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LA EUCARISTIA: VERDADERA CARNE Y VERDADERA SANGRE

LA GRAMATICA GRIEGA EN  JUAN  CAPÍTULO 6:
51 Yo soy el pan vivo, bajado del cielo.Si uno come [FAGË=φαγη ] de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo le voy a dar, es mi carne [SARX=σαρξ ] por la vida del mundo.”
52 Discutían entre sí los judíos y decían: “¿Cómo puede éste darnos a comer [FAGEIN= φαγειν ] su carne [SARKA= σαρκα ]?”
53 Jesús les dijo: “En verdad, en verdad os digo: si no coméis [FAGËTE=φαγητε ] la carne [SARKA= σαρκα ] del Hijo del hombre, y no bebéis [PIËTE= πιητε ] su sangre [AIMA= αιμα ] , no tenéis vida en vosotros.
54 El que come [TRÖGÖN= τρωγων ] mi carne [SARKA= σαρκα ] y bebe [PINÖN= πινων ] mi sangre [AIMA= αιμα ], tiene vida eterna, y yo le resucitaré el último día.
55 Porque mi carne [SARX= σαρξ] es verdadera [ALËTHËS= αληθησ] comida [BRÖSIS= βρωσισ ] y mi sangre [AIMA= αιμα ] verdadera [ALËTHËS= αληθησ ] bebida [POSIS= ποσισ ].
56 El que come [TRÖGÖN= τρωγων ] mi carne [SARKA= σαρκα ] y bebe [PINÖN= πινων ] mi sangre [AIMA= αιμα ], permanece en mí, y yo en él.
fagë= (φαγη)= Acción de comer, devorar, consumir.
sarx= (σαρξ)= Carne, trozo de carne, cuerpo, ser vivo, hombre.
fagein= (φαγειν)= Acción de comer, devorar, consumir.
sarka= (σαρκα)= Carne, cf. “sarkos”
fagëte= (φαγητε) = Acción de comer, devorar, consumir.
piëte= (πιητε)= Acción de beber, sorber, chupar.
aima= (αιμα)= Sangre.
trögön= (τρωγων)= Comer, roer, masticar, comer masticando.
pinön= (πινων)= Acción de beber, sorber, chupar.
alëthës= (αληθησ)= Verdadero, veraz, verídico, real.
brösis= (βρωσισ)= Comida, alimento, tocante a la necesaria alimentación.
posis= (ποσισ)= Bebida, el beber, acción de beber.
Si nos fijamos en el versiculo 54,55,56 : el que come (trögön), mi carne (sarka), y bebe (pinön) mi sangre (aima), tiene vida eterna. Jesús utiliza expresiones demasiado realistas como para tomarlas en sentido metafórico, de hecho, las palabras trögon y sarka dan un sentido de “comer masticando un trozo de carne”. Resulta extremadamente difícil buscarle un sentido metafórico a la expresión trögön. Notamos lo literal de las palabras de Jesús al utilizar la palabra griega TROGO en vez de PHAGO. TROGO es más específico en cuanto a masticar, mascar, roer, mientras PHAGO es una palabra general para comer. Los únicos otros lugares donde el NT tiene TROGO son Mt 24, 38 y Jn 13, 8. NINGUNA VEZ QUIERE DECIR COMER SIMBOLICAMENTE(4). Además los judíos ya sabían que Jesús hablaba de comer literalmente porque preguntaron ¿Cómo puede éste darnos a comer su carne? (v. 52), aún antes de que Jesús utilizara TROGO.
Otra razón para estar seguros de que Jesús hablaba literalmente es que en el tiempo de Jesús, “comer la carne de alguien” en sentido simbólico era asociado con la persecución, la violencia, la traición y la matanza.
Si Jesús habló figuradamente estaría diciendo: Yo les aseguro que a menos que ustedes persigan, traicionen y maten no tienen vida. El que comete la violencia tiene vida eterna y lo resucitaré en el día postrero.
Jesús ya dio el mandato de comer su carne y beber su sangre, pero no ha explicado por qué razón. Éste versículo lo explica: “Porque mi carne es verdadera (alëthës) comida (brösis), y mi sangre es verdadera (alëthës) bebida (posis). De este modo es imposible aceptar un sentido “simbólico”. Cristo dice que su carne es un alimento acorde a las necesidades de alimentación verídico, real, verdadero, y que su sangre es una bebida verídica y real. Las expresiones de Jesús son demasiado realistas como para pensar en un significado metafórico. Ha prometido darnos su propia carne como una comida real, y su propia sangre como una bebida real. ¿Cómo se puede “sacar” un significado “simbólico”?
Jesús insiste en el hecho de que permanece en comunión con quienes coman (trögön) su carne (sarx), y beban (pinön) su sangre. Con esto corrobora que es EN SERIO que hay que comer su carne y beber su sangre.
“Muchos de sus discípulos, al oírle, dijeron: “Es duro este lenguaje. ¿Quién puede escucharlo?” Jn 6,60
Si el capitulo fuese simbolico entonces ¿porque Cristo no les explica el simbolismo, pues siempre que los usaba los explicaba?…Se le olvido?…
Desde entonces muchos de sus discípulos se volvieron atrás y ya no andaban con él.Jesús dijo entonces a los Doce: “¿También vosotros queréis marcharos?” Le respondió Simón Pedro: “Señor, ¿donde quién vamos a ir? Tú tienes palabras de vida eterna,y nosotros creemos y sabemos que tú eres el Santo de Dios.”Jn 6, 66-69
fuente: Catolicos firmes en su Fe

Cinco llaves para entrar en la Eucaristía

Cinco llaves para entrar en la Eucaristía
Dios quiere hacernos escuchar su voz y para eso necesita que le des la oportunidad de hacerlo.
Autor: J.Leoz | Fuente: Servicio católico de Evangelización Pan y Vida

SILENCIO
El silencio es un poder. Sin él es muy difícil escuchar. Nuestras eucaristías son deficitarias en silencio. Parece como si nos violentásemos por el simple hecho de estar unos segundos sin decir nada.
El silencio es el ruido de la oración.
El silencio, después de la homilía, es interpelación.
El silencio, después de la comunión, es gratitud al Dios por tanto que nos ha dado.
En el silencio se llena todo de nuestras intenciones personales, peticiones o deseos.
La música o el canto, los símbolos y otras cosas secundarias, nunca pueden ser una especie de tapagujeros que hagan más “digerible” la eucaristía. El silencio no es ausencia de…., es cultivar un lugar para que Dios nazca.
CONTEMPLACIÓN
La Eucaristía se hace más sabrosa cuando se la contempla. En el horizonte inmenso todo parece igual, pero cuando los ojos quedan fijos en él, surgen detalles que a simple vista parecían no existir.
Con la Eucaristía ocurre lo mismo. Es un paisaje que puede parecer todos los días igual. Sentarse, relajarse, olvidarse de lo que rodea lleva al alma contemplativa, a la persona contemplativa a vivir una serie de sensaciones que es la presencia escondida de Dios.
Yendo ellos de camino, entró en un pueblo; y una mujer, llamada Marta, lo recibió en su casa. Tenía ella una hermana llamada María, que, sentada a los pies del Señor, escuchaba su Palabra, mientras Marta estaba atareada en muchos quehaceres. Acercándose dijo: “Señor, ¿no te importa que mi hermana me deje sola en el trabajo? Dile que me ayude”. Le respondió el Señor: “Marta, Marta, te preocupas y te agitas por muchas cosas; y hay necesidad de pocas, o mejor, de una sola. María ha elegido la parte buena, que no le será quitada”. (Lucas 10, 38-42).
ORACIÓN
La oración y la eucaristía van de la mano como la cerradura se acciona con la llave. La eucaristía. El diálogo con Jesús se hace más fecundo después de haber escuchado la Palabra de Dios. Para que la Eucaristía resulte vibrante, no es cuestión de recurrir a la ayuda puntual del ritmo maraquero o guitarrero. En el diálogo de las personas está el crecimiento personal y comunitario. En la oración reside uno de los potenciales más grandes para entender, comprender y vivir intensamente la Eucaristía.
“Cuando oréis, no seáis como los hipócritas que son amigos de rezar de pie en las sinagogas y en las esquinas, para exhibirse ante la gente. Ya han cobrado su paga, os lo aseguro. Tú, en cambio, cuando quieras rezar, echa la llave y rézale a tu Padre que está ahí en lo escondido; Tu Padre que ve lo escondido te recompensará” (Mt. 6, 5-6).
CARIDAD
La fuente de la caridad perfecta es la Eucaristía. La fuente de la caridad que nunca se agota ni se cansa es la Eucaristía. En ella contrastamos nuestros personales egoísmos con las grandes carencias que existen en el mundo que nos rodea. Cada día que pasa es una oportunidad que Dios nos da para ofrecer algo o parte de la riqueza material o personal que podemos tener cada uno de nosotros.
Hay dos dimensiones que nunca podemos olvidar al celebrar la eucaristía: la caridad hacia Dios y la caridad hacia los hermanos. Amar a Dios con todo el corazón y con toda nuestra alma es subirse al trampolín, para saltar y amar, aunque se nos haga duro y a veces imposible, a los más próximos a nosotros. Y, esos próximos, ¡qué lejos los tenemos muchas veces del corazón y qué cerca físicamente!
Hoy, de todas maneras, está más de moda mirar horizontalmente al hombre que verticalmente acordarnos de que Dios existe.
«Bajaba un hombre de Jerusalén a Jericó, y cayó en manos de salteadores, que, después de despojarle y golpearle, se fueron dejándole medio muerto. Casualmente, bajaba por aquel camino un sacerdote y, al verle, dio un rodeo. De igual modo, un levita que pasaba por aquel sitio le vio y dio un rodeo. Pero un samaritano que iba de camino llegó junto a él, y al verle tuvo compasión; y, cercándose, vendó sus heridas, echando en ellas aceite y vino; y montándole sobre su propia cabalgadura, le llevó a una posada y cuidó de él. Al día siguiente, sacando dos denarios, se los dio al posadero y dijo: “Cuida de él y, si gastas algo más, te lo pagaré cuando vuelva.” ¿Quién de estos tres te parece que fue prójimo del que cayó en manos de los salteadores?» El dijo: «El que practicó la misericordia con él». Díjole Jesús: «Vete y haz tú lo mismo».
ESCUCHA
Cuando Dios habla no nos da simple información: se nos revela. Su Palabra es un escáner por el que vamos conociendo el corazón de Dios, sus sentimientos, sus pensamientos y, también, lo qué tiene pensado para cada uno de nosotros. Lo qué quiere de cada uno de nosotros.
El Antiguo Testamento nos prepara a la venida de Cristo. Las epístolas y otras lecturas nos ofrecen las reflexiones de San Pablo y de otros contemporáneos sobre Jesucristo, su vida y su mensaje. El Evangelio nos da la clave de cada encuentro eucarístico. Es el punto culminante de toda la Liturgia de la Palabra. Es en este momento, cuando puestos de pie rendimos homenaje presente en la Palabra.
Le reclamaba una vez por la noche al Señor:
¿Por qué Señor no me escuchas?, si cada noche te hablo…
– ¿Por qué Señor no me atiendes?, cuando en cada momento te pido…
– ¿Por qué Señor no te veo?, si oro constantemente…
– En esta noche Señor hablo y hablo contigo, mas no siento tu presencia, ¿por qué Señor no me tomas en cuenta?

A lo que Dios contestó:
– Cada noche escucho tu clamor, cada noche trato de atender, cada noche trato de hacerme ver delante de ti, y quisiera cumplir tus deseos. Pero me hablas y pides muchas cosas, las cuales escucho con atención, sin embargo, en cuanto terminas de agradecer y de pedir lo que necesitas, terminas tu oración, sin darme oportunidad de hablar
Una conversación es un diálogo entre dos, muchas veces hablamos con Dios pero no nos damos un tiempo para escuchar su voz. ¿Alguna vez has tratado de hablar con alguien que no te deja decir ni una sola palabra? Pues bien, Dios quiere hacernos escuchar su voz y para eso necesita que le des la oportunidad de hacerlo, y solo entonces, al escuchar su voz y guardar silencio por un momento, tu oración será completa, y Dios cumplirá su promesa de darte todo aquello que pidas con fe.
Vosotros, pues, escuchad la parábola del sembrador. Sucede a todo el que oye la Palabra del Reino y no la comprende, que viene el Maligno y arrebata lo sembrado en su corazón: éste es el que fue sembrado a lo largo del camino. El que fue sembrado en pedregal, es el que oye la Palabra, y al punto la recibe con alegría; pero no tiene raíz en sí mismo, sino que es inconstante y, cuando se presenta una tribulación o persecución por causa de la Palabra, sucumba enseguida. El que fue sembrado entre los abrojos, es el que oye la Palabra, pero los preocupaciones del mundo y la seducción de las riquezas ahogan la Palabra, y queda sin fruto. Pero el que fue sembrado en tierra buena, es el que oye la Palabra y la comprende: éste sí que da fruto y produce, uno ciento, otro sesenta, otro treinta.

Como tratar a la Sagrada Eucaristía

 

 

Publicamos los siguientes mensajes como una meditación para comprender el daño que se le hace al Señor al tocarlo con las manos no consagradas, nos atenemos al juicio de la Santa Iglesia, pensamos que lo que aquí dice es verdad pues hay muchas revelaciones incluso de exorcismos (véase Anneliese Michel, y confesiones de Satanás) donde el modo demonio acepta que la comunión en la mano y de pie es obra suya, lo dejamos a su discernimiento y esperando ustedes abran sus corazones y respondan según el amor hacia Jesús Eucaristía, ante cuyo nombre “toda rodilla se dobla en el cielo, la tierra y los abismos” y… Ante Su Presencia Real… No? Eres capaz de tocar a Tu Dios? Tu Creador? 

Jesús no quiere que los laicos distribuyan la Eucaristía.

Jesús dice que los sacerdotes deben colocar la Hostia en la boca de los fieles arrodillados.

¡No entregar la Eucaristía en la mano!

El Señor Jesucristo nos dice: “Yo soy el pan vivo que descendió del Cielo. Quien come de este pan, vivirá para siempre. El pan que Yo les daré es mi carne para la vida del mundo.(…) Si no comiereis la carne del Hijo del Hombre y no bebiereis Su Sangre, no tendréis vida en vos. Quien come Mi carne y bebe Mi sangre tendrá vida Eterna y Yo le resucitaré en el último día. Porque Mi carne es verdaderamente comida y Mi sangre es verdaderamente bebida. Quien come Mi carne y bebe Mi sangre permanece en Mí y Yo en él. Quien come de este pan vivirá eternamente” (Jn 6, 51, 53-56, 58).

Hasta la reforma del siglo XVI (1507), los cristianos creían en la Presencia Real de Nuestro Señor en el Santísimo Sacramento. Fueron los reformadores los que llevaron a mucha gente al error. Los abusos en la Iglesia, concedidos a las palabras de los reformadores, es que les dieron credibilidad. Muchos se unieron a las nuevas enseñanzas. En el transcurso de la Contra-Reforma, el Concilio de Trento confirmó lo que los cristianos creían desde siempre: Que “en el Sacramento de La Eucaristía, después de la consagración del pan y del vino, Nuestro Señor Jesucristo, como verdadero Dios y como verdadero hombre, Está real y substancialmente bajo las apariencias de las cosas visibles.” 

Con la consagración durante el Sacrificio de la Misa, el sacerdote, en virtud de su misión Divina y su fuerza Divina, hace a Dios descender del Cielo sobre el altar. En la comunión que el sacerdote distribuye, se esconde humildemente en un pedazo de pan el Dios del Amor, para que podamos recibirle en nuestros corazones. En los tabernáculos de nuestras iglesias, el Señor vive entre nosotros, para que podamos ir a adorarle. ¿Cuál religión tiene un Dios más humilde y más dedicado, que ama mucho a sus creaturas y quiere estar tan cerca? El Antiguo Testamento nos habla de la gran humidad de Nuestro Señor: “Y he ahí que el Señor pasó y grande y fuerte viento rasgaba los montes y quebraba las rocas ante El, pero el Señor no estaba en el viento. Y después del viento vino un terremoto, pero el Señor no estaba en el terremoto. Y después del terremoto vino un fuego, pero el Señor no estaba en el fuego. Y después del fuego vino una mansa y delicada…” (1Re 19, 11-13)

En Belén, El nació bajo los cuidados de personas simples y pobres en un mundo estable y su cuna fue un pesebre. Durante treinta años el Señor vivió oculto en medio del pueblo, como un ser humano común. Después empezó el período de su ministerio público. El dijo para nosotros: “Venid a Mí todos los que estáis cansados y oprimidos, Yo os aliviaré. Aceptad Mi yugo sobre vosotros y aprended de Mí que soy manso y humilde de corazón y hallaréis descanso para vuestras almas.” (Mt 11, 28-30)

Finalmente, se entregó a las torturas de las calumnias y de asesinato por amor. La mayor prueba de su amor y humildad, debe ser encontrada en el Santo Sacrificio de la Misa y en el Santísimo Sacramento. En cada Santa Misa, El se sacrifica en nuestros altares, por nosotros, pobres pecadores. En la comunión El se da a nosotros en forma de pan y en el tabernáculo, El está en espera de que nosotros le vengamos a visitar.

El Santo sacrificio es la piedra angular de la Iglesia y el Santísimo Sacramento, es el corazón de nuestra Santa Religión. No hay nada mayor, maravilloso y sagrado en este mundo, que esa prueba mayor de amor de Jesucristo.

Hoy los laicos tocan el cuerpo del Señor y distribuyen la comunión. Hoy las personas no dejan que sea dado ese regalo de Dios, pero están apoderándose, como si fuese algo común.

Anteriormente, todos los gestos de la fe, testimoniaban al Santísimo, la Presencia Real de Jesucristo y decían más que palabras. El Concilio de Trento enseñó lo que debería ser obvio: “Es apropiado tratar todas las cosas Sagradas, porque ese Sacrificio, es la cosa más Sagrada de todas las cosas Santas, en la Iglesia Católica, que el sacrificio sea ofrecido con dignidad y sea recibido con la debida reverencia, es utilizado por muchos siglos antes del canon sagrado…”

Hoy día, no oímos más esas palabras. Todo se está terminando. El laxismo y la indiferencia, determinan la Santa Misa, como si no supieran en lo que creen. 

Jesús dice: “! Estoy tan verdaderamente en la Eucaristía, como lo estaba en la zarza ardiente! ¡Yo ordené a Moisés que se quitase las sandalias, antes de que él llegara más cerca! Poseído por el miedo y la reverencia, se descalzó. ¡Yo soy el amor en la Eucaristía y Yo soy DIOS! ¡Siempre! ¡Y las personas se están acercando a Mí sin ningún respeto!”

La Virgen María dice: “¿Hijo Mío; Tu preguntas por qué estoy llorando? Yo derramé lágrimas de gran temor, porque asistí a la profanación del Cuerpo de Mi Hijo, que está comprometido en la Tierra. ¡Nadie debe tomarle con las manos en su propio cuerpo! ¡Solamente los sacerdotes, nadie más puede llevar a Mi Hijo al pueblo! Ustedes no deben profanar su cuerpo, cuando ustedes Lo confían en manos de hombres y mujeres, que no están preparados por el Padre como sacerdotes, legalmente ordenados en la casa de Dios!

Jesús dice:” ¡Con la comunión en la mano Me han hecho caer en desgracia! ¡Esta irreverencia hace Mi corazón sangrar! ¡Fueron diablos disfrazados con piel de oveja, los que cambiaron en Mi Iglesia todo eso!”

Nota: ¡Jesús condenó con gran severidad la comunión en la mano, recibida de pie, porque nadie puede tocar Su Cuerpo Santo, excepto las manos consagradas de los sacerdotes!

En otros mensajes, la Madre de dios habla sobre la profanación del cuerpo de su Hijo: “¡La Iglesia no puede permitir que los laicos distribuyan la Santa Comunión! Esto causa dolor al Santo Padre (el Papa). El Santo Padre es responsable de la Iglesia en todo el mundo.”

Jesús dice: “! Yo, Jesucristo, comunico a Mis sacerdotes y obispos: Las mujeres no tienen acceso al altar (durante la santa Misa), los ministros ordenados (obispos y sacerdotes), no deben sentarse durante la Comunión, pero deben distribuir Mi Cuerpo!!! ¡Y no mujeres y laicos!!! ¡Solamente Mis siervos (sacerdotes) pueden abrir el tabernáculo y llevar el cáliz con Mi Cuerpo y no una persona laica! Mis siervos, estén vigilantes, porque Satán ciega mucho hoy. ¡Por este hecho, que sucede hoy en cultos tan malos, Mi corazón está herido terriblemente! Cada siervo (sacerdote y obispo) y cada persona que vive en la Tierra, serán responsables ante el Tribunal de Dios, por todo eso. ¡Entonces, Dios Padre, Yo el Hijo y el Espíritu Santo, vamos a bendecir a aquellos que obedecieron a Mí y a Mi Madre! Estén unidos con la Santa Iglesia y recen por Mis siervos (sacerdotes y obispos), para que distribuyan Mi cuerpo, solamente de rodillas, en la boca y no permitan que los laicos asistan la Comunión. Solamente el sacerdote es ordenado y Yo, Jesucristo, estoy con él cuando distribuye Mi cuerpo y Mi Madre, también está presente.”

Virgen María: “! Pido en Nombre de Mi Hijo, que en sus Iglesias, solamente los sacerdotes y diáconos que están prontos a ser ordenados, puedan distribuir la Santa Comunión! ¡No hieran aún más al Sagrado Corazón de Mi Hijo! ¡Cada sacerdote es responsable delante de Mi Hijo! Algunos sacerdotes se quedan sentados confortablemente en sus asientos y dejan a los laicos distribuir el Santo Cuerpo de Mi Hijo. ¡Los sacerdotes deben ofrecer el Cuerpo de Mi Hijo, a los fieles arrodillados y en la boca! No deben seguir la moda de Occidente, porque Satán está de moda y quiere causar confusión en la Iglesia. Recen, hijos Míos, para que esta moda no sea introducida aquí. Hay sacerdotes que aman a Mi Hijo y me aman a Mí e infelizmente a los sacerdotes modernos también.”

Jesús dice: “! Los laicos no pueden distribuir Mi cuerpo, porque los laicos no son dignos de recibir Mi cuerpo en sus manos! Una vez más les digo: ¡Solamente los sacerdotes pueden distribuir la Sagrada Comunión!”

“! No debe haber laicos con acceso al cáliz! (Ningún ministro extraordinario de la Comunión) Solamente la manos y la cabeza de Mis siervos (sacerdotes) son ungidas!”

“Comuniquen: ¡Los laicos (hombres y mujeres) no pueden distribuir Mi cuerpo a los fieles! Un laico no está autorizado a ofrecer Mi cuerpo, porque esto es irresponsabilidad del sacerdote!”

¡Hay de los obispos que obligan a los sacerdotes y fieles a la Comunión en la mano y de pie y emiten licencias para matar (aborto)! ¿Cómo quieren ellos quedar, ante el Tribunal de dios?

Importancia de los sacramentos – Matrimonio y Primera Comunión

Miércoles 6 de julio del 2011 a las 15:30 hrs.

Mi muy querida y amada hija, ve ahora cómo la fe de Mis hijos, comienza a crecer y florear. Mientras hay mucha oscuridad en el mundo, la Luz de Mis seguidores, se hace más brillante por el día, por la llama del Espíritu Santo, que ha descendido sobre todo el mundo. 

Hoy, hija Mía, deseo recordarle a todos Mis seguidores, la importancia de la oración, para aliviar el sufrimiento en el mundo. Sus oraciones están ahora, ayudando a evitar muchos desastres globales predichos. La oración es el más poderoso mitigador y cuando es dicha a favor de otros, entonces serán contestadas. 

Mientras estoy feliz con aquellos de fuerte fe, todavía estoy temeroso de aquellos que son adversos a Mi Divina Luz. La verdad. Mucha gente ahora, pasea alrededor del mundo como en un estupor. Nada les trae paz. Nada les trae alegría. Ninguna cantidad de comodidad materia alivia el dolor. Sus almas vacías están perdidas. Por favor, recen por ellos.

Muchas leyes fueron pasadas, las cuales Me ofenden, especialmente la presentación de Mi Santa Eucaristía, por personas laicas. La falta de respeto mostrada a Mí y a Mi Padre Eterno, a través de nuevas leyes, introducidas para facilitar a la sociedad moderna, Me han hecho llorar con tristeza.

La Santísima Eucaristía, debe ser recibida en la lengua y no mancillada por manos humanas, sin embargo esto es precisamente lo que Mis siervos sagrados han hecho. Estas leyes no fueron pasadas por Mí en espíritu. Mis siervos sagrados han sido llevados por un camino, no alineado con las enseñanzas de Mis apóstoles. Hoy día, Mis sacramentos no son tomados muy seriamente, especialmente aquellos que buscan el sacramento del Matrimonio y la primera Santa Comunión.

El voto de matrimonio, es muy serio, recuerden que esto es un sacramento y es hecho en la presencia de Dios Padre. Sin embargo para muchos es todo acerca de materialismo y adornos exteriores. Muchos que reciben el sacramento del Matrimonio, no conocen su importancia, después de esto. Muchos rompen sus votos muy fácilmente. ¿Por qué hacen esto? ¿Por qué fingen, esta Santísima Unión, solo para separarse poco después? Esto es una burla a una de las más importantes uniones bendecidas por la mano de Mi Padre Eterno. Mucha gente, no presta ninguna atención al deseo de Mi Padre, de que ningún hombre podrá separar tal unión, a partir de entonces. Sin embargo mucha gente se divorcia, lo cual es una ley no reconocida por Mi Padre. El divorcio en una manera fácil de huir de sus responsabilidades. Todos los matrimonios son hechos en el Cielo. Ningún hombre puede destruir un matrimonio sin ofender a Mi Padre.

Primera Santa Comunión

Recibir Mi Cuerpo en el Sacramento de la Eucaristía por primera vez, es otro ejemplo de cómo soy burlado. Muchos padres no ponen atención a la importancia de sus hijos, recibiendo el Pan de Vida. Están más preocupados de cuán bien vestidos estén sus hijos, en vez del maravilloso don que están recibiendo. Este don les llevará a ellos a la salvación, sin embargo, el materialismo que rodea el evento, no tiene nada que ver con sus almas. Para Mí, la parte más triste es que a estos pequeños niños, no se les está hablando acerca de Mí. El amor que tengo por los niños pequeños lo abarca todo. Cuando ellos reciben la Santa Eucaristía, en el total conocimiento de lo que están recibiendo, sus almas se vuelven puras. Entre más Me reciban de esta manera, más fuerte será su fe.

Recuerden, sin los sacramentos su fe se debilita. Después de un tiempo, si su alma es privada de Mis bendiciones especiales, se hace latente, toda la fe en Mí y en Mi Padre Eterno, desaparece con el tiempo, con solo un pequeño destello de reconocimiento que enciende de cuando en cuando. Regresen a Mí a través de los sacramentos, muestren respeto por ellos, en la forma en que ustedes están supuestos y verdaderamente sentirán Mi presencia otra vez.

Recuerden, los sacramentos están ahí por una razón, porque son los nutrientes que necesitan en su alma, para la vida eterna. Sin ellos su alma muere.

Les amo a todos. Por favor abrácenme apropiadamente, respetando los sacramentos dados a ustedes, como un don de Dios Padre Todopoderoso.

Su Amante Salvador, Rey de la Humanidad, Jesucristo

Cardenal Cañizares: Es recomendable comulgar en la boca y de rodillas:

En entrevista concedida a la agencia ACI Prensa, el Prefecto de la Congregación para el Culto Divino y de la Disciplina de los Sacramentos del Vaticano, Cardenal Antonio Cañizares Llovera, señaló que es recomendable que los católicos comulguen en la boca y de rodillas.

Así lo indicó el Cardenal español que sirve en la Santa Sede, como máximo responsable, después del Papa, por la liturgia y los sacramentos en la Iglesia Católica, al responder si consideraba recomendable que los fieles comulguen o no en la mano.

La respuesta del Cardenal fue breve y simple: “es recomendable que los fieles comulguen en la boca y de rodillas.” Del mismo modo, al responder a la pregunta de ACI Prensa sobre la costumbre promovida por el Papa Benedicto XVI de hacer que los fieles que reciben de él la Eucaristía, lo hagan en la boca y de rodillas, el Cardenal Cañizares dijo que eso se debe “al sentido que debe tener la comunión, que es de adoración, de reconocimiento a Dios.” 

“Se trata simplemente de saber que estamos delante de Dios mismo y que El vino a nosotros y que no lo merecemos”, afirmó. El Cardenal dijo también, que comulgar de esta forma “es la señal de adoración que necesitamos recuperar. Yo creo que es necesario para toda la Iglesia, que la comunión se haga de rodillas.”

“De hecho – agregó – si se comulga de pie, es necesario hacer una genuflexión o hacer una inclinación profunda, cosa que no se hace.”

El Prefecto vaticano dijo además que “si trivializamos la comunión, trivializamos todo y no podemos perder un momento tan importante, como es el de comulgar, como es el de reconocer la presencia real de Cristo allí presente, del Dios que es el amor de los amores, como cantamos en una canción española.” Al ser consultado por ACI Prensa sobre los abusos litúrgicos en que incurren algunos actualmente, el Cardenal dijo que es necesario, “corregirlos, sobre todo mediante una buena formación: formación de los seminaristas, formación de los sacerdotes, formación de los catequistas, formación de todos los fieles cristianos.” Esta formación, explicó, debe hacer que “se celebre bien, para que se celebre conforme a las exigencias y dignidad de la celebración, conforme a las normas de la Iglesia, que es la única manera que tenemos de celebrar auténticamente la Eucaristía.”

Finalmente el Cardenal Cañizares, dijo a la agencia ACI Prensa, que en esta tarea de formación para celebrar bien la liturgia y corregir los abusos, “ los obispos tienen una responsabilidad muy particular y no podemos dejar de cumplirla, porque todo lo que hagamos para que la Eucaristía se celebre bien, será hacer que en la Eucaristía se participe bien.”

Fuente: (www.aciprensa.com – 27 de julio del 2011)

Promesas de Nuestro señor Jesús a quien no reciba la Sagrada comunión en la mano

Introducción

Nuestro señor se manifestó a un alma privilegiada, sumergida en oración profunda, haciendo as siguientes promesas a aquellos que no reciban Su Sagrado Cuerpo en la mano.

Por tanto, se decidió no revelar la identidad de esta persona, toda vez que estos son hechos muy recientes. 

Advertencia

Se vuelve necesario, dejar bien claro que estas promesas, no son válidas para aquellos que comulgan en pecado mortal. 

También comulgará de forma culposa quien, de forma consciente, masticara la Hostia o la triturara con los dientes.

Promesas de Nuestro Señor Jesucristo:

– A aquellos que se abstuvieren de recibir en las manos Mi propio Cuerpo, Sangre, Alma y Divinidad, Yo prometo llenarles de las más grandes bendiciones en sus manos, alma y en todo su ser.

– Les prometo muchas más gracias en su paso por la Tierra, con mayores garantías de salvación y aumento de Gloria esencial y accidental, por toda su vida Eterna, Conmigo, en las moradas celestiales. 

– Me sentirán en la comunión, de tal forma y con tanta plenitud, que quedarán sin voluntad natural de tocarme.

– Aquellos que así lo hicieren, con persistencia, recibirán grandes gracias Mías, así como grandes beneficios para su casa.

– También prometo, a aquellos que hicieren correctamente aquello que más deseo, poderes especiales en sus manos, contra los enemigos del alma y, a muchos, les daré el carisma de curar.

– Prometo que si así proceden de forma perseverante, llegarán, de todas formas, con más intensidad, solo en la búsqueda de mayor Honra y Gloria Mías y Yo los exaltaré de forma especial, por toda la eternidad.

– Concederé, igualmente, a todos los que por amor, cumplieren Mis designios, absteniéndose de recibirme en las manos, para mayor adoración, humildad y santo respeto, el don de discernimiento del espíritu con mayor intensidad. 

– Sus nombres estarán escritos de forma especial en Mi Corazón, si, por darme mayor gusto, comulgaran correctamente en la lengua y no en la mano.

– Prometo que les aumentaré todas las virtudes, como recompensa a esa mayor humildad, que admite nunca tener sus propias manos, suficientemente puras, para tocarme.

– Prometo, también, que propagarán fácilmente Mi doctrina y que vencerán con mayor facilidad todas las tentaciones.

– No conseguirán apartar de Mí, las almas de aquellos que Me reciban en la lengua y no en las manos, si lo hacen con la reverencia debida y vivieran así todos los días de su vida.

– Prometo, igualmente, que aquellos que, con delicadeza para con Mi voluntad, Me consuelen recibiéndome debidamente, siempre en la lengua y no en las manos, no tendrán las puertas cerradas para Mi Amor.

– Si así perseveraren, para agradarme más, comulgando en la lengua, prometo que llegarán a trabajar solo para Mi Corazón, en Mi Corazón y para Mi Corazón.

– Prometo también, a aquellos que de este modo Me honren, que serán escuchados de forma muy especial y con gran complacencia.

– Si en este pedido, comulgan siempre en la lengua y nunca en las manos, tan importante para Mí, e hicieran Mi voluntad, por Mi amor, buscarán seguir siempre Mis Divinos pedidos y los alegraré de forma especial, como prueba de Mi complacencia. 

– Estos que así actúen, harán siempre un gran bien a las almas; por el contrario, aquellos que insistieran en tomarme en sus manos, encontrarán Mi voluntad endurecida en muchas cosas y sentirán dificultad en conocer Mi gusto, Mi predicación y Mi Magisterio.

Más aquellos que no tocaran la Sagrada Forma con sus manos, preparándose de manera especial, con todo su ser, para que en la hora de tomarme en la comunión, Me pidieran que sea solo sea Yo y ellos nada, prometo la gracia de, en poco tiempo, de que alcancen una altísima perfección cristiana, que buscarán Mi rostro con mayor amor, de que se olvidaran más fácilmente de sí mismos, de tener siempre Mi corazón consolado por este gesto y de recibir mayores Luces celestiales y tendrán una mayor alegría eterna, venida de Mi Corazón.

Promesas a quien difundiere estos mensajes:

– A aquellos que divulgaran estas promesas, prometo el don del conocimiento de los corazones.

– Alcanzarán una Gloria excelsa en el Cielo.

– Tendrán una vida espiritual, aunque no siempre material, tan intensa en tan pocos años, como si hubieran vivido muchísimos años de santidad.

– Llenaré de grandes bendiciones a sus familiares.

– Prometo también que cuanto más hicieran conocer estas promesas, más me derramaré sobre ellos.

– Haré que Me sientan de modo intenso, en una plenitud creciente.

– No permitiré que emprendan designios que no sean de Mi agrado.

– Pondré en su camino una Luz no tan fuerte de modo que, con Mi abundante asistencia, eviten el mal y hagan solo el bien como principalmente aquello que más Me agrada. 

– Les daré también más gracias, incontables, si las divulgan con fervor. Será considerada una gran omisión si no dieran a conocer Mis promesas.

Dad a conocer a toda la humanidad!

Especialmente los sacerdotes, también los “ministros de laEucaristía,” los laicos que distribuen la Eucaristía, y todos sus amigos!

la Eucaristía

El hecho de la Eucaristía

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La riqueza inagotable de este sacramento se expresa en los distintos nombres que se le da:
► Eucaristía: de origen griego “Eukharistia”, significa “acción de gracias”. Esta palabra recuerda las bendiciones judías que proclaman las obras de Dios: la creación, la redención, la santificación. (cfr. Lc. 22,19; 1 Co 11,24; Mt 26,26; Mc 14,22).
► Banquete del Señor: porque se trata de la Cena que el Señor celebró con sus discípulos la víspera de su pasión ( 1 Co 11,20).
► Fracción del Pan: porque este rito fue utilizado por Jesús cuando bendecía y distribuía el pan como cabeza de familia. Con esta expresión los primeros cristianos designaron sus asambleas eucarísticas. Con él quiere significar que todos los que comen de este único pan partido, que es Cristo, entran en comunión con Él y forman un solo cuerpo en Él ( cfr. Mt 14,19; 15,36; Mc 8, 6-19; Hch 2,42.46; 20, 7.11; 1 Co 10, 16-17).
► Asamblea Eucarística: porque la Eucaristía es celebrada en la asamblea de los fieles, expresión visible de la Iglesia. ( Cf 1 Co 11, 17-3)
à Santo Sacrificio: porque actualiza el único sacrificio de Cristo Salvador e incluye la ofrenda de la Iglesia (Cfr. Hch 13,15; Sal 116, 13.17; 1 Pe 2,5)
► Comunión: porque por este sacramento nos unimos a Cristo que nos hace partícipes de su Cuerpo y de su Sangre para formar un solo cuerpo (Cfr. 1 Co 16-17).
► Santa Misa: porque cuando la Eucaristía se celebraba n latín se despedía a la gente diciendo “Ite Missa est”, que habla del envío a cumplir con la voluntad de Dios en su vida.
La Sagrada Eucaristía culmina la iniciación cristiana. Los que han sido elevados a la dignidad del sacerdocio real por el Bautismo y configurados más profundamente con Cristo en la Confirmación, participan por medio de la Eucaristía con toda la comunidad en el sacrificio mismo del Señor. Cristo instituyó en la Ultima Cena, el sacrificio eucarístico de su cuerpo y su Sangre para perpetuar por los siglos el sacrificio de la cruz y confiar el memorial de su muerte y resurrección a la Iglesia. Es signo de unidad, vínculo de amor, banquete pascual en el que se recibe a Cristo.
► El Significado de la Eucaristía
La Nueva Pascua
En los Evangelios se establece una estrecha conexión entre la cena eucarística y la fiesta de la Pascua (Mt 26, 2.17. 18-19; Jn 6,4; 11,56; 1 Cor 5,7). Esto nos indica que para los evangelios la Eucaristía es la nueva Pascua de los cristianos.
Sabemos que, en la tradición del Antiguo Testamento, el acontecimiento de la Pascua se pone en estrecha relación con la salida de Egipto (Ex 12, 21-23). La celebración de la Pascua estaba dedicada a conmemorar lo que Dios hizo con su pueblo al liberarlo de la esclavitud. (Dt 16,1; Ex 12, 11-14).
Los milagros de la multiplicación de los panes, cuando el Señor dijo la bendición, partió y distribuyó los panes por medio de sus discípulos para alimentar a la multitud, prefiguran la sobreabundancia de este único pan de su Eucaristía. El signo del agua convertida en vino en Caná, anuncia ya la hora de la glorificación de Jesús, manifiesta el cumplimiento del banquete de bodas en el Reino del Padre, donde los fieles beberán el vino nuevo, convertido en Sangre de Cristo.
En la Pascua de Jesús se vence la esclavitud de la muerte y el pecado, abriéndose el camino a la salvación. Si la Eucaristía viene a sustituir para los cristianos lo que era la antigua Pascua para los judíos, el sentido de la Eucaristía es también el de celebrar la liberación integral que nos consigue Jesús.
† Re-Actualización del sacrificio de Jesús
La cena pascual consistía, además, en el sacrificio de un cordero (Ex 12, 1-14. 43-45). El Paralelismo que existe entre Jesús y el cordero pascual (Mc 12, 22-24; Lc 22,19s; Jn 19,36; 1 Cor 5,7) nos hace ver que la Eucaristía es la Re-actualización del auténtico sacrificio, en el que Jesús se entrega por los demás.
El carácter de sacrificio de la Eucaristía se halla claramente indicado en las palabras que Jesús pronunció sobre el cáliz, según el evangelio de Mateo: “Esta es mi sangre, la sangre de la alianza, que se derrama por todos para el perdón de los pecados” (Mt 26,28).
Esta frase evoca el relato en el que Moisés rocía con sangre del sacrificio del Sinaí al pueblo, al tiempo que dice: “Esta es la sangre de la Alianza que el Señor ha hecho con vosotros” (Ex 24,8)
El Concilio Vaticano II habla de “perpetuación”: “Nuestro Salvador, en la Ultima Cena, la noche que le traicionaban, instituyó el sacrificio eucarístico de su Cuerpo y Sangre, con el cual iba a perpetuar por los siglos, hasta su vuelta, el sacrificio de la cruz” (SC #47).
“Re-actualización” y “perpetuación” no significan que Jesús es re-crucificado. La Iglesia Católica claramente especifica que Cristo no vuelve a morir, sino que, en su ministerio de intercesión en el Cielo y a través de la Misa, continúa ofreciéndose al Padre como un sacrificio vivo. Y esto lo hace de una manera que la Iglesia específicamente denomina “incruenta”. La enseñanza de la Iglesia y el vocabulario católico de “re-actualización”, “perpetuación”, “de manera incruenta”, dejan claramente establecido que la Iglesia no enseña que la Misa es una nueva crucifixión.
► La Institución de la Eucaristía
El Señor, habiendo amado a los suyos, los amó hasta el fin. Sabiendo que había llegado la hora de partir de este mundo para retornar a su Padre, en el transcurso de una cena, les lavó los pies y les dio el mandamiento del amor, para dejarles una prenda de este amor, para no alejarse nunca de los suyos y hacerles partícipes de su Pascua, instituyó la Eucaristía como memorial de su muerte y de su resurrección y ordenó a sus los apóstoles celebrarlo hasta su retorno, “constituyéndoles entonces sacerdotes del Nuevo Testamento”
“Yo soy el pan e vida. Sus padres comieron el maná en el desierto, pero murieron, aquí está el pan que baja del cielo para comerlo y no morir. Yo soy el pan vivo bajado del cielo; el que coma de este pan vivirá para siempre. Pero además, el pan que voy a dar es mi carne, para que el mundo viva… el que come mi carne y bebe mi sangre, vive de vida eterna y yo lo resucitaré en el último día.” (Jn 6, 48-60).
Los que escucharon este discurso de Jesús en la sinagoga de Cafarnaúm, no pudieron entender como era posible comer su carne y beber su sangre. Incluso los escandalizó: “es duro este lenguaje, ¿quién puede escucharlo?”. La Eucaristía y la cruz son piedras de escándalo. Es el mismo misterio y no cesa de ser ocasión de división. “También vosotros queréis marcharos?” (Jn 6,67). esta pregunta del Señor resuena a través de las edades, como invitación de su amor a descubrir que sólo Él tiene “palabras de vida eterna” (Jn 6,68) y que acoger en la fe el don de su Eucaristía es acogerlo a El mismo.
Los apóstoles para entender la manera de cómo realizar esta comida celestial, tuvieron que esperar hasta la Ultima Cena, más aún, la venida del Espíritu Santo.
► Cuatro veces encontramos narrada la institución de la Eucaristía, tres en los evangelios: Mt 26, 26-29; Mc 14, 22-23; Lc 22, 19-20 y una vez en la primera carta a los Corintios 11, 23-25. Las cuatro narraciones coinciden en lo esencial:
► Cristo ofreciendo el pan y el vino a sus apóstoles, les dice que coman de su cuerpo y beban de su sangre. Los apóstoles y las primeras comunidades cristianas aceptaron este hecho.
Cristo dice “hagan esto en memoria mía”.
† Jesús habla de la Nueva Alianza
† Jesús escogió el tiempo de la Pascua para realizar lo que había anunciado en Cafarnaúm: dar a sus discípulos su Cuerpo y su Sangre:
“Llegó el día de los Azimos, en el que se había de inmolar el cordero de Pascua; Jesús envió a Pedro y a Juan diciendo: “Id y preparadnos la Pascua para que la comamos”… fueron y prepararon la Pascua. Llegada la hora, se puso a la mesa con los Apóstoles y les dijo; “Con ansía he deseado comer esta Pascua con vosotros antes de padecer, porque os digo que ya no la comeré más hasta que halle su cumplimiento en el Reino de Dios…. Y tomó pan, dio gracias, lo partió y se los dio diciendo: “Esto es mi cuerpo que va a ser entregado por vosotros; haced esto en recuerdo mío. De igual modo, después de cenar, tomó el cáliz, diciendo: Este es el cáliz de la Nueva Alianza en mi sangre, que va a ser derramada por vosotros” (Lc 22, 7-20)
► La presencia real de Cristo
Cuando Jesús instituyó la Eucaristía tomó un pan, pronunció la bendición, lo partió y se lo dio a los discípulos diciendo: “Tomad, comed, esto es mi cuerpo” (Mt 26,26). En esta frase sorprende el realismo con que se identifica al sujeto “esto” (el pan) con el predicado “mi cuerpo” (la persona de Jesús). Las palabras de Jesús no dejan lugar a dudas. No se trata de una comparación: esto es como mi cuerpo, sino de una afirmación real esto es mi cuerpo.
El pan y el vino pierden en la Eucaristía su sentido natural como alimento corporal y reciben un nuevo ser y un nuevo sentido. Son signos- simbólicos reales de la presencia real y de la entrega personal de Jesucristo. En los signos sensibles de pan y de vino, se hace presente realmente Jesucristo, que se entrega por nosotros (CIC 1373-1381)
► “Haced esto en memoria mía”
El mandamiento de Jesús de repetir sus gestos y sus palabras “hasta que venga”, no exige solamente acordarse de Jesús y de lo que hizo. Requiere la celebración litúrgica por los apóstoles y sus sucesores del memorial de Cristo, de su vida, de su muerte, de su resurrección y de su intercesión junto al Padre.
“Cristo se sacrificó una sola vez para borrar los pecados de todos los hombres” (Heb 9,28). Las misas que se celebran continuamente en todo el mundo no son repeticiones del sacrificio de Cristo, sino celebraciones en las cuales se vuelve a hacer presente. Participar en la Eucaristía, es unirse al culto más grande que el hombre pueda realizar, porque no es el ofrecimiento de oraciones y obras buenas lo que se hace, sino el mismo ofrecimiento de Cristo, al cual el hombre se une mediante la aceptación de la Palabra de Dios, la oblación de sí mismo, y la recepción del Cuerpo y la Sangre del Señor.
Desde el comienzo la Iglesia fue fiel a la orden del Señor. De la Iglesia de Jesucristo se dice: “Acudían asiduamente a la enseñanza de los apóstoles, fieles a la comunión fraterna, a la fracción del pan y a las oraciones.. Acudían al Templo todos los días con perseverancia y con un mismo espíritu partían el pan por las casas y tomaban el alimento con alegría y con sencillez de corazón” (Hch 2, 42. 46)). Era sobre todo “el primer día de la semana”, es decir, el domingo, el día de la resurrección de Jesús, cuando los cristianos se reunían para partir el pan. Desde entonces hasta nuestros días, la celebración de la Eucaristía se ha perpetuado.
►La Comunión (Común unión con Dios)
El Señor nos dirige una invitación urgente a recibirle en el sacramento de la Eucaristía “En verdad, en verdad os digo: si no coméis la carde del Hijo del hombre y no bebéis su sangre, no tendréis vida en vosotros” (Jn 6,53).
Para responder a esta invitación, debemos prepararnos para este momento tan grande y santo. San Pablo exhorta a un examen de conciencia: “Quien coma el pan o beba el cáliz del Señor indignamente, será reo del Cuerpo y de la Sangre del Señor. Examínese, pues cada cual, y coma entonces del pan y beba del cáliz. Pues quien come y bebe sin discernir el Cuerpo, come y bebe su propio castigo”( 1 Cor 11, 27-29) Quien tiene conciencia de estar en pecado grave debe recibir el sacramento de la Reconciliación antes de acercarse a comulgar.
Ante la grandeza de este sacramento, el fiel solo puede repetir humildemente y con fe ardiente las palabras del Centurión “Señor, no soy digno de que entres en mi casa, pero una palabra tuya bastara para sanarme”.
La Iglesia obliga a los fieles a participar los domingos y días de fiesta en la divina liturgia y a recibir al menos una vez al año la Eucaristía, si es posible en tiempo pascual. Pero la Iglesia recomienda vivamente a los fieles a recibir la santa Eucaristía los domingos y los días de fiesta, o con más frecuencia aún, incluso todos los días.
►Frutos de la Comunión
† Acrecienta la unión con Cristo: “quién come mi Carne y bebe mi Sangre, habita en mí y yo en él” (Jn 6,56.
† Fortalece el Espíritu: Lo que el alimento material produce en la vida corporal, la comunión lo realiza de manera admirable en la vida espiritual. La comunión conserva, acrecienta y renueva la vida de gracia recibida en el Bautismo.
† Separa del pecado: como el alimento sirve para restaurar la pérdida de fuerzas, la Eucaristía fortalece la caridad, que en la vida cotidiana, tiene a debilitarse, y esta caridad vivificada borra los pecados veniales. Cuanto más se participa en la vida de Cristo y más se progresa en su amista, tanto más difícil será romper con él por el pecado mortal.
† Entraña un compromiso a favor de los demás: para recibir en la verdad el Cuerpo y la Sangre de Cristo entregado por nosotros, debemos reconocer a Cristo en el prójimo, sobre todo en los más pobres y necesitados.
† Fortalece la unidad del Cuerpo místico. La Eucaristía hace a la Iglesia. Los que reciben la Eucaristía se unen más estrechamente a Cristo, por ello mismo, Cristo los une a todos los fieles en un solo cuerpo que es la iglesia. La Comunión renueva, fortifica y profundiza la incorporación a la Iglesia realizada ya por el Bautismo.
►La Celebración Eucarística
La Eucaristía o Misa consta de dos grandes partes:
Liturgia de la Palabra dividida en:
►Rito de entrada: los cristianos acuden a un mismo lugar para la asamblea eucarística alabando y dando gracias a Dios. A su cabeza está Cristo mismo que es el Sumo Sacerdote, su representante es el sacerdote quien preside la celebración y actúa en su nombre. Se comienza con el saludo invocando a la Santísima Trinidad
►Acto penitencial: es reconocerse pecadores y pedir perdón a Dios para disponerse a escuchar su Palabra y a celebrar dignamente la Eucaristía constituidos en una comunidad. Incluye el Señor ten piedad y el Gloria, además de la Oración Colecta que expresa generalmente la índole de la celebración con una súplica a Dios Padre, por Cristo en el Espíritu Santo.
►Liturgia de la Palabra: consta de las lecturas de la Sagrada Escritura, seguidas de la homilía que es una reflexión y explicación de la Palabra de Dios. Se recita el Credo o Profesión de Fe y se hace la Oración de los fieles.
→Liturgia de la Eucaristía, dividida en:
►Ofertorio: o presentación de las ofrendas que se ponen sobre el altar, éstas son el pan y el vino que, junto con la vida del hombre se ofrecen a Dios.
►Plegaria Eucarística: se da gracias a Dios por la obra de la salvación y por sus dones, el pan y el vino. Se pide la presencia del Espíritu Santo para que las convierta en el Cuerpo y la Sangre de Cristo, repitiendo las mismas palabras que Jesús pronunció en la Ultima Cena.
►Fracción del Pan y el Rito de Comunión: que manifiesta la unidad de los fieles. Se recita el Padre Nuestro y los fieles reciben el Cuerpo y la Sangre del Señor, del mismo modo que los Apóstoles los recibieron de manos de Jesús.
►Rito de despedida: saludo y bendición sacerdotal, para terminar con la despedida en donde se invita al pueblo a que vuelva a sus quehaceres haciendo vida el Evangelio.
→Por lo tanto, debemos considerar la Eucaristía como:
■ Acción de gracias y alabanza al Padre
■ Memorial del Sacrificio de Cristo y de su Cuerpo
■ Presencia de Cristo por el poder de su Padre y de su Espíritu
“Jesús se esconde en el Santísimo Sacramento del altar, para que nos atrevamos a tratarle, para ser el sustento nuestro, con el fin de que nos hagamos una sola cosa con Él. Al decir sin mí no podéis nada, no condenó al cristiano a la ineficacia, ni le obligó a una búsqueda ardua y difícil de su Persona. Se ha quedado entre nosotros con una disponibilidad total”.
Cuando nos reunimos ante el altar mientras se celebra el Santo Sacrificio de la Misa, cuando contemplamos la Sagrada Hostia expuesta en la custodia o la adoramos escondida en el Sagrario, debemos reavivar nuestra fe, pensar en esa existencia nueva, que viene a nosotros, y conmovernos ante el cariño y la ternura de Dios” (J. Escrivá de Balaguer, Es Cristo que pasa No. 153).
La Iglesia sabe que, ya ahora, el Señor viene en su Eucaristía y que está ahí en medio de nosotros. Sin embargo, esta presencia está velada. Por eso celebramos la Eucaristía “mientras esperamos la gloriosa venida de Nuestro Señor Jesucristo”
Jesús Dijo: “Yo soy el pan vivo, bajado del cielo, si uno come de este Pan, vivirá para siempre…El que como mi Carne y bebe mi Sangre, Tiene vida eterna…permanece en mí y yo en él” (Jn 6, 51. 54. 56)
►La Eucaristía junto con el Bautismo, son los “Sacramentos mayores” de la Iglesia. En la Eucaristía tenemos los cristianos la fuente y el culmen de nuestra vida personal y comunitaria. El comer la carne de Cristo y el beber su sangre nos hace participar en su vida y nos constituye en la comunidad de hermanos que es la Iglesia.
Pese a todo eso, son muchos los cristianos que acuden a la celebración eucarística para cumplir con una “obligación, rutina o puro convencionalismo social”, y que participan en ella ignorando la fraternidad y el amor que en ella se significan.

El milagro eucarístico de Faverney que cesa la ley de la gravedad

El milagro eucarístico de Faverney que cesa la ley de la gravedad

Treinta y tres horas flotando en el aire.
El Milagro Eucarístico que sucedió en Faverney, Francia, consistió en una notable demostración sobrenatural de superación de la ley de la gravedad. El ostensorio con las hostias flotó en el aire durante 33 ahoras y una de las hostias, se conserva intacta hasta hoy, luego de mas de 400 años.

milagro eucaristico de faverney

Corría el año 1608, época calamitosa para la Iglesia de Francia, sometida a los ataques de los calvinistas que, en ocasiones, llegaban a profanar la persona misma del Señor, presente en la Eucaristía, misterio que odiaban especialmente los herejes seguidores de Calvino.

EL ENTORNO

Faverney se localiza a 20 kilómetros de Vesoul, en el Departamento de Haute Saône, en la Área Administrativa de ”Franche-Comtè”, 68,7 kilómetros distantes de Besançon.

La Abadía donde se encuentra la Iglesia donde se pasó el milagro fue fundada por San Gude en el siglo VIII y pertenecía a la Orden eclesiástica de San Benedicto. La Iglesia se puso bajo la protección de Nuestra Señora de La Blanche (La Blanca), representada por una pequeña imagen puesta a la derecha del Altar Principal, en la Capilla del Coro. Desde su fundación, la Abadía estaba a los cuidados de las monjas, pero empezando el año de 1132, los monjes las sustituyeron.

En 1600 la vida religiosa de las personas no era tan fervorosa como debía ser. Lo difícil aparecimiento de vocaciones revelaba la falta de incentivo espiritual en la comunidad laica. Por otro lado, sólo vivían en la Abadía seis monjes y dos novicios. Para mantener encendida la fe de las personas, debilitada por la terrible influencia protestante, los monjes tentaban realizar todas las ceremonias tradicionales y siempre revestidas con la más grande solemnidad, además de frecuentemente hacer la oración de la “Vía Sacra” (El Camino de la Cruz), la oración del Tercio o Rosario y la adoración del Santísimo Sacramento.

33 HORAS EL OSTENSORIO SUSPENDIDO EN EL AIRE

Para la celebración de la Fiesta de Pentecostés en 1608, ellos prepararon un magnífico Altar de madera cerca de la Porta de entrada del Coro, toda adornada con bonitas y aromatizadas flores. La ceremonia religiosa en lo domingo de Pentecostés fue bonita y participada por un gran número de fieles que hinchieron el templo.

A las vente una horas de la noche, los monjes cerraron las puertas de la Iglesia y fueron reposar, dejando dos lámparas con aceite para iluminarse el Santísimo Sacramento que quedó expuesto en el Altar en un Ostensorio.

El día siguiente, lunes el 26 de mayo, cuando el sacristán Don Garnier abrió las puertas de la Iglesia, observó mucho humo y llamas en cantidad que se levantaban por todas las partes del Altar. Con prisa fue informar a los Monjes que inmediatamente se unieron a los laicos y con mucho celo y perseverancia tentaron salvar la Iglesia, porque las llamas devoraban violentamente el Altar y amenazaban a consumir el templo. Uno de los novicios llamado Hudelot, notó que el Ostensorio donde estaba el Santísimo Sacramento en el Altar, se elevó y quedó suspenso en el aire y las llamas no lo tocaban, ellas se inclinaban como si estuvieran haciendo una reverencia.

¡Estaba se pasando un notable Milagro! Las personas que estaban en la Iglesia ayudando apagar el fuego al ver el fenómeno quedaran impresionadas y luego, difundieron rápidamente la noticia. Los habitantes del lugarejo y también las personas que residían en las proximidades, gente de todas las edades, de pronto vinieron a la Iglesia para ver lo que estaba se pasando. Los Frailes Capuchinos de Vesoul también con prisa vinieron observar y testificar el fenómeno.

Aunque los monjes con la ayuda de las personas, consiguieron apagar el fuego que querría consumir la Iglesia, el Milagro no cesó, el Ostensorio con JESÚS Sacramentado continuaba flotando en el espacio. Las personas que llegaban se arrodillaban en demostración de respeto, de miedo y en señal de adoración, delante del Ostensorio con el Santísimo suspenso en el aire. De la misma manera, varios escépticos del lugar, sabiendo del evento también se acercaron en silencio para examinar el milagro que se pasaba.

A lo largo del día y durante la noche, los monjes no establecieron ninguna restricción, y los espectadores pudieron visitar la Iglesia libremente y dar testimonio del notable fenómeno.

Por la mañana del martes, el 27 de mayo, el Milagro continuaba. Sacerdotes de los barrios circundantes vinieron y también de otras ciudades y celebraron la Santa Misa en un Altar improvisado, en horarios seguidos, mientras el Ostensorio se mantenía suspendido en el aire. En la Santa Misa que fue realizada a las 10 horas de la mañana, por el Sacerdote Nicolás Aubry, de la Parroquia de Menoux, en el momento de la Consagración las personas dieron testimonio de que el Ostensorio cambió de su posición y bajó suavemente en el Altar improvisado. Bajo la mirada conmovida de todos las personas, NUESTRO SEÑOR encerró en aquello momento el admirable Milagro Eucarístico.

La suspensión del Ostensorio se quedó durante 33 horas.

LA INVESTIGACIÓN

El 31 de mayo, fue hecha una investigación pedida por el Señor Arzobispo Ferdinand de Rye. Fueran recogidos cincuenta cuatro testimonios de monjes, sacerdotes, autoridades, hombres y mujeres del pueblo. Después de estudiar los testimonios y los relatos coleccionados durante la investigación, el Señor Arzobispo decidió afirmar el 30 de julio de 1608, que había pasado un notable Milagro Eucarístico.

Hoy, examinando detalles de la notable ocurrencia, nosotros observamos:

El Altar era de madera y casi se redujo completamente las cenizas, salvo los pies. Fue totalmente quemado la toalla de lino y el Corporal que estaban en la Mesa de Celebraciones, así como uno de los lustres que decoraba el Altar, ello se encontró fundido por el calor del fuego.

Y el Ostensorio con JESÚS Sacramentado estaba perfecto, misteriosamente se conservó sin ningún daño. Las dos Hostias Consagradas que se encontraban dentro de él, quedaron intactas. También fueron salvados y se quedaron sin cualquier daño, cuatro preciosidades que estaban dentro de un tubo cristalino fijado al Ostensorio:

– una reliquia de Santa Ágata;
– un pedazo de seda pequeño que protegió la reliquia;
– una proclamación de indulgencias por el Santo Padre, el Papa;
– y una carta episcopal en que la cera de la estampa fundió y corrió encima del pergamino, sin embargo alterar el texto.

Las 54 personas, sacerdotes de otras Órdenes Religiosas que vinieron dar testimonio del evento sobrenatural y dieron declaraciones bajo juramento,  testificaron e incluso firmaron un documento que aún es conservado.

Considerando que la Iglesia poseía suelo de madera, los testigos también dijeron que la suspensión del Ostensorio no fue afectado por las vibraciones de las personas que se movían al derredor para mejor observar el Milagro. Ni tampoco, por las personas que constantemente entraban y salían del templo, así como la actividad de los monjes en la remoción de inmediato del material quemado por el fuego y la instalación de un altar provisorio. Después fue puesta una piedra jaspeada para marcar el lugar del Milagro. En ella existen las palabras ”Lieu du Miracle” – (Lugar del Milagro).

LA CONSERVACIÓN

En diciembre de 1608, una de las dos Hostias que estaban en Ostensorio en la hora de la suspensión milagrosa, se transfirió solemnemente para la ciudad de Dole,  que era la capital del distrito municipal.

Durante la Revolución francesa infelizmente el Ostensorio del Milagro fue destruido, pero la Hostia Consagrada fue conservada de cualquier daño por miembros del consejo municipal de Faverney que la mantuvo escondida hasta pasar el peligro. Entonces, hicieron otro magnífico Ostensorio, donde fue colocada la Hostia del Milagro. Dentro de este nuevo Ostensorio la Hostia Sagrada se encuentra en perfecto estado de conservación y disponible a la adoración de los fieles en la Iglesia de Nuestra Señora de La Blanche (La Blanca), en Faverney.

Fuentes: Milagros Eucarísticos,

¿CUÁLES SON LAS CONDICIONES PARA COMULGAR?

“Cuando comemos su carne, inmolada por nosotros, somos fortalecidos; cuando bebemos su sangre, derramada por nosotros, somos purificados”, así lo expresa un hermoso Prefacio de la Misa.
Para participar de tan grande privilegio, el cristiano debe observar cinco condiciones, de tal modo que su comunión genere una existencia más coherente.
1. PLENAMENTE INCORPORADO: debe estar plenamente incorporado a la Iglesia Católica, ya que hablamos de comunión, que es “común unión”, con Cristo y con los hermanos. Es el drama que afecta a los divorciados que se vuelven a casar. Se recomienda aquí para ellos, la Comunión espiritual, de grandes frutos para el alma.
2. ESTAR EN GRACIA: debe estar en la gracia de Dios, luchar constantemente contra el pecado y huir de las ocasiones próximas de pecado. La Iglesia recomienda, al menos una vez al año, acercarse al sacramento de la Reconciliación. No acercarse con conciencia de pecado grave.
3. ESPIRITU DE RECOGIMIENTO: al participar de la Misa es necesario respetar el ambiente, apagar el teléfono celular, atender para que niños no hagan mucho ruido. También llegar algunos minutos antes de empezar la celebración. Sería bastante útil leer en casa las lecturas del día, para entenderlas mejor.
4. OBSERVAR EL AYUNO: siempre se habla de una hora de ayuno antes de la comunión, para una participación consciente y una decorosa comunión. Toca también el aspecto de bebida y de ciertas diversiones.

5. ACTITUD CORPORAL: todo el cuerpo participa, sea cuando uno está parado, sentado o arrodillado. El silencio atento también es modo de participar. Participamos con las aclamaciones, los cantos y saludos. No se debe hacer gestos desubicados, que distraen a todos, como mascar chicle, ni tampoco usar ropas no apropiadas para el lugar.
Estos cuidados expresan un amor al Cuerpo de Cristo, es un ejemplo para los otros fieles y da un especial placer en tomar parte de cada Santa Misa, ya que esta, cuando es debidamente respetada, fortalece nuestro espíritu, purifica nuestras emociones y origina una visión optimista de la vida.

DISCERNIR SOBRE EL CUERPO DEL SEÑOR, NO ES SIMBOLICO ¡¡¡¡

AUTOR : Anwar Tapias Lakatt
15 de mayo de 2013 19:19

Siempre encontramos razonamientos como este:

El acto de <<comer su carne y beber su sangre>> (V. 54), es un acto espiritual y no carnal; es un acto de fe.

 

Ante la clara evidencia del texto, en donde Jesús dice que el pan (para matar TODO simbolismo) es SU carne, complementa usando el verbo (trogon) MASTICAR. Resulta entonces que los protestantes se MASTICAN “simbólicamente” a Jesús.

Para justificar el” simbolismo” sacan frases como: << Más adelante, Jesús mismo lo aclara, diciendo: <<…las palabras que Yo os he hablado son espíritu y son vida>> (v. 63).>> el que las palabras sean espíritu y vida da a suponer que son simbólicas? es que acaso lo espiritual es irreal? o significa acaso que espiritual es simbólico?

Si Jesús dice que sus palabras son espíritu y vida, se refiere a que el COMER su carne nos da vida eterna. Porque el comer su carne no tendría sentido, sino es vivificada por el Espíritu Santo. De ahí, que en la epíclesis se invoca al Espíritu Santo para transformar el pan en el cuerpo de Cristo. Realmente, usar el verso 63… para suponer que Jesús habló simbólicamente es quedarse en la letra del texto y no en el mensaje.

MAS SOBRE APOLOGETICA DE LA EUCARISTIA:

https://www.facebook.com/Catolicosfirmesensufe?ref=stream

CAPITULO 18: Y asi como decimos

CAPITULO 18: Y así como decimos “Padre Nuestro” Mt 6,9 porque es Padre de los que le conocemos y creemos en él también decimos : El pan nuestro Mt 6:11 porque Cristo es pan de los que tocamos su cuerpo.Pedimos que cada día se nos de de ese pan, no sea que quienes estamos en Cristo y recibimos cada día la Eucaristía para alimento de Salvación, al cometer algún delito de importancia mientras absteniendo y no comulgando nos privamos del pan celestial, somos separados del cuerpo de Cristo, como el mismo dijo:Yo soy el pan de vida, que baje del cielo, si alguno comiere de este pan vivirá eternamente Juan 6:51, cuando dice que vivirá eternamente si alguno comiera de su pan es claro que viven quienes tocan su cuerpo y reciben la EUCARISTIA por el derecho de la comunión…..hay que temer y orar no sea que mientras uno se abstiene, se separe del cuerpo de Cristo, se separe de la salvación , pues el mismo dijo: Si no comieras la carne del Hijo del hombre y no bebieras su sangre no tendréis vida en vosotros Juan 6:53. Por esto pedimos que cada día se nos de nuestro pan, que es, Cristo, para que quienes permanecemos y vivimos en Cristo nos apartemos de su santificación y de su cuerpo.- SAN CIPRIANO DE CARTAGO. AÑO 255 D.C.-SOBRE LA ORACION DOMINICAL-CAPITULO 18.

Antología eucarística de San Francisco de Asís

La Cena del Señor , en la biblia

QUE DICE JUAN 6 ? hermenéutica y exegesis Católica

SEGÚN LAS ESCRITURAS , la palabra "comer" EUCARISTIA

La Eucaristía no es un simple “recuerdo”

El griego es fundamental para discernir la biblia

Eucaristía, su significado y su presencia en la biblia

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