Archivo de la categoría: santos

¿Qué quiere decir ser santos?

¿Qué quiere decir ser santos?

¿Quién está llamado a ser santo?

NO HAY SANTO A menudo se piensa todavía que la santidad es una meta reservada a unos pocos elegidos. San Pablo, en cambio, habla del gran designio de Dios y afirma: «Dios nos eligió en Cristo antes de la fundación del mundo para que fuésemos santos e intachables ante él por el amor» (Ef 1,4). Y habla de todos nosotros. En el centro del designio divino está Cristo, en el que Dios muestra su rostro: el Misterio escondido en los siglos se reveló en plenitud en el Verbo hecho carne. Y san Pablo dice después: «Porque en él quiso Dios que residiera toda la plenitud» (Col 1,19). En Cristo el Dios vivo se hizo cercano, visible, audible, tangible, de manera que todos puedan recibir de su plenitud de gracia y de verdad. Por esto, toda la existencia cristiana conoce una única ley suprema, la que san Pablo expresa en una fórmula que aparece en todos sus escritos: en Cristo Jesús

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SANTOS INCORRUPTOS

Les comparto varios santos y beatos que están incorruptos. Contrariando las leyes naturales y triunfando sobre los elementos, la incorruptibilidad de los restos mortales es una gloria más de la Iglesia. Ni antes ni fuera de ella se da este prodigo que desafía toda ciencia.

 

San Pío V, Papa. (1504 † 1572).- Fiesta: 1 de Mayo

 

 


  • San Juan XXIII: prodigio de nuestros tiempos.- Nació en un pueblo llamado Bosco, en Italia, en 1504.-Fiesta 11 de octubre.

 

 

Santa Margarita María Alacoque.-Nacida en 1647 en Janots, Francia. Su cuerpo yace en la capilla del convento de Paray, Francia. Su corazón y su cerebro permanecen incorruptos

Santa Clara de Asís.- El 29 de setiembre de 1872, los restos de la Santa fueron trasladados con gran respeto por quien luego fue León XIII, a la cripta de Santa Clara, donde se los puede ver en la actualidad.

  • Santa Clara de Asís.- El 29 de setiembre de 1872, los restos de la Santa fueron trasladados con gran respeto por quien luego fue León XIII, a la cripta de Santa Clara, donde se los puede ver en la actualidad.
  • Beato Alois o Aloysius Stepinac.- Obispo Mártir, (1898 †1960).- Nació en Krasic, en el noroeste de Croacia, el 8 de mayo de 1898. Fiesta: 10 de Febrero
  • Beato Bertrando de Geniès de Udine. (1260 †1350).- De origen y de formación francesa, nació en Santo-Geniès.- Fiesta: 6 de junio.
  • Santa Rita de Cascia.- Nacida en 1381, Se casó a la edad de 15 años. Cuando Rita fue beatificada, en 1627, su cuerpo fue encontrado en el mismo estado en que estaba al momento de su muerte, ocurrida más de ciento cincuenta años atrás. Su cuerpo había cambiado de posición a lo largo de los años. En la actualidad, los visitantes suelen sentir un dulce aroma que proviene de su cuerpo.
  • Santa Angela de Merici, italiana. (1474 †1540. Es la fundadora de las Hermanas Ursulinas. Su nombre significa “Mensaje de Dios”.- Fiesta: 27 de Enero
  • Beato Ángelo de Acri, italiano.-Capuchino.-(1669 †1739).-Fiesta: 30 de Octubre
  • San Bernardino de Siena. Predicador.- (1380 †1440).-Fiesta: 20 de Mayo
  • Santa Catalina de Siena. Catalina Benincasa, más conocida como Catalina de Siena. Nació en Siena, 25 de marzo de 1347, + Roma, 29 de abril de 1380.- Fiesta: 29 de Abril
  • Santa Clara de Montefalco.- (1268 †1308).-Fiesta: 17 de Agosto
  • San Riccardo Pampuri, O.H.-(1897 †1930). Nació el 2 de agosto de 1897 en Trivolzio (Pavia) de Inocencio y de Angela Campari, y fue bautizado el día siguiente. Fiesta: 1 de Mayo
  • San Ignazio de Laconi.-(1701 †1781).-Francisco Ignacio Vincenzo Peis, el segundo de nueve hermanos, nació en Làconi, en Cerdeña, el 17 de noviembre de 1701. Capuchino.- Fiesta: 11 de Mayo.
  • Santa Imelda Lambertini, virgen.- (1322 †1333).- La beata Imelda Lambertini nació en Bolonia, Italia.- Fiesta: 12-13 de Mayo.
  • San Vicente de Paul.- Nació de padres muy pobres alrededor de 1580 en la localidad de Pouy, Gasconia, Francia. Su corazón se conserva incorrupto en el convento de las Hermanas de la Caridad, en París. Fiesta 27 de septiembre.
  • San Francisco Javier.- Sacerdote, nació en 1506 en Xavier, España. El 15 de marzo de 1554 su cuerpo fue descubierto incorrupto. Partes de su cuerpo permanecen incorruptas en la actualidad y se conservan en la Basílica del Buen Jesús.- Fiesta 3 de diciembre.
  • Beata Jacinta Marto.-(1910 †1920) Nació en Aljustrel, a casi un kilómetro de Fátima, Portugal. El 11 de marzo de 1910. Su cuerpo reposa junto con el del Beato Francisco, en el crucero de la Basílica, en Fátima.- Fiesta: 20 de Febrero
  • San Juan Nepomuceno Neumann.-(1811 †1860).- Fiesta: 5 de Enero
  • San Juan Bosco.- De la orden de los Salesianos.También conocido como don Bosco, nació en 1815 en Piamonte, Italia. -Fiesta 31 de enero.
  • San Juan de la Cruz, Doctor de la Iglesia. 1542 †1591. Nació en Fontiveros, provincia de Ávila España. Su cuerpo permanece hasta el presente (1919) perfectamente flexible.- Fiesta: 14 de Diciembre
  • Santa Lucía Mártir de Siracusa. (†304).-Fiesta: 13 de Diciembre
  • Santa Luisa de Marillac. Fundadora de las Hermanas Vicentinas (1591 †1660).-Fiesta: 15 de Marzo
  • Beata Ana María Taigi. Laica, Terciaria Trinitaria. Nació Mayo 29 de 1769 en Sena de Toscana.†1837.- Fiesta: 9 de Junio
  • San Juan Bautista Vianney. El Santo Cura de Ars, como se lo conoce, nació en 1786 y fue ordenado sacerdote en 1815.- Fiesta 4 de agosto.
  • Santa Catalina de Labouré. Nacida en Burgundy, Francia, el 2 de mayo de 1806. Religiosa. Santa Catalina tuvo el honor de que la Santísima Virgen se le apareciera para recomendarle que hiciera la Medalla Milagrosa.- Fiesta 27 de noviembre.
  • Santa Catalina de Bolonia. Clarisa.(1413 †1463).- Fiesta: 9 de Marzo
  • Santa Bernardita de Soubirous. Nació en Lourdes, Francia, en 1844.
  • Beata Maria de san Jose

DIEZ ENSEÑANZAS DE SANTA RITA DE CASSIA EN SU DÍA

  • Ama sin mirar a quién.
  • Los obstáculos son enseñanzas para tu espíritu.
  • Nunca te des por vencido.
  • La oración siempre es escuchada.
  • Nunca es tarde para cambiar el rumbo de tu vida.
  • No te lamentes, lleva con dignidad tu cruz.
  • El amor todo lo puede.
  • Practica el bien y tarde o temprano serás reconocido.
  • Confía en ti mismo y defiende tus ideales.
  • Dios nunca te abandona.

QUE LES PARECE ??? ALGUNA DE ESTAS AFIRMACIONES ESTA FUERA DE LA VERDAD ??

SAN FRANCISCO VIDA Y REFLECCIONES

IMPRESIÓN DE LAS SAGRADAS LLAGAS EN SAN FRANCISCO

LA INTERCESION DE LOS SANTOS, ES BIBLICA ?

La primera Apología

La Intercesión de los santos ¿Qué dice la Sagrada Escritura?

de Juanra

La Intercesión de los santos ¿Qué dice la Sagrada Escritura

Pregunta:

¿Dónde dice la Biblia que se le puede pedir a la virgen? ¿Dónde dice la Biblia que a la virgen se le dio poder para conceder oraciones? ¿Dónde dice la Biblia que se debe pedir a los santos? Algo de Biblia conozco y hasta ahora lei que Jesús dijo que le pidamos a él. Quién dijo que los santos tendrían poder sobre la tierra para responder oraciones, ni siquiera dice que los santos son dioses, y si no son como hacen para interceder delante de Dios, para poder hacer eso me parece que tendrían que estar en todo el mundo al mismo tiempo, serían omnipresentes como Dios no? y todopoderosos…

Respuesta:

Estimado hermano cristiano evangélico. De una manera bíblica y sencilla te respondamos a esto en un formato de preguntas y respuestas. Aquí encontraras una respuesta basada en lo que la Palabra de Dios dice. Te ayudara a ti y a todos los que tengan esa duda o inquietud a encontrar la verdad de la Sagrada Escritura.

¿Prohíbe la Biblia pedir la intercesión de los santos y de la Virgen?

No. En la Sagrada Escritura no existe ningún pasaje que mencione que este prohibido pedir su intercesión. La negación que ellos dicen no tiene ningún fundamento escriturístico, por eso no dan citas bíblicas donde diga eso, porque no las hay. No olvidemos lo que la Palabra dice acerca de los que hacen esto:
“Hay de aquel que le añada algo a este libro. Dios echará sobre él todas las plagas descritas en este libro.
Y si alguien le quita algo a este libro,
Dios le quitará su parte en el Árbol de la vida”
Ap 22,18-19

¿Le rezamos a las imágenes o a los santos?

Esta es la principal confusión entre los evangélicos. Los católicos nunca le recemos a las imágenes y nunca hemos creído que tengan poder. Cuando hablamos de los santos nos estamos refiriendo alas personas tal y como San Pablo lo menciona en la Biblia. Ef 6,18

No te confundas hermano evangélico, ni confundas a otros diciendo falsedades o mentiras. No repitas los errores de muchos pastores diciendo cosas que no son ni creemos. Santos somos cada unos de los bautizados al unirnos a Jesucristo por el Bautismo 1 Cor 12,13. Las imágenes solamente son una representación de ellos al igual que las fotos que tienes en tu casa. Ora a Dios para que te aclare y guie a la verdad. To no oras ni rezas a las fotos que tienes en tu casa y nosotros tampoco nunca rezamos a la imagen o estatua de algún santo. Oramos a los santos que estan vivos junto a Jesucristo Apocalipsis 5:8 y 8:1-4 . La imagen simplemente nos lo recuerda y punto.

¿En que se basan las sectas fundamentalista para decir que es malo pedirle a los santos?

Es una mala interpretación de la Biblia. Sobretodo del pasaje bíblico donde dice que hay un solo mediador entre Dios y los hombres(1 Tim 2,4-5)

Alli se esta hablando de “mediador” de salvación. En este sentido solamente Jesucristo nos da la salvación. Los católicos no creemos que los santos nos salvan, sino que solamente interceden por nosotros.

La Biblia no la hicieron los protestantes sino la Iglesia Católica. En el año 393 y 397 hubo reuniones de obispos en Hipona y Cártago. Allí definieron cuales iban a ser los libros que la Biblia debería de tener y fijaron el canón Bíblico. Es por eso que los hermanos separados fácilmente la interpretan a su modo.
“Sépanlo bien que ninguna profecía de la Escritura
puede ser interpretada por cuenta propia”
2 Pe 1,20

¿Hay otros pasajes que interpreten mal?

Si. Hay otras citas bíblicas que interpretan muy mal. Por ejemplo, cuando Jesús dijo que le pidiéramos Lc 11,9; Jn 16,24 hay hermanos separados que se brincan a otra cosa y dicen que solamente hay que pedirle a él siendo que Jesucristo nunca dijo eso.

Si yo le digo a una persona pídeme lo que quieras, yo no estoy diciendo que no le pidan nada a nadie. Esto es algo muy sencillo que muchos protestantes no alcanzan a comprender por querer sacar de la Biblia frases y hacerlas que concuerden con sus propias interpretaciones. La Biblia hay que aceptarla como es, no como lo que quieran entender.

María, mientras estuvo de paso por este mundo, ¿Intercedió por los hombres?
Si. María como una persona llena de amor, ante una necesidad, acudió a Jesús intercediendo por las personas que celebraban una boda. Todas las Biblias del mundo lo dicen con mucha claridad:

«Tres días después se celebraba una boda en Caná de Galilea y estaba allí la madre de Jesús. Fue invitado también a la boda Jesús con sus discípulos.
Y, como faltaba vino, porque se había acabado el vino de la boda, le dice su madre a Jesús: «No tienen vino.»
Jesús le responde: «¿Qué tengo yo contigo, mujer? Todavía no ha llegado mi hora.» Dice su madre a los sirvientes: «Hagan lo que él les diga.»

Había allí seis tinajas de piedra, puestas para las purificaciones de los judíos, de dos o tres medidas cada una. Les dice Jesús: «Llenen las tinajas de agua.» Y las llenaron hasta arriba. … Dice el mayordomo: «Todos sirven primero el vino bueno y cuando ya están bebidos, el inferior. Pero tú has guardado el vino bueno hasta ahora.»
Así, en Caná de Galilea, dio Jesús comenzó a sus señales. Y manifestó su gloria, y creyeron en él sus discípulos».
Jn 2,1-11

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María no solamente intercedió, sino que, gracias a su intercesión, Jesucristo adelantó la hora de manifestar que él era el Mesías. Los protestantes al rechazar la intercesión de la Virgen o desconocen este pasaje bíblico o están contra de la Palabra por seguir sus tradiciones.

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¿Los apóstoles intercedieron cuanto estaban vivos?

Claro que si y muchas veces:
“Pedro y Juan subían al Templo para la oración de la hora nona.

Había un hombre, tullido desde su nacimiento, al que llevaban y ponían todos los días junto a la puerta del Templo llamada Hermosa para que pidiera limosna a los que entraban en el Templo. Este, al ver a Pedro y a Juan que iban a entrar en el Templo, les pidió una limosna.
Pedro fijó en él la mirada juntamente con Juan, y le dijo: «Míranos.» El les miraba con fijeza esperando recibir algo de ellos. Pedro le dijo: «No tengo plata ni oro; pero lo que tengo, te doy: en nombre de Jesucristo, el Nazareo, ponte a andar.»
Y tomándole de la mano derecha le levantó. Al instante cobraron fuerza sus pies y tobillos,y de un salto se puso en pie y andaba. Entró con ellos en el Templo andando, saltando y alabando a Dios”.
Hech 3,1-8

Pedro y Juan oraron por él(intercedieron) ante Jesucristo y se sanó.

Observa ahora al apóstol San Pablo
“Había allí, sentado, un hombre tullido de pies, cojo de nacimiento y
que nunca había andado. Este escuchaba a Pablo que hablaba.
Pablo fijó en él su mirada y viendo que tenía fe para ser curado,
le dijo con fuerte voz: «Ponte derecho sobre tus pies.»
Y él dio un salto y se puso a caminar”.
Hech 14,8-10

Pablo oró por el tullido, no lo mandó a que le pidiera directamente a Jesús. El resultado de esta intercesión de Pablo fue la sanación del tullido.

Así que cuando iban con ellos nunca salieron con la barbaridad de que no les pidieran a ellos. Ellos nunca pensaron ni actuaron así. Para ellos, como ya lo vimos en la Biblia, era normal el interceder por los demás.

Los cristianos evangélicos: ¿No practican la intercesión?

Si. En realidad todos los protestantes que dicen que no hay que pedirle a los santos si la practican y se contradicen ellos mismos. Es muy común que entre ellos el pastor haga oración de sanación y le piden a su pastor que ore por ellos. Si el pastor ora por ellos, entonces es un mediador e intercesor. Si no creyeran en eso y fueran coherentes con lo que dicen, entonces debería decir a su gente que él no puede orar por ellos, que se encierren solos en un cuarto y le pidan directamente a Jesucristo.
En realidad cualquier hermano separado al pedir por alguien de su familia también está intercediendo por ellos.

¿La Palabra de Dios habla de que todos podemos ser intercesores?

Si. Según el Apóstol San Pablo todos debemos ser intercesores:
“Vivan orando y suplicando. Oren en todo tiempo según les inspire el Espíritu.
Velen en común y perseveren en sus oraciones sin desanimarse nunca.
Oren unos por otros, intercediendo a favor de todos los santos”
Ef 6,18

La Palabra de Dios nos enseña que debemos de orar siempre. Si aquí en la tierra debemos de orar siempre intercediendo unos por otros, entonces con mayor razón sera así en el cielo. Este es el caso de los santos que continúan amando pero ahora en plenitud:
“El amor nunca pasará. Desaparecerán las profecías.
Cesarán las lenguas. Desaparecerá la ciencia,
pero no el amor.
1 Cor 13,8

¿Los santos son dioses y todos poderosos?

No. Los católicos Nunca hemos pensado ni enseñado eso. Esa es una idea que los protestantes divulgan falsamente acerca de lo que creemos los católicos. Muchos de ellos se salieron de la Iglesia Católica sin conocer de Biblia y siguen alla sin conocer de Biblia. Se salieron sin conocer el verdadero catolicismo y alla siguen igual repitiendo falsedades acerca de nuestra fe. Los santos, no las imágenes, simplemente son intercesores con el Poder de Dios:
No olvidemos nunca lo que la Biblia habla acerca de la intercesión de los santos:
“La oración del justo tiene mucho poder”
Stgo. 5,16

¿Cómo pueden escucharnos si ellos no son omnipresentes y no pueden estar en todos los lugares al mismo tiempo?
Muy sencillo. San Pablo dice:
“Me siento apremiado por las dos partes: por una parte, deseo partir y estar con Cristo, lo cual, ciertamente, es con mucho lo mejor” Fil 1,23

Si leiste atentamente, San Pablo estaba convencido de que si moría(partir) el estaría JUNTO A JESUS. Si Jesús, como Dios, esta en todas partes entonces los santos estarán junto a El. Por eso pueden oír nuestra oraciones.

Así como los rayos del Sol se sienten en todo lugar donde este el sol, sin ser el Sol, así los santos sin ser Dios como Jesús, pueden llegar como los rayos del sol hacia nosotros. Si lo dudas entonces cuando mueras le podrás preguntar a San Pablo porque se atrevió a decir que estaría junto a Jesús. A menos que digas que Jesús no puede estar en todo lugar lo cual seria peor todavía.
Creo que andas muy equivocado al medir en categorías humanas la grandeza del amor y misericordia de Dios. Rom 8,35-38

¿Los protestante dicen que ahora los apóstoles y María están muertos y que por eso no hay que pedirles?

Falso. Dios no es un Dios de muertos sino de vivos. Muchos cristianos evangelios están confundidos pues esa creencia de que se acaba todo al morir es del antiguo testamento, no del nuevo. Si de verdad eres cristiano sigue la plenitud del nuevo testamento. Nuestro maestro principal no es Moisés, sino Jesucristo. Cuidado hermano. No te quedes estancado en el antiguo testamento como los judíos. Avanza y mira Jesucristo dándonos la plenitud de la revelación Mt 5,17. Somos cristianos al morir no se acaba todo. Esto lo enseña claramente la Biblia:
” Yo soy el Dios de Abraham, el Dios de Isaac y el Dios de Jacob
Dios no es un Dios de muertos, sino de vivos”
Mt 22,32

“Me siento apremiado por las dos partes: por una parte, deseo partir y estar con Cristo, lo cual,
ciertamente, es con mucho lo mejor”
Fil 1,23

Por la fe, Henoc fue trasladado, de modo que no vio la muerte y = no se le halló, porque le trasladó Dios. = Porque antes de contar su traslado, la Escritura da en su favor testimonio = de haber agradado a Dios. =

Heb 11,5

“… Se les aparecieron Elías y Moisés, los cuales conversaban con Jesús.”
Mc 9,1-4

Esto cualquier hermano no católico lo puede comprobar en su propia Biblia.

Si la Biblia no prohíbe pedir la intercesión de los santos, entonces ¿Cuál es la base principal por la que los protestantes rechazan esto?

Su base principal son sus “tradiciones de hombres”. Con el paso de los años muchos protestantes tienen creencias contrarias a la Palabra de Dios por seguir sus tradiciones. Hay que respetarles, pero al mismo tiempo ayudarlos a encontrar la verdad plena de la Biblia. Muchos de ellos son personas que aman a Dios pero que no saben lo que la Biblia enseña, pues solo aprendieron lo que su pastor les enseño.

¿Escucha Jesucristo la intercesión que los santos hacen por nosotros?

Por supuesto. Si Jesucristo escuchó y respondió a la oración del malhechor por un momento de fe cuando estaba en la cruz (Lc 23,42), con mayor razón escuchará a su madre (Lc 2,16) que hizo en perfección la voluntad de Dios y dijo: “he aquí la esclava del Señor. Hágase en mi según tu Palabra” Lc 1,38
Si por un minuto de fe escuchó y respondió al malhechor, ¿Qué no hará Jesús por sus amigos los santos que tuvieron una vida de fe y obediencia?
“Y todo lo que pidan en mi nombre, yo lo haré, para que el Padre sea glorificado en el Hijo. Si me pedís algo en mi nombre, yo lo haré”.
Jn 14,13-14

Le pidieron aquí y Jesús les respondió, le piden allá e igualmente les responderá. Intercesores de acuerdo a la Palabra de Dios.

Dios te siga bendiciendo en abundancia y te ilumine hacia El.

Este tema esta tomado, con el permiso del autor, Martín Zabala, de los 2 sets de casetes de su serie Católico Defiende tu Fe. Te los recomiendo.

Si eres católico, no olvides que como cristianos que somos, debemos de buscar como renovar nuestra vida en Cristo(Jn 15,1-7) e impulsar nuestro apostolado para traer a mucha gente a los pies de Jesucristo(Mt 28,18-20) y no dejar esa labor a las sectas o iglesias protestantes que no poseen la plenitud de los medios de salvación.

Si eres evangélico, mormón o testigo de Jehová te invito a que conozcas en serio lo que es la fe cristiana(Ef 4,13), la Biblia(2 Tes 2,15) y la Iglesia de Cristo(Ef 5,25). Estudia la historia del cristianismo y ora para que Dios siga actuando en tu vida. Dios te ama y espera en el redil de plenitud que ha dejado: La Iglesia católica(Mt 16,18).
Yo simplemente deseo cumplir la voluntad de Dios en plenitud.(Mt 7,21-23) ¿Y usted…?

Yo creo, Señor; en Ti
que eres la Verdad Suprema.
Creo en todo lo que me has revelado.
Creo en todas las verdades
que cree y espera mi Santa Madre
la Iglesia Católica y Apostólica.
Fe en la que nací por tu gracia,
fe en la que quiero vivir y luchar
fe en la que quiero morir.

Invocación de los santos, esencialmente diferente de la magia y necromancia

Invocación de los santos, esencialmente diferente de la magia y necromancia

Por Dave Armstrong

Capítulo 4 del libro “Biblical Evidence for the Communion of Saints”

Nota: Para descargar este artículo en PDF clic AQUI

La comunión de los santos

El sociólogo luterano Peter Berger observó una vez que el protestantismo había cortado el “cordón umbilical” entre el cielo y la tierra. ¡Qué gran verdad dijo!. Por supuesto, la cuestión es si debería  haber un cordón en el primer lugar. Los católicos sostienen que debería haberlo, y mi tarea en este libro es proporcionar evidencias bíblicas de esto.

Un amigo protestante hizo una pregunta (con una analogía en términos empresariales) que siempre aparece en cualquier discusión sobre la visión católica de la comunión de los santos: “¿Por qué alguien se contentaría con la búsqueda de la intercesión de un gerente, cuando uno puede ir directamente al presidente de la compañía?”

Lo hacen por una sencilla razón: porque se nos enseña en la Biblia que las oraciones de algunas personas tienen más eficacia que las de otras. Incluso en la visión protestante, hay esta noción de “pedir a un hombre santo [o al pastor, etc.] orar por nosotros”.  De esta manera, alguien podría, por ejemplo, pedirle a Billy Graham que ore por ellos, porque piensan que de alguna manera su oración puede ser más eficaz. Esta intuición se basa realmente en el testimonio bíblico explícito:

unción de los enfermos

“¿Está enfermo alguno entre vosotros? Llame a los presbíteros de la Iglesia, que oren sobre él y le unjan con óleo en el nombre del Señor.  Y la oración de la fe salvará al enfermo, y el Señor hará que se levante, y si hubiera cometido pecados, le serán perdonados.  Confesaos, pues, mutuamente vuestros pecados y orad los unos por los otros, para que seáis curados. La oración ferviente del justo tiene mucho poder.  Elías era un hombre de igual condición que nosotros; oró insistentemente para que no lloviese, y no llovió sobre la tierra durante tres años y seis meses. Después oró de nuevo y el cielo dio lluvia y la tierra produjo su fruto”[1]

Nótese aquí que la misma Biblia recomienda pedir a alguien más orar: “los ancianos” de la Iglesia, que, al igual que el resto de sus líderes[2], se supone que son personas ejemplares “dignas de doble honor[3]. Ellos tienen más poder, debido a su ordenación. De hecho, este es un texto que aparece en relación con el sacramento de la unción (también conocido como “extrema unción” o “últimos sacramentos”: cuando una persona está en peligro de muerte). Así que se les pide que oren por el mayor poder que tienen en términos de que ocurra un posible milagro, o que la gracia sobrenatural sea impartida a través de ellos. Ellos pueden hacer más que lo que podemos hacer nosotros mismos, por lo tanto, les pedimos su oración.

Para concretar este punto, el apóstol Santiago cita el ejemplo del profeta Elías. Gracias a su oración, no llovió durante tres años y medio. Santiago dice que este era el caso porque (este es el principio que desea transmitir): “La oración del justo tiene mucho poder”. Vemos la misma dinámica en el siguiente pasaje:

“Respondió el rey al hombre de Dios: «Aplaca, por favor el rostro de Yahveh tu Dios, para que mi mano pueda volver a mí.» Aplacó el hombre de Dios el rostro de Yahveh, volvió la mano al rey y quedo como antes”[4]

Abraham intercede

Esta es la razón bíblica para pedir a los otros con más estatura espiritual en el reino de Dios, o más santos (o, incluso y mejor todavía, ¡ambos!)  que rueguen por nosotros. Uno inmediatamente piensa en otros intercesores poderosos, como Abraham y Moisés. En ocasiones Dios no destruyó ciudades enteras como resultado de sus plegarias. Por supuesto que Dios no puede cambiar, y sabía lo que iba a hacer todo el tiempo, pero el punto es que él hace partícipe a sus criaturas en el proceso, de una manera menor y secundaria. Han participado, al igual que San Pablo dice que debemos “trabajar por nuestra propia salvación[5].

El apóstol Juan escribe: “En esto está la confianza que tenemos en él: en que si le pedimos algo según su voluntad, nos escucha[6] . Textos similares abundan en las Escrituras. No será necesario documentarlo en adelante porque el principio está bien establecido en la Biblia. 

Siguiendo esta línea de pensamiento, entonces, si la Santísima Virgen María es inmaculada, en efecto (permanezco todavía dentro del paradigma católico, por el bien del argumento), entonces se sigue inexorablemente (de acuerdo a la Escritura) que sus oraciones tendrían mayor poder y eficacia, y no sólo a causa de su ausencia de pecado, sino por su condición de Madre de Dios y Madre espiritual, para la que Dios le designó.

Comunión de los santos

Oramos por los demás, porque tenemos que amarnos unos a otros, y la oración es un aspecto evidente de amor, porque si amamos a alguien, y sabemos que la oración puede ayudarle, lo hacemos buscando su bien. Eso es lo que la intercesión es. Dios nos concede ese gran privilegio, y lo hacemos porque amamos a los demás y deseamos manifestar el amor de Cristo. Jesús nos dice que oremos. Eso lo resuelve.

Los católicos están de acuerdo con los protestantes que la oración es sumamente importante, y es voluntad de Dios. El desacuerdo es sobre si los que han muerto y se han ido para estar con Jesús en la otra vida pueden seguir intercediendo (como intercesores a Dios en nuestro nombre). La mayoría de los protestantes creen que no debemos pedir su intercesión, por lo general indican que debemos ir directamente a Dios, pero algunos reconocen que no puede tomar ese principio demasiado lejos, de lo contrario todas las oraciones por los demás tendrían que ser desechadas.

La posición protestante  más común es aceptar las oraciones de aquellos que todavía están en la tierra, pero no de los (santos salvados) que se han apartado de la tierra como resultado de la muerte física. 

Es realmente algo bastante simple. O estas personas están vivas o no lo están. Está claro que están vivas (más de lo que nosotros lo estamos). Jesús alude a este hecho cuando habla de “el Dios de Abraham, Isaac y Jacob”, afirmando que “Él no es Dios de muertos, sino de vivos[7]. Todos los cristianos que no son nihilistas o creyentes en el “sueño del alma” (como, por ejemplo, los adventistas del séptimo día, o herejes trinitarios, como los Testigos de Jehová) creen que las almas están conscientes después de la muerte.

Sin duda, muchos protestantes responden “está bien, ellos están vivos, pero eso no prueba que puedan orar por nosotros o escuchar nuestras oraciones”. En ese momento, los católicos apelan a una combinación de pruebas bíblicas directas e indirectos muy sólidas.

Los santos en el cielo son claramente conscientes de los acontecimientos terrenales[8]. Si tienen esa conciencia, no es un salto muy grande deducir que pueden escuchar nuestras peticiones de oración. Pero ¿hay alguna evidencia bíblica de que pueden hacerlo? Creo que sin duda la hay.

En Jeremías 15,1, leemos: “Y me dijo Yahveh: Aunque se me pongan Moisés y Samuel por delante, no estará mi alma por este pueblo”. Aquí parece que Dios recibe las oraciones de los santos que han muerto como una cuestión de rutina. Moisés y Samuel fueron conocidos como intercesores, y Jeremías vivió siglos después que ambos[9].

Esta es nuestra enteramente racional razón para pedir a los santos su intercesión a Dios por nosotros: y todo está en la Biblia:

1. Las oraciones de las personas santas tienen un gran poder.

2. Aquellas personas santas que han muerto son perfeccionadas en santidad y siguen siendo parte del Cuerpo de Cristo.

3. La Santísima Virgen María, en particular, es excepcionalmente santa (Inmaculada desde su concepción), y como Madre de Dios sus oraciones tienen más poder y el efecto que el de cualquier otra criatura: todos por la gracia de Dios.

4. Sabemos que ellos son conscientes de lo que sucede en la tierra.

5. Sabemos que ejercen mucha caridad y ruegan por nosotros.

No estamos confiando en el poder de algunos “médiums” (muchos de los cuales se ha demostrado son falsos, para empezar, como Houdini, el increíble Randi, y muchos otros), o en lo oculto o los poderes demoníacos, sino en el poder de Dios. Los santos nos ven, nos oyen, y oran por nosotros, porque ellos están con Dios, fuera del tiempo, y les otorga las notables capacidades que aquellos que están en este estado. No sabemos todos los mecanismos de cómo funciona, pero sí sabemos que la Escritura dice que es “como” ser semejante a Dios en el más allá:

“Queridos, ahora somos hijos de Dios y aún no se ha manifestado lo que seremos. Sabemos que, cuando se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal cual es”[10].

Si por “rezar a un santo”, se entiende “pedir al santo para acceder a una solicitud por su propio poder”, entonces eso no es lo que los católicos creemos. Lo que estamos haciendo (línea inferior) es “pedirle a un santo que interceda ante Dios por nosotros”. Dios responde  con su poder. El principio es simple, y bíblico.

La oración en sí misma no es adoración. Yo no estoy adorando a Dios por simplemente pedirle que sane a mi esposa. Tampoco estoy adorando un santo si le pido que interceda ante Dios para que sane a mi esposa. Es simplemente el amor y la preocupación que tiene el Cuerpo de Cristo por cada uno de sus miembros. La muerte no pone fin a esto, porque Dios trasciende el poder de la muerte y la separación física. 

Tabla ouija para espiritismo

La nigromancia, la adivinación, la hechicería, la brujería y las diversas prácticas ocultistas fueron condenadas firmemente en la ley del Antiguo Testamento, sin embargo, los judíos que oraron por los muertos. Ellos no vieron ninguna contradicción, porque no había ninguna. 2 Macabeos 12,39-45 presenta oraciones por los muertos en los términos más incuestionables. 

Por supuesto, los protestantes contestarán que se trata de libros “apócrifos” de la Biblia que ellos rechazan, lo cual otra discusión, pero independientemente si se trata de la Escritura o no (la Iglesia primitiva pensaba así), el pasaje sigue mostrando que esta era la práctica de los Judíos, y que no veían ningún conflicto entre eso y las prácticas prohibidas. El cristianismo surgió del judaísmo. Muchas cosas en el judaísmo tardío, como la escatología, la angelología y las nociones de la resurrección del cuerpo se mantuvieron y fueron desarrolladas por la Iglesia primitiva. Rezar por los difuntos fue sólo uno de muchos ejemplos de eso. 

Es casi como si el Protestantismo adoptara los tontos estereotipos culturales de lo que el cielo supuestamente es, como si fuera el Valhalla nórdico, más que un lugar  (o estado) intensamente espiritual en donde las almas anhelan y arden en su deseo de que los seres humanos sean salvos y no condenados. Los santos que han muerto conocen la magnitud del asunto. Están en un lugar donde puedan dedicarse a la oración por nosotros (porque están perfeccionados en el amor), y saben muy bien lo mucho que hay en juego. Ellos ya no tienen que jugar todos los juegos que jugamos con el fin de ignorar la dimensión espiritual y olvidar el mundo venidero. Razón por la cual podemos, y ciertamente debemos, pedir su intercesión: la de la Santa Virgen María principalmente. 

En cuanto a pedirle a un ángel para que ore por nosotros o nos ayude, la Biblia indica que los hombres son, por lo menos en algún sentido de un orden superior al de los ángeles[11]. Un ángel de la guarda es un siervo del hombre y no al revés. Por lo tanto, no tiene por qué sentir que estamos haciendo algo inadecuado al tratar con él. 

Saúl intentó contactar a los muertos por el camino equivocado: a través de un médium. Pero el hecho es que de alguna manera el fallecido profeta Samuel tenía conocimiento de lo que acontecía, de hecho se apareció a Saúl y se comunicó con él. Esto muestra que su alma estaba en un estado de consciencia y tenía la capacidad de “escuchar” y  de comunicarse con una persona en la tierra. 

Si, por el contrario, Dios deseara que no hubiera comunicación alguna entre el cielo y la tierra, entonces este y otros similares incidentes, (como la Transfiguración[12], etc) no hubieran ocurrido, ya que habrían estado en contra de la voluntad de Dios, y por lo tanto, no hubiesen sido permitidos por El. Este incidente, por lo tanto, sirve como prueba de que los santos muertos pueden oir las peticiones de aquellos que están en la tierra, y que Dios permite la comunicación bidireccional. Los protestantes generalmente niegan ambas cosas. 

En Lucas 16 se describen dos hombres muertos que hablan el uno al otro. Esto es distinto de un hombre en la tierra hablando con una persona muerta, pero aún así es relevante para esta discusión en la medida en que el hombre rico estaba rezando o pidiendo a Abraham. Eso no debe ocurrir, de acuerdo a la forma de pensar protestante, ya que la oración se supone que debe ir directamente a Dios. Eso se aplicaría a los hombres muertos, así como los de la tierra. 

¿Por qué estaría haciendo esto en lugar de ir a Dios directamente? Él está haciendo una petición específica de Abraham, no sólo le pide que ore por él a Dios (más que los católicos piden a la Santísima Virgen María para atender sus peticiones). Abraham se negó dos veces a sus peticiones, lo que demuestra que los muertos pueden desempeñar un papel, junto con Dios, incluso en rechazar (o por implicación, también el cumplimiento de las peticiones de oración).

Tenga en cuenta también que en Lucas 16:27-31 el hombre rico pide que Lázaro fuera enviado con sus hermanos, para advertirles de su terrible destino propio. Abraham se niega, pero no descarta la posibilidad de un hombre muerto pueda regresar a la tierra. Por lo tanto, una vez más, la supuesta “pared” entre el cielo y la tierra se hace mucho menos impenetrable de lo que sería según la mentalidad protestante.

Estas son las presuposiciones detrás de la creencia católica en la comunión e intercesión de los santos. Muchos críticos protestantes de nuestro punto de vista parecen estar buscando la correspondencia exacta de cada una de las aristas de estos argumentos (lo cual corresponde frecuentemente a la forma de pensar  protestante, ya que a menudo exigen de forma irrazonable pruebas bíblicas explícitas), mientras que yo estoy probando las diferentes partes de un todo con cada ejemplo: hacer un argumento acumulativo de las prácticas católicas.

Creo que vemos lo suficiente sobre la comunión de los santos en las Escrituras para establecer el principio. No se requiere tener una gran cantidad de material en la Biblia acerca de algo a fin de que pueda ser creído y seguido. Por ejemplo, el nacimiento virginal se basa en muy pocos pasajes  (sólo el dos o tres, calculo), pero está firmemente creída por todos los cristianos. El pecado original, que sólo se menciona muy pocas veces en la Escritura, es aceptada por casi todos los cristianos (con algunas raras excepciones).

Ángel de la guarda

Por otra parte, las doctrinas acerca de los ángeles y la vida después de la vida se encontraban en una temprana etapa de desarrollo en el momento en que se compiló el Nuevo Testamento. Muchas de ellas estaban muy desarrolladas en el período inter-testamentario, y por eso vemos mucho más de estas doctrinas en los deuterocanónicos que se derivan sobre todo de ese periodo de tiempo.

Esta es la razón, por la cual, los saduceos rechazaban la resurrección de los muertos y los conceptos de la angelología y la escatología judía. Eso es porque aceptaban sólo las leyes escritas de la Torá (cinco primeros libros del Antiguo Testamento[13]), y en éstos apenas se debaten estas cuestiones. Eran algo así como el “Solo la Escritura” de la gente de su tiempo. Los fariseos, en cambio, aceptaron todas estas doctrinas, por lo que Jesús operaba dentro de esa tradición, y por eso es que Pablo se llama a sí mismo un fariseo tres veces, incluso después de su conversión. Ellos aceptaron la Torá oral, así como por escrito, y estas tradiciones posteriores.

Por estas razones, no hay mucho en el Nuevo Testamento acerca de estas prácticas. Esto no plantea ningún problema, porque las doctrinas, incluso más importantes y centrales, como la Santísima Trinidad o de las dos naturalezas de Cristo se han desarrollado mucho más allá varios cientos de años después de la Biblia. En otras palabras, si incluso doctrinas como la Trinidad, la cristología, y el pecado original fueron sometidas a un intenso desarrollo en el período post-bíblico, entonces no es más difícil creer que las doctrinas católicas de la comunión de los santos, y la intercesión e invocación de los santos también lo hacen.

Si un santo es verdaderamente considerado como un sustituto de Dios, y un fin en sí mismo, entonces es idolatría. Si se pensara, por ejemplo, que María podría acceder a las solicitudes y de sí misma, sin la gracia de Dios, como si fuera autosuficiente (en efecto, como Dios), sería claramente Mariolatría y una clase de idolatría, ya que sería un reemplazo del mismo Dios. Desde el punto de vista católico, los santos reflejan la gloria de Dios. Son los intermediarios, los barcos. María señala a su Hijo, que es Dios, a los discípulos del Señor. Ella no se eleva a sí misma.

Los protestantes frecuentemente piden a los católicos que proporcionen incluso un solo ejemplo de la invocación de una persona muerta de cualquier manera, de forma o figura similar a la oración en la Biblia (especialmente en el Nuevo Testamento). Felizmente obligados a dar una respuesta, presentamos la siguiente documentación:

“Había en Joppe una discípula llamada Tabitá, que quiere decir Dorcás. Era rica en buenas obras y en limosnas que hacía. Por aquellos días enfermó y murió. La lavaron y la pusieron en la estancia superior. Lida está cerca de Joppe, y los discípulos, al enterarse que Pedro estaba allí, enviaron dos hombres con este ruego: «No tardes en venir a nosotros.»  Pedro partió inmediatamente con ellos. Así que llegó le hicieron subir a la estancia superior y se le presentaron todas las viudas llorando y mostrando las túnicas y los mantos que Dorcás hacía mientras estuvo con ellas.  Pedro hizo salir a todos, se puso de rodillas y oró; después se volvió al cadáver y dijo: «Tabitá, levántate.» Ella abrió sus ojos y al ver a Pedro se incorporó. Pedro le dio la mano y la levantó. Llamó a los santos y a las viudas y se la presentó viva.”[14]

Tabitha fue una discípula que murió en Jope. San Pedro oró a ella cuando le dijo: “Tabita, levántate”. Ella estaba muerta y él se dirigía a ella. Caso cerrado. No hay muro impenetrable entre el cielo y la tierra. Esto no sólo es rezar (es decir, hablar) a los muertos, sino también por los muertos, ya que el pasaje dice que Pedro “oró” antes de dirigirse a Tabita en primera persona.

Nuestro Señor Jesús hace lo mismo con respecto a Lázaro. Ora por Lázaro (un muerto[15]) y luego se dirige directamente a un hombre muerto (en efecto, “orando”  a él): “¡Lázaro, sal fuera![16]. El profeta Elías también oró y consiguió que un muerto resucitara[17]. Así que tenemos tres casos: uno de nuestro Señor Jesucristo. Él proporcionó un ejemplo a imitar, y Pedro lo siguió con claridad, ya que Jesús había dicho que sus seguidores “resucitarían muertos”[18].

Dado que tanto Jesús y Pedro (y Elías en el antiguo pacto) “oraba” a la persona muerta al dirigirse a ellos cuando todavía estaban muertos, por deducción directa o implicación (la prueba bíblica explícita), todos los cristianos  podían potencialmente “orar” (o en todo caso, comunicarse con) una persona muerta. Pedro y Jesús ciertamente “llamaron a los muertos” (de una manera muy real, en el sentido propiamente dicho): y ellos resucitaron.

Por lo tanto, se deduce que el uso de médiums o participar en otras prácticas ocultistas abominables no son la suma total de todas las comunicaciones posibles con los muertos. Debido a que la práctica está mal, no se sigue que toda la comunicación (de distinta naturaleza) con los muertos también lo está.

La oración es la comunicación entre dos seres. Si uno dice que no se puede: 1) hablar con una persona muerta, o 2) que la persona muerta no podría oírnos todos modos, incluso si lo hiciéramos, entonces este pasaje (Hechos 9,36-41) refuta ambas objeciones de una sola vez (y ambas son las premisas de la invocación de los santos). Pedro habló con una persona muerta (Tabitá) y ella le escuchó porque obedeció su “orden” y volvió a la vida. Jesús hace lo mismo con Lázaro. El hecho de que Jesús dijo a sus discípulos que podrían resucitar a los muertos abre la posibilidad de que muchos casos similares.

Por último, los protestantes argumentan que no ven nada explícito o directo en el Nuevo Testamento respecto a pedir los santos que oren por nosotros. Pero esto también es verdad respecto de la oración al Espíritu Santo. El Espíritu Santo es Dios, e intercede por nosotros[19], por lo que uno (obviamente) puede orar a Dios.

Si la prueba bíblica directa es necesaria para la invocación de los santos para pedirles que oren por nosotros, entonces, por analogía, se requiere para la oración al Espíritu Santo también. Pero se carece de ella también. Por lo tanto (llevando este razonamiento protestante, a su conclusión lógica), la oración al Espíritu Santo también debería estar prohibida. Ergo: no se puede prohibir la intercesión de los santos, sin prohibir también la oración al Espíritu Santo.

Como esto “prueba demasiado” y es lo que se llama reducción al absurdo en la lógica clásica, el protestante debe entonces abandonar su demanda excesiva de pruebas expresas bíblicas necesarias para la idea de pedir a los santos que oren por nosotros. De hecho, ambos casos son perfectamente aceptables, y ambos se basan en una gran cantidad de información bíblica indirecta o deductiva.

Diferentes razonamientos son convincentes a las personas. Se me ocurre pensar que todos los argumentos presentados en este volumen, en conjunto, proporcionan una evidencia muy sólida de que la comunión de los santos no sólo no está en contra la Escritura, sino que es positivamente sostenida por las Escrituras en todos sus detalles, desde la evidencia acumulativa. Por supuesto, no van a convencer a todos, debido a la naturaleza deductiva de algunas de las pruebas, pero es, sin embargo, un buen argumento, cuando todos los diferentes aspectos de la misma se consideran en conjunto.

Nota: Este artículo ha sido traducido y publicado con permiso del autor por José Miguel Arráiz para ApologeticaCatolica.org del capítulo 4 de su libro Biblical Evidence for the Communion of Saints. Puede reproducirlo libremente siempre que sea íntegro, citando la fuente e incluyendo esta nota. Puede ubicar y adquirir los libros del autor en su sitio web: Biblical Evidence for Catholicism

NOTAS


[1] Santiago 5,14-18

[2] 1 Timoteo 3,1-13, Tito 1,7

[3] 1 Timoteo 5,17

[4] 1 Reyes 13,6

[5] Filipenses 2,12

[6] 1 Juan 5,14 – 15

[7] Mateo 22,32

[8] Lucas 15,7s; Apocalipsis 6,9-11

[9] cf. 2 Mac 15,13-14, que revela Jeremías orando por los Judios después de su muerte

[10] 1 Juan 3,2

[11] 1 Corintios 6,3, 1 Pedro 1,12

[12] Marcos 9

[13] Génesis, Éxodo, Levítico, Números, Deuteronomio

[14] Hechos 9,36-41

[15] Juan 11,41-42

[16] Juan 11,43

[17] 1 Reyes 17,17-24

[18] Mateo 10,8

[19] Romanos 8,26-27

San Esteban ; protomártir

Esteban, Santo
Protomártir, 26 de Diciembre del siglo I
Autor: P. Ángel Amo. | Fuente: Catholic.net

Protomártir
Diciembre 26

Se le llama “protomártir” porque tuvo el honor de ser el primer mártir que derramó su sangre por proclamar su fe en Jesucristo.
Después de Pentecostés, los apóstoles dirigieron el anuncio del mensaje cristiano a los más cercanos, a los hebreos, despertando el conflicto por parte de las autoridades religiosas del judaísmo.
Como Cristo, los apóstoles fueron inmediatamente víctimas de la humillación, los azotes y la cárcel, pero tan pronto quedaban libres, continuaban la predicación del Evangelio. La primera comunidad cristiana, para vivir integralmente el precepto de la caridad fraterna, puso todo en común, repartían todos los días cuanto bastaba para el sustento. Cuando la comunidad creció, los apóstoles confiaron el servicio de la asistencia diaria a siete ministros de la caridad, llamados diáconos.
Entre éstos sobresalía el joven Esteban, quien, a más de desempeñar las funciones de administrador de los bienes comunes, no renunciaba a anunciar la buena noticia, y lo hizo con tanto celo y con tanto éxito que los judíos “se echaron sobre él, lo prendieron y lo llevaron al Sanedrín. Después presentaron testigos falsos, que dijeron: Este hombre no cesa de proferir palabras contra el lugar santo y contra la Ley; pues lo hemos oído decir que este Jesús, el Nazareno, destruirá este lugar y cambiará las costumbres que nos transmitió Moisés”.
Esteban, como se lee en el capítulo 7 de Los Hechos de los apóstoles, “lleno de gracia y de fortaleza”, se sirvió de su autodefensa para iluminar las mentes de sus adversarios. Primero resumió la historia hebrea desde Abrahán hasta Salomón, luego afirmó que no había blasfemado contra Dios ni contra Moisés, ni contra la Ley o el templo. Demostró, efectivamente, que Dios se revela aun fuera del templo, e iba a exponer la doctrina universal de Jesús como última manifestación de Dios, pero sus adversarios no lo dejaron continuar el discurso, porque “lanzando grandes gritos se taparon los oídos…y echándolo fuera de la ciudad, se pusieron a apedrearlo”.
Doblando las rodillas bajo la lluvia de piedras, el primer mártir cristiano repitió las mismas palabras de perdón que Cristo pronunció en la cruz: “Señor, no les imputes este pecado”. En el año 415 el descubrimiento de sus reliquias suscitó gran conmoción en el mundo cristiano.
Cuando parte de estas reliquias fueron llevadas más tarde por Pablo Orosio a la isla de Menorca, fue tal el entusiasmo de los isleños que, ignorando la lección de caridad del primer mártir, pasaron a espada a los hebreos que se encontraban allí. La fiesta del primer mártir siempre fue celebrada inmediatamente después de la festividad navideña, es decir, entre los “comités Christi”, los más cercanos a la manifestación del Hijo de Dios, porque fueron los primeros en dar testimonio de él.

SAN JUSTINO 160 D.C.: El primer apologeta

San Justino, Apología primera. C.66ss (GOODSPEED, 74ss; QUASTEN, 14-21; MG 6,428s. 432)

Este alimento se llama entre nosotros Eucaristía, del cual a ningún otro es lícito participar, sino al que cree que nuestra doctrina es verdadera, y que ha sido purificado con el bautismo para perdón de pecados y para regeneración, y que vive como Cristo enseñó. Porque estas cosas no  las tomamos como pan ordinario ni bebida ordinaria, sino que, así como por el Verbo de Dios, habiéndose encarnado Jesucristo nuestro Salvador, tuvo carne y sangre para nuestra salvación, así también se nos ha enseñado que el alimento eucaristizado mediante la palabra (verbo) de oración procedente de Él – alimento del que nuestra sangre y nuestra carne se nutren con arreglo a nuestra transformación – es la carne y la sangre de aquel Jesús que se encarnó. Pues los apóstoles, en los comentarios por ellos compuestos,  llamados evangelios, nos transmitieron lo que así les había sido transmitido: Que Jesús, habiendo tomado el pan y dado gracias, dijo: Haces esto en memoria de mí; éste es mi cuerpo, y que solamente hizo participantes a ellos. Lo cual también en los misterios de Mitra han enseñado a hacerlo los malvados demonios, tomándolo pro imitación. Porque sabéis, o podéis saber, que cuando alguno es iniciado en ellos, se ofrece un pan y un cáliz de agua y se añaden ciertos versos.

Arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael

Arcángeles, los únicos cuyos nombres constan en la Biblia, 29 de septiembre
Autor: Tere Fernández | Fuente: Catholic.net

 

Martirologio Romano: Fiesta de los santos arcángeles Miguel, Gabriel y Rafael. En el día de la dedicación de la basílica bajo el título de San Miguel, en la vía Salaria, a seis miliarios de Roma, se celebran juntamente los tres arcángeles, de quienes la Sagrada Escritura revela misiones singulares y que, sirviendo a Dios día y noche, y contemplando su rostro, a él glorifican sin cesar.200px-Sanmichele_satana_raffaello
Son los nombres con que se presentan en la Sagrada Escritura estos tres príncipes de la corte celestial.
Miguel aparece en defensa de los intereses divinos ante la rebelión de los ángeles malos; Gabriel, enviado por el Señor a diferentes misiones, anunció a la Virgen Maria el misterio de la Encarnación del Hijo de Dios y su maternidad divina; Rafael acompañó al joven Tobías cuando cumplia un difícil encargo y se ocupó de solucionar difíciles asuntos de su esposa.
Actualmente, se habla mucho de los ángeles: se encuentran libros de todo tipo que tratan este tema; se venden “angelitos” de oro, plata o cuarzo; las personas se los cuelgan al cuello y comentan su importancia y sus nombres.
Hay que tener cuidado, pues se puede caer en dar a los ángeles atribuciones que no les corresponden y elevarlos a un lugar de semidioses, convertirlos en “amuletos” que hacen caer en la idolatría, o crear confusiones entre lo que son las inspiraciones del Espíritu Santo y los consejos de los ángeles.
Es verdad que los ángeles son muy importantes en la Iglesia y en la vida de todo católico, pero son criaturas de Dios, por lo que no se les puede igualar a Dios ni adorarlos como si fueran dioses.
A pesar de que están de moda, por otro lado, es muy fácil que nos olvidemos de su existencia, por el ajetreo de la vida y principalmente, porque no los vemos.
Este olvido puede hacernos desaprovechar muchas gracias que Dios ha destinado para nosotros a través de los ángeles.
Por esta razón, la Iglesia ha fijado dos festividades para que, al menos dos días del año, nos acordemos de los ángeles y los arcángeles, nos alegremos y agradezcamos a Dios el que nos haya asignado un ángel custodio y aprovechemos estos días para pedir su ayuda.
Misión de los ángeles
Los ángeles son seres espirituales creados por Dios por una libre decisión de su Voluntad divina. Son seres inmortales, dotados de inteligencia y voluntad.
Debido a su naturaleza espiritual, los ángeles no pueden ser vistos ni captados por los sentidos.
En algunas ocasiones muy especiales, con la intervención de Dios, se han visto y oído materialmente. La reacción de las personas al verlos u oírlos ha sido de asombro y de respeto. Por ejemplo, los profetas Daniel y Zacarías.
En el siglo IV, el arte religioso representó a los ángeles con forma de figura humana. En el siglo V, se le añadieron las alas, como símbolo de su prontitud en realizar la Voluntad divina y en trasladarse de un lugar a otro sin la menor dificultad.
En la Biblia encontramos algunos motivos para que los ángeles sean representados como seres brillantes, de aspecto humano y alados. Por ejemplo, el profeta Daniel escribe que un “ser que parecía varón” -se refería al arcángel Gabriel- volando rápidamente, vino a él (Daniel 8, 15-16; 9,21). Y, en el libro del Apocalipsis, son frecuente las apariciones de ángeles que claman, tocan las trompetas, llevan mensajes o son portadores de copas e incensarios; otros que suben, bajan o vuelan; otros que están de pie en cada uno de los cuatro puntos cardinales de la tierra o junto al trono del Cordero, Cristo.
La misión de los ángeles es amar, servir y dar gloria a Dios, ser mensajeros y cuidar y ayudar a los hombres. Ellos están constantemente en la presencia de Dios, atentos a sus órdenes, orando, adorando, vigilando, cantando y alabando a Dios y pregonando sus perfecciones. Se puede decir que son mediadores, custodios, guardianes, protectores y ministros de la justicia divina.
La presencia y la acción de los ángeles aparece a lo largo del Antiguo Testamento, en muchos de sus libros sagrados. Aparece frecuentemente, también, en la vida y enseñanzas de Nuestro Señor, Jesucristo, en la Carta de san Pablo, en los Hechos de los Apóstoles y, principalmente, en el Apocalipsis.
Con la lectura de estos textos, podemos descubrir algo más acerca de los ángeles:

  • nos protegen, nos defienden físicamente y nos fortalecen al combatir las fuerzas del mal.
  • luchan con todo su poder por y con nosotros.

Como ejemplo, está la milagrosa liberación de San Pedro que pudo huir de la prisión ayudado por un ángel (Hechos 12, 7 y siguientes). También, aparece un ángel deteniendo el brazo de Abraham, para que no sacrificara a su hijo, Isaac.
Los ángeles nos comunican mensajes importantes del Señor en determinadas circunstancias de la vida. En momentos de dificultad, se les puede pedir luz para tomar una decisión, para solucionar un problema, actuar acertadamente y para descubrir la verdad.
Por ejemplo, tenemos las apariciones a la Virgen María, a San José y a Zacarías. Todos ellos recibieron mensajes de los ángeles.
Los ángeles cumplen, también, las sentencias de castigo del Señor, como el castigo a Herodes Agripa (Hechos de los Apóstoles) y la muerte de los primogénitos egipcios (Exódo 12, 29).
Los ángeles presentan nuestras oraciones al Señor y nos conducen a Él. Nos acompañan a lo largo de nuestra vida y nos conducirán, con toda bondad, después de nuestra muerte, hasta el trono de Dios para nuestro encuentro definitivo con Él. Este será el último servicio que nos presten pero el más importante. El arcángel Rafael dice a Tobías: “Cuando ustedes oraban, yo presentaba sus oraciones al Señor”, (Tob 12, 12 – 16).
Ellos nos animan a ser buenos pues ven continuamente el rostro de Dios y también ven el nuestro. Debemos tener presentes las inspiraciones de los ángeles para saber obrar correctamente en todas las circunstancias de la vida. “Los ángeles se regocijan cuando un pecador se arrepiente”, (Lucas 15, 10).
Jerarquía de los ángeles
Se suelen enumerar nueve coros u órdenes angélicos. Esta jerarquía se basa en los distintos nombres que se encuentran en la Biblia para referirse a ellos. Dentro de esta jerarquía, los superiores hacen participar a los inferiores de sus conocimientos.
Cada tres coros de ángeles constituyen una jerarquía y todos ellos forman la corte celestial.

  1. Jerarquía Suprema:
    serafines
    querubines
    tronos
  2. Jerarquía Media:
    dominaciones
    virtudes
    potestades
  3. Jerarquía Inferior:
    principados
    arcángeles
    ángeles

Serafines: Son los “alabadores” de Dios. Serafín significa “amor ardiente”. Los serafines alaban constantemente al Señor y proclaman su santidad.
(Isaías 6, 17)
Querubines: Son los “guardianes” de las cosas de Dios. Aparecen como encargados de guardar el arca de la alianza y el camino que lleva al árbol de la vida. Entre dos querubines comunica Yahvé sus revelaciones. “Se sienta sobre querubines”.
(Génesis, Éxodo, en la visión de Ezequiel, 1, 4 y Carta a los Hebreos, 9,5).
Potestades, Virtudes, Tronos, Principados y Dominaciones:
En la Biblia encontramos estos diversos nombres cuando se habla del mundo angélico. Hay quien interpreta los nombres de los ángeles como correspondientes a su grado de perfección. Para San Gregorio, los nombres de los ángeles se refieren a su ministerio:

  1. los principados son los encargados de la repartición de los bienes espirituales
  2. las virtudes son los encargados de hacer los milagros
  3. las potestades son los que luchan contra las fuerzas adversas
  4. las dominaciones son los que participarán en el gobierno de las sociedades
  5. los tronos son los que están atentos a las razones del obrar divino.

Existe, también, una jerarquía basada en los distintos nombres que se encuentran en la Biblia para referirse a ellos. A los arcángeles les podríamos llamar los “asistentes de Dios”. Son ángeles que están al servicio directo del Señor para cumplir misiones especiales.

  1. Arcángel San Miguel: es el que arrojó del Cielo a Lucifer y a los ángeles que le seguían y quien mantiene la batalla contra Satanás y demás demonios para destruir su poder y ayudar a la Iglesia militante a obtener la victoria final. El nombre de Miguel significa “quien como Dios”. Su conducta y fidelidad nos debe invitar a reconocer siempre el señoría e Jesús y buscar en todo momento la gloria de Dios.
  2. Arcángel San Gabriel: en hebreo significa “Dios es fuerte”, “Fortaleza de Dios”. Aparece siempre como el mensajero de Yahvé para cumplir misiones especiales y como portador de buenas noticias. Anunció a Zacarías el nacimiento de Juan, el Bautista y a la Virgen María, la Encarnación del Hijo de Dios.
  3. Arcángel San Rafael: su nombre quiere decir “medicina de Dios”. Tiene un papel muy importante en la vida del profeta Tobías, al mostrarle el camino a seguir y lo que tenía que hacer. Tobías obedeció en todo al arcángel San Rafael, sin saber que era un mensajero de Dios. Él se encargó de presentar sus oraciones y obras buenas a Dios, dejándole como mensaje bendecir y alabar al Señor, hacer siempre el bien y no dejar de orar. Se le considera patrono de los viajeros por haber guiado a Tobías en sus viajes. Es patrono, también, de los médicos (de cuerpo y alma) por las curaciones que realizó en Tobit y Sara, el padre y la esposa de Tobías.
    Los ángeles custodios
    Dios ha asignado a cada hombre un ángel para protegerle y facilitarle el camino de la salvación mientras está en este mundo. Afirma sobre este tema San Jerónimo: “Grande es la dignidad de las almas, cuando cada una de ellas, desde el momento de nacer, tiene un ángel destinado para su custodia”.
    En el Antiguo Testamento se puede observar como Dios se sirve de sus mensajeros para proteger a los hombres de la acción del demonio, para ayudar al justo o librarlo del peligro, como cuando a Elías lo alimentó un ángel, (1 Reyes, 19, 5).
    En el Nuevo Testamento también se pueden observar muchos sucesos y ejemplos en los que aparecen estos seres: el mensaje a San José para que huyera a Egipto y los ángeles que sirvieron a Jesús, después de las Tentaciones en el desierto, entre otros ejemplos.
    Se puede decir que los ángeles custodios son compañeros de viaje, que siempre estarán al lado de cada uno de nosotros, en las buenas y en las malas, sin separarse ni un solo momento. Está a nuestro lado mientras trabajamos, descansamos, cuando nos divertimos y cuando rezamos, cuando le pedimos ayuda y cuando le olvidamos. Y, lo más importante, es que no se aparta de nosotros ni siquiera cuando perdemos la gracia de Dios por el pecado. Nos presta auxilio para enfrentar de mejor ánimo las dificultades y tentaciones de la vida diaria.
    Muchas veces se piensa en el ángel de la guarda como si fuera algo infantil. Pero, si pensamos que al crecer la persona se enfrentará a una vida con mayores tentaciones y dificultades, el ángel custodio será de gran ayuda.
    Para que la relación de la persona con el ángel custodio sea eficaz, necesita hablar con él, llamarle, tratarlo como el amigo que es. Así podrá convertirse en un fiel y poderoso aliado nuestro.
    Debemos confiar en nuestro ángel de la guarda y pedirle ayuda, pues además de que él nos guía y nos protege, está muy cerca de Dios y le puede decir directamente lo que queremos o necesitamos.
    Recordemos que los ángeles no pueden conocer nuestros pensamientos ni deseos íntimos si nosotros no se los hacemos saber de alguna manera, ya que sólo Dios sabe lo que hay dentro de nuestro corazón. Ellos, en cambio, sólo pueden conocer lo que queremos intuyéndolo por nuestras obras, palabras, gestos, etc.
    También podemos pedirle favores especiales a los ángeles de la guarda de otras personas para que las protejan de determinados peligros o las guíen en situaciones difíciles.
    ¿Qué nos enseñan los ángeles?
    Nos enseñan a:
    1. glorificar al Señor, proclamar su santidad y rendirle sus homenajes de adoración, de amor y de ininterrumpida alabanza.
    2. cumplir con exactitud y prontamente todas las órdenes que recibimos del señor y a cumplir su Voluntad sin discutir sus mandatos ni aplazando el cumplimiento de éstas.
    3. servir al prójimo, pues ellos están preocupados por nosotros y quieren ayudarnos en las diversas circunstancias que se nos presentan en la vida. Esto nos anima a compartir con nuestros hermanos penas y alegrías.

    ¿Quiénes son los ángeles caídos?
    Dios creó a los ángeles como espíritus puros, todos se encontraban en estado de gracia. Pero algunos, encabezados por Luzbel, el más bello de los ángeles, por su malicia y soberbia se negaron a adorar a Jesucristo, Dios hecho hombre, por sentirse seres superiores. Así, rechazaron eternamente a Dios con un acto inteligente y libre de su parte.
    A Luzbel -también denominado Lucifer, Diablo o Satán- junto con los ángeles rebeldes que le siguieron -convertidos en demonios- fueron arrojados del Cielo al infierno. Quedaron confinados a un estado eterno de tormento en donde nunca más podrán ver a Dios.
    No cambiaron su naturaleza, siguen siendo seres espirituales y reales.
    Lucifer es el enemigo de Dios. Jesús le llama “el engañador”, “el padre de la mentira”. Su constante actividad en el mundo busca apartar a los hombres de Dios mediante engaños e invitaciones al mal. Quiere evitar que lo conozcan, que lo amen y que alcancen la felicidad eterna. Es un enemigo con el que se tiene que luchar para poder llegar al Cielo.
    Los demonios se encuentran organizados en jerarquías, tal y como fueron creados en un principio, subordinados los inferiores a los superiores.
    Satanás y sus demonios comenzaron sus maléficas acciones con Adán y Eva y no se dan por vencidos en su labor. Aprovechan la inclinación del hombre hacia el mal por su naturaleza que quedó dañada después del pecado original. Son muy astutos, disfrazan el mal de bien. Su acción ordinaria en el hombre es la tentación. Por ello rezamos en el Padrenuestro: “…no nos dejes caer en tentación y líbranos del mal.”
    ¿Por qué creer en los ángeles?
    Toda la Sagrada Escritura está llena de versículos y capítulos completos que hablan de los ángeles. Si creemos en la Sagrada Escritura, no podemos negar la existencia y la acción de los ángeles.
    Además del testimonio de la Revelación, tenemos el de los Santos Padres de la Iglesia quienes nos dejaron bellas y sugestivas descripciones de los ángeles que fueron retomadas por Santo Tomás no sólo en el aspecto teológico sino en un dinamismo cristiano. La Iglesia ha definido dogma de fe la existencia de los ángeles.
    El culto a los ángeles de la guarda comenzó en la península Ibérica y después se propagó a otros países. Existe un libro acerca de esta devoción en Barcelona con fecha de 1494.
    El Concilio IV de Letrán, en 1215, se señaló que Dios es creador de todas las cosas, de las visibles y de las invisibles, de las criaturas espirituales y las corporales. Se señaló que a unas y a otras, las creó de la nada.
    En 1870, debido al materialismo y racionalismo que imperante en esa época, el Concilio Vaticano I afirmó de nuevo la existencia de los ángeles.
    Pablo VI volvió a poner de manifiesto la existencia de los ángeles en 1968, al formular el Credo.
    En la reforma litúrgica de la Iglesia de 1969, quedó establecido el día 29 de septiembre para dar culto a los arcángeles San Miguel, San Rafael y San Gabriel y el día 2 de Octubre, para rendir culto a los ángeles custodios.
    Oración a San Miguel Arcángel
    San Miguel Arcángel, defiéndenos en la batalla.
    Ayúdanos a luchar contra el mal.
    Que Dios oiga tu voz y tú, como jefe del ejército del Cielo,
    combate y vence a Satanás
    y a todos los espíritus malos que andan por el mundo
    deseando la ruina de las almas.
    Amén.
    Oración al Ángel de la Guarda
    Ángel del Señor, que eres mi custodio,
    Puesto que la Providencia soberana me encomendó a ti,
    Ilumíname, guárdame, rígeme y gobiérname
    en este día.
    Amén.
    Ángel de la Guarda, dulce compañía
    No me desampares, ni de noche ni de día,
    hasta que me encuentre en los brazos de Jesús y de María.
    Consulta también
    San Miguel Arcángel,
    San Rafael Arcángel,
    San Gabriel Arcángel
    Los Ángeles

San Ireneo

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