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¿LOS SACRAMENTOS ESTÁN EN LA BIBLIA?

¿LOS SACRAMENTOS ESTÁN EN LA BIBLIA?
Los sacramentos son medios de gracia santificantes, son canales a través de los cuales fluye la gracia.Imagen
Los sacramentos tienen 4 elementos: 1) La materia: lo visible, utensilios y elementos físicos que se usan para su realización. 2) La forma: son las palabras solemnes que acompañan al rito. 3) El ministro que realiza el sacramento. 4) El sujeto que lo recibe.

Los sacramentos tienen dos efectos en la persona que lo recibe: gracia santificante, es la que salva y acerca a la persona a Dios. Y la gracia propia, que es el beneficio espiritual propio de cada sacramento.

Escudriñemos las escrituras y descubramos a la luz de esta la importancia de los Sacramentos :

BAUTISMO:

“Y acercándose Jesús les dijo: Me ha sido dado todo poder en el cielo y en la tierra; id pues y enseñad a TODAS las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo”.

Mateo 28,18-19.
EL BAUTISMO ES SOLO PARA ADULTOS?

No el bautizo es para TODOS , como acabamos de leer Jesus dijo que su enseñanaza y bautizo es a TODAS las gentes (los niños son gente) .

PERO DICEN MUCHOS QUE LOS NIÑOS NO TIENEN PECADO

La Biblia enseña que todos nacemos con pecado :

“Tú ves que malo soy de nacimiento, pecador me concibió mi madre”.
Salmo 51,5-7 
Desde hace más de dos mil años esta frase del salmista refleja la convicción profunda de ser pecador desde antes de nacer, y si se es pecador entonces esa es una de las razones para bautizar a los niños, pues el bautismo sirve para quitar el pecado.

¿DE DONDE PUEDE VENIR ESTE PECADO POR EL SIMPLE HECHO DE NACER?

La respuesta bíblica a esto la encontramos en la carta que San Pablo escribió a los Romanos que dice:

“Por tanto, como por un solo hombre entró el pecado en el mundo y por el pecado la muerte y así la muerte alcanzó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron… En efecto, así como por la desobediencia de un solo hombre, todos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno solo todos serán constituidos justos.”

Rom 5,12.19 

Por esto, hemos creído siempre que la miseria que oprime a los hombres en su inclinación al mal y a la muerte, no son comprensibles sin su conexión con el pecado de Adán y con el hecho de que nos ha transmitido un pecado, de ahí que lo llamemos pecado original.

PERO JESÚS DIJO “DEJEN QUE LOS NIÑOS VENGAN A MI ” ?

Esta frase de Nuestro Señor Jesucristo es como un indicador sobre lo que estamos hablando. Textualmente Jesús dijo:

“Dejen que los niños vengan a mí, y no se lo impidan porque de los que son como éllos es el Reino de los Cielos.”
Mt19,14 

Si Jesucristo quiere que los niños estén junto a él, ¿Cuál es la mejor forma de estar plenamente unido a él en este tiempo? El bautismo precisamente. Vayamos una vez más a la Palabra de Dios para conocer la respuesta a esto:

“Porque en un solo Espíritu hemos sido todos bautizados, para formar un cuerpo”
1 Cor 12,13

Y esto es algo que no solo los católicos creemos! un pastor protestante dando un estudio bíblico por tv afirmo que él creía que el bautizar a los niños era algo fundamentado en la Sagrada Escritura. Él, aunque no era católico, había aceptado que era cierto, que la Biblia enseñaba el bautismo de los niños, porque encontró la siguiente evidencia de ello:

“Pedro les contestó:
“Conviértanse y que cada uno de ustedes se haga bautizar en el nombre de Jesucristo, para perdón de sus pecados; y recibirán el don del Espíritu Santo; pues la Promesa es para ustedes y para sus hijos”.
Hech 2,38-39

Era claro. Si la promesa del Espíritu Santo es también para “sus hijos” entonces por qué privarlos de ese gran regalo a través del bautismo.

ES CIERTO QUE EL BAUTIZO DEBE SER EN UN RIÓ POR QUE JESÚS LO HIZO ASÍ ?

La Biblia no sostiene que sea obligatorio

El bautismo del carcelero de Filipos no se hizo en río alguno.

y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo?
Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa.
Y él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas; y en seguida se bautizó él con todos los suyos.

Hechos 16:30-33

CONFIRMACIÓN :
Con el sacramento de la CONFIRMACIÓN, LA PERSONA ACEPTA VOLUNTARIAMENTE LA FE DE CRISTO.

Esto significa que aceptas ser católico.

La CONFIRMACIÓN es el sacramento en el que DIOS TE DA SU ESPÍRITU SANTO POR medio de los obispos , tal como lo hacían los Apóstoles :

“Cuando los apóstoles oyeron cómo había recibido Samaria la palabra de Dios, enviaron a Pedro y a Juan, los cuales bajando, oraron sobre ellos para que recibiesen el Espíritu Santo, pues aún no había venido sobre ninguno de ellos; sólo habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces les impusieron las manos y recibieron el Espíritu Santo”.
Hechos 8, 14-17.

De esta cita podemos concluir algunos puntos importantes. Primero que nada, podemos constatar que los de Samaria eran personas ya bautizadas, por lo que no podemos confundir los Sacramentos. 

La Sagrada Escritura distingue con especial atención estos dos Sacramentos, los une, pero no lo mezcla ni los confunde.

Otro punto importante es que son San Pedro y San Juan quienes acuden a imponer las manos, no son los presbíteros quienes lo hacen, sino los Obispos, tal cual sucede hoy en día.

Y eso es por mandato directo dado a San Pedro:

Y tú, después que hayas vuelto, confirma a tus hermanos

Lucas 22,32

Y con esto no queda duda de la autoridad del Obispo, quien es aquel que confirma la Fe de sus hijos, de su grey, en función de su autoridad episcopal, imponiendo las manos y ungiendo con el santo crisma, como signo visible de esa realidad invisible, que es el Pentecostés personal, la venida del Espíritu Santo en la plenitud de sus dones.

EUCARISTÍA : 

Tomando pan se los dio diciendo: ´Este es mi cuerpo que es entregado por vosotros, haced esto en memoria mía.´ Así mismo el cáliz… diciendo: ´Este es el cáliz de la Nueva Alianza en mi sangre que es derramada por vosotros´ “.
Lucas 22, 19-20.

ES NECESARIA LA EUCARISTÍA PARA NUESTRA SALVACIÓN ?

Leamos lo que Jesucristo dice:

«Yo soy el pan de la vida. Sus padres comieron el maná en el desierto y murieron; este es el pan que baja del cielo, para que quien lo coma no muera. Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo.» 

Jn 6,48-51

ES UN MANDATO CELEBRAR LA EUCARISTÍA

Porque yo recibí del Señor lo que os he transmitido: que el Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó pan, y después de dar gracias, lo partió y dijo: «Este es mi cuerpo que se da por vosotros; haced esto en recuerdo mío.» Asimismo también la copa después de cenar diciendo: «Esta copa es la Nueva Alianza en mi sangre. Cuantas veces la bebiereis, hacedlo en recuerdo mío.» Pues cada vez que coméis este pan y bebéis esta copa, anunciáis la muerte del Señor, hasta que venga.

1Corintios 11:23-26

Cuando celebramos la Misa, no estamos pensando en ofrecer a Jesucristo varias veces repitiendo su sacrificio, como las sectas piensan.
No. Lo que nosotros pensamos es en «hacer presente el único e irrepetible sacrificio de Nuestro Señor». Tal como él lo dijo: «Hagan esto en memoria mía».

CONFESIÓN:

Núm. 5:7, “Confesará el pecado que cometió”.Proverbios 28:13El que encubre sus pecados no prosperará;
Mas el que los confiesa y se aparta alcanzará misericordia. Sant. 5:16, “Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados” (físicamente, véase el v. 15); a veces el pecado se relaciona con la enfer¬medad. 1 Juan. 1:9, “Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda mal-dad”. Los conversos de Juan, Mar. 1:5, “y eran bautizados por él en el río Jordán, confesando sus pecados”. Hechos 19: 18 También muchos de los que creyeron llegaban CONFESANDO públicamente todo lo malo que antes habían hecho
Mateo 3:6 Confesaban sus pecados y Juan los bautizaba en el río Jordán
1 de Juan 1:8 Si decimos que no tenemos pecado, nos engañamos a nosotros mismos, y la verdad no está en nosotros. 
1 de juan 1:9 Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. 
1 de juan 1:10 Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros. 
PERDÓN DE LOS PECADOS 
Jesús da este poder a los hombres para que lo hagan en su nombre.
Mateo 16: 19 lo que tú ates aquí en la tierra, también quedará atado en el cielo, y lo que tú desates aquí en la tierra, también quedará desatado en el cielo.

Mateo 18:18
Les aseguro que lo que ustedes aten aquí en la tierra, también quedará atado en el cielo, y lo que ustedes desaten aquí en la tierra, también quedará desatado en el cielo.
A quienes perdonen los pecados, les quedan perdonados; y a quienes se los retengan les quedan retenidos» (Jn. 20, 22-23).
2ª Cor 2: 6-11 
Así que aquel a quien ustedes perdonen algo, también yo se lo perdono. Y se lo perdono, si es que había algo que perdonar, por consideración a ustedes y en presencia de Cristo
1 de juan 2:12 Os escribo a vosotros, hijitos, porque vuestros pecados os han sido perdonados por su nombre. 
juan 3:27 Juan respondió: «Nadie puede recibir nada si no se le ha dado del cielo.
2 Cor. 5, 18-20
“Y todo proviene de Dios, que nos reconcilió consigo por Cristo y nos confió el ministerio de la reconciliación.
Porque en Cristo estaba Dios reconciliando al mundo consigo, no tomando en cuenta las transgresiones de los hombres, sino poniendo en nosotros la palabra de la reconciliación. Somos, pues, embajadores de Cristo, como si Dios exhortara por medio de nosotros. En nombre de Cristo os suplicamos: ¡reconciliaos con Dios!”
Mateo 7, 21-27
No todo el que me diga: Señor, Señor, entrará en el Reino de los Cielos, SINO EL QUE HAGA LA VOLUNTAD DE MI PADRE CELESTIAL. Muchos me dirán aquel Día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre expulsamos demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: ¡Jamás os conocí; apartaos de mí, agentes de iniquidad! Así pues, TODO EL QUE OIGA ESTAS PALABRAS MÍAS Y LAS PONGA EN PRÁCTICA, será como el hombre prudente que edificó su casa sobre ROCA: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, y embistieron contra aquella casa; pero ella no cayó, porque estaba cimentada SOBRE ROCA. Y todo el que oiga estas palabras mías y no las ponga en práctica, será como el hombre insensato que edificó su casa sobre arena: cayó la lluvia, vinieron los torrentes, soplaron los vientos, irrumpieron contra aquella casa y cayó, y fue grande su ruina. “Simón Pedro PIEDRA, SOBRE ESTA PIEDRA EDIFICARE MI IGLESIA”….MATEO 16:18

Jesus da este poder a los hombres para que lo hagan en su nombre.

” Reciban el Espíritu Santo: a quienes ustedes perdonen sus pecados, queden perdonados, y a quienes se los retengan, queden retenidos” Jn 20,22-23

Nuestro Señor Jesucristo es muy claro. Aquí está hablando del “poder” de “perdonar” y de “no perdonar” los pecados. No está hablando de que nos perdonemos cuando nos ofendamos, sino que “algunos” (los apóstoles y sus sucesores) tienen el poder de perdonar los pecados. Por supuesto de Jesucristo sabía que ellos eran hombres pecadores y aun asi les dió este poder. Los obispos son sucesores de los Apóstoles y los sacerdotes sus colaboradores. Algunas personas de sectas dicen que no se necesita confesarse con el sacerdote, que sólo hay que pedir perdón a Dios directamente. Se basan en citas Bíblicas ANTES DE CRISTO, antes de que él diera la orden y el poder (El Espírito Santo) si son judíos no deberían creer que Cristo es Dios y tiene el poder de ordenar y conceder poder a sus apóstoles. No te dejes confundir, esto no es cierto. En este evangelio ( Jn 20 ,19 -23) vemos muy claro que Cristo da a sus apóstoles ( los primeros sacerdotes ) el poder de perdonar los pecados y no dice que cada persona pida perdón a Dios directamente para que se le perdonen.

Pero algunos dicen: “Yo no me confieso con ningún hombre pecador como yo, yo sólo me confieso con Dios”.

Santiago ordena: 
“Confesaos los pecados unos a otros”.
Santiago 5,16.
Practica de la confesion en la Biblia :

“Muchos de todo lo que habían hecho” 
Hechos 19:18 También muchos de los que creyeron llegaban confesando públicamente todo lo malo que antes habían hecho

¿Por qué tenían que ir a otro lugar y no directamente con Dios?

La respuesta es muy sencilla. Ellos iban buscando a los Apóstoles. Ahí confesaban sus faltas. Esto es lo que hacían los cristianos verdaderos de aquel tiempo y lo que los católicos seguimos haciendo en la actualidad.

Alguien me dijo: «¿Cómo se le ocurre que yo me voy a confesar con un pecador como yo? Yo me confieso con Dios y punto. Entro en mi habitación, oro con fervor y Dios me perdona». Le contesté que el asunto no es tan simple. Muchas veces acomodamos la religión a nuestra manera, y así pasa también con la confesión. La confesión no es solamente «pecar, orar y listo». Hay que buscar a un sacerdote. Hacer un gran acto de humildad. Decirle sus pecados. Y luego recibir una corrección fraterna y la absolución del sacerdote de la Iglesia. Eso no lo han inventado los curas. Hay claras indicaciones en la Biblia acerca de la confesión delante de un ministro de la Iglesia. 
Queridos hermanos católicos, en esta carta quiero explicarles primero lo que nos enseña la Biblia acerca del perdón de los pecados, y luego voy a contestar algunas dudas acerca de la confesión que algunos hermanos de otra religión nos plantean. Muchos católicos, sin mayor formación religiosa, fácilmente se dejan influenciar por estas inquietudes y sin darse cuenta se les van los grandes tesoros que Jesús confió a su Iglesia. Con esta carta no quiero ofender a nadie, pero lo que me mueve a escribir estas líneas es el amor por la verdad. Ya que solamente «la verdad nos hará libres» (Jn. 8, 32).
UNCION DE ENFERMOS

La unción de los enfermos es el sacramento que le da fuerza, ánimo y consuelo a una persona enferma y la prepara para una buena muerte en algunos casos .

¿Alguno entre vosotros enfermo? Haga llamar a los presbíteros de la Iglesia y oren sobre él, ungiéndole con el óleo en el nombre del Señor”.
Santiago 5,14.

ORDEN SACERDOTAL : 

CABE ANOTAR QUE EL TERMINO PRESBÍTERO O ANCIANO , ES LO MISMO QUE DECIR SACERDOTE O CURA

“Les constituyeron presbíteros en cada iglesia por la imposición de las manos, orando y ayunando y los encomendaron al Señor”. 
Hechos 14, 23.

Quiero aconsejar ahora a los ancianos de vuestras congregaciones, yo que soy anciano como ellos y testigo de los sufrimientos de Cristo, y que, lo mismo que ellos, voy a tener parte en la gloria que ha de manifestarse

I PED 5, 1.

CUALQUIERA SE PUEDE AUTO-NOMBRAR SACERDOTE , PASTOR ,U OBISPO?

No se puede tener este ministerio por cuenta propia

Nadie puede tomar este honor para sí mismo; es Dios quien llama y da el honor, como en el caso de Aarón. 

POR QUE SON CÉLIBES LOS SACERDOTES .

Los sacerdotes, obispos, religiosos siguen precisamente el ejemplo de San Pablo que por amor a Jesucristo permanecen sin casarse:

Mi deseo sería que todos los hombres fueran como yo; mas cada cual tiene de Dios su gracia particular: unos de una manera, otros de otra. No obstante, digo a los célibes y a las viudas: Bien les está quedarse como yo. (1 Cor 7,7-9). »

El que no está casado se preocupa de las cosas del Señor, de cómo agradar al Señor.
En cambio, el casado se preocupa de las cosas del mundo, de cómo agradar a su mujer
Por tanto, el que se casa con su novia, hace bien. Y el que no se casa, mejor.
1 COR 7; 32 -38

CRISTO DIJO:

No todos entienden esto, sino aquellos a quienes se les ha concedido.Porque hay eunucos que nacieron así del seno materno, y hay otros que no se casan por amor al Reino de los Cielos. Que entienda el que pueda.»
Mt 19,11-12 

Y afortunadamente , en la Iglesia catolica hay quienes lo entienden !!

ES MALO DECIR “PADRE” AL SACERDOTE ?

En la Biblia los Apóstoles se consideran a si mismos como “Padres” en el Sentido espiritual.Confirmemos esto con la Biblia en la mano y note usted las palabras que ellos usaron:

El Apóstol Pablo dijo:

“a Timoteo, hijo querido. Gracia, misericordia y paz de parte de Dios Padre y de Cristo Jesús Señor nuestro.
2 Tim 1,2 

Si le dijo ‘hijo’ a Timoteo es porque el mismo se consideraba como su “Padre espiritual”.

El Apóstol Juan igualmente dice:

“Hijos míos, es la última hora… 
” 1 Jn 2,1

Note usted como él los considera sus ‘hijos’ por lo tanto el se esta considerando su ‘Padre’.

La razón bíblica por la que Pablo y Juan se consideraban a si mismos como “Padres espirituales” la encontramos en la Biblia:

“No os escribo estas cosas para avergonzaros, sino más bien para amonestaros como a hijos míos queridos. Pues aunque hayáis tenido 10.000 pedagogos en Cristo, no habéis tenido muchos padres. He sido yo quien, por el Evangelio, los engendré en Cristo Jesús”.
1 Cor 4,14-15

PERO QUE HAY DE ESTAS PALABRAS DE CRISTO :

“«Ustedes, en cambio, no se dejen llamar “Rabbí”, porque uno solo es su Maestro; y todos ustedes son hermanos. Ni a nadie llamen ” Padre ” en la tierra, porque uno solo es su Padre: el del cielo. Ni tampoco se dejen llamar “Directores”, porque uno solo es su Director: el Cristo.” 
(Mat. 23:8-10).

En realidad Jesús lo dijo así porque estaba usando una “Hipérbola” es decir, una comparación donde se “exagera” algo con el fin de dar una enseñanza. Popularmente nosotros decimos también: “te lo dije mil veces” cuando en realidad al niño solamente se lo habíamos dicho tres veces. Esa es otra hipérbola. Jesús también había dicho: “Y si tu pie te es ocasión de pecado, córtatelo”. Mc 9,45 Es obvio que es otra hipérbola mas. Yo no he sabido nunca de un hermano no catolico que ande cojo, ciego o manco.

DE HECHO JESÚS MAS ADELANTE MENCIONARÍA LA PALABRA PADRE EN OTRAS PERSONAS 

“Entonces Él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía á Lázaro que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque soy atormentado en esta llama.
Lc 16,24

Los mandamientos sabes: No matarás: No adulterarás: No hurtarás: No dirás falso testimonio: Honra á tu padre y á tu madre.
Lc 18,20

“Me levantaré, é iré á mi padre, y le diré: Padre, he pecado contra el cielo y contra ti”.
Lc 15,18

MATRIMONIO

El Matrimonio cristiano santifica la unión de un solo hombre con una sola mujer para siempre y les da gracia para cumplir fielmente los deberes de esposos y padres.

En cuanto a los casados, el precepto no es mío sino del Señor, que la mujer no se separe del marido y de separarse, que no vuelva a casarse o se reconcilie con el marido y que el marido no repudie a su mujer”.
1 Corintios 7, 10-11.

Jesucristo mandó:

“Lo que Dios ha unido no lo separe el hombre”.

Mateo 19,10.

Por ahí se ven iglesias no católicas que autorizan el divorcio. ¿Cómo podemos escuchar a quien no obedece a Cristo?

La Iglesia de Cristo te ofrece siete sacramentos instituidos por Dios mismo . No hay ninguna que te ofrezca más, todas te ofrecen menos. ¿Por qué? Porque a la Iglesia Católica, como a Cristo mismo, todos le imitan pero ninguno le supera.

Pero recuerda :

De qué te sirve saber que hay siete sacramentos si vives como si no existieran?

Cuando recibimos los sacramentos recibimos la vida de Jesús, vivimos la vida divina, nos asemejamos a Jesús. Es Cristo mismo, con su fuerza, mediante el Espíritu Santo que obra en nosotros esa semejanza.”

Beato Juan Pablo I

Catequesis del Papa sobre el Espíritu Santo y la Iglesia

 

TEXTO COMPLETO: Catequesis del Papa sobre el Espíritu Santo y la Iglesia

VATICANO, 22 May. 13 / 10:31 am (ACI).- El Papa Francisco dedicó su catequesis de hoy a meditar sobre la relación entre el Espíritu Santo y la Iglesia, y alentó a no cerrarse nunca a su acción que alienta la Nueva Evangelización para anunciarle a todos a Cristo, algo que llena el corazón de alegría.

A continuación el texto completo de la catequesis:

queridos hermanos y hermanas, buenos días!

En el Credo, después de haber profesado la fe en el Espíritu Santo, decimos: “Creo en la Iglesia una, santa, católica y apostólica”. Hay una conexión profunda entre estas dos realidades de la fe: es el Espíritu Santo, de hecho, quién da vida a la Iglesia, guía sus pasos. Sin la presencia y la acción incesante del Espíritu Santo, la Iglesia no podría vivir y no podría cumplir con la tarea que Jesús resucitado le ha confiado de ir y hacer discípulos a todas las naciones.

Evangelizar es la misión de la Iglesia, no sólo de algunos, sino la mía, la tuya, nuestra misión. El apóstol Pablo exclamaba: “¡Ay de mí si no predicara el Evangelio!”. Cada uno de nosotros debe ser evangelizador ¡sobre todo con la vida! Pablo VI subrayaba que “… evangelizar es la gracia y la vocación propia de la Iglesia, su identidad más profunda. Ella existe para evangelizar”.

¿Quién es el verdadero motor de la evangelización en nuestra vida y en la Iglesia? Pablo VI escribía con claridad: “Es él, el Espíritu Santo que, hoy como al principio de la Iglesia, actúa en cada evangelizador que se deje poseer y conducir por Él, que le sugiere las palabras que a solas no podría encontrar, disponiendo a la vez la preparación de la mente de quien escucha para que sea receptivo a la Buena Nueva y al Reino anunciado”.

Para evangelizar, pues, es necesario una vez más abrirse a la acción del Espíritu de Dios, sin temor a lo que nos pida y a dónde nos guíe. ¡Confiémonos a Él! Él nos permitirá vivir y dar testimonio de nuestra fe, e iluminará el corazón de aquellos que nos encontremos. Esta ha sido la experiencia de Pentecostés, los Apóstoles reunidos con María en el Cenáculo, “aparecieron lenguas como de fuego que se repartieron y se posaron sobre cada uno de ellos, y todos fueron llenos del Espíritu Santo y comenzaron a hablar en otros idiomas, la manera en que el Espíritu les daba que hablasen”.

El Espíritu Santo al descender sobre los apóstoles, los hace salir de donde estaban encerrados por miedo, los hace salir de sí mismos, y los convierte en heraldos y testigos de las “grandes maravillas de Dios”. Y esta transformación obrada por el Espíritu Santo se refleja en la multitud que acudió al lugar y que provenía “de todas las naciones que hay bajo el cielo“, porque todo el mundo escucha las palabras de los apóstoles, como si estuvieran pronunciadas en su propia lengua.

Éste es un primer efecto importante de la acción del Espíritu Santo que guía y anima el anuncio del Evangelio: la unidad, la comunión. En Babel, según la Biblia, había comenzado la dispersión de los pueblos y la confusión de las lenguas, como resultado del acto de soberbia y de orgullo del hombre que quería construir con sus propias fuerzas, sin Dios, “una ciudad y una torre cuya cúspide llegara hasta el cielo”.

En Pentecostés, estas divisiones se superan. Ya no hay orgullo con Dios, ni cerrazón entre unos y otros, sino apertura hacia Dios: el salir para anunciar su Palabra: una nueva lengua, la del amor que el Espíritu Santo derrama en los corazones, una lengua que todos pueden entender y que, una vez acogida, puede expresarse en cualquier vida y en todas las culturas. La lengua del Espíritu, la lengua del Evangelio es la lengua de la comunión, que invita a superar la cerrazón y la indiferencia, divisiones y conflictos.

Todos debemos preguntarnos ¿cómo me dejo guiar por el Espíritu Santo, para que mi testimonio de fe sea de unidad y de comunión? ¿Llevo la palabra de reconciliación y de amor, que es el Evangelio, en los lugares donde yo vivo? A veces parece que se repita hoy lo que sucedió en Babel: divisiones, incapacidad para entenderse entre sí, rivalidad, envidia, egoísmo.

¿Yo qué hago con mi vida? ¿Creo unidad a mí alrededor o divido con las críticas, la envidia. ¿Qué hago? Pensemos en ello. Llevar el Evangelio es proclamar y vivir, nosotros en primer lugar, la reconciliación, el perdón, la paz, la unidad, el amor que el Espíritu Santo nos da. Recordemos las palabras de Jesús: “En esto todos reconocerán que ustedes son mis discípulos: en el amor que se tengan los unos a los otros”.

Un segundo elemento: el día de Pentecostés, Pedro, lleno del Espíritu Santo, se pone de pie “con los once” y “en voz alta”, “con confianza” anuncia la buena nueva de Jesús, que dio su vida por nuestra salvación y que Dios lo resucitó de entre los muertos. Éste es otro efecto de la acción del Espíritu Santo: el coraje de proclamar la novedad del Evangelio de Jesús a todos, con franqueza (parresia), en voz alta, en todo tiempo y en todo lugar.

Y esto ocurre incluso hoy para la Iglesia y para cada uno de nosotros: del fuego de Pentecostés, de la acción del Espíritu Santo, se desprenden siempre nuevas energías de misión, nuevas formas para proclamar el mensaje de la salvación, nuevo valor para evangelizar.

¡No nos cerremos nunca a esta acción! ¡Vivamos con humildad y valentía el Evangelio! Demos testimonio de la novedad, la esperanza, la alegría que el Señor trae a la vida. Escuchemos en nosotros “la dulce y confortadora alegría de evangelizar”. Porque evangelizar y anunciar a Jesús nos da alegría. En cambio el egoísmo nos da amargura, tristeza, nos lleva hacia abajo. Evangelizar nos lleva hacia arriba.

Menciono sólo un tercer elemento, que, sin embargo, es particularmente importante: una nueva evangelización, una Iglesia que evangeliza debe comenzar siempre con la oración, con el pedir, como los Apóstoles en el Cenáculo, el fuego del Espíritu Santo. Sólo la relación fiel e intensa con Dios permite salir de la propia cerrazón y anunciar el Evangelio con parresia. Sin la oración nuestras acciones se convierten en vacío y nuestro anunciar no tiene alma, no está animado por el Espíritu.

Queridos amigos, como dijo Benedicto XVI, hoy la Iglesia “siente sobre todo el viento del Espíritu Santo que nos ayuda, nos muestra el camino justo; y así, con nuevo entusiasmo, estamos en camino y damos gracias al Señor”.

Renovemos cada día la confianza en la acción del Espíritu Santo, la confianza que Él obra en nosotros, Él está dentro de nosotros. Él nos da el fervor apostólico, nos da la paz, nos da la alegría. Renovemos esta confianza, dejémonos guiar por Él, seamos hombres y mujeres de oración, que dan testimonio del Evangelio con valentía, convirtiéndose en instrumentos en nuestro mundo de la unidad y de la comunión de Dios. Gracias.

Enseña la Biblia que el Espíritu Santo es Dios?

Enseña la Biblia que el Espíritu Santo es Dios?
Reflexiones bíblicas sobre la divinidad del Espíritu Santo
Autor: César Vidal Manzanares

Fuente: Libro: “Las Sectas frente a la Biblia”  ApologeticaCatolica.org

NOTA SOBRE LAS VERSIONES DEL TEXTO SAGRADO: A lo largo de la obra he utilizado con preferencia mi propia traducción directa del griego para el Nuevo Testamento, y del hebreo y arameo para el Antiguo. En el primer caso me he valido del Greek-English New Testament, de Nestlé y Aland, Editio XXVI, Stuttgart 1981, y en el segundo de la Biblia Hebraica Stuttgartensia, Editio Minor, Stuttgart 1984. Cito también de las versiones prestigiosas de la Biblia comunes en el mundo de habla hispana y de las propias ediciones de las sectas. Las siglas siguientes son las utilizadas en relación con las diversas traducciones de la Biblia: VNM: Versión del Nuevo Mundo o Biblia de los Testigos de Jehová; EP: La Santa Biblia, de Ediciones Paulinas; BJ: Biblia de Jerusalén; NC: Nácar Colunga; VP: Versión Popular; VM: Versión Moderna; NBE: Nueva Biblia Española; RV: Reina-Valera. Cuando no se indica referencia, la traducción es mía.

Las objeciones que históricamente se han formulado contra la doctrina de la Trinidad se han dirigido mayoritariamente en contra de la plena divinidad de la persona del Hijo. Sin embargo, da la impresión de que, supuestamente, negada ésta, los antitrinitarios no tuvieran mucho interés en refutar la divinidad del Espíritu Santo. Es como si resultara ocioso continuar una disputa sobre la Trinidad cuando ya ha quedado de manifiesto que una de las tres personas no es Dios, sino un dios o un mero hombre.
Quizá esto explique por qué los argumentos contra el Espíritu Santo son tan poco elaborados en las sectas, llegando en muchos casos a no existir siquiera. Los mismos Testigos de Jehová, que definen al Espíritu Santo como la “fuerza activa de Dios” y la comparan con formas de energía como la electricidad que impulsa el funcionamiento de los electrodomésticos, ponen de manifiesto una pobreza extrema en la negación de la personalidad y la divinidad del Espíritu Santo.

Pero ¿enseña realmente la Biblia que el Espíritu Santo carece de personalidad y que no es Dios?

l. Objeciones de las sectas
Tres son fundamentalmente las objeciones que he recogido en conversaciones con testigos y estudios de sus publicaciones en relación con la personalidad y divinidad del Espíritu Santo.

  • La primera es la consistente en afirmar que la Biblia no enseña en ningún sitio ni que el Espíritu Santo sea una persona ni que sea Dios. A contestar esta objeción dedicaremos los dos apartados siguientes de este capítulo.
  • La segunda es señalar que el Espíritu Santo es una fuerza impersonal, como el agua lo es, ya que se nos dice en la Biblia que se es bautizado con el Espíritu Santo y también que se es bautizado en agua. Resulta obvio, alegan los “jehovistas”, que si el Espíritu Santo fuera una persona no podría estar sobre tantas personas a la vez.
    No hace falta señalar que tal objeción, en el fondo, es ridícula, y, en realidad, proporciona un argumento a favor de la divinidad del Espíritu Santo. Si realmente el Espíritu Santo puede estar en tantas partes (como los testigos reconocen que lo señala la Escritura), sólo puede explicarse porque es Dios. Como Dios precisamente, goza del don de la ubicuidad, es decir, de poder estar en diversos lugares a la vez. Pablo mismo señala que “en él (Dios) vivimos, nos movemos y existimos” (He 17,28) (BJ); y de esta ubicuidad no se desprende que Dios no sea Dios -porque, por ejemplo, también nos movemos en medio del aire, y éste no tiene personalidad-, sino que concluye que Dios es omnipotente y que nos va a juzgar a todos. Como puede verse, pues, esta objeción no tiene ninguna validez para negar la personalidad y divinidad del Espíritu Santo. [Una variante de esta objeción es afirmar que el Espíritu Santo carece de personalidad, puesto que entra en las personas. El argumento, una vez más, es muy pobre. Los demonios entran en el interior de las personas en los casos de posesión, y no por ello pierden su personalidad; ¿por qué le iba a suceder eso, sin embargo, al Espíritu Santo? ¿Pretenden afirmar los testigos que el espíritu de Satanás goza de más cualidades que el de Dios?]
  • La tercera objeción es similar a la segunda. Viene a decir que el Espíritu Santo ni es Dios ni tiene personalidad, porque de él se afirma en la Biblia que se bebe (l cor 12,14). Ahora bien, puesto que lo que se bebe siempre son sustancias sin personalidad (agua, vino, etc.), el Espíritu Santo no es Dios y tampoco tiene personalidad.
    Lo cierto es que Pablo, sólo unas líneas antes, ha señalado que los israelitas también bebieron de Cristo, que es un ser personal y también Dios: “Y todos bebieron la misma bebida espiritual, pues bebían de la roca espiritual que les seguía; y la roca era Cristo” (1Cor 10,4) (BJ). Tan claramente desmiente el pasaje la objeción de los testigos, que éstos no han tenido el más mínimo reparo en cambiarlo en su Versión del Nuevo Mundo, donde se dice: “y aquella masa rocosa significaba Cristo”; burda falsificación por otra parte, ya que la palabra griega que aparece en el original es en, es decir “era”, y no “significaba”. Pero, como ya ha tenido ocasión de comprobar el lector en el capítulo anterior, cambiar versículos de la Biblia para amoldarlos a sus doctrinas es algo habitual en las tácticas de la Wachtower.
    Poca, si es que alguna, consistencia presentan estas dos objeciones de los testigos. Pasemos ahora a examinar si efectivamente la Biblia enseña o no la personalidad del Espíritu Santo.

 

2. El Espíritu Santo es un ser personal
Definir si un ente goza o no de personalidad no plantea ninguna dificultad especial. Es obvio que una fuerza impersonal, como la electricidad, el agua, la energía nuclear, etc., no puede desarrollar actividades propias de los seres dotados de personalidad, ya sean humanos o espirituales. Ahora bien, si la electricidad pudiera revelar, enseñar, guiar, ordenar, interceder, enviar, hablar, etc., ya no nos hallaríamos ante una fuerza impersonal, sino ante un ente personal. Ahora bien, en la Biblia, ¿el Espíritu Santo aparece como una fuerza impersonal, al estilo de la electricidad, según afirman los testigos, o, por el contrario, está ligado indisolublemente a cualidades personales? Pensamos que el propio lector puede sacar sus propias conclusiones a partir de los textos que citamos a continuación a título de ejemplo, razón ésta por la que limitaremos los comentarios sobre los mismos a un mínimo indispensable:
El Espíritu Santo enseña y recuerda. “Mas el ayudante, el espíritu santo, que el Padre enviará en mi nombre, ése les enseñará todas las cosas y les hará recordar todas las cosas que les he dicho” (Jn 14,26) (VNM). ¿Cómo puede enseñar -la palabra griega didásei utilizada aquí contiene la idea de enseñar como maestro- y recordar todo un ente que no tiene ni personalidad?
El Espíritu Santo da testimonio. “Cuando llegue el ayudante que yo enviaré a ustedes del Padre, el espíritu de la verdad, que procede del Padre, ése dará testimonio acerca de mí, y ustedes, a su vez, han de dar testimonio, porque han estado conmigo desde que principié” (Jn 15,26) (VNM). Tanto el Espíritu Santo como los discípulos de Jesús dan testimonio. ¿Cómo es posible que el primero carezca de personalidad y los segundos no? ¿Cómo es posible que un ente carente de personalidad sea el encargado de instruir a seres que sí la tienen?
“El espíritu mismo da testimonio con nuestro espíritu de que somos hijos de Dios” (ROM 8,16) (VNM).
El Espíritu Santo guía a la Verdad. “Sin embargo, cuando llegue aquél, el espíritu de la verdad, él los guiará a toda la verdad, porque no les hablará por su propio impulso, sino que hablará las cosas que oye, y les declarará las cosas que vienen” (Jn 16,13) (VNM).
Las palabras de Jesús transmitidas por el autor del cuarto evangelio no pueden resultar más claras: el Espíritu guiará a toda la verdad; hablará no según su propio impulso, sino lo que oiga, y anunciará el futuro. ¿Puede una fuerza impersonal -como la electricidad- hacer esto?
El Espíritu Santo glorifica. “Aquél (el Espíritu Santo) me glorificará, porque recibirá de lo que es mío y se lo dará a ustedes” (Jn 16,14) (VNM).
El Espíritu Santo dirige la evangelización. “Además atravesaron Frigia y el país de Galacia, porque el espíritu santo les había prohibido hablar la palabra en el (distrito de) Asia” (He 16,6) (VNM).
¿Es siquiera verosímil que una fuerza impersonal pudiera formular prohibiciones y órdenes en relación con un tema como la evangelización?
El Espíritu Santo conduce. “Porque todos los que son conducidos por el espíritu de Dios, éstos son los hijos de Dios” (ROM 7,14) (VNM).
¿Cómo es posible que una fuerza carente de personalidad -como la electricidad- conduzca a personas que sí tienen personalidad, de tal manera que si éstas se someten a su guía pongan de manifiesto que son hijos de Dios?
El Espíritu Santo intercede. “De igual manera el espíritu también acude con ayuda para nuestra debilidad; porque el (problema de) lo que debemos pedir en oración cómo necesitamos hacerlo no lo sabemos, pero el espíritu mismo aboga por nosotros con gemidos no expresados. Sin embargo, el que escudriña los corazones sabe cuál es la intención del espíritu, porque éste aboga en conformidad con Dios por los santos” (ROM 8,26-27) (VNM).
¿Cabe en cabeza humana que un ente sin ninguna personalidad sepa más que seres humanos que sí la tienen? ¿Es lógico pensar que un ente que no tiene personalidad se preocupe hasta el punto de abogar por seres humanos con gemidos que no pueden narrarse? ¿Es siquiera asimilable que un ente sin personalidad abogue además en plena conformidad con lo que Dios desea?
El Espíritu Santo envía. “Por consiguiente, estos hombres, enviados por el Espíritu Santo, bajaron a Seleucia, y de allí se embarcaron para Chipre” (He 13,4).
¿Cómo es posible que un ente sin personalidad pueda enviar a seres que sí la tienen, marcándoles además su itinerario concreto?
El Espíritu Santo toma decisiones en el seno de la Iglesia. “Porque al espíritu santo y a nosotros mismos nos ha parecido bien no añadirles ninguna otra carga salvo estas cosas necesarias” (He 15,28) (VNM).
¿Desde cuándo una fuerza impersonal -como la electricidad- puede tomar decisiones junto a seres humanos?
“Presten atención a sí mismos y a todo el rebaño, entre el cual el espíritu santo los ha nombrado superintendentes, para pastorear la congregación de Dios…” (He 20,28) (VNM).
Pero ¿cómo puede una fuerza sin personalidad nombrar a los obispos para que pastoreen la Iglesia?
El Espíritu Santo provoca la profecía. “Ahora bien, en estos días unos profetas bajaron de Jerusalén a Antioquía. Uno de ellos, por nombre Agabo, se levantó, y por el espíritu procedió a indicar que una gran hambre estaba por venir sobre toda la tierra habitada; la cual de hecho tuvo lugar en el tiempo de Claudio” (He 11,27-28) (VNM).
“Y viniendo a nosotros y tomando el cinturón de Pablo, se ató los pies y las manos y dijo: Así dice el Espíritu Santo: Al varón a quien pertenece este cinturón los judíos lo atarán de esta manera en Jerusalén y lo entregarán en manos de gente de las naciones” (He 21,11) (VNM).
En estos pasajes asistimos a dos ocasiones en que el Espíritu Santo movió a un profeta a predecir el futuro incluso señalando las palabras concretas que debía pronunciar. Las profecías, al contrario de las dadas por testigos, adventistas, mormones o Niños de Dios, se cumplieron. ¿Puede realmente una fuerza impersonal impulsar la profecía hasta el punto de hacer articular las palabras concretas y determinar su cumplimiento?
El Espíritu Santo ordena. “De modo que el espíritu me dijo que fuera con ellos sin dudar nada” (He 11,12) (VNM).
“Mientras ellos estaban ministrando públicamente a Jehová y ayunando, el espíritu santo dijo: “De todas las personas apártenme a Bernabé y a Saulo para la obra a que los he llamado” (He 13,2) (VNM).
¿Cómo es posible que una fuerza impersonal como la electricidad pueda dar órdenes a Pedro, el príncipe de los apóstoles, y a la Iglesia, pronunciando incluso frases completas?
El Espíritu Santo da dones. “Pero la manifestación del espíritu se da a cada uno con un propósito provechoso. Por ejemplo, a uno se le da mediante el espíritu habla de sabiduría, a otro habla de conocimiento según el mismo espíritu, a otro fe por el mismo espíritu, a otro dones de curaciones por ese único espíritu, a otro operaciones de obras poderosas, a otro el profetizar, a otro discernimiento de expresiones inspiradas, a otro lenguas diferentes, y a otro interpretación de lenguas. Pero todas estas operaciones las ejecuta el uno y mismo espíritu. Distribuyendo a cada uno respectivamente así como dispone” (1Cor 12,7-11).

Ahora bien, nosotros nos preguntamos ¿cómo es posible que una fuerza sin personalidad y que, por lo tanto, carece de discernimiento, de sabiduría, de fe, de conocimiento -todas ellas cualidades personales- puede dotar de esos dones a seres humanos? ¿No será precisamente porque sí tiene personalidad y porque además dispone de todas estas cualidades?
El Espíritu Santo revela. “Además, se le había revelado divinamente por el espíritu santo que no vería la muerte antes de que hubiera visto al Cristo de Jehová” (Lc 2,26) (VNM).
Pero ¿cómo puede revelar el futuro a una persona un ente que no tiene personalidad?
El Espíritu Santo habla frases enteras. Hemos visto ya algunos ejemplos en los apartados anteriores, pero vamos a citar alguno más:
“De modo que el espíritu dijo a Felipe: Acércate y únete a ese carro” (He 8,29) (VNM).
¿Cómo puede una fuerza impersonal pronunciar frases coherentes y articuladas que tienen un propósito y que incluso vaticinan el futuro?
El Espíritu Santo puede ser resistido. “Hombres obstinados e incircuncisos de corazón y de oídos, siempre están ustedes resistiendo al espíritu santo; como hicieron sus antepasados antes de ustedes” (He 7,51) (VNM).
Creemos que los textos reproducidos arriba, escasos botones de muestra por otra parte, establecen de manera indiscutible el concepto que los primeros cristianos tenían acerca del Espíritu Santo. Para ellos no era una fuerza activa e impersonal, comparable a la electricidad, como pretende la Wachtower. Por el contrario, el Espíritu Santo no sólo tenia personalidad, sino que además contaba con un papel en la vida de la Iglesia y de los creyentes (papel ya anunciado por el propio Jesús) que dejaba entrever su valor sobrehumano y, como examinaremos con más claridad en el siguiente apartado, divino. Sinceramente no pensamos que se pueda pretender bajo ningún concepto que, a la luz del Nuevo Testamento, el Espíritu Santo es una energía carente de personalidad.
3. El Espíritu Santo es Dios
Ahora bien, ¿muestra con la misma certeza la Escritura que el Espíritu Santo es Dios? Una vez más vamos a dejar hablar a la Biblia, limitando nuestros comentarios a su mínima expresión.
Mentir al Espíritu Santo es mentir a Dios. “Pero Pedro dijo: Ananías, ¿por qué te ha envalentonado Satanás a tratar con engaño al espíritu santo y a retener secretamente parte del precio del campo? Mientras permanecía contigo, ¿no permanecía tuyo?, y después que fue vendido, ¿no continuaba bajo tu control? ¿Por qué te propusiste un hecho de esta índole en tu corazón? No has tratado con engaño a los hombres, sino a Dios” (He 5,3-4) (VNM).
El Espíritu Santo es el mismo Jehová que habló en el Antiguo Testamento. “Así, porque estaban en desacuerdo unos con otros, empezaron a irse, mientras Pablo hacía este único comentario: Aptamente habló el espíritu santo por Isaías el profeta a los antepasados de ustedes diciendo: Ve a este pueblo y di: Oyendo oirán, pero de ningún modo entenderán; y mirando mirarán, pero de ningún modo verán” (He 28,2526) (VNM).
Ahora bien, lo cierto es que Pablo cita de Is 6,8-9; y allí no se dice que hablara el Espíritu Santo, sino el mismo Jehová: “Y empecé a oír la voz de Jehová, que decía: ¿A quién enviaré y quién irá por nosotros? Y yo procedía a decir: Aquí estoy yo. Envíame a mí. Y él pasó a decir: Ve, y tienes que decir a este pueblo: Oigan vez tras vez, pero no entiendan; y vean vez tras vez, pero no consigan conocimiento” (ls 6,8-9).
¿Se equivocaba el apóstol Pablo al identificar a Jehová con el Espíritu Santo, o se equivocan los testigos al decir que el Espíritu Santo no es Dios?
“Por esta razón, así como dice el espíritu santo: Hoy, si ustedes escuchan la propia voz de él, no endurezcan sus corazones como en la ocasión de causar amarga cólera, como en el día de hacer la prueba en el desierto, en el cual sus antepasados me probaron con una prueba, y con todo habían visto mis obras durante cuarenta años. Por esta razón quedé asqueado de esta generación y dije: Siempre se descarrían en su corazón y ellos mismos no han llegado a conocer mis caminos. De modo que juré en mi cólera: No entrarán en mi descanso” (Heb 3,7-11) (VNM).
El autor de la carta a los Hebreos reproduce aquí una extensa cita del Sal 95,7-11, atribuyéndola al Espíritu Santo. Basta ir al Antiguo Testamento para comprobar que el que habla en el mismo es Jehová. Ahora bien, ¿se equivocaba el autor de la carta a los Hebreos identificando al Espíritu Santo con el Jehová del Antiguo Testamento, o se equivoca la Wachtower al decir que el Espíritu Santo ni es Dios ni tiene personalidad?
El Espíritu Santo es Jehová. Por todo lo anterior es fácil de comprender que el Nuevo Testamento identifique al Espíritu Santo de manera clara con el Señor del Antiguo: “Ahora bien, Jehová es el espíritu; y donde está el espíritu de Jehová hay libertad” (2Cor 3,17) (VNM).
La misma Biblia de la Wachtower lo expresa con una claridad tan meridiana que creemos que sobran los comentarios.
Sólo el Espíritu Santo abarca las cosas de Dios. Por todo ello no es de extrañar que en la mente de los autores del Nuevo Testamento, que, como hemos visto, no creían que el Espíritu Santo no fuera Dios ni tampoco pensaban que era una fuerza impersonal, anidara la certeza de que toda la inmensidad de Dios sólo podía ser penetrada por el Espíritu Santo, algo imposible si éste hubiera sido una simple fuerza activa carente de personalidad:
“Porque, ¿quién entre los hombres conoce las cosas del hombre salvo el espíritu del hombre que está en él? Así también, nadie ha llegado a conocer las cosas de Dios salvo el espíritu de Dios” (1Cor 2,11) (VNM).
Porque el Espíritu Santo es Dios, se puede blasfemar contra él. “Sin embargo, cualquiera que blasfemare contra el espíritu santo no tiene perdón jamás, sino que es culpable de pecado eterno” (Mc 3,29) (VNM). [La blasfemia contra el Espíritu Santo es la resistencia frente al mismo. Mientras otros pecados permiten su perdón al no entrañar necesariamente la dureza de corazón, el que se cierra al Espíritu Santo impide que el arrepentimiento entre en su alma y con él la misericordia de Dios.]
4. Conclusión
En opinión del que escribe estas líneas, la doctrina del Espíritu Santo es una de las realidades más hermosas y conmovedoras de las que nos hablan las Escrituras. Activo de manera menos manifiesta en el Antiguo Testamento, es a partir de pentecostés cuando irrumpe con toda su grandeza y poder en la historia de la humanidad.
Cuando el creyente está solo, es el Espíritu Santo el que intercede por él con unos gemidos que no pueden expresarse en términos humanos; cuando siente la duda, clama al unísono con nuestras almas, recordándonos que tenemos un Padre en el cielo; cuando la Iglesia se zarandea en el mar de la historia, él se presta a guiarla y reparte, sin miedo al derroche, sus carismas (en los que la Wachtower no cree) para edificación del cuerpo de Cristo. Ese espíritu abrió la puerta de la Iglesia a los judíos del pentecostés llegados de los lugares más remotos de la tierra; se derramó sobre Cornelio, el primer gentil cristiano, y abrió las rutas del evangelio en medio de una sociedad que, como la nuestra de hoy en día, lo necesitaba ardientemente. Ese espíritu enseña y recuerda la palabra y la obra de Jesús, da testimonio y revela. Sin él no seríamos nada, porque él empolló la vida que había en el fondo de las aguas antes de la creación (Gén 1,2). En su nombre somos bautizados, y él nos sostiene en nuestra vida para que, como hijos de Dios, un día podamos estar con Cristo para siempre. No es de extrañar, pues, que los primeros cristianos lo citaran con profusión en sus oraciones y que ansiaran cada vez más su cercanía; y tampoco es raro que el himno cristiano más hermoso quizá de todos los tiempos, el Veni Creator Spiritus esté dedicado y dirigido a él.
La jactancia de la Wachtower, empero, lo califica simplemente como una fuerza sin personalidad, que se asemeja a la electricidad, que no es Dios, que ya no derrama sus dones sobre el pueblo de Dios. Si en ocasiones la falsedad puede ser externamente hermosa, no es en este caso, porque a la grandeza sublime e inenarrable de las Escrituras sólo ha sustituido una paupérrima caricatura sectaria.