Archivos diarios: 20 marzo, 2013

Es hora de pelear

Es hora de pelear. Tiempo es de guerra. Hay que combatir hermanos, hijos de Dios, es hora de la gran batalla.

A la soberbia se vence con Humildad. La ira se aniquila con Paciencia. La envidia se fulmina con Caridad. La pereza sucumbe al Diligente. La gula muere ante la Templanza y la lujuria fenece ante la Castidad.

Cada uno escoja lo que es suyo. Vean cuales son las armas que ostentan, si la desesperanza lucha contra la desesperanza, ¿no es realmente un abrazo entre iguales? ¿Si peleamos con las mismas armas que los Demonios, no seremos Demonios nosotros mismos?.

Contra el Odio, Amor. Contra la Desesperación, Esperanza, ante la Incredulidad infame la Fe del Bienaventurado. Contra el vicio la virtud, con tal que resplandezca la Gloria de Dios.

Carta de la Ministra General OFS por la eleccion del papa Francisco

 

by Redacción

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El Señor Papa Francisco
14 de marzo de 2013

Queridos hermanos y hermanas,
¡Paz y Bien!

En nombre de la Presidencia del CIOFS, siento la necesidad y la urgencia de compartir con todos vosotros los pensamientos y sentimientos que nos inundan en este momento de gracia, por la elección del Papa Francisco. ¡Que emoción tan grande! ¡Y además vemos cómo Dios cuida su Iglesia con tanta gracia y bendición! ¡Alabado sea el Señor!

Dios nos sorprende continuamente reconduciendo dulcemente su Iglesia, por el surco auténtico de su Amor.
El Papa ha comenzado su ministerio así: “Hermanos y hermanas buenas noches”. ¡Sus primeras palabras como Papa! Que nos hablan de fraternidad, al reconocernos hermanos y hermanas en igualdad. La Cruz pectoral es de metal: signo de simplicidad y de pobreza. Reconocimiento, amor y gratitud para su predecesor: actitud eucarística y fraterna. El Papa Francisco se ha referido a sí mismo solo como obispo. Y particularmente obispo de la Iglesia de Roma que preside en caridad todas las Iglesias: Signo de colegialidad auténtica, en su misión de presidir todas las Iglesias en la caridad.

El Papa nos ha exhortado a la oración recíproca: los unos por los otros.
Antes de bendecir a los fieles, el Papa ha pedido un favor: la oración de sus hermanos y hermanas para implorar la bendición de Dios sobre él. Y expresivamente ha llamado a esta oración “la plegaria del pueblo”: Ha sido un signo de profundo compartir y reafirmación de la verdadera naturaleza de Iglesia, como Iglesia total (es decir, ante todo el Pueblo de Dios, la unidad precede a la distinción) e Iglesia de comunión (servicio reciproco, también los unos hacia los otros).

Pienso que a todos nos ha conmovido el momento en el que el Papa se ha inclinado para recibir la bendición de Dios, implorada por la intercesión de todos sus hermanos y hermanas: signo concreto de humildad, simplicidad y reconocimiento de la igual dignidad humana y cristiana. Solo después de recibir la bendición de Dios y de sus hermanos, ha bendecido a todos, urbi et orbi.
El nombre de Francisco: como el reconocimiento de la llamada del Señor a reparar la casa, por medio del carisma de Francisco y de su espiritualidad, en el conformarse a Cristo plenamente. ¡Este Papa jesuita, nos ha ofrecido signos muy concretos de un auténtico franciscano!

Y hoy en su primera homilía, nos ha dejado tres “mandatos”: caminar, edificar confesar. Confesar a Cristo crucificado. Enseguida me ha venido en mente el artículo 10 de nuestras Constituciones. Quizá algunos hermanos y hermanas no lo han leído. Os invitamos a todos a releerle con mucha atención.

Que su nombre y este inicio de su pontificado, sean signo y programa de la vigorosa recuperación de una Iglesia, toda evangélica y apostólica, que dé la preferencia al pobre y a los hermanos, una Iglesia arraigada en el Señor Jesús, sine glossa, como la sentía y la vivió Francisco de Asís.

Los franciscanos seglares, tenemos un fuerte deber: sostener al Papa con toda nuestra fuerza, con la oración, el testimonio de la propia vida y en la acción valerosa y decidida.

Que Dios, nuestro Padre, colme de bendiciones y de su gracia al Papa Francisco.

En nombre de la Presidencia del CIOFS
Encarnación del Pozo, OFS
Ministra general

VIA CIOFS

CRISTO: EL PRIMER ECUMENICO

El horizonte ecuménico de Jesús guardó sintonía con el espíritu ecuménico de los escritos veterotestamentarios. Es en el caminar de Jesús, en su relacionamiento, en su convivencia, en su praxis, donde vemos señales de un ecumenismo auténtico. Este énfasis lo vemos en el relato del Evangelio de Marcos donde Jesús es presentado como un “hombre de praxis”.
En la narración de Marcos, Jesús es el caminante, cuyo camino fue anunciado por el bautista (1.2-3), recorrido por Jesús hasta sus últimas consecuencias –la cruz– (8.27, 9.33-34, 10.32, 15.24-37), y en el que luego de resucitar él prosigue (16.7). La metáfora del camino está enraizada en la estructura del mismo Evangelio, donde los escenarios se sitúan geográficamente, Galilea (1-8) y Jerusalén (8-16). La “geografía teológica” de Marcos nos comunica que el camino de Jesús no tiene fronteras, pues vemos a Jesús constantemente visitando tierras paganas (5.1-20, 7.24-37, 8.1-10), donde exorciza, sana y da de comer en abundancia. Ese cruce de fronteras, de la religión al paganismo, nos revela el interés del narrador por derribar los problemas de exclusión, existentes en la comunidad marcana. La vocación de Jesús es para toda la población humana (universal).
Marcos nos presenta a un Jesús “no solitario (aislado del mundo), ni tampoco un elitista (iniciador de un pequeño grupo de maestros) sino un hombre de grupo.” Es un Jesús rodeado de gente, discípulos (1.16-20), discípulas (15.40-41, 16.1-8), multitudes (3.7-8, 6.30-44), ya sean judíos (7.1-4) o gentiles (8.1-13). Esta predilección de Jesús por el grupo lo vemos delimitado por algunas imágenes marcanas como son: la imagen de la mesa y la imagen de una familia nueva, ambas arraigadas profundamente en la cultura judía. Mc 2.15 dice que: “…Jesús estaba reclinado (comiendo) a la mesa en casa de Leví, muchos publicanos y pecadores se reclinaron (synanekeinto) con él…”, se recostaron a comer juntos, actitud que apunta hacia la superación de las antiguas diferencias, de los grupos divididos. Marcos nos ofrece en torno a la mesa de Jesús reconciliación, y por lo tanto inclusión. Jesús dice en Mc 3.35 que: “Quien cumpla la voluntad de Dios, ese es mi hermano, mi hermana y mi madre.” De esta manera surge una nueva familia.
Así imagina Jesús a su familia de seguidores: un grupo de hermanos y hermanas que le siguen para acoger y difundir la compasión de Dios en el mundo.”
Así, las imágenes de la mesa y de una nueva familia se convierten en signos de inclusión fraterna, alrededor de Jesús.
El relato de Mc 8.1-9 nos presenta a un Jesús conmovido por el hambre de la gente (en tierra extranjera), más no es una preocupación pasajera, pues el texto menciona el conocimiento de la situación, que Jesús, tiene de ellos (v.3), “este relato evoca el tiempo del desierto (Éxodo) y la provisión de parte de Dios”; sin embargo lo más resaltante de esta narración es el acto (praxis) de Jesús de proveer soluciones inmediatas a problemas inmediatos, esto a través de la solidaridad de la propia gente allí presente y la participación de sus discípulos. Esta orientación diádica de Jesúsera propia de su cultura; no podía ser indiferente al otro/a. Su ecumenismo tenía un sentido praxico y ético.
En un contexto de desesperanza, por el rechazo y persecución que atravesaba la comunidad marcana (4.17, 10.30, 13.11-19), el relato de Marcos introduce un acontecimiento esperanzador y provocador que es, el reinado de Dios sobre la tierra, encarnado (autobasileía) en Jesús de Nazaret. Mc. 1.14-15 evoca a Is 52.7, donde dice: “¡Qué bellos son por los montes los pies del mensajero de buenas noticias, que anuncia la paz, que trae la dicha, que anuncia la salvación y dice a Sión: ‘Tu Dios es rey’!” Cuando Marcos habla del reinado de Dios:
No estamos ante cualquier abstracción etérea, sino ante una buena noticia que nos habla de que Dios vuelve para reunir a su pueblo, para reinar sobre él, para liberarlo de los opresores y para convertirlo, bajo la soberanía de Dios, en una señal atractiva para todas las naciones.
El reinado de Dios como acontecimiento y mensaje, es pues en Marcos una realización y signo de esperanza escatológica.
Marcos, culmina su narración en clave de seguimiento. Un joven comunica a las mujeres una tarea, una misión: “…vayan a decirles a los discípulos y a Pedro: ‘Él va delante de ustedes a Galilea. Allí lo verán, tal como les dijo.’”,Mc 16:7. Así pues, Galilea se torna el lugar de encuentro, de partida, de llegada, de vocación. Han (hemos) de volver a Galilea para encontrarse con su maestro, para seguir los pasos de su maestro. Seguir sus opciones, su horizonte, su vocación, su espíritu ecuménico.