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4 ocasiones en las que Dios mandó hacer imágenes

Por: Editor de ChurchPOP

Si tenemos entre nuestros familiares o amigos cercanos a algún protestante, lo más probable es que alguna vez nos haya dicho que los católicos hacemos mal en tener tantas imágenes. Es normal que, con la mejor intención del mundo pero con mucho desconocimiento de las escrituras, esta persona nos haya mostrado aquél famoso pasaje en el que Dios “prohíbe” la construcción de imágenes:imagenes-arca-700x438

“No te harás ninguna escultura y ninguna imagen de lo que hay arriba, en el cielo, o abajo, en la tierra, o debajo de la tierra, en las aguas. No te postrarás ante ellas, ni les rendirás culto, porque yo soy el Señor, tu Dios, un Dios celoso, que castigo la maldad de los padres en los hijos, hasta la tercera y cuarta generación, si ellos me aborrecen”. Éxodo 20, 4-5

Sobre este pasaje volveremos más tarde, ya que quisiéramos centrarnos en un dato curioso que los protestantes suelen pasar por alto: ¡Dios mandó hacer imágenes!

He aquí 4 ocasiones en las que Dios mandó a hacer imágenes:


1) Éxodo 25, 16-22

“En el arca pondrás las tablas del Testimonio que yo te daré. También harás una tapa de oro puro, de ciento veinticinco centímetros de largo por setenta y cinco de ancho, y en sus dos extremos forjarás a martillo dos querubines de oro macizo. El primer querubín estará en un extremo y el segundo en el otro, y los harás de tal manera que formen una sola pieza con la tapa. Ellos tendrán las alas extendidas hacia arriba, cubriendo con ellas la tapa; y estarán uno frente a otro, con sus rostros vueltos hacia ella. Después colocarás la tapa sobre la parte superior del arca, y en ella pondrás las tablas del Testimonio que yo te daré. Allí me encontraré contigo, y desde allí desde el espacio que está en medio de los dos querubines, yo te comunicaré mis órdenes para que se las transmitas a los israelitas“.

2) Números 21, 8-9

“Y el Señor le dijo: ‘Fabrica una serpiente abrasadora y colócala sobre un asta. Y todo el que haya sido mordido, al mirarla, quedará curado’. Moisés hizo una serpiente de bronce y la puso sobre un asta. Y cuando alguien era mordido por una serpiente, miraba hacia la serpiente de bronce y quedaba curado”.
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3) 1 de Reyes 6, 23-27

En el lugar santísimo hizo dos querubines de madera de olivo; cada uno medía cinco metros de altura. Las alas de primer querubín medían dos metros y medio cada una, de manera que había cinco metros desde el extremo de una de sus alas hasta el extremo de la otra. El segundo querubín medía también cinco metros; los dos querubines tenían la misma dimensión y la misma forma: uno y otro medían cinco metros de altura. Salomón puso los querubines en medio del recinto interior. Estos tenían las alas desplegadas: un ala del primer querubín tocaba el muro y un ala del segundo tocaba el muro opuesto; y las alas extendidas hacia el centro de la Casa se tocaban una con otra”.

4) 1 de Reyes 7, 28-30

“Estaban hechos de la siguiente manera: tenían unos paneles encuadrados en un armazón; sobre esos paneles había figuras de leones, de toros y de querubines, y lo mismo sobre el armazón. Tanto arriba como abajo de los leones y toros había unos adornos en bajorrelieve. Cada soporte tenía cuatro ruedas de bronce, con ejes también de bronce, y refuerzos en sus cuatro patas. Estos refuerzos estaban fundidos debajo de los recipientes de agua, sobre el lado opuesto a los bajorrelieves”.

 

Entonces… ¿qué hay del famoso pasaje de Éxodo 20, 4-5?

Dicen que un texto fuera de contexto es un pretexto. Así que analicemos el contexto de ese pasaje.
En primer lugar notemos que esta supuesta prohibición está en el capítulo 20 de Éxodo; sin embargo, 5 capítulos después vemos a Dios mandando a construir querubines de oro. ¿Se dieron cuenta? El mismo Dios que en un principio supuestamente prohibió construir imágenes de lo que hay “arriba en el cielo” ahora manda a hacer estatuas de querubines, criaturas del cielo. Eso se debe a que cuando Dios en un principio prohíbe lo de las imágenes, lo hace con un fin: Él conocía que el pueblo al que se dirigía podría construir una imagen y decir ‘esta imagen es mi dios’. De hecho, eso ocurrió con Israel; construyeron un becerro de oro para adorarlo y dijeron Este es tu Dios, Israel, el que te hizo salir de Egipto‘. (Éxodo 35, 4). ¡Qué terrible!

En cambio, las imágenes que Dios mandó construir, así como las imágenes que los católicos usamos en nuestras Iglesias, sirven para el culto pero nunca serán consideradas dioses.
Hasta la imagen más hermosa de nuestro Señor siempre será una representación y nunca Dios mismo.

 

¿Prohibe la Biblia las Imágenes?

Basándose en una interpretación literal de Éxodo 20, 4 y Deuteronomio 4,16 condenan todo tipo de imágenes. Como católicos estamos en la obligación de dar razones de nuestra fe a todo el que nos lo pida, y por tanto aclarar este tema tan polémico.

El Concepto de Adorar en las Escrituras:

-El principal problema viene con el concepto de Adorar, pues los grupos proselitistas creen que adorar es prender velas, poner flores a una imagen, arrodillarse ante ella, besarla todo eso para ellos es adorar, sin embargo este no es el concepto bíblico de la adoración.

-Hemos de decir en primer lugar que si ellos creen que adorar es prender velas, poner flores , arrodillarse y besar una imagen, entonces ellos no adoran nunca a Dios, pues esas cosas ellos no las hacen, ¿cómo adoran a Dios? ¿es distinto el concepto de adorar para ellos que para nosotros? Evidentemente no, sino que en este tema el prejuicio hacia todo lo que es católico es muy grande. La biblia nos muestra que es adorar en diversos pasajes, me centraré en el del Becerro de Oro que creo es el más claro:

Cuando el pueblo vio que Moisés tardaba en bajar del monte, la gente se congregó alrededor de Aarón, y le dijeron: Levántate[a], haznos un dios que vaya[b]delante de nosotros; en cuanto a este Moisés, el hombre que nos sacó de la tierra de Egipto, no sabemos qué le haya acontecido. Y Aarón les dijo: Quitad los pendientes de oro de las orejas de vuestras mujeres, de vuestros hijos y de vuestras hijas, y traédmelos. Entonces todo el pueblo se quitó los pendientes de oro que tenían en las orejas y los llevaron a Aarón. Y él los tomó de sus manos y les dio forma con buril, e hizo de ellos un becerro de fundición. Y ellos dijeron: Este es tu dios, Israel, que te ha sacado[c] de la tierra de Egipto. Cuando Aarón vio esto, edificó un altar delante del becerro[d]. Y Aarón hizo una proclama, diciendo: Mañana será fiesta para el Señor. Y al día siguiente se levantaron temprano y ofrecieron holocaustos y trajeron ofrendas de paz; y el pueblo se sentó a comer y a beber, y se levantó a regocijarse.
Éxodo 32, 1-6

En este pasaje se nos detalla exactamente que es adorar: “Reconocer una estatua como dios y por tanto ofrecerle sacrificios, concretamente de holocaustos y ofrendas de paz”.
En el AT la adoración esta muy relacionada con los sacrificios, así vemos como se ofrecen sacrificios a Moloc, dios pagano (Lev 18,21 y Jeremías 32,35) y a Baal  también otro dios pagano (Jeremías 19,5). Pero el mismo Yavhé en el AT ordena como se le debe dar culto es decir adorarle, mediante sacrificios como holocaustos, ofrendas y sacrificios de expiación (Gen 4,4 , Éxodo 29,38, Num 5,6). Es decir el concepto de ofrecer sacrificios no se puede separar del de adoración. En el NT estos sacrificios serán sustituidos por el sacrificio de Cristo en la Cruz, solamente ofrecemos a Cristo en la Cruz como sacrificio, una vez para siempre, luego entonces no adoramos a nadie más que a Dios según el concepto bíblico de adoración.

Por otro lado, ningún católico cree que las estatuas sean dioses, pues el mero acto de creer esto haría estemos ofreciendo sacrificios a estas imágenes todos los días. Por otro lado la Biblia en ninguna parte condena el prender velas, poner flores o dar besos a una estampa, imagen o estatua.

¿Pero entonces que quiere decir Éxodo 20,4 y Deuteronomio 4,16? Para poder entender esto es necesario irse al contexto, es decir leer el resto de versículos: si leemos el versículo 3 del Éxodo vemos como habla de “otros dioses” es decir las imágenes que prohíbe son de otros dioses, deidades paganas, algo comprensible si nos damos cuenta que en ese tiempo el pueblo de Israel estaba rodeado de pueblos paganos muy idolátricos y era fácil cayeran en idolatría.  En Deuteronomio 4 pasa similar , leyendo a partir del versículo 19 vemos habla de adorar y de un Dios celoso, es una advertencia a no representar a otros dioses paganos. Es en ese sentido en el que debe leerse y no en un sentido fundamentalista de absoluta prohibición de cualquier imagen.

La Biblia testimonio a favor de las Imágenes:

Es innegable que en la Biblia hay evidencias de que se pueden hacer imágenes veamos los principales argumentos que podemos esgrimir a favor de las mismas:

Harás igualmente dos querubines de oro; los harás de oro labrado a martillo, en[l] los dos extremos del propiciatorio.
Exodo 25,18

Es decir, en el arca, en los extremos del propiciatorio Dios manda fabricar dos querubines, o sea dos ángeles, como imágenes representativas. Si Éxodo 20,4-5 fuera interpretado literalmente y no pudiéramos hacer “imágenes de lo que hay en el cielo” entonces aquí existiría una contradicción pues no podríamos hacer imágenes de querubines porque estos están con Dios en el Cielo, por tanto esta cita demuestra que no esta prohibido tener imágenes representativas de ángeles.

Y el Señor dijo a Moisés: Hazte una serpiente abrasadora y ponla sobre un asta; y acontecerá que cuando todo el que sea mordido la mire, vivirá.
Números 21,8

Este pasaje es muy importante, Dios manda hacer una imagen de una serpiente y a través de esta actuará su poder, no es la imagen la que cura sino el poder de Dios a través de la Imagen. Con el tiempo esta imagen se convierte en ídolo y es destruida (2Reyes 18,4) pero eso fue 800 años después y tras haber sido adorada. Es entendible que una imagen puede ser adorada y entonces pasa a ser un ídolo pero eso no significa que la finalidad inicial fuera mala, por tanto el hacer una imagen representativa no es prohibido, la finalidad que se le de es lo condenable, no el objeto en si.
Esta cita debe ser entendida conforme al NT, pues la serpiente en lo alto es usada por Cristo en los evangelios como prueba y evidencia de su misión salvífica:

Y como Moisés levantó la serpiente en el desierto, así es necesario que sea levantado el Hijo del Hombre, 15 para que todo aquel que cree, tenga en El[g] vida eterna.
Juan 3,14-15

Si la imagen de serpiente hubiera sido algo malo el Señor nunca lo habría usado como signo o prueba de su misión salvífica, el se compara a la serpiente, para enseñarnos que con su muerte en la Cruz, cuando el es levantado a lo alto, salvara a todos los hombres.
Es decir que Jesús les habla a sus discípulos de su Crucifixión y como con ella salvara a los hombres de la misma manera que Moisés los salvo levantando la serpiente. El mismo San Pablo es muy probable que se remitiera a este pasaje cuando escribe a los gálatas:
 ¡Oh, gálatas insensatos! ¿Quién os ha fascinado[a] a vosotros, ante cuyos ojos Jesucristo fue presentado públicamente como crucificado? 
Gálatas 3,1

Es interesante saber que San Pablo usa la palabra griega προγράφω que significa “representar o retratar” así que es muy posible se este refiriendo a un crucifijo del Señor, como elemento de enseñanza hacia los Gálatas, pues “las imágenes son el Evangelio de los pobres”. Por tanto el NT evidencia que se puede representar a Cristo crucificado para recordarnos que al ser “elevado en alto como la Serpiente” nos salvo.

Luego talló todas las paredes de la casa en derredor con grabados de figuras de querubines, palmeras y flores abiertas, el santuario interior y el exterior.
1Reyes 6,29

La boca de la pila dentro de la corona en la parte superior medía un codo, y su boca era redonda como el diseño de un pedestal, de un codo y medio; también en su boca había entalladuras, y sus bordes eran cuadrados, no redondos.
1Reyes 7,31

Estas citas demuestran claramente como el templo de Salomón tenía esculturas, de querubines, palmeras, flores, etc. Pero no solo el templo también se podían encontrar estas imágenes en : la tienda sagrada ( Exodo 25,33-36) los capiteles del templo ( 1Reyes 7,18-20) el techo del templo ( 2Cronicas 3,5) las puertas del templo (2Cronicas 3,7) en las vestiduras sacerdotales (Exodo 28,33-34).

Incluso podemos encontrar imágenes con rostro humano también permitidas en las Escrituras:
Y había esculpidos[v] querubines y palmeras; una palmera entre querubín y querubín, y cada querubín tenía dos caras: 19 cara de hombre hacia la palmera por un lado y cara de leoncillo hacia la palmera por el otro lado; estaban esculpidos alrededor de todo el templo. 
Ezequiel 41,18-19

En el futuro templo de Israel que ve el profeta Ezequiel, relata que uno de los querubines tenia cara de hombre, esto es “rostro humano”. Esta evidencia bíblica es más que suficiente para tener en los templos católicos imágenes de santos.

Moisés llamó a Bezaleel, a Aholiab y a todo hombre de talento en cuyo corazón había puesto Dios sabiduría, todo hombre a quien su corazón le movió a venir a la obra para trabajar en ella. 3 Ellos recibieron de Moisés todas las ofrendas que los hijos de Israel habían traído para la obra del servicio del santuario, a fin de hacerla. Y ellos seguían trayéndole ofrendas voluntarias cada mañana
Exodo 36,2-4

Aquí junto con Éxodo 31,1-9 y Éxodo 38,22-23 vemos como Dios dota a los artistas con talentos, conocimiento y sabiduría para realizar imágenes y adornos para su templo. ¿si Dios prohibiera imágenes acaso daría estos dones a los hombres para hacerlas?

-Finalmente podemos citar que en el NT el Dios invisible se hizo representable, esto es visible, y por tanto podemos tener imágenes de él. Esto es gracias a que Cristo se encarno como hombre y vino a la Tierra, dándonos así un rostro con el que quedarnos y un rostro con el que poder representar al Creador del universo, único y verdadero Dios:

El es la imagen del Dios invisible, el primogénito[o] de toda creación
Colosenses 1,15

El es[f] el resplandor de su gloria y la expresión[g] exacta de su naturaleza, y sostiene[h] todas las cosas por la palabra de su poder
Hebreos 1,3

Las imágenes en los primeros siglos del cristianismo


Para este punto citare lo que en su momento escribí en mi libro de apologética “Fundamentos bíblicos del Catolicismo” (disponible en amazon : https://www.amazon.com/Fundamentos-B%C3%ADblicos-del-Catolicismo-Sacramentos/dp/1539701115/ref=sr_1_1_twi_pap_2?ie=UTF8&qid=1496995166&sr=8-1&keywords=jesus+urones   ).

Podemos decir que durante los tres primeros siglos hasta la libertad de culto concedida por el emperador Constantino son las catacumbas y los sarcófagos cristianos donde podemos encontrar las primeras imágenes, frescos o pinturas. A partir del siglo IV, a medida que se van haciendo templos e iglesias, podemos ver ya en ellas imágenes y pinturas, Sin embargo, de las que aquí vamos a tratar son de las pinturas que encontramos en catacumbas y sarcófagos. Estas representaciones son bastantes comunes, siendo los temas dibujados casi siempre los siguientes: misterios de la fe cristiana, paloma, pez, ancla, Cristo, buen pastor, la Virgen, Noé, Moisés, escenas del AT, etc.
Podemos destacar las siguientes:

La iglesia de Dura Europos, en Irak, tiene un baptisterio lleno de imágenes cristianas. En esta Iglesia podemos ver la imagen de una mujer cogiendo agua de un pozo, algunos expertos ven en esta pintura a la Virgen, otros creen que es la mujer samaritana. En esa misma ciudad también existía una sinagoga decorada con pasajes del AT. Esa ciudad fue totalmente destruida en el año 256 d.C.

La imagen de la Virgen con el niño en las catacumbas de Santa Priscila fechada a inicios del siglo III es posiblemente la primera imagen de la Virgen de la que tenemos referencia.
Cristo como orante y la Virgen con el niño, están en un fresco de las catacumbas de Santa Priscila y se remontan al siglo III.

En la catacumba de los santos Marcelino y Pedro existe un fresco donde se representa a la mujer del Evangelio que tiene derrame de sangre y quiere tocar a el Maestro. Esto es de principios del siglo IV.

La imagen del buen pastor en las Catacumbas de Santa Priscila es del siglo III.

Dios os bendiga 
Jesus Urones

El triste asunto de confundir Ídolos con Imágenes, Éxodo 20,4

Los protestantes dicen que las imágenes son malas y ellos se basan en
Éxodo 20,4.

Pero Dios que fue el que prohíbe.
También las manda hacer.
Éxodo 26,1
Para ponerlas dentro del santuario donde el iba a habitar.

No te harás imágenes de la tierra..
Y donde viven las serpientes??
Y que le manda dios a hacer a moisés
Números 21,4_9
Una serpiente de bronce
Y al ver esa imagen sanarian.

Así es que el problema son los protestantes y su tergiversación y eso los  confunde.
No entienden la diferencia entre un ídolo y una imagen..

Un ídolo es un falso Dios.
Una imagen es una representación de algo.

Y ese es el problema del pueblo de israel que siempre caían en el pecado de la idolatría confundiendo una imagen con Dios.

Podemos ver el becerro de oro y comprobarlo en .
Segunda de reyes 18,4

Esa serpiente el rey ezequías la manda a destruir porque el pueblo de israel empezó adorarla osea a quemar incienso.

No es la imagen sino el confundir la imagen con Dios y eso es lo malo.

Pero los protestantes te sacaran el salmo 115.
Pero si vez el salmo 115,4
Habla de ídolos osea falsos dioses..
Fabricados por los hombres
Tienen ojos pero no ven tienen boca pero no hablan.
Ahí es donde Dios les reprocha de confundir una imagen con el..
Y les advierte
Deuteronomio 4,15.

Ademas el templo de los judios osea el templo de Dios construido por Salomón era un templo lleno de imágenes..
Segunda crónicas 3,1_17
Y en ese templo Dios asistía mucho y ahí enseñaba..

Y si ustedes protestantes existieran en el tiempo de jesus ya estarian regañando a jesus.

Pero el problema de los protestantes que ellos son expertos en mal interpretar la biblia….
Y el protestante no ha entendido la diferencia entre imágenes e ídolo.y hace ver a dios como si fuera un mentiroso.

Génesis 1,27
Estamos hechos a imagen y semejanza de Dios.
Acaso la creación de Dios es mala osea nosotros.

¿La Iglesia Católica cambió los mandamientos?

¿La Iglesia Católica cambió los mandamientos?

Autor: Raúl Alonso | Fuente: Curso de Apologética

Como algunos sabrán participo haciendo Apologética (defensa de la Fe 1 Pe 3,15) en algunos foros en la web, y veo con gran preocupación que el tema sobre imágenes es uno de los temas más usados por las sectas para reclutar católicos mal formados. Y de hecho veo con tristeza, que una vez convencidos del “error e idolatría católica” son los mas acérrimos anticatólicos y usan la misma estrategia para atacar y demostrar nuestra supuesta idolatría.

No sé si fue “Diosidencia” (casualidad creada por Dios) pero realmente tenia y sentía una urgencia de tratar este tema, y bueno veo me “toco” desarrollarlo para ustedes en este curso.

Muchos católicos se quedan con la catequesis que recibimos de niños en preparación para nuestra primera comunión, y no se preocupan por estudiar más sobre nuestra vasta fe, de hecho acepto que en una época de mi vida en la que fui menos que católico tibio, si alguien me hubiera enseñado algunos versículos que al ser tergiversados pareciera la Santa Iglesia permite la  idolatría tal vez, tal vez me hubiera puesto a dudar de la fe; Sin embargo Dios no lo permitió y en mi regreso a la Fe, me he deleitado con los argumentos para defender lo que creemos y hacemos.

Vayamos al tema:

Éxodo 20,4 No te harás escultura ni imagen alguna ni de lo que hay arriba en los cielos, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en las aguas debajo de la tierra.
5 No te postrarás ante ellas ni les darás culto, porque yo Yahveh, tu Dios, soy un Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me odian,

Aquí vemos a San Juan Pablo II besando un crucifijo, y una imagen de la Virgen María y a San Juan Diego hincado ante ella.

Este es el típico versículo que nos muestras los protestantes para demostrarnos que no debemos de tener imágenes. Y vaya que al leerlo resulta que esta ahí en la Biblia, es claro no? Como es posible que tengamos esculturas, imágenes, crucifijos, Ángeles, etc.?!!

La Iglesia que funda Jesús en Mateo 16,18-19 no se equivoca en aspectos doctrinales, y es obvio que no es la primera vez que alguien ve estos versículos.

La Biblia es un compendio de libros que se escribió por personas inspiradas por Dios (hagiógrafos) y para entenderla correctamente se deben de considerar el contexto histórico de cuando se da la enseñanza divina, el objetivo del mensaje, el estilo literario, el idioma original, etc. Nosotros los católicos tenemos siglos estudiando y explicando la Escritura y créanme que siempre encontraran la respuesta a sus dudas, a diferencia de las 33,000 denominaciones protestantes que cada división interpreta la Escritura según el pastor en turno. Nosotros contamos con el Magisterio de la Fe quien es el órgano que nos ayuda a mantener una sola interpretación acorde con la Sagrada Tradición dada en la sucesión apostólica y por supuesto la Biblia. (2Pe 1,20)

Vayamos pues a explicar:

Las imágenes y el hombre

Los hombres fuimos creados para admirar la belleza que Dios creo para nosotros, nos dio la sensibilidad de ver, disfrutar y crear obras artísticas. Lo vemos desde la prehistoria con las pinturas rupestres, incluso vemos imágenes en la poesía, en la narración de la historia, en esos escritos épicos, en libros como la Ilíada y la Odisea, etc. Invariablemente el cerebro humano crea imágenes, aun en aquellos que no tienen el sentido de la vista.

Es innegable pues que los hombres realizamos imágenes sobre los temas que disfrutamos o sobre aquellos que queremos dejar una huella. Se comprueba en las pirámides, en las obras artísticas de los pintores, en las esculturas griegas, al ver los frescos mayas, etc.

Las imágenes se forman en nuestra mente siempre que estamos leyendo algo, o escuchando una narración, esto es inherente al ser humano. Incluso los anticatólicos se forman imágenes al leer la Biblia. Negarlo es solo necedad.

¿Se imaginan los discípulos de los Apóstoles cuando les contaban sobre Jesús?, ¿Creen que no se hacían imágenes en su mente de como era? o sobre el entorno en donde vivió. Si alguno de ustedes ha tenido la oportunidad de estar en Tierra Santa me imagino debe de ser emocionante el pensar que ahí estuvo Jesús hace 2,000 años.

El contexto histórico

El pueblo elegido se encontraba en la época de bronce, a diferencia de todas las tribus en el mundo, ellos por revelación de Dios debían de creer en UN SOLO Dios, todos los demás eran politeístas, había dioses para toda ocasión, aquí en México para la lluvia, dios de la guerra, dios de la guerra, etc. para los contemporáneos de los judíos era de igual manera, se encontraban los dioses Bel y Marduc (Jeremías 6,23-27), y una enorme serpiente que fue destruida por el profeta Daniel (14, 23-27): al igual, que Moloc, dios de los amonitas con cabeza de toro y cuerpo de hombre ( 1 Reyes 11,7), Dagon, ídolo de los filisteos con figura humana hasta la cintura, y terminando en forma de cuerpo de pez (1Samuel 5,4), El becerro de oro, construido por Aarón y los hebreos durante el éxodo (32,1-8). Mélec, que significa ”rey”, y se aplica en el Antiguo Testamento como título a varios dioses legendarios (Isaías 57,9), la “diosa reina del cielo” en Egipto (Jeremías 44, 16-19), al lado de Astarté, diosa cananea de lo fertilidad, Milcom, otro ídolo de los amonitas , Quemos dios de Moab ( 1 Reyes 11, 57), la estrella del dios Refán (Hechos 7,43), Zeus y Hermes para los griegos (Hechos 14,11-12), además de muchos dioses del Canaán (Salmo 106, 38), y de otros pueblo paganos (Jueces 10,6).

Las instrucciones de Dios en este caso deben ser entendidas en su contexto original. Los israelitas están saliendo de Egipto donde han morado ya por cuatro siglos en medio de una cultura que asignaba a las imágenes las cualidades y el poder de los dioses que representaban. En esas circunstancias es que Dios condena el estilo pagano de adorar las imágenes, tan común en Egipto, una sociedad bien conocida por su religiosidad pagana. El mandamiento no afirma que todas las imágenes sean inherentemente malignas, tampoco priva a los fieles de usarlas apropiadamente en la adoración y en la liturgia como comprobaremos luego al estudiar la construcción del Tabernáculo de Israel, construido por los mismos israelitas siguiendo las instrucciones de Dios. Resulta claro, al leer el relato completo del Éxodo -así como otras partes de la Escritura- que lo abominable no son las imágenes por sí mismas sino el adorarlas como si fueran dioses

El mensaje de Dios

Bajo el contexto histórico explicado arriba, Dios dice lo siguiente:

Éxodo 34
14 No te postrarás ante ningún otro dios, pues Yahveh se llama Celoso, es un Dios celoso.

Bueno es claro que Dios quiere hacer énfasis en el hecho de que solo un Dios hay, solo a El hay que adorarle, a NADIE mas. Sabemos los católicos que a la Virgen y Santos se les VENERA no se les debe de adorar.

Y para negar ROTUNDAMENTE cuando los anticatólicos nos acusan de adorar imágenes, aquí las definiciones:

Adoración
Latín: ad  orare (rezar) 
Acto de religión por el cual Dios es reconocido como el único digno del honor supremo, por ser infinitamente perfecto, tener dominio supremo sobre todos los hombres y el derecho a la sumisión y entrega total de todos los seres. La adoración es un acto de la mente y la voluntad que se expresa en oraciones, posturas, actos de reverencia, sacrificios y con la entrega de la vida entera. No confundir con devoción. Es el culto de LATRIA.

Veneración: Honor que se da a los santos. Ellos, en virtud a su unión con Dios en el cielo, interceden por nosotros en la tierra, nos dan ejemplo y pueden ministrarnos las gracias de Dios. Ellos nos guían en el camino a la santidad, ayudándonos a crecer en virtud. Es el culto de DULIA, y a la Virgen de damos un culto de HIPERDULIA ya que es la creatura más perfecta jamás hecha por Dios, y aun así es una gota en el mar de Dios.

Ahora veamos de nuevo Éxodo 20

Pero veamos el versículo anterior, el cual los protestantes lo omiten al mostrarnos “nuestro error” al tener imágenes y esculturas.

Éxodo 20
3 No habrá para ti otros dioses delante de mí.
4 No te harás escultura ni imagen alguna ni de lo que hay arriba en los cielos, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en las aguas debajo de la tierra.
5 No te postrarás ante ellas ni les darás culto, porque yo Yahveh, tu Dios, soy un Dios celoso, que castigo la iniquidad de los padres en los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me odian,
6 y tengo misericordia por millares con los que me aman y guardan mis mandamientos.

Se entiende mejor ¿verdad? El mensaje va claramente para evitar que se adore a otros dioses, recordemos que al dar los mandamientos a Moisés, el pueblo estaba adorando un becerro de oro.

Habrá protestantes que nos dirán que lo acomodamos para seguir en el error.

Ok veamos pues el Idioma original

Pero cada vez que se refiere a un ídolo, o a una imagen idolátrica, se usa Pesel.

Un dato curioso:

El Salmo 74 habla de que en el templo de Jerusalén hay esculturas talladas, pero no idolátricas, ya que se usa la palabra “pittúach“, pero, (cosa curiosa), la Reina Valera no la traduce como “escultura“:

Refiriéndose a la desolación del Templo Sagrado de Jerusalén, el salmista, con dolor exclama:

Salmo 74, 6 “Y hasta las esculturas (pittúach) a una destruyeron con hachas y martillos“.

Así lo pone la Reina Valera:

Salmo 74, 6 “y ahora con hachas y martillos han quebrado todas sus entalladuras

En lugar de “escultura”, colocaron “entalladura”.

En síntesis, podemos afirmar:

1- Dios prohíbe el uso de ídolos (pesel), mas no el uso de imágenes (ni tselem ni pittúach).

2- Imagen e ídolo en las Escrituras son dos cosas diferentes, ya que existen tres vocablos para designar esas realidades. Lo que Dios prohíbe son los pesel y darles cultos, nunca ha prohibido ni los tselem ni los pittúach

3- Es completamente falso que ídolo e imagen religiosa sean lo mismo…ya que en las Escrituras se usan vocablos diferentes para ello.

¿Queremos más evidencia?

Dios nunca se contradice, eso lo sabemos muy bien. Entonces ¿Porque Dios ordena hacer ESCULTURAS? Y más de Ángeles que sabemos están en el cielo.

El Arca de la alianza llevaba dos ángeles

Exodo 37,7.Hizo igualmente dos querubines de oro macizo; los hizo en los dos extremos del propiciatorio;

EXODO 25, 18 Dios manda poner 2 estatuas de querubines en el templo.

“Harás dos querubines de oro macizo; los harás en los dos extremos del propiciatorio,
haz el primer querubín en un extremo y el segundo en el otro.”

NUMEROS 21, 8-9: Dios manda construir una serpiente de madera.

8 Y dijo Yahveh a Moisés: “Hazte un Abrasador y ponlo sobre un mástil. Todo el que haya sido mordido y lo mire, vivirá.”
9 Hizo Moisés una serpiente de bronce y la puso en un mástil. Y si una serpiente mordía a un hombre y éste miraba la serpiente de bronce, quedaba con vida.

1 REYES 6, 23-25 Salomón construye 2 querubines en el templo.

23 Hizo en el Debir dos querubines de madera de acebuche de diez codos de altura.

2 CRONICAS 3, 7-10 Templo decorado con imágenes. 

Me preguntaran: ¿Y el crucifijo? Algunos protestantes me han llamado blasfemo por portar mi crucifijo, o me dicen que traigo a un Jesús muerto, yo solo cito la Biblia

I Cor 1,23 nosotros predicamos a un Cristo crucificado: escándalo para los judíos, necedad para los gentiles;

¿Que dice la Santa Iglesia Católica sobre las imágenes?

“Como el Verbo se hizo carne asumiendo una verdadera humanidad, el cuerpo de Cristo era limitado (cf. Cc. de Letrán en el año 649: DS 504). Por eso se puede “pintar” la faz humana de Jesús (Ga 3,2). En el séptimo Concilio Ecuménico (Cc de Nicea II, en el año 787:DS 600-603) la Iglesia reconoció que es legítima su representación en imágenes sagradas.

Juan 14:9 “Le dice Jesús: “¿Tanto tiempo hace que estoy con vosotros y no me conoces Felipe? El que me ha visto a mí, ha visto al Padre. ¿Cómo dices tú: “Muéstranos al Padre”?”

Una imagen del Siglo III

Las primeras comunidades cristianas representaban al Salvador del mundo con imágenes del Buen Pastor; mas adelante aparecen las del Cordero Pascual y otros iconos representando la vida de Cristo. Las imágenes han sido siempre un medio para dar a conocer y transmitir la fe en Cristo y la veneración y amor a la Santísima Virgen y a los Santos. Testigo de todo esto son las catacumbas donde aun se conservan imágenes hechas por los primeros cristianos. Estas imágenes dan testimonio de su fe y del uso de las imágenes. La que ves a la derecha es la Virgen con el Niño y un profeta. Es de la catacumba de Santa Priscila, principio del siglo III.

Datos históricos

El Diccionario Oxford de la Iglesia Cristiana de acuerdo en cuanto a la fecha: “Las pinturas de las catacumbas, algunas de las cuales datan de finales de Siglo II., Son las imágenes cristianas más antiguas, y después del período de las persecuciones de las imágenes sagradas llegó a jugar un aumento parte en el culto .” (editado por FL Cruz y EA Livingstone, 2nd ed., Oxford Univ. Press, 1974, página 691, “Imágenes”).

“Estas representaciones de Cristo, de los santos, y de los eventos bíblicos se encuentran en las catacumbas y otros lugares de enterramiento, en sarcófagos y lápidas, en casas particulares, en las tazas y ringsm sello y (a pesar de la prohibición del Consejo de Elvira en el 305 Esta prohibición parece haber sido limitada, sin embargo, imágenes de Cristo…) en las paredes de las iglesias, especialmente detrás del altar Las primeras imágenes de la Virgen con el niño se siglos en las catacumbas romanas, y se trazan en parte por el Rossi de Cavaliere (Imatges Scelte, 1863) a la tercera y segunda. “(Philip Schaff, Historia de la Iglesia Cristiana, volumen III: Nicea y Post-Nicea cristianismo, 5th ed, 1910,página 572)

Las catacumbas son la cuna de todo el arte Cristiano. Desde su descubrimiento en el siglo dieciséis – el 31 de mayo de 1578, un accidente reveló parte de las catacumbas en la Vía Salaria – y la investigación de sus contenidos que se ha desarrollado permanentemente desde entonces, nos permite reconstruir una idea exacta de las pinturas que las adornaban. Es un mito (defendido entre otros por Erasmo), que los primeros Cristianos tuvieran cualquier clase de prejuicio contra las imágenes, pinturas o estatuas, y ha sido disipado abundantemente por todos los estudiantes de arqueología Cristiana. La idea de que debieron haber temido el peligro de la idolatría entre sus nuevos conversos es refutado en la forma más simple por las pinturas y aún las estatuas, que permanecen desde los primeros siglos. Aún los Cristianos Judíos no tenían razón para tener prejuicios contra las pinturas, como hemos visto; menos aún tenían las comunidades Gentiles ningún sentimiento tal. Ellos aceptaban el arte de su tiempo y lo usaban, tanto como una comunidad pobre y perseguida podía hacerlo, para expresar sus ideas religiosas. Los cementerios paganos Romanos y las catacumbas Judías ya mostraban el camino; los cristianos siguieron estos ejemplos con modificaciones naturales. Desde la segunda mitad del siglo primero hasta los tiempos de Constantino, enterraron sus muertos y celebraron sus ritos en estas cámara subterráneas. Los viejos sarcófagos paganos han sido tallados con dioses, guirnaldas y flores, y ornamentos simbólicos; los cementerios paganos, habitaciones y templos han sido pintados con escenas de la mitología. Los sarcófagos Cristianos estaban ornamentados con diseños indiferentes o simbólicos – palmas, pavos, vinos, con el monograma chi-ro (mucho antes de Constantino), con bajorrelieves de Cristo como el Buen Pastor, o sentado entre las figuras de los santos, y, a veces, como en el famoso de Julio Baso, con elaboradas escenas del Nuevo Testamento. Y las catacumbas estaban cubiertas con pinturas. Hay otras decoraciones tales como guirnaldas, cintas, paisajes estrellados, y vinos que sin duda en muchos casos tenían un significado simbólico.

Uno ve con alguna sorpresa motivos de la mitología empleados entonces en un sentido Cristiano (Psique, Eros, Victorias aladas, Orfeo), y evidentemente usados como una representación de nuestro Señor. Constantemente recurren ciertas escenas del Viejo Testamento que tienen una evidente aplicación a su Vida e Iglesia: Daniel en la madriguera del león, Noé y su arca, Sansón empujando el portal, Jonás, Moisés golpeando la roca. También son muy comunes escenas del Nuevo Testamento, la Natividad y la llegada de los Reyes Magos, el bautismo de nuestro Señor, el milagro de los panes y los peces, la fiesta del casamiento en Canaá, Lázaro, y Cristo enseñando a los Apóstoles. Hay también figuras puramente típicas: la mujer orando con las manos elevadas representando a la Iglesia, ciervos bebiendo de una fuente que brota de un monograma chi-ro, y ovejas. Y hay especialmente figuras de Cristo como el Buen Pastor, como legislador, como el niño en brazos de Su madre, de Su cabeza solamente en un círculo, de nuestra Señora sola, de San Pedro y San Pablo, figuras que no son escenas de eventos históricos, pero, como las estatuas en nuestras iglesias modernas, son solamente conmemorativas de Cristo y Sus santos. Hay poco que pueda ser descrito como escultura en las catacumbas; hay unas pocas estatuas por una razón muy simple. Las estatuas son más difíciles de hacer, y mucho más costosas que los murales. Pero no había ningún principio en contra de ellas. Eusebio describe estatuas muy antiguas Cesárea Filipi representando a Cristo y la mujer que El curó allí (“Hist. eccl.”, VII, xviii, Mat., ix, 20-2). Los más antiguos sarcófagos tienen bajo relieves. Tan pronto como la Iglesia salió de las catacumbas, se hizo más rica, no tuvo más miedo a la persecución, la misma gente que había pintado sus cuevas comenzó a hacer estatuas de los mismos temas. La famosa estatua del Buen Pastor en el Museo Laterano fue hecha tan tempranamente como a comienzos del siglo tercero, las estatuas de Hipólito y de San Pedro datan de fines del mismo siglo. El principio fue muy simple. Los primeros Cristianos estaba acostumbrados a ver las estatuas de los emperadores, de dioses paganos y de héroes, lo mismo que murales paganos. Por tanto hicieron pinturas de su religión, y, tan pronto las pudieron solventar, estatuas de su Señor y de sus héroes, sin el más remoto temor o sospecha de idolatría.

La idea de que la Iglesia de los primeros siglos era de algún modo prejuiciosa contra las pinturas y las estatuas es la más imposible ficción. Después de Constantino (306-37) hubo, por supuesto, un enorme desarrollo de todo tipo. En lugar de cavar catacumbas, los Cristianos comenzaron a construir espléndidas basílicas. Las adornaron con costosos mosaicos, grabados y estatuas. Pero no hubo nuevos principios. Los mosaicos representaban más artística y ricamente los motivos que habían sido pintados en las paredes de las viejas cuevas, las grandes estatuas continuaron la tradición comenzada por los sarcófagos tallados con pocos ornamentos de plomo y vidrio. Desde ese tiempo hasta la Persecución Iconoclasta, las imágenes sagradas fueron posesión a través de todo el mundo Cristiano. San Ambrosio (397 DC) describe en una carta cómo, una noche se le apareció San Pablo, y que él lo reconoció por su parecido a sus pinturas (Ep. ii, en P. L., XVII, 821). San Agustín (430 DC) se refiere varias veces a las pinturas de nuestro Señor y los santos en las iglesias (e. g. “De cons. Evang.”, x en P. L., XXXIV, 1049; “Contra Faust. Man.”, xxii 73, en P. L., XLII, 446); dice que algunas personas hasta las adoran (“De mor. eccl. cath.”, xxxiv, P. L., XXXII, 1342).

San Jerónimo (420 DC) también escribe de las pinturas de los Apóstoles como bien conocidos ornamentos de iglesias (En Ionam,iv). San Paulino de Nola (431 DC) pagó por mosaicos que representaban escenas Bíblicas y santos en las iglesias de su ciudad, y luego escribió un poema describiéndolos (P. L., LXI, 884). Gregorio de Tours (594 DC) dice que una dama Franca, que construyó la iglesia de San Esteban, le mostró a los artistas que pintaron sus paredes como debían representar a los santos sacándolo de un libro (Hist. Franc., II, 17, P. L., LXXI, 215). En el Este San Basilio (379 DC), predicando sobre San Barlaam, reclama a los pintores que haciendo pinturas del santo, le hagan más honor del que él pudo hacer con sus palabras. (“Or. en S. Barlaam”, en P. G., XXXI). San Nilo, en el siglo quinto, culpa a un amigo porque deseaba decorar una iglesia con ornamentos profanos, y lo exhorta a reemplazarlos por escenas de las Escrituras (Epist. IV, 56). San Cirilo de Alejandría (444 DC) fue tan grande defensor de los íconos que sus oponentes lo acusaron de idolatría (por todo esto ver Schwarzlose, “Der Bilderstreit” i, 3-15). San Gregorio Magno (604 DC) fue siempre un gran defensor de las pinturas santas

Santo Tomás de Aquino explica en su Summa Teológica:

El culto de la religión no se dirige a las imágenes en sí mismas como realidades, sino que las mira bajo su aspecto propio de imágenes que nos conducen a Dios encarnado. Ahora bien, el movimiento que se dirige a la imagen en cuanto tal, no se detiene en ella, sino que tiende a la realidad de la que es imagen. (Summa theologiae, II-II, 81, 3, ad 3.)

Lo que es un libro para los que saben leer, es una imagen para los que no leen. Lo que se enseña con palabras al oído, lo enseña una imagen a los ojos. Las imágenes son el catecismo de los que no leen. –San Juan Damasceno

Aquí les muestro imágenes en una sinagoga, en caso de que les digan que los judíos no tenían imágenes

Magisterio del C.E II de Nicea 

VII ecuménico (contra los iconoclastas)

Definición sobre las sagradas imágenes y la tradición

SESION VII

[I. Definición.] …Entrando, como si dijéramos, por el camino real, siguiendo la enseñanza divinamente inspirada de nuestros Santos Padres, y la tradición de la Iglesia Católica pues reconocemos que ella pertenece al Espíritu Santo, que en ella habita, definimos con toda exactitud y cuidado que de modo semejante a la imagen de la preciosa y vivificante cruz han de exponerse las sagradas y santas imágenes, tanto las pintadas como las de mosaico y de otra materia conveniente, en las santas iglesias de Dios, en los sagrados vasos y ornamentos, en las paredes y cuadros, en las casas y caminos, las de nuestro Señor y Dios y Salvador Jesucristo, de la Inmaculada Señora nuestra la santa Madre de Dios, de los preciosos ángeles y de todos los varones santos y venerables. Porque cuanto con más frecuencia son contemplados por medio de su representación en la imagen, tanto más se mueven los que éstas miran al recuerdo y deseo de los originales y a tributarles el saludo y adoración de honor, no ciertamente la latría verdadera que según nuestra fe sólo conviene a la naturaleza divina; sino que como se hace con la figura de la preciosa y vivificante cruz, con los evangelios y con los demás objetos sagrados de culto, se las honre con la ofrenda de incienso y de luces, como fue piadosa costumbre de los antiguos. “Porque el honor de la imagen, se dirige al original”, y el que adora una imagen, adora a la persona en ella representada.

[II. Prueba.] Porque de esta manera se mantiene la enseñanza de nuestros santos Padres, o sea, la tradición de la Iglesia Católica, que ha recibido el Evangelio de un confín a otro de la tierra; de esta manera seguimos a Pablo, que habló en Cristo [2 Cor. 2,17], y al divino colegio de los Apóstoles y a la santidad de los Padres, manteniendo las tradiciones [2 Thess. 2, 14] que hemos recibido; de esta manera cantamos proféticamente a la Iglesia los himnos de victoria: Alégrate sobremanera, hija de Sión; da pregones, hija de Jerusalén; recréate y regocíjate de todo tu corazón: El Señor ha quitado de alrededor de ti todas las iniquidades de sus contrarios; redimida estás de manos de tus enemigos. El señor rey en medio de ti: no verás ya más males, y la paz sobre ti por tiempo perpetuo[Soph. 3, 14 s; LXX].

[III. Sanción.] Así, pues, quienes se atrevan a pensar o enseñar de otra manera; o bien a desechar, siguiendo a los sacrílegos herejes, las tradiciones de la Iglesia, e inventar novedades, o rechazar alguna de las cosas consagradas a la Iglesia: el Evangelio, o la figura de la cruz, o la pintura de una imagen, o una santa reliquia de un mártir; o bien a excogitar torcida y astutamente con miras a trastornar algo de las legitimas tradiciones de la Iglesia Católica; a emplear, además, en usos profanos los sagrados vasos o los santos monasterios; si son obispos o clérigos, ordenamos que sean depuestos; si monjes o laicos, que sean separados de la comunión.

¿Todos los protestantes o cristianos no católicos aborrecen las imágenes?

Y no porque sea una referencia para los católicos, sino para demostrar la incongruencia de los Solo Scriptura (doctrina inventada por Martin Lutero)

LUTERO SOBRE LAS IMAGENES; CRUCIFIJO Y SEÑAL DE LA CRUZ:

La costumbre de la celebración de un crucifijo de una persona antes de morir ha mantenido a muchos en la fe cristiana y les ha permitido a morir con una fe confianza en el Cristo crucificado.

(Sermones sobre Juan, los capítulos 1-4, 1539; LW, vol. XXII, 147)

Cuando oigo hablar de Cristo, una imagen de un hombre colgado en una cruz, toma forma en mi corazón, como el reflejo de mi rostro aparece naturalmente en el agua cuando pienso en ella. Si no es un pecado, pero es bueno tener una imagen de Cristo en mi corazón, ¿por qué debería ser un pecado tenerlo en mis ojos?

(Contra los profetas celestiales, 1525; LW, vol. 40, 99-100)

Y lo digo desde el principio que, de acuerdo a la ley de Moisés, no otras imágenes que están prohibidos de una imagen de Dios que se adora. Un crucifijo, por otra parte, o cualquier otra santa imagen no está prohibido.

( Ibid ., 85-86) (Ibid., 85-86)

Pero las imágenes para el Memorial y el testimonio, tales como crucifijos e imágenes de santos, deben ser toleradas. . . . . Y no son sólo para ser tolerado, pero por el bien de la conmemoración y el testimonio que son dignas de elogio y honorable. . . . .

( Ibid ., 91) (Ibid., 91)

Ahora, ¿Hincarse o postrarse ante alguien o algo, es un signo de adoración?

NO, definitivamente no. Cito aquí un debate en un foro, resalto en rojo la contestación del anticatólico

1. No hay en la Biblia ninguna condenación a hincarse ante algo o alguien.

FALSO:
Éxo 20:5 No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen,

Deu 11:16 Guardaos, pues, que vuestro corazón no se infatúe, y os apartéis y sirváis a dioses ajenos, y os inclinéis a ellos;>>

SOLO ANTE CRISTO
Flp 2:10 para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra;
Flp 2:11 y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.

Deu 8:19 Mas si llegares a olvidarte de Jehová tu Dios y anduvieres en pos de dioses ajenos, y les sirvieres y a ellos te inclinares, yo lo afirmo hoy contra vosotros, que de cierto pereceréis.

Claro, los católicos hacemos una genuflexión y nos hincamos ante el Santísimo, pero OJO en estos versículos NO dice nada sobre SOLO, tal como tu de manera LIBRE le agregas a la Escritura, ya que vemos en la Biblia MUCHOS ejemplos que ya te trajeron donde alguien se inclina y no es recriminado por IDOLATRA. Ejemplos de veneración postrándose o hincándose:

1 Cr 21.21 (Ornán) salió de la era para postrarse ante él (David), rostro en tierra.
1 Re 1.16 Entró, pues, Betsabé al cuarto del rey (David)… Se arrodilló delante de él, inclinándose hasta el suelo.
1 Re 1.23 (Natán) se presentó ante él (David), inclinándose profundamente.
1 Re 1.31 Betsabé se arrodilló, inclinándose profundamente hasta el suelo, y exclamó: ‘¡Qué viva por siempre mi señor, el rey David!’.

Increíble, pero estoy de acuerdo contigo! Los católicos de verdad solo adoramos a Dios,

2. Hay muchos ejemplos de veneración a cosas o personas.

Perfecto, esa cita la quería……………pero ¿qué crees? el hermeneuta fue tan sabio que aclara que Cornelio se postro….PARA ADORARLE!

Hch 10,25 Cuando Pedro entró, salió Cornelio a recibirle, y postrándose a sus pies, adoró.
Hch 10,26 Mas Pedro le levantó, diciendo: Levántate, pues yo mismo también soy hombre.
En algunas biblias no aparece la correcta traducción ADORO, así que vayamos al texto en griego

Y el diccionario dice:

Original Word: προσκυν3ω
Transliteration: proskuneó
Phonetic Spelling: (pros-koo-neh’-o)
Short Definition: worship

Si, así es ADORAR, así que el texto es claro, alguien se arrodillo para ADORAR, por eso fue corregido

Los hagiógrafos fueron siempre muy cuidadosos para resaltar la gran diferencia entre adorar y venerar, por ello en la Biblia vemos tantos ejemplos de veneracion y cuando se intento adorar a Angeles o el caso de Pedro fue claramente resaltado en el texto.

La Biblia es clara cuando alguien se postra para adorar y cuando solo es veneración.

MUY CLARA Y USTEDES SOLO TARTANDE BUSCAR COMO PODER DESOBEDECERLAS DISFRAZANDO LA ADORACION EXPLICITA LLAMANDOLA VENERACION.

Demuestra que los católicos adoramos a alguien además de Dios

Ya Pedro nos advertía:

Aunque hay en ellas cosas difíciles de entender, que los ignorantes y los débiles interpretan torcidamente – como también las demás Escrituras – para su propia perdición. 2Pe 3:16

Citas sobre veneración

MT. 4, 10. Adorar sólo a Dios.
JOS. 5, 13-15. Veneración a un ángel.
TOB. 12, 15-16. Veneración a un ángel.
ECLO. 48, 4. glorias a Elías.
II REY 4, 27. Una persona venerando a otra.
LC 1, 28. Homenaje a María

Permítanme les muestro una Procesión

JOSUE 7, 6.

6 Josué, hijo de Nun, llamó a los sacerdotes y les dijo: “Tomad el arca de la alianza y que siete sacerdotes lleven las trompetas de cuerno de carnero delante del arca de Yahveh.”
7 Al pueblo le dijo: “Pasad y dad la vuelta a la ciudad y que la vanguardia pase delante del arca de Yahveh.”

Los falsos dioses o ídolos de este mundo moderno.

No es necesario tener una imagen para cometer idolatría. Hermanos, los ídolos o falsos dioses de este mundo moderno no están en los templos, sino que son poderes que dominan al hombre moderno por dentro. Cualquier cosa que se anteponga a Dios es un ídolo. Y se da en todos lados, desde nuestras instituciones, en nuestras comunidades y familias. Esta es la idolatría que debemos de eliminar y atacar.

En muchas ocasiones se le da un valor mayor que Dios al dinero, a la lujuria, al hedonismo (sexo desorientado), a los placeres del mundo, a las drogas, etc. Pero estos son los ídolos mas claramente identificados, pero hay otros que son muy sutiles y que incluso se nos presentan como inofensivos o como algo bueno. Por ejemplo hay personas que idolatran a la Biblia, niegan a la Iglesia donde nace pero aceptan el dogma de que la Biblia es Palabra de Dios, y al negar a quien le da canonicidad caen en idolatría. Otro tipo de idolatría es crear una imagen de Jesús que no es la que se da en la Revelación y que de hecho es incorrecta, por ejemplo vemos debates donde se ofende como manera de enseñar la Verdad, en donde de manera artera se miente y odia a los que no creen como ellos, esa imagen de supuestamente defender a Jesús es idolátrica porque Jesús no fue asi, y es el ejemplo a seguir.

La idolatría nace en el corazón. Es el demonio mismo que quiere destruir nuestro corazón como templo de Dios. Y mucha gente entre nosotros, sin darse cuenta, está bajo el poder de estos falsos dioses y no dan lugar en su corazón al único y verdadero Dios del amor.

Hermanos, no debemos buscar ídolos o falsos dioses en cosas de madera o de yeso, en imágenes o cuadros, sino en nuestro corazón. Si volviera ahora Moisés a nosotros, no se referiría a las imágenes ya que hoy no está el peligro de la idola-tría, sino que gritaría: «No te hagas falsos dioses dentro de tu corazón, destruye los vicios fuente de toda idolatría». Esto es lo que ya hicieron los profetas que vinieron después de Moisés.

Espero hermanos que este artículo les haya aprovechado

Bendiciones en Cristo y María Santísima Theotokos.

revisen sus versiones bíblicas

HERMANITOS ANTI CATOLICOS
LES PIDO QUE REVISEN SUS VERSIONES BIBLICAS , CREO QUE HAN SIDO MANIPULADAS COMO A USTEDES

FIJENSE pesel2

Exodus 20:4
VERSICULO USADO COMÚNMENTE POR USTEDES , ES SU “CABALLITO DE BATALLA “

1-HEB: תַֽעֲשֶׂ֨ה־ לְךָ֥֣ פֶ֣֙סֶל֙ ׀ וְכָל־ תְּמוּנָ֡֔ה
DICE= פֶ֣֙סֶל֙= PESEL =IDOLO
NO DICE IMAGEN

2- NAS: You shall not make for yourself an idol, or any
DICE =IDOL = IDOLO

3-KJV: Thou shalt not make unto thee any graven image, or
any likeness
DICE =IMAGEN GRAVE =IDOLO

4- INT: shall not make an idol any likeness
DICE = IDOL = IDOLO

AHORA SU REINA VALERA
Éxodo 20:4
Reina-Valera 1960 (RVR1960)
4 No te harás ***imagen, ****ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.

COMO PUEDEN USTEDES MISMOS COMPROBAR HA SIDO MANIPULADA SU TRADUCCION CON FINES NOS CRISTIANOS A MI PARECER Y ENTENDER
RECAPACITEN POR EL AMOR A DIOS

PAX ET BONUM

¿Podemos tener imágenes los cristianos católicos ?

¿Podemos tener imágenes?

Queridos hermanos católicos:

Cuántas veces hemos escuchado esta acusación de parte de nuestros hermanos evangélicos: «Los católicos hacen imágenes para adorarlas, mientras que la Biblia lo tiene estrictamente prohibido».

Muchos hermanos nuestros católicos no saben qué contestar, otros se dejan influenciar fácilmente por estas verdades a medias y algunos sienten la tentación de botar las imágenes de las capillas.

Les quiero aclarar este tema acerca de las imágenes, pero con la Biblia en la mano. Antes que nada, debemos hacer una clara distinción entre una imagen, un cuadro, un adorno religioso y un ídolo, que es «la imagen de un falso dios». La Biblia sí que rechaza enérgicamente el culto de adoración a los ídolos (falsos dioses), pero la Biblia nunca ha rechazado las imágenes como signos religiosos.

¿Qué es un ídolo según la Biblia?

Muchos años antes de Jesús, en tiempo de Moisés, Dios comenzó a formar a su pueblo elegido, el pueblo de Israel. Era gente muy primitiva que Dios había sacado del politeísmo para llevarla al monoteísmo. Todos estos pueblos antiguos tenían infinidad de dioses, los que adoraban y representaban a través de imágenes de baales, que tenían la forma de un toro, de un león o de otros animales. A esas imágenes, el pueblo de Moisés las llamaba «ídolos» o falsos dioses. La gente de aquel tiempo pensaba que estas imágenes tenían un poder mágico o una fuerza milagrosa. En el fondo estos ídolos eran representaciones de poderes o vicios del hombre mismo. Por ejemplo la imagen del becerro de oro que aparece en Exodo 32, era la expresión de la fuerza bruta de la naturaleza. También podía representar la encarnación del poder sexual desorientado y vicioso. Y el oro del becerro significaba el poder de la riqueza que explota y aplasta al hombre, es decir, el hombre con sus vicios, representados en el becerro de oro, quiere ser dios y no quiere dejar lugar al único y verdadero Dios.

Dios llamó al pueblo hebreo a avanzar por la senda del monoteísmo, dejando atrás los ídolos y dando adoración al verdadero Dios. Pero los israelitas de aquel tiempo atraídos por las prácticas de los pueblos paganos querían, a veces, volver al politeísmo y a la adoración de ídolos. Entonces Moisés, inspirado por Yavé-Dios les prohibió estrictamente hacer estos ídolos: «No tengas otros dioses fuera de mí, no te hagas estatua, ni imagen alguna de lo que hay en el cielo ni en la tierra ni te postres ante esos «ídolos», no les des culto».

Queridos hermanos, estos textos bíblicos son muy claros en su prohibición de hacer imágenes o estatuas de falsos dioses. Pero otra cosa muy distinta es aplicar estos textos a las imágenes como adornos o signos religiosos. Estos signos (imágenes) nunca han sido prohibidos por Dios ni por la Biblia.

Textos aclaratorios:

La Sagrada Escritura siempre hace la distinción entre imágenes como «ídolos» e imágenes como «adornos o signos religiosos». Leamos algunos textos en los cuales Dios mismo manda a Moisés hacer imágenes como símbolos religiosos: «Harán dos querubines de oro macizo, labrados a martillo y los pondrán en las extremidades del lugar del perdón, uno a cada lado… Allí me encontraré contigo y te hablaré desde el lugar del perdón, desde en medio de los querubines puestos sobre el arca del Testimonio…» (Ex. 25,18-22). Estos dos querubines parecidos a imágenes de ángeles, eran adornos religiosos para el lugar más sagrado del templo. Pues bien, estas imágenes, hechas por manos de hombres, estaban en el templo, en el lugar más sagrado y nunca fueron consideradas como ídolos, sino todo lo contrario, el mismo Dios ordenó construirlos.

Leamos otro texto del A. T.: Números 21, 8-9. Ahí se nos narra como en aquel tiempo los israelitas murmuraban contra Dios y contra Moisés. Entonces Dios mandó contra el pueblo serpientes venenosas que los mordían, de modo que murió mucha gente.

Moisés intercedió por el pueblo y Dios le respondió: «Haz una serpiente de bronce, ponla en un palo y todo el que la mire se salvará». Nos damos cuenta otra vez de que esta serpiente de bronce era una imagen hecha por manos de hombre, pero no para adorar, sino que era un «signo religioso» para invocar a Dios con fe.

Hay otros textos en la Biblia que nos hacen ver que en el templo de Jerusalén había varias imágenes o esculturas que no fueron prohibidas, menos aun consideradas como ídolos. Dice el Salmo 74, 4-5: «Tus enemigos rugieron dentro de tu santuario como leñadores en el bosque, derribaron con hacha las columnas y esculturas en el templo». Eso significa que en el templo de Jerusalén había también esculturas o imágenes.

Queridos hermanos católicos, esas indicaciones de la Biblia son suficientes para decir que la Biblia, sí, prohíbe la fabricación de imágenes como dioses falsos, (ídolos) pero nunca ha prohibido las imágenes o esculturas como adornos religiosos. Que nadie entonces los venga a molestar por tener una imagen o adorno en su templo o en su casa. Es por falta de conocimientos bíblicos, o por mala voluntad, que los hermanos evangélicos les meten estas cosas en la cabeza.

Las imágenes en nuestra vida diaria.

Ahora bien, hermanos, en nuestros tiempos vemos por todos lados imágenes y estatuas. Cada país tiene sus propios símbolos patrios y estatuas a sus héroes.

En nuestras casas tenemos cuadros que representan la imagen de alguna persona. Tengo en mi velador, por ejemplo, una foto de mi madre que ya está en el cielo; y contemplando esta foto me acuerdo de ella. Incluso puedo colocar esta foto en un lugar bien bonito y adornarlo con una flor y una velita… Y si alguien viene a mi casa a visitarme y me dice, refiriéndose a la foto: «Qué mono más feo», por supuesto que me siento muy ofendido. Así también tenemos cuadros e imágenes en nuestras capillas que representan algunas personas religiosas, como la Virgen María, la Madre de Jesús, algún santo patrono de nuestros pueblos. Y ningún católico va a pensar que estas imágenes son ídolos o falsos dioses. Estas imágenes simplemente nos hacen pensar en el mismo Jesús o en tal o cual santo que está en la presencia de Dios y nos ayudan a pensar en la belleza de Dios.

La Iglesia Católica acepta el respeto y la veneración a estas imágenes en nuestros templos, pero nunca ha enseñado la adoración a una imagen. A veces, dicen los hermanos de otra religión que nosotros adoramos a las imágenes. Están muy, pero muy equivocados y debemos, eso sí, perdonarles sus expresiones.

La Iglesia Católica acepta que guardemos imágenes o cuadros en nuestros templos siempre que no sea en forma exagerada. ¿Qué quiero decir con ello? Quiero decir que a veces nuestras iglesias parecen una exposición de santos y en algún caso están tan mal colocados, que no hay espacio ni para la imagen de Cristo. Ahí sí que exageramos. Por eso el Concilio Vaticano pidió que no se repitiera más de una imagen por cada santo y que el lugar central de la Iglesia, a ser posible, esté reservado siempre para la imagen de Cristo.

Está claro, entonces, que nunca podemos dar culto de adoración a una imagen, nunca podemos ponernos de rodillas delante de una imagen para adorarla, pero sí podemos ponernos de rodillas ante una imagen para pedir perdón por nues-tros pecados y para suplicar que el santo interceda ante Dios por nosotros.

En todas estas discusiones, hermanos míos, guardemos el amor. ¿Quién eres tu para juzgar a tú hermano? (Stgo. 4, 12). Cada uno puede arrodillarse en cualquier parte para invocar a Dios, en el patio de su casa, en el campo. En la noche antes de acostarse uno puede arrodillarse delante de un crucifijo para así hablar con Dios. A veces hay gente que piensa que tal imagen es milagrosa y le atribuyen un poder mágico. Debemos corregir estas actitudes y explicarles que sólo Dios hace mila-gros. Por supuesto aceptamos que Dios puede actuar por intercesión de los santos.

Hermanos: no aplastemos la fe de nuestros hermanos que tal vez tienen poca formación cristiana, no critiquemos y no hablemos mal de otros. Ofender al hermano es un pecado muy grave. Es triste constatar el lenguaje ofensivo de nuestros hermanos evangélicos hacia los católicos. Tratemos de devolver bien por mal.

Martín Lutero, el fundador del protestantismo y de las iglesias evangélicas, nunca rechazó las imágenes, todo lo contrario él dijo que las imágenes eran «el Evangelio de los pobres». ¿A quién de nosotros no le gusta contemplar un lindo cuadro o una hermosa imagen? Muchas veces mirando un cuadro o una imagen podemos más fácilmente entrar en oración y en un profundo contacto con Dios. ¿Quién puede negar por ejemplo la belleza de la Piedad de Miguel Angel? Pues bien, según los evangélicos habría que destruirla porque va contra la Biblia ¡Qué disparate tan grande! Ello es hacer decir a la Biblia lo que nunca la Biblia ha dicho. Ello es una distorsión de lo que Dios nos quiere decir en la Biblia. Una regla de oro para interpretar la Biblia es mirar siempre el contexto de una frase y no aferrarse a la letra, porque en este caso, sin el contexto, hasta se puede hacer decir a la Biblia que «Dios no existe» porque la Biblia pone esta frase en labios del tonto (Sal. 10, 4).

Los falsos dioses o ídolos de este mundo moderno.

Hermanos, los ídolos o falsos dioses de este mundo moderno no están en los templos, sino que son poderes que dominan al hombre moderno por dentro. Son poderes falsos que destruyen las buenas relaciones con el prójimo y con Dios. Estos ídolos modernos están a veces en nuestras calles, en nuestras instituciones, en nuestras comunidades y familias. Esta es la idolatría que hemos de desterrar.

Pienso, por ejemplo, en el falso dios del poder y de la dominación que quiere aplastar tu libertad y engañar pueblos enteros; en el falso dios «poder» que provoca guerras y matanzas de gente inocente. Este es el «ídolo» moderno que se pasea por el mundo. Pienso en el falso dios «dinero» que domina tu corazón, que comienza con mentiras, engaños, robos, tráfico de drogas etc. y que pareciera que en nombre de este dios dinero todo está permitido. Pienso en el falso dios del sexo desorientado, en el dios que destruye la unión familiar, en el dios de la pasión que engaña al hombre y a la mujer, es el falso dios que deja los niños desamparados, en el falso dios que destruye el verdadero amor y que se resiste a servir a una comunidad.

El lugar desde donde estos falsos dioses comienzan a brotar está en nuestro corazón. Es el demonio mismo que quiere destruir nuestro corazón como templo de Dios. Y mucha gente entre nosotros, sin darse cuenta, está bajo el poder de estos falsos dioses y no dan lugar en su corazón al único y verdadero Dios del amor.

Hermanos, no debemos buscar ídolos o falsos dioses en cosas de madera o de yeso, en imágenes o cuadros, sino en nuestro corazón. Si volviera ahora Moisés a nosotros, no se referiría a las imágenes ya que hoy no está el peligro de la idola-tría, sino que gritaría: «No te hagas falsos dioses dentro de tu corazón, destruye los vicios fuente de toda idolatría». Esto es lo que ya hicieron los profetas que vinieron después de Moisés.

Los primeros misioneros que evangelizaron América Latina trajeron de España y del Perú numerosas imágenes del Señor, de la Virgen y de los santos. Son imágenes religiosas cargadas de historia que penetraron hondamente en el alma de nuestro pueblo y que aparte de su valor escultórico tienen el mérito de que ante ellas oraron nuestros antepasados. Y cada capilla tiene las imágenes de sus patronos. Todas ellas nos recuerdan los misterios centrales de la encarnación e ilustran de alguna manera la Historia de la Salvación realizada por Dios a favor nuestro.

Así que cuando lleguen los evangélicos a las puerta de sus casas y les digan que los católicos somos unos idólatras porque adoramos las imágenes ya saben qué contestarles. Díganles que no es correcto sacar frases de la Biblia fuera de su con-texto para hacer decir a la Biblia lo que nunca dijo. Y que la Biblia nunca ha prohibido las imágenes como adornos religiosos.

Finalmente hay que tener presente que en el A. T. no podía representarse a Dios porque el Verbo no había tomado cuerpo ni forma humana. Pero en el N. T. es distinto. Con la Encarnación, el Verbo Dios tomó forma humana y si El mismo se hizo hombre hace dos mil años y nos mandó guardar su memoria es que quiere que nosotros lo representemos así, como hombre, para recordar que «el Verbo se encarnó y habitó entre nosotros». Y si representarlo en una pintura o en una imagen ayuda a recordar su memoria ¿qué de malo hay en ello?

Pero por sobre todo hay que entender la evolución gradual que hay entre el Antiguo y el Nuevo Testamento. Algunas sectas dan la impresión que quedaron petrificadas en el Antiguo Testamento y sólo por ignorancia o mala voluntad pueden decir lo que dicen. Es decir, se aferran de textos aislados, los sacan de su verdadero contexto, y confunden a los no iniciados en la Biblia. Y aquí le viene recordar que el mismo Jesús confirmó esta progresiva evolución entre el Antiguo y el Nuevo Testamento cuando dijo: «Antes se les dijo… ahora les digo».

Cuestionario

  1. ¿Qué es lo que prohíbe la Biblia referente a las imágenes?
  2. ¿Prohíbe las imágenes de falsos dioses?
  3. ¿Prohíbe las imágenes como objetos de adorno o de veneración?
  4. ¿Qué mandó construir Dios a Moisés?
  5. ¿Había esculturas en el templo de Jerusalén?
  6. ¿Qué habría que hacer, según los evangélicos, con todas las imágenes, incluida la famosa Piedad de Miguel Ángel?
  7. ¿Cuáles son los ídolos de hoy?
  8. ¿Cómo fustigaría hoy Moisés a los ídolos modernos?

EL CULTO Y LAS IMAGENES.

EL CULTO Y LAS IMAGENES.
Por el P. Amatulli.

A veces se oye decir: «¿Para qué sirven las velas y veladoras?», «¿Por qué ustedes adoran los santos?»; «Ustedes son idólatras, porque adoran las imágenes».
Para poder contestar a estas objeciones, es muy importante aclarar todo lo que se refiere al «Culto», teniendo en cuenta lo que dice la Biblia.
NOCIONES GENERALES
Antes que nada, vamos a aclarar los términos y conceptos generales que se refieren al culto.
– Culto
Es el conjunto de actos con que se tributa un homenaje de honor, cariño y respeto hacia una persona o cosa.
– Culto privado
Se llama privado el culto que es realizado por gente particular.
– Culto público
Se llama público el culto que es realizado por una comunidad, como tal.
– Culto civil
Se llama civil el culto que es dirigido a todo lo que está relacionado con la humanidad, la patria, el grupo social o la familia (Ejemplo: La abuelita difunta, que se recuerda cada año con ceremonias especiales el día dos de Noviembre o el aniversario de su muerte; los hombres ilustres, los héroes…) y a todo lo que lo simboliza (La bandera simboliza la patria) o representa (la fotografía representa a la abuelita difunta; el monumento representa a Benito Juárez).
– Culto religioso
Se llama religioso el culto que es dirigido a Dios y a las personas (Ejemplo: los ángeles y los santos) o cosas (Ejemplo: La cruz, imágenes, etc.), relacionadas con Dios.
– Culto relativo
Se llama relativo el culto que se dirige directamente a un objeto, pero termina en la persona o cosa que el objeto simboliza o representa. Por ejemplo, cuando se rinde homenaje a la bandera o al monumento de Benito Juárez, se quiere honrar a la patria y al Benemérito de las América, representados en la bandera o el monumento. Cualquier culto que se tributa a los símbolos (por ejemplo la bandera, la columna de la independencia, etc.) a las fotografías, imágenes, esculturas o reliquias (objetos relacionados con Cristo, la Virgen y los santos), es relativo.
– Culto Absoluto
Se llama absoluto (= libre de lazos = directo) el culto que se dirige directamente y termina en la persona o cosa que se quiere honrar. Es el culto que se refiere directamente a Dios, a la Virgen, a los ángeles, a los santos, a los seres queridos, a la patria, etc.

El culto se divide en tres clases:
• Culto de Latría o Adoración
Es el culto que se debe solamente a Dios, porque solamente Dios es principio y fin de todo lo que existe. En realidad, adorar significa reconocer a alguien o algo como ser supremo, y por lo tanto aceptar su dominio total y absoluto y amar sobre todas las cosas. Y esto es posible solamente con Dios.
• Culto de Dulía o Veneración
Es el culto que se da a los ángeles y santos. En realidad, venerar no es lo mismo que adorar. Venerar significa respetar y honrar por algún motivo especial.
Si se trata de culto religioso, se habla indistintamente de culto «dulía» o «veneración» y se refiere a los ángeles y a los santos.
Si se trata de culto civil (héroes de la Patria, seres queridos, hombres eminentes en las artes, la ciencia, etc.), se habla solamente de veneración y no de dulía.
• Culto de Hiperdulía
o Veneración Especial
Es el culto que se da solamente a la Virgen María, por ser la Madre de Jesús, el Hijo de Dios y nuestro Salvador y Señor. Por esta razón, María tiene un lugar especial entre todos los ángeles y santos.
De hoy en adelante todas las generaciones
me llamarán bienaventurada (Lc 1,48).

EL CULTO EN LA BIBLIA
Adoración
Por lo que se refiere al culto de adoración, que se debe solamente a Dios, no hay ninguna duda: «Adorarás al Señor tu Dios, y a Él sólo servirás» (Mt 4,10). En esto estamos de acuerdo todos.
Veneración
Donde no estamos de acuerdo, es en el culto de veneración, que los grupos sectarios niegan completamente, diciendo que todo culto es adoración.
Pues bien, ¿en qué nos basamos nosotros católicos para admitir un culto de veneración, distinto del culto de adoración? En la misma Biblia. En realidad, la Biblia nos presenta un respeto especial, hacia todo lo que está relacionado con Él (ángeles, santos, sacerdotes, templo, etc.), y esto es precisamente lo que llamamos culto de veneración
a) ÁNGELES
Son espíritus que desde un principio se mantuvieron fieles a Dios y siguen estando a su servicio como sus mensajeros para realizar alguna misión en favor de los hombres (Tob 5,4; Mt 1,20; Lc 1,26; Hech 8,26; 10,3; 12,7ss., etc.). Por lo tanto merecen un honor especial.
Sucedió que Josué, estando por los alrededores de Jericó, levantó los ojos y vio a un hombre delante de sí con la espada desenvainada. Se dirigió a él y le dijo. «¿Eres tú de los nuestros o de los enemigos?» El hombre respondió: «No, soy el jefe del ejército de Yahvé y acabo de llegar». Josué se postró en tierra y dijo: «¿Qué ordena mi Señor a su servidor?». El jefe del ejército de Yahvé le dijo, «Quítate el calzado de tus pies; el lugar que pisas es santo». Así lo hizo Josué (Jos 5,13-15).
«Dios me ha enviado para sanarte a ti y a tu nuera. Yo soy Rafael, uno de los siete ángeles que tienen entrada a la Gloria del Señor». Temblaron entonces y los dos cayeron con el rostro en tierra, llenos de terror (Tob 12,15-16).
Postrarse, quitarse el calzado, caer con el rostro en tierra, etc. son signos de respeto o veneración.
b) HÉROES Y SANTOS DEL PUEBLO DE DIOS
En muchas partes del Antiguo y Nuevo Testamento encontramos alabanzas dirigidas hacia ciertos personajes de la antigüedad famosos por su heroísmo, sabiduría o santidad (Sab 10; Sir 44-50; Heb 11).
Que sus huesos reflorezcan en sus tumbas, que sus nombres se renueven convenientemente en los hijos de estos hombres ilustres (Sir 46,12).
El Señor le perdonó sus faltas (al rey David) y lo destacó para siempre (Sir 47,11a).
Elías, ¡Qué glorioso fuiste en tus portentos!, ¿Quién puede gloriarse de ser igual a ti? (Sir 48,4).
Con referencia a los Doce Profetas, que sus huesos reflorezcan en sus tumbas por haber consolado a Jacob (Sir 49,10a).
Ellos, gracias a la fe, sometieron países, establecieron la justicia, vieron realizarse las promesas de Dios, cerraron los hocicos a los leones. Otros murieron apaleados y no aceptaron la transacción que los hubiera rescatado, porque preferían alcanzar la resurrección. Otros sufrieron la prueba de la burla y los azotes, y hasta de las cadenas y de la cárcel. Fueron apedreados, torturados, aserruchados, murieron a espada, fueron errantes de una a otra parte, sin otro vestido que pieles de cordero y de cabras, faltos de todo, oprimidos, maltratados (Heb 11,33.35b-37).
Después de muertos, siguen actuando en beneficio del pueblo, por el cual entregaron su vida.
Aún después de muerto, (Samuel) profetizó para anunciar su fin al rey; desde el seno de la tierra levantó su voz para profetizar y para borrar la iniquidad del pueblo (Sir 46,20).
Nada fue imposible para él (Elías) y hasta en el sueño de la muerte hizo obra de profeta. En vida hizo prodigios, y después de muerto, obras maravillosas (Sir 48,13-14).
Por lo tanto, se puede pedir su intercesión y ellos pueden intervenir en favor de los que viven.
Padre Abraharn, ten piedad de mí y manda a Lázaro que se moje la punta de un dedo para que me refresque la lengua, porque estas llamas me atormentan. (…) Te ruego, Padre, que mandes a Lázaro a mis familiares, donde están mis cinco hermanos, para que les advierta, y no vengan también a este lugar de tormento (Lc 16, 24.27-28).
c) LUGARES SAGRADOS
Son los lugares donde se realiza una intervención o manifestación de parte de Dios. Pues bien, merecen un respeto (=veneración) especial.
Despertó Jacob de su sueño y dijo: Yahvé está realmente en este lugar y yo no lo sabía… qué terrible es este lugar: no es nada menos que una casa de Dios y la Puerta del cielo (Gén 28,16-17).
Yahvé le dijo: No te acerques más. Sácate tus sandalias porque el lugar que pisas, es tierra sagrada (Ex 3,5).
Quítate el calzado de tus pies; el lugar que pisas es santo (Jos 5,15).
De una manera especial son lugares sagrados el tabernáculo y el Templo de Jerusalén, aparte de ciertos santuarios locales (Jue 17,5; 18,31; Jn 4,20).
Me harán un tabernáculo para que yo habite en medio de ellos (Ex 25,8).
Cuando Salomón acabó de rezar, bajó fuego del cielo que devoró el holocausto y los sacrificios, mientras la Gloria de Yahvé llenó el Templo (2Cro 7,1 -2).
En el Nuevo Testamento se distingue entre las casas particulares, y las casas donde se realiza la «Fracción del pan», el centro del culto de la Nueva Alianza.
¿No tienen casas para comer y beber?, ¿O es que desprecian a la Iglesia de Dios y quieren avergonzar a los que no tienen? (1Cor 11,22).
d) OBJETOS SAGRADOS
El más importante es el Arca de la Alianza, donde Moisés depositó las tablas de la ley (Ex 25,10).
Otros objetos sagrados son el Altar (Ex 27,1-2) y la Pila de Bronce para las abluciones (Ex 30,17-21).
El altar será cosa sacratísima; todo cuanto toque el altar, quedará consagrado (Ex 29,37b).
Siguen los vestidos y todo cuanto los sacerdotes usan en el culto.
Lo revistió (a Aarón) de un vestido sagrado de oro
(Sir 45,10; Cf. Ex 28,2).
El propio Moisés lo consagró
y lo ungió con el aceite bendito (Sir 45,15a).
e) TIEMPOS SAGRADOS
Antes que nada, los israelitas consideraban sagrados el séptimo día (Ex 23,12), el séptimo año (Ex 23,10-1l) y el año jubilar (año cincuenta: Lev 25,8-19).
Después, celebraban tres grandes fiestas cada año: la fiesta de los ázimos, para recordar la salida de Egipto; la fiesta de la siega de los primeros frutos y la siega de los últimos frutos (Ex 23,14-17).
En el Nuevo Testamento, que empieza con la muerte y resurrección de Cristo, encontramos como día especial para la reunión de los cristianos el día primero de la semana, para recordar la Resurrección del Señor (1Cor 16,2; Hech 20,7). Poco a poco también el Nuevo Pueblo de Dios se fue estableciendo sus fiestas, a imitación del Antiguo Pueblo de Israel (Pascua, Pentecostés, Navidad, etc.).
f) PERSONAS SAGRADAS
Son los sacerdotes, por estar consagrados al servicio de Dios en el culto, y los reyes, por ser sus representantes en la guía del pueblo. Por eso son ungidos con aceite (Lev 8,12.30; 1Sam 10,1) y merecen un respeto especial.
(Dios) revistió a Aarón de un honor altísimo (Sir 45,8).
¿Cómo te atreviste a alzar tu mano para matar al rey
que Yahvé había consagrado? (2Sam 1,14).
g) ACCIONES SAGRADAS
Representan el centro del culto en el Antiguo y el Nuevo Testamento. En el Antiguo Testamento, se dividían en oblaciones y sacrificios.
Las oblaciones consistían en flor de harina, pan, espigas, aceite, vino, incienso, etc. (Lev 2,1-16). Los sacrificios consistían en animales que se mataban en honor de Dios (Lev 1,3-7) y aquella parte de las oblaciones que era quemada (Lev 2,29.13-16).
Esta víctima es cosa muy santa (Lev 7,1b).
En el Nuevo Testamento encontramos la Cena del Señor y su repetición, según la orden de Cristo.
Acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, a la convivencia, a la Fracción del pan y a las oraciones (Hech 2,42).
La copa de bendición que bendecimos, ¿no es una comunión con la sangre de Cristo? Y el pan que partimos, ¿no es comunión con el Cuerpo de Cristo? (1Cor 10,16).
Yo recibí del Señor mismo lo que a mi vez les he transmitido: que el Señor Jesús, la noche en que fue entregado, tomó el pan, y después de dar gracias, lo partió diciendo: «Esto es mi cuerpo, que es entregado. De la misma manera, tomando la copa, después de haber cenado, dijo: «Esta copa es la Nueva Alianza en mi sangre. Siempre que beban de ella, háganlo en memoria mía».
Así pues, cada vez que comen de este pan y beben de la copa, están anunciando la muerte del Señor hasta que venga. Por lo tanto, si alguien come del pan y bebe de la copa del Señor indignamente, peca contra el cuerpo y la sangre del Señor. Por eso, que cada uno examine su conciencia, cuando va a comer del pan y a beber de la copa. De otra manera, come y bebe su propia condenación al no reconocer al cuerpo (1Cor 11,23-29).

ENSEÑANZA DE LA IGLESIA
La enseñanza de la Iglesia Católica está perfectamente de acuerdo con el dato bíblico.
Culto a las imágenes
Es un culto de veneración y no de adoración. Además es un culto relativo: el honor va a los seres representados en las imágenes, esculturas o pinturas. Por esta razón, están equivocados los que acusan a los católicos de ser idólatras. Nosotros no adoramos a los ángeles y los santos, ni sus representaciones. Tenemos las imágenes y las reliquias (algo relacionado con Cristo y los santos: cruz, partes del cuerpo de los santos, objetos que usaron, etc.), como algo sagrado, que merece respeto y cariño. No pensamos que tengan algún poder especial.
«Como si continuáramos el camino regio, y siguiendo el magisterio divinamente inspirado de nuestros santos Padres y la Tradición de la Iglesia Católica, definimos con toda certeza y diligencia que así como la figura de la preciosa y vivificadora cruz, así también las venerables y santas imágenes ya sean de colores y pinceles, como de otro material, decentemente se propongan en las santas Iglesias de Dios, en los vasos y vestidos sagrados, en las paredes y retablos, en las casas y en los caminos: a saber, tanto las imágenes de nuestro Dios, Señor y Salvador Jesucristo, como de la Inmaculada Señora Nuestra, Santa Madre de Dios, de los honorables ángeles y de todos los santos junto con los varones ilustres.
Los que contemplan estas imágenes, más rápidamente se elevan a recordar y desear a quienes representan, y a besar con veneración no de latría, que solamente a la naturaleza divina se debe dar… el honor a las imágenes pasa a los que se representan. Así se refuerza la doctrina de nuestros santos Padres, la Tradición de la santa Católica Iglesia…» (II Concilio Ecuménico de Nicea: 24 de septiembre-23 de octubre del año 787).
Como se ve, podemos tener imágenes de Cristo, la Virgen, los santos y los varones ilustres, es decir personajes que hicieron algo en favor de la humanidad por lo cual merecen el respeto de todos. Las tenemos para recordar a las personas que representan y manifestar hacia ellas nuestro cariño (= veneración).
«El sagrado Concilio manda… que además las imágenes de Cristo, de la Virgen Madre de Dios y de los santos, se conserven principalmente en los templos y se les tribute el debido honor y veneración, no porque se crea que en ellas resida alguna divinidad o poder, por lo cual deba dárseles culto, o que a ellos haya que pedirles algo, como hacían antiguamente los paganos, que ponían su esperanza en los ídolos, sino porque el honor que a ellas se les rinda se refiere a las personas que ellas representan: de tal modo que a través de las imágenes que besamos, ante las cuales nos descubrimos la cabeza y nos inclinamos, es a Cristo a quien adoramos y a los santos, cuya representación tienen ellas, veneramos» (Concilio Ecuménico de Trento: 3 de diciembre de 1563).

Con esto queda aclarada la doctrina Católica con relación al culto que se debe a las imágenes, que no es de adoración, sino de simple veneración o respeto, como se hace con la fotografía de la abuelita difunta, el monumento a un héroe, etc. En efecto, si rendimos homenaje a ciertos objetos que nos recuerdan a la Patria (la bandera), a un héroe (monumento a Emiliano Zapata) y a un ser querido (retrato o carta de la mamá difunta), ¿por qué no podemos hacerlo con todo lo que nos recuerda a Dios, a la Virgen, a los ángeles y los santos? Viendo estos objetos, nos acordamos de las personas que representan y tratamos de conformar nuestra conducta a sus enseñanzas y ejemplos.

Además, es muy importante subrayar que cualquier acto de homenaje que se rinda a estos objetos, va a las personas representadas o simbolizadas en ellos (la cruz simboliza a Cristo que murió en ella).
Claro que si alguien cree que alguna imagen o estatua tiene algún poder especial y le pide algún favor, se está portando mal. Una cosa es pedir a Dios delante de una imagen y otra cosa es pedir a la imagen.

IMAGENES E ICONOS EN LA IGLESIA

IMAGENES E ICONOS EN LA IGLESIA

 

En la actitud de la Iglesia primitiva frente a las imágenes hay que hacer una distinción que no siempre se tiene en cuenta: el uso y el culto.

El uso precedió al culto. El uso de imágenes apareció muy pronto en las comunidades cristianas primitivas, como lo atestiguan las catacumbas romanas y el baptisterio y la iglesia de Dura Europas (Irak) (ciudad que fue destruida en el año 256).

El  culto a las imágenes se implantó más lentamente entre los cristianos; sin duda por la prohibición explícita del Antiguo Testamento: «No te harás escultura ni imagen alguna de lo que hay arriba en el cielo, ni de lo que hay abajo en la tierra, ni de lo que hay en las aguas bajo la tierra. Ni te postrarás ante ellas, ni les darás culto, porque yo, Yahvé, tu Dios, soy un Dios celoso» (Ex 20,4s). Sin embargo, esta prohibición tan tajante no hay que entenderla de un modo absoluto porque, de hecho, en lo más santo de Israel, el arca de la alianza, había unos querubines: «Harás además dos querubines de oro […] en los dos extremos del propiciatorio» (Ex 25,18; cf. Ez 41,18-20). También se puede considerar como una imagen la serpiente de bronce levantada por Moisés en el desierto (Núm. 21,8s).

El descubrimiento de la sinagoga de Dura Europos, bellamente decorada con escenas del Antiguo Testamento, demuestra que, en la práctica, los judíos no eran tan ajenos al uso de imágenes, aunque el caso de esta sinagoga es verdaderamente excepcional.
En los primeros siglos cristianos no faltaron algunas voces contrarias al uso de las imágenes, apoyándose precisamente en la prohibición del Antiguo Testamento. Sobresalen Tertuliano (De spectaculis 23,5: Dios, absoluta verdad, tiene que ser forzosamente refractario a la falsedad). Pero Tertuliano, después de haber pasado al montanismo, dice que los católicos tienen cálices con la figura grabada del Buen Pastor. También Clemente de Alejandría (Stromata VIl,5,28: Dios no puede ser circunscrito), Minucio Félix y Orígenes, quien rechazaba la argumentación de los paganos para representar a Dios en imágenes, alegando que el honor debido a la imagen va dirigido a su prototipo (Contra Celsum VI,14). Y, especialmente, el Concilio de Elvira, cuyo canon 36 prohíbe expresamente la presencia de pinturas en las iglesias: «Se dispuso que no debe haber pinturas en las iglesias, para que lo que se venera y se adora no se pinte en las paredes».
Eusebio de Cesárea ve en las imágenes un peligro de idolatría o, cuando menos, un claro influjo del paganismo: «… hemos indagado que se conservan pintadas en cuadros las imágenes de los apóstoles Pablo y Pedro, e incluso del mismo Cristo, cosa natural, pues los antiguos tenían por costumbre honrarlos de este modo, sin miramiento, como salvadores, según el uso pagano vigente entre ellos» (Historia eclesiástica VIl,18,4). La emperatriz Constancia, hermana de Constantino y esposa de Licinio, desea conseguir una imagen de Cristo; y Eusebio se niega a proporcionársela alegando que «ahora la forma humana de Cristo ha sido divinizada, de modo que, en adelante, ya no puede ser representada» (ibid).

Después de la paz de la Iglesia (313), con la progresiva desaparición del paganismo, el peligro de idolatría se hace cada vez más remoto; y, por consiguiente, el uso de imágenes se difunde sin problemas por todas las comunidades cristianas. El Concilio de Nicea le atribuye a san Basilio esta expresión: «el honor debido a la imagen va dirigido a su prototipo»; pero esta frase está sacada de su contexto, puesto que no se refiere en modo alguno al culto de las imágenes, sino a la teología de la imagen de Dios (De Spiritu Sancto, XVIll,45).
Todavía a finales del siglo IV o principios del V, san Epifanio de Salamina decía que las pinturas o imágenes de Cristo «van contra nuestra religión» (citado por San Jerónimo, Epist. 51).

El culto a las imágenes en la Iglesia primitiva
A comienzos del siglo V, en contra de la opinión y praxis de san Epifanio, muchos Santos Padres se refieren ya a las imágenes sin manifestar ningún rechazo hacia ellas. El culto de las imágenes empieza por la cruz. Y no sólo el madero de la cruz de Jesús descubierto por santa Elena, que es venerado como una reliquia auténtica, sino el signo de la cruz propiamente dicho, que empieza a multiplicarse: Prudencio habla de la cruz que los emperadores llevan sobre la corona (Apotheosis 448); y Teodoreto de Ciro habla de la veneración del signo, no de la reliquia de la cruz (Graec. Af. Curatio IV). Pero todos los testimonios de imágenes pintadas, de este tiempo, se refieren más al uso que al culto.
Los testimonios que garantizan la existencia del culto de las imágenes de Cristo, de la Virgen y de los santos son más bien escasos hasta el siglo VI. A finales de esta centuria, Leoncio, obispo de Neápolis (Chipre), defiende a los cristianos contra las acusaciones de los judíos, que los tachaban de idólatras por el culto que tributaban a las imágenes; y él fue quien trazó las primeras líneas de una teología del culto a la cruz y a las imágenes (Discurso 50).
San Gregorio Magno (+ 604) corrige a Sereno, obispo de Marsella, el cual había destruido algunas imágenes por miedo a que el pueblo cayese en la idolatría. Se puede afirmar que fue este papa quien explicitó definitivamente la doctrina ortodoxa relativa al culto de las imágenes cuando afirmaba: «Una cosa es adorar las imágenes, y otra distinta venir en conocimiento, por medio de ellas, de lo que se ha de adorar. Lo que la Escritura es para el lector, eso mismo es la imagen para quienes no saben leer. No cabe duda de que no es desacertado elevarse por lo visible a lo invisible» (Epist. 11).
San Gregorio de Nisa ya había llamado a las imágenes la Biblia de los pobres y de los ignorantes. San Basilio atribuía a la pintura la misma función que a la palabra: la pintura, es decir, las imágenes, hacen visible, a través de la imitación, cuanto el discurso manifiesta a través del oído (PO 31,524). Las imágenes son como un libro abierto que estimula al deseo de las realidades espirituales. Por eso, él prefería que las basílicas fuesen decoradas con escenas bíblicas y alegóricas. San Nilo aconseja al emperador Olimpiodoro que, en vez de pinturas simplemente ornamentales de animales y plantas, pinte escenas del Antiguo y Nuevo Testamento que sean aptas, a la vez, para instruir a los analfabetos y para transmitirles deseos del cielo.

Pero, por encima de todos los Padres de la Iglesia oriental, fue san Juan Damasceno quien, siguiendo el pensamiento de la Iglesia occidental, mejor planteó el tema de la veneración de las imágenes: «Hubo un tiempo en que no se hacía imagen alguna de Dios, dado que él existe sin cuerpo ni figura. Ahora, en cambio, después de haberse manifestado en la carne y de haber vivido con los hombres, hago objeto de imagen cuanto de Dios es visible. No adoro la materia, sino al creador de la materia… No dejaré de honrar la materia que sirvió de instrumento para procurarme la salvación» Orat. I.
Según san Juan Damasceno, las imágenes perpetúan de algún modo la potencia divina, presente en los santos cuando estos vivían en la tierra: «Durante la vida, los santos estaban llenos del Espíritu Santo, y en la muerte, la gracia del Espíritu Santo perdura inseparable en sus almas, en sus cuerpos, en los sepulcros y en las santas imágenes que los representan, no, por cierto, en el plano de la esencia, sino en aquel de la gracia y de la acción» (ibid).
El iconoclasmo
A lo largo del siglo VII, el culto a las imágenes emprendió una marcha triunfal en la devoción de las gentes sencillas, favoreciendo así las leyendas e incluso la milagrería. Fue por entonces cuando empezaron a aparecer imágenes de Cristo no pintadas por mano de hombre (akeiropoieta), imágenes de la Virgen atribuidas a san Lucas, imágenes caídas del cielo; imágenes que derramaban sangre, que defendían contra las enfermedades…
Quizá por esa especie de fanatismo surgieron de nuevo algunas voces contra las imágenes. Había incluso regiones enteras, como Armenia, que eran hostiles a las imágenes; y no precisamente entre los herejes, especialmente los monofisitas, y sectarios, como los paulicianos, sino también entre obispos plenamente ortodoxos.

El origen de la iconoclastia parece que no estuvo tanto en el emperador León III el Isáurico, cuanto en algunos obispos del Asia Menor, entre los que sobresalieron Constantino de Nacoeo, el metropolita Tomás de Claudiópolis, y el también metropolita Teodoro de Éfeso. Estos obispos, antes de que brotase la contienda del iconoclasmo, habían pedido al patriarca Germán de Constantinopla, no sólo que moderara, sino incluso que reprimiera el culto a las imágenes.
No se puede decir con exactitud cuándo empezó el verdadero culto a las imágenes; pero tuvo que ser, más o menos, a finales del siglo VII, porque el Concilio Trulano o Quinisexto (692) promulgó tres cánones sobre el culto de las imágenes: el canon 73 se refiere a la veneración de la cruz; el 82 pide que se sustituyan las representaciones simbólicas y alegóricas de Cristo, por ejemplo el Cordero, por figuras humanas; y el 100 da normas concretas sobre la decencia en el arte sacro.
San Juan Damasceno fue el adversario más demoledor de los iconoclastas, porque, según éstos, la trascendencia divina, es decir, la esfera de lo sagrado, es absolutamente intangible; en cambio, según el Damasceno, la imagen va unida a la presencia viva y actual del evento narrado.
El decreto dogmático del Concilio II de Nicea
El Concilio II de Nicea fue convocado en el año 787 por la emperatriz Irene, regente durante la minoría de edad de su hijo Constantino IV (780-790), la cual había permanecido fiel, aunque en secreto, al culto de las imágenes. El papa Adriano I (772-795), invitado por la emperatriz al Concilio, no asistió personalmente, pero envió, como era costumbre, sus legados: Pedro, arcipreste de la basílica de San Pedro, y el abad Pedro, del monasterio de San Sabas.
Después de muchas dificultades provocadas por los obispos iconoclastas, que pretendían boicotear el Concilio, los Padres conciliares, juntamente con la emperatriz Irene y su hijo Constantino IV, firmaron las actas del concilio, en las que figura el siguiente decreto dogmático que había sido aprobado en la sesión VI (13.10.787): «Siguiendo el camino real, fieles al magisterio divinamente inspirado de nuestros Santos Padres y a la tradición de la Iglesia católica, pues la reconocemos ser del Espíritu Santo que habita en ella, definimos con todo esmero y diligencia que, como la de la preciosa y edificante Cruz, así también hay que exhibir las venerables y santas imágenes, tanto las de colores como las de mosaicos o de otras materias convenientes, en las santas iglesias de Dios, en los vasos y vestidos sagrados y en los muros y tablas, en las casas y en los caminos; a saber, tanto la imagen de Nuestro Señor Dios y Salvador Jesucristo, como la de nuestra Inmaculada Señora, la Santa Madre de Dios, y las de los honorables ángeles y de todos los santos y piadosos varones.
Porque cuanto más se las contempla en una reproducción figurada, tanto más los que las miran se sienten estimulados al recuerdo y afición de los representados, a besarlas y a rendirles el homenaje de la veneración (Proskinesis timetiké), aunque sin testificarle adoración (latría), la cual compete sólo a la naturaleza divina: de manera que a ellas (las imágenes) como a la figura de la preciosa y vivificante Cruz, a los santos evangelios y a las demás ofrendas sagradas, les corresponde el honor del incienso y de las luces, según la piadosa costumbre de los mayores, ya que el honor tributado a la imagen se refiere al representado en ella, y quien venera una imagen venera en ella a la persona representada» (Denzinger 600-601).
San Basilio asimilaba ontológicamente la imagen a la Palabra divina; y le brindó al Concilio II de Nicea la fórmula teológica: «La adoración de la imagen pasa a quien está pintado. Sea por el pensamiento en las palabras de la Escritura, sea por la representación del icono…, nosotros recordamos los prototipos (sus modelos vivientes) y somos introducidos al Iado de ellos».
Después de la victoria del culto a las imágenes, un sínodo de Constantinopla (860) sentenció en el siguiente decreto: «Lo que el Evangelio nos dice con palabras, el icono lo hace con colores y lo hace presente».
El Concilio Niceno II (787) acalló definitivamente todas las voces contrarias al culto de las imágenes; pero no logró acabar con las de algunas sectas, por ejemplo los paulicianos, los cuales encontrarán bastantes adeptos en la Edad Media, tales como Pedro y Enrique de Bruys, y posteriormente Wyclif, Juan Hus y los reformadores protestantes, en general, y muy especialmente Calvino. Contra todos ellos el Concilio de Trento proclamó de nuevo la legitimidad del culto a las imágenes.

el autor es Jesús Álvarez Gómez nació en San Pedro de Trones (León) en 1934.. Se graduó doctor en Historia de la Iglesia por la Universidad Gregoriana (Roma) y es profesor de Arqueología cristiana en la Facultad de Teología “San Dámaso” de Madrid. Entre sus numerosas publicaciones cabe destacar Historia de la Vida Religiosa (3 vols).

Verdadera diferencia entre Adoracion Y Veneracion–Lo que todo catolico …