mataban en honor de Dios (Lev 1,3-7) y aquella parte de las oblaciones que era quemada (Lev 2,29.13-16).
Esta víctima es cosa muy santa (Lev 7,1b).
En el Nuevo Testamento encontramos la Cena del Señor y su repetición, según la orden de Cristo.
Acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la convivencia, a la Fracción del pan y a las oraciones (Hech 2,42).
La copa de bendición que bendecimos, ¿no es una comunión con la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión con el Cuerpo de Cristo? (1Cor 10,16).
Yo recibí del Señor mismo lo que a mi vez les he transmitido: que el Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó el pan, y después de dar gracias, lo partió diciendo: «Esto es mi cuerpo, que es entregado. De la misma manera, tomando la copa, después de haber cenado, dijo: «Esta copa es la Nueva Alianza en mi sangre. Siempre que beban de ella, háganlo en memoria mía».
Así pues, cada vez que comen de este pan y beben de la copa, están anunciando la muerte del Señor hasta que venga. Por lo tanto, si alguien come del pan y bebe de la copa del Señor indignamente, peca contra el cuerpo y la sangre del Señor. Por eso, que cada uno examine su conciencia, cuando va a comer del pan y a beber de la copa. De otra manera, come y bebe su propia condenación al no reconocer al cuerpo (1Cor 11,23-29).

ENSEÑANZA DE LA IGLESIA
La enseñanza de la Iglesia Católica está perfectamente de acuerdo con el dato bíblico.
Culto a las imágenes
Es un culto de veneración y no de adoración. Además es un culto relativo: el honor va a los seres representados en las imágenes, esculturas o pinturas. Por esta razón, están equivocados los que acusan a los católicos de ser idólatras. Nosotros no adoramos a los ángeles y los santos, ni sus representaciones. Tenemos las imágenes y las reliquias (algo relacionado con Cristo y los santos: cruz, partes del cuerpo de los santos, objetos que usaron, etc.), como algo sagrado, que merece respeto y cariño. No pensamos que tengan algún poder especial.
«Como si continuáramos el camino regio, y siguiendo el magisterio divinamente inspirado de nuestros santos Padres y la Tradición de la Iglesia Católica, definimos con toda certeza y diligencia que así como la figura de la preciosa y vivificadora cruz, así también las venerables y santas imágenes ya sean de colores y pinceles, como de otro material, decentemente se propongan en las santas Iglesias de Dios, en los vasos y vestidos sagrados, en las paredes y retablos, en las casas y en los caminos: a saber, tanto las imágenes de nuestro Dios, Señor y Salvador Jesucristo, como de la Inmaculada Señora Nuestra, Santa Madre de Dios, de los honorables ángeles y de todos los santos junto con los varones ilustres.
Los que contemplan estas imágenes, más rápidamente se elevan a recordar y desear a quienes representan, y a besar con veneración no de latría, que solamente a la naturaleza divina se debe dar… el honor a las imágenes pasa a los que se representan. Así se refuerza la doctrina de nuestros santos Padres, la Tradición de la santa Católica Iglesia…» (II Concilio Ecuménico de Nicea: 24 de septiembre-23 de octubre del año 787).
Como se ve, podemos tener imágenes de Cristo, la Virgen, los santos y los varones ilustres, es decir personajes que hicieron algo en favor de la humanidad por lo cual merecen el respeto de todos. Las tenemos para recordar a las personas que representan y manifestar hacia ellas nuestro cariño (= veneración).
«El sagrado Concilio manda… que además las imágenes de Cristo, de la Virgen Madre de Dios y de los santos, se conserven principalmente en los templos y se les tribute el debido honor y veneración, no porque se crea que en ellas resida alguna divinidad o poder, por lo cual deba dárseles culto, o que a ellos haya que pedirles algo, como hacían antiguamente los paganos, que ponían su esperanza en los ídolos, sino porque el honor que a ellas se les rinda se refiere a las personas que ellas representan: de tal modo que a través de las imágenes que besamos, ante las cuales nos descubrimos la cabeza y nos inclinamos, es a Cristo a quien adoramos y a los santos, cuya representación tienen ellas, veneramos» (Concilio Ecuménico de Trento: 3 de diciembre de 1563).

Con esto queda aclarada la doctrina Católica con relación al culto que se debe a las imágenes, que no es de adoración, sino de simple veneración o respeto, como se hace con la fotografía de la abuelita difunta, el monumento a un héroe, etc. En efecto, si rendimos homenaje a ciertos objetos que nos recuerdan a la Patria (la bandera), a un héroe (monumento a Emiliano Zapata) y a un ser querido (retrato o carta de la mamá difunta), ¿por qué no podemos hacerlo con todo lo que nos recuerda a Dios, a la Virgen, a los ángeles y los santos? Viendo estos objetos, nos acordamos de las personas que representan y tratamos de conformar nuestra conducta a sus enseñanzas y ejemplos.

Además, es muy importante subrayar que cualquier acto de homenaje que se rinda a estos objetos, va a las personas representadas o simbolizadas en ellos (la cruz simboliza a Cristo que murió en ella).
Claro que si alguien cree que alguna imagen o estatua tiene algún poder especial y le pide algún favor, se está portando mal. Una cosa es pedir a Dios delante de una imagen y otra cosa es pedir a la imagen.