Archivo del sitio

San Pío de Pietrelcina y su Ángel de la Guarda

San Pío de Pietrelcina

Entre estos Santos, uno especialmente vivió esta realidad más elevada y fue agraciado con una convivencia muy familiar con su ángel de la guarda: San Pío de Pietrelcina.

Numerosos son los hechos de una convivencia frecuente con el Ángel de la Guarda relatados en la vida de San Pío – favorecido, además, de muchos dones místicos, entre los cuales, el de tener las llagas de la crucifixión de Nuestro Señor Jesucristo.

Es uno de ellos el siguiente: “Un señor, de nombre Franco Rissone, sabiendo del constante empeño de San Pío para que hubiese mayor devoción a los Celestes Custodios, todas las noches, del hotel donde estaba hospedado, enviara su Ángel de la Guarda al Padre Pío para que le transmitiese los mensajes deseados. Franco dudaba que el santo oyese sus recados.

Cierto día, al confesarse con San Pío, preguntó: ‘¿Vuestro Reverendísimo oye realmente lo que le mando decir por el Ángel de la Guarda?’ A lo que el religioso respondió: ‘¿Pero entonces juzgas que estoy sordo?’. […]

“Todavía más elocuente es el hecho ocurrido con otra señora, llamada Banetti, campesina que residía a algunos kilómetros de la ciudad de Turín, en Italia. El día 20 de septiembre, fecha en que se conmemoraba la recepción de los estigmas del Padre Pío, era costumbre que las personas más devotadas al santo confesor le enviasen cartas de las más variadas partes de Italia y hasta de otros países.”

“La señora Banetti no encontró quien fuese a la ciudad para poner su carta en el correo. Se encontraba afligida por no poder enviar sus saludos a San Pío. Se acordó, entretanto, de la recomendación que le hiciera el santo, en la última vez en que con él estuviera: ‘Cuando sea preciso, manda tu Ángel de la Guarda a hablar conmigo”. En el mismo instante dirigió una oración a su Celeste Guardador: ‘Oh mi buen Ángel, llevad vos mismo mis saludos al Padre, pues no tengo otra forma de mandarlos’.”

“Pocos días después, la señora Banetti recibe una carta venida de San Giovanni Rotondo, lugar donde vivía San Pío, enviada por la señora Rosine Placentino, con las siguientes palabras: ‘El Padre me pide que le agradezca en su nombre los votos espirituales que le enviaste’.” ³

Este relacionamiento tan próximo que vemos entre San Pío y su Ángel de la Guarda es propio a estimularnos a tener una convivencia continua y creciente, cada cual, con su ángel protector. Es para esta convivencia, es más, que rezamos la tan conocida oración:

“Ángel de la Guarda, mi dulce compañía, no me desampares ni de noche ni de día, hasta que me pongas en paz y alegría, con todos los santos Jesús, José, y María”.

Por Adilson Costa da Costa

——-

Para comenzar el año con Dios.

Para comenzar el año con Dios.
Este material es del folleto “Buona Giornata”, que es una recopilación de meditaciones diarias y observaciones de los escritos y comentarios de San Pio, publicado por su convento de San Giovanni Rotondo.

padre pio de pietrelcina sentado

#FRANCISCANISMO

Aquí están sus 8 pensamientos – exhortaciones – admoniciones para la primera semana de enero.

1. La palma de la gloria está reservada sólo para los que luchan valientemente hasta el final. Por lo tanto, vamos a empezar nuestra santa batalla de este año. Dios nos ayudará y nos coronará con el triunfo eterno.

2. Estamos por la gracia divina, en los albores de un nuevo año. Dado que sólo Dios sabe si vamos a terminar este año, deberíamos usarlo  en reparación del pasado, y en preparación para el futuro. Las buenas obras van de la mano con las buenas intenciones.

3. Permita decirse a si mismo, con la plena convicción de decir la verdad: “Mi alma: comienza hoy a hacer las buenas obras que hasta la fecha no has hecho”. Vamos a ser movidos por la presencia de Dios. “Dios me ve”, vamos a menudo decimos “y que por mis acciones él me juzgue”. Estemos seguros de que Siempre verá solamente la bondad en nosotros.

4. Si tiene tiempo, no espere. No debemos dejar para mañana lo que podemos hacer hoy. Las tumbas están llenas de buenas intenciones que nunca se cumplieron. Además, ¿qué seguridad tenemos de que vamos a estar vivos mañana? Escuchemos la voz de nuestra conciencia, como dijo el real profeta: “Hoy, si escuchas la voz del Señor, no haga oídos sordos”. Vayamos adelante y atesoremos el momento fugaz que sólo es el nuestro. No perdamos el tiempo, de un momento a otro, ya que el último aún no es nuestro.

5. Cuando se pierde el tiempo, se desprecia el regalo de Dios – el presente – que Él, en su infinita bondad, renuncia a su amor y su generosidad.

6. “Comencemos hoy, mis hermanos, a hacer el bien, porque hasta ahora no hemos hecho nada”. Y estas palabras que el Padre Seráfico, San Francisco, en su humildad, aplicó a sí mismo, se deben hacer nuestras a principios del nuevo año. Hemos vivido sin pensar, como si el Juez Eterno no nos iba a llamar a él un día y nos pidiera dar cuenta de nuestras obras, por cómo hemos gastado nuestro tiempo.

7. El amor no admite retrasó, y los Reyes Magos, inmediatamente después de su llegada, hicieron todo lo posible para darlo a conocerlo a Él, que había conquistado su corazón a través de la afluencia de la gracia. Él los llenó con el tipo de caridad que debe desbordarse, ya que no puede ser contenida en la pequeña estructura del corazón, y por lo tanto debe ser comunicada.

8. En sus acciones, no busque ni el mayor ni el menor mérito, sino que el mayor honor y gloria a Dios.

PAZ Y BIEN

RETOMANDO LAS ENSEÑANZAS DEL SANTO DE ASÍS

RETOMANDO LAS ENSEÑANZAS DEL   SANTO DE ASÍS

 

sanfrancisco_zurbaran

Fiesta de San Francisco de Asís, il poverello d’Assisi. Probablemente sea uno de los santos más desconocidos hoy.

La adulteración de su vida y su imagen presentándolo como un Gandhi, un líder del «power flower», ecologísta, vegetariano, revolucionario, gnomo de jardín,… ha contribuido a ese desconocimiento.

Porque San Francisco no es santo porque decidió ser pobre, porque ayudó mucho a los pobres, porque fundó una orden, porque…Es santo porque era un enamorado del Señor y correspondió a la Gracia de modo heroico.

Quizá esto choque a los autodenominados católicos progresistas, que con esquemas heredados de una mal digerida dialéctica, son incapaces de percibir que el cristianismo es et-et, unidad de vida. No sólo necesitan encontrar opuestos entre los cristianos, también opuestos –excluyentes– entre las virtudes. Eso no es posible, de ahí que no entiendan qué significa ser cristiano.

Como buen enamorado, San Francisco, procuró el «trato» y el cuidado de las «cosas pequeñas». Una experiencia que de un modo u otro (y muy imperfectamente) hemos experimentado todos. San Francisco es eminentemente un santo eucarístico, lo que no sólo no se opone a la preocupación por los demás –por su cuerpo y por su alma–, es su raíz.

Me gustaría «rescatar» alguno de los detalles concretos en los que se manifestaba el amor de San Francisco por el Señor sacramentado y que es probable que escandalicen. Prácticamente en todas las Cartas que dejó y en las primeras fuentes trata el tema. Sus últimas palabras no fueron sobre la pobreza, ni sobre los pobres, fueron sobre la Eucaristía.

Qué habría hecho San Francisco en 2012 en plena crisis: ¿vendería los cálices, sagrarios, custodias y copones de metales preciosos para dárselos a los pobres?, ¿empobrecería las iglesias para…empobrecer a todos? Es un poco tonto preguntarse qué haría hoy, lo que sí sabemos es lo que hizo mientras vivió.

El Santo de Asís quería ser pobre entre los pobres y a la pobreza la tomó por esposa, pero para Dios no había nada que fuese suficiente:

  • compraba ricos cálices y vasos sagrados para enviarlos a las iglesias
  • se indignaba si los manteles, –sí, los manteles del altar–, sobre los que estaría el Señor estaban sucios
  • no permitía riquezas en los conventos, el único oro (material precioso) que entraba era para todo lo dedicado al sacrificio, y lo exigía

Por si hay algún incrédulo, salteo con citas del mismo San Francisco.

  • «Sean preciosos los cálices, corporales, ornamentos del altar y todo lo que sirve para el sacrificio» (1CtaCus, 3)
  • «Y donde se encuentre colocado y abandonado indebidamente el santísimo cuerpo de nuestro Señor Jesucristo, retírese de allí y póngase y custódiese en sitio precioso» (CtaCle, 11)
  • «Quiso a veces enviar por el mundo hermanos que llevasen copones preciosos, con el fin de que allí donde vieran que estaba colocado con indecencia lo que es el precio de la redención, lo reservaran en el lugar más escogido» (2Cel, 201)
  • «Quiso enviar también a otros hermanos por todas las provincias con buenos y hermosos moldes de hierro para hacer hostias limpias y perfectas» (EP 65f; LP 108g).
  • «Por consiguiente, todos aquellos que administran tan santísimos misterios, y sobre todo quienes los administran indebidamente, consideren en su interior cuán viles son los cálices, los corporales y los manteles donde se sacrifica el cuerpo y la sangre del mismo. Y hay muchos que lo colocan y lo abandonan en lugares viles, lo llevan miserablemente, y lo reciben indignamente, y lo administran a los demás sin discernimiento. Asimismo, sus nombres y sus palabras escritas son a veces hollados con los pies; porque el hombre animal no percibe las cosas que son de Dios (1 Cor 2,14)» (CtaCle, 4-7)

Uno lee esto y entiendo la piedad y el amor al Señor sacramentado que han tenido los buenos hijos de San Francisco durante siglos.

Uno lee esto y se le cae el alma a los pies observando el estado de iglesias, altares, vasos sagrados, modo de celebrar y asistir a la Santa Misa, en la mayoría de los casos con la excusa de «dedicarse a la cuestión social». Así que, por favor, que no nos manipulen al santo.

Pero así son las cosas. Otro día más, que San Francisco es una mina: rescatemos al Santo de Asís.

SAN ANTONIO DE PADUA (I)

SAN ANTONIO DE PADUA (I)
De la Catequesis de S. S. Benedicto XVI
en la audiencia general del 10 de febrero de 2010

1-pelicula-Antonio-_El_iluminado_de_Dios

Hace dos semanas presenté la figura de san Francisco de Asís. Esta mañana quiero hablar de otro santo perteneciente a la primera generación de los Frailes Menores: san Antonio de Padua o, como también se le suele llamar, de Lisboa, refiriéndose a su ciudad natal. Se trata de uno de los santos más populares de toda la Iglesia católica, venerado no sólo en Padua, donde se erigió una basílica espléndida que recoge sus restos mortales, sino en todo el mundo. Los fieles estiman las imágenes y las estatuas que lo representan con el lirio, símbolo de su pureza, o con el Niño Jesús en brazos, recordando una milagrosa aparición mencionada por algunas fuentes literarias.

San Antonio contribuyó de modo significativo al desarrollo de la espiritualidad franciscana, con sus extraordinarias dotes de inteligencia, de equilibrio, de celo apostólico y, principalmente, de fervor místico.

Nació en Lisboa, en una familia noble, alrededor de 1195, y fue bautizado con el nombre de Fernando. Entró en los Canónigos que seguían la Regla monástica de san Agustín, primero en el monasterio de San Vicente en Lisboa y, sucesivamente, en el de la Santa Cruz en Coímbra, célebre centro cultural de Portugal. Se dedicó con interés y solicitud al estudio de la Biblia y de los Padres de la Iglesia, adquiriendo la ciencia teológica que utilizó en la actividad de enseñanza y de predicación. En Coímbra tuvo lugar el episodio que imprimió un viraje decisivo a su vida: allí, en 1220, se expusieron las reliquias de los primeros cinco misioneros franciscanos, que habían ido a Marruecos, donde habían sufrido el martirio. Su testimonio hizo nacer en el joven Fernando el deseo de imitarlos y de avanzar por el camino de la perfección cristiana: pidió dejar los Canónigos agustinos y hacerse Fraile Menor.

Su petición fue acogida y, tomando el nombre de Antonio, también él partió hacia Marruecos, pero la Providencia divina dispuso las cosas de otro modo. A consecuencia de una enfermedad, se vio obligado a regresar, pero fue a parar a Italia y, en 1221, participó en el famoso «Capítulo de las esteras» en Asís, donde se encontró con san Francisco. Luego vivió durante algún tiempo totalmente retirado en un convento de Forlí, en el norte de Italia, donde el Señor lo llamó a otra misión. Por circunstancias completamente casuales, fue invitado a predicar con ocasión de una ordenación sacerdotal, y demostró que estaba dotado de tanta ciencia y elocuencia, que los superiores lo destinaron a la predicación. Comenzó así, en Italia y en Francia, una actividad apostólica tan intensa y eficaz que indujo a volver a la Iglesia a no pocas personas que se habían alejado de ella. Asimismo, fue uno de los primeros maestros de teología de los Frailes Menores, si no incluso el primero. Comenzó su enseñanza en Bolonia, con la bendición de san Francisco, el cual, reconociendo las virtudes de Antonio, le envió una breve carta que comenzaba con estas palabras: «Me agrada que enseñes teología a los frailes». Antonio sentó las bases de la teología franciscana que, cultivada por otras insignes figuras de pensadores, alcanzaría su culmen con san Buenaventura de Bagnoregio y el beato Duns Escoto.

Elegido superior provincial de los Frailes Menores del norte de Italia, continuó el ministerio de la predicación, alternándolo con las funciones de gobierno. Cuando concluyó su cargo de provincial, se retiró cerca de Padua, donde ya había estado otras veces. Apenas un año después, el 13 de junio de 1231, murió a las puertas de la ciudad. Padua, que en vida lo había acogido con afecto y veneración, le tributó para siempre honor y devoción. El propio papa Gregorio IX, que después de haberlo escuchado predicar lo había definido «Arca del Testamento», lo canonizó apenas un año después de su muerte, en 1232, también a consecuencia de los milagros acontecidos por su intercesión.

En el último periodo de su vida, san Antonio puso por escrito dos ciclos de «Sermones», titulados respectivamente «Sermones dominicales» y «Sermones sobre los santos», destinados a los predicadores y a los profesores de los estudios teológicos de la Orden franciscana. En ellos comenta los textos de la Escritura presentados por la liturgia, utilizando la interpretación patrístico-medieval de los cuatro sentidos: el literal o histórico, el alegórico o cristológico, el tropológico o moral y el anagógico, que orienta hacia la vida eterna. Hoy se redescubre que estos sentidos son dimensiones del único sentido de la Sagrada Escritura y que la Sagrada Escritura se ha de interpretar buscando las cuatro dimensiones de su palabra. Estos sermones de san Antonio son textos teológico-homiléticos, que evocan la predicación viva, en la que san Antonio propone un verdadero itinerario de vida cristiana. La riqueza de enseñanzas espirituales contenida en los «Sermones» es tan grande, que el venerable Papa Pío XII, en 1946, proclamó a san Antonio Doctor de la Iglesia, atribuyéndole el título de «Doctor evangélico», porque en dichos escritos se pone de manifiesto la lozanía y la belleza del Evangelio; todavía hoy podemos leerlos con gran provecho espiritual.

Rev. Nicholas E. Polichnowski, TOR, Ministro Provincial de la Provincia del Sagrado Corazón, EE.UU., como nuevo Ministro general de la Orden(TOR)

El 23 de mayo de 2013 a las 10:00 el 111º Capítulo General de la Tercera Orden Regular de San Francisco eligió el Muy Rev. Nicholas E. Polichnowski, TOR, Ministro Provincial de la Provincia del Sagrado Corazón, EE.UU., como Ministro general de la Orden, con 22 votos de los 36 votos que se presentaron. Treinta y seis capitulares que representan a las Provincias y Vice-Provincias de la Orden estuvieron presentes en el Capítulo y participaron en la elección.

El Padre Nicolás nació en Pittsburgh, Pennsylvania. Entró en la tercera Orden Regular Franciscana, Provincia del Sagrado Corazón de Jesús, Loretto Pennsylvania el 5 de enero de 1973, y hizo su profesión solemne el 1 de junio de 1977. Fue ordenado sacerdote el 15 de octubre de 1977. Padre Nicholas tiene una Maestría en Divinidad del Seminario de Saint Francis, Pennsylvania, una Maestría en Ciencias en Química por Universidad de Saint Joseph, Michigan y un doctorado en Enfermería por la Universidad Johns Hopkins, Maryland.

Durante el día Tibor Kauser, OFS, se dirigió a los capitulares como delegado de la Ministra General de la Orden Franciscana Seglar, Encarnación del Pozo.

A continuación, Fray Nicholas se reunió con los provinciales de las Provincias y de las Vice Provincias para discutir posibles candidatos para el cargo de Vicario General y de Consejero General.

La jornada concluyó con la celebración de Vísperas y la Eucaristía.

Por otra parte, el día de hoy, se prosiguió con la elección de los servicios restantes resultando fray Armando Trujillo Cano, hasta hoy Asesor General para la OFS, electo como nuevo Vicario General.

El resto de los servicios se completa con :

1º Consejero Paolo Benanti
Provincia de San Francisco de Asís, Italia

2º Consejero Tomeu Pastor
Provincia de la Inmaculada Concepción, España

3º Consejero Thomas Kochuchira
Provincia de Santo Tomás Apóstol, India

4 ª Consejero Calogero Favata
Provincia de los Santos Joaquín y Ana, Sicilia

Secretario General Danijel Gornik
Provincia de San Jerónimo, Croacia

Es el deseo de todos los que hacemos pazybien.es que estos hermanos puedan servir fielmente al Señor, siguiendo las huellas del pobre de Asís y hagan que la TOR siga creciendo y fructificando.

Paz y Bien!

Los beatos Luquesio y Bounadonna, primeros seglares franciscanos

Carta del Ministro General de los franciscanos Conventuales al papa Francisco.

 

naglowek_es

 

Roma, 14 de marzo del 2013
Beatísimo Padre:
Con ocasión de Su elección como Obispo de Roma, deseo expresar a Su Santidad los sentimientos de estima y afecto de nuestra Orden, junto con la promesa de acompañarlo siempre de cerca con la oración y en la obediencia.
La decisión de Su Santidad de tomar el nombre de San Francisco de Asís, nuestro fundador, nos ha tocado el corazón y ha reforzado en cada uno de nosotros el lazo de unión que, como franciscanos, sentimos frente a la misión de Pedro como servidor de la Iglesia. Desde nuestra condición de Hermanos Menores Conventuales, tenemos vivo el recuerdo del encuentro con Su Santidad el 15 de enero del 2010 en la casa del “Pilar”, Buenos Aires, con ocasión de la Asamblea General Fraterna de nuestra Orden sobre el tema de la conformación a Cristo. En la exhortación que nos dirigió durante la Liturgia Eucarística, nos animó a seguir en nuestro compromiso con la sequela de Cristo tras las huellas de San Francisco, definida como “paradigma de una vida según el Evangelio”.
Como el “Poverello”, también nosotros queremos abrazar diariamente la cruz y seguir siendo, con sencillez y alegría, “súbditos y sujetos” de la Iglesia Romana en la persona de Su Santidad, el buen pastor que Dios nos ha dado y, así obrando, servir al Cuerpo de Cristo como y donde el Señor nos indique. Recordando a nuestro seráfico Padre, que recibió en visión el mandato de “reparar la Iglesia”, somos conscientes de nuestra obligación de comenzar esta reedificación desde nosotros mismos, modelando nuestra vida conforme a las enseñanzas del Evangelio.
Sabemos que tenemos en Su Santidad un guía que nos confirmará en la fe y nos exhortará a la misión encomendada por el Señor Jesús a Su familia la Iglesia. La Virgen María nos acompañe y guíe, en la sencillez de lo ordinario, para adecuar nuestra misión como testigos y anunciadores de la Buena Nueva.

Rece por nosotros, Padre santo, y se sienta acompañado por nuestro amor filial y por nuestra oración.

Con afecto y estima de hijos pedimos Su Bendición Apostólica.

fr. Marco Tasca
Ministro general OFMConv

Carta de la Ministra General OFS por la eleccion del papa Francisco

 

by Redacción

525111_576328085722172_746894333_n

El Señor Papa Francisco
14 de marzo de 2013

Queridos hermanos y hermanas,
¡Paz y Bien!

En nombre de la Presidencia del CIOFS, siento la necesidad y la urgencia de compartir con todos vosotros los pensamientos y sentimientos que nos inundan en este momento de gracia, por la elección del Papa Francisco. ¡Que emoción tan grande! ¡Y además vemos cómo Dios cuida su Iglesia con tanta gracia y bendición! ¡Alabado sea el Señor!

Dios nos sorprende continuamente reconduciendo dulcemente su Iglesia, por el surco auténtico de su Amor.
El Papa ha comenzado su ministerio así: “Hermanos y hermanas buenas noches”. ¡Sus primeras palabras como Papa! Que nos hablan de fraternidad, al reconocernos hermanos y hermanas en igualdad. La Cruz pectoral es de metal: signo de simplicidad y de pobreza. Reconocimiento, amor y gratitud para su predecesor: actitud eucarística y fraterna. El Papa Francisco se ha referido a sí mismo solo como obispo. Y particularmente obispo de la Iglesia de Roma que preside en caridad todas las Iglesias: Signo de colegialidad auténtica, en su misión de presidir todas las Iglesias en la caridad.

El Papa nos ha exhortado a la oración recíproca: los unos por los otros.
Antes de bendecir a los fieles, el Papa ha pedido un favor: la oración de sus hermanos y hermanas para implorar la bendición de Dios sobre él. Y expresivamente ha llamado a esta oración “la plegaria del pueblo”: Ha sido un signo de profundo compartir y reafirmación de la verdadera naturaleza de Iglesia, como Iglesia total (es decir, ante todo el Pueblo de Dios, la unidad precede a la distinción) e Iglesia de comunión (servicio reciproco, también los unos hacia los otros).

Pienso que a todos nos ha conmovido el momento en el que el Papa se ha inclinado para recibir la bendición de Dios, implorada por la intercesión de todos sus hermanos y hermanas: signo concreto de humildad, simplicidad y reconocimiento de la igual dignidad humana y cristiana. Solo después de recibir la bendición de Dios y de sus hermanos, ha bendecido a todos, urbi et orbi.
El nombre de Francisco: como el reconocimiento de la llamada del Señor a reparar la casa, por medio del carisma de Francisco y de su espiritualidad, en el conformarse a Cristo plenamente. ¡Este Papa jesuita, nos ha ofrecido signos muy concretos de un auténtico franciscano!

Y hoy en su primera homilía, nos ha dejado tres “mandatos”: caminar, edificar confesar. Confesar a Cristo crucificado. Enseguida me ha venido en mente el artículo 10 de nuestras Constituciones. Quizá algunos hermanos y hermanas no lo han leído. Os invitamos a todos a releerle con mucha atención.

Que su nombre y este inicio de su pontificado, sean signo y programa de la vigorosa recuperación de una Iglesia, toda evangélica y apostólica, que dé la preferencia al pobre y a los hermanos, una Iglesia arraigada en el Señor Jesús, sine glossa, como la sentía y la vivió Francisco de Asís.

Los franciscanos seglares, tenemos un fuerte deber: sostener al Papa con toda nuestra fuerza, con la oración, el testimonio de la propia vida y en la acción valerosa y decidida.

Que Dios, nuestro Padre, colme de bendiciones y de su gracia al Papa Francisco.

En nombre de la Presidencia del CIOFS
Encarnación del Pozo, OFS
Ministra general

VIA CIOFS

massimo, el franciscano DESCALZO QUE CONMOVIO LA PLAZA de SAN PEDRO

HERMOSO EJEM´PLO A SEGUIR , VIVA FRANCISCO

Mismo nombre , diferente época MISMA MISIÓN

Mismo nombre , diferente época MISMA MISIÓN

Bendigamos a nuestro papa Francisco

Bendigamos a nuestro  papa Francisco

SAN FRANCISCO DE ASÍS Y LA FE

 

año+de+la+fe+2En este año que reflexionamos sobre la fe, me gustaría proponer a San Francisco y la fe como tema de algunos artículos. Como nos propone el Papa Benedito XVI en la Porta fidei:

A lo largo de este Año, será decisivo volver a recorrer la historia de nuestra fe, que contempla el misterio insondable del entrecruzarse de la santidad y el pecado. Mientras lo primero pone de relieve la gran contribución que los hombres y las mujeres han ofrecido para el crecimiento y desarrollo de las comunidades a través del testimonio de su vida, lo segundo debe suscitar en cada uno un sincero y constante acto de conversión, con el fin de experimentar la misericordia del Padre que sale al encuentro de todos. Durante este tiempo, tendremos la mirada fija en Jesucristo, «que inició y completa nuestra fe» (Hb12, 2) (PF 13)

Imagen

 

San Francisco en su Testamento nos dice:

Y el Señor me dio una fe tal en las iglesias, que oraba y decía así sencillamente, […] el Señor me dio, y me sigue dando, una fe tan grande en los sacerdotes que viven según la norma de la santa Iglesia romana, […]. Y también a todos los teólogos y a los que nos administran las santísimas palabras divinas, debemos honrar y tener en veneración, como a quienes nos administran espíritu y vida (cf. Jn 6,64).

 

La fe es un encuentro entre la persona y Dios. La persona debe buscar el sentido pleno de su vida, y en este camino cruza con Dios que se manifiesta de muchos modos, a través de experiencias que vive el convertido frente a Dios, que transforma su forma de vida, incluso su aspecto social y físico. San Francisco parecía otra persona cuando dejaba la cueva (1Cel 6).

 

El Señor cruzó el camino de San Francisco cuando se le reveló en el leproso y en los pobres discriminados por la comunidad que están fuera de los muros de la “urbe”, separada, olvidada. Así también, el crucifijo de San Damián le habló a él: “reconstruye mi casa”. En estos ámbitos es donde hace la experiencia de la presencia de Dios en su vida, hasta llegar a comprender que el Señor le va regalando más vida. El Señor le da fe en la Iglesia, en la Eucaristía, que se da a la comunidad de hermanos; ponto de unidad con Dios y los hermanos que sólo la Iglesia puede administrar.

 

La fe de San Francisco es un regalo Dios, Dios le dio y sigue dando (Test 6), una fe que se nutre de tantas fuentes, pero que sólo puede vivirla en Iglesia. San Francisco se convierte así en el testigo que hace patente la presencia de Dios entre los hombres y la necesidad de una acogida fiel que le devuelva el gozo de sentirse amado hasta el infinito. El testimonio de su fe es creíble porque va acompañado por la prueba de que la humanidad florece allí donde el hombre se atreve a consentir que el Dios vivo se haga presente en su vida.

En el origen y trayecto del camino espiritual de Francisco, como en toda espiritualidad cristiana, aparece el dinamismo del Espíritu del Señor que provoca la apertura a su gracia y la estructuración de la propia vida de acuerdo con la imagen de Dios que se le hace presente (Test 1). Si Francisco llegó a cristalizar con originalidad un modo de existencia cristiana dentro de la Iglesia fue porque experimentó también a Dios de una forma original, desencadenando una serie de actitudes y formas de vivir el Evangelio que sirvieron de estímulo clarificador para muchos creyentes a la hora de plantearse con seriedad su fe.

 

Sin embargo, no basta con reconocer la importancia que tiene Dios en la espiritualidad de Francisco; pues, aun aceptando que se trata de un tema matriz, se puede abordar de un modo positivista, sin relacionarlo con el contexto vital que le da sentido y en el que se manifiesta su fecundidad. Es decir, que para recuperar la importancia que tuvo Dios en la vida de Francisco no basta una simple descripción de conceptos sacados de sus Escritos, sino que es necesaria una relectura que nos devuelva los significados que para él eran evidentes y que para nosotros, dadas las transformaciones de la sociedad, han perdido su transparencia.

 

De todos modos, la imagen de Dios que se forma Francisco no nos interesa tanto por su originalidad conceptual cuanto por su dinamismo, capaz de originar un nuevo modo de vida que se convierte en transparencia de lo que es y significa Dios para el creyente responsable de su fe. Por eso, más que las ideas que nos pueda proporcionar su pensamiento, nos interesan las actitudes que es capaz de desencadenar, ya que la imagen experiencial que tiene es la de un Dios ejemplar que motiva y empuja a hacer historia en la propia vida, y a través de mediaciones, lo que descubrimos al encontrarnos con Él.

 

¿No es esta tal vez una imagen de la problemática de nuestro ser iluminado? En las cosas materiales sabemos y podemos increíblemente tanto;pero en todo lo que va más allá de esto, Dios y el bien, no alcanza más a responsabilizarnos. Por esto es la fe, que nos muestra la luz de Dios, la verdadera iluminación, esa es una irrupción de la luz de Dios en nuestro mundo, una apertura de nuestros ojos para la verdadera luz.

 

Via: Capuchinos Mexico

La Verna – 800 años de la donación de la montaña a S. Francisco

Imagen

 

El 2013 es el año en que se recuerda el VIII Centenario de la donación de monte Alverna a san Francisco.      

La historia del monte Alverna está ligada a un episodio en la historia del territorio, la donación a Francisco de Asís del monte la Verna de parte del conde Orlando, acaecida en 1213 después de haberse conocido en el castillo de San Leo. En el antiguo escrito Consideraciones sobre las llagas leemos: “Al final dijo messer Orlando a san Francisco: Tengo en Toscana un monte muy a propósito para la devoción, que se llama monte Alverna; es muy solitario y está poblado de bosque, muy apropiado para quien quiera hacer penitencia en un lugar retirado de la gente o llevar vida solitaria. Si lo hallaras de tu agrado, de buen grado te lo donaría a ti y a tus compañeros…” (Consideración I). 

Desde entonces, Francisco fue varias veces a la Verna con sus hermanos, hasta 1224, cuando recibió los estigmas. Gracias a la generosidad de messer Orlando, Francisco recibió en regalo este monte que los Hermanos Menores de la Toscana desde hae 800 años custodian como el lugar en donde el Proverello de Cristo recibió el último sello.

Las Cuaresma de San Francisc

 
 
En el tiempo fuerte de la cuaresma, propongo una reflexión sobre el valor de esta práctica en la vida de San Francisco de Asís, su ejemplo nos estimula a vivir bien este tiempo propicio de conversión y expectativa de la Pascua.
Para San Francisco la oración y el ayuno tiene especial lugar en su ascesis. Él nos dice en su Regla No Bulada (III,1): “Dice el Señor: ‘esta clase de demonios no puede salir más que a fuerza de ayuno y oración’ (cf. Mc 8,28)”. El monte Alvernia es una demostración clara de que San Francisco, al final de sus días, sentía la necesidad de lo que llamamos “ratos fuertes de oración y de una experiencia del desierto” (Charles de Foucault). Su inserción en Dios era tan fuerte y profunda, que era un hombre hecho oración.
San Francisco no se contenta de vivir la Cuaresma así dicha “Grande” o de la Redención, convocada por la Iglesia, que inicia el Miércoles de Cenizas hasta la Semana Santa en preparación a la Pascua (RegB III, 6). Creó la Cuaresma de Adviento o de la Encarnación, en preparación a la Navidad, que san Francisco hacia, y que va de la fiesta de todos los Santos a la vigilia de la Natividad del Señor. Solo estas dos eran obligatorias para todos sus frailes, escribe en la Regla (RegB III, 6): Y ayunen desde la fiesta de Todos los Santos hasta la Navidad del Señor. Sin embargo, la santa cuaresma que comienza en la Epifanía y se prolonga cuarenta días continuos, la que el Señor consagró con su santo ayuno (cf. Mt 4,2).
San Francisco personalmente hace otras tres, y todas ellas pasaba en ayunas y oraciones, apartado del mundo, para estar solo y solamente con Dios, en continuo proceso de conversión. Viviendo más profundamente el misterio de la Encarnación de Jesucristo, la Cuaresma de la Epifanía o “Benedetta” (RegNB III, 11; LM IX, 2); con esta cuaresma, San Francisco entendía hacer una relación entre el tiempo de Navidad y de Pascua. Como ya vimos, él no hace separación entre la Navidad y la Pascua, pues representan los dos polos del único misterio de salvación.
 
Su gran devoción por los santos y servidores celestiales hacen en él una cuaresma especial, toda propia del Poverello, que no la ha impuesto y ni menos la aconseja a sus frailes; la busca solo para sí mismo. La Cuaresma en honor a San Miguel, ayunaba devotísimamente e iniciaba el día de la Asunción (15 de Agosto), y la terminaba en el día de la fiesta de San Miguel Arcángel (29 de Septiembre). Solía decir que: “cada uno debería ofrecer alguna alabanza u ofrenda especial a Dios en honor a tan gran príncipe” (2Cel 197; LM VIII, 10, IX 3, XIII, 1.5.)

 

Otra devoción cuaresmal del Seráfico hermano era a los santos Pedro y Pablo; “exprimía” la comunión con la sagrada jerarquía, sobre todo, con el papa, signo de la unidad de la Iglesia. Iniciaba el día de la fiesta de los apóstolos Pedro y Pablo (29 de Junio) hasta la fiesta de Asunción (15 de Agosto), demostrando la particular devoción por María, madre y figura de la Iglesia (LM IX, 3).
 
Tenemos así las cinco las cuaresmas de San Francisco durante el año: esto quiere decir que cerca de doscientos días él pasaba cada año en soledad, orando y mortificándose; apartado de las personas, solo con Dios. Empleando así dos tercios de su tiempo a la contemplación y a la oración, y solo un tercio en la acción, Con una vivencia así, por cerca de veinte años ha cambiado la faz al mundo.
 
Los tempos litúrgicos de la Iglesia, como el Adviento, las fiestas de Navidad, la Cuaresma, las fiestas Pascuales, son momentos privilegiados del retorno a Dios, cuando reconocemos que todo es vano fuera del contexto religioso y que solo Cristo da un sentido, y un significado a nuestra vida personal.
 
San Francisco nos dio un grande ejemplo. Nos ha enseñado la entrada que lo condujo a hacer la experiencia del infinito amor de Dios, gracia y don especial que el Poverello tuvo dos años antes de su muerte, de participar en el sufrimiento y en el amor de Jesús Crucificado por nuestra salvación. Así nos enseña (cfr Test 4): el Señor me dio una fe tal en las iglesias, que oraba y decía así sencillamente:
Te adoramos, Señor Jesucristo, también en todas tus iglesias que hay en el mundo entero y te bendecimos, porque por tu santa cruz redimiste al mundo. (Test 5)