Archivos diarios: 22 enero, 2013

Los Primeros Cristianos y los Evangelios

Los Primeros Cristianos y los Evangelios

En la tradición cristiana existen también textos primitivos, de autores de gran importancia, que no fueron rechazados y se usaron para la enseñanza. Sin embargo no entraron en el canon y son poco conocidos. Muchos de ellos nos muestran interesantes datos sobre el cristianismo primitivo, sus celebraciones, sus creencias y enseñanzas, y no por ello se los integró al canon de la Biblia, ni tampoco se los escondió en ningún lado (Didakhé o Enseñanza de los Apóstoles, Pastor de Hermas, Carta de Bernabé, 1ª Clemente (96 d.C), etc.)

Si leemos a un gran escritor sirio de la antigüedad como Taciano (110 -?), quien en el siglo II escribió el Diatessaron[2] (una vida de Jesús que mezcla los evangelios que conocía), constataremos al leerlo, que sus únicas fuentes son los cuatro evangelios que hoy llamamos canónicos y algunos escritos no canónicos de origen judeocristiano. En sus escritos, la humanidad y divinidad de Cristo, así como su mensaje, están tal cual los conocemos por la tradición cristiana. Y eso que Taciano fue excomulgado por hereje por pasarse al gnosticismo de los marcionitas, llegando a liderar una secta conocida como encratitas.
Siendo el Diatessaron la historia más antigua que se conoce sobre Jesús y de un autor no ortodoxo, está apoyada fundamentalmente en los Evangelios auténticamente apostólicos de Mateo, Marcos, Lucas y Juan.

Es importante resaltar, contra nuestra curiosidad por el género biográfico, que los evangelistas no quisieron escribir una biografía de Jesús, no fue ésta su intención. Ellos entregaban a sus comunidades la verdad del acontecimiento Jesucristo como fundamento de su fe, el testimonio de lo vivido y la enseñanza concerniente a la salvación. Su objetivo no fue hacer un documental, sino testimoniar y transmitir lo recibido fielmente. Como acertadamente escribe Jesús Álvarez M: «La fe de los evangelistas no inventa los hechos. Les busca el sentido y los interpreta. La misma fe les obligaba a la más estricta fidelidad a los hechos. Incluso llegaron a morir por ella».
Con razón decía Pascal: «Creo de buen grado las historias de cuyos testigos se dejan degollar».

Conclusión: La iglesia no ocultó ningún evangelio, simplemente descartó desde sus orígenes aquellos escritos que no tenían origen apostólico y cuyas historias fantásticas contrastaban con los textos más antiguos. Los verdaderos evangelios para el cristianismo son los que encontramos en la Biblia (Marcos, Mateo, Lucas y Juan), son los más antiguos y no fueron modificados.

Qué dice la Biblia sobre sí misma

 
  • La LEY fue considerada en Israel siempre como Palabra de Dios:

    • En el Sinaí, el “decálogo” expresa, no las palabras de Moisés, sino “las palabras del Señor” (cf. Ex 24,3)
    • Nehemías 8: cuando Esdras lee “el libro de la Ley de Moisés”, el pueblo tiene conciencia de estar “delante del Señor”, no simplemente “delante de un libro”.
    • Salmo 119: salmo de meditación de “la Ley”, entendida como “Palabra de Dios”. El salmista dialoga con Dios, no con simples palabras.
  • Los PROFETAS son vistos como portavoces de Dios. No escuchar al profeta es como no escuchar a Dios.
  • Entre los ESCRITOS destacan los libros sapienciales. En ellos, la “sabiduría” es asimilada a la misma “Ley de Dios” (cf. Sirácida 24,22) y a la palabra profética (Sirácida 24,31).
 
CITAS DEL ANTIGUO TESTAMENTO EN EL NUEVO TESTAMENTO
  • Reconociendo su divinidad: Cuando Jesús o los escritos apostólicos del Nuevo Testamento citan el Antiguo Testamento, lo introducen con las fórmulas “Está escrito”, o “dice la Escritura” (150 veces en todo el Nuevo Testamento).
  • Reconociendo su humanidad: a veces se menciona el autor humano, por medio del cual ha hablado Dios: “David dice en el Espíritu Santo” (Mc 12,36-37, citando Sal 110); “lo que había dicho el Señor por el profeta” (Mt 1,22, citando Is 7,14).
 
ALGUNOS TEXTOS PARTICULARES
  • 2 Timoteo 3,16: “Toda la Escritura está inspirada por Dios  (=”theopneustos”) y es útil para enseñar”. En este texto aparece la palabra “inspirada por Dios” (“theopneustos”), de donde derivará el término técnico “inspiración”.
  • 2 Pedro 1,20-21: “Hombres movidos por el Espíritu Santo han hablado de parte de Dios”.
  • 2 Pedro 3,15-16: Ya existe en ese momento (finales del s. I o principios del s. II) una colección de cartas de Pablo, colocada en el mismo plano de “las otras Escrituras”.
 
  • Se recurren a DIVERSAS COMPARACIONES para explicar que Dios es “autor” de la Escritura, pero también el hombre es “verdadero autor”:

    • El dictado, cuyo sentido abarca desde el “dictado” puro y duro, hasta la simple orden o la sugerencia. Subraya el carácter principal de la acción divina, pero reduce el papel del autor humano.
    • La carta-mensaje. Se considera “mensajero” desde al simple “cartero”, hasta al “pregonero” o incluso el “embajador”.
    • El autor. Esta comparación surge en la polémica con los maniqueístas, que negaban que el Antiguo Testamento fuera en realidad Palabra de Dios. Los Padres de la Iglesia afirman que Dios es el “autor de los dos testamentos”. La palabra “autor” referida a Dios pasará a la Tradición.
  • La VENTAJA de estas comparaciones está en subrayar el carácter del autor humano en cuanto colaborador de Dios.
  • La DESVENTAJA de estas comparaciones está en reducir la función del autor humano a algo puramente pasivo.
 
  • Estudiamos sobre todo la TEORÍA PSICOLÓGICA O TOMISTA, defendida por Santo Tomás de Aquino, y más tarde recogida por León XIII (Encíclica “Providentissimus Deus” 1893) y por Lagrange y Benoit.
 
  • TESIS PRINCIPAL: Dios es el autor principal de la Sagrada Escritura, mientras que el hombre es el autor instrumental.
CAUSA PRINCIPAL Y CAUSA INSTRUMENTAL
  • Causa principal: obra por propia virtud.
  • Causa instrumental: obra en virtud de la “causa principal”.
Por ejemplo, en un cuadro, el pintor es “causa principal”, y el pincel es “causa instrumental”.
 
  • La obra final es resultado de las dos, aunque cada una actúe de forma distinta: la “causa principal” por su propia virtud; la “causa instrumental”, en virtud de la “causa principal”.
  • Se puede distinguir las “huellas” dejadas por las dos (Por ejemplo, se pueden distinguir las “huellas” dejadas tanto por la destreza del autor -causa principal- como por la calidad del pincel -causa instrumental-).
LA INSPIRACIÓN
  • La inspiración consiste en el hecho de que Dios como causa principal mueve sobrenaturalmente al hombre como causa instrumental para concebir el libro, querer ese libro y escribirlo de hecho.
  • Para escribir el libro bíblico, el autor humano procede exactamente igual que cualquier otro escritor: busca, imagina, indaga, ordena materiales, piensa, escribe… 
  • El Espíritu Santo NO ANULA NI SUSTITUYE está acción del autor humano, que conserva la plenitud de facultades. El autor humano no cae en una especie de “éxtasis”, perdiendo su conciencia, a la hora de escribir. No es un “muñeco” en manos de Dios.
  • La acción del Espíritu Santo se dirige a “elevar” las potencias naturales al orden sobrenatural de tal forma que el resultado de la obra escrita sea también toda de Dios.
  • ¿Cuáles son las “potencias naturales” del autor humano que son “elevadas” por el Espíritu Santo? La escolástica habla de la inteligencia, la voluntad y la sensibilidad artística, de acuerdo con el esquema psicológico propio del tomismo. De tal forma que:

    • Ilumina la inteligencia.
    • Mueve la voluntad.
    • Asiste la sensibilidad artística.
 
TRENTO
 
CONCILIO VATICANO I
  • Repite la doctrina de Trento.
  • Precisa la naturaleza de la inspiración, rechazando dos opiniones equivocadas:

    • La aprobación subsecuente: como si un libro pudiera considerarse inspirado sólo en virtud de una aprobación por parte de la Iglesia después de su composición.
    • La asistencia negativa: como si la inspiración se redujera únicamente a una asistencia negativa del Espíritu Santo sobre esos escritos para preservarlos del error.
 
CONCILIO VATICANO II
  • No aparece:

  • Sí aparece:

    • Que Dios es “autor de la Escritura”, afirmando al mismo tiempo que los hagiógrafos son “verdaderos autores
    • Los hagiógrafos son instrumentos de Dios, pero conservando sus propias facultades (“en posesión de sus fuerzas y facultades”)
 
 
 
  • No es un dictado, que deje al autor humano convertido en un “muñeco”.
  • El autor humano no está desvinculado de su tiempo, como si tuviera un diálogo solitario con Dios atemporal.
  • En la Biblia no hay fragmentos que sean sólo de Dios y otros que sean sólo del hombre. En la Biblia todo es obra de Dios y todo es obra del hombre.
 
  • La Biblia es una obra literaria, y como toda obra literaria es un momento creativo, tanto en su intuición como en su expresión. Todo este proceso se produce bajo la acción del Espíritu Santo