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Tradición vs. Sola Escritura

Tradición vs.  Sola Escritura
Desde la reforma Luterana, entre los diferentes temas que han dividido la Iglesia se encuentra el tema de la “Tradición”. Mientras que la Iglesia Católica (tanto la rama Romana como la Ortodoxa) insiste en proclamar la Palabra Escrita (Biblia) y la Palabra transmitida oralmente (Tradición), las iglesias Protestantes claman que solo la Biblia tiene autoridad como única fuente de la Palabra de Dios o “Sola Escritura ” como la llamó Lutero. ¿Quién tiene la razón?

Primeramente tenemos que hacer la diferenciación entre Tradición y tradiciones, Veamos:

La Iglesia Católica nos dice en el punto 83 del Nuevo Catecismo:
“La Tradición, con T (mayúscula) es la que viene de los Apóstoles y de lo que éstos recibieron de la enseñanza y del ejemplo de Jesús y lo que reveló el Espíritu Santo.
En efecto, la primera generación de cristianos no tenía aun el Nuevo Testamento escrito, y el Nuevo Testamento mismo atestigua el proceso de la Tradición viva.
Es preciso distinguir de ella las tradiciones (con t minúscula) teológicas disciplinares, litúrgicas o devociones nacidas en el transcurso del tiempo en las iglesias locales.
Solo a la luz de la gran Tradición aquellas pueden ser mantenidas, modificadas o también abandonadas bajo la guía del Magisterio de la Iglesia.”

O sea, la “Tradición” proviene de los Apóstoles y estos la escucharon de JESÚS y parte de ésta se reflejó más tarde en los Evangelios escritos o “Canónicos”. La “tradición” es un conjunto de costumbres eclesiales influidas por culturas o expresiones locales y puede ser cambiada o abandonada según lo exijan los tiempos y lo decida la Iglesia.
La doctrina que la Iglesia Católica recibió de los Apóstoles es que la Palabra de DIOS está contenida en la Escritura y en la Tradición Apostólica teniéndose la Iglesia como depositaria y custodia de ambas.

Tanto los judíos como musulmanes son llamados los “Pueblos del Libro “, pues ambos se basan en un libro, la Biblia y el caso de los musulmanes en el Corán, y sólo en ellos.

Nosotros los Cristianos NO somos el “Pueblo del Libro”, somos el Pueblo de la Palabra, viva y eficaz que es contenida en la Biblia y en la Tradición.

Veamos al pueblo Hebreo, al cual hemos llamado “Pueblo del libro”. Este pueblo tuvo la Palabra de DIOS en forma escrita y en forma oral o Tradición. El Pentateuco o Torah (los cinco primeros libros del Antiguo Testamento) fue, por siglos, Tradición oral. El periodo comprendido entre Moisés y David fue el periodo de Tradición oral por excelencia, aunque, según el erudito Bernahard W. Abderson, profesor de teología del seminario Protestante de “Princeton”, aun después de David la Tradición religiosa de Israel continuó en sus cánticos, cultura y oráculos proféticos. Algunos ejemplos de la Tradición oral aceptada como parte de la revelación por el Templo la encontramos en:

NUMEROS 21, 14
“Por eso dice en el Libro de las guerras de YAHVEH”
Este “Libro de las guerras ” no es un libro inspirado según el canon más exacto del Antiguo Testamento, pero en él sale lo que YAHVEH dice a Moisés como Palabra de DIOS en el Libro del Exodo.

JOSUE 10,13
“Y el sol se detuvo y la luna se paró hasta que el pueblo hubo tomado desquite de sus enemigos. Así esta escrito en el Libro del Justo”.
Todo el famoso episodio de Gabaon aparentemente es narrado en el Libro del Justo, el cual era parte de la Tradición de Israel. El Libro de Josué recoge como canónico este hecho. También en II de Samuel, 1.18 se toma el cántico fúnebre para Saúl de este libro y se incluye en las Escrituras y es Aceptado como Palabra de DIOS hasta el día de hoy.
Para los fariseos la Tradición tenía casi tanta importancia como la Escritura, más tarde el Talmud y la Mishna (libros que contienen la Tradición oral de Israel) serán reverenciados y estudiados tanto como la Escritura hasta el día de hoy.

EL NUEVO TESTAMENTO Y LA TRADICION
En el nuevo Testamento no se encuentra ni un sólo versículo donde se afirma que lo que dijo JESÚS se encuentra solamente en los Evangelios. Muy al contrario, en San Juan 21,25 dice: “JESÚS hizo muchas otras cosas. Si se escribieran todas, creo que no habría lugar en el mundo para tantos libros”. Por lo tanto, todo lo dicho por JESÚS no está en los Evangelios. Esto es lo que la Iglesia llama Tradición, lo que por diversas fuentes nos ha llegado de lo que dijo JESÚS y no se reflejó en las Escrituras canónicas. Estas fuentes son Los Padres de la Iglesia y la misma historia de la Iglesia.
Veamos varios puntos prácticos para clarificar y sentar bases en esta controversia.
JESÚS no ordeno escribir nada, ningún libro, ningún discurso. El Señor manda a sus Apóstoles a predicar ( San Marcos 16,15 ).
De los 12 Apóstoles sólo 2 escribieron Evangelios, los diez restantes no escribieron Evangelios, si hubiera sido tan importante el escribir todo, lo hubieran hecho. Sin embargo todos predicaron.
El Evangelio antes de ser escritura fue Tradición. El primer Evangelio se cree fue el de Marcos y se escribió alrededor del año 60 de nuestra era, por esto Pablo en Corintios 11,2 dice: “os alabo porque en todas las cosas os acordáis de mí que conserváis la Tradiciones que les he transmitido”.
No se tiene Tradición cuando no hay Sucesión, pues no existe la transmisión de los datos. La Iglesia Católica SI tiene sucesión y transmisión, pues su existencia sé remota al mismo JESÚS. El resto de las Iglesias surgen en el siglo XVI por lo tanto no tienen tradición alguna y si la tuvieran seria la tradición de la Iglesia Católica y éste es el motivo de su rechazo pues aceptar la Tradición de la Iglesia seria aceptar su autoridad.
La palabra griega para definir “Tradición” es “Paradosis”. En el Libro de Concordancias sobre el Nuevo Testamento Griego-Español, compilado por Jorge G. Parker y basado en la revisión de 1960 de la Reina-Valera (editado por la editora protestante “Mundo Hispano”) dice en su punto 3268: que la palabra Paradosis se utiliza en los siguientes pasajes:

1 Corintios 11,12
“Os alabo porque en todas las cosas os acordáis de mí y conserváis las Tradiciones (Paradosis) tal como os las he transmitido.”
Como podemos ver, San Pablo está alabando a la comunidad de Corintios no por guardar el Evangelio, sino por guardar las “Tradiciones”, lo cual se clarifica al saber que los Evangelios en esa época aun no circulaban en las comunidades cristianas y el conocimiento de JESÚS se comunicaba oralmente, o sea en forma de Tradición.

Curiosamente la versión Reina-Valera editada por la sociedad Bíblica Trinitaria y que es la más utilizada en las Iglesias no católicas lee de esta forma: y os alabo hermanos, que en todo os acordáis de mí, y retenéis las INSTRUCIONES de la manera que os enseñe”……. ¿Qué ocurrió aquí? ….. ¿Por qué se ha cambiado la Palabra de Dios? ……..La palabra griega para instrucciones es Paideia entre otras, pero ésta nunca sustituye a la palabra Tradición. Aquí se ha alterado la palabra de Dios lo cual constituye un hecho muy grave contra el Señor y su Iglesia.
En otras versiones protestantes la palabra Tradición es cambiada por “Doctrina”, pero resulta que la palabra doctrina se dice en Griego Didescalia, didace, eterodidaskaleo, que tampoco sustituye a Tradición.

II Tesalonisenses 2,15
“Así pues hermanos manteneos firmes y conservad las Tradiciones que habéis recibido de nosotros”.
Aquí de nuevo la versión Reina – Valera vuelve a cambiar la palabra Paradosis incurriendo en un nuevo error. San Pablo insiste continuamente en que se debe conservar todo lo recibido por él y que a su vez recibió de los Apóstoles y esto es Tradición.
Otro ejemplo de cómo se instituyó la Tradición nos lo da Pablo en II Timoteo 2,2 donde el Apóstol dice: “Y lo que has oído de mí, entre muchos testigos, esto engargolo a los hombres fieles que sean idóneos para enseñar a otros”. San Pablo enseña a Timoteo para que éste enseñe a otros… he aquí un magnifico ejemplo de Tradición. Otro ejemplo de Tradición se encuentra en I Corintios, 11,23 donde dice el apóstol: “porque yo recibí del SEÑOR lo que les he transmitido”, esto hablando de la Eucaristía, así pues el SEÑOR mismo le entrega a Pablo la Tradición, pues Pablo no habla aquí de ningún libro escrito, sino de palabra escuchada.

I Corintios 15,5
” Y que apareció a Cefas, y después a los doce”
Aquí San Pablo nos da un dato del cual no nos habla ningún Evangelista…… El SEÑOR se le apareció primero a Pedro. ¿De dónde saca Pablo este dato? ¡De la Tradición!.
Concluyendo. Los Apóstoles y los primeros cristianos sólo tuvieron Tradición Apostólica en forma de predicación Evangélica, pues los Apóstoles no se dedicaron a escribir, ni tenían mandato directo del SEÑOR de escribir nada. Solamente muchos años después, cuando la Iglesia reconoció que la venida del SEÑOR no era inminente, algunos Apóstoles ( Mateo y Juan ) van a escribir sus recuerdos del SEÑOR JESÚS, Marcos y Lucas van a escribir, uno lo que escuchó de Pedro y otro lo que investigo de testigo oculares de la vida del SEÑOR. Los otros diez Apóstoles NO ESCRIBIERON NADA y dejaron su legado en forma de Tradición en la Iglesia.
En las primeras comunidades cristianas circularon muchos escritos que se atribuyeron a los Apóstoles, pero que en realidad eran de contenido herético o falso. En el año 397 los Obispos de la Iglesia Católica (era la única que existía) y para que no quede duda, después de que Constantino promulgó el edicto de Milán dando libertad al culto cristiano, se reunieron en una ciudad del Norte de Africa llamada Cartago y allá se dieron a la tarea de definir cuáles escrituras eran Apostólica y cuáles no.
¿Qué concepto utilizaron para esta revisión? Pues sencillamente la Tradición de la Iglesia ya que los Evangelios no se definen solos, pues JESÚS no dejó una lista de ellos. Ni JESÚS, ni los Apóstoles definieron el canon de las Escrituras que todas las iglesias utilizan hoy (hasta los Testigo de Jehová). Fueron sus sucesores, o sea Obispos de la Iglesia Católica los que lo hicieron, es por esta razón que DUDAR DE LA IGLESIA ES DUDAR DE LAS ESCRITURAS.
Eusebio, primer historiador de la Iglesia en los años 300 DC lista la sucesión de varios Obispos y decía que estas listas de sucesión eran una SEGURIDAD DE QUE LOS Evangelios fueron conservados y transmitidos sin error y que esto constituía la base de la Iglesia Católica (KENET Scott Laturette, pag. 177, tomo 1 )
Algunos argumentan que San Pablo alertó contra las tradiciones, y presentan versículos tales como Colosenses 2,3, pero si se lee el versículo en su contexto se darán cuenta que Pablo se refiere a las Tradiciones Judaicas que eran el camino a la ley, no a la Tradición de la Iglesia la cual él recomendaba guardar.

1 Timoteo 3, 15
Y si no fuera tan presto, para que sepas como te conviene conversar en la casa del Dios que es la Iglesia del Dios vivo columna y apoyo de la verdad”
San Pablo en este versículo arroja gran claridad sobre el tema del cual hablamos. Nosotros no somos el pueblo del libro, como el Hebreo. Somos el pueblo de la Palabra. El SEÑOR no mandó a escribir, el Señor mando a predicar……. La Escrituras, surgieron como una necesidad de la Iglesia de conservar las palabras de JESÚS. La Iglesia definió las Escrituras, ¿por qué? … Lo dice Pablo, ella es columna y apoyo de la verdad y, como tal, ha definido, conservado y custodiado la Palabra Escrita y la Tradición como autentica Palabra de DIOS. Si la Iglesia fue buena para definir la Escritura también es buena para definir la Tradición, pues lo ha hecho con la misma autoridad. Si se acepta una, hay que aceptar la otra, si se desecha una, hay que desechar la otra, sino es pura hipocresía o malicia. Y esto no es de DIOS.
San Cipriano, Padre de la Iglesia, escribió hacia el año 255 D. C. “JESÚS edifico la Iglesia sobre uno sólo, y aunque después de la resurrección les dio a todos los Apóstoles igual potestad, sin embargo para manifestar la unidad dispuso con su autoridad que el origen de la misma unidad se iniciara en uno sólo, en Pedro”.
También San Ignacio de Antioquía, otro de los Padres, el cual murió en el año 106 D.C. escribe en su carta a los Tralianos “Donde no hay Obispo ni presbíteros, ni diáconos no hay Iglesia”.
Quiero concluir con unas palabras del eminente teólogo protestante Robert Brown: “cuando miramos a la Iglesia primitiva los signos apuntan a Roma “……. A la Iglesia que es Pilar y base de Verdad. Amén

POR: Ministerio de Apologética
SOBRE ESTA ROCA

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8 mentiras sobre Dios que están al acecho de los católicos

Teniendo en cuenta la complejidad de la teología católica acerca de la naturaleza de Dios, la siguiente lista, apoyada en las Sagradas Escrituras y el Magisterio de la Iglesia, contiene respuestas a 8 mentiras recurrentes que están al acecho de los católicos en el mundo actual.

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Dios Trino y Único

1. Cristo es insuficiente

No existen nuevas revelaciones y el canon bíblico está cerrado. Hay demasiadas personas que quieren “aumentar” las enseñanzas de Cristo sosteniendo que, como las Sagradas Escrituras fueron “escritas hace mucho tiempo”, estas deberían ser “actualizadas”.

Psíquicos y charlatanes de todo tipo difunden sus supuestas “habilidades proféticas” que al parecer, van en contra de lo que sabemos de Dios. Nada más lejos de la verdad.

Si estas personas están en lo correcto, ¿por qué el Espíritu Santo le da a cada uno diferentes mensajes? Cristo y su Iglesia no necesitan nada de simples humanos. El mensaje de Cristo es válido y auténtico ayer, hoy y siempre como afirma la cita de Hebreos 13,8.

2. Puede haber nuevas revelaciones del plan de salvación

No hay y nunca podrán existir nuevas revelaciones que se añadan a la economía de la salvación. Algunas revelaciones privadas están aprobadas por la piedad popular (por ejemplo, Sagrado Corazón, Lourdes, la Divina Misericordia) y otras no.

La clave es si van de acuerdo a las revelaciones originales de Cristo en las Sagradas Escrituras. La gente se coloca en una situación precaria cuando se atreven a juzgar no sólo la Biblia, sino a Dios mismo y Su Iglesia, negando así la Tradición y el magisterio.

3. Jesús nunca asegura ser Dios en la Biblia

Cristo se refiere a sí mismo como Dios aproximadamente 50 veces en las Sagradas Escrituras.

Asimismo, los Evangelios muestran las reacciones de quienes se oponían a Jesús tras afirmar ser Dios o igual a Dios (por ejemplo en Marcos 14: 61-62).

Si Jesús nunca afirmó a Dios ¿por qué algunas personas se molestaron tanto con Él hace 2000 años hasta el punto de crucificarlo? Cristo fue condenado a muerte porque lo consideraban blasfemo al referirse a sí mismo como Dios.

4. Todos somos hijos de Dios y por lo tanto, Él debe amar todo lo que somos

Sí. Dios nos hizo a todos. Dios nos ama a todos. Todos somos Sus hijos. Sin embargo, Él nos llama hacia Sí mismo en un espíritu de amor y arrepentimiento, pero no todo el mundo está listo y dispuesto a hacer ese tipo de compromiso.

No se puede decir que somos Sus hijos y al mismo tiempo negarnos a reconocer nuestra relación con nuestro Padre Celestial. (1 Juan 3:10, Rm 8,15, Efesios 2: 1-16).

Dios es misericordioso, pero no todos nosotros queremos ser perdonados, o incluso, pensamos que no hemos hecho nada que deba ser perdonado (1 Juan 1: 8).

5. Todos adoramos al mismo Dios

Solo existe un Dios único y verdadero porque Él mismo lo afirmó (Deu 4:39, Isaías 43:11, 45: 5), sin embargo, no todo el mundo lo reconoce. Debe también señalarse que ninguna deidad pagana ha hecho una afirmación así.

A pesar de que suena políticamente correcto que todas las personas adoran al mismo Dios, es teológica, histórica y antropológicamente incorrecto. Fuera de la tradición judeocristiana, las deidades son impotentes, celosas, caprichosas, comedidas, hedonistas, egoístas, tremendamente emocionales y tiene una débil preocupación por los asuntos humanos.

El Dios judeocristiano es el amor mismo. Ninguna otra religión describe su deidad de esta manera.

6. Todas las religiones son iguales

Esta creencia está conectada el punto anterior, y por lo tanto, es incorrecta. Algunas religiones son violentamente la antítesis de todas las demás expresiones religiosas. Algunos requieren el sacrificio humano, conductas inmorales a la que se consideran virtudes o proponen “textos sagrados” que son ilógicos y contradictorios. Es imposible sugerir que todas las religiones son iguales.

Cristo nos dice que Él es el Camino, la Verdad y la Vida (Juan 14: 6). El Dios judeocristiano se presentó a su pueblo y les enseña porque los ama (Hechos 4:12). Ninguna otra religión hace tales afirmaciones. La salvación solo viene de Cristo y no de Mahoma, Buda o Joseph Smith. El culto le pertenece por derecho solo a Yahvé, que es el gran YO SOY (Ap 4:11).

Existen diferencias irreductibles entre el cristianismo y el judaísmo como la encarnación, la pasión y resurrección. Podemos extender esta lista de incompatibilidades al considerar las religiones paganas. Sin embargo, muchas demandas éticas a través de las religiones pueden ser iguales o al menos compatibles. Esta no es una extraña coincidencia, por el contrario, si el único Dios está llamando a toda la humanidad, entonces Su marca será dejada sobre varias respuestas a la llamada.

7. Dios usa a los hombres como “ratones de laboratorio”

Dios es omnisciente y sabe lo que vamos a hacer. Ama nuestra existencia y no nos trata como si fuéramos “ratones de laboratorio”.

Dios es amor (1 Juan 4: 8, 16) y por lo tanto nunca podría torturarnos para ver “lo que haríamos”. La tentación se encuentra dentro de nosotros mismos y es decisión nuestra seguir la ley de Dios o rechazarla (Dt 30:19).

8. La Eucaristía es un mero símbolo

Esta es una perniciosa herejía y es bastante frecuente. ¿Por qué el pan y el vino son ofrecidos en el altar por un sacerdote como Cuerpo y Sangre de Cristo? Porque Jesús lo dice (Lucas 16).

De hecho, lo reveló a las personas que lo acompañaban en la sinagoga de Cafarnaúm y un buen número hizo una rabieta. Jesús preguntó a sus discípulos si también querían dejarlo por hacer tal afirmación, y Pedro respondió: “Señor, ¿a quién iremos? Tú tienes palabras de vida eterna” (Juan 6:68).

Aparte de lo que Jesús dijo, debe considerarse cómo los primeros cristianos trataban a la Eucaristía. Para Pablo, es una celebración con la que se anuncia y actualiza la muerte del Señor hasta su regreso (1 Cor 11:26).

“El que, por lo tanto, coma el pan o beba la copa del Señor indignamente, será reo del cuerpo y la sangre del Señor. Por tanto, examínese cada uno a sí mismo, y coma así el pan y beba de la copa. Porque el que come y bebe sin discernir el cuerpo, come y bebe su propia condenación”(1 Cor 11: 27-29).

La Didajé o enseñanza de los doce apóstoles refleja este sentimiento: “No permitan que coman o beban de su Eucaristía, a excepción de los bautizados en el nombre del Señor, porque el Señor ha hablado de esto: ‘No den lo que es santo a los perros'” (Didajé 9: 5).

Traducido y adaptado por Diego López Marina. Originalmente publicado en National Catholic Register.

¿ES LA IGLESIA CATÓLICA LA RAMERA DE BABILONIA?

¿Es la Iglesia Católica la Ramera de Babilonia?

Muchas veces he escuchado de protestantes fundamentalistas la afirmación de que la Iglesia es La Gran Ramera de Babilonia de la que habla la Biblia en el capítulo 17 del apocalipsis. “La Biblia lo dice muy claro” me comentan.

Por: José Miguel Arráiz | Fuente: ApologeticaCatolica.org

En esta ocasión he querido hacer un breve resumen de las razones que dan para justificar su interpretación, y las respuestas que han dado los apologistas católicos.

¿De donde surgieron estas interpretaciones?

A lo largo de la historia esta interpretación ha sido adoptada por diferentes grupos heréticos en su rechazo a la Iglesia Católica. Entre ellos tenemos a los albigenses (herejes gnósticos de tendencias maniqueas) , y posteriormente los reformadores protestantes (Lutero, Calvino, Tyndale, Knox, etc.). Con esos antecedentes, no es de extrañar que haya sido adoptada por numeros grupos fundamentalistas hoy día.

¿Quienes son los exponentes de esta interpretación hoy día?

Debido a su gran número no los podré comentar todos, pero se podría decir que entre varios de los autores más leídos están:

A Woman Rides the Beast, por Dave Hunt (Traducido al español como “Una mujer cabalga la bestia”)

The Two Babylons, por Alexander Hislop (Las dos Babilonias)

Babilonia Misterio Religioso, por Ralph Woodrow

Nota: Ralph Woodrow se retractó de este libro y publicó otro (¿La conexión Babilonia?) rechazando sus argumentos previos. Actualmente Woodrow sigue siendo protestante e inclusive anticatólico, pero ha tenido la suficiente honestidad para retractarse de los disparates que había escrito.

Argumentos basados en razonamientos falaces

Para poder comprender la falla de raíz de estos argumentos, hay que conocer un poco las falacias a las que recurren para establecer sus silogismos. Para ilustrar esto voy a citar un ejemplo que pone Greg Oatis en su artículo “El Paganismo de la Iglesia Católica”, en el que, se usan los mismísimos métodos “deductivos” para “demostrar” una teoría descabellada: que una determinada cadena de restaurantes de comida rápida tiene sus orígenes en Babilonia. Citamos:

“Los arcos dorados” son conocidos en todo el mundo como el símbolo identificativo de McDonald’s. Sin embargo, debemos señalar que el arco fue usado habitualmente por los antiguos babilonios en sus puertas y palacios. De hecho, en pinturas realizadas por los babilonios, ¡vemos que sus reyes son representados en marcos con forma de arco! También sabemos que Nabucodonosor, rey babilónico, ordenó a sus súbditos que adoraran una imagen de oro (Daniel 3, 5-10). Y Babilonia era conocida en el mundo antiguo como “la ciudad dorada”. Finalmente, nótese que la primera letra de McDonald’s, la M, es la decimotercer letra del alfabeto (inglés), un número reconocido como poseedor de un poder místico y que trae mala suerte. ¿Puede ser eso una simple coincidencia? Incluso, ¿a qué señala la M además de a McDonald’s? Claramente a Moloc, el dios pagano del fuego adorado en Babilonia. ¿Y qué se utiliza para calentar la comida en un McDonald’s moderno? La electricidad, ¡que muchos asociarían con una forma controlada de fuego! Por tanto, ¿quién puede dudar que la cadena de restaurantes de McDonald’s, conocida por sus arcos dorados, es en realidad un culto mistérico relacionado con el dios de fuego adorado por la antigua realeza babilónica?

Si yo le diera a cualquier persona los razonamientos anteriores para probar que McDonald’s es un culto secreto “pagano” seguramente terminará riéndose de mi. Lo curioso es que en esencia, las mismas falacias (exageradas por su puesto) utilizadas en ese ejemplo, son utilizadas por fundamentalistas para probar sus argumentos (analogía , non sequitir, etc.).

Ralph Woodrow en su retractación escribe:

¡Coja bastantes tribus, bastantes cuentos, bastante tiempo, brinque de un tiempo a otro, de un país a otro, seleccione y elija semejanzas – y el porque cualquier cosa se podría “probar”!

Así, no es difícil buscar en alguna cultura antigua alguna diosa pagana con un bebe en brazos, buscar una foto parecida de la Virgen María cargando a Jesús, para luego colocarlo como “prueba” de que la veneración de María proviene realmente de un culto antiguo a una diosa pagana. Lo mismo puedo hacer con casi cualquier creencia, práctica, cultura hoy, inventarme un paralelo basándome en similitudes casuales y asumir procedencia sin la más mínima prueba ni seriedad histórica, y no faltarán quienes crean que es una investigación seria y documentada, y hasta nos envíen cartas de felicitación…y si no lo cree, pregúntenle a Dawn Brown, ha hecho millones de esa manera.

Algunos ejemplos de como con esta forma de sacar conclusiones se puede paganizar hasta a la misma Escritura:

Ejemplo 1:

Según algunos estudiosos y eruditos Moisés nunca existió, sino que es la réplica de una leyenda réplica de la historia del gobernante de los sumerios Sargón de Akkad (2334-2279 a.C.), el cual fue depositado en una canasta de juncos y abandonado en las aguas del Eufrates hasta que fue rescatado por un aguador que le adoptó y crió. Actualmente en un estudio realizado sobre los lenguajes originales de ambas historias se ha descubierto que en la historia de Moisés hay palabras que no pudieron venir de la leyenda Babilónica, aún así muchos creen que la historia de Moisés es un “reencauchado babilónico”.

Ejemplo 2:

Algunos historiadores piensan que la narración de la Biblia del diluvio es un plagio de una leyenda sumeria mucho más antigua, conocida como el «Ciclo de Ziusudra». En esa leyenda los dioses deciden destruir a la humanidad a causa de las muchas culpas cometidas por ésta. Sin embargo, el dios Enki advierte de esto al rey Ziusudra de Shuruppak, y le ordena construir una nave para que pueda salvarse con su familia, junto con animales y plantas de todas clases.

El diluvio se produjo dice la leyenda, y después de siete días y siete noches, cesó y Ziusudra pudo salir de la barca.

Ejemplo 3:

Lo mismo se puede decir de la historia de Esaú y Jacob, donde una historia similar, donde Acrisio (hijo de Abante, rey de Argos, y de Aglaye. Padre de Dánae) y su hermano gemelo Preto luchaban entre sí cuando aún estaban en el vientre de su madre. Ya adultos, se disputaron el trono y, habiendo vencido Acrisio, Preto fue expulsado del reino, pero volvió con un ejército y obligó a su hermano a dividir la Argólide: Argos y sus alrededores serían para Acrisio, mientras Preto se quedaba con Tirinte, Midea y la zona costera. Casó con Eurídice, hija de Lacedemón, y tuvo una hija, Dánae. Habiendo sabido por un oráculo que el hijo de Dánae causaría su muerte y como quiera que las precauciones tomadas para impedir la maternidad de la muchacha resultaron infructuosas, ya que esta fue fecundada por Zeus, la arrojó al mar en un arca junto con el recién nacido Perseo, pero ambos se salvaron. Años después, Perseo quiso ver a su abuelo, quien, al saberlo, huyó a Larisa, ciudad de Tesalia muy alejada de Argos; sin embargo, el rey de Larisa, Teutámides, organizó por entonces unos juegos a los que acudió Perseo. Acrisio estaba allí como espectador, y el disco lanzado por su nieto, desviado fatalmente por el viento, le dio en la cabeza y lo hirió de muerte, cumpliéndose así el oráculo. La fábula de Preto y Acrisio corresponde al tema mitológico de los mellizos rivales, y en el detalle de la disputa dentro del seno materno coincide con la historia de Esaú y Jacob referida en el Génesis.

Siguiendo esa línea de pensamiento, ¿por qué no decir entonces que la creencia en la resurrección de Cristo salió del paganismo que enseñaba que Osiris y Dionisos, dioses de la fertilidad morían y resucitaban?. ¿Por qué no decir que el título de Cristo de Rey de Reyes proviene también del paganismo ya que Nabucodonosor es llamado Rey de reyes en Daniel 2,37? ¿Por qué no decir que el bautismo también tiene origen pagano?. Después de todo el bautismo fue antes un rito religioso pagano practicado entre los pueblos de la antigüedad y eran comunes a muchas religiones antiguas, como los ritos eléusicos o el hinduismo y el budismo. Los romanos del tiempo de Cristo se interesaron en las religiones místicas de Egipto y Babilonia en algunas de las cuales se practicaba el bautismo como ritual. Por ejemplo en los ritos de iniciación del culto de Isis, el iniciado confesaba sus pecados delante de otros devotos y era luego bautizado en la creencia que el baño ritual lo purificaba de sus faltas y lo enrolaba en las filas de la diosa salvadora.

¿Cuales son en resumen las razones que dichas obras plantean para acusar a la Iglesia Católica de ser la ramera?

Por cuestión de espacio trataré solo un resumen de los principales argumentos que esas obras plantean.

1.- La Ramera es descrita como una gran ciudad o un imperio poderoso. Una gran ciudad que se sienta sobre siete colinas

“Y la mujer que has visto es la Gran Ciudad, la que tiene la soberanía sobre los reyes de la tierra. Apocalipsis 17,18

Y aquí asumen que se refiere a Roma, más específicamente a la Iglesia Católica Romana.

“Aquí es donde se requiere inteligencia, tener sabiduría. Las siete cabezas son siete colinas sobre las que se asienta la mujer. «Son también siete reyes” Apocalipsis 17,9

Aquí objetan que Roma se encuentra asentada sobre siete colinas (Quirinal, Viminal, Capitolino, Esquilino, Palatino, Celio, Aventino) al igual que la Ramera (incluso recientemente un protestante me decía “era demasiada casualidad” que ambas estuvieran sobre siete colinas)

Pero si los textos bíblicos se refieren a la Ramera como una Ciudad, y no como una Iglesia el argumento comienza a verse flaco. Ahora, un fundamentalista dirá “¡El Vaticano es una ciudad!”,pues bien, sin discutir de momento la diferencia entre una Ciudad y una institución con sede en una ciudad, lo cierto es que el Vaticano no se asienta sobre siete colinas (a diferencia de la antigua Roma pagana), ya que está situada al oeste del Tíber, mientras que las siete colinas de la Roma antigua estaban al este. Así, si el argumento es que es la Iglesia Católica, porque el Vaticano es una ciudad, y se asienta sobre siete colinas, este argumento falla.

Adicionalmente a esto, hay que hacer notar que no solo la antigua ciudad de Roma estaba asentada sobre siete colinas, sino también Jerusalén, las cuales eran (Escopus, Nob, Monte de la Destrucción, Monte Sión, la colina situada al suroeste también llamada de este monte Sión, Monte Ofel y la Roca). Sería entonces más coherente asumir que los textos bíblicos se refieren o a la Roma Pagana o a Jerusalén, dado que eran grandes ciudades situadas sobre siete colinas. (Y todo eso asumiendo que el término montañas se deba interpretar literalmente)

2.- Derrama la sangre de los santos y profetas

“y en ella fue hallada la sangre de los profetas y de los santos y de todos los degollados de la tierra” Apocalipsis 18,24.

“Y vi que la mujer se embriagaba con la sangre de los santos y con la sangre de los mártires de Jesús. Y me asombré grandemente al verla” Apocalipsis 17,6

Pero si la Ramera se embriagaba con la sangre de los mártires y profetas, allí hay otro problema con las tesis protestantes, porque es el mismo Cristo quien identifica a la ciudad de Jerusalén como la que mata a los profetas. Compárece:

“«¡Jerusalén, Jerusalén!, la que mata a los profetas y apedrea a los que le son enviados. ¡Cuántas veces he querido reunir a tus hijos, como una gallina su nidada bajo las alas, y no habéis querido!”Lucas 13,34

Cristo también habló de que no convenía que un profeta muriera fuera de Jerusalén.

“Pero conviene que hoy y mañana y pasado siga adelante, porque no cabe que un profeta perezca fuera de Jerusalén.” Lucas 13,33

Es el mismo libro del apocalipsis el que menciona claramente que la Gran Ciudad (La Ramera) es aquella donde Jesús fue crucificado (Jerusalén):

“Y sus cadáveres, en la plaza de la Gran Ciudad, que simbólicamente se llama Sodoma o Egipto, allí donde también su Señor fue crucificado.” Apocalipsis 11,8

Sin embargo, prefieren ignorar cualquier exégesis bíblica seria, y basarse en sus prejuicios creyendo “santos y profetas” a quienes sufrieron persecución religiosa durante la inquisición. Sin embargo, respecto a estos supuestos santos debo decir que casi ninguna comunidad eclesial protestante se identifican hoy con sus doctrinas. De hecho, los mismos países protestantes no hubieran dudado en juzgarles en sus propias inquisiciones, lo cual en muchos casos hicieron, como fue el caso de Servet, quemado en la hoguera por los calvinistas, o los anabaptistas y arminianos, perseguidos por luteranos y calvinistas. ¿Será que consideran a los albigenses, unitarios, sabelianos o nestorianos como santos?.

El hecho de que alguien sufra persecución religiosa independiente de las ideas que profese no le hace santo y mucho menos profeta. Yo podría volverme hoy hereje hasta la médula de los huesos, ser perseguido por mi fe y ser injustamente condenado a muerte, pero eso no me haría ni ortodoxo, ni santo, ni profeta. Y si así piensan la misma persecución la sufrieron los católicos en países protestantes y no por eso ellos se consideran a sí mismos como la “ramera”.

3.- Comete abominaciones y fornica con los reyes de la tierra

con ella fornicaron los reyes de la tierra, y los habitantes de la tierra se embriagaron con el vino de su prostitución.” Apocalipsis 17,2

Colocan ejemplos de como el Vaticano a lo largo de la historia ha mantenido relaciones con las distintas potencias mundiales, pero eso no tiene nada de malo. Los presidentes de los países desarrollados hoy día suelen pedir consejo no solo a la Iglesia Católica, sino a líderes protestantes preeminentes, y no por eso están “fornicando con ellos”. El texto del apocalipsis no se refiere a eso, sino a las abominaciones que continuamente cometía la Jerusalén apostata con los pueblos paganos.

“Hijo de hombre, haz saber a Jerusalén sus abominaciones” Ezequiel 16,2

“Así dice el Señor Yahveh: Por haber prodigado tu bronce y descubierto tu desnudez en tus prostituciones con tus amantes y con todas tus abominables basuras, por la sangre de tus hijos que les has dado, por esto he aquí que yo voy a reunir a todos los amantes a quienes complaciste, a todos los que amaste y también a los que aborreciste; los voy a congregar de todas partes contra ti, y descubriré tu desnudez delante de ellos, para que vean toda tu desnudez” Ezequiel 16,36-37

“…te entregaré en sus manos, ellos arrasarán tu prostíbulo y demolerán tus alturas, te despojarán de tus vestidos, te arrancarán tus joyas y te dejarán completamente desnuda” Ezequiel 16,39

te construiste un prostíbulo, te hiciste una altura en todas las plazas” Ezequiel 16,24

Te prostituiste a los egipcios…” Ezequiel 16,26

“Luego, multiplicaste tus prostituciones en el país de los mercaderes, en Caldea…”Ezequiel 16,29

“¡Oh, qué débil era tu corazón – oráculo del Señor Yahveh – para cometer todas estas acciones, dignas de una prostituta descarada!” Ezequiel 16,30

Pues bien, prostituta, escucha la palabra de Yahveh. Así dice el Señor Yahveh: Por haber prodigado tu bronce y descubierto tu desnudez en tus prostituciones con tus amantes y con todas tus abominables basuras, por la sangre de tus hijos que les has dado, por esto he aquí que yo voy a reunir a todos los amantes a quienes complaciste, a todos los que amaste y también a los que aborreciste; los voy a congregar de todas partes contra ti, y descubriré tu desnudez delante de ellos, para que vean toda tu desnudez. Voy a aplicarte el castigo de las mujeres adúlteras y de las que derraman sangre: te entregaré al furor y a los celos, te entregaré en sus manos, ellos arrasarán tu prostíbulo y demolerán tus alturas, te despojarán de tus vestidos, te arrancarán tus joyas y te dejarán completamente desnuda. Ezequiel 16,35

Es Dios mismo quien reclama e identifica a Jerusalén como la que se ha prostituido con los reyes de la tierra y de cometido abominaciones.

4.- Está vestida de púrpura y escarlata

“¡Ay, ay, la Gran Ciudad, vestida de lino, púrpura y escarlata, resplandeciente de oro, piedras preciosas y perlas” Apocalipsis 18,16

Aquí no pueden faltar fotos escogidas de sacerdotes y obispos con vestiduras púrpura y escarlata. Lo cierto es que los sacerdotes no visten “púrpura y escarlata”, sino que de acuerdo al ciclo litúrgico los colores de sus vestiduras cambian. Una breve descripción del significado de estos colores:

Colores en la liturgia de la Iglesia

– el VERDE: simboliza la esperanza. Para los pueblos antiguos, el verde era la primavera, la vegetación, el renacimiento, la esperanza de una cosecha abundante. La palabra “verde” proviene de la palabra latina “viride”, que significa “fresco”, “lozano” o “floreciente”. Este color se utiliza en la liturgia en el “tiempo ordinario”, que son los días en que no se celebra ninguna fiesta especial.

– el BLANCO: simboliza la pureza y la alegría. El blanco se utiliza en el tiempo de Navidad y Pascua y para las fiestas de la Ascensión de Jesús al cielo y la Epifanía, en definitiva, los eventos que no conmemoran la pasión y muerte de Cristo. También se utiliza en las festividades de la Virgen María, de los ángeles y de los santos que no fueron martirizados. La palabra “blanco” parece provenir del antiguo alemán, de la palabra “blank”.

– el VIOLETA o PÚRPURA: simbolizan pa neitencia y el duelo. Se llevan durante la Semana Santa, los domingos de Cuaresma y en los cuatro domingos de Adviento. El violeta era el color preferido para las túnicas de los antiguos reyes. La palabra “púrpura” proviene del griego “porphyra”, una especie de marisco del que se obtiene un tinte de este color. La palabra “violeta” proviene del latín “viola”, el nombre de una planta púrpura azulada.

– el ROJO: simboliza el fuego, la sangre y la realeza. Este color se puede ver durante las celebraciones de la Pasión, incluido el Viernes Santo, y en los días en que se conmemoran las muertes de los mártires, los apóstoles y los evangelistas. Siendo el color del fuego, es la elección natural para Pentecostés, al simbolizar el ígneo descenso del Espíritu Santo. La palabra “rojo” proviene del latín, concretamente de la palabra “russus”.

En este sentido, los fundamentalistas ni por error mostrarían fotos de sacerdotes como estas:

Ya que se derrumbarían sus razonamientos falaces. Prefieren publicar fotos como estas:

Para acto seguido vociferar: ¡¡¡Ven!!!, ¡¡¡Rojo!!!, ¡¡¡la Ramera!!!

Es también curioso que siendo el apocalipsis un libro simbólico hayan tomado los colores de la ramera de forma literal, cuando los colores en el apocalipsis tienen un sentido simbólico. Los justos salen vestidos de blanco (pureza y santidad) en contraste a los colores de la ramera (rojo por derramar la sangre de los santos, púrpura por fornicar con los reyes de la tierra).

Su interpretación literal no solo falla porque el color predominante del clero católico es el blanco, sino porque Dios mismo mandó a hacer las vestiduras de los sacerdotes levitas de color púrpura y escarlata:

“Harán las vestiduras siguientes: un pectoral, un efod, un manto, una túnica bordada, una tiara y una faja. Harán, pues, a tu hermano Aarón y a sus hijos vestiduras sagradas para que ejerzan mi sacerdocio. Tomarán para ello oro, púrpura violeta y escarlata, carmesí y lino fino. Bordarán el efod de oro, púrpura violeta y escarlata, carmesí y lino fino torzal. Se le pondrán dos hombreras y se fijará por sus dos extremos. La cinta con que se ciña el efod será de la misma hechura y formará con él una misma pieza: de oro, púrpura violeta y escarlata, carmesí y lino fino torzal” Exodo 28,4-8

“Bordarás también el pectoral del juicio; lo harás al estilo de la labor del efod. Lo harás de oro, púrpura violeta y escarlata, de carmesí y lino fino torzal” Exodo 28,15

“En todo su ruedo inferior harás granadas de púrpura violeta y escarlata, de carmesí y lino fino torzal; y entre ellas, también alrededor, pondrás campanillas de oro” Exodo 28,33

“Bordaron también el pectoral, al estilo de la labor del efod, de oro, púrpura violeta y escarlata, carmesí y lino fino torzal.” Exodo 39,9

 
Conclusión

Mucho más se podría agregar de este tema, pero básicamente siempre el argumento fundamentalista se sostiene este “modus operandi”. Si usted es un fundamentalista el que me lee, ya tiene para reflexionar. Siendo que se considera cristiano, debe saber que la verdad está siempre por delante y la calumnia no viene de Dios.

La célebre Ramera del Apocalipsis

La gran apostasía de la Iglesia

La gran apostasía de la Iglesia

Estos grupos acusan en mayor o menor medida a la Iglesia Católica de corrupción para justificar su existencia ante el mundo y su propia conciencia, presentando una excusa para su propia fundación.

Por: José Miguel Arráiz | Fuente: ApologeticaCatolica.org

Considero este un tema importante a tratar porque todas las denominaciones protestantes que se han separado y se mantienen apartadas de la Iglesia Católica justifican su existencia así. Es este para mi, pues, el “meollo del asunto”, “el quid de la cuestión”, o como decía el célebre G. K. Chesterton, “la cosa”[1]. Y es que si bien hay notables diferencias entre estas denominaciones, todas sin excepción han abrazado la hipótesis de que la Iglesia se fue corrompiendo paulatinamente cuando tradiciones humanas y falsas enseñanzas fueron infiltrándose en la Iglesia cristiana al punto de desplazar las verdades de fe contenidas en la Escritura.

Es en esta situación donde Dios “decide” renovar la Iglesia refundándola en un nueva “Iglesia”, “grupo” u “organización” que si es capaz de mantenerse fiel a la verdad, y cada uno está convencido de pertenecer a ese grupo. Algunos de los nombres que toman para sí mismos son más sujerentes que otros: “La Iglesia de Jesucristo de los Santos de los Últimos Días”[2], “La verdadera Iglesia de Jesucristo”[3]; otros no lo son tanto: luteranos, metodistas, presbiterianos, pentecostales, adventistas, testigos de Jehová, etc. etc; pero lo cierto es que todos sin excepción creen ser una reforma y renovación del cristianismo auténtico, y la nueva y verdadera Iglesia de Jesucristo.

Ellos no piensan ser cismáticos o apóstatas porque su fundador ha salido de la Iglesia Católica o de algún otro grupo salido de ella, sino “reformadores”. Si salieron de la Iglesia es porque creen que se “corrompió”, y si salieron de otra denominación cristiana es porque creen que esta también se “corrompió”[4]. En este contexto donde se hace necesario una y otra vez “refundar” la Iglesia, se produce un circulo vicioso donde el cisma aparece de manera continua, y degenera en las múltiples divisiones que observamos en las denominaciones protestantes hoy.

Pero si la Iglesia Católica no se corrompió, al ser la única fundada realmente por Jesucristo, con una legítima sucesión que se remonta directamente a los apóstoles, no hay una excusa válida para apartarse de ella. Un luterano, por ejemplo, no podría afirmar que su Iglesia la fundó Jesucristo, porque el mismo nombre de su denominación le recuerda que la fundó un hombre, Martín Lutero, en pleno siglo XVI. Lo mismo aplica para cualquier otra, aunque el nombre no derive del nombre de su fundador. Si estudiamos la historia de los presbiterianos, reformados y calvinistas, encontramos su origen en Juan Calvino (Siglo XVI); si investigamos a los metodistas encontramos como fundador a John Wesley (siglo XVIII); a los adventistas los fundó William Miller y Ellen White (siglo XIX); detrás de los mormones está José Smith (Siglo XIX); a los testigos de Jehová, Charles Russell (siglo XIX); etc. etc[5].

Es esta la razón por la que estos grupos acusan en mayor o menor medida a la Iglesia Católica de corrupción (algunos más otros menos), para justificar su existencia ante el mundo y su propia conciencia, presentando una excusa para su propia separación. Es también la razón por la que en esta Web se analizan las objeciones más importantes o más comunes que cada uno de estos grupos hacen, y los lectores puedan reflexionar a la luz de esta evidencia, si esos reclamos son fundados o no lo son.

El comienzo de la “apostasía”

Otro elemento que llama la atención, es que aunque curiosamente todas estas denominaciones están de acuerdo en que ocurrió una apostasía, no se ponen de acuerdo exactamente en que momento comenzó. La gran mayoría son partidarios de ubicarla cuando el emperador romano Constantino el Grande concedió libertad de culto a los cristianos en el Edicto de Milán[6] (año 313 d.C). Otros más osados señalan una fecha mucho más temprana, llegando incluso a ubicar su comienzo con la muerte del último apóstol.

También hay diferencias en lo que ellos consideran “apostasía”. Para los adventistas por ejemplo, la apostasía comienza cuando la Iglesia deja de guardar el sábado como día del Señor y lo sustituye por el domingo. Para los testigos de Jehová comienza al abrazar doctrinas como la divinidad de Cristo y la Trinidad. Para los protestantes más tradicionales el argumento suele ser que la Iglesia olvidó que la salvación es “Solo por Fe” y se volvió pelagiana. Y así para cada denominación hay “algo” que la distingue sustancialmente de las otras y es la razón por la cual ellos -y no los otros- son la Iglesia “verdadera”. Encuentran también una excusa en las típicas menciones a la inquisición, las cruzadas y la vida corrupta de algunos miembros del clero católico.

Pero aunque esta hipótesis pueda ser fácilmente digerida por personas embebidas de prejuicios y sentimientos anticatólicos, lo importante acá es estudiar si dicha hipótesis se adecúa a la realidad.

¿Qué dice la Biblia?

Las puertas del infierno no prevalecerán contra la Iglesia que es columna y fundamento de la verdad.

Mucho de lo que sabemos de Jesús lo sabemos por medio del testimonio de la Escritura y es precisamente por ella que vemos a Jesús profetizando una y otra vez acontecimientos que iban a ocurrir, sin embargo, no se puede encontrar ningún texto en la Escritura que analizado seriamente permita inferir ni que Jesús ni los apóstoles pensaron que la Iglesia se corrompería al punto de deslizarse a una gran apostasía que duraría milenios. Ocurre más bien lo contrario, toda la evidencia bíblica apunta en sentido contrario tal como veremos a continuación.

“Y yo a mi vez te digo que tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella”[7]

En el pasaje anterior Jesús promete que las fuerzas del infierno no prevalecerían contra su Iglesia. Un protestante puede estar de acuerdo con esto, pensando que finalmente las puertas del Hades no prevalecieron porque el fundador de su “iglesia” la ha reformado y renovado, pero no tiene mucho sentido interpretar estas palabras de esa manera, pues significaría que el mal prevaleció en la Iglesia por más de 16 siglos (en el caso de las sectas más recientes como testigos de Jehová, adventistas y mormones durante más de 18 o 19 siglos). ¿Cómo podría ocurrir esto a la Iglesia que la misma Biblia llama “columna y fundamento de la verdad”?

“pero si tardo, para que sepas cómo hay que portarse en la casa de Dios, que es la Iglesia de Dios vivo, columna y fundamento de la verdad”[8]

No resulta convincente pensar que Cristo, que prometió estar con su Iglesia “todos los días hasta el fin del mundo“[9], permitió que la apostasía prevaleciera durante todos esos siglos en perjuicio de todas las personas que vivieron durante esa época. Pero esto implica creer que Jesús y sus apóstoles eran una especie de incompetentes que fundaron una Iglesia que se apresuró a corromperse al momento de su partida. En la Escritura sin embargo encontramos algo distinto. Es Jesús mismo quien ora para que la fe de Pedro, a quien entrega las llaves del Reino de los cielos, no desfallezca:

“¡Simón, Simón! Mira que Satanás ha solicitado el poder cribaros como trigo; pero yo he rogado por ti, para que tu fe no desfallezca. Y tú, cuando hayas vuelto, confirma a tus hermanos.”[10]

Es a la Iglesia a quien Jesús promete que les enviaría el Espíritu Santo para guiarlos a la verdad completa:

“Cuando venga él, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir”[11]

¿Qué clase de guía hubiese sido una que solo duraría hasta que el último apóstol muriese? ¿Es sensato creer que el Espíritu Santo no pudo lograr su cometido por más de 1600 años hasta la venida de un Martín Lutero o un Juan Calvino, por no mencionar líderes de sectas más recientes como Charles Rusell, Ellen White o José Smith?. Si esto fuese así, en vano Jesús mandó a la Iglesia a bautizar a todas las naciones y a enseñarles a guardar todo lo que Él les enseñó, pues hubiese sabido que les terminarían enseñando una falsa doctrina.

“Id, pues, y haced discípulos a todas las gentes bautizándolas en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo, y enseñándoles a guardar todo lo que yo os he mandado. Y he aquí que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.”[12]

Es la Iglesia Católica y no otra la que ha llevado el evangelio a todo el mundo. Ninguna denominación protestante puede atribuirse el mismo logro; ya que no puede demostrar su existencia los primeros 16 siglos de la historia cristiana.

Es precisamente al estudiar la Biblia que encontramos el firme propósito de los apóstoles de que la enseñanza de la Iglesia se mantuviera incorrupta de generación en generación, y para ello la orden era adoctrinar hombres fieles capaces de instruir a otros:

“Tú, pues, hijo mío, mantente fuerte en la gracia de Cristo Jesús; y cuanto me has oído en presencia de muchos testigos confíalo a hombres fieles, que sean capaces, a su vez, de instruir a otros.”[13]

Los malos cristianos dentro de la Iglesia – El trigo y la cizaña

Muchos de los protestantes que sostienen la hipótesis de la gran apostasía suelen citar en su favor la parábola del trigo y la cizaña, pues allí se anuncia que dentro de la Iglesia habría falsos cristianos:

“Otra parábola les propuso, diciendo: El Reino de los Cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo. Pero, mientras su gente dormía, vino su enemigo, sembró encima cizaña entre el trigo, y se fue. Cuando brotó la hierba y produjo fruto, apareció entonces también la cizaña. Los siervos del amo se acercaron a decirle: “Señor, ¿no sembraste semilla buena en tu campo? ¿Cómo es que tiene cizaña?” El les contestó: “Algún enemigo ha hecho esto.” Dícenle los siervos: “¿Quieres, pues, que vayamos a recogerla?” Díceles: “No, no sea que, al recoger la cizaña, arranquéis a la vez el trigo. Dejad que ambos crezcan juntos hasta la siega. Y al tiempo de la siega, diré a los segadores: Recoged primero la cizaña y atadla en gavillas para quemarla, y el trigo recogedlo en mi granero.””[14]

La existencia de falsos cristianos dentro de la Iglesia no implica que apostataría y su doctrina se corrompería. Es precisamente este uno de los textos que permite mostrarle a los protestantes su error, sobre todo si se lee la explicación de la parábola de parte del propio Jesús:

“Entonces despidió a la multitud y se fue a casa. Y se le acercaron sus discípulos diciendo: Explícanos la parábola de la cizaña del campo. El respondió: El que siembra la buena semilla es el Hijo del hombre; el campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del Reino; la cizaña son los hijos del Maligno; el enemigo que la sembró es el Diablo; la siega es el fin del mundo, y los segadores son los ángeles. De la misma manera, pues, que se recoge la cizaña y se la quema en el fuego, así será al fin del mundo. El Hijo del hombre enviará a sus ángeles, que recogerán de su Reino todos los escándalos y a los obradores de iniquidad, y los arrojarán en el horno de fuego; allí será el llanto y el rechinar de dientes. Entonces los justos brillarán como el sol en el Reino de su Padre. El que tenga oídos, que oiga”[15]

Obsérvese en primer lugar, que Jesús establece como un hecho que el trigo y la cizaña siempre estarán mezclados en la Iglesia. Siempre habrá mejores y peores cristianos.

Obsérvese en segundo lugar, que esto no es excusa para salir la Iglesia y pretender fundar una nueva, pues cuando dice uno de los ciervos que van a recoger la cizaña, el dueño de la siembra contesta que la dejen crecer juntas no sea que al arrancar la cizaña arranquen también el trigo. Alguien que puede ser hoy “cizaña” el día de mañana puede convertirse y llegar a ser “trigo”. Ya será en el juicio cuando Jesús separará uno de los otros. Las mismas comunidades protestantes que se dividen pensando fundar una Iglesia sin pecadores terminan descubriendo que dentro de ellos también hay pecadores, porque todos lo somos.

Lo que distingue a los falsos cristianos

Pero si estudiamos todavía más a fondo la Escritura encontraremos que esta identifica precisamente a estos falsos cristianos con aquellos que con una actitud cismática abandonaron la Iglesia para fundar la propia:”Hijos míos, es la última hora. Habéis oído que iba a venir un Anticristo; pues bien, muchos anticristos han aparecido, por lo cual nos damos cuenta que es ya la última hora. Salieron de entre nosotros; pero no eran de los nuestros. Si hubiesen sido de los nuestros, habrían permanecido con nosotros. Pero sucedió así para poner de manifiesto que no todos son de los nuestros.”[16]El apóstol llega al extremo de llamar a los que abandonaron la Iglesia “anticristos”. No deja de resultar curioso que sectas como los testigos de Jehová, adventistas y mormones aplican esos textos a quienes abandonan sus filas, olvidando precisamente que sus respectivas denominaciones fueron fundadas por hombres que a su vez abandonaron sus antiguas denominaciones, cumpliéndose así el proverbio coloquial de “cachicamo diciéndole a morrocoy conchudo”. Ellos fueron cismáticos al abandonar la Iglesia fundada por Cristo, y luego tienen el descaro de acusar de cismáticos a quienes les abandonan.

Hace algún tiempo un pastor protestante me decía que las divisiones de la Iglesia eran beneficiosas porque permitían que hubiese pluralidad y libertad de opiniones, pero la Escritura en cambio sostiene que son precisamente quienes dividen la Iglesia quienes carecen del Espíritu Santo:

“En cambio vosotros, queridos, acordaos de las predicciones de los apóstoles de nuestro Señor Jesucristo. Ellos os decían: Al fin de los tiempos aparecerán hombres sarcásticos que vivirán según sus propias pasiones impías. Estos son los que crean divisiones, viven una vida sólo natural sin tener el espíritu.”[17]

Las divisiones son llamadas por el apóstol una “obra de la carne” al mismo nivel que las orgías, idolatrías, fornicaciones, etc.

“Ahora bien, las obras de la carne son conocidas: fornicación, impureza, libertinaje, idolatría, hechicería, odios, discordia, celos, iras, rencillas, divisiones, disensiones, envidias, embriagueces, orgías y cosas semejantes, sobre las cuales os prevengo, como ya os previne, que quienes hacen tales cosas no heredarán el Reino de Dios.”[18]

La orden dada a los cristianos era por el contrario mantener la unidad doctrinal: Un solo Señor, un solo bautismo y una sola fe:

“Os ruego, hermanos, que os guardéis de los que suscitan divisiones y escándalos contra la doctrina que habéis aprendido; apartaos de ellos”[19]

“Os conjuro, hermanos, por el nombre de nuestro Señor Jesucristo, a que tengáis todos un mismo hablar, y no haya entre vosotros divisiones; antes bien, estéis unidos en una misma mentalidad y un mismo juicio”[20]

Si el árbol se reconoce por su fruto, no puede ser el sistema protestante, dividido hasta el extremo, el legítimo representante de la Iglesia de Cristo. En ellos lamentablemente se cumple lo que ya había sido profetizado en 2 Timoteo 4,3-4:

“Porque vendrá un tiempo en que los hombres no soportarán la doctrina sana, sino que, arrastrados por su propias pasiones, se harán con un montón de maestros por el prurito de oír novedades; apartarán sus oídos de la verdad y se volverán a las fábulas.”

Más adelante profundizaremos con más detalle sobre las diferencias doctrinales que existen entre las distintas denominaciones protestantes, pero es un hecho que la verdad es una sola. Si entre ellas no se enseña la misma doctrina, por simple lógica se deduce que no todas pueden estar en la verdad, por lo que la gran mayoría estarán enseñando errores mezclados con medias verdades, y acusándo a las otras de estar en el error. No se puede dejar de apreciar la coincidencia asombrosa de esta profecía con el sistema protestante (aunque no exclusivamente con él) en donde distintos maestros agrupan tras de sí personas enseñandoles doctrinas conforme su propio entendimiento personal de la Biblia.

Se da tortas con la historia

La hipótesis de la gran apostasía se da de tortas también con la historia. Quienes se animan a investigar la doctrina que profesaban los primeros cristianos se encuentran con que la misma doctrina que profesaban los primeros cristianos es esencialmente la misma que profesamos los católicos hoy. Quienes sostienen que la corrupción vino a raíz del emperador Constantino descubren que no hay cambios sustanciales entre lo que creían los cristianos antes y después de su reinado, y para demostrar esto, cada uno de los temas tratados en esta Web serán abordados desde el punto de vista bíblico y patrístico. Encontrará acá decenas de testimonios cristianos primitivos anteriores a Constantino que lo demostrarán. Este descubrimiento lo han hecho y siguen haciendo muchos protestantes que han buscado incansablemente la verdad y han terminado por abrazar la comunión plena con la Iglesia Católica. Son tantos testimonios que es imposible mencionarlos todos, pero quiero aprovechar de recomendar dos testimonios notables: el de John Henry Newman[21], y el de Gilbert Keith Chesterton[22].

La razón de que otras sectas hayan preferido ubicar el comienzo de la apostasía en fechas tan tempranas como la muerte del último apóstol, radica en que no han podido encontrar en un período de más de 1600 años un grupo de cristianos con cuyas doctrinas ellos puedan identificarse. Si fuera así ellos podrían alegar que había verdaderos cristianos en tal o cual época y fueron tales, pero no pueden identificarse ni siquiera con los grupos heréticos del primer milenio porque tampoco creen lo mismo que ellos. No les queda por tanto otra alternativa que colocarles el saco de herejes y apóstatas a todos, cual si antes de ellos no hubo cristianos verdaderos. He aquí no solo el pecado de la soberbia, al menospreciar sus antepasados en la fe, sino una deficiente noción del concepto de Iglesia.

Así, si uno de estas personas se llega a encontrar con algunos textos patrísticos primitivos y se llega a dar cuenta de que estos cristianos, creían doctrinas católicas que ellos hoy rechazan, estarán condicionados para pensar que ya para entonces eran apóstatas o herejes. Estarán predispuestos a considerar más confiable la interpretación de las Escrituras del fundador de su denominación, nacido miles de años después de Cristo, y que sin haberle conocido ni a Él ni a sus apóstoles se puso a interpretar a su modo la Biblia.

Otros prefieren pensar que si hubo cristianos “verdaderos” que pensaban como ellos, pero que por ser perseguidos por la Iglesia oficial no dejaron noticia y permanecieron ocultos. Pero esta hipótesis también tiene un problema de fondo, porque equivale a confesar que hasta los que ellos mismos consideran herejes, de los que tenemos abundantes noticias a lo largo de la historia, eran más valientes para defender su fe y sus principios que estos cristianos anónimos e invisibles. Jesús comparó a los verdaderos cristianos con “la luz del mundo” y decía de ellos “No puede ocultarse una ciudad situada en la cima de un monte”[23]. En el evangelio encontramos numerosos ejemplos de la valentía de los apóstoles que nunca pararon de predicar a pesar de ser perseguidos y apresados[24]. No es lógico entender asumir que hubo unos verdaderos cristianos ocultos al mundo y de los cuales no quedaron noticias. El hecho puro y duro es que no podemos encontrar en 1600 años de historia alguien interpretando la Biblia de la misma manera como lo hacía Lutero, Calvino, Zwinglio, o como lo hace hoy un bautista o un pentecostal.

Como católico reconozco que entre esas denominaciones protestantes separadas abundan cristianos que sinceramente creen estar en la verdad, excelentes personas que buscan adorar y servir a Dios de corazón, pero son víctimas de un sistema que les ha engañado y les utiliza para captar más prosélitos que propagan los mismos errores como un círculo vicioso. Como decía el arzobispo Fulton Shenn, la gran mayoría no odia la Iglesia Católica, sino lo que erróneamente piensan que es la Iglesia Católica. También reconocemos que en el protestantismo aún dividido en numerosas comunidades eclesiales y sectas hay cosas muy buenas, pero todo aquello bueno y santo que se pueda encontrar en ellos ha pertenecido y pertenece al patrimonio de la Iglesia Católica, comenzando por la misma Biblia.

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NOTAS

[1] Gilbert Keith Chesterton, La cosa y otros artículos de fe.

[2] Comúnmente conocidos como mormones. El nombre de su Iglesia refleja su convicción de que nuestro Señor luego de la temprana corrupción de la Iglesia fundó una nueva solo para “los últimos días”.

[3] Iglesia de corte pentecostal conocida en inglés como True Jesus Church, o TJC.

[4] No pretendo acá juzgar el fuero interno de cada una de las personas que se unen a estos grupos, y ni siquiera el de sus fundadores cismáticos. Concedo como perfectamente posible (y es lo más probable en muchos casos) que ellos esten sinceramente convencidos que la Iglesia se ha vuelto corrupta y apostata y que es su deber moral sacar personas de ella. Lo que se juzga acá es la validez de esta hipótesis y si se ajusta o no a la verdad.

[5] Me refiero acá a las denominaciones protestantes surgidas en la Reforma Protestante, no a las iglesias ortodoxas, que aunque en cisma y en comunión imperfecta con la Iglesia conservan la sucesión apostólica y sacramentos válidos.

[6] Hay que reconocer que incluso dentro del protestantismo hay voces que cuestionan esta hipótesis. En el año 2004, el pastor Rick Wade, graduado con honores en 1990 en la Trinity Evangelical Divinity School con un M.A. en Pensamiento Cristiano (teología/filosofía), escribió un artículo donde afirmaba:

“Ocasionalmente, uno encuentra referencias a la idea de la “caída” de la iglesia luego de la conversión del emperador Constantino en el siglo IV. Algunos creen que bajo Constantino la iglesia comenzó su deslizamiento hacia una religión de estado, habiendo sido corrompida por el poder y el dinero. Los intereses de la iglesia y el estado se superpusieron, resultando en la corrupción de la iglesia. Esto arrojó una sombra sobre toda la historia de la iglesia hasta la Reforma. La tradición se considera un elemento de la iglesia corrompida e institucionalizada.

Si bien es cierto que la nueva libertad que experimentó la iglesia bajo Constantino sí tuvo su lado negativo, no se deduce de esto que la iglesia “cayó”, como dicen algunos. A lo largo de la historia la iglesia ha cometido errores en sus tratos con la sociedad secular y en saber cómo manejar adecuadamente la libertad y el poder que ha experimentado. Algunos se quejan hoy de que los cristianos se vinculan demasiado estrechamente con partidos políticos, orillando la transigencia al hacerlo. Esto no difiere en nada de lo que ocurría en el tiempo de Constantino. Que la iglesia adquirió un nuevo color cuando se estableció bajo Constantino, nadie lo cuestiona. Pero la idea de que la iglesia se volvió corrupta rápidamente, y que los concilios convocados bajo su reino eran simples peones del emperador es simplista. La iglesia siguió siendo fiel a la tarea de clarificar y transmitir la tradición apostólica. “La fe profesada y practicada en las iglesias primitivas no fue determinada por maquinaciones políticas de emperadores y jerarquías episcopales”, dice Williams. “La formulación y construcción esencial de la identidad cristiana fue algo que el siglo cuarto recibió y continuó ampliando mediante la exégesis bíblica y la vida litúrgica, según se refleja en la tradición de los credos”” Rick Wade, Las escrituras y la tradición en la iglesia primitiva, Probe Ministries (Ministerios Probe) 2004.

[7] Mateo 16,18

[8] 1 Timoteo 3,15

[9] Mateo 28,20

[10] Lucas 22,31-32

[11] Juan 16,13

[12] Mateo 28,19-20

[13] 2 Timoteo 2,1-2

[14] Mateo 13,24-30

[15] Mateo 13,26-43

[16] 1 Juan 2,18-19

[17] Judas 1,17-19

[18] Gálatas 5,19-21

[19] Romanos 16,17

[20] 1 Corintios 1,10

[21] Fue un presbítero anglicano que luego de su conversión llegó a ser cardenal de la Iglesia Católica. Todavía como anglicano comienza a escribir un Ensayo sobre el Desarrollo de la Doctrina Cristiana, en el cual descubre que la Iglesia Católica es la Iglesia verdadera, y termina por convertirse. Su célebre obra: Apología Pro Vita Sua, Historia de mis ideas religiosas, donde narra el mismo su camino de conversión, ha ayudado a miles de persona a seguir el mismo camino.

[22] Célebre escritor que pasó del agnosticismo al anglicanismo y del anglicanismo al catolicismo. Sus obras han movido a incontables agnósticos, ateos y protestantes a la conversión. Recomiendo principalmente dos de ellas: El hombre eterno, y la Cosa y otros artículos de fe.

[23] Mateo 5,14

[24] Hechos 5,29

El poder de las llaves

El poder de las llaves


‘Aquel día llamaré a Elyaquim, hijo de Jilquías. Le revestiré de tu túnica, con tu fajín le sujetaré, tu autoridad pondré en su mano, y él será un padre para los habitantes de Jerusalén y para la casa de Judá. Pondré la llave de la casa de David sobre su hombro; abrirá y nadie la cerrará, cerrará y nadie la abrirá’ (Isaías 22:20-22)

PRESENTACION

La expresión ‘el poder de las llaves’ se deriva de las palabras de Cristo a San Pedro: ‘A ti te daré las llaves del Reino de los Cielos, y lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos’ (Mateo 16:19).

Esta promesa halla su explicación en el texto bíblico del encabezamiento de este estudio(Isaías 22:20-22), en donde ‘la llave de la casa de David’ le es conferida a Elyaquim, el hijo del sacerdote Jilquías, como símbolo de plena autoridad en el reino de Judá. Al emplear esta expresión ante Simón Pedro, Cristo denotó claramente su intención de conferirle a San Pedro la autoridad suprema sobre su Iglesia.

EL PODER DE LAS LLAVES Y LOS PADRES DE LA IGLESIA

En los escritos de los Padres aparecen con frecuencia referencias a la promesa de Jesús contenida en Mateo 16:19, los cuales son prueba del poder de la Iglesia para perdonar los pecados. Por otra parte, la facultad de otorgar o de negar el perdón puede compararse con un abrir o cerrar las puertas del Cielo.

Sin embargo, esta interpretación restringe un poco el sentido, ya que la remisión de los pecados no es sino una de las diversas formas en que se ejerce la autoridad eclesiástica. San Agustín decía: ‘¿Cómo podría Él haber mostrado mayor liberalidad y misericordia mayor que por el don del perdón total a los que se arrepienten de sus pecados? Él dio estas llaves a su Iglesia para que cualquier cosa que redima en la tierra sea redimida en el Cielo’ (PL XXIV, 25).

Es relativamente raro que los Padres, al hablar del poder de las llaves, hagan alguna referencia a la primacía de San Agustín ya que cuando se ocupan de esta cuestión, normalmente no apelan al don de las llaves, sino a su oficio como la roca sobre la que está fundada la Iglesia. En sus referencias a la ‘potestas clavis’ o ‘llaves del poder’, por lo general intentan vindicar el poder inherente a la Iglesia para perdonar. Por ello San Agustín declara que la autoridad para atar y desatar no era un don personal concedido a San Pedro, sino que le fue conferido como representante de la Iglesia. Por ello toda la Iglesia ejerce el poder de perdonar los pecados en nombre del Señor.

De vez en cuando la promesa de Cristo no se limita a denotar el poder de perdonar los pecados, sino que abarca más ampliamente el don de la autoridad sobre la Iglesia. San Máximo, en un sermón en la fiesta de los santos Pedro y Pablo, dijo que a Pedro se le dio la llave del poder, la ‘clavis potentiae’, y a San Pablo la llave del conocimiento, la ‘clavis scientiae’. La idea de una llave del conocimiento se deriva claramente de las palabras de Cristo a los fariseos: ‘¡Ay de vosotros, los legalistas, que os habéis llevado la llave de la ciencia!’ (Lucas 11:52). Esta distinción entre ‘clavis potentiae’ y ‘clavis scientiae’ se repite con frecuencia entre los escritores medievales, aunque sin hacer referencia a San Pablo,

EL PODER DE LAS LLAVES Y LA TEOLOGIA ESCOLASTICA

Según Francisco Suárez, el teólogo y Doctor Eximius (1548-1617), la frase que empleó Cristo en su promesa a San Pedro denota el don de la autoridad eclesiástica en su más amplio alcance. Suárez entendía que la ‘potestas clavium’ incluye:

.- El poder del orden, o sea, el poder ejercido en relación con el sacrificio y sacramento.

.- El poder de jurisdicción.

.- El poder de definir en cuestiones de fe y de moral.

Según él, los diversos poderes así conferidos a la Iglesia se consideraban como pertenecientes al ‘clavis potentiae’ o al ‘clavis scientiae’, entendiéndose que este último significa el poder de enseñar, mientras que los otros ámbitos de autoridad pertenecían  a la‘clavis potentiae’.

Santo Tomás de Aquino en su Suma Teológica dice que el poder de las llaves es una consecuencia necesaria del carácter sacerdotal, en esencia idéntico al poder de consagrar. La definición generalmente aceptada en el período escolástico es que las llaves son un poder especial para atar y desatar, por el cual el juez eclesiástico debe recibir a los dignos en el Reino de los Cielos, y excluir de allí a los indignos. Aquí se entiende que la ‘clavis scientiae’es la autoridad sacerdotal para interrogar al penitente y así obtener el conocimiento de los hechos, y el ‘clavis potentiae’ es la autoridad de conceder o denegar la absolución.

Pero no faltaron teólogos que restringieran el alcance de este don y afirmaran que denotaba las prerrogativas especiales pertenecientes a San Pedro y a sus sucesores. Así, el Cardenal Cayetano, Maestro General de los dominicos (1469-1534), afirmaba que mientras que el poder de atar y desatar pertenecía a todos los sacerdotes, el poder de las llaves, o sea, la autoridad de cerrar y de abrir, era propia del Sumo Pontífice, y que esa expresión denotaba su autoridad para gobernar la Iglesia, definir un dogma, legislar y dispensar leyes.  Los franciscanos sostuvieron opiniones similares, afirmando que el Papa poseía una ‘clavis scientiae’ y una ‘clavis potentiae’, lo cual fue rechazado por el Papa Juan XXII.

En su tratado ‘De Clavibus Petris’ (Roma, 1660), el Obispo Macedo atribuye a ciertos teólogos y canonistas la opinión de que las llaves denotan la autoridad suprema en los ámbitos civil y eclesiástico, y que Cristo le confirió al Papa por medio de San Pedro la supremacía directa sobre ambos órdenes. Pero los escritores que le atribuyen al Papa sólo una autoridad indirecta en lo que respecta a los gobiernos civiles, encontraron un argumento a favor de sus puntos de vista en este mismo pasaje. Señalaron que fueron las llaves del Reino de los Cielos y no las de los reinos de este mundo las que Cristo concedió a su vicario.

EL PODER DE PERDONAR CONCEDIDO A LA IGLESIA

Las palabras de Jesucristo a los apóstoles: ‘Dicho esto, sopló sobre ellos y les dijo: Recibid el Espíritu Santo. A quienes perdonéis los pecados, les quedan perdonados; a quienes se los retengáis, les quedan retenidos’ (Juan 20:22-23). Esto indica la naturaleza judicial del poder que les confiere de perdonar y de retener los pecados.

El Concilio de Trento definió que la absolución sacramental es eficaz y perdona los pecados, puesto que constituye un discernimiento y sentencia pronunciada por el ministro ordenado, quien ha recibido de Cristo un poder judicial sobre los fieles.

La sentencia de los ministros es autoritativa y eficaz, dado que perdona o retiene los pecados ante Dios. El sentido del vocablo ‘retener’ no es una omisión del perdón, sino una potestad positiva en cuanto a la necesidad de recurrir al tribunal de la misericordia, dado que el pecador puede comenzar un proceso de cambio que torne su situación en el tiempo, en el proceso de conversión cristiana.

El ejercicio del poder judicial absolutorio es la penitencia reúne todos los elementos que entran en la definición de Sacramento:

.- Es un rito sensible ejercido ante el penitente por el ministro consagrado, quien manifiesta sus pecados, y la absolución exterior es de índole indicativa y constituye el signo apto del perdón interior.

.- Confiere la gracia interior, porque la absolución es perdón y causa la remisión de los pecados.

El carácter judicial de la Penitencia expresa la dimensión sacramental del juicio histórico y salvífico del Padre, realizado en Cristo crucificado, que nos obtuvo la salvación para la remisión de los pecados. La absolución constituye una auténtica sentencia de reconciliación que mueve al penitente a la esperanza del perdón. Se celebra la Pasión del Señor de tal modo que el sacerdote manifiesta la misericordia de Dios ante el penitente que es consciente de su pecado. La satisfacción, junto a la contrición por los pecados cometidos y la absolución que dimana del poder de las llaves, es efecto del Sacramento de la Reconciliación y signo del perdón de los pecados.

CONTRICION Y ATRICION

La contrición perfecta proviene de un arrepentimiento informado por la gracia santificante, acompañada por la virtud infusa de la caridad, y que perdona instantáneamente las faltas cometidas. La atrición, en cambio, es un arrepentimiento imperfecto que precede y prepara normalmente la infusión de la gracia santificante.

Si la contrición por sí misma obtiene el perdón de Dios y nos reconcilia con Él, ¿cuál sería el papel de la absolución del sacerdote en nombre de la Iglesia, y cuál sería su eficacia? Al respecto conviene aclarar las diversas posturas que existen:

.- Los primeros escolásticos: A principios del siglo XII se consideraba que la remisión del pecado no se debía sólo a la contrición, puesto que la eficacia de la absolución se debe a la sola contrición, puesto que la eficacia de la absolución consiste en declarar auténticamente el perdón concedido. La remisión del pecado se debe a la sola contrición; el sacerdote solamente declara de modo oficial el perdón concedido por Dios en virtud de la contrición previa a la confesión, con el fin de readmitir al penitente en el seno eclesial.

.- Beato Duns Escoto: Este beato consideró un doble camino para la justificación: la contrición es necesaria fuera del sacramento, y la atrición dentro del sacramento. En el primer caso el hombre queda inmediatamente justificado ante Dios, siendo innecesaria la absolución, o bien, en el segundo lugar, recibe inmediatamente la remisión de los pecados sin exigir una disposición psicológica perfectiva, dispensando al penitente de la contrición. La esencia del Sacramento de la Reconciliación, en sentido estricto, consiste únicamente en la absolución del sacerdote y se reduce a ella por completo.

.- Santo Tomás de Aquino: Para él la justificación tiene siempre un carácter sacramental porque los sacramentos son la prolongación instrumental de la humanidad del Verbo encarnado. Concilia la virtud de la penitencia y el Sacramento de la Reconciliación. Los actos del penitente son la verdadera causa de la remisión de los pecados y de la gracia que se infunde en el alma. Las palabras de absolución del sacerdote constituyen la forma del sacramento que obtienen la gracia y la remisión de los pecados.

A modo de resumen podemos decir que sólo hay un camino para el perdón de los pecados, el cual pasa por la mediación de la Iglesia y por la conversión personal, que es indispensable para la persona que haya pecado mortalmente después del Bautismo. Es necesario resaltar que el sacramento no suple lo que le falta al penitente, sino que le auxilia para que el dolor de la contrición imperfecta o atrición se adapte a la gracia de la contrición que justifica al pecador.

CONCLUSIÓN

Las llaves de San Pedro son un símbolo de la Iglesia Católica y, más específicamente, del Papado. Simbolizan las llaves del Cielo confiadas a Simón Pedro; son de oro y plata para representar el poder de atar y desatar, confirmando lo manifestado bíblicamente por Jesús a Pedro: ‘Te daré las llaves del Reino de los Cielos; lo que ates en la tierra quedará atado en los Cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los Cielos’ (Mateo 16:19).

‘Si en la Iglesia no hubiera remisión de los pecados, no habría ninguna esperanza ni tampoco ninguna expectativa de una vida eterna y de una liberación eterna. ¡Debemos dar gracias a Dios que ha dado a la Iglesia semejante don!’           (San Agustín, Sermón 213,8)

LA UNICA IGLESIA VERDADERA, LA CATOLICA Y PUNTO ¡

LA UNICA IGLESIA VERDADERA Y LEGITIMA DE CRISTO SE SUSTENTA SOBRE EL CIMIENTO DE LOS APOSTOLES.
Luego de haber fundado y edificado la Iglesia los beatos Apóstoles (Pedro y Pablo), entregaron el servicio del episcopado a Lino: a este Lino lo recuerda Pablo en sus cartas a Timoteo (2 Tim 4,21). meme apostolesAnacleto lo
sucedió. Después de él, en tercer lugar desde los Apóstoles, Clemente heredó el episcopado, el cual vio a los beatos Apóstoles y con ellos confirió, y tuvo ante los ojos la predicación y Tradición de los Apóstoles que todavía resonaba; y no él solo, porque aún vivían entonces muchos que de los Apóstoles habían recibido la doctrina. En tiempo de este mismo Clemente suscitándose una disensión no pequeña entre los hermanos que estaban en Corinto, la Iglesia de Roma escribió la carta más autorizada a los Corintos, para congregarlos en la paz y reparar su fe, y para anunciarles la Tradición que poco tiempo antes había recibido de los Apóstoles
SAN IRENEO DE LYON, 130-202 DC CONTRA LOS HEREJES, LIBRO III, EXPOSICION DE LA DOCTRINA CRISTIANA

LA OBRA SOCIAL DE LA IGLESIA

Lo que quizá no te han dicho…


Te habrán dicho que se han vendido más de 40 millones de ejemplares de El Código da Vinci en 44 idiomas y que la fortuna personal de Dan Brown se Estima en 250 millones de dólares …y que Sony espera recaudar con la película varios centenares de millones de dólares.
Te habrán dicho que tanto el libro como la película son fuertemente críticos con la Iglesia Católica.
Pero quizá no conozcas otras cifras fuertes y reveladoras.
Por ejemplo
… que Cáritas, entidad caritativa de la Iglesia Católica, recogió en todo el mundo 450 millones de euros (75.000 millones de pesetas) a lo largo del año 2005 para ayudar a las víctimas del tsunami asiático. Y esto lo hizo una sola organización de las cientos que están vinculadas a la Iglesia (Manos Unidas, Entreculturas, Mensajeros de la Paz, etc)
… que más de 700.000 españoles son voluntarios en alguna ONG de inspiración cristiana
… que «Mensajeros de la Paz», fundada por un sacerdote español, envió a Bagdad más de 300 toneladas de ayuda humanitaria
…que la Iglesia Católica atiende a la cuarta parte de los enfermos de Sida del mundo.
…que sostiene miles de leproserías… (sólo un jesuita en China ha fundado 145 a lo largo de su vida)
…que mantiene miles de hogares para ancianos y minusválidos.
…que cuida de miles y miles de niños abandonados en sus orfanatos.
…que cuenta con 93.077 misioneros en todo el mundo.
… que la Iglesia Católica en España sostiene:
– 107 hospitales que atienden anualmente a 387.356 enfermos
– 128 ambulatorios por los que pasan 849.728 personas
– 876 casas para ancianos y minusválidos, en las que viven 57.680 ancianos
… que a través de Cáritas española atiende a:
– 937 orfanatos y centros para la tutela de la infancia
– 321 guarderías
– 365 centros especiales de educación o reeducación social.
– 11.300 drogodependientes entre 1999 y 2000, invirtiendo en su rehabilitación alrededor de 11 millones de euros.
– Se hizo cargo de más de 1.300 enfermos de sida
– 300.000 sin techo
– 114.000 inmigrantes y gitanos
Las consultorías familiares y los centros para defensa de la vida han pasado de 139 a 305.
– En educación dirige 5.197 colegios y centros educativos en los que se educan 1.298.105 niños y jóvenes.
Si consideramos todas las confesiones cristianas hubo 40 millones de mártires (personas que mueren sólo por su Fe) solamente en el siglo XX.
Millones a lo largo de 20 siglos ¿por creer en una mentira?
¿Sabes que sólo en el año 2005 murieron asesinados 27 misioneros católicos?
FUERTE, ¿VERDAD?
¿Conoces verdaderamente la realidad de la Iglesia Católica?
Infórmate bien. Habla con datos. Busca la verdad
No te confundas…
Hay cosas que parecen iguales…pero no lo son.
No es lo mismo el original que la versión
Si quieres conocer la original y verdadera vida de Cristo, el CdV… Lee los Cuatro Evangelios. El Cristo de Verdad.
No hables de oídas. No admitas sucedáneos. No pierdas el color de la verdadera historia. Busca las fuentes, lee, investiga.
Ten ojo avizor y sentido crítico. Para no depender de lo que te cuente la última novela o la última película.

Muchas personas dicen “yo no sigo religión, yo creo en Dios”

Frank Morera
Muchas gentes dicen “yo no sigo religión, yo creo en Dios” o “todas las Iglesias son iguales”.
Esto es doctrina de satanás que no quiere que los hombres crean en la verdad y se salven. Si “esas personas” siguen a Dios, pues deben de seguir lo que hizo Dios…y que fue lo primero que hizo Cristo Jesús? Fundar UNA IGLESIA, San Mateo 16 15-19 ” Y sobre esta roca EDIFICARE MI IGLESIA” o sea Jesús (Dios fundo UNA Iglesia) y quien sigue a Dios tiene que seguir a esta Iglesia, pues Jesús le dijo a los Apóstoles (fundamento de esta Iglesia) “El que a ustedes oye, a MI me oye” (Lc 10,16). Así que ellos NO siguen a Dios, al menos NO siguen al Dios de Jesús y de los Cristianos, a ver a quien siguen!!!!
Sobre “todas las religiones son Iguales, te diré lo que dice San Pablo en el siglo I en I Corintios 15, “1 Hermanos, les recuerdo la Buena Noticia que yo les he predicado, que ustedes han recibido y a la cual permanecen fieles.2 Por ella son salvados, SI LA CONSERVAN TAL COMO YO SE LAS PREDIQUE; de lo contrario, habrán creído en VANO”
San Pablo predico la doctrina de los Apóstoles ya que el subió a Jerusalén a confirma su Doctrina, así que quien entiende otra doctrina diferente a la original de los Apóstoles ESTA CREYENDO EN VANO, hoy muchos creen en vano hermano!

El error de catalogar a la iglesia como una secta

Muchos hermanos hoy día   que  se dicen ser“cristianos” tildan a la iglesia del Señor como una secta, ellos  caen en un error doctrinal, histórico y  semántico , y lo hacen  como si con eso estuvieran devolviéndonos la moneda  ya  que  consideran que es una palabra con tinte  discriminatorio y al  llamarles SECTAS O SECTARIOS  es como segregarlo lo cual no es la intención ni el propósito de tal accion

Antes de proseguir, permítanme  establecer que es para  nosotros los cristianos católicos un secta y quienes son los sectarios para poner bien en claro nuestra posición al particular  y disipar malos entendidos por parte de mis hermanos  que no profesan mi fe   cristiana.  Es bueno  también reconocer que hay quienes dentro del “cristianismo” no tienen ningún problema para declarar que la Iglesia Católica es una secta, asunto que se respeta aunque estén equivocados
La palabra “secta” se utiliza generalmente en un sentido tan vago como peyorativo , esto es justo reconocerlo por parte de mi y se que muchas veces he usado dicha palabra con una connotación agresiva y poco cristiana   . Por su etimología evoca la idea de secesión (secare, cortar) o bien la de seguimiento (sequi, seguir).Por consiguiente, en el uso común designa o bien un pequeño grupo de adeptos separados de otro mayor o bien el conjunto de discípulos de un maestro hereje. En ambos casos, la palabra se utiliza tan sólo para designar unos grupos que rechazan este apelativo, por estar cargado de desprecio y de normatividad. En el contexto cristiano se utiliza con referencia al vocablo Iglesia, que tiene siempre una connotación positiva, hasta el punto de que toda secta se afirma a sí misma como Iglesia.

Generalmente hablando, las sectas son pequeños grupos que se desprenden de otros grupos mayores y por lo regular son de origen reciente. La mayoría de las sectas gringas , por ejemplo, en mayor o menor grado se desprendieron de grupos verdaderamente  cristianos y surgieron en en su mayoría dentro del siglo 19 y aun están saliendo cada día una mas por lo menos . En nuestra amada tierra  Latinoamérica tenemos una serie de sectas autóctonas que han nacido en el siglo 20, como el caso de la Lldm en México , los Luikos en Pto., Rico como por ejemplo , pero debemos saber que  el  catolicismo, por el contrario, tiene  mas de 2000 años de historia COMPROBABLE y no se debe dudar de su  continuidad histórica desde los  primeros cristianos del primer siglo sumado a esto, es el árbol eclesiástico de donde brotó la rama protestante.

Las sectas (definidas heréticamente) son clasificadas como tales por su rechazo radical de las doctrinas esenciales del cristianismo — Trinidad, la naturaleza de Cristo encarnado, y la absoluta necesidad de la gracia divina en la salvación (la controversia Pelagiana). El  catolicismo afirma la Trinidad, las dos naturalezas de Cristo, y que la salvación es ultimadamente un don de la gracia de Dios (rechazo del Pelagianismo). En el análisis final, ninguna secta afirma la Trinidad y la plena Deidad de Jesucristo, cosa que la Iglesia Católica sí hace.

La definición cristiana específica de una secta, es un grupo religioso que niega uno o más de los fundamentos de la verdad bíblica. O en términos más simples, una secta es un grupo que enseña algo que causará que una persona no se salve si cree en lo que ella dice. A diferencia de una religión, una secta es un grupo que se dice ser cristiano y sin embargo niega una verdad esencial del cristianismo bíblico.
Recordemos que Dios desea la salvación de todos los seres humanos. La voluntad de Dios es que todos nos salvemos. (1 Tim. 2, 4). El que no se salva es porque no desea salvarse, pues Dios nos proporciona todas las gracias que necesitamos para nuestra salvación eterna … a todos. (1 Cor. 10, 13).

Entonces tenemos que  Iglesia que Cristo fundó es la Católica. Nosotros y los verdaderos cristianos están muy claros en ese aspecto , lo ratifica la Biblia, después la historia y en tercer lugar veamos que  la sucesión apostólica como prueba innegable de la presencia apostólica en nuestra iglesia . Esto claramente  significa que siempre ha habido un sucesor de la Apóstoles. Desde Pedro hasta Francisco . 266 Papas. El primero fue Pedro, después siguió Lino, luego Anacleto, Clemente, Evaristo etc. hasta llegar a Francisco

CONCLUSION :

tenemos pues que una secta es un grupo religioso que se origina como herético y mantiene una lealtad ferviente a esa herejía. A pesar de lo que muchos anti católicos opinen en relación a  nuestras doctrinas , el catolicismo no clasifica en esta categoría.

1- No se origina en una herejía
2- Poseemos  una ortodoxia estructural que las sectas sencillamente no tienen.
3-La Biblia, la Historia y la Sucesión Apostólica nos confirman que la Única Iglesia que Cristo fundó es la Católica.
4-Porque es cimiento y columna de la verdad (1 Tim 3,15).
5-porque es una promesa de nuestro Señor cuando dijo “ni las puertas del infierno podrán vencerla” (Mt 16,18)
6-Las sectas son producto  de la LIBRE INTERPRETACION de la Biblia (Gal 1,6-9; 1 Tim 1,3-7)

PAX ET BONUM

La Iglesia surgida del Concilio de Nicea 2/4

L
Muchos hoy afirman que en el Concilio de Nicea, año 325, Constantino paganizó la Iglesia creando así la Iglesia Católica. Vamos a dedicar estos artículo a analizar las acusaciones más comunes en este sentido y ver cuánto fundamento hay en ellas.
Autor: Christian | Fuente: apologia21.comhistoria_de_la_iglesia_catolica_1

Muchos hoy afirman que en el Concilio de Nicea, año 325, Constantino paganizó la Iglesia creando así la Iglesia Católica. Esta es la parte segunda de un artículo dividido en cuatro partes en el que se analiza en particular la veracidad de las acusaciones vertidas en un artículo publicado en Internet. Si no ha leído la primera parte puede hacerlo aquí: Parte 1, allí encontrará también el mencionado artículo, que no es más que un ejemplo de lo que se suele decir sobre el tema.
Analizaremos ahora los puntos 4 y 5.
1- La liturgia católica
2- Dedicar un templo a un santo
3- Introducción de cánticos
4- Quema de incienso
5- Lámpara de aceite y velas

6- Utilización del agua bendita
7- El anillo de bodas
8- Fiestas religiosas
9- Vestimentas sacerdotales
10- La mitra
11- Constantino como “obispo de los obispos”
12- El papa como Sumo Pontífice
13- ¿Es el Nuevo Testamento un texto paganizado?
15- Descatalogación y quema de evangelios
La quema de incienso
En la religión griega pagana es cierto que se quemaba incienso, pero esta práctica era aún más frecuente en Israel. La Biblia menciona el uso del incienso en los rituales de adoración un gran número de veces, desde el Éxodo hasta el Apocalipsis. Veamos una cita del AT: “También harás un altar para quemar el incienso. Lo harás de madera de acacia” (Éxodo 30:1, instrucciones para el Tabernáculo de Dios); y otra del NT: “Y vino otro ángel que se ubicó junto al altar con un incensario de oro y recibió una gran cantidad de perfumes, para ofrecerlos junto con la oración de todos los santos, sobre el altar de oro que está delante del trono.” (Apocalipsis 8:3). Y la Biblia deja claro que el incienso es algo grato a Dios: “Uno de ellos tomará un puñado de la flor de harina de la ofrenda, con su aceite y todo el incienso que está sobre la ofrenda, y lo hará arder sobre el altar como un memorial de olor grato al Señor.” (Levítico 6:15), y también en Salmos nos habla David del uso del incienso en la adoración, “Suba mi oración delante de ti como el incienso, el don de mis manos como la ofrenda de la tarde”. (Salmo 141:2).
En Lucas 1:9-11 vemos dos detalles muy católicos relacionados con el incienso: “Le tocó en suerte, según costumbre sacerdotal, entrar en el Templo a ofrecer el incienso. Mientras ofrecía el incienso, una gran multitud de fieles permanecía fuera en oración. En esto, un ángel del Señor se le apareció a la derecha del altar del incienso.” Vemos un sacerdote ofreciendo incienso al Señor en un altar mientras los fieles oran. Está claro que ese incienso, “de olor grato al Señor” era un elemento de adoración.
Pero aunque el incienso no hubiera sido usado por los israelitas, eso no quiere decir que fuera incorrecto usarlo, porque el incienso es un elemento accesorio, no es ningún sacramento ni doctrina, pero ocurre que sí es un elemento litúrgico ordenado por el mismo Dios a Moisés, e incluso el mismo incensario católico sigue el modelo bíblico; por tanto no deja de sorprender los ataques que muchos protestantes hacen al uso del incienso. Es pues del todo inapropiado justificar esos ataques diciendo que es una prueba más de la paganización realizada por Constantino, introduciendo el incienso a partir de usos griegos o incluso babilónicos.
La Iglesia Católica mantuvo y mantiene el uso bíblico del incienso, al contrario que otras comunidades eclesiales más recientes que rechazan el incienso por pagano sin ningún motivo. Este asunto es solo un ejemplo más de cómo la Iglesia Católica sufre críticas de otros grupos cristianos precisamente por mantenerse fiel a las raíces del cristianismo, mientras que los protestantes han innovado y creado formas nuevas con la pretensión de que las suyas son más auténticas.
Lámparas de aceite y velas
Cuando los evangélicos dicen que las velas nunca aparecen en la Biblia usadas como elemento en la adoración tienen razón, luego veremos por qué; pero en la cita que estamos comentando (ver Parte 1) también rechazan el uso católico de las lámparas de aceite por ser de origen igualmente pagano. Sin embargo la Biblia opina de otro modo. Al principio del Apocalipsis tenemos la visión esplendorosa de Jesús, que aparece rodeado de los 7 candeleros (Ap. 1:12), que serían lámparas de aceite; en Apocalipsis 4:5 tenemos otra vez lámparas de aceite iluminando ante del trono de Dios (“y delante de él ardían siete lámparas de fuego, que son los siete Espíritus de Dios”). Esos 7 candeleros o lámparas del Apocalipsis son claramente una referencia al propio candelabro de 7 brazos (la Menorá), pieza fundamental en la adoración del Templo de Jerusalén, que se compone de 7 lámparas de aceite, y fue ordenado hacer por el mismo Dios. Quienes piensan que las lámparas de aceite tenían solo una función de práctica, no sagrada, dicen que la Menorá solo servía para iluminar el Tabernáculo, que no tenía ventanas. Según ellos sería como la versión antigua de una bombilla eléctrica.
Si su función fuera meramente práctica, como muchos dicen, no se habría molestado Dios en ordenarlo y describirlo detalladamente (Éxodo 25:31-40) insistiendo en que se siga fielmente el modelo dado. Los únicos elementos del Tabernáculo que Dios prescribe y describe son todos sagrados y piezas del culto: El Arca de la Alianza y su tapa (el Propiciatorio), la Mesa de los Panes de la Ofrenda, el Altar de los sacrificios… y la Menorá, que debía ser de oro puro. También sería necesario barrer el suelo de vez en cuando y sin embargo Dios no describió a Moisés cómo hacer una escoba, y menos de oro puro, así que especificaciones para hacer una “bombilla” de oro tampoco hubiera venido a cuento. Los judíos de la época, que evidentemente sabían más de su religión hebrea o judía que cualquier “erudito bíblico” de ahora, consideraban la Menorá como uno de los símbolos más sagrados de su religión, por eso los romanos no encontraron mejor símbolo de su derrota que traerse la Menorá a Roma en procesión, y así lo grabaron en el relieve conmemorativo del Arco de Tito. El fuego, pues, simboliza el Espíritu de Dios, tal como será visto en Pentecostés, y por eso nunca debía apagarse. Se entiende así mejor que la siguiente descripción de Isaías se refiera al significado que los judíos daban de las siete lámparas de la Menorá:

“Sobre él reposará el espíritu del Señor: espíritu de sabiduría y de inteligencia, espíritu de consejo y de fortaleza, espíritu de ciencia y de temor del Señor” (Isaías 11:2)

Los judíos consideraban que la llama central representaba al Dios Único, y las otras seis lámparas a seis de sus atributos o “espíritus”. Por eso el Apocalipsis, cuando explica también el significado de los siete candeleros, dice que son los siete espíritus de Dios. Pero tenemos más pruebas de que este candelabro tenía un uso sagrado:

“Ordenarás a los israelitas que te traigan aceite puro de oliva molida para el candelero, a fin de alimentar constantemente una lámpara. Aarón y sus hijos lo deberán preparar en la Carpa del Encuentro, fuera del velo que está delante del Arca del Testimonio, para que arda en la presencia del Señor, desde la tarde hasta la mañana. Este es un decreto irrevocable para todas las generaciones israelitas.” (Éxodo 27:20-21)

Un candelabro hecho sólo para iluminar no necesitaría que Dios lo ordenara y menos aún lo detallara, pero aquí vemos que Dios también prescribe cómo hay que usarlo. El aceite debe ser de oliva puro (el más caro) y la llama eterna. Pero además nos dice que la llama debe arder “en la presencia del Señor”, lo cual en el lenguaje bíblico significa claramente que es un modo de adoración, no una linterna antigua. Una llama ardiendo siempre delante del Arca de la Alianza es precisamente otra de las cosas que la Iglesia Católica mantiene hasta el día de hoy, con la llama de la vela o candil que arde junto al tabernáculo en cada Iglesia. Esa costumbre es, como acabamos de ver, totalmente bíblica y no se basa, como algunos dicen, en la llama eterna de ciertos altares griegos paganos.
Hemos dicho al principio de este apartado que las velas no aparecen en la Biblia usadas como elemento en el culto. Maticemos más y digamos que hasta bien entrado el siglo primero, las velas no se usaban ni en Palestina ni en ningún otro sitio ni para el culto ni para iluminar ni para nada por la sencilla razón de que no existían, con lo cual no se entiende lo que afirman algunos sobre que en la Biblia sólo aparecen las velas como instrumento de iluminación. La confusión probablemente se deba a las traducciones. Cuando se habla de candil, lámpara, candelero, candelabro, vela, etc. se está refiriendo a una mecha ardiendo, a una llama. Según el recipiente y el combustible se le puede dar uno u otro nombre, pero básicamente se trata de una llama, y esa mecha ardiendo puede estar siendo alimentada con aceite, sebo, cera o lo que sea; igualmente podría alimentarse con gas natural o petróleo y seguiría siendo un elemento igualmente bíblico (no el petróleo, sino la llama en sí).
La palabra “vela” o “cirio” se refiere a las mechas que arden dentro de una barra cilíndrica portátil de sebo o cera. En el siglo I prácticamente no se conocen las velas en Occidente, aunque en China se usaban desde el siglo II a.C. La primera evidencia de una vela en Europa la tenemos ya dentro del siglo primero, en Francia. Será a partir del siglo II cuando empiecen a extenderse por el Imperio Romano. Eso explica que en la Biblia no aparezcan. Pero resulta que los primeros cristianos fueron precisamente los que más entusiastamente usaron las velas, entre otras cosas porque celebraban sus reuniones clandestinas en las catacumbas y necesitaban iluminarse con luz portátil y las velas parecían el instrumento ideal para obtenerla, fácil de transportar, de apagar rápidamente si hay que ocultarse, y sin el problema de derramar el aceite al esconder los candiles. Así las velas se fueron asociando con las ceremonias sagradas cristianas en sustitución de otros tipos de llama, como los candiles.
De todas formas, para un habitante de aquella época la vela no era algo totalmente distinto de una lámpara de aceite, simplemente se trataba de una forma más cómoda de tener la tradicional mecha ardiendo, o sea, un “recipiente” más práctico para producir una llama. Sustituir una lámpara de aceite por una vela de sebo o cera no se vería como cambiar una cosa por otra, solamente mejorar la manera de mantener la llama ardiendo, que era el elemento de culto. Si en la Biblia vemos la llama usada como instrumento de adoración, el cambiar el aceite por cera no alteraba la esencia de que seguíamos usando la llama como instrumento de adoración. Si los paganos empezaron a usar velas en ciertos ritos lo harían “modernizando” su llama al mismo tiempo que los cristianos estaban “modernizando” la suya, o incluso por influencia del uso cristiano. Desde luego no se puede pensar que los paganos llevaban siglos usando velas y en el siglo IV de repente Constantino las introduce en los cultos cristianos, que es la acusación que frecuentemente encontramos. Pero aunque así hubiera sido tampoco tendría importancia, porque el elemento bíblico es la llama, no la manera de mantenerla ardiendo.
Muchos protestantes aluden al canon XXXIV del Concilio de Elvira (Granada, Hispania), pocos años antes de Nicea (y quizá el más importante hasta entonces) como prueba de que las velas se consideraban elementos paganos, por eso se prohibieron. En ese canon se prohíbe a los cristianos encender velas en el cementerio, pero mejor leamos directamente ese canon:

En los cementerios no se enciendan cirios. No deben durante el día encenderse en los cementerios cirios, porque no se ha de molestar a los espíritus de los justos.

Que se redacte un canon expresamente para condenar el uso de velas en los cementerios es prueba clara de que tal costumbre estaba muy extendida. Este gran concilio hispano, que tanto influyó en el posterior de Nicea, habría sido una estupenda oportunidad para arremeter contra el uso de cirios o velas, alegando que es un elemento pagano no tolerable, pero el concilio no hace tal cosa, no prohíbe a los cristianos encender velas, lo que prohíbe es 1-encender velas 2-en el cementerio 3-durante el día, lo que permite el uso de velas durante la noche o en otras partes. La razón que dan para tal prohibición no es que las velas sean paganas, sino que “molestan a los espíritus”. Esta razón nos puede resultar curiosa o incluso chocante a los cristianos de hoy, pero es necesario contextualizarlo. Este asunto se ve con más claridad en el canon siguiente, el XXXV, también sobre cementerios:

Que las mujeres no velen en los cementerios. Se prohíbe que las mujeres velen en los cementerios, porque muchas veces bajo el pretexto de la oración se cometen ocultamente graves delitos.

Aquí se prohíbe a las mujeres velar en los cementerios, o sea, pasar la noche (velar) rezando junto a la tumba. Una vez más comprobamos que la prohibición no condena la práctica del rezo en sí, sino que la prohíbe solo para evitar un mal relacionado culturalmente con esa práctica. La razón en esta ocasión aducida es que “bajo el pretexto de la oración se comenten ocultamente graves delitos”. No es que velar la tumba sea malo, sino que esa práctica se usaba como excusa para cometer delitos nocturnos, algo que debía ser frecuente en la cultura de la época. Los cementerios eran lugares mucho más frecuentados que ahora y no tan asociados a un sentido tétrico y doloroso como actualmente. Al amparo de la oscuridad, igual que pasa hoy en algunos parques oscuros de las ciudades, se movía igualmente el piadoso, el pervertido y el criminal. Si una mujer por motivos piadosos permanecía rezando junto a una tumba siendo ya de noche, quedaba muy vulnerable a todo tipo de asaltos sexuales o de ladrones, por lo que el concilio decide proteger a las mujeres prohibiéndolas permanecer en los cementerios tras la puesta de sol. Sin embargo se permite a las mujeres rezar en los cementerios durante el día, y también se permite a los hombres rezar allí igual de día que de noche, sin duda porque podrían defenderse mejor de los asaltos.
En este contexto entendemos mejor la anterior prohibición de poner velas en el cementerio durante el día, y solo durante el día. Era frecuente entre los paganos poner velas en las tumbas durante el día porque creían que espíritus malignos venían a molestar a los muertos (es de suponer que por la noche esos espíritus malignos dormían y por tanto no molestaban). Recordemos que por entonces paganos y cristianos convivían en la misma sociedad, con mayoría de paganos, y aunque practicando religiones diferentes compartirían muchas costumbres culturales. Los padres del concilio condenan tal costumbre porque deriva de una creencia pagana (no el encender velas, sino hacerlo para ahuyentar malos espíritus) y la razón de que “no se ha de molestar a los espíritus de los justos” podría ser una forma de decir “al alma del difunto no le molesta ningún espíritu maligno, sino más bien la estúpida superstición del que pretende protegerlo con velas”. Que los cristianos de entonces mantuvieran ciertas costumbres culturales paganas, aunque fuese algo mecánico, no por creencia, es algo muy humano; también hoy hay mucha gente atea que no obstante sigue las costumbres funerarias tradicionales al enterrar a sus muertos y los hacen misas, funerales e incluso ponen una cruz en su lápida, no por creencia sino por tradición e inercia. Por tanto el concilio de Elvira pretende acabar con esa práctica supersticiosa (con o sin creencia detrás), no con las velas en sí, pues de lo contrario se hubiera condenado en general el uso de velas en general.
En realidad, la cuestión no es si son velas o lámparas de aceite, pues al parecer las dos cosas les parecen a estos críticos igual de mal (a pesar de su profuso uso en la Biblia), la cuestión es simplemente el uso de la llama como instrumento de adoración. Los cristianos de antes y de ahora (no los evangélicos) sí utilizan la llama como instrumento de adoración y símbolo, pero ese uso no hay que buscarlo en los paganos sino en los propios judíos. Como Dios dijo que la llama de la Menorá debía estar siempre encendida ante su Tabernáculo, los católicos mantienen siempre encendida una vela ante el Sagrario, el equivalente moderno al Tabernáculo israelita pues dentro está Dios (en la sagrada forma). Los cristianos primitivos (y los cristianos católicos modernos) recibían una lámpara o cirio tras recibir el bautismo como símbolo de la nueva luz que había brotado en su interior, así como el deber de mantener esa luz encendida, inspirándose en las palabras de Jesús que dijo: “Vosotros sois la luz del mundo” (Mt 5:14) y en la parábola de las Vírgenes Necias (Mt 25:1-13) vemos que las vírgenes prudentes van a recibir la llegada del novio (Jesús) con lámparas en la mano.
Enlaces a los capítulos de esta serie
La Iglesia surgida del Concilio de Nicea 1/4

LA UNIDAD DE SU IGLESIA EN LAS PALABRAS DEL MISMO JESUCRISTO

  • “No ruego sólo por éstos”
    (los Doce),
  • “sino también por aquellos que, por medio de SU palabra”
    (la predicación de los Doce),
  • “creerán en mí”
    (los demás miembros de la Iglesia en todas las épocas creen en Jesús creyendo a la predicación de sus antecesores).
  • “para que TODOS sean UNO”
    (los discípulos iniciales y los futuros deben ser uno pertenecer al mismo Cuerpo o Iglesia única que formó Cristo)
  • “Como tú, Padre, en mí y yo en ti, que ellos también sean uno EN NOSOTROS”
    (la unidad de la Iglesia de Cristo es semejanza de la unidad de Dios, por eso no puede haber varias o cientos de iglesias independientes)
“PARA QUE EL MUNDO CREA que tu me has enviado”
(viendo el mundo la unidad universal de la Iglesia única de Cristo muchos creen en El, porque notan que ninguna otra institución sobre la Tierra ha alcanzado esa unidad entre los hombres de todos los pueblos, unidad que solo ha sido y es posible porque el Espíritu, el amor de Cristo, que es superior a cualquier amor humano, es quien la realiza y sostiene)
¿A QUIEN HABLABA JESUS?
A los que lo estaban escuchando porque lo seguían como miembros de su Iglesia, a los Doce, la que Cristo en persona formó con ellos..
¿HACE CUANTO TIEMPO SUCEDIÓ ESO?
Hace cerca de dos mil años. Esa misma Iglesia debe tener hoy cerca de dos mil años de existencia ininterrumpida…
Eso quiere decir que la Biblia está hablando siempre de los miembros de la Iglesia que hoy tiene cerca de dos mil años de existencia ininterrumpida, LA CATÓLICA, no de grupos independientes y recientemente formados por otras personas y no por Cristo cuando vino…
¿Y COMO SE REALIZA ESA UNIDAD DE LA IGLESIA?
Cuando cada miembro vive la experiencia real de recibir como en Pentecostés el Espíritu de Cristo que los unirá sobrenaturalmente: “Yo les he dado la gloria que tu me diste para que sean uno, yo en ellos y tu en mi, para que sean perfectamente uno”…
La unidad de la Iglesia no está basada en unas ideas sacadas de la Biblia o en los acuerdos de varias personas para formarla, está basada en la presencia real de Dios en ella que la une, porque su formación con esas características es la voluntad de Dios, no de seres humanos…
Solo recibieron en Pentecostés el Espíritu quienes habían seguido a Cristo como miembros de su Iglesia única (ver también Hecho 10, 44; 19, 6), lo que demuestra que no se recibe fuera de ella…
Y lo recibieron en forma visible (Hecho 2, 1ss), como un sello final que les dio la certeza de su transformación interior previa… lo que todos debemos vivir hoy para ser verdaderos cristianos…

la verdad entre Constantino y la iglesia

La Iglesia surgida del Concilio de Nicea 1/4
Muchos hoy afirman que en el Concilio de Nicea, año 325, Constantino paganizó la Iglesia creando así la Iglesia Católica. Vamos a dedicar estos artículo a analizar las acusaciones más comunes en este sentido y ver cuánto fundamento hay en ellas.
Autor: Christian | Fuente: apologia21.com

Para hacernos una idea de lo que algunos protestantes y ateos dicen sobre la influencia de Constantino, empecemos viendo parte de un texto donde se defiende la idea de que el cristianismo como tal fue un invento de Pablo de Tarso y que la Iglesia Católica fue creación de Constantino (http: //www.jlgimenez.es /historia_ignorada /cristianos.htm):

Entre los cambios más importantes que Constantino efectúa en la liturgia católica, con el fin de atraer a los paganos, cabe destacar la práctica que lleva a cabo al destinar un templo en exclusiva para el culto a un santo en particular (adoración de imágenes), la introducción de cánticos, como era el Kyrie Eleison, o la quema de inciensos y plantas aromáticas, el uso de lámparas de aceite y velas, la utilización del agua bendita, la tonsura sacerdotal, el anillo de bodas, fijación de las fiestas religiosas y procesionales (la fecha del 25 de diciembre, que se correspondía con el solsticio de invierno y que era festejada como la fiesta del Solis Invictus, del que Constantino era adorador, pasó a ser el día de la Natividad del Señor, una efeméride que antes nunca había sido festejada por los cristianos), así como la utilización de prendas y vestimentas sacerdotales suntuosas, por poner un ejemplo, tal como explicase Eusebio de Cesárea en sus escritos y fuese recogido por el cardenal católico J. H. Newman, en su libro “An Essay on the Development of Christian Doctrine, pp. 359, 360″.
Como contrapartida, y a fin de contentar a la jerarquía eclesiástica, Constantino otorga una serie de prebendas y privilegios a la Iglesia Católica, como el derecho de asilo, la capacidad de heredar de terceros, la exención de pagar impuestos o percibir ingresos dinerarios por el alquiler de inmuebles, son sólo algunos de los ejemplos más destacables.
Constantino ostentaba el título de “Sumo Pontífice” en la religión pagana del Solis Invictus de la que era el jefe supremo, y a fin de seguir manteniendo dicho título en la nueva Iglesia del Imperio, se hizo nombrar “obispo de obispos” en el Concilio de Nicea. Después de la muerte de Constantino, el título de “Sumo Pontífice” fue heredado y desde entonces es ostentado por los Papas.
[…]En el Concilio de Nicea, la nueva Iglesia Católica, sienta las bases de su doctrina a través de los cuatro evangelios seleccionados, que formarán parte del canon, que hasta entonces era inexistente.[…] El Concilio de Nicea representaba una ruptura total con el concepto original que los cristianos tenían de Iglesia, donde el significado aceptado, hacía referencia a una “asamblea de fieles”. En el Concilio de Nicea, se descalificaron decenas de evangelios que, desde el origen del cristianismo y hasta entonces, habían sido aceptados y adoptados por las distintas comunidades cristianas, quienes tenían el derecho de poder decidir por sí mismas que textos aceptar y cómo interpretar los evangelios. Ahora, todos esos conceptos habían cambiado. […] No obstante, y a pesar de que la religión católica era la religión protegida por el emperador y por tanto la religión oficiosa del imperio, en realidad no llegó a ser confirmada como la religión oficial, sino hasta el año 380 d.C., bajo el mandato del emperador Teodosio. […]

Empecemos diciendo que en algo tiene razón, que Constantino no hizo al cristianismo religión oficial del estado (eso fue Teodosio) sino simplemente legalizó su culto y permitió que los cristianos pudiesen profesar su religión en público del mismo modo que el resto de las religiones.
Algunas de las cosas que cita (prebendas, cesiones, financiación, etc.) son cuestiones mundanas que son ciertas pero que no tocan la doctrina ni transforman la Iglesia en algo nuevo. El emperador devuelve a los cristianos y a las iglesias locales todos los bienes incautados durante las persecuciones, reconstruye sus iglesias (templos) y construye muchas más, les regala basílicas (palacios) que serán las futuras catedrales, le hace donaciones y da un sueldo a los obispos. Todas estas cosas materiales se pueden considerar acertadas o no, se pueden alabar o rechazar (independientemente de que seas católico o protestante), pero de ninguna forma implica que esa nueva Iglesia ahora favorecida y mimada por el poder sea una Iglesia apóstata diferente de la anterior Iglesia perseguida. Si a un baptista le regalas un coche y le pagas un crucero por el Caribe seguirá siendo baptista si sus creencias permanecen intactas. Si él se va al Caribe con el dinero del diezmo de sus fieles, su conducta será muy reprobable, pero tampoco eso demuestra que su religión se haya corrompido, solo demuestra que él es un sinvergüenza y el que se ha corrompido es él.
Ya vimos en el artículo “El cristianismo antes de Nicea: persecuciones y herejía” con qué tipo de cristianos contamos en esa época y lo tremendamente susceptibles que eran ante cualquier cambio doctrinal por mínimo que fuera. Recordemos una vez más que todos esos adultos, obispos o no, eran cristianos curtidos en las persecuciones y que habían arriesgado su vida por mantener su doctrina intacta, sin concesiones. No olvidemos tampoco que cuando hablamos de la Iglesia no estamos hablando solamente de obispos y clero, el pueblo cristiano también era esa Iglesia y también tuvo un papel muy activo en ese siglo, apoyando o rechazando a sus obispos y alzando su voz en muchas ocasiones, y más de una vez el emperador cambió sus decisiones ante la presión popular (como cada vez que tuvo que permitir al obispo Atanasio regresar del exilio y recuperar su sede). Constantino no podía amenazar a nadie con nada peor de lo que su predecesor Diocleciano había intentado ya.
Es un grave -y común- error pensar que la relación entre la jerarquía y el pueblo era comparable a la que después se daría en la Edad Media. Los obispos en el siglo IV no eran los señores del pueblo, sino sus líderes y servidores, y el pueblo cristiano no era una masa de fieles sumisos sin opinión propia, sino héroes supervivientes, celosos de su fe y su herencia religiosa. Si se pudiese sobornar a un obispo, no se sobornaría con él a todo su pueblo. Si Constantino hubiera logrado que todos los obispos apostataran de su fe, el pueblo se rebelaría contra ello y habría sido necesaria una nueva y feroz persecución para intentar someterlos, pero si unos años antes esos mismos cristianos habían resistido bajo la terrible y larga persecución de Diocleciano, también habrían resistido esta nueva persecución de Constantino. Sin embargo no hubo tal persecución ni tal cisma ni los obispos defraudaron a su pueblo, porque no hubo tal cambio de doctrina como ahora muchos modernistas afirman.
En este y otros dos artículos próximos analizaremos una por una las cosas que esa página web cita como perversiones de la nueva iglesia y veremos si realmente son novedades impuestas por Constantino. Cuando estén publicados pondremos aquí los enlaces. Estos serán los puntos a tratar:

1- La liturgia católica;
2- Dedicar un templo a un santo;
3- Introducción de cánticos;
4- Quema de incienso;
5- Lámpara de aceite y velas;
6- Utilización del agua bendita;
7- El anillo de bodas;
8- Fiestas religiosas;
9- Vestimentas sacerdotales;
10- La mitra;
11- Constantino como «obispo de los obispos»;
12- El papa como Sumo Pontífice;
13- ¿Es el Nuevo Testamento un texto paganizado?;
14- La Iglesia como comunidad de fieles;
15- Descatalogación y quema de evangelios.

Veremos en este artículo los 3 primeros puntos:
La liturgia católica
Aunque ya se ha convertido en tópico la afirmación de que la liturgia católica (y ortodoxa) es una creación de Constantino en Nicea, en un próximo artículo demostraremos con citas y datos que la liturgia de la misa cristiana no cambió en Nicea, y que además, comparada con la misa católica actual, es en esencia la misma y hunde sus raíces en la Biblia. Ya desde finales del siglo I, incluso en vida del apóstol Juan, tenemos testimonios de cómo era el rito católico, y lo que vemos no tiene nada que ver con esos supuestos grupos de fieles que simplemente se reunirían para rezar y alabar a Dios sin necesidad de ritos ni fórmulas ni jerarquías. No es de extrañar que muchos exégetas piensen que el evangelio de San Juan, de alto contenido simbólico, nos presenta la vida de Jesús desde una perspectiva que solo se puede entender bien como una reflexión posterior hecha desde el punto de vista litúrgico y doctrinal de una Iglesia que ya está organizada y asentada, al contrario que los otros libros del Nuevo Testamento, que son reflejo de una Iglesia en pleno proceso de creación y formación.
Cuando los apóstoles empezaron a predicar el evangelio lógicamente no se preocupaban de enseñar a los nuevos fieles cómo debían hacer la misa o cómo debía vestirse el sacerdote, bastante tenían con enseñarles el mensaje de Jesús. Si hay que reconstruir una ciudad arrasada en un terremoto, las autoridades no empiezan construyendo cines, piscinas, hermosos jardines y levantando bellas estatuas en medio de las plazas, eso vendrá luego, cuando la gente tenga un techo bajo el que dormir, pero en cuanto la vida se restablezca se necesitará urgentemente establecer un control para el tráfico, pensar en la seguridad, en escuelas para los niños, en el sistema de alcantarillado y una red de comercios. Si las autoridades levantan la ciudad y después la dejan sin servicios la ciudad será un fracaso o los propios ciudadanos tendrán que tomar la iniciativa y organizarse ellos como puedan. Y luego cuando todo vaya sobre ruedas vendrá la tercera fase, la de jardines, cines y piscinas, que hará la vida más agradable pero que claramente puede considerarse accesoria con respecto a las dos fases anteriores.
Ese mismo proceso se dio también en la creación de la Iglesia de Jesús, la Ciudad de Dios. Las tres fases en la construcción de la Iglesia serían 1- fe y sacramentos, 2- liturgia y jerarquía y finalmente 3- cuestiones formales y de organización (lo accesorio). Los apóstoles tuvieron que empezar por “construir calles y casas” predicando el evangelio y estableciendo comunidades, y muchos de ellos realmente no tuvieron tiempo para mucho más porque pronto empezaron a ser asesinados. Otros sin embargo sí vivieron para conocer cómo las comunidades más grandes y antiguas pasaban ya a la segunda fase, la que necesita de los servicios. Tal como vimos en la ciudad arrasada, o los apóstoles deciden cómo organizar esos “servicios” o las propias comunidades habrían tenido que tomar sus propias decisiones. La prueba de que las liturgias establecidas resultaron en esencia homogéneas en todas partes del imperio demuestra que esas decisiones se tomaron no en la dispersa base de la Iglesia, sino en su cúspide, que en la era apostólica eran los apóstoles (tras la muerte de los apóstoles quedarían los obispos, etc.).
Estas necesidades de organización las vemos también cuando Pablo intenta poner un poco de orden en las celebraciones cristianas del día del Señor. Al principio se trataba de partir el pan, bendiciéndolo, pero quizá no había reglas claras de cómo hacerlo, salvo citar las propias palabras de Jesús.
Los cristianos iban a la celebración con su propio pan y su propio vino y allí eran bendecidos y selo comían (cuando la Biblia dice que bendecían el pan en sus casas probablemente se está refiriendo a las casas donde se reunía la Iglesia, las domus-ecclesiae, pues al principio, cuando les cerraron las sinagogas, no tenían templos). Esto pronto degeneró en algunos sitios y los más pudientes se hartaban de comer pan y se ponían ebrios de vino mientras que otros pobres no tenían ni pan que llevar, un escándalo, así que el apóstol tiene que recriminarles y decir que la celebración no es un sitio para comer y beber, sino para tomar el cuerpo y la sangre de Cristo, y el que tenga hambre que coma primero en casa, y quien tenga más que comparta con el que tiene menos. Como la cita es larga puede consultarla en 1 Corintios 11:17-34.
A finales del siglo, cuando ya solo quedaba el apóstol Juan, sin duda él sería la referencia última para todos los cristianos, y hubiera bastado con que él expresara su horror y rechazo ante esa liturgia que existía para que los cristianos hubieran considerado un gran error lo que estaban haciendo. El hecho de que en vida de Juan la liturgia y la primitiva jerarquía ya estuviese establecida prueba también que no fue fruto de decisiones locales, sino apostólicas. Si Juan hubiese sido evangélico o Testigo de Jehová, por ejemplo, se habría pasado los últimos años de vida combatiendo tan grave error y declarándolo herético, en lugar de escribir por entonces otro libro bíblico, el Apocalipsis, donde vemos claramente los ecos de esa doctrina. Aunque Juan apóstol no fuese el autor del Apocalipsis, sigue en pie el hecho de que ese libro está en la Biblia y por tanto es inspirado. Incluso si el Apocalipsis no es fruto de la liturgia católica sino al revés, que la liturgia católica es reflejo del Apocalipsis, estamos teológicamente ante el mismo hecho, que la liturgia católica tiene bendiciones bíblicas. Pero eso lo veremos con más detalle en el próximo artículo que estamos anunciando.
Destinar un templo para el culto a un santo particular (adoración de imágenes)
Supongo que el autor del texto que vimos antes se refiere a dos cosas distintas aunque su uso del paréntesis parece explicar que el dedicar un templo a un santo consiste en adorarlo con sus imágenes. Primero, los católicos ni ahora ni en el s. IV ni nunca han adorado imágenes, las han usado como inspiración, nunca como un fin en sí mismo. Por lo demás, dedicar una iglesia a un santo no tiene nada de perverso, incluso muchos protestantes, y también los anglicanos, lo siguen haciendo hoy en día. Un tema diferente sería la veneración de los santos, de la que también tenemos numerosas pruebas históricas y arqueológicas, pero eso será en otro artículo futuro. Ni la veneración de santos ni el uso de imágenes tienen nada que ver con Constantino. De hecho, las imágenes se utilizaban ya en el siglo II o antes, pero no fue hasta siglos después, mucho después de Constantino, cuando la Iglesia las aceptó oficialmente. En la época de Constantino ningún obispo dio sanción oficial a ese uso popular, aunque casi siempre fueron toleradas. Por lo tanto mezclar a Constantino y las imágenes es sencillamente un error histórico.
Introducción de cánticos
El Antiguo Testamento nos muestra abundantes pruebas del uso de cánticos en la adoración a Dios, empezando por el mismo libro de Salmos. La primera descripción de cánticos en la misa cristiana la hallamos también en la misma Biblia:

Concretando, hermanos: cuando os reunís, no hay inconveniente en que uno cante, otro enseñe, otro comunique una revelación, otro hable un lenguaje misterioso, otro, en fin, interprete ese lenguaje. Pero que todo se encamine al provecho espiritual. (1 Corintios 14:26)

Y también lo vemos en las posteriores narraciones de la Iglesia Primitiva, donde nos dicen que se reúnen en el Día del Señor a partir el pan, cantar y alabar a Dios. Si lo que quiere decir el autor del texto es que se introdujeron cantos nuevos basados en el paganismo (como el Kyrie Eleison que menciona) ¿qué más da? es cuestión de formas, a Dios se le puede alabar con cualquier canción, supongo que no pretenderán ahora que las únicas canciones verdaderamente cristianas son los salmos bíblicos, por esa regla de tres los cristianos deberíamos hablar todos hebreo, arameo o griego y nunca cantar en nuestras lenguas modernas. Para aquellos que no conocen el cántico pagano del Kyrie, aquí les dejo la letra tan simple que tiene:

Kyrie, eleison. Christe, eleison. Kyrie, eleison.
Es decir: Señor, ten piedad. Cristo, ten piedad. Señor, ten piedad. (fin)

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Totalmente pagano, ¿verdad? Pero quienes dicen semejante cosa lo hacen basándose en que la fórmula de adoración “kyrie eleison” la usaban los paganos griegos. Flavio Arriano, el insigne historiador y filósofo pagano del siglo II nos cuenta: “Invocando a Dios decimos «Kyrie Eleison»” (Diatribae Epicteri, II, 7). Pero resulta casi malicioso decir que los cristianos del siglo IV recogieron la fórmula del Kyrie de los paganos cuando la expresión es también tan bíblica. En el AT aparece al menos 7 veces y en el NT aparece otras 6. Por ejemplo:

“Señor, ten piedad de nosotros”
= kyrie eleison imas epi soi
(Isaías 33:2, versión de la Septuaginta griega)

Sugerir que “Christe eleison” (Cristo, ten piedad) también es una fórmula pagana parece ya ir demasiado lejos.

UNOS DICEN SER DE CRISTO, SERA CIERTO ?? VEAMOS

 

por Pedro Kike Briceño (Notas) el viernes, 2 de octubre de 2009 a la(s) 19:58

 

“Los exhorto…a que todos vivan en concordia y no haya divisiones entre ustedes…” Evidentemente son muchas las rivalidades en la comunidad cristiana de Corinto. Dicen algunos, “Yo soy de Pablo”; otros, “Yo de Apolo”; otros, “Yo soy de Pedro”; y todavía otros, “Yo soy de Cristo.”


Hoy el Cristianismo tiene contenciones semejantes. Se puede pegar nombres de comunidades religiosas a cada grupo que Pablo distingue en la lectura. Los protestantes proclamando la primicia de la palabra de Dios se asemejan a los que dicen, “Soy de Pablo.” Menosprecian los sacramentos que han existido desde el principio de la Iglesia al favor del poder de la palabra para formar el espíritu cristiano. Apolo es un predicador culto y elocuente que ha visitado a los corintios. Los que dirían, “Soy de Apolo,” actualmente son aquellos cristianos culturales que ven su religión sólo como la primicia de la vida buena pero en muchos modos caducada. Vienen a la iglesia y hacen caso al evangelio sólo cuando les conviene. Nosotros católicos somos como los que aclamarían.

“Soy de Pedro.”

Aceptamos al papa como el sucesor de Pedro, el vicario de Cristo, pero hemos sido renuentes a apoyar a los laicos en sus apostolados. Finalmente, aquellos que se jactarían, “Soy de Cristo,” son los evangélicos que se llaman a sí mismos “cristianos” como si nosotros católicos y otros protestantes no lo fuéramos. Su visión del cristianismo es demasiado estrecha. La comunidad en Corinto está fracturada pero no está dividida. Por eso, Pablo puede pedir a las varias fracciones a unirse por el bien de todos. Sin embargo, en el mundo hoy las divisiones entre cristianos están profundas y, a veces, amargas.

¿Qué deberíamos hacer para mejorar la situación?

En primer lugar, es preciso que reconozcamos las divisiones como reales. No debemos recibir la comunión en las iglesias protestantes donde la comunión todavía existe. Ni debemos pasar por alto las diferencias con frases simplicistas como, “Todas las comunidades cristianas son iguales.” Al contrario, cada comunidad tiene que recalcar las marcas distintivas y necesarias para ella. Por nosotros católicos, estas marcas incluirán la primicia del papa como vicario de Cristo.

Entonces, cada comunidad tiene que dialogar con los demás para apreciar mejor sus características sobresalientes. Nosotros católicos querremos hablar con los bautistas acerca de fomentar una relación personal más cercana con Jesús. Asimismo, dialogaremos con los pentecostales sobre su percepción de la acción del Espíritu Santo en sus vidas. Y hablaremos con los protestantes tradicionales sobre su manera de involucrar a los laicos en el ministerio sacerdotal de Cristo.

Accion Social de la Iglesia Católica en el mundo

LA IGLESIA CATÓLICA EN ASIA
La Iglesia mantiene en este continente:
Alrededor de 1.076 Hospitales
Algo más de 3.400 Dispensarios
Más de 330 Leproserías
1.685 Hogares para ancianos y minusválidos
Más de 3.000 Orfanatos
Alrededor de 2.960 Jardines de Infancia
Asia envía alrededor 8.400 misioneros; recibe alrededor de 6300.
LA IGLESIA CATÓLICA EN ÁFRICA
La Iglesia mantiene en este continente:
Tiene casi 964 Hospitales
Alrededor de 5.000 Dispensarios
Más de 260 Leproserías
Más de 650 Hogares para ancianos y minusválidos
Casi 800 Orfanatos
Más de 2.000 Jardines de Infancia
África envía alrededor de 2.500 misioneros; y recibe más de 14.700 misioneros.
LA IGLESIA CATÓLICA EN AMÉRICA

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La Iglesia mantiene en este continente:
Posee más de 1.900 Hospitales
Alrededor de 5.400 Dispensarios
Más de 50 Leproserías
3.700 Hogares para ancianos y minusválidos
Casi 2.500 Orfanatos
Y cerca de 4.200 Jardines de Infancia
América del Norte envía aprox.8.100 misioneros y recibe 1.600
América del Sur envía aprox. 5.700 misioneros y recibe 12.000
LA IGLESIA CATÓLICA EN OCEANÍA
La Iglesia mantiene en este continente:
Posee alrededor de 170 Hospitales
Más de 180 Dispensarios
1 Leprosería
Tiene alrededor de 360 Hogares para ancianos y minusválidos
Y 60 Orfanatos
Más de 90 Jardines de Infancia
Se envían alrededor de 1.200 misioneros; y se reciben más de 1.640 misioneros
LA IGLESIA CATÓLICA EN EUROPA
La Iglesia mantiene en este continente:
Tiene más de 1.230 Hospitales
Casi 2.450 Dispensarios
4 Leproserías
Más de 7.970 Hogares para ancianos y minusválidos
Más de 2.500 Orfanatos
Más de 2.370 Jardines de Infancia
Europa envía 66.700 misioneros; recibe 7.760 misioneros aproximadamente.