Archivo de la categoría: REFLEXION

La Madurez

Madurez es la habilidad de controlar la ira y resolver las discrepancias sin violencia o destrucción.
Madurez es cuando aprendemos a no prejuzgar, no juzgar, no criticar, no participar en los rumores falsos que contaminan nuestra alma.
Madurez es poner en práctica las enseñanzas de la vida recibidas que nos lleve a la verdadera felicidad.
Madurez es tener una gran intuición y hacer a un lado todo aquello que nos manipule o afecten a nuestras vidas.
Madurez es paciencia. Es la voluntad de posponer el placer inmediato en favor de un beneficio a largo plazo.
Madurez es perseverancia, es la habilidad de sacar adelante un proyecto o una situación a pesar de fuerte oposición y retrocesos decepcionantes.
Madurez es humildad. Es ser suficientemente grande para decir “me equivoqué” y, cuando se está en lo correcto, la persona madura no
necesita experimentar la satisfacción de decir “te lo dije”.
Madurez es la capacidad de tomar una decisión y sostenerla. Los inmaduros pasan sus vidas explorando posibilidades para al fin no
hacer nada.
Madurez significa confiabilidad, mantener la propia palabra, superar la crisis.
Los inmaduros son maestros de la excusa, son los confusos y desorganizados. Sus vidas son una confusión de promesas rotas,
amigos perdidos, negocios sin terminar y buenas intenciones que nunca se convierten en realidades.
“Madurez es el arte de vivir en paz con lo que no se puede cambiar“.
Envejecer es obligatorio, madurar es opcional.

Paz y Bien

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¿QUE YO TENGO QUE SER PERFECTO?

¿QUE YO TENGO QUE SER PERFECTO?

Como no podemos pensar que Jesús, que nos quiere tanto, nos trate con ironía, quizá podemos pensar que aquel día Jesús estaba de buen humor y les dijo a los apóstoles “sean perfectos como su Padre celestial es perfecto”.

– ¿Yo perfecto?

– ¿Y tú también?

Y no sólo eso, sino que además, dice: “perfectos como su Padre celestial es perfecto”.

O sea que Jesús te pide que te parezcas a Dios.

Bueno pues, así está en el Evangelio, según nuestro compañero de viaje de este ciclo A, san Mateo. 

Pero no es la única vez que aparece esta idea en la Biblia.

Más bien, nos lleva incluso a pensar en el mismísimo Abraham a quien Dios parece que le adelantó las palabras del Evangelio (Gn 17,2): 

“Yo soy Dios todopoderoso, camina en mi presencia y sé perfecto”.

El Levítico nos pide también: 

“Porque yo soy el Señor, vuestro Dios; santificaos y sed santos pues yo soy santo” (11,44).

O ésta: “Sed santos porque yo el Señor, vuestro Dios, soy santo” (19,2).

O esta otra llamada a la santidad: 

“Sed para mí santos porque yo, el Señor, soy santo y os he separado de los demás pueblos para que seáis míos” (20, 26).

Pero no queda eso ahí, ya que san Pedro (1P 15,16), recogiendo las palabras del Levítico, nos dice:

“Lo mismo que es Santo el que os llamó, sed santos también vosotros en toda vuestra conducta, porque está escrito: Seréis santos porque yo soy Santo”.

He querido recoger estos textos para ayudarte a entender mejor qué es lo que quiere Dios de cada uno de nosotros precisamente porque nos ama. 

Ya que estamos tratando este tema, te invito a leer el capítulo 5 del documento del Vaticano II, Lumen Gentium (42) y allí encontrarás algo que suena bastante fuerte y práctico:

“Quedan, pues, invitados y aún obligados todos los fieles cristianos a buscar insistentemente la santidad y la perfección dentro del propio estado”.

Y antes de seguir adelante, te aconsejo, según lo que acabas de leer que, si estás casado no pienses qué harías tú si fueras religioso y si eres religioso o sacerdote, no te ilusiones pensando qué harías si fueras laico. Cumple más bien lo que corresponde según tu propio estado de vida.

Pablo, por su parte, en la carta a los Corintios, nos invita a vivir santamente recordándonos que Dios va dentro de nosotros y ésa es nuestra fortaleza: “¿No sabéis que sois templo de Dios y que el Espíritu de Dios habita en vosotros? Si alguno destruye el templo de Dios, Dios lo destruirá a él; porque el templo de Dios es santo: ese templo sois vosotros”.

En cuanto al Evangelio de hoy tenemos también otras enseñanzas muy concretas que nos llevan a profundizar por dónde va la perfección del amor que nos pide Jesús mismo.

No nos pide que tengamos un poder infinito como el de Dios todopoderoso. Tampoco nos pide estar como Dios en todas partes o poseer una sabiduría infinita. Es algo mucho más simple.

Frente al “ojo por ojo” que se decía según la ley del Talión, Jesús propone “si uno te abofetea en la mejilla derecha, preséntale la otra…”

Frente al “amarás a tu prójimo y aborrecerás a tu enemigo…” 

Jesús añade: Pero “yo os digo: amad a vuestros enemigos y rezad por los que os persiguen. Así seréis hijos de vuestro Padre que está en el cielo, que hace salir su sol sobre malos y buenos y manda la lluvia a justos e injustos”.

Está bien claro que no se trata de saludar, ayudar y hacer el bien sólo a los amigos sino (¡y es la gran diferencia!) también a los enemigos. 

Ahí está claro lo que nos pide Jesús hoy para que imitemos a su Padre. 

Imitemos a Dios que da el agua y el sol a buenos y malos porque para Él todos son sus hijos. 

Esto es lo que, según san Pablo (Rm 5,8), hizo Dios por nosotros: “nos mostró su amor en que siendo nosotros todavía pecadores, Cristo murió por nosotros”.

La muerte de Cristo es una manifestación inaudita del amor del Padre y del Hijo, que también san Pablo nos invita a meditar.

El salmo responsorial, por su parte, nos está recordando la misericordia infinita de Dios: “el Señor es compasivo y misericordioso, lento a la ira y rico en clemencia; no nos trata como merecen nuestros pecados ni nos paga según nuestras culpas”.

Y termina nuestro salmo (102) con estas bellísimas palabras: 

“Como un padre siente ternura por sus hijos, siente el Señor ternura por sus fieles”.

José Ignacio Alemany Grau, obispo

Reflexiones-Conversión

El ‪#‎franciscanoSeglar‬ debe ser estar consciente de que su modelo es Jesucristo y toda su vida deberá dejarse convertir por SU Amor.

No es cuestión de intentar una conversión a “juro”, eso no existe , entiendo que esto es un DON de Dios y conlleva un hermoso y constante proceso que consiste entre muchas cosas el aceptar libremente y con amor el que dependemos totalmente de Dios, quien es nuestro verdadero Padre y Creador y que dependemos totalmente del amor. Esto significa dependencia en plena libertad+
Convertirse no solo significa el perseguir un arrepentimiento sincero y personal , muchas veces nos engaños y pensamos que podemos obtener algo del reconocimiento publico por haber hecho un cambio de vida , ese converger que es algo que pasa comúnmente en nuestros ambientes religiosos y laicales , es bueno y agradable a Dios pero no dura , es vano y temporal por no tener la verdadera y suficiente humildad requerida para ese abandono a Dios , ese abandonarnos a EL con toda la seguridad y confianza que al seguirlo con sencillez y confianza podamos decir como la beata Teresa de Calcuta, en «mi todo en todo». ya no con nuestras propias fuerzas , sino dejándonos invadir por el mismo Cristo Jesús .

No debemos ponernos unas metas de propia mejora de vida sino más bien crear un vacío en nuestro interior, reconocer nuestra pobreza, nuestra incapacidad absoluta de poder ser y vivir como cristianos y franciscanos.
Sólo así la fuerza del Espíritu Santo entrará en nosotros, transformándonos interiormente y convirtiendo y dando una nueva forma de ser de manera que así logremos estar bien EVANGELIZADOS , siendo evangelios vivientes como lo fue nuestro padre seráfico y luego entonces seremos “otros Cristos” para que nuestro Señor obre de forma consciente en todo nuestro corazón, mente y cuerpo.

“Comencemos, hermanos, que hasta ahora poco o nada
hemos hecho”.

pax et bonum

Sabes RENUNCIAR ?? que significa RENUNCIAR ??

Sabes RENUNCIAR ??
que significa RENUNCIAR ??

Paz y Bien hermanos , empezare por citar a mi padre seráfico, a San Francisco de Asís el decía: “Cada día necesito menos cosas y las pocas que necesito las necesito muy poco”.
Esto tiene que ver con nuestra entrega a Dios , se relaciona con el darnos y entregarnos a EL y así a los demás , tiene que ver con la espiritualidad cristiana .

Podemos hacerle hoy como ayer esta sencilla pregunta a nuestro Señor «Maestro bueno, ¿qué tengo que hacer para conseguir la vida eterna?»
A quienes dejen sus bienes, posesiones, incluso su familia, por la Causa del Evangelio de Jesús, el Señor promete su reconocimiento, y el mejor de los tesoros: la vida eterna.

Seguramente esta acción será dolorosa pero las prioridades del alma se rinden ante la majestad de quien le hemos declarado dese el corazón contrito y humillado “SEÑOR MIO Y DIOS MIO” , esa es la orden.

La renuncia no es fácil en especial cuando se trata de personas a las que estamos comprometidos,sin embargo la enseñanza de nuestros Señor Jesús es muy clara y penetra hasta el corazón de cada hombre, mujer , niño, niña , joven y adolescente .
Para seguirlo y ser discípulo hay que compartir y dar los bienes que uno posee y ha recibido. Como hacerlo no resulta tarea sencilla contamos con la ayuda de Dios para lograrlo… si nos ponemos en sus manos y aprendemos a desprendernos y compartir con los demás.

Recordemos hermanos que la RENUNCIA real, concreta y definitiva debe ser siempre ” tu” soberana y libre decisión, nacida de una profunda y madurada idea y que la tomamos en respuesta a un pedido del Señor

PAX ET BONUM

Toda verdad, dígala quien la diga, viene del Espíritu Santo Santo Tomás de Aquino

Omne verum, a quocumque dicatur, a Spiritu Sancto est”
Toda verdad, dígala quien la diga, viene del Espíritu Santo
Santo Tomás de Aquino

Con estas palabras llenas de un profunda actualidad quiero iniciar esta corta reflexion , bien sabemos que “Dios es Amor” (1 Juan 4,8.16) y una forma de manifestarnos ese amor por nosotros es dándonos SU IGLESIA , en donde los fieles encontramos la sabiduría multiforme .repara mi iglesia
Debo resaltar hermanos mios la palabra <<Multiforme>> que se refiere a una sabiduría que, al no llegar a su objetivo por un camino, emprende otro, todavía mejor, para así conseguir su meta con más brillantez y asi de esa manera proveernos a todos de ella , es decir, mi Señor Jesús tiene muchas formas, y se expresa de muchas maneras.
Y es través de la iglesia en donde podemos ser miembros activos y participativos realizando cada quien diferentes labores y tareas de tal manera que los pongamos al servicio del prójimo ; estos dones que el Santo Espíritu de Dios nos ha regalado se manifiestan de multiples maneras (Is 11, 1-2 ) y deben ser cultivados para servir a la iglesia ,es por eso que El Espíritu Santo actúa siempre para un fin: nuestra santificación que es la comunión con Dios y el prójimo por el amor.
Ahora bien podemos participar organizadamente en la edificación y sostenimiento de nuestra fe y la de nuestros hermanos , asumiendo que nuestro Señor Jesus es tan grande y tan hermoso que se necesita de TODA SU iglesia para dar testimonio fiel de ese amor y enseñanza
EL ha querido y asi lo ha sido manifestado a través de la historia de la iglesia que existan personas que se tomen el trabajo de estudiar y presentar razones para defender nuestra preciosa FE , a ellos se les dice APOLOGETAS
Termino que se usa para personas que se dan a la tarea de la defensa de las doctrinas cristianas y que es parte de la teología y de la palabra de Dios “Estén siempre dispuestos a defenderse delante de cualquiera que les pida razón de la esperanza que ustedes tienen.
(1 Pe 3, 15) .Esta La labor de defender la fe es una obligación de todos pero requiere de un arduo trabajo, donde siempre estaremos conscientes que la gracia de Dios es el principal elemento cuando se ejecuta esta tarea, pues sin la gracia de Dios nada podremos hacer, y esa gracia viene de nuestro amado Señor Jesús.

Quisiera concluir con esto que tome de un esfuerzo colectivo y fraternal que se llama “Católicos firmes es su fe “http://www.catolicosfirmesensufe.org/
1-La Apologética es la defensa sistemática de la fe católica, busca llegar a los creyentes, a los no católicos y a los no creyentes, para cada uno se exige un compromiso de responder los retos presentados. Busca explicar lo que la Teología define por fe en la autoridad divina y eclesiástica.
2-Se inició desde el siglo II como respuesta a los ataques judíos y romanos que enfrentó el Cristianismo. Entre sus exponentes están Justino Martir, Teófilo de Antioquía y Aristides.
3-Su importancia hoy día es fundamental ante el crecimiento de las sectas y enemigos de la fe.
4-Debe basarse en la confianza, humildad, claridad y mansedumbre, y sobre todo estar siempre sujeta a la gracia de Dios, sin la cual nada podemos hacer.

pax et bonum

TODOS TENEMOS PROBLEMAS, la forma en que los enfrentamos es lo que nos hace diferentes

Es vital que te concentres en el plan de Dios, no en tu dolor o en tu problema. Así es como Jesús soportó el dolor de la cruz, y así se nos insta a seguir su ejemplo: “Mantengamos fijos los ojos en Jesús que, sin importarle lo oprobioso de tal muerte, estuvo dispuesto a morir en la cruz porque sabía el gozo que tendría después” Hebreos 12:2. Corrie ten Boom, que estuvo recluida y sufriendo en un campo de concentración nazi, explicó el poder del pensamiento concentrado: “Si miras al mundo, te afligirás. Si miras tu interior, te deprimirás.

Pero si miras a Cristo, ¡reposarás!”. Tu enfoque determina tus sentimientos. El secreto de la paciencia es recordar que tu dolor es temporal, pero tu recompensa eterna. Moisés soportó una vida de problemas “porque tenía la mirada puesta en la recompensa” Hebreos 11:26. Pablo resistió las penalidades de la misma manera. Él dijo: “Nuestros problemas presentes son bastante pequeños y no durarán mucho tiempo. ¡Sin embargo producen para nosotros una gloria inmensamente grande que durará para siempre!” 2 Corintios 4:17.
No cedas ante el pensamiento a corto plazo. Mantén tu mirada enfocada en el resultado final: “Si hemos de compartir su gloria, también debemos compartir su sufrimiento. Lo que sufrimos ahora no es nada comparado con la gloria que Él nos dará después” Romanos 8:17-18.
Regocíjate y da gracias. La Biblia nos dice: “den gracias a Dios en toda situación, porque esta es la voluntad para ustedes en Cristo Jesús” 1 Tesalonicenses 5:18. ¿Cómo es posible eso? Considera que Dios nos dice que demos gracias “en todas las circunstancias”, no “por todas las circunstancias”. Dios no espera que le agradezcas por el mal, el pecado, el sufrimiento o por sus consecuencias dolorosas en el mundo. En cambio, quiere que le agradezcas porque usará tus problemas para cumplir sus propósitos.
La Biblia dice: “Alégrense siempre en el Señor” Filipenses 4:4

La lucha espiritual

 

La lucha espiritual

San Isaac de Siria

“He caído, pero de nuevo me levanto; estoy sentado en las tinieblas, pero el Señor me ilumina”

(Miqueas 7,8)

 

 

1.Continuidad de la lucha

Mientras que uno no odia de corazón y de verdad la causa del pecado, no queda liberado de la dulzura que este produce en el corazón. Tal dulzura es el poder de la lucha que se eleva contra el hombre hasta hacerlo sangrar.

Cuanto más un hombre se compromete en la lucha por Dios, tanto más se acercará a la parresía del corazón en su oración

La lucha no termina en ningún momento, ni la gracia viene toda entera de una vez a habitar en el alma, sino que se da un poco y un poco. No se da una sin la otra: hay un tiempo para la tentación y un tiempo para la consolación. Una parte de la lucha durará hasta la muerte: no esperes aquí liberarte plenamente de ella.

Este mundo es la palestra de la lucha y el estadio de la carrera, y este tiempo es el tiempo de combate. Y tanto el lugar del combate y el tiempo de la lucha no están sujetos a una ley. Esto significa que el rey no ha puesto límite a sus trabajadores, hasta que no se termine la lucha y no estén todos reunidos en el lugar del Rey de reyes. Allí será examinado aquel que ha perseverado en la batalla y no ha sido derrotado, y aquel que no ha vuelto la espalda. En efecto, cuántas veces ha sucedido que un hombre que no servía para nada, que a causa de su falta de ejercicio era constantemente golpeado y tirado a tierra, y que estaba siempre en un estado de fragilidad, ha tomado luego el estandarte del campamento de los hijos de los valientes y su nombre se ha vuelto famoso más que el de aquellos que habían sido diligentes, de aquellos que se habían distinguido, de los hábiles y de los instruidos, y ha recibido la corona y los dones más preciosos que los que recibieron sus compañeros.

Por esto, que ninguno pierda la esperanza. Sólo le aconsejo que no deje la oración ni el pedir ayuda a nuestro Señor.

Tengamos bien claro esto: durante el tiempo en que estemos en este mundo y habitemos en este cuerpo, aunque fuésemos elevados hasta los cielos, no nos será posible permanecer sin fatiga, adversidad y sin preocupaciones.

2. Recomenzar

Una cosa son los tropiezos y las caídas tenidas sobre el camino de la virtud y de la justicia, según la palabra de los padres: “Sobre el camino de la virtud hay caídas, cambios, violencia, etcétera”. Y otra es en cambio la muerte del alma, la completa destrucción y la desolación total.

Es así como se conoce que se está en el primer caso: cuando uno, aunque caiga, no olvida el amor del Padre; y, aunque esté cargado de culpas de todo tipo, su solicitud por las obras bellas no es interrumpida; si no se detiene en su camino; si no es negligente en afrontar nuevas batallas contra las mismas cosas por las cuales ha sido derrotado; si no se cansa de volver a empezar, cada día, a construir desde los fundamentos de las ruinas de su edificio, teniendo sobre su boca la palabra del Profeta: “Hasta la hora en que yo deje este mundo, no te alegrarás de mí, ¡oh mi enemigo! Porque he caído, pero de nuevo me levanto; estoy sentado en las tinieblas, pero el Señor me ilumina”.(Miq 7,8)

Así, no cesará de combatir hasta la muerte. No se dará por vencido mientras que haya respiro en sus narices. Y aunque su nave naufragase cada día y los resultados obtenidos de su comercio terminaran en el abismo, no cesará de pedir prestado y cargar otras naves y navegar con esperanza. Hasta que el Señor, viendo su solicitud, tenga piedad de su ruina, dirija hacia él su misericordia y le dé un fuerte estímulo para soportar y afrontar los dardos ardientes del mal.

3. Convertir las fatigas

En las noches en que sudo, el Señor ha transformado el sudor del cansancio del trabajo sobre una tierra que hace crecer espinas y cardos, en un sudor que va mezclado con la oración.

El viento fecunda los frutos sobre la tierra y el Espíritu de Dios los frutos del alma. La ostra en la que se plasma la perla recibe su contenido a través del aire. Hasta ese momento la ostra no es más que carne desnuda. Así sucede con el corazón del monje: hasta que no recibe su contenido celeste, por medio del discernimiento, su práctica está todavía desnuda, y en él, en su ostra, no hay consolación.

Los frutos de los árboles son ásperos y desagradables al gusto, y no son buenos para comer, hasta que penetra en ellos la dulzura que le viene del sol. Así, las viejas fatigas de la conversión son amargas y muy desagradables, y no dan consolación al solitario, hasta que penetra en ellas la dulzura de la contemplación que remueve el corazón de la realidad terrena y el solitario no se olvida a sí mismo.

Las prácticas del cuerpo sin la pureza del pensamiento son un vientre estéril y unos pechos secos; no conducen al conocimiento de Dios. Algunos tienen el cuerpo cansado, pero no se preocupan en desarraigar las pasiones de sus pensamientos: tampoco ellos recogerán, ¡no recogerán absolutamente nada!

Como un hombre que siembra entre espinas y no puede cosechar nada, así es el que arruina su propia inteligencia con las preocupaciones, la ira y el deseo de amontonar riquezas y, mientras tanto, gime sobre su lecho por las muchas vigilias y abstinencias.

Para cada obra hay una medida y para cada práctica un tiempo. Si alguien comienza antes de tiempo algo que es superior a su medida obtendrá doble daño y ninguna utilidad.

Nada es comparable a las fatigas medidas, cuando son acompañadas de fidelidad. Su falta provoca un exceso de deseo, mientras su exceso da lugar a la confusión.

4. Discernir lo ambiguo

Hay una confianza en Dios que está acompañada de la fe del corazón y que es bella, y deriva del discernimiento del conocimiento. Y hay otra que es insípida y deriva de la necedad: esta segunda confianza es falaz.

El coraje del corazón y el hecho que uno desprecie todos los peligros, proceden de una de estas dos causas: o de la dureza del corazón o de una gran fe en Dios. De la primera es pariente el orgullo, de la segunda en cambio la humildad del corazón.

El silencio continuo y la custodia de la quietud perseveran en el hombre por una de estas tres causas: o en vista de la gloria de los hombres, o por motivo del ardor fogoso por la virtud, o porque se tiene en el interior una costumbre con Dios que atrae a sí el pensamiento. Quien no posee estas últimas dos causas, casi necesariamente se enferma de la primera.

Una conducta que no  tiene ojos es vana. Porque, a causa de su distracción, conduce fácilmente al disgusto. Ruega a nuestro Señor para que procure ojos a tu conducta. De aquí comienza a surgir para ti la alegría. Entonces, las tribulaciones serán para ti dulces como un panal de miel. De aquí encontrarás que tú reclusión es una estancia nupcial.

La vigilancia del discernimiento es mejor que cualquier actitud que se pueda asumir ante las varias situaciones de los hombres.

Es mejor la ayuda que viene de la vigilancia, que la ayuda que viene de las obras.

La vigilancia ayuda al hombre más que las obras. El ocio daña solo a los jóvenes, el relajamiento, en cambio, también daña a los perfectos y a los ancianos.

II. Los instrumentos de la lucha

1. El negarse a sí mismo

DISCÍPULO: ¿Qué hacemos con el cuerpo que, cuando está rodeado de desgracias, a causa de ellas la voluntad se debilita deseando de los bienes y la firmeza de otro tiempo?

MAESTRO: Esto sucede la mayoría de veces a aquellos que en parte siguen a Dios, pero en parte permanecen en el mundo. Es decir, el corazón de ellos no es todavía capaz de despegarse de aquí, y están divididos en sí mismos, ya que una vez miran tras de sí y otras veces miran hacia adelante. Pienso que el sabio amonesta a aquellos que se acercan al camino de Dios de tal modo divididos, cuando dice: “No te acerques a Él con doble corazón” (Ecl 1, 28), “sino acércate a él como quien siembra y como quien cosecha”. Y también nuestro Señor, a aquellos que quieren realizar este éxodo de modo perfecto, viendo que entre ellos hay algunos hombres como estos cuya voluntad está pronta pero cuyos pensamientos están todavía atraídos hacia atrás por el temor de las tribulaciones, causada por el amor al cuerpo, que todavía no ha despojado de sí mismo, para quitar por ello la flaqueza del pensamiento, dice: “Quién quiere venir detrás de mí, primero niéguese a sí mismo”. (Mt 16, 24)

¿Cuál es la negación de sí que aquí se recuerda? Es la negación de sí que sucede en el cuerpo, a imagen de aquel que, preparándose a subir sobre la cruz, toma (cf. Mt 16, 24) en sus pensamientos la inteligencia de la muerte y entonces va como uno que piensa ya no tener más parte en esta vida. Esto es lo que significa: “toma tu cruz y ven detrás de mí” (cf. Mt 16, 24). Llama cruz a la voluntad que está dispuesta a afrontar toda tribulación. Y explicando por qué ha de ser así, dice: “Quien quiera que su alma viva en este mundo, la hace morir para la vida verdadera; pero quien muere a sí mismo a causa de mí en esta vida, la reencontrará en el más allá” (Mt 16, 24). Es decir, quien dirige sus pasos sobre el camino de la crucifixión, pero luego sigue siendo solícito para esta vida del cuerpo, hace que decaiga su alma de la esperanza para la cual había salido y partido.

Nuestro Señor ha puesto delante de ti la cruz para que sentencies la sentencia de muerte sobre tu alma. Y sólo entonces dejará tu alma ir detrás de él.

No hay nada que sea poderoso como el estar sin esperanza en sí mismo. Este no puede ser vencido ni por algo favorable ni por algo desfavorable. Cuando un hombre, en su pensamiento, ha abandonado la esperanza que viene de su vida, nadie podrá ser más valiente que él, y ningún enemigo podrá atacarlo, y no hay aflicción cuyo indicio podrá debilitar su inteligencia. Porque cada aflicción existente es inferior a la muerte y él ha dejado que la muerte viniese sobre sí mismo.

No hay nadie que ame algo y no busque multiplicar sus efectos. No hay nadie que busque ocuparse de las cosas divinas si no ha alejado y despreciado las temporales, haciéndose extraño a los honores del mundo y a sus dulzuras, y estrechándose al oprobio de la cruz, bebiendo cada día el vinagre y las amarguras producidas por las pasiones, los hombres, los demonios y la miseria.

2. La renuncia

Abandona las cosas de poco valor para encontrar las preciosas. Muere en la vida y así no vivirás en la muerte. Has que tu alma muera en la solicitud, y no que viva en la condena.

No son mártires sólo los que a causa de la fe en Cristo asumen la muerte, sino también aquellos que mueren por custodiar sus mandamientos.

Por cada palabra dura que el hombre soporta con discernimiento, excepto el caso que sea él la causa de la ofensa, él recibe sobre su cabeza una corona de espinas en razón de Cristo. Y será feliz y también él será coronado en un tiempo que no conoce.

Aquel que huye de la gloria, conscientemente, experimenta en sí mismo la esperanza del mundo futuro.

Aquel que ha profesado el alejamiento del mundo y luego litiga con los hombres a causa de las cosas, para no estar impedido de hacer esto que le gusta, es completamente ciego. En efecto, ha abandonado al mundo entero voluntariamente y ahora litiga por una parte de él.

Aquel que huye de las comodidades de aquí abajo, tiene el pensamiento fijo en el mundo futuro.

Aquel que posee bienes es esclavo de las pasiones. Y no consideres bienes solo al oro y a la plata, sino todo esto que tú posees con el deseo de tu voluntad.

Si has abandonado voluntariamente la realidad entera del mundo, no disputarás con nadie por pequeñas partes de él.

El árbol, hasta que no hace caer las viejas hojas, no hace despuntar las nuevas ramas. Del mismo modo el solitario, hasta que no sacuda de su corazón sus viejos recuerdos, no hará despuntar las nuevas ramas por medio de Jesucristo.

3. Un deseo más grande

DISCÍPULO: ¿Cómo puede el hombre dejar completamente el mundo?

MAESTRO: Por medio del deseo suscitado por la memoria de los bienes futuros, aquellos que la divina Escritura siembra en su corazón con la dulzura de sus versículos colmados de esperanza. En efecto, el pensamiento no puede despreciar su primer amor, hasta que un deseo más excelente no se contrapone a aquellas cosas que son consideradas gloriosas y agradables, de las cuales el hombre está poseído.

Lo que cada hombre desea se lo conoce por sus obras. Él será solícito a pedir en la oración lo que está en su corazón, y aquello por lo cual ora, tendrá cuidado de manifestarlo también en las obras externas.

Quien desea intensamente las cosas grandes, no se preocupa de las pequeñas.

Cuando en ti el amor por Cristo no es fuerte al punto de hacerte, para alegría en él, impasible a todas las aflicciones, sabed que en ti el mundo vive más que Cristo. Cuando la enfermedad, las necesidades, los tormentos del cuerpo, o el temor que viene de sus penas, turban tu pensamiento alejándolo de la alegría de tu esperanza y de la meditación límpida de nuestro Señor, sabed que en ti vive el cuerpo y no Cristo. En ti vive aquello a lo cual el amor tiene sobre ti más poder.

4. La pobreza

Ama la pobreza con perseverancia, para que tu pensamiento se recoja y no esté disperso. Odia la sobreabundancia, para ser preservado de la confusión de la inteligencia. Corta con la cantidad de cosas y cuida tu conducta, para que tu alma evite disipar la quietud interior.

Si posees algo de más respecto al alimento cotidiano, “vé y dalo a los pobres, y luego ven” (cf. Mt 19,21), presenta la oración con parresia (cf. Mt 5, 23-24), es decir habla con Dios como un hijo hace con su padre.

No hay nada que acerque el corazón más a Dios que la compasión, y no hay nada que dé más paz al pensamiento que la pobreza voluntaria.

Como no es posible que la salud y la enfermedad estén al mismo tiempo en el cuerpo, sin que una de ellas sea eliminada por la otra, de igual modo no es posible que el dinero y el amor estén en una misma casa, sin que uno de estos destruya a otro.

Mientras que un hombre se encuentra en la pobreza, continuamente se eleva en su pensamiento el éxodo de la vida, en todo instante medita sobre la vida que seguirá a la resurrección, y en todo momento se prepara a realizar lo que es útil para el más allá.

Pero cuando sucede que, por alguna causa, una de las cosas transitorias cae en sus manos y él la adquiere por obra de aquel que es sabio en todas las cosas malas, inmediatamente el amor del cuerpo comienza a moverse en su alma, él piensa tener una larga vida ante sí, y los pensamientos relativos al reposo del cuerpo florecen en él en todo momento. Él cuida a su cuerpo, para que de ser posible, no sufra en nada, y se afana en todas aquellas cosas que pueden dar reposo a su cuerpo. Pero así se priva de aquella libertad que no se somete a ningún pensamiento de temor. Y por lo tanto medita y reflexiona sobre todos aquellos motivos que le producen miedo y que son causa de temor, porque él está ya privado del coraje del corazón, coraje que tenía cuando, gracias a la pobreza, se había elevado sobre el mundo.

Ama a los pobres y gracias a ellos encontrarás misericordia

5. El recuerdo de los inicios

Cuando tú experimentas la derrota, la fragilidad, la falta de entusiasmo, y te encuentras ligado y encadenado por tu adversario en una terrible miseria y en el agotamiento que la práctica del pecado te produce, recuerda en tu corazón el ardor de los primeros tiempos, cuando mostrabas solicitud también por las pequeñas cosas, cuando eras movido por celo contra lo que impedía tu camino, cuando sentías dolor por las pequeñas cosas por ti descuidas sin tu culpa y cuando, en razón de todo esto, ceñías la corona de la victoria.

Entonces, por medio de tales recuerdos y de otros semejantes, tu alma se despertará como del sueño, se revestirá de un ardiente celo y se elevará de su entorpecimiento como de la muerte. Se corregirá y volverá a su lugar de antes, al encendido combate contra Satanás y contra el pecado.

Tú, hombre, que has ido detrás de Dios, en todo tiempo de tu lucha, recordad siempre el inicio, aquel primer ardor que fue el principio del camino, aquel pensamiento ardiente con el cual has salido de tu morada de un tiempo y con el cual tu alma fue a alinearse en el campo de batalla. Examínate a ti mismo cada día, para que no se apague el calor de tu alma hasta perder aquel ardor del cual estaba encendido. Que no te falte de ningún modo la armadura con la cual fuiste revestido al principio de tu lucha.

Un anciano tenía escrito sobre la pared de su celda varias frases, pensamientos de distinto contenidos y palabras maravillosas y diversas sobre todos los pensamientos. Y le preguntaron: “¿Qué es esto, Abba?” Él respondió: “Son los pensamientos de justicia que me son comunicados por un ángel que está junto a mí, para los rectos movimientos de la naturaleza. Yo los escribo cuando me encuentro en esta habitación, para que, en el tiempo de la tiniebla, yo me ocupe de ellos, y así me salve del error.”

6. La atención en las pequeñas cosas.

Quien falte en las pequeñas cosas, también en las grandes será un mentiroso y un engañador.

No rechaces las pequeñas cosas, para no ser privado de las grandes. Jamás se ha visto que un niño que aún mama la leche de su madre, coma carne. Por medio de las cosas pequeñas se abre la puerta a las grandes.

Sin cargar el fardo de las pequeñas cosas, no será posible evitar los grandes males.

Con lo cual hayas perdido los bienes, con eso mismo debes recuperarlo. ¿Tú debes a Dios una monedita? No aceptará de ti una perla en su lugar.

Esto que custodias por Dios, Dios lo custodiará para tu salvación

7. La estabilidad y la perseverancia

Grande es el poder de una conducta pequeña, cuando está unida a la fidelidad. La blanda gota, por su fidelidad, agrieta también la dura roca.

Cada conducta que no es estable y dura poco, no da frutos.

La vida en el Espíritu requiere, en primer lugar, tiempo y fidelidad. Si, en efecto, no es posible que uno aprenda las artes del mundo sin permanecer por mucho tiempo en la fidelidad de sus comercios – y solo entonces el pensamiento capta al objeto y el modo de practicar el arte que decidió aprender-, cuánto más esto es válido para nosotros. Si un arte visible a los ojos requiere tanto tiempo y fidelidad en el trabajo, ¡cuánto más el arte del Espíritu, que los ojos no ven, para el cual no se conoce lo que se tiene que aprender, y que necesita de una gran pureza! El maestro en esto es el Espíritu, y el arte es un arte escondido.

8. La vigilia

No pienses, hombre, que entre todas las fatigas de los ascetas haya una práctica más grande y más preciosa que la fatiga de la vigilia.

Da espacio a las fatigas de la vigilia y encontrarás que la consolación está cerca, que está en tu alma.

Prepara todo, con cada medio, a fin de que, entre el oficio de la noche y el de la mañana, tengas un tiempo para aquella meditación que es útil al crecimiento en el conocimiento divino para todos tus días. También esto es importante en la práctica de la vigilia, no creer que la vigilia consista solo en la repetición.

El alma que se cansa en la conducta de la vigilia se volverá experta, obtendrá ojos de querubín por la fineza y agudeza de su mirada.

Yo te ruego, que seas capaz de discernir y que desees adquirir la vigilancia del Intelecto en Dios y el conocimiento de la vida nueva, de no descuidar para tu vida la conducta de la vigilia, porque por ella tus ojos serán abiertos para ver toda la gloria entera de esta práctica y el poder del camino de la justicia.

Tú careces de discernimiento si piensas que las vigilias tienen como finalidad la fatiga en sí misma y no otra cosa que por ella es generada.

El equilibrio del vientre es claramente la balanza del sueño.

9. El ayuno

DISCÍPULO: Para aquel que ha rechazado para su alma todos los impedimentos y ha entrado el recinto de la lucha, ¿cuál es el inicio de su batalla contra el pecado?  Y ¿por donde inicia el combate?

MAESTRO: Es conocido por todos que la fatiga del ayuno precede cualquier otra lucha contra el pecado y sus deseos, sobre todo para aquel que combate el pecado que está dentro de sí. Y el signo del odio por el pecado y sus deseos, en aquellos que descienden en este combate invisible, es hecho visible  por el hecho que inician con el ayuno, seguido por la vigilia nocturna. Aquel que para toda su vida ama la costumbre del ayuno, es amigo de la castidad.

El ayuno es la morada de todas las virtudes, y quien lo desprecia pone en peligro todas las virtudes. En efecto, en el principio el primer mandamiento establece para nuestra naturaleza la prohibición de gustar un alimento, y justamente en esto cayeron nuestros antepasados. Por consiguiente los atletas del temor de Dios, cuando se disponen a la custodia de sus leyes, inician su entrenamiento justamente allí donde se produjo el primero daño.

También nuestro Salvador, después de su manifestación al mundo en el Jordán, lo inició desde aquí. En efecto está escrito: “Después que fue bautizado, el Espíritu lo hizo salir al desierto, y ayuno cuarenta días y cuarenta noches” y todos los que siguieron sus huellas, ponen el inicio de sus luchas en este fundamento.

10. La castidad

Ama la castidad, para no ser confundido en el momento de la oración, ante quien te mueve a la batalla.

Todo gusto del Espíritu es precedido por las tribulaciones de la cruz, mientras el gusto del pecado es generado por el reposo del cuerpo. Por esta razón, en el puerto de la castidad está la contemplación del Espíritu que purifica el intelecto, pero es el amor espiritual lo que la causa. Y ya que no se da una realidad segunda sin la causa que la precede, ni una tercera virtud sin aquella que viene antes que ésta, tú encontrarás que es en el seno de la castidad que despuntan las alas del Intelecto, por medio de las cuales éste se eleva hacia el amor divino. Aquel amor en el cual se osa escrutar la oscuridad.

Hermano mío, lava las bellezas de tu castidad con las lágrimas y el ayuno, habitando sólo contigo mismo.

11. La celda y la soledad

Permanece en tu celda, y la celda te enseñará todo.

La celda del monje, según la palabra de los padres, es la cavidad en la roca donde Dios habló con Moisés.

Muchas veces sucede durante las horas del día que si incluso a un hermano le fuesen dado todos los reinos de la tierra, no se tentaría en aquel momento de salir de su celda, ni siquiera si alguien le tocara la puerta. Es el tiempo en que pueden recibirse dones inesperados. Cuántas veces estas cosas van y vienen en los días que parecen de relajación: imprevistamente la gracia visita a aquel hermano, por medio de lágrimas sin medida; o por medio de la fuerza de una pasión que grita en el corazón; o por medio de una alegría sin razón; o por medio de la dulzura que la postración procura.

Conozco a un hermano que ya había puesto la llave en la puerta de su celda para cerrar y así salir a apacentar el viento, como dice la palabra de la Escritura, cuando de repente lo visitó la gracia e inmediatamente hizo marcha atrás.

La soledad nos hace partícipe de la mente divina y, en poco tiempo y sin obstáculos, nos acerca a la limpidez del pensamiento.

Donde quiera que tú estés, se solitario en tu inteligencia, mantente sólo y extranjero en tu corazón, y no mezclado.

En cualquier lugar que tú entres, por todos tus días, considérate un extranjero, para poder huir a los grandes males que nacen de la familiaridad.

 12. La quietud

La quietud, como ha dicho el beato Basilio – aquella lámpara que resplandece sobre toda la tierra-, es el principio de la purificación del alma. Cuando, en efecto, los miembros exteriores se aquietan del bullicio exterior, entonces la mente vuelve de su vagar, en su lugar interior,  el corazón se despierta para buscar los motivos interiores del alma.

Cuando los sentidos están circundados por una quietud que no tiene límites, y los recuerdos gracias a su ayuda envejecen, entonces percibes la naturaleza de los pensamientos del alma, de qué están hechos y de qué está hecha la naturaleza del alma, y percibimos los tesoros que están ocultos en ella.

El alma del solitario es semejante a una fuente de agua, según la semejanza empleada por los antiguos padres. En efecto, cada vez que se aquieta de todos los motivos del oído y de la vista, el solitario ve, de modo luminoso, a Dios y a sí mismo, y recoge del alma aguas limpias y dulces, que son suaves pensamientos de la firmeza.

Cuando, en cambio, se acerca a aquellos motivos, a causa del enturbiamiento que de ellos recibe, el alma se hace semejante a uno que camina de noche, mientras el aire es cubierto por las nubes, y ante él no está visible ni el camino ni el sendero, y él se extravía fácilmente yendo por lugares desiertos y peligrosos. Cuando, sin embargo, se aquieta junto a su alma, como uno sobre el cual sopla un límpido viento y sobre cuya cabeza el aire se aclara, comienza de nuevo a resplandecer ante sí mismo, ve lo que él es, discierne dónde se encuentra y por dónde se le pide ir, y ve de lejos el camino de la Vida.

Isaac el Sirio

 

Publicado en Hesicasmo.it/theoesis.blogspot.mx

Educar los Sentimientos

Educar los Sentimientos

Las personas que gozan de una buena educación afectiva suelen sentirse más satisfechas, son más eficaces y hacen rendir mejor su talento natural. En cambio, quienes no logran dominar bien su vida emocional, se debaten en constantes luchas internas…

Educar los Sentimientos

Educar los Sentimientos

Entrevista con Alfonso Aguiló
Vicepresidente del Instituto Europeo de Estudios de la Educación (IEEE).
Aprender a educar los sentimientos sigue siendo hoy una de las grandes tareas pendientes. Muchas veces se olvida que los sentimientos son una poderosa realidad humana, y que -para bien o para mal- son habitualmente lo que con más fuerza nos impulsa o nos retrae en nuestro actuar.
Las personas que gozan de una buena educación afectiva suelen sentirse más satisfechas, son más eficaces y hacen rendir mejor su talento natural. En cambio, quienes no logran dominar bien su vida emocional, se debaten en constantes luchas internas que socavan su capacidad de pensar, de trabajar y de relacionarse con los demás. Sobre estas cuestiones entrevistamos hoy a Alfonso Aguiló, autor del libro Educar los sentimientos (Colección “Hacer Familia”, Palabra, 1999).

EL OCASO DE UN MITO
-¿Siendo tan importante la educación de los sentimientos, por qué tantas personas consideran el coeficiente intelectual como el principal indicador del talento personal?-

El asunto viene de antiguo. Desde comienzos del siglo XX, se difundió mucho la idea de que el coeficiente intelectual es un dato de partida invariable y decisivo en la vida de una persona. Afortunadamente, esa idea entró en crisis hace ya bastantes años, pues está claro que poseer un elevado coeficiente intelectual puede predecir tal vez quién obtendrá éxito académico -tal como suele evaluarse hoy en nuestro sistema educativo-, pero no mucho más. No es una garantía de éxito profesional, y mucho menos de una vida acertada y feliz.
Hay otras muchas capacidades que tienen más importancia, y entre ellas están las relativas a la educación de los sentimientos, como el conocimiento propio, el autocontrol y el equilibrio emocional, la capacidad de motivarse a uno mismo y a otros, el talento social, el optimismo, la capacidad para reconocer y comprender los sentimientos de los demás, etc.

-¿Y al prestar tanta atención a la educación de los sentimientos, no cabe el riesgo de caer en una educación excesivamente sentimental?

-Son cosas distintas. Ser persona de mucho corazón, o poseer una profunda capacidad afectiva, no constituye en sí ningún peligro. Y si lo constituye, será en la misma medida en que resulta peligroso tener una gran fuerza de voluntad o una portentosa inteligencia: depende de para qué se utilicen. Como es lógico, no se trata de sustituir a la razón por los sentimientos, ni tampoco lo contrario. Se trata de reconciliar cabeza y corazón, tanto en la familia como en las aulas o en las relaciones humanas en general.

RECONCILIAR CABEZA Y CORAZÓN
-¿Y cómo puede buscarse ese equilibrio?

-De entrada, no podemos desacreditar el corazón porque algunos lo consideren simple sentimentalismo; ni la inteligencia porque otros la vean como un mero racionalismo; ni la voluntad porque otros la reduzcan a un necio voluntarismo. La clave está en encontrar una buena armonía.
Por ejemplo, en las últimas décadas se han declarado diversas cruzadas contra diferentes problemas que amenazan nuestra sociedad: fracaso escolar, alcoholismo, embarazos de adolescentes, drogas, violencia juvenil, etc. Sin embargo, una y otra vez se comprueba que suele llegarse demasiado tarde, cuando la situación ha alcanzado ya grandes proporciones y está fuertemente arraigada en la vida de esas personas.
Y eso sucede porque la información, siendo importante, por sí sola suele resolver muy poco. La mayoría de las veces el problema no es propiamente la droga, ni el alcohol, ni el fracaso escolar, sino las crisis afectivas que atraviesan esas personas, y que les llevan a buscar refugio en esos errores.

-¿La solución entonces es educar mejor los sentimientos?

-En gran parte sí. Al hombre no siempre le basta con comprender lo que es razonable para luego, sólo con eso, practicarlo. El comportamiento humano está lleno de sombras y de matices que escapan al rigor de la lógica, y que campan por sus respetos moviendo resortes subconscientes de la voluntad y los sentimientos.

-Pero tener mucho corazón a veces también traiciona…

-Está claro que hay numerosos vicios y defectos que pueden coexistir con un gran corazón. Hay gente de mucho corazón que son alcohólicos, irascibles, mentirosos o poco honrados. Pero de modo general puede decirse que la riqueza y la plenitud de una persona dependen en gran medida de su capacidad afectiva. Lo más propiamente humano es ser una persona de corazón, pero sin dejar que éste nos tiranice. Es decir, sin considerarlo la guía suprema de nuestra vida, sino logrando que sea la inteligencia quien se encargue de educarlo. Educarlo para que nos lleve a apasionarnos con cosas grandes, con ideales por los que merezca la pena luchar. Es verdad que las pasiones hacen llorar y sufrir, pero no por eso han de ser algo negativo, porque ¿acaso se puede dar una buena clase, o sacar adelante un proyecto importante, o amar de verdad a otra persona, desde la indiferencia? Sin apasionamiento, ¿habrían existido los grandes hombres que han llenado de luz y de fuerza nuestra historia, nuestra literatura, nuestra cultura? Educar bien nuestras pasiones nos hace más humanos, más libres, más valiosos.

¿UNA REALIDAD OSCURA Y MISTERIOSA?
-¿Y cree que la educación de los sentimientos es una tarea un tanto descuidada?

-Sí. Como ha señalado José Antonio Marina, la confusa impresión de que los sentimientos son una realidad oscura y misteriosa, poco racional, casi ajena a nuestro control, ha provocado en muchas personas un considerable desinterés por profundizar en su educación. Sin embargo, los sentimientos son influenciables, corregibles, estimulables. Pueden modelarse bastante más de lo que a primera vista parece.
Es cierto que la mayoría de los sentimientos no se pueden producir directa y libremente. No podemos generar sentimientos de alegría o de tristeza con la misma facilidad con que hacemos otros actos de voluntad (como gobernamos, por ejemplo, los movimientos de los brazos). Pero sí podemos influir en nuestra alegría o nuestra tristeza de modo indirecto, preparando el terreno en nuestro interior, estimulando o rechazando las respuestas afectivas que van surgiendo espontáneamente en nuestro corazón.
-Algunos consideran que eso es esconder los sentimientos espontáneos para sustituirlos por otros que en realidad no se tienen, y que por tanto son falsos, o al menos artificiales.
-Pienso que no debe verse así, pues lo que se busca no es el falseamiento de los sentimientos, sino construir nuestro propio estilo emocional. Debemos ser protagonistas de nuestra propia vida, en vez de pensar que estamos atados a un inexorable destino sentimental.
Si una persona advierte, por ejemplo, que está siendo dominada por sentimientos de envidia, o de egoísmo, o de resentimiento, lo que debe hacer es procurar contener esos sentimientos negativos, al tiempo que procura estimular los correspondientes sentimientos positivos. De esa manera, con el tiempo logrará que éstos acaben imponiéndose sobre aquéllos, y así irá transformando positivamente su propia vida emocional.

-¿Y los sentimientos influyen en las virtudes?

-Cada estilo sentimental favorece unas acciones y entorpece otras. Por tanto, cada estilo sentimental favorece o entorpece una vida psicológicamente sana, y favorece o entorpece la práctica de las virtudes o valores que deseamos alcanzar. No puede olvidarse que la envidia, el egoísmo, la agresividad, o la pereza, son ciertamente carencias de virtud, pero también son carencias de la adecuada educación de los sentimientos que favorecen o entorpecen esa virtud. La práctica de las virtudes favorece la educación del corazón, y viceversa.

SER BUENA PERSONA
-¿Y qué relación piensa usted que hay entre educación de los sentimientos y educación moral?

-Voy a contestarle partiendo de un ejemplo. Recuerdo una ocasión, hace tiempo, en que un profesor amigo mío, refiriéndose a un alumno suyo de once años, de aspecto simpático y despierto, me decía:
“Ese chico es realmente extraordinario, una persona de mucho talento…; es una lastima que no tenga buen corazón. Le gusta distraer a los demás, meterles en líos y después zafarse y quitarse él de en medio. Suele ir a lo suyo, aunque, como es listo, lo sabe disimular. Pero si te fijas bien, te das cuenta de que es egoísta hasta extremos sorprendentes.
Saca unas notas muy buenas, y tiene grandes dotes para casi todo. Lo malo es que parece disfrutar humillando a los que son más débiles o menos inteligentes, y se muestra insensible ante su sufrimiento. Y no pienses que le tengo manía. Es el más brillante de la clase, pero no es una buena persona. Me impresiona su cabeza, pero me aterra su corazón.”
Cuando observamos casos como el de ese chico, comprendemos enseguida que debe prestarse una atención muy particular a la educación moral. Y que una buena educación sentimental ha de ayudar, entre otras cosas, a aprender -en lo posible- a disfrutar haciendo el bien y sentir disgusto haciendo el mal.-Eso no siempre es fácil. ¿Cómo puede lograrse?
-En nuestro interior hay sentimientos que nos empujan a obrar bien, y, junto a ellos, pululan también otros que son como insectos infecciosos que amenazan nuestra vida moral. Por eso debemos procurar modelar nuestros sentimientos para que nos ayuden lo más posible a sentirnos bien con aquello que nos ayuda a construir una vida personal armónica, plena, lograda. Y a sentirnos mal en caso contrario.

EL ATRACTIVO DEL BIEN-
Pero hay ocasiones en que hacer el bien no resulta nada atractivo…

-Es cierto, y por eso digo que hay que procurar educar los sentimientos para que ayuden lo más posible a la vida moral. Por ejemplo, si una persona siente desagrado al mentir, y satisfacción cuando es sincero, eso será una gran ayuda en su vida moral. Igual que si se siente molesto cuando es desleal, o egoísta, o perezoso, o injusto, porque todo eso le alejará de esos errores, y a veces con bastante más fuerza que muchos otros argumentos. De ahí la importancia de educar sabiendo mostrar con viveza el atractivo de la virtud y el bien.

-¿Por qué es tan importante esa imagen?

-Si una persona logra formarse una idea atractiva de las virtudes que desea adquirir, y procura tener bien presentes esas ideas, es mucho más fácil que llegue a poseer esas virtudes. Logrará, además, que ese camino sea menos penoso y más satisfactorio. Por el contrario, si piensa constantemente en el atractivo de los vicios que desea evitar (un atractivo pobre y rastrero, pero que siempre existe, y cuya fuerza no debe menospreciarse), lo más probable es que el innegable encanto que siempre tienen esos errores le haga más difícil despegarse de ellos. Por eso, profundizar en el atractivo del bien, representarlo en nuestro interior como algo atractivo, alegre y motivador, es más importante de lo que parece. Muchas veces, los procesos de mejora se malogran simplemente porque la imagen de lo que uno se ha propuesto llegar no es lo bastante sugestiva o deseable.

-¿Entonces, con una óptima educación de los sentimientos, apenas costaría esfuerzo llevar una vida ejemplar?

-Está claro que de modo habitual costará menos. De todas formas, por muy buena que sea la educación de una persona, hacer el bien le supondrá con frecuencia un vencimiento, y a veces grande. Pero esa persona sabe bien que siempre sale ganando con el buen obrar.

  • Preguntas o comentarios al autor
  • Antonio Orozco-Delclós.

    Misericordia

     

    Misericordia: La disposición a compadecerse de los trabajos y miserias ajenas. Se manifiesta en amabilidad, asistencia al necesitado, especialmente de perdón y reconciliación. Es mas que un sentido de simpatía, es una práctica.

     

    • La misericordia es el amor en práctica: Historia del Buen Samaritano, Lc 10, 27-37

    • La misericordia es la razón de la Encarnación de Jesucristo.

    • La misericordia es un atributo de Dios. El es la fuente de la misericordia:

    • Su misericordia alcanza de generación en generación a los que le temen. Lucas 1:50

    • Por las entrañas de misericordia de nuestro Dios, que harán que nos visite una Luz de la altura. Lucas 1:78

    • Todos dependemos de la misericordia de Dios. Reconocerlo y responder con misericordia es el camino de la salvación.

    • Pues Dios encerró a todos los hombres en la rebeldía para usar con todos ellos de misericordia. Romanos 11:32

    • La misericordia mueve a la entrega de alma y cuerpo según el amor divino.

    • Os exhorto, pues, hermanos, por la misericordia de Dios, que ofrezcáis vuestros cuerpos como una víctima viva, santa, agradable a Dios: tal será vuestro culto espiritual. Romanos 12:1

    • Jesús exige la misericordia como requisito para que el culto sea auténtico:

    • Id, pues, a aprender qué significa aquello de: Misericordia quiero, que no sacrificio. Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores.» Mateo 9:13

    • La práctica de la misericordia es necesaria para obtener misericordia de Dios.

    • Bienaventurados los misericordiosos, porque ellos alcanzarán misericordia. Mateo 5:7

    Como debemos vestirnos los cristianos ?

    La forma en que vestimos refleja cuanto respetamos al anfitrión y la dignidad del evento.

    Es por eso, por ejemplo, que nos presentamos bien vestidos a una entrevista de trabajo, a un banquete de gala, a una boda o un funeral. Si los católicos comprendiesen el significado sublime de la Santa Misa, deberían manifestar el mayor respeto en la forma que se visten.
    Comprendo el pecado que es juzgar a las personas por su apariencia. Bien nos lo enseña Santiago:
    Supongamos que entra en vuestra asamblea un hombre con un anillo de oro y un vestido espléndido; y entra también un pobre con un vestido sucio; y que dirigís vuestra mirada al que lleva el vestido espléndido y le decís: «Tú, siéntate aquí, en un buen lugar»; y en cambio al pobre le decís: «Tú, quédate ahí de pie», o «Siéntate a mis pies». ¿No sería esto hacer distinciones entre vosotros y ser jueces con criterios malos? -Santiago 2,2-4.

    Ciertamente no debemos juzgar. La persona con vestido sucio puede que sea pobre, puede que haya salido del trabajo y es su única oportunidad de asistir a misa. Puede que venga con grandes problemas personales y no está pensando en su forma de vestir. En fin, hay muchas razones y no se debe juzgar. Es importante que extendamos una bienvenida llena de amor a todos.
    Pero debemos juzgarnos a nosotros mismos. Si vamos a misa vestidos como si fuéramos a cualquier evento, sin estamos descuidando la forma de vestir en la iglesia, hacemos mal. Recordemos que somos unidad de cuerpo y alma. Todo nuestro ser debe prepararse para la gran celebración que es la misa dominical. Todo lo visible ayuda a elevarnos al Dios invisible: La arquitectura, la música, las vestimentas del sacerdote, las imágenes sagradas, los utensilios sagrados, en fin, todo, debe manifestar la sublime importancia de la Santa Misa.
    Aun si somos pobres, llevemos lo mejor que tenemos. Lo importante es la actitud que representan nuestros actos. He podido constatar muchas veces como los campesinos pobres van a la Santa Misa bien arreglados. No tienen ropa de lujo pero visten lo mejor que tienen. Hay un ambiente de respeto que manifiesta que la Misa es lo mas importante en la semana.
    Si no vestimos la mejor ropa para la Santa Misa, ¿para quien la reservamos?. Recordemos que no solo se habla con las palabras sino también con el lenguaje de nuestras actitudes externas. Es por eso que Jesús nos enseña en el Evangelio de San Mateo:
    «Entró el rey a ver a los comensales, y al notar que había allí uno que no tenía traje de boda, le dice: “Amigo, ¿cómo has entrado aquí sin traje de boda?” El se quedó callado. Entonces el rey dijo a los sirvientes: “Atadle de pies y manos, y echadle a las tinieblas de fuera; allí será el llanto y el rechinar de dientes.” -Mateo 22,11-13
    Evidentemente no se trata de un pobre que no tenía otra cosa que vestir, pues entonces aplicaría el pasaje de Santiago expuesto arriba. Se trata de una falta de respeto que no se puede justificar.
    Si visitamos las basílicas de Roma encontraremos que allí no permiten pantalones cortos, vestidos sin mangas o escotes provocativos. No vamos a discutir aquí la delimitación exacta de cada pieza. El pudor y el respeto nos deben guiar. No abogamos tampoco por hacer de la ropa el centro de la atención. Pero hoy día nos hemos ido al otro extremo y olvidado que vestir respetuosamente si tiene su importancia.
    Como nos comportamos
    La Iglesia es un lugar sagrado, reservado para el culto a Dios. En la Iglesia católica esta reservado El Santísimo en el tabernáculo y Su Presencia Real requiere de nosotros la mayor reverencia. Es por eso que, aunque no se esté celebrando la Santa Misa, el ambiente en la iglesia debe conducir a la oración y el respeto a Dios.
    No es que la casa de Dios sea un lugar sombrío y severo pero tampoco es lugar para diversión ni para andar a las anchas. Es mas bien un lugar sagrado, diferente a todos los demás. ¡Es casa de oración! No es necesaria la rigidez pero no se debe andar como en el parque o en un centro comercial. Toda nuestra actitud debe reflejar nuestra fe en la Presencia de Cristo.
    No es necesaria la rigidez y, una vez mas, debemos de cuidarnos de no juzgar a otros. Pero si tenemos la obligación moral de reflexionar sobre nuestro propio comportamiento y enseñar a nuestros hijos. Los sacerdotes y los encargados de formación deben igualmente enseñar el respeto debido en la iglesia.

    El respeto, el orden, el decoro ante lo sagrado ha sufrido mucho en nuestra cultura moderna, precisamente porque hemos perdido de vista que Dios es Dios. El hecho de que Dios es Nuestro Padre y que nos ama infinitamente no se opone a la necesidad de rendirle adoración y gloria y manifestar sumo respeto en la Iglesia. Recordemos con que celo defendió Jesús el respeto que debemos tener a la casa de Dios ( Mt. 21,13).

    Qué cosa es ser Católico?

    ¿Católico practicante?

    Padrenuestro meditado

    ¿PARA QUÉ LAS TENTACIONES?

    Diócesis de Celaya: Como adquirir la humildad y otras virtudes "incómo…