¿Cómo podemos guardar la unidad del Espíritu y sanar las divisiones y contiendas de los hijos de Dios?

¿Cómo podemos guardar la unidad del Espíritu y sanar las divisiones y contiendas de los hijos de Dios?

a) El secreto supremo siempre es acercarse más a la Cabeza divina. Cuanto más cerca vivamos de él, tanto más cerca estamos los unos de los otros en el amor fraternal.

b) Debemos ser llenos del Espíritu. Las pequeñas pozas de agua de la playa del mar se reúnen cuando una ola grande baña la playa; sólo el bautismo del Espíritu Santo puede unir las sectas e iglesias en el océano del amor del Padre. La desunión es evidencia de escasa vida espiritual, y el remedio es una revivificarpaz y bien al estado de plenitud del Espíritu.

c) El apóstol nos da a entender lo que ha de subsanar las contiendas y divisiones entre los cristianos en el tercer capítulo de la epístola que nos sirve de guía, donde dice: «Así que, ninguno se gloríe en los hombres; porque todo es vuestro: sea Pablo, sea Apolos, sea Cefas, sea el mundo, sea la vida, sea la muerte, sea lo presente, sea lo por venir, todo es vuestro, y vosotros de Cristo, y Cristo de Dios».

Hemos de reconocer a sus hermanos como nuestros; debemos tomarlos en nuestro corazón de tal manera que podamos hacernos responsables de sus culpas y orar por ellos. Entonces no habrá envidias, celos ni interés particular. Esto es lo que el apóstol quiere decir: que reconozcamos no sólo que todas las cosas son nuestras, sino también que los creyentes todos son nuestros; sí, que son nuestros hermanos. De este modo nos regocijamos con el bien de ellos como si fuera nuestro y nos dolemos de sus males compartiendo su dolor y vergüenza. Por esto fue que Daniel tomó sobre sí los pecados y yerros de su pueblo y los confesó como si fueran suyos; en esto él es hecho un espíritu con Aquel que fue hecho pecado por nosotros.

d) Por fin, las divisiones cesarán cuando todos se encuentren revestidos de la mente de Cristo. Mientras que la naturaleza carnal nos domina, no podemos tener unión los unos con los otros. Estas cosas no deben existir en los que profesan la santificación.

El mal genio, la irritabilidad y el rencor son cosas de la carne que es preciso crucificar. La mayoría de las fieles tienen que confesar que no viven como Cristo les ha enseñado. Debemos reconocer nuestras faltas delante de Dios. Debemos repararlas y someternos a su voluntad, que es nuestra santificación. Hagamos un pacto eterno con el Señor. Resolvamos no volver a pecar voluntariamente contra el amor paternal ni contra los hermanos, que son el cuerpo del Señor.

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Acerca de Católico Luchador

Renacido a la vida por la gracia de Dios. Sigo a mi Señor Jesús tras las huellas de mi padre Seráfico, San Francisco de Asís quien dictó estas palabras: «Nada veo corporalmente en este mundo del mismo altísimo Hijo de Dios, sino su santísimo cuerpo y sangre» , sea para ellos inspiración y guía de su vida eucarística. Estudio apologética y la historia de nuestra iglesia , para dar razones de mi Fe a quien así lo requiera, soy Franciscano Seglar y debo pues, buscar la persona viviente y operante de Cristo en los hermanos, en la Sagrada Escritura, en la Iglesia y en las acciones litúrgicas. PAX ET BONUM

Publicado el 2 enero, 2014 en apologetica y etiquetado en , , . Guarda el enlace permanente. Comentarios desactivados en ¿Cómo podemos guardar la unidad del Espíritu y sanar las divisiones y contiendas de los hijos de Dios?.

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