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Tradición vs. Sola Escritura

Tradición vs.  Sola Escritura
Desde la reforma Luterana, entre los diferentes temas que han dividido la Iglesia se encuentra el tema de la “Tradición”. Mientras que la Iglesia Católica (tanto la rama Romana como la Ortodoxa) insiste en proclamar la Palabra Escrita (Biblia) y la Palabra transmitida oralmente (Tradición), las iglesias Protestantes claman que solo la Biblia tiene autoridad como única fuente de la Palabra de Dios o “Sola Escritura ” como la llamó Lutero. ¿Quién tiene la razón?

Primeramente tenemos que hacer la diferenciación entre Tradición y tradiciones, Veamos:

La Iglesia Católica nos dice en el punto 83 del Nuevo Catecismo:
“La Tradición, con T (mayúscula) es la que viene de los Apóstoles y de lo que éstos recibieron de la enseñanza y del ejemplo de Jesús y lo que reveló el Espíritu Santo.
En efecto, la primera generación de cristianos no tenía aun el Nuevo Testamento escrito, y el Nuevo Testamento mismo atestigua el proceso de la Tradición viva.
Es preciso distinguir de ella las tradiciones (con t minúscula) teológicas disciplinares, litúrgicas o devociones nacidas en el transcurso del tiempo en las iglesias locales.
Solo a la luz de la gran Tradición aquellas pueden ser mantenidas, modificadas o también abandonadas bajo la guía del Magisterio de la Iglesia.”

O sea, la “Tradición” proviene de los Apóstoles y estos la escucharon de JESÚS y parte de ésta se reflejó más tarde en los Evangelios escritos o “Canónicos”. La “tradición” es un conjunto de costumbres eclesiales influidas por culturas o expresiones locales y puede ser cambiada o abandonada según lo exijan los tiempos y lo decida la Iglesia.
La doctrina que la Iglesia Católica recibió de los Apóstoles es que la Palabra de DIOS está contenida en la Escritura y en la Tradición Apostólica teniéndose la Iglesia como depositaria y custodia de ambas.

Tanto los judíos como musulmanes son llamados los “Pueblos del Libro “, pues ambos se basan en un libro, la Biblia y el caso de los musulmanes en el Corán, y sólo en ellos.

Nosotros los Cristianos NO somos el “Pueblo del Libro”, somos el Pueblo de la Palabra, viva y eficaz que es contenida en la Biblia y en la Tradición.

Veamos al pueblo Hebreo, al cual hemos llamado “Pueblo del libro”. Este pueblo tuvo la Palabra de DIOS en forma escrita y en forma oral o Tradición. El Pentateuco o Torah (los cinco primeros libros del Antiguo Testamento) fue, por siglos, Tradición oral. El periodo comprendido entre Moisés y David fue el periodo de Tradición oral por excelencia, aunque, según el erudito Bernahard W. Abderson, profesor de teología del seminario Protestante de “Princeton”, aun después de David la Tradición religiosa de Israel continuó en sus cánticos, cultura y oráculos proféticos. Algunos ejemplos de la Tradición oral aceptada como parte de la revelación por el Templo la encontramos en:

NUMEROS 21, 14
“Por eso dice en el Libro de las guerras de YAHVEH”
Este “Libro de las guerras ” no es un libro inspirado según el canon más exacto del Antiguo Testamento, pero en él sale lo que YAHVEH dice a Moisés como Palabra de DIOS en el Libro del Exodo.

JOSUE 10,13
“Y el sol se detuvo y la luna se paró hasta que el pueblo hubo tomado desquite de sus enemigos. Así esta escrito en el Libro del Justo”.
Todo el famoso episodio de Gabaon aparentemente es narrado en el Libro del Justo, el cual era parte de la Tradición de Israel. El Libro de Josué recoge como canónico este hecho. También en II de Samuel, 1.18 se toma el cántico fúnebre para Saúl de este libro y se incluye en las Escrituras y es Aceptado como Palabra de DIOS hasta el día de hoy.
Para los fariseos la Tradición tenía casi tanta importancia como la Escritura, más tarde el Talmud y la Mishna (libros que contienen la Tradición oral de Israel) serán reverenciados y estudiados tanto como la Escritura hasta el día de hoy.

EL NUEVO TESTAMENTO Y LA TRADICION
En el nuevo Testamento no se encuentra ni un sólo versículo donde se afirma que lo que dijo JESÚS se encuentra solamente en los Evangelios. Muy al contrario, en San Juan 21,25 dice: “JESÚS hizo muchas otras cosas. Si se escribieran todas, creo que no habría lugar en el mundo para tantos libros”. Por lo tanto, todo lo dicho por JESÚS no está en los Evangelios. Esto es lo que la Iglesia llama Tradición, lo que por diversas fuentes nos ha llegado de lo que dijo JESÚS y no se reflejó en las Escrituras canónicas. Estas fuentes son Los Padres de la Iglesia y la misma historia de la Iglesia.
Veamos varios puntos prácticos para clarificar y sentar bases en esta controversia.
JESÚS no ordeno escribir nada, ningún libro, ningún discurso. El Señor manda a sus Apóstoles a predicar ( San Marcos 16,15 ).
De los 12 Apóstoles sólo 2 escribieron Evangelios, los diez restantes no escribieron Evangelios, si hubiera sido tan importante el escribir todo, lo hubieran hecho. Sin embargo todos predicaron.
El Evangelio antes de ser escritura fue Tradición. El primer Evangelio se cree fue el de Marcos y se escribió alrededor del año 60 de nuestra era, por esto Pablo en Corintios 11,2 dice: “os alabo porque en todas las cosas os acordáis de mí que conserváis la Tradiciones que les he transmitido”.
No se tiene Tradición cuando no hay Sucesión, pues no existe la transmisión de los datos. La Iglesia Católica SI tiene sucesión y transmisión, pues su existencia sé remota al mismo JESÚS. El resto de las Iglesias surgen en el siglo XVI por lo tanto no tienen tradición alguna y si la tuvieran seria la tradición de la Iglesia Católica y éste es el motivo de su rechazo pues aceptar la Tradición de la Iglesia seria aceptar su autoridad.
La palabra griega para definir “Tradición” es “Paradosis”. En el Libro de Concordancias sobre el Nuevo Testamento Griego-Español, compilado por Jorge G. Parker y basado en la revisión de 1960 de la Reina-Valera (editado por la editora protestante “Mundo Hispano”) dice en su punto 3268: que la palabra Paradosis se utiliza en los siguientes pasajes:

1 Corintios 11,12
“Os alabo porque en todas las cosas os acordáis de mí y conserváis las Tradiciones (Paradosis) tal como os las he transmitido.”
Como podemos ver, San Pablo está alabando a la comunidad de Corintios no por guardar el Evangelio, sino por guardar las “Tradiciones”, lo cual se clarifica al saber que los Evangelios en esa época aun no circulaban en las comunidades cristianas y el conocimiento de JESÚS se comunicaba oralmente, o sea en forma de Tradición.

Curiosamente la versión Reina-Valera editada por la sociedad Bíblica Trinitaria y que es la más utilizada en las Iglesias no católicas lee de esta forma: y os alabo hermanos, que en todo os acordáis de mí, y retenéis las INSTRUCIONES de la manera que os enseñe”……. ¿Qué ocurrió aquí? ….. ¿Por qué se ha cambiado la Palabra de Dios? ……..La palabra griega para instrucciones es Paideia entre otras, pero ésta nunca sustituye a la palabra Tradición. Aquí se ha alterado la palabra de Dios lo cual constituye un hecho muy grave contra el Señor y su Iglesia.
En otras versiones protestantes la palabra Tradición es cambiada por “Doctrina”, pero resulta que la palabra doctrina se dice en Griego Didescalia, didace, eterodidaskaleo, que tampoco sustituye a Tradición.

II Tesalonisenses 2,15
“Así pues hermanos manteneos firmes y conservad las Tradiciones que habéis recibido de nosotros”.
Aquí de nuevo la versión Reina – Valera vuelve a cambiar la palabra Paradosis incurriendo en un nuevo error. San Pablo insiste continuamente en que se debe conservar todo lo recibido por él y que a su vez recibió de los Apóstoles y esto es Tradición.
Otro ejemplo de cómo se instituyó la Tradición nos lo da Pablo en II Timoteo 2,2 donde el Apóstol dice: “Y lo que has oído de mí, entre muchos testigos, esto engargolo a los hombres fieles que sean idóneos para enseñar a otros”. San Pablo enseña a Timoteo para que éste enseñe a otros… he aquí un magnifico ejemplo de Tradición. Otro ejemplo de Tradición se encuentra en I Corintios, 11,23 donde dice el apóstol: “porque yo recibí del SEÑOR lo que les he transmitido”, esto hablando de la Eucaristía, así pues el SEÑOR mismo le entrega a Pablo la Tradición, pues Pablo no habla aquí de ningún libro escrito, sino de palabra escuchada.

I Corintios 15,5
” Y que apareció a Cefas, y después a los doce”
Aquí San Pablo nos da un dato del cual no nos habla ningún Evangelista…… El SEÑOR se le apareció primero a Pedro. ¿De dónde saca Pablo este dato? ¡De la Tradición!.
Concluyendo. Los Apóstoles y los primeros cristianos sólo tuvieron Tradición Apostólica en forma de predicación Evangélica, pues los Apóstoles no se dedicaron a escribir, ni tenían mandato directo del SEÑOR de escribir nada. Solamente muchos años después, cuando la Iglesia reconoció que la venida del SEÑOR no era inminente, algunos Apóstoles ( Mateo y Juan ) van a escribir sus recuerdos del SEÑOR JESÚS, Marcos y Lucas van a escribir, uno lo que escuchó de Pedro y otro lo que investigo de testigo oculares de la vida del SEÑOR. Los otros diez Apóstoles NO ESCRIBIERON NADA y dejaron su legado en forma de Tradición en la Iglesia.
En las primeras comunidades cristianas circularon muchos escritos que se atribuyeron a los Apóstoles, pero que en realidad eran de contenido herético o falso. En el año 397 los Obispos de la Iglesia Católica (era la única que existía) y para que no quede duda, después de que Constantino promulgó el edicto de Milán dando libertad al culto cristiano, se reunieron en una ciudad del Norte de Africa llamada Cartago y allá se dieron a la tarea de definir cuáles escrituras eran Apostólica y cuáles no.
¿Qué concepto utilizaron para esta revisión? Pues sencillamente la Tradición de la Iglesia ya que los Evangelios no se definen solos, pues JESÚS no dejó una lista de ellos. Ni JESÚS, ni los Apóstoles definieron el canon de las Escrituras que todas las iglesias utilizan hoy (hasta los Testigo de Jehová). Fueron sus sucesores, o sea Obispos de la Iglesia Católica los que lo hicieron, es por esta razón que DUDAR DE LA IGLESIA ES DUDAR DE LAS ESCRITURAS.
Eusebio, primer historiador de la Iglesia en los años 300 DC lista la sucesión de varios Obispos y decía que estas listas de sucesión eran una SEGURIDAD DE QUE LOS Evangelios fueron conservados y transmitidos sin error y que esto constituía la base de la Iglesia Católica (KENET Scott Laturette, pag. 177, tomo 1 )
Algunos argumentan que San Pablo alertó contra las tradiciones, y presentan versículos tales como Colosenses 2,3, pero si se lee el versículo en su contexto se darán cuenta que Pablo se refiere a las Tradiciones Judaicas que eran el camino a la ley, no a la Tradición de la Iglesia la cual él recomendaba guardar.

1 Timoteo 3, 15
Y si no fuera tan presto, para que sepas como te conviene conversar en la casa del Dios que es la Iglesia del Dios vivo columna y apoyo de la verdad”
San Pablo en este versículo arroja gran claridad sobre el tema del cual hablamos. Nosotros no somos el pueblo del libro, como el Hebreo. Somos el pueblo de la Palabra. El SEÑOR no mandó a escribir, el Señor mando a predicar……. La Escrituras, surgieron como una necesidad de la Iglesia de conservar las palabras de JESÚS. La Iglesia definió las Escrituras, ¿por qué? … Lo dice Pablo, ella es columna y apoyo de la verdad y, como tal, ha definido, conservado y custodiado la Palabra Escrita y la Tradición como autentica Palabra de DIOS. Si la Iglesia fue buena para definir la Escritura también es buena para definir la Tradición, pues lo ha hecho con la misma autoridad. Si se acepta una, hay que aceptar la otra, si se desecha una, hay que desechar la otra, sino es pura hipocresía o malicia. Y esto no es de DIOS.
San Cipriano, Padre de la Iglesia, escribió hacia el año 255 D. C. “JESÚS edifico la Iglesia sobre uno sólo, y aunque después de la resurrección les dio a todos los Apóstoles igual potestad, sin embargo para manifestar la unidad dispuso con su autoridad que el origen de la misma unidad se iniciara en uno sólo, en Pedro”.
También San Ignacio de Antioquía, otro de los Padres, el cual murió en el año 106 D.C. escribe en su carta a los Tralianos “Donde no hay Obispo ni presbíteros, ni diáconos no hay Iglesia”.
Quiero concluir con unas palabras del eminente teólogo protestante Robert Brown: “cuando miramos a la Iglesia primitiva los signos apuntan a Roma “……. A la Iglesia que es Pilar y base de Verdad. Amén

POR: Ministerio de Apologética
SOBRE ESTA ROCA

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Antiguo Testamento y Nuevo Testamento

Antiguo Testamento y Nuevo Testamento.

 

Cada una de estas partes son una serie de libros, de ahí su nombre de Biblia, en griego es “Biblos” y significa conjunto de libros.

A esta lista de libros inspirados por Dios se le llama: “canon bíblico”.
El canon del Nuevo Testamento fue hecho por la Iglesia católica en el año 382 en el concilio Romano bajo la autoridad del papa Dámaso I en reunión con los obispos católico, se ratificó en el año 393, y se definió en el año 397 en el concilio de Cartago, con la colaboración de san Jerónimo y san Agustín. Los protestantes aceptan los 27 libros que la Iglesia católica definió como libros sagrados y desprecian a la que hizo el canon del Nuevo Testamento. En el Antiguo Testamento es diferente, los católicos tenemos 46 libros y los protestantes tienen 39 libros. La diferencia son 7 libros que son los libros deuterocanónicos, los judíos no lo aceptaron por razones puritanas ya que estaban escritas en griego.

Cuando Jesucristo inició su ministerio no existía el Nuevo Testamento solamente el Antiguo Testamento, en ese tiempo se hicieron dos cánones o listas de libros, La primera lista con 46 libros es la llamada versión de los 70 o canon Alejandrino; El otro canon tiene 39 libros y se le conoce como canon Palestinense, hecho por un consejo de fariseos que no creían en Cristo esa es la versión que usan los protestantes.
La versión de los setenta tiene siete libros escritos en griego, los apóstoles usaron estos libros del Antiguo Testamento, incluyendo los siete libros que hoy en día los protestante no aceptan.

BIBLIA JERUSALEN
Por lo tanto si los Apóstoles lo usaron, seguramente es porque son libros sagrados.

Los Siete Sacramentos[Signos] en la Biblia.

Los Siete Sacramentos[Signos] en la Biblia.

1-BAUTISMO
Mt. 28, 19
“Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo,”
Mc. 16, 16
“El que crea y sea bautizado, se salvará; el que no crea, se condenará.”
Jn. 3, 5
“Respondió Jesús: «En verdad, en verdad te digo: el que no nazca de agua y de Espíritu no puede entrar en el Reino de Dios.»”

Hch. 2, 38
“Pedro les contestó: «Convertíos y que cada uno de vosotros se haga bautizar en el nombre de Jesucristo, para remisión de vuestros pecados; y recibiréis el don del Espíritu Santo;»”
Hch. 16, 15
“Cuando ella y los de su casa recibieron el bautismo, suplicó: «Si juzgáis que soy fiel al Señor, venid y quedaos en mi casa.» Y nos obligó a ir.”
Hch. 16, 33
“En aquella misma hora de la noche el carcelero los tomó consigo y les lavó las heridas; inmediatamente recibió el bautismo él y todos los suyos.”
Hch. 22, 16
“Y ahora, ¿qué esperas? Levántate, recibe el bautismo y lava tus pecados invocando su nombre.”
Rom. 5, 3-4
“¿O es que ignoráis que cuantos fuimos bautizados en Cristo Jesús, fuimos bautizados en su muerte?”
1 Cor. 1, 13-16
“¿Esta dividido Cristo? ¿Acaso fue Pablo crucificado por vosotros? ¿O habéis sido bautizados en el nombre de Pablo? ¡Doy gracias a Dios por no haber bautizado a ninguno de vosotros fuera de Crispo y Gayo! Así, nadie puede decir que habéis sido bautizados en mi nombre. ¡Ah, sí!, también bauticé a la familia de Estéfanas. Por lo demás, no creo haber bautizado a ningún otro.”
1 Cor. 6, 11
“Y tales fuisteis algunos de vosotros. Pero habéis sido lavados, habéis sido santificados, habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesucristo y en el Espíritu de nuestro Dios.”
Col. 2, 12
“Sepultados con Él en el bautismo, con Él también habéis resucitado por la fe en la acción de Dios, que resucitó de entre los muertos.”
Tit. 3, 5
“Él nos salvó, no por obras de justicia que hubiésemos hecho nosotros, sino según su misericordia, por medio del baño de regeneración y de renovación del Espíritu Santo,”
1 Pe 3, 21
“a ésta corresponde ahora el bautismo que os salva y que no consiste en quitar la suciedad del cuerpo, sino en pedir a Dios una buena conciencia por medio de la Resurrección de Jesucristo,”

2-CONFIRMACIÓN

Sab. 9, 17
“Y ¿quién habría conocido tu voluntad, si tú no le hubieses dado la Sabiduría y no le hubieses enviado de lo alto tu espíritu santo?”
Hch. 8, 14-17
“Al enterarse los apóstoles que estaban en Jerusalén de que Samaria había aceptado la Palabra de Dios, les enviaron a Pedro y a Juan. Estos bajaron y oraron por ellos para que recibieran el Espíritu Santo; pues todavía no había descendido sobre ninguno de ellos; únicamente habían sido bautizados en el nombre del Señor Jesús. Entonces les imponían las manos y recibían el Espíritu Santo.”
Hch. 13, 2-3
“Mientras estaban celebrando el culto del Señor y ayunando, dijo el Espíritu Santo: «Separadme ya a Bernabé y a Saulo para la obra a la que los he llamado.» Entonces, después de haber ayunado y orado, les impusieron las manos y les enviaron.”
Hch. 19, 1-6
“Mientras Apolo estaba en Corinto, Pablo atravesó las regiones altas y llegó a Éfeso donde encontró algunos discípulos; les preguntó: «¿Recibisteis el Espíritu Santo cuando abrazasteis la fe?» Ellos contestaron: «Pero si nosotros no hemos oído decir siquiera que exista el Espíritu Santo.» Él replicó: «¿Pues qué bautismo habéis recibido?». «El bautismo de Juan», respondieron. Pablo añadió: «Juan bautizó con un bautismo de conversión, diciendo al pueblo que creyesen en el que había de venir después de él, o sea en Jesús.» Cuando oyeron esto, fueron bautizados en el nombre del Señor Jesús. Y, habiéndoles Pablo impuesto las manos, vino sobre ellos el Espíritu Santo y se pusieron a hablar en lenguas y a profetizar.”
2 Cor. 1, 21-22
“Y es Dios el que nos conforta juntamente con vosotros en Cristo y el que nos ungió, y el que nos marcó con su sello y nos dio en arras el Espíritu en nuestros corazones.”
Ef. 1, 13
“En Él también vosotros, tras haber oído la Palabra de la verdad, el Evangelio de vuestra salvación, y creído también en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la Promesa,”
Heb. 6, 1-2
“Por eso, dejando aparte la enseñanza elemental acerca de Cristo, elevémonos a lo perfecto, sin reiterar los temas fundamentales del arrepentimiento de las obras muertas y de la fe en Dios; de la instrucción sobre los bautismos y de la imposición de las manos; de la resurrección de los muertos y del juicio eterno.”

3-EUCARISTÍA

Mt. 26, 26-28
“Mientras estaban comiendo, tomó Jesús pan y lo bendijo, lo partió y, dándoselo a sus discípulos, dijo: «Tomad, comed, éste es mi cuerpo.» Tomó luego una copa y, dadas las gracias, se la dio diciendo: «Bebed de ella todos, porque ésta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos para perdón de los pecados.»”
Mc. 14, 22-24
“Y mientras estaban comiendo, tomó pan, lo bendijo, lo partió y se lo dio, y dijo: «Tomad, este es mi cuerpo.» Tomó luego una copa y, dadas las gracias, se la dio, y bebieron todos de ella. Y les dijo: «Esta es mi sangre de la Alianza, que es derramada por muchos.»”
Lc. 22, 19-20
“Tomó luego pan, y, dadas las gracias, lo partió y se lo dio diciendo: «Este es mi cuerpo que es entregado por vosotros; haced esto en recuerdo mío.» De igual modo, después de cenar, tomó la copa, diciendo: «Esta copa es la Nueva Alianza en mi sangre, que es derramada por vosotros.»”
Jn. 6, 30-35
“Ellos entonces le dijeron: «¿Qué señal haces para que viéndola creamos en ti? ¿Qué obra realizas? Nuestros padres comieron el maná en el desierto, según está escrito: «Pan del cielo les dio a comer.» Jesús les respondió: «En verdad, en verdad os digo: No fue Moisés quien os dio el pan del cielo; es mi Padre el que os da el verdadero pan del cielo; porque el pan de Dios es el que baja del cielo y da la vida al mundo.» Entonces le dijeron: «Señor, danos siempre de ese pan.» Les dijo Jesús: «Yo soy el pan de la vida. El que venga a mí, no tendrá hambre, y el que crea en mí, no tendrá nunca sed.»”
Jn. 6, 48-58
“«Yo soy el pan de la vida. Vuestros padres comieron el maná en el desierto y murieron; este es el pan que baja del cielo, para que quien lo coma no muera. Yo soy el pan vivo, bajado del cielo. Si uno come de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne por la vida del mundo.» Discutían entre sí los judíos y decían: «¿Cómo puede éste darnos a comer su carne?» Jesús les dijo: «En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carne del Hijo del hombre, y no bebéis su sangre, no tenéis vida en vosotros. El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día. Porque mi carne es verdadera comida y mi sangre verdadera bebida. El que come mi carne y bebe mi sangre, permanece en mí, y yo en él. Lo mismo que el Padre, que vive, me ha enviado y yo vivo por el Padre, también el que me coma vivirá por mí. Este es el pan bajado del cielo; no como el que comieron vuestros padres, y murieron; el que coma este pan vivirá para siempre.»”
1 Cor. 10, 16
“La copa de bendición que bendecimos ¿no es acaso comunión con la sangre de Cristo? Y el pan que partimos ¿no es comunión con el cuerpo de Cristo? Porque aun siendo muchos, un solo pan y un solo cuerpo somos, pues todos participamos de un solo pan.”
1 Cor. 11, 23-29
“Porque yo recibí del Señor lo que os he transmitido: que el Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó pan, y después de dar gracias, lo partió y dijo: «Este es mi cuerpo que se da por vosotros; haced esto en recuerdo mío.»
Asimismo también la copa después de cenar diciendo: «Esta copa es la Nueva Alianza en mi sangre. Cuantas veces la bebiereis, hacedlo en recuerdo mío.» Pues cada vez que coméis este pan y bebéis esta copa, anunciáis la muerte del Señor, hasta que venga. Por tanto, quien coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será reo del Cuerpo y de la Sangre del Señor. Examínese, pues, cada cual, y coma así el pan y beba de la copa. Pues quien come y bebe sin discernir el Cuerpo, come y bebe su propio castigo.”

4-RECONCILIACIÓN

Mt. 16, 19
“A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos; y lo que ates en la Tierra quedará atado en los Cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los Cielos.”
Mt. 18, 18
“Yo os aseguro: todo lo que atéis en la Tierra quedará atado en el Cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el Cielo.”
Lc. 15, 18-19
“Me levantaré, iré a mi padre y le diré: «Padre, pequé contra el Cielo y ante ti. Ya no merezco ser llamado hijo tuyo, trátame como a uno de tus jornaleros.»”
Jn. 20, 21-23
“Jesús les dijo otra vez: «La paz con vosotros. Como el Padre me envió, también yo os envío.» Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: «Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos.»”
Hch. 19, 18
“Muchos de los que habían creído venían a confesar y declarar sus prácticas.”
1 Cor. 5, 3-5
“Pues bien, yo por mi parte corporalmente ausente, pero presente en espíritu, he juzgado ya, como si me hallara presente, al que así obró: que en nombre del Señor Jesús, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de Jesús Señor nuestro, sea entregado ese individuo a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu se salve en el Día del Señor.”
2 Cor. 2, 6-11
“Bastante es para ese tal el castigo infligido por la comunidad, por lo que es mejor, por el contrario, que le perdonéis y le animéis no sea que se vea ése hundido en una excesiva tristeza. Os suplico, pues, que reavivéis la caridad para con él. Pues también os escribí con la intención de probaros y ver si vuestra obediencia era perfecta.
Y a quien vosotros perdonéis, también yo le perdono. Pues lo que yo perdoné -si algo he perdonado- fue por vosotros en presencia de Cristo, para que no seamos engañados por Satanás, pues no ignoramos sus propósitos.”
2 Cor. 5, 18-20
“Y todo proviene de Dios, que nos reconcilió consigo por Cristo y nos confió el ministerio de la reconciliación.
Porque en Cristo estaba Dios reconciliando al mundo consigo, no tomando en cuenta las transgresiones de los hombres, sino poniendo en nosotros la palabra de la reconciliación. Somos, pues, embajadores de Cristo, como si Dios exhortara por medio de nosotros. En nombre de Cristo os suplicamos: ¡reconciliaos con Dios!”
Sgo. 5, 16
“Confesaos, pues, mutuamente vuestros pecados y orad los unos por los otros, para que seáis curados. La oración ferviente del justo tiene mucho poder.”
1 Jn. 1, 8-9
“Si decimos: «No tenemos pecado», nos engañamos y la verdad no está en nosotros. Si reconocemos nuestros pecados, fiel y justo es Él para perdonarnos los pecados y purificarnos de toda injusticia.”

5-UNCIÓN DE LOS ENFERMOS

Mc. 6, 5
“Y no podía hacer allí ningún milagro, a excepción de unos pocos enfermos a quienes curó imponiéndoles las manos.”
Mc. 6, 12-13
“Y, yéndose de allí, predicaron que se convirtieran; expulsaban a muchos demonios, y ungían con aceite a muchos enfermos y los curaban.”
Lc. 13, 12-13
“Al verla Jesús, la llamó y le dijo: «Mujer, quedas libre de tu enfermedad.» Y le impuso las manos. Y al instante se enderezó, y glorificaba a Dios.”
Hch. 9, 17-18
“Fue Ananías, entró en la casa, le impuso las manos y le dijo: «Saúl, hermano, me ha enviado a ti el Señor Jesús, el que se te apareció en el camino por donde venías, para que recobres la vista y seas lleno del Espíritu Santo.» Al instante cayeron de sus ojos unas como escamas, y recobró la vista; se levantó y fue bautizado.”
1 Cor. 12, 9
“a otro, fe, en el mismo Espíritu; a otro, carismas de curaciones, en el único Espíritu;”
1 Cor. 12, 30
“¿Todos con carisma de curaciones? ¿Hablan todos lenguas? ¿Interpretan todos?”
Sgo. 5, 14-15
“¿Está enfermo alguno entre vosotros? Llame a los presbíteros de la Iglesia, que oren sobre él y le unjan con óleo en el nombre del Señor. Y la oración de la fe salvará al enfermo, y el Señor hará que se levante, y si hubiera cometido pecados, le serán perdonados.”

6-ORDEN SACERDOTAL

Mt. 18, 18
“Yo os aseguro: todo lo que atéis en la tierra quedará atado en el cielo, y todo lo que desatéis en la tierra quedará desatado en el cielo.”
Lc. 10, 16
“Quien a vosotros os escucha, a mí me escucha; y quien a vosotros os rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado.”
Lc. 22, 19
“Tomó luego pan, y, dadas las gracias, lo partió y se lo dio diciendo: «Este es mi cuerpo que es entregado por vosotros; haced esto en recuerdo mío.»”
Lc. 24, 47
“y se predicará en Su nombre la conversión para perdón de los pecados a todas las naciones, empezando desde Jerusalén.”
Jn. 12, 20-22
“Había algunos griegos de los que subían a adorar en la fiesta. Estos se dirigieron a Felipe, el de Betsaida de Galilea, y le rogaron: «Señor, queremos ver a Jesús.» Felipe fue a decírselo a Andrés; Andrés y Felipe fueron a decírselo a Jesús.”
Jn. 15, 5
“Yo soy la vid; vosotros los sarmientos. El que permanece en mí y yo en él, ése da mucho fruto; porque separados de mí no podéis hacer nada.”
Hch. 6, 6
“los presentaron a los apóstoles y, habiendo hecho oración, les impusieron las manos.”
Hch. 15, 2-6
“Se produjo con esto una agitación y una discusión no pequeña de Pablo y Bernabé contra ellos; y decidieron que Pablo y Bernabé y algunos de ellos subieran a Jerusalén, donde los apóstoles y presbíteros, para tratar esta cuestión. Ellos, pues, enviados por la Iglesia, atravesaron Fenicia y Samaria, contando la conversión de los gentiles y produciendo gran alegría en todos los hermanos. Llegados a Jerusalén fueron recibidos por la Iglesia y por los apóstoles y presbíteros, y contaron cuanto Dios había hecho juntamente con ellos. Pero algunos de la secta de los fariseos, que habían abrazado la fe, se levantaron para decir que era necesario circuncidar a los gentiles y mandarles guardar la Ley de Moisés. Se reunieron entonces los apóstoles y presbíteros para tratar este asunto.”
Hch. 20, 17
“Desde Mileto envió a llamar a los presbíteros de la Iglesia de Éfeso.”
Hch. 20, 28
“Tened cuidado de vosotros y de toda la grey, en medio de la cual os ha puesto el Espíritu Santo como vigilantes para pastorear la Iglesia de Dios, que Él se adquirió con la sangre de su propio Hijo.”
Hch. 21, 18
“Al día siguiente Pablo, con todos nosotros, fue a casa de Santiago; se reunieron también todos los presbíteros.”
1 Tim. 3, 1
“Es cierta esta afirmación: Si alguno aspira al cargo de epíscopo, desea una noble función.”
1 Tim. 4, 14
“No descuides el carisma que hay en ti, que se te comunicó por intervención profética mediante la imposición de las manos del colegio de presbíteros.”
1 Tim. 5, 17
“Los presbíteros que ejercen bien su cargo merecen doble remuneración, principalmente los que se afanan en la predicación y en la enseñanza.”
2 Tim. 1, 6
“Por esto te recomiendo que reavives el carisma de Dios que está en ti por la imposición de mis manos.”
Tit. 1, 5
“El motivo de haberte dejado en Creta, fue para que acabaras de organizar lo que faltaba y establecieras presbíteros en cada ciudad, como yo te ordené.”
1 Pe. 5, 1
“A los ancianos que están entre vosotros les exhorto yo, anciano como ellos, testigo de los sufrimientos de Cristo y partícipe de la gloria que está para manifestarse.”

7-MATRIMONIO

Gén. 1, 26-28
“Y dijo Dios: «Hagamos al ser humano a nuestra imagen, como semejanza nuestra, y manden en los peces del mar y en las aves de los cielos, y en las bestias y en todas las alimañas terrestres, y en todas las sierpes que serpean por la tierra. Creó, pues, Dios al ser humano a imagen suya, a imagen de Dios le creó, macho y hembra los creó. Y bendíjolos Dios, y díjoles Dios: «Sed fecundos y multiplicaos y henchid la tierra y sometedla; mandad en los peces del mar y en las aves de los cielos y en todo animal que serpea sobre la tierra.»”
Gén. 2, 18-25
“Dijo luego Yahveh Dios: «No es bueno que el hombre esté solo. Voy a hacerle una ayuda adecuada.» Y Yahveh Dios formó del suelo todos los animales del campo y todas las aves del cielo y los llevó ante el hombre para ver cómo los llamaba, y para que cada ser viviente tuviese el nombre que el hombre le diera. El hombre puso nombres a todos los ganados, a las aves del cielo y a todos los animales del campo, mas para el hombre no encontró una ayuda adecuada. Entonces Yahveh Dios hizo caer un profundo sueño sobre el hombre, el cual se durmió. Y le quitó una de las costillas, rellenando el vacío con carne. De la costilla que Yahveh Dios había tomado del hombre formó una mujer y la llevó ante el hombre. Entonces éste exclamó: «Esta vez sí que es hueso de mis huesos y carne de mi carne. Esta será llamada mujer, porque del varón ha sido tomada.» Por eso deja el hombre a su padre y a su madre y se une a su mujer, y se hacen una sola carne. Estaban ambos desnudos, el hombre y su mujer, pero no se avergonzaban uno del otro.”
Mt. 5, 31-32
“También se dijo: ‘El que repudie a su mujer, que le dé acta de divorcio.’ Pues yo os digo: Todo el que repudia a su mujer, excepto en caso de fornicación, la hace ser adúltera; y el que se case con una repudiada, comete adulterio.”
Mt. 19, 3-9
“Y se le acercaron unos fariseos que, para ponerle a prueba, le dijeron: «¿Puede uno repudiar a su mujer por un motivo cualquiera?» Él respondió: «¿No habéis leído que el Creador, desde el comienzo, ‘los hizo varón y hembra’, y que dijo: ‘Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne?’ De manera que ya no son dos, sino una sola carne. Pues bien, lo que Dios unió no lo separe el hombre.» Dícenle: «Pues ¿por qué Moisés prescribió dar acta de divorcio y repudiarla?» Díceles: «Moisés, teniendo en cuenta la dureza de vuestro corazón, os permitió repudiar a vuestras mujeres; pero al principio no fue así. Ahora bien, os digo que quien repudie a su mujer -no por fornicación- y se case con otra, comete adulterio.»”

Mc. 10, 2-12
“Se acercaron unos fariseos que, para ponerle a prueba, preguntaban: «¿Puede el marido repudiar a la mujer?»
Él les respondió: «¿Qué os prescribió Moisés?» Ellos le dijeron: «Moisés permitió escribir el acta de divorcio y repudiarla.» Jesús les dijo: «Teniendo en cuenta la dureza de vuestro corazón escribió para vosotros este precepto.
Pero desde el comienzo de la creación, ‘Él los hizo varón y hembra.’ ‘Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre, y los dos se harán una sola carne. De manera que ya no son dos, sino una sola carne.’ Pues bien, lo que Dios unió, no lo separe el hombre.» Y ya en casa, los discípulos le volvían a preguntar sobre esto. Él les dijo: «Quien repudie a su mujer y se case con otra, comete adulterio contra aquélla; y si ella repudia a su marido y se casa con otro, comete adulterio.»”
Lc. 16, 18
“Todo el que repudia a su mujer y se casa con otra, comete adulterio; y el que se casa con una repudiada por su marido, comete adulterio.”
Rom. 7, 2-3
“Así, la mujer casada está ligada por la ley a su marido mientras éste vive; mas, una vez muerto el marido, se ve libre de la ley del marido. Por eso, mientras vive el marido, será llamada adultera si se une a otro hombre; pero si muere el marido, queda libre de la ley, de forma que no es adultera si se casa con otro.”
1 Cor. 7, 1-15
“En cuanto a lo que me habéis escrito, bien le está al hombre abstenerse de mujer. No obstante, por razón de la impureza, tenga cada hombre su mujer, y cada mujer su marido. Que el marido dé a su mujer lo que debe y la mujer de igual modo a su marido. No dispone la mujer de su cuerpo, sino el marido. Igualmente, el marido no dispone de su cuerpo, sino la mujer. No os neguéis el uno al otro sino de mutuo acuerdo, por cierto tiempo, para daros a la oración; luego, volved a estar juntos, para que Satanás no os tiente por vuestra incontinencia. Lo que os digo es una concesión, no un mandato. Mi deseo sería que todos los hombres fueran como yo; mas cada cual tiene de Dios su gracia particular: unos de una manera, otros de otra. No obstante, digo a los célibes y a las viudas: Bien les está quedarse como yo. Pero si no pueden contenerse, que se casen; mejor es casarse que abrasarse. En cuanto a los casados, les ordeno, no yo sino el Señor: que la mujer no se separe del marido, mas en el caso de separarse, que no vuelva a casarse, o que se reconcilie con su marido, y que el marido no despida a su mujer. En cuanto a los demás, digo yo, no el Señor: Si un hermano tiene una mujer no creyente y ella consiente en vivir con él, no la despida. Y si una mujer tiene un marido no creyente y él consiente en vivir con ella, no le despida. Pues el marido no creyente queda santificado por su mujer, y la mujer no creyente queda santificada por el marido creyente. De otro modo, vuestros hijos serían impuros, mas ahora son santos. Pero si la parte no creyente quiere separarse, que se separe, en ese caso el hermano o la hermana no están ligados: para vivir en paz os llamó el Señor.”
1 Cor. 7, 39
“La mujer está ligada a su marido mientras él viva; mas una vez muerto el marido, queda libre para casarse con quien quiera, pero sólo en el Señor.”
Ef. 5, 3
“La fornicación, y toda impureza o codicia, ni siquiera se mencione entre vosotros, como conviene a los santos.”
Ef. 5, 5
“Porque tened entendido que ningún fornicario o impuro o codicioso -que es ser idólatra- participará en la herencia del Reino de Cristo y de Dios.”
Ef. 5, 21-33
“Sed sumisos los unos a los otros en el temor de Cristo. Las mujeres a sus maridos, como al Señor, porque el marido es cabeza de la mujer, como Cristo es Cabeza de la Iglesia, el salvador del Cuerpo. Así como la Iglesia está sumisa a Cristo, así también las mujeres deben estarlo a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres como Cristo amó a la Iglesia y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, purificándola mediante el baño del agua, en virtud de la palabra, y presentársela resplandeciente a sí mismo; sin que tenga mancha ni arruga ni cosa parecida, sino que sea santa e inmaculada. Así deben amar los maridos a sus mujeres como a sus propios cuerpos. El que ama a su mujer se ama a sí mismo. Porque nadie aborreció jamás su propia carne; antes bien, la alimenta y la cuida con cariño, lo mismo que Cristo a la Iglesia, pues somos miembros de su Cuerpo. ‘Por eso dejará el hombre a su padre y a su madre y se unirá a su mujer, y los dos se harán una sola carne.’ Gran misterio es éste, lo digo respecto a Cristo y la Iglesia. En todo caso, en cuanto a vosotros, que cada uno ame a su mujer como a sí mismo; y la mujer, que respete al marido.”
Heb. 13, 4
“Tened todos en gran honor el matrimonio, y el lecho conyugal sea inmaculado; que a los fornicarios y adúlteros los juzgará Dios.”
1 Pe. 3, 1-7
“Igualmente, vosotras, mujeres, sed sumisas a vuestros maridos para que, si incluso algunos no creen en la Palabra, sean ganados no por las palabras sino por la conducta de sus mujeres, al considerar vuestra conducta casta y respetuosa. Que vuestro adorno no esté en el exterior, en peinados, joyas y modas, sino en lo oculto del corazón, en la incorruptibilidad de un alma dulce y serena: esto es precioso ante Dios. Así se adornaban en otro tiempo las santas mujeres que esperaban en Dios, siendo sumisas a sus maridos; así obedeció Sara a Abraham, llamándole ‘Señor’. De ella os hacéis hijas cuando obráis bien, sin tener ningún temor. De igual manera vosotros, maridos, en la vida común sed comprensivos con la mujer que es un ser más frágil, tributándoles honor como coherederas que son también de la gracia de Vida, para que vuestras oraciones no encuentren obstáculo.”

PAX ET BONUM

La versión “Reina-Valera” mutilada y tergiversada ??

  • Conoce el origen de “Reina Valera” Biblia Protestante, Biblia MUTILADAbiblia rv

    La versión conocida como Reina-Valera de la Biblia tuvo su origen con la presentación de la llamada Biblia del Oso, que alcanzó amplia difusión, durante la reforma protestante. Fue publicada en 1569 y debe su nombre al principal autor de la edición original, Casiodoro de Reina, así como a su primer revisor Cipriano de Valera, esta Biblia aunque dice fue traducida de los originales la realidad es que es una traducción de la Biblia de Eramos copiados de unos textos Sirios llamado “Textos Receptus”.

    La Biblia original que tenia notas y contenía los Libros Deuterocanonicos fue “revisada” por Cipriano Valera a la muerte de Reyna, desde esa época hasta este siglo ha tenido decenas de “revisiones” hasta una de las mas recientes que rodando comas y puntos pone en duda la divinidad de Cristo…La traducción es pésima y tendenciosa pues tergiversa  muchas palabras para no dar la razón a la Iglesia Católica, estos son ejemplos de algunas:

 

  • 1 Corintios 11,2

    Os alabo porque en todas las cosas os acordáis de mi y conserváis
    las Tradiciones (Paradosis) tal como os la he transmitido.
    Como podemos ver, San Pablo está alabando a la comunidad de Corintios no por guardar el Evangelio, sino por guardar las ” Tradiciones”, lo cual se clarifica al saber que los Evangelios en esa época aún circulaban en las comunidades cristiana y el conocimiento de JESÚS se comunicaba oralmente, o sea en forma de Tradición.
    Curiosamente la versión Reina-Valera editada por la sociedad Bíblica Trinitaria y que es la mas utilizada en las Iglesias no católicas lee de esta forma: y os alabo hermanos, que en todo os acordáis de mí, y retenéis las INSTRUCCIONES de la manera que os enseñé”…….
    Qué ocurrió aquí? ….. Porque se ha cambiado la Palabra de Dios? ……..
    La palabra griega para instrucciones es Paideia entre otras, pero esta nunca sustituye a la palabra Tradición. Aquí se ha alterado la palabra de Dios lo cual constituye un caso muy grave contra el Señor y su Iglesia.
    En otras versiones protestantes la palabra Tradición es cambiada por ” Doctrina”, pero resulta que la palabra doctrina se dice en Griego Didascálica, didaje, eterodidaskaleo, que tampoco sustituye a Tradición.

  • II Tesalonicenses 2,15
    Así pues hermanos manteneos firme y conservad las Tradiciones
    Que habéis recibido de nosotros.
    Aquí de nuevo la versión Reina –Valera vuelve a cambiar la palabra Paradosis incurriendo en un nuevo error. San Pablo insiste continuamente en que se debe conservar todo lo recibido por él y que a su vez recibió de los Apóstoles y esto es tradición.

 

Nuestra Biblia Católica proviene de la Iglesia Apostólica y no ha sufrido cambio ni mutilaciones

Qué dice la Biblia sobre sí misma

 
  • La LEY fue considerada en Israel siempre como Palabra de Dios:

    • En el Sinaí, el “decálogo” expresa, no las palabras de Moisés, sino “las palabras del Señor” (cf. Ex 24,3)
    • Nehemías 8: cuando Esdras lee “el libro de la Ley de Moisés”, el pueblo tiene conciencia de estar “delante del Señor”, no simplemente “delante de un libro”.
    • Salmo 119: salmo de meditación de “la Ley”, entendida como “Palabra de Dios”. El salmista dialoga con Dios, no con simples palabras.
  • Los PROFETAS son vistos como portavoces de Dios. No escuchar al profeta es como no escuchar a Dios.
  • Entre los ESCRITOS destacan los libros sapienciales. En ellos, la “sabiduría” es asimilada a la misma “Ley de Dios” (cf. Sirácida 24,22) y a la palabra profética (Sirácida 24,31).
 
CITAS DEL ANTIGUO TESTAMENTO EN EL NUEVO TESTAMENTO
  • Reconociendo su divinidad: Cuando Jesús o los escritos apostólicos del Nuevo Testamento citan el Antiguo Testamento, lo introducen con las fórmulas “Está escrito”, o “dice la Escritura” (150 veces en todo el Nuevo Testamento).
  • Reconociendo su humanidad: a veces se menciona el autor humano, por medio del cual ha hablado Dios: “David dice en el Espíritu Santo” (Mc 12,36-37, citando Sal 110); “lo que había dicho el Señor por el profeta” (Mt 1,22, citando Is 7,14).
 
ALGUNOS TEXTOS PARTICULARES
  • 2 Timoteo 3,16: “Toda la Escritura está inspirada por Dios  (=”theopneustos”) y es útil para enseñar”. En este texto aparece la palabra “inspirada por Dios” (“theopneustos”), de donde derivará el término técnico “inspiración”.
  • 2 Pedro 1,20-21: “Hombres movidos por el Espíritu Santo han hablado de parte de Dios”.
  • 2 Pedro 3,15-16: Ya existe en ese momento (finales del s. I o principios del s. II) una colección de cartas de Pablo, colocada en el mismo plano de “las otras Escrituras”.
 
  • Se recurren a DIVERSAS COMPARACIONES para explicar que Dios es “autor” de la Escritura, pero también el hombre es “verdadero autor”:

    • El dictado, cuyo sentido abarca desde el “dictado” puro y duro, hasta la simple orden o la sugerencia. Subraya el carácter principal de la acción divina, pero reduce el papel del autor humano.
    • La carta-mensaje. Se considera “mensajero” desde al simple “cartero”, hasta al “pregonero” o incluso el “embajador”.
    • El autor. Esta comparación surge en la polémica con los maniqueístas, que negaban que el Antiguo Testamento fuera en realidad Palabra de Dios. Los Padres de la Iglesia afirman que Dios es el “autor de los dos testamentos”. La palabra “autor” referida a Dios pasará a la Tradición.
  • La VENTAJA de estas comparaciones está en subrayar el carácter del autor humano en cuanto colaborador de Dios.
  • La DESVENTAJA de estas comparaciones está en reducir la función del autor humano a algo puramente pasivo.
 
  • Estudiamos sobre todo la TEORÍA PSICOLÓGICA O TOMISTA, defendida por Santo Tomás de Aquino, y más tarde recogida por León XIII (Encíclica “Providentissimus Deus” 1893) y por Lagrange y Benoit.
 
  • TESIS PRINCIPAL: Dios es el autor principal de la Sagrada Escritura, mientras que el hombre es el autor instrumental.
CAUSA PRINCIPAL Y CAUSA INSTRUMENTAL
  • Causa principal: obra por propia virtud.
  • Causa instrumental: obra en virtud de la “causa principal”.
Por ejemplo, en un cuadro, el pintor es “causa principal”, y el pincel es “causa instrumental”.
 
  • La obra final es resultado de las dos, aunque cada una actúe de forma distinta: la “causa principal” por su propia virtud; la “causa instrumental”, en virtud de la “causa principal”.
  • Se puede distinguir las “huellas” dejadas por las dos (Por ejemplo, se pueden distinguir las “huellas” dejadas tanto por la destreza del autor -causa principal- como por la calidad del pincel -causa instrumental-).
LA INSPIRACIÓN
  • La inspiración consiste en el hecho de que Dios como causa principal mueve sobrenaturalmente al hombre como causa instrumental para concebir el libro, querer ese libro y escribirlo de hecho.
  • Para escribir el libro bíblico, el autor humano procede exactamente igual que cualquier otro escritor: busca, imagina, indaga, ordena materiales, piensa, escribe… 
  • El Espíritu Santo NO ANULA NI SUSTITUYE está acción del autor humano, que conserva la plenitud de facultades. El autor humano no cae en una especie de “éxtasis”, perdiendo su conciencia, a la hora de escribir. No es un “muñeco” en manos de Dios.
  • La acción del Espíritu Santo se dirige a “elevar” las potencias naturales al orden sobrenatural de tal forma que el resultado de la obra escrita sea también toda de Dios.
  • ¿Cuáles son las “potencias naturales” del autor humano que son “elevadas” por el Espíritu Santo? La escolástica habla de la inteligencia, la voluntad y la sensibilidad artística, de acuerdo con el esquema psicológico propio del tomismo. De tal forma que:

    • Ilumina la inteligencia.
    • Mueve la voluntad.
    • Asiste la sensibilidad artística.
 
TRENTO
 
CONCILIO VATICANO I
  • Repite la doctrina de Trento.
  • Precisa la naturaleza de la inspiración, rechazando dos opiniones equivocadas:

    • La aprobación subsecuente: como si un libro pudiera considerarse inspirado sólo en virtud de una aprobación por parte de la Iglesia después de su composición.
    • La asistencia negativa: como si la inspiración se redujera únicamente a una asistencia negativa del Espíritu Santo sobre esos escritos para preservarlos del error.
 
CONCILIO VATICANO II
  • No aparece:

  • Sí aparece:

    • Que Dios es “autor de la Escritura”, afirmando al mismo tiempo que los hagiógrafos son “verdaderos autores
    • Los hagiógrafos son instrumentos de Dios, pero conservando sus propias facultades (“en posesión de sus fuerzas y facultades”)
 
 
 
  • No es un dictado, que deje al autor humano convertido en un “muñeco”.
  • El autor humano no está desvinculado de su tiempo, como si tuviera un diálogo solitario con Dios atemporal.
  • En la Biblia no hay fragmentos que sean sólo de Dios y otros que sean sólo del hombre. En la Biblia todo es obra de Dios y todo es obra del hombre.
 
  • La Biblia es una obra literaria, y como toda obra literaria es un momento creativo, tanto en su intuición como en su expresión. Todo este proceso se produce bajo la acción del Espíritu Santo

EL CREDO EN LA BIBLIA

EL CREDO ES BIBLICO: CREO EN DIOS. “Nuestro Dios es el único Señor” (Deuteronomio 6,4;Mc 12,29)

PADRE TODO PODEROSO. “Lo que es imposible para los hombres es posible para Dios” (Lucas 18,27).

CREADOR DEL CIELO Y DE LA TIERRA. “En el comienzo de todo, Dios creó el cielo y la tierra”(Génesis 1,1).

CREO EN JESUCRISTO. “El es el resplandor glorioso de Dios, la imagen misma de lo que Dios es” (Hebreos 1,3).

SU UNICO HIJO. “Pues Dios amo tanto al mundo, que dio a su Hijo Unico, para que todo aquel que crea en él no muera, sino que tenga vida eterna” (Juan 3,16).

NUESTRO SEÑOR. “Dios lo ha hecho Señor y Mesías” (Hechos 2,36).

QUE FUE CONCEBIDO POR OBRA Y GRACIA DEL ESPIRITU SANTO. “El Espíritu Santo vendrá sobre ti, y el poder del Dios altísimo descansará sobre ti como una nube. Por eso, el niño que va a nacer será llamado Santo e Hijo de Dios” (Lucas 1,35).

NACIO DE SANTA MARIA VIRGEN. “Todo esto sucedió para que se cumpliera lo que el Señor había dicho por medio del profeta: ‘la Virgen quedará encinta y tendrá un hijo, al que pondrá por nombre Emmanuel’ (que significa “Dios con nosotros”)” (Mateo 1,22-23).

PADECIO BAJO EL PODER DE PONCIO PILATO. “Pilato tomó entonces a Jesús y mandó azotarlo. Los soldados trenzaron una corona de espinas, la pusieron en la cabeza de Jesús, y lo vistieron con una capa de color rojo oscuro” (Juan 19,1-2).

FUE CRUCIFICADO. “Jesús salió llevando su cruz, para ir al llamado ‘lugar de la Calavera’ (o que en hebreo se llama Gólgota). Allí lo Crucificaron, y con él a otros dos, uno a cada lado. Pilato mandó poner sobre la cruz un letrero, que decía: ‘Jesús de Nazaret, Rey de los judíos” (Juan 19,17-19).

MUERTO Y SEPULTADO. “Jesús gritó con fuerza y dijo: -¡Padre en tus manos encomiendo mi espíritu! Y al decir esto, murió (Lucas 23,46). Después de bajarlo de la cruz, lo envolvieron en una sábana de lino y lo pusieron en un sepulcro abierto en una peña, donde todavía no habían sepultado a nadie (Lucas 23,53).

DESCENDIO A LOS INFIERNOS. “Como hombre, murió; pero como ser espiritual que era, volvió a la vida. Y como ser espiritual, fue y predicó a los espíritus que estaban presos” (1Pedro 3,18-19).

AL TERCER DIA RESUCITO DE ENTRE LOS MUERTOS. “Cristo murió por nuestros pecados, como dicen las Escrituras, que lo sepultaron y que resucitó al tercer día” (1Corintios 15, 3-4).

SUBIO A LOS CIELOS, Y ESTA SENTADO A LA DERECHA DE DIOS, PADRE TODO PODEROSO. “El Señor Jesús fue llevado al cielo y se sentó a la derecha de Dios” (Marcos 16,19).

DESDE ALLI HA DE VENIR A JUZGAR A VIVOS Y MUERTOS. “El nos envió a anunciarle al pueblo que Dios lo ha puesto como juez de los vivos y de los muertos” (Hechos 10,42).

CREO EN EL ESPIRITU SANTO. “Porque Dios ha llenado con su amor nuestro corazón por medio del Espíritu Santo que nos ha dado” (Romanos 5,5).

CREO EN LA IGLESIA QUE ES UNA. “Para que todos sean uno. Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno en nosotros, para que el mundo crea que tú me has enviado”.(Jn 17,21; Jn 10,14; Ef 4,4-5)

ES SANTA. “La fe confiesa que la Iglesia… no puede dejar de ser santa(Ef 1,1). En efecto, Cristo, el Hijo de Dios, a quien con el Padre y con el Espíritu se proclama ‘el solo santo’, amó a su Iglesia como a su esposa(Ef 5,25). Él se entregó por ella para santificarla, la unió a sí mismo como su propio cuerpo y la llenó del don del Espíritu Santo para gloria de Dios” (Ef 5,26-27). La Iglesia es, pues, “el Pueblo santo de Dios” (1 Pe 2,9), y sus miembros son llamados “santos” (Hch 9, 13; 1 Co 6, 1; 16, 1).

ES CATOLICA. “Y yo te digo que tu eres Pedro, y sobre esta piedra voy a construir mi iglesia; y ni siquiera el poder de la muerte podrá vencerla” (Mateo 16,18). Posee la plenitud que Cristo le da(Ef 1,22-23).Es católica porque ha sido enviada por Cristo en misión a la totalidad del género humano (cf Mt 28, 19)

ES APOSTOLICA El Señor Jesús dotó a su comunidad de una estructura que permanecerá hasta la plena consumación del Reino. Ante todo está la elección de los Doce con Pedro como su Cabeza (cf. Mc 3, 14-15); puesto que representan a las doce tribus de Israel (cf. Mt 19, 28; Lc 22, 30), ellos son los cimientos de la nueva Jerusalén (cf. Ap 21, 12-14). Los Doce (cf. Mc6, 7) y los otros discípulos (cf. Lc 10,1-2) participan en la misión de Cristo, en su poder, y también en su suerte (cf. Mt 10, 25; Jn 15, 20). Con todos estos actos, Cristo prepara y edifica su Iglesia.2 Tim 2,2

LA COMUNION DE LOS SANTOS. “Después de esto, miré y vi una gran multitud de todas las naciones, razas, lenguas y pueblos. Estaban en pie delante del trono y delante del Cordero, y eran tantos que nadie podía contarlos” (Apocalipsis 7,9).

EL PERDON DE LOS PECADOS. “A quienes ustedes perdonen los pecados, les quedarán perdonados” (Juan 20,23).

LA RESURRECCION DE LA CARNE. “Cristo dará nueva vida a sus cuerpos mortales” (Romanos 8,11).

Y LA VIDA ETERNA. “Allí no habrá noche, y los que allí vivan no necesitarán luz de lampara ni luz del sol, porque Dios el Señor les dará su luz, y ellos reinarán por todos los siglos” (Apocalipsis 22,5).

AMEN. “Así sea. ¡Ven, Señor Jesús!” (Apocalipsis 22,20).