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¿Es cierto que la Inquisición mato a millones de personas?

de Veni Domine Iesu

Otro de los caballitos de batalla con los que los enemigos atacan al catolicismo el plato fuerte es la inquisición, las cruzadas, y la quema de brujas, y los papas corruptos e imprudentes. Los católicos debemos estar adecuadamente documentados y preparados en este respecto cuando los enemigos de la Iglesia saquen a relucir los “trapos sucios de la Iglesia”, para ondearlos en nuestras caras para según ellos, ‘probar’ que el catolicismo es solamente una maquina de destrucción, asesinato y escandalo y robo, y en consecuencia, no ser la verdadera Iglesia que Cristo fundo.

La mentira y el mito nos lo pintan los aventureros anti-católicos mojando la tinta en veneno anti-católico muy parecido a la siguiente manera:

“Durante siglos la Iglesia católica ha sido causante de miles y miles de muertes de inocentes mediante la inquisición y la quema de brujas, el único delito fue no compaginar con su religiosidad. Durante siglos, la Iglesia Católica oculto la verdad a sus feligreses y a la humanidad, sobre sus atrocidades sanguinarias cometidas por la curia romana de esa época. Esta practica intolerable solamente ceso con la llegada de los reformadores protestantes, junto con los revolucionarios franceses y los libre pensadores, nos libraron del yugo romanista, e historiadores imparciales que esparcieron con sus escritos la verdad de la inquisición en épocas de la Reforma.”

No puede faltar tampoco el “menú visual” que pulula en la red de mártires siendo quemados y torturados por curas y obispos inquisidores que siniestramente miran con menosprecio a los que son puestos en el potro, la dama de hierro, o en cualquier otro instrumento de tortura medieval. Los que atacan a la Iglesia con tales desdenes: o son ignorantes de buena fe, o son mentirosos de mala entraña. Es pues un tema fecundo para la pluma de los enemigos de la Iglesia, para adormecer a los lectores desprevenidos y conquistar simpatías para atacar a la Iglesia y en conjunto entonar himnos al error histórico y quemar incienso en el altar de la mentira.

¿Cual era en realidad el encarcelamiento y el uso de la Tortura de la Inquisición?

Sabemos como eran las cárceles de la Inquisición. Eran piezas altas, sobre bóvedas con luz, secas. Había celdas individuales y plurales. Los penados tenían camas con sabanas, mantas y almohadas. Sillas y una mesa. En la mesa se dejaba una pluma, tinta y hojas. Si era casado, podía asistirle su mujer; si tenía criados, podía ser servido por ellos. La Inquisición costeaba toda la manutención de sus presos, dándoles a todos, ricos y pobres, tres veces al día, comida abundante, bien condimentada y hasta con su ración diaria de carne, y asistencia de médico en caso necesario.

En el año 1252 la Bula Ad Extirpanda admite la tortura pero siempre con un medico:

“El podestá -o alcalde- o el rector de la ciudad está obligado a constreñir a los herejes a hacer confesiones y a denunciar a sus cómplices sin que, sin embargo, les haga perder un miembro o poner en peligro su vida” Bula Ad Extirpanda, 15 de Mayo de 1252, Inocencio IV.

De esta manera la Inquisición establece desde 1252 solo tres torturas y nada mas:

El Cordel,

La Garrucha y

La del Agua.

¿Cuando se aplicaba la Tortura? Como método procesal cuando el examen oral fallaba. Primero se hacia un examen físico al acusado, participaba un medico, si el acusado tenia la resistencia y constitución física para soportar la tortura se enviaba a otro medico y a los Inquisidores, ahí se aplicaba el tormento y solo podían usar una vez en todo el Procedimiento.

Los enemigos de la Iglesia asegura que usaban mas torturas, pero no fue así, los archivos de la Inquisición abiertos por el Vaticano desde 1998 a 2004 demuestran que solamente esas tres torturas eran aplicadas por:

la Inquisición en Francia de 1229 hasta su abolición en 1430,

la Inquisición Española de 1480 a 1834

la Inquisición Romana de 1184 a 1870.

Instrumentos de Tortura que nunca uso la Inquisición.

La flauta del alborotador. Creada en el siglo XVII. Su primera mención viene de los años 1680-90 de la Republica de Venecia usada contra los desertores de la guerra entre el imperio otomano y la Republica de Venecia.

El aplasta cabeza. Creada en el siglo XIV. Su primera mención viene de 1340 en Alemania. No fue usada por la Inquisición sino por los tribunales germánicos contra los enemigos de algunos príncipes electores.

La cuna de Judas. Creada en el siglo XV. Su primera mención viene de 1450-80 en Francia. Usada por el Parlamento Francés y no por la Inquisición, esta fue abolida en 1430.

La Sierra. Creada en el siglo XV. Su primera mención viene de 1450-70. Usada por el tribunal húngaro contra los musulmanes en el marco de la guerra entre el imperio otomano, el imperio bizantino y el reino de Hungría.

La Pera. Creada en el siglo XV. Su primera mención viene de 1450. Usada por el parlamento francés y no por la Inquisición, esta fue abolida en 1430.

La Capa de la infamia. Creada en el siglo XVII. Su primera mencione viene de Johann Philipp Siebenkees en 1790. Usada por el parlamento de Nuremberg (Protestante) contra ladrones y prostitutas.

La Doncella de Hierro. Creada en el siglo XIX. Creada por ordenes del II Reich como parte de la propaganda anti-católica tomando como base la Capa de la Infamia del siglo XVII por la Nuremberg Luterana.

El tenedor de los herejes, las Botas, la Zarpa de gato y la Jaula de Hierro. Creados en el siglo XV-XVI. Usada por el Parlamento Frances y no por la Inquisición, esta fue abolida en 1430.

Con esto queda claro. Que instrumentos de tortura y cuales no uso la Inquisición Católica. Lo demás, son mentiras. Como diría historiador Nigel Townson:

Las siniestras salas de tortura dotadas de ruedas dentadas, artilugios quebrantahuesos, grilletes y demás mecanismos aterradores sólo existieron en la imaginación de sus detractores. *

Todos los herejes contumaces eran llevados ante la autoridad del estado para ser enjuiciados, con una nota de los inquisidores eclesiásticos rogando a favor del hereje, pero la Iglesia nunca mato a nadie, por eso los anti-católicos jamás pueden citar un solo caso en el cual la Iglesia se haya visto involucrada directamente en la muerte de un hereje.

Ahora bien, se dice que si una mentira se repite lo suficiente constante, y lo suficientemente fuerte, la gente llegará luego a creerla, pero eso no necesariamente siempre es así. Una mentira real quizás nunca llegue ser creída por completo, sin importar la frecuencia, o incluso si en voz alta esta se proclama. Es suficiente con dejar atrás una mala impresión, la gente luego pensara que si cualquier persona siquiera se molesta por proclamar tal mentira o tal hecho, debe de existir una verdad inherente en lo que se promueve. Y esto sucede también con las exageraciones. Tómese una verdad por ejemplo, y yuxtapóngale falsas implicaciones a modo que se distorsiones lo suficientes para que dejen en las mentes falsas impresiones y… “¡abracadabra, patas de cabra!”, tenemos una nueva utopía.

La palabra –Inquisición­­– hoy día repugna al escucharla, el hecho de pronunciarla trae luego a la mente imágenes de intolerancia religiosa, llamas, lamentos y tormentos espantosos. ¿Quién no siente irritado contra un monstruo sediento de sangre y de matanza? Que corazón no se estremece a la vista de horrendos cuadros y pinturas llenos de llamas y rostros agonizantes? Es cuando la mayoría de veces el sentimiento se adueña del juicio y la razón.

Por eso, la apreciación superficial, parcial, e inexacta de los hecho, debe ser remplazado por un examen profundo de la historia, solo así se irán desterrando los mitos y perjuicios sobre el Santo Oficio, la quema de brujas, papas corruptos y las cruzadas. En este sentido Juan Pablo II estimulaba a la profundización teológica a la asunción de las culpas del pasado y la eventual petición de perdón a los contemporáneos en la Exhortación Reconciliatio el paenitentia. Y en otras ocasión decía: “Lo hacemos sin pedir nada a cambio, fuertes solo por el amor de Dios, que ha sido derramado en nuestros corazones (Rm 5,5)”( Carta apostólica Tertio millennio # 33).

Debemos también distinguir de todo esto la inquisición eclesial de las demás inquisiciones. Ha habido 6 clases de inquisiciones contra los herejes.

  1. La del emperador Teodosio el grande en el siglo IV.
  2. La de Carlo Magno en el siglo VIII.
  3. La Germánica del siglo XII
  4. La eclesiástica y la de Venencia en el siglo XIII.
  5. La española a finales del siglo XV.
  6. Y la protestante en el siglo XVI.

Por eso en el dialogo con los anticatólicos es bueno aclarar de que inquisición esta hablando.

Decía Santo Tomas que el pecado de herejía es mas grave y de mas funestas consecuencias que el homicidio, el robo, el sacrilegio, el adulterio, y demás crímenes que la sociedad castiga con severidad. Ninguno de estos pecados separa al hombre de Dios tan radicalmente como la herejía: “En cambio el que calumnie al Espíritu Santo, no tendrá jamás perdón, pues se queda con un pecado que nunca lo dejará.” Marcos 3:29. (BJ).

Ahora bien, cualquier sociedad tiene sus limites en la tolerancia del error, sino cesa de ser sociedad, y toda sociedad tiene inquisiciones, así se llamen, interrogaciones, investigaciones, comisiones, etc. Consecuentemente, aun los filósofos gentiles confesaron de que sin fe y religión no hay sociedad, es decir reunión bien ordenada de hombres. Decía Platón: “El que quita la religión, quita el fundamento de la sociedad humana. (De legibus, lib, 10) “Esta es la base de la republica, y por todo esto, toda impiedad debe ser castigada”. (De republ. 1. 2.).

¿Y cuantos mato la inquisición?

Pues la inquisición no ejecuto a nadie, así como lo lees, sólo juzgaba si se había caído en herejía o no. El delito de herejía era un delito civil, y era el poder político (por potestad del rey) el que ejecutaba. La Inquisición se encargaba de juzgar, no de matar.

Veamos algunas estadísticas en contraste de la propaganda anti-católica exagerada que dice que hubo millones tras millones de decesos por la Inquisición.

En Toulouse de 930 heresiarcas condenados por el inquisidor Bernard Gui entre 1308-1323, solo 42 fueron ejecutados.

En Pamiers de 1318 al 1324 de 64 personas 5 fueron ejecutados.

En 1538 la inquisición de valencia, de 112 convictos, 14 fueron ejecutados.

Entre los años de 1536 al 1794 la inquisición portugués de 31, 000 examinados el 6% fueron entregados al brazo secular, 4% fueron ejecutados, 2% fueron representados en forma de efigie (Una efigie es la representación de una persona en una moneda, pintura o escultura), y fueron quemadas dichas efigies porque dichas personas no se encontraron o ya habían muerto.

De un poco mas de doscientos sentenciados por los tribunales de Italia entre 1580-1582, solo cuatro fueron Ejecutados.

Por tanto y aunque no se puede determinar cifras exactas, podemos decir que aunque si fueron muchos los herejes que murieron en las diferentes inquisiciones, no fueron millones como falsamente dice la leyenda anti-católica.

Otro dato, es que en le época de la Inquisición romana los protestantes trataron a sus oponentes de la misma manera que los católicos, y en ocasiones con una crueldad mas exacerbada, con sesiones de tortura mucho mas prolongada.

Dios te bendiga.

ENTERATE ¡¡¡

la santa inquisicion a la luz de la verdad

La Inquisición en América.

El Tema De La Inquisición

La Inquisición ¿prejuicio anti-católico?

 

de Estudios Biblicos Catolicos, el jueves, 27 de octubre de 2011 a la(s) 22:18 ·

La Inquisición ¿prejuicio anti-católico?

La Iglesia, formada por personas que viven en el mundo, ciertamente se ve afectada por las prácticas del mundo

La Inquisición ¿prejuicio anti-católico?

Está de moda atacar a la Iglesia acusándola de ser la causante de los mayores crímenes de la historia. La Inquisición y Las Cruzadas suelen ser temas favoritos. Es verdad que estas cosas ocurrieron y se deben examinar como parte de la historia sin justificarlas. Pero es totalmente falso e injusto concluir que estos hechos constituyen los mayores crímenes de la historia. Esas acusaciones reflejan el prejuicio anti-católico que prevalece en nuestro mundo actual.

La actual persecución contra la Iglesia nos recuerda a los nazis que acusaban a los judíos de ser los causantes de todas las miserias de Alemania. ¿Acaso era cierto que los judíos cometieron crímenes? Sí, es cierto. Pero no más que los cometidos por los demás alemanes. Todas las etnias han cometido crímenes. ¿Eran los crímenes causados por el hecho de ser judíos? No. No era el judaísmo el causante de los crímenes, ni eran los crímenes de los judíos diferentes a los de cualquier otro grupo. Pero la propaganda Nazi saturó la creencia popular con historias de crímenes cometidos por judíos hasta crear una imagen nefasta. Una imagen que parecía imposible constatar.

Al defender a los judíos, ¿se estaría negando que algunos cometieron crímenes?, ¿se estaría minimizando el mal?. No. Mas bien se estaría haciendo justicia. Dios quiera que todos luchemos contra el crimen, que nunca se justifique un solo abuso contra un ser humano. Pero adjudicar el crimen a una raza o etnia es en si una injusticia que no hace mas que perpetuar el mal.

Una mentira repetida constantemente llega a creerse

El ataque incesante contra la Iglesia Católica ha creado una radical distorsión de la realidad. Los pecados de la Inquisición se han explotado sin análisis crítico con el fin de atacar a la Iglesia. Al escuchar los comentarios de estos modernos inquisitores, parecería que la Iglesia no ha sido mas que una gigante inquisición causante de todos los crímenes de la historia. Esta es la gran mentira que no debemos aceptar.

Ningún católico o persona de buena voluntad debe permitir semejantes ataques. Los eventos de la historia solo se pueden entender en su contexto y utilizando fuentes auténticas. Pero las exageraciones absurdas y las mentiras se han repetido tanto, que la mayoría las cree como hechos históricos.

Para juzgar el pasado hay que conocer la historia y no manipularla o sacarla fuera de contexto

Uno de los casos que con frecuencia se utilizan como paradigma de los horrores de la Inquisición es el famoso juicio contra Galileo. Recientemente recibimos un e-mail reprochando a la Iglesia por haber “torturado y ahogado a Galileo en la época medieval”. Esta acusación, sin embargo, contiene varios errores de base: 1-Galileo no vivió en los tiempos medievales, 2- Galileo no fue torturado, 3- Galileo no fue ahogado ni muerto por violencia sino que murió anciano (76 años) en su casa. Sospecho que el autor del e-mail tomó su información de las historias de Galileo que proliferan en los medios de comunicación.

Una cosa es criticar el juicio en si, otra cosa es atacar a la Iglesia en general. Galileo es católico tanto como lo son sus opositores. Los que atacan a la Iglesia por el caso Galileo no la aman como lo hizo él, pues a pesar de todo, fue católico toda su vida. En fin, es cierto que en el caso de Galileo se cometieron injusticias (reconocidas ya por la Iglesia en el siglo XVIII). Pero Galileo también tenía buenos amigos en la Iglesia (como el Cardenal Roberto Belarmino) y el Papa no firmó la sentencia contra el.

No es nuestra intención justificar ninguna injusticia. Un solo crimen cometido es algo reprobable. Pero cuando se juzga hay que ser objetivo, honesto y mesurado, de lo contrario se cae en el mismo error que se pretende delatar. Hoy no faltan los inquisidores contra la Iglesia católica.

La Iglesia ya ha pedido perdón y hemos visto como hasta el perdón se ha querido manipular como una aceptación tácita de todas las acusaciones tal como las proponen. El siguiente pasaje presenta la posición de la Iglesia sobre el perdón:

El Magisterio eclesial no puede evidentemente proponerse la realización de un acto de naturaleza ética, como es la petición de perdón, sin haberse informado previamente de un modo exacto acerca de la situación de aquel tiempo. Ni siquiera puede tampoco apoyarse en las imágenes del pasado transmitidas por la opinión pública, pues se encuentran a menudo sobrecargadas por una emotividad pasional que impide una diagnosis serena y objetiva…

Esa es la razón por la que el primer paso debe consistir en interrogar a los historiadores, a los cuales no se les pide un juicio de naturaleza ética, que rebasaría el ámbito de sus competencias, sino que ofrezcan su ayuda para la reconstrucción más precisa posible de los acontecimientos, de las costumbres, de las mentalidades de entonces, a la luz del contexto histórico de la época -Documento: Memoria y reconciliación

El pecado no es propio de la naturaleza de la Iglesia

Es necesario saber distinguir entre la naturaleza y el accidente. Por ejemplo: La maternidad es un hermoso don de Dios, su naturaleza es muy buena.

Es cierto que hay muchas madres que cometen graves delitos contra sus hijos. No por eso deja de ser buena la maternidad y al defenderla no estaríamos justificando los delitos, al contrario, el mal se comprende mejor cuando se tiene conocimiento de como las cosas deberían ser.

La prostitución, sin embargo, es mala en su propia naturaleza. Su razón de ser en si misma es contraria a la dignidad humana. No por eso arremetemos contra las prostitutas para apedrearlas. Pero si quisiéramos ayudarles a salir de esa opresión.

La Iglesia es muchísimo más que Inquisición y los inquisitores son muchísimos más que los de la Iglesia

Para apreciar la realidad de las cosas hay que ver el cuadro completo y en proporción. Para ver las cosas en perspectiva hay que entender que la Inquisición no representa sino una mínima porción de la actividad de algunos de los miembros de Iglesia de la época.

Durante la Inquisición habían en la Iglesia multitudes de creyentes viviendo la doctrina del amor del Evangelio. Muchísimos santos y santas entregaban sus vidas por Dios y por el prójimo. La Iglesia tenía infinidad de hospitales, casas para ancianos y pobres…

Las comunidades mendicantes de San Francisco, Santo Domingo y muchas otras llevaban la Buena Nueva hasta los confines del mundo… Muchos católicos, tanto laicos como miembros del clero lucharon para propagar el Evangelio que es amor, paz y justicia en Cristo. Esta es la gracia de Dios, esta es la misión de la Iglesia. ¿Ha visto usted que se honre a la Iglesia por todo esto?

Era aquélla una época que, como en todas, abundaron los crímenes procedentes de todos los sectores. Los procedimientos de la Inquisición eran los medios de la época y, en su esencia, los medios de las épocas anteriores y posteriores. No se justifica. Pero los inquisidores que cometieron injusticias no lo hicieron por ser ellos católicos sino por ser hombres influenciados por el mundo, por tener un corazón duro en que la gracia de Cristo no pudo prevalecer. Esta distinción es esencial.

El mal y las injusticias siempre han ocurrido y no han cesado. ¿Porque se señala la Inquisición? Reitero que estoy de todo corazón opuesto al abuso, a las torturas… Pero también estoy de todo corazón opuesto a que se manipulen estos terribles males para señalar a la Iglesia cuando es precisamente ella la que mas ha hecho por la dignidad del hombre.

Además, no todo lo que hizo la Inquisición fue errado o violento. La inquisición tenía una justa razón de ser como tribunal de justicia que corrigió muchos abusos. El mal de la Inquisición está en que muchos de sus jueces se dejaron influenciar por los métodos de enjuiciamiento y de castigo utilizados universalmente sin considerar que eran contrarios a la doctrina de la Iglesia.

Todos los hombres son pecadores. No por ser miembros de la Iglesia estamos exentos

El pecado ha existido desde Adán y Eva. Los abusos de derechos humanos, particularmente contra los enemigos han sido siempre (y son) la penosa norma en la historia. Nada mas hace falta estudiar la historia de cualquier imperio, de cualquier país, de cualquier raza o de cualquier época para constatarse de ello.

La Iglesia, compuesta de personas que viven en el mundo, ciertamente se ve afectada por las prácticas del mundo. Pero el pecado no es fruto de la Iglesia. Cuando sus hijos pecan, aunque estos sean de la jerarquía, es precisamente por no vivir según su Evangelio, por no ser consecuentes con su vocación bautismal de ser Iglesia.

El pecado se infiltra como contagio en la Iglesia

Ya desde el principio, entre los doce Apóstoles, surgió un traidor. Ya la Iglesia tenía pecadores y escándalos. Jesús nos advirtió: Es imposible que no vengan escándalos; pero, ¡ay de aquél por quien vienen! (Lucas 17:1).

Obviamente Jesús no justifica el pecado, pero nos advierte que aún en la Iglesia somos vulnerables y siempre habrá buen fruto y cizaña creciendo juntamente (Cf Mt 13:25-40). ¿Es la Iglesia la causante de la cizaña?. No. Su doctrina y su gracia no fomentan cizaña alguna. Es el enemigo, el que opera en el mundo, quien penetra y la siembra.

Ciertamente debemos de renunciar al pecado y sacarlo de entre nosotros. No podemos justificarlo. Ciertamente los católicos son influenciados por el mundo y caen muchas veces en lo mismo que hace el mundo. Pero ¡mucho cuidado de no condenar a la madre buena por lo que hacen los hijos réprobos!

La Iglesia es santa por su naturaleza, santa en virtud de su Cabeza que es Cristo.

La Iglesia es su Cuerpo Místico. En ella se encuentran todos los medios para la santidad. Su doctrina es santa. De ella recibimos la gracia para vivir el amor y el perdón. El pecado de sus miembros no restan verdad a lo dicho. Solo demuestra que ellos no supieron vivir a la altura de su vocación. Los que quieren ver pueden descubrir en la multitud de santos los efectos de la gracia que la Iglesia comunica a aquellos que la saben recibir.

La Iglesia, a través de los siglos, ha sido el principal agente en la toma de conciencia sobre los derechos humanos y en los esfuerzos por su implementación. La Iglesia se ha dedicado a través de los siglos ha enseñar el camino del amor divino que recibe de Cristo. Multitudes de hombres, mujeres y niños se han entregado a servir a Dios y a sus hermanos inspirados y fortalecidos como miembros de la Iglesia.

¿Qué hacemos hoy día? ¿Qué diremos de nuestro siglo? La Inquisición se queda muy pequeña en comparación con los genocidios de nuestro tiempo. ¿Cómo podemos reclamarle a los que vivieron en otro siglo por sus crímenes si nosotros mismos aceptamos la masacre actual de millones de niños inocentes?

Conclusión

Reflexionar sobre los males del pasado, dentro y fuera de la Iglesia, nos debería ayudar a valorar más la verdad eterna de la doctrina de la Iglesia que brilla ante la razón y nos reta a buscar nuestra propia conversión y a luchar por eliminar las atrocidades de hoy día.

Aún desde un punto de vista puramente humano, podemos constatar cuanto necesitamos a la Iglesia, pues ¿quién es hoy día la voz que clama por los no nacidos, los ancianos, los inmigrantes, los presos, por los que no tienen voz