Archivos Mensuales: marzo 2012

Biblia Católica vs. Biblia Protestante: Medita esto

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Quién tiene la autoridad? ¿La Biblia o la Iglesia?

Artículo cortesía de www.defiendetufe.org y librería MISION 2000

Boletín N° 27 ¡Ser discípulos!, Aprende a defender tu Fe

¿Quién tiene la autoridad? ¿La Biblia o la Iglesia?

¿Quién tiene la autoridad? ¿La Biblia o la Iglesia?

Pregunta:
Tengo amigos protestantes que me dicen que la autoridad es la Biblia y no la Iglesia. ¿Entonces como un cristiano preparado que puedo contestarles?
Respuesta:
1.-Autoridad, ¿qué es? ¿Qué significa?
Tiene la raíz en la palabra ´autor´, la cual significa creador u originador. Viene del Latín ´auctoritas´, el poder del creador para ordenar o tomar decisiones. El diccionario lo define como, “el poder que impone leyes, obediencia, ordena, determina o juzga”. También significa, “uno que esta investido con este poder, especialmente un gobierno”.
Así es que la palabra puede aplicarse a una forma de gobierno como a un individuo. El Senado tiene la autoridad de hacer leyes, la Corte Suprema tiene la autoridad de interpretar esas leyes, y el Presidente tiene la autoridad de enforzar esas leyes. La Biblia como única fuente de autoridad desconectada de la autoridad de la Iglesia da como resultado miles de sectas. Eso es lo que esta pasando. Cada quien crea su propia doctrina y todos dicen tener la verdad con la Biblia leyéndola pero interpretándola a su modo. Y hasta dicen ser cristianos…
¿Qué supones que pasaría si no hubiera autoridad? Habría una anarquía, inquietud, caos, cada uno “haciendo lo suyo”. La Civilización como sabemos se desplomaría en poco tiempo. Miremos a Albania. A los días del derrumbe de la autoridad, hubo anarquía, con miles tratando de salir para salvar sus vidas. Las Escrituras nos recuerdan, “Donde no hay gobierno va el pueblo a la ruina, en la abundancia del consejo está la salvación.” Prov 11:14,24:6. La autoridad viene del “Autor de la Vida”. Viene de Dios, Rom 13:1. Toda sociedad viene de Dios, El nos da el poder.
2.- La Iglesia Católica tiene una forma de gobierno llamado una “Jerarquía”.
Como cualquier otra forma de gobierno, tiene que tener “autoridad” para funcionar. La Iglesia recibió su autoridad de su fundador, Jesucristo…
A) “Tú eres Pedro, y sobre esta piedra edificaré mi Iglesia, y las puertas del infierno no prevalecerán contra ella” Mt 16:18. Jesús construirá su Iglesia sobre roca firme. El será la “piedra angular” Salmo 118:22 y Ef 2:20-22, la fundación (piedra angular) 1Cor 3:11, y la ´roca´ 1Cor 10:4. Las “puertas del Infierno no prevalecerán contra ella”, significa, El la defenderá desde dentro y desde fuera, contra todas las adversidades, todo el tiempo.
B) Los Apóstoles son la fundación, con Jesucristo como la “Piedra angular principal”, Ef 2:20.
C) Jesucristo dio una autoridad más alta para las disputas entre personas, incluso cuando hay dos o más testigos. El les dijo que apelaran a la Iglesia en Mt 18:17, “Si les desoye a ellos, díselo a la comunidad. Y si hasta a la comunidad desoye, sea para ti como el gentil y el publicano (un colectador de impuestos del Imperio Romano)” Aquí Cristo dio gran autoridad a Su Iglesia.
D) Pablo reprende a aquellos que se niegan a aceptar la autoridad dada a la Iglesia y advierte lo que les pasará en Rom 13:1-2, “Sométanse todos a las autoridades constituidas, pues no hay otra autoridad que no prevenga de Dios, y las que existen por Dios han sido constituidas. De modo que, quien se opone a la autoridad, se revela contra el orden divino, y los rebeldes se traen sobre si mismos la condenación.”
E) Jesucristo Mismo es la cabeza de la Iglesia que El fundó, la “Cabeza de Su Cuerpo”, Ef 1:22. Esto es lo más autoritativo que se puede alcanzar.
F) Jesucristo se aseguró que Su Iglesia fuera merecedora de la autoridad que El le dio. Se aseguró que Su Iglesia fuera sin mancha, “y presentársela resplandeciente a sí mismo; sin que tenga mancha ni arruga ni cosa parecida, sino que sea santa e inmaculada.” Ef 5:27. El se aseguró que Su Iglesia fuera merecedora de ser llamada la “Casa de Dios”, y el “Pilar de la Verdad”, “… para que sepas cómo hay que portarse en la casa de Dios, que es la Iglesia de Dios vivo, columna y fundamento de la verdad.” 1Tm 3:15.
G) Jesucristo ama la Iglesia que El fundó, Ef 5:29. Y usted?
H) Dios ha dicho que El estará con Su Iglesia por siempre, “No te dejaré ni te abandonaré,” Hb 13:5. En Mt 28:20, Jesús dijo, “Y he aquí que Yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo.” Esto significa que El estará con Su Iglesia todos los días en cada siglo hasta el fin del mundo. Cual Iglesia fue Su Iglesia cuándos estos versículos fueron emitidos?
3.- Dios ha dado autoridad a varias personas en la Biblia. Especialmente a su Iglesia
El simboliza este paso de autoridad con el cambio de nombre de la persona. Algunos ejemplos son…
A) Dios cambió el nombre de Abram a Abrahán cuando El lo hizo el “Padre de una Multitud de Naciones” en Gen 17:5.
B) Dios cambió el nombre de Sara por Sarah cuando El la hizo la ´Madre de las Naciones en Gen 17:15-16.
C) Dios cambió el nombre de Jacob por Israel, el nombre de la Nación Judía, y el pasó a ser el primer Israelita en Gen 32:29
D) Dios cambió el nombre de Simón por Pedro cuando El lo hizo la cabeza de Su Iglesia en Mt. 16:18. Dios le dio a Pedro la autoridad, y Dios le cambió el nombre para enfatizarlo. En Mt 16,19, Jesucristo le dio a Pedro incluso más autoridad. El le dio a él, a nadie más, las ´llaves del reino de los cielos´, y le dijo ” lo que ates en la tierra quedará atado en los cielos, y lo que desates en la tierra quedará desatado en los cielos.” Mucha autoridad se le dio a Simón, ahora Pedro, una simple criatura de Dios, en estos dos versículos.
E) Hay más de 50 versículos en la Biblia que se refieren a la supremacía de Pedro sobre todos los Apóstoles en el Nuevo Testamento. Cuando los Apóstoles son nombrados, Pedro es nombrado primero en todos los casos, excepto en Gal 2:9. En Mt 10:2, Pedro es incluso llamado ´primero´. “Los nombres de los doce Apóstoles son éstos: primero Simón, llamado Pedro…” En Hechos 15,7, Pedro dijo, “Hermanos, vosotros sabéis que ya desde los primeros días me eligió Dios entre vosotros para que por mi boca oyesen los gentiles la Palabra de la Buena Nueva y creyeran.” Pedro se refirió a su supremacía, como Dios se la había dado en Mt 16:18-19.
En Lc 22:31-32, Jesús dijo, ” ¡Simón, Simón! Mira que Satanás ha solicitado el poder cribaros como trigo; pero yo he rogado por ti, para que tu fe no desfallezca. Y tú, cuando hayas vuelto, confirma a tus hermanos.” Aquí Jesús ordena a Pedro confirmar sus hermanos, otra señal clara de su supremacía. Finalmente en Jn 21:15-17, es Pedro, y solamente Pedro, a quien el Señor le ordena tres veces apaciguar Sus ovejas. Pedro fue el Apóstol supremo. El Obispo supremo de hoy, el Obispo de Roma, es el Papa, el sucesor directo de Pedro en una larga línea de Papas.
F) Jesucristo dio completa autoridad a los Apóstoles cuando en Lc10:16, El dijo, “Quien a vosotros os escucha, a mí me escucha; y quien a vosotros os rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado.” Nosotros escuchamos Sus palabras a través de Su Iglesia. Por lo tanto estas palabras tienen que aplicarse a la Iglesia también, “el que rechaza Mi Iglesia, a Mi me rechaza”. Pablo reconoce la autoridad dada a los Apóstoles en 2Cor 10:8, “Porque aunque con exceso me gloríe yo de la autoridad que me dio el Señor para edificación y no para destrucción vuestra, no por eso me avergonzaré”
G) Jesús dio autoridad a otros 72 discípulos en Lc 10:1-12, y les dijo que El los enviaba como “corderos en medio de los lobos”. El les dijo que se sacudieran el polvo de los pies, de las ciudades que no los recibieron.
H) Hemos sido ordenados obedecer nuestros superiores (sacerdotes, Obispos y el Papa) y someternos a ellos, porque ellos “velan sobre vuestras almas como quienes han de dar cuenta de ellas”, Hb 13:17.
I) DIOS puso a otros en Su Iglesia también, “Según la disposición de Dios en la Iglesia, primero Apóstoles, luego profetas, luego doctores, luego el poder de los milagros, las virtudes, después las gracias de curación, de asistencia, de gobierno, los géneros de lenguas.” 1Cor 12:28. Tiene tu Iglesia todo esto?
4.- La autoridad dada a la Iglesia es permanente.
Sabiendo por supuesto, que los Apóstoles no vivirían para siempre, y que Su Iglesia continuaría hasta el ´fin del mundo ´ (Mt 28:20), Jesucristo hizo la provisión de pasar la autoridad de generación en generación…
A) “Yo puse los cimientos, otro edifica encima. Cada uno mire como edifica, que cuanto al fundamento, nadie puede poner otro sino el que está puesto, que es Jesucristo.” 1Cor 3:10-11. Así es que habrán seguidores que construirán sobre la fundación.
B) “No me habéis elegido vosotros a mí, sino que yo os he elegido a vosotros, y os he destinado para que vayáis y deis fruto, y que vuestro fruto permanezca…” Jn 15:16.
C) “…para que acabases de ordenar lo que faltaba y constituyeses por las ciudades presbíteros (sacerdotes) en la forma que te ordené.” Tito 1:5. Pablo les ordena hacer nuevos sacerdotes.
D) “Tened cuidado de vosotros y de toda la grey, en medio de la cual os ha puesto el Espíritu Santo como Obispos para pastorear la Iglesia de DIOS.” Hechos 20:28. Aquí a los Obispos se les da la autoridad por el Espíritu Santo de gobernar la Iglesia que Jesucristo fundó. ¿Tiene tu Iglesia Obispos?
E) “Ahora os encomiendo a Dios y a la Palabra de su gracia, que tiene poder para construir el edificio y daros la herencia con todos los santificados.” Hechos 20:32. Pasa la autoridad a sus herederos.
F) El Papa y los Obispos son los sucesores legítimos de los Apóstoles. Si rechazamos su autoridad, entonces rechazamos a Cristo.
5.- Es el Espíritu Santo el que guía y guarda la Iglesia que Jesucristo fundó. El es la autoridad máxima y final.
“Yo pediré al Padre y os dará otro Paráclito, para que esté con vosotros para siempre, el Espíritu de Verdad que el mundo no puede recibir, porque, o ni Lo ve o no Lo conoce, pero vosotros Lo conoceréis, porque El habita con vosotros y está en vosotros.” Jn 14:16-17,26, Jn 15:26,16:13. El Espíritu Santo habitará en la Iglesia que Jesucristo fundó: La Católica, y El estará con esa Iglesia por siempre.
6.- No todo será revelado a la Iglesia a un tiempo, porque no podríamos soportarlo. Todo será revelado con el tiempo. Esta es la autorización para la Iglesia de revelar las doctrinas como la Inmaculada Concepción.
A) “Mucho tengo todavía que deciros, pero ahora no podéis con ello. Cuando venga El, el Espíritu de la verdad, os guiará hasta la verdad completa; pues no hablará por su cuenta, sino que hablará lo que oiga, y os anunciará lo que ha de venir.” Jn 16: 12-13
B) “Os di a beber leche y no alimento sólido, pues todavía no lo podíais soportar….yo planté …pero quien dio el crecimiento fue DIOS.” 1Cor 3:1-15.
C) Ef 4:11-16, “…para el recto ordenamiento de los santos en orden a las funciones del ministerio, para edificación del Cuerpo de Cristo, hasta que lleguemos todos a la unidad de la fe y del conocimiento pleno del Hijo de Dios, al estado de hombre perfecto, a la madurez de la plenitud de Cristo. Para que no seamos ya niños, llevados a la deriva y zarandeados por cualquier viento de doctrina, a merced de la malicia humana y de la astucia que conduce engañosamente al error.”
D) Fil 1:5-11, “…quien inició en vosotros la buena obra, la irá consumando hasta el Día de Cristo Jesús. Y lo que pido en mi oración es que vuestro amor siga creciendo cada vez más en conocimiento perfecto y todo discernimiento.” Claramente DIOS nos está diciendo que el conocimiento aumentará con el tiempo.
7.- Ahora la respuesta a la importante pregunta, ¿”Quien tiene la autoridad?”
Para poder tener una sola verdad, es necesario tener solamente una autoridad. La Iglesia que Jesucristo fundó, fue la que recibió la autoridad como se muestra en esta carta. ¿Reúne tu Iglesia todos los requisitos de las Escrituras dados en este texto? ¿Puedes hacer retroceder tú Iglesia hasta Cristo? Si no puedes, entonces tu Iglesia no tiene la autoridad. Si tu Iglesia no tiene la autoridad, entonces ¿porqué estás ahí? La principal diferencia entre la Iglesia Católica y las otras Iglesias, es que la Iglesia Católica, sólo la Iglesia Católica, tiene la autoridad.
Para profundizar este tema te recomiendo los CD´s de defensa de la fe en http://www.defiendetufe.com
Dios te siga bendiciendo en abundancia.
Si eres católico, no olvides que como cristianos que somos, debemos de buscar como renovar nuestra vida en Cristo(Jn 15,1-7) e impulsar nuestro apostolado para traer a mucha gente a los pies de Jesucristo(Mt 28,18-20) y no dejar esa labor a las sectas o iglesias protestantes que no poseen la plenitud de los medios de salvación.
Si eres evangélico, mormón o testigo de Jehová te invito a que conozcas en serio lo que es la fe cristiana(Ef 4,13), la Biblia(2 Tes 2,15) y la Iglesia de Cristo(Ef 5,25). Estudia la historia del cristianismo y ora para que Dios siga actuando en tu vida. Dios te ama y espera en el redil de plenitud que ha dejado: La Iglesia católica(Mt 16,18).
Yo simplemente deseo cumplir la voluntad de Dios en plenitud.(Mt 7,21-23) ¿Y usted…?

Carta a los Amigos ANTI-CATOLICOS

Con el respeto que todos y cada uno de Uds. se merecen y en bien de nuestras almas; porque detrás de cualquier disputa sobre religión esta oculto el tema mas importante que existe: LA VIDA ETERNA, O LA ETERNA MUERTE; luego no estamos hablando de política ni de futbol temas comunes y en realidad de poca importancia.
Este tema toca el próximo futuro para todos y cada uno de nosotros, es decir de nuestra personal decisión alcanzaremos la vida, o la perderemos.
.538676_3342405514595_1102426939_3235536_515810100_n(1).. (1) … NINGUN (((PASTOR EVANGELICO Y ANTI-CATOLICO))) SERA SUFICIENTE PARA DARNOS ESA VIDA.(2) … SOLO (((JESUS))), PALABRA DE DIOS ES LUZ Y NOS GUIARA A QUIEN EL PADRE ENVIARE A RESCATARNOS (((EN SU IGLESIA))).
(3) … EL ENEMIGO DE LAS ALMAS, SATAN, NO ESTA DISPUESTO A CEDER EN SUS PROPOSITOS DE CONDENARNOS, ROBANDONOS LA VIDA.
(4) … SU ARMA ESTA AFIANZADA EN (((LOS FALSOS PROFETAS))) QUE SE OPONEN A DIOS, PERO DENTRO DE ELLAS SOBRESALE LOS VERDADEROS ENEMIGOS DE CRISTO,, (((LOS ANTICATOLICOS))).
(5) … ESA IGLESIA SE AUTODENOMINA CRISTIANA Y EN APARIENCIA SIGUE A JESUS, PERO EN REALIDAD SIRVEN A OTROS DIOSES, (((ELLOS MISMOS))) Y QUITANDO AL QUE DERRAMO SU SANGRE POR NOSOTROS ;.
(6) … (((SE ATREVEN A PONER OTROS INTERMEDIARIOS))) INTERMEDIARIOS EN FORMA DE (((PASTORES))), QUIENES (((NO)))HAN RECIBIDO DE ELLA (((LA IGLESIA CATOLICA)))) EL PODER DE PERDONAR PECADOS DE SUS SEGUIDORES. (((NO TIENEN NINGUNA AUTOPRIDAD)))
(7) … INTERMEDIARIOS TANBIEN EN FORMA DE (((ANTI-CATOLICOS))), (QUE SE LLAMAN “CRISTIANOS”) DE LASCUALES DIOS DICE QUE SON ABOMINACION DELANTE DE SUS OJOS.
((((2) …
MATEO 16:18
“Y TU ERES PEDRO (PIEDRA) Y SOBRE ESTA PIEDRA EDIFICARE MI IGLESIA”
Y JUAN 5-39:
39 … Escudriñad las Escrituras; porque a vosotros os parece que en ellas tenéis la vida eterna; y ellas son las que dan testimonio de mí…
((((4) …
2JUAN 7:
7 … Porque muchos engañadores han salido por el mundo, que no confiesan que Jesucristo ha venido en carne. (NIEGAN QUE MARIA ES MADRE DE DIOS)
(((((5) …
HEBREOS 7-24:
24 … mas éste, ( JESUS) por cuanto permanece para siempre, tiene un sacerdocio inmutable;
25 … por lo cual puede también salvar perpetuamente a los que por él se acercan a Dios, ((viviendo siempre para interceder por ellos.))
(((((6) …
LUCAS 5-20:
20 … Al ver él la fe de ellos, le dijo: Hombre, tus pecados te son perdonados.
21 … Entonces los escribas y los fariseos comenzaron a cavilar, diciendo: ¿Quién es éste que habla blasfemias? ((( ¿Quién puede perdonar pecados sino sólo Dios? )))
DIOS DIJO
JUAN 20:23
“A quienes perdonéis los pecados, les quedarán perdonados; pero a quienes no se los perdonéis, les quedarán sin perdonar”
Y porque escogieron sus propios caminos, y su alma amó
AMIGOS ANTI- CATOLICOS

HUMILDAD, CAMINO PARA CRECER

Roque Pérez Riverolavapes

HUMILDAD, CAMINO PARA CRECER
1.INTRODUCCIÓN: Todos soñamos con llegar alto, muy alto. Desde pequeños nos han enseñado que debemos “prepararnos” para el futuro y que debemos prepararnos bien, con buenos estudios, con una buena carrera para conseguir un buen trabajo y no quedarse atrás.
Sin embargo, hoy enseñamos a trepar y no a prepararse, a estar por encima. Muy pocas veces enseñamos a estar por debajo, pero creciendo. La humildad, para muchos, ya no es un valor. Nos gusta hacernos notar y queremos estar por encima: yo, para mí, sobre todo lo mío…¿y los demás?
2.-REFLEXIONANDO: La humildad no es no tener nada, “qué humilde es, mira dónde vive”.
La humildad no es no poder vestirse o faltarle a alguien lo necesario. Tampoco es ser un pobre “cuitado”, tímido, que no habla y nunca dice nada, ser humilde no es sinónimo de “tonto” ni de persona introvertida. No confundamos los términos, ni humildad con falta de recursos, ni humildad con falta de personalidad.
3.-LA HUMILDAD ES ACEPTAR: Para ser humilde, debemos saber aceptar y aceptarnos. Aceptar nuestras limitaciones para luchar por superarse pero sin negar que tenemos limitaciones. Hay que saber decir hasta aquí he llegado, ahora debo seguir por este camino. Debemos saber aceptar lo que la vida nos presenta pero luchando, luchando no por apartar a otros, sino por compartir en la vida los fracasos y las victorias. Aceptarnos y aceptar a los demás. Permitir que mi compañero de clase o de trabajo sea más inteligente que yo, aceptar que no todo es fácil y hay que saber elegir, luchar y caminar.
4.-LA HUMILDAD ES OBEDECER: Hoy que queremos mandar y mandar debemos también aprender a obedecer. Obedecer es respetar, es saber realizar aquello que me mandan con cariño y amor. Los hijos deben obedecer a sus padres, pero con amor no porque se lo mandan, las personas debemos obedecer las leyes justas que regulan nuestra sociedad y protegen los derechos humanos. ¿Cuántas veces ponemos en peligro la vida de los demás en la carretera por exceso de velocidad o una señal que no dimos importancia? Mentimos y no acatamos lo justo y pisoteamos los derechos de los demás. Ser humilde es obedecer y saber mandar.
5.-LA HUMILDAD ES SACRIFICIO Y AMOR: Hoy lo que nos cuesta lo dejamos a un lado. Las dificultades no queremos tenerlas. Vamos pasando por la vida con el menor esfuerzo, además, decimos “no están los otros, que lo hagan ellos” o “para qué lo voy hacer si no sirve para nada” . Nos cuesta sacrificarnos. Humildad es sacrificarse, realizar aquello que nos cuesta y no nos gusta pero que sabemos que con ello hacemos un bien. Si hoy me quedo sin comer y con lo que me iba a costar la comida hago un donativo a las personas necesitadas, estoy sacrificándome y consiguiendo crecer como persona.
6.-HUMILDAD COMO LA DE JESUS DE NAZARET Nos cuesta entender que Dios se hace hombre. ¡qué grandeza!. Jesús acepta con humildad su misión, “se hace obediente hasta la cruz”. En Jesús vemos las cualidades que hemos presentado de la humildad:
Jesús ACEPTA ser hombre, ser uno como nosotros y lo hace con todas las consecuencias: nace niño y crece en la sencillez de Nazaret Jesús OBEDECE y su obediencia le lleva a la Cruz. Jesús se SACRIFICA: sacrifica su futuro como carpintero por la misión de evangelizar, Jesús sacrifica su divinidad por darnos su salvación. Jesús AMA desde la humildad “que tu mano derecha no sepa lo que ha hecho la izquierda” “ora en lo escondido”. Jesús se pone a lavar los pies a sus discípulos, tiene ese acto de amor humilde y generoso porque así coloca ante sus amigos un camino: SERVICIO y amor.
7.-CONCLUSIÓN: HUMILDAD: EL CAMINO PARA CRECER. Aquel que sabe hacerse servicial de los demás crece, crece en generosidad y amor. Crece en amistad. Tus amigos te recordarán por lo que has hecho por ellos. Los que te rodean sabrán que les has amado si te has puesto a su nivel o incluso por debajo de ellos ayudando. Eso no quiere decir que debamos perder nuestros papeles: el padre debe tener autoridad sobre sus hijos pero con cariño, con sencillez, sabiendo servirle en sus cosas y guiándole en su camino.
Camino de la humildad, saber sacrificar mi tiempo, saber ser pacífico y solidario. Servir para crecer, amar por amar. Y a la vez aceptar nuestras limitaciones para superarnos.
“Aprended de mí que soy manso y humilde de corazón y hallaréis descanso para vuestra almas, porque mi yugo es suave y mi carga ligera”(Mt 11,29-30)

Doctrina evangelica Fe "Sola" DESTRUIDA a pedazos con la "Sola" Escritura

La Inquisición ¿prejuicio anti-católico?

 

de Estudios Biblicos Catolicos, el jueves, 27 de octubre de 2011 a la(s) 22:18 ·

La Inquisición ¿prejuicio anti-católico?

La Iglesia, formada por personas que viven en el mundo, ciertamente se ve afectada por las prácticas del mundo

La Inquisición ¿prejuicio anti-católico?

Está de moda atacar a la Iglesia acusándola de ser la causante de los mayores crímenes de la historia. La Inquisición y Las Cruzadas suelen ser temas favoritos. Es verdad que estas cosas ocurrieron y se deben examinar como parte de la historia sin justificarlas. Pero es totalmente falso e injusto concluir que estos hechos constituyen los mayores crímenes de la historia. Esas acusaciones reflejan el prejuicio anti-católico que prevalece en nuestro mundo actual.

La actual persecución contra la Iglesia nos recuerda a los nazis que acusaban a los judíos de ser los causantes de todas las miserias de Alemania. ¿Acaso era cierto que los judíos cometieron crímenes? Sí, es cierto. Pero no más que los cometidos por los demás alemanes. Todas las etnias han cometido crímenes. ¿Eran los crímenes causados por el hecho de ser judíos? No. No era el judaísmo el causante de los crímenes, ni eran los crímenes de los judíos diferentes a los de cualquier otro grupo. Pero la propaganda Nazi saturó la creencia popular con historias de crímenes cometidos por judíos hasta crear una imagen nefasta. Una imagen que parecía imposible constatar.

Al defender a los judíos, ¿se estaría negando que algunos cometieron crímenes?, ¿se estaría minimizando el mal?. No. Mas bien se estaría haciendo justicia. Dios quiera que todos luchemos contra el crimen, que nunca se justifique un solo abuso contra un ser humano. Pero adjudicar el crimen a una raza o etnia es en si una injusticia que no hace mas que perpetuar el mal.

Una mentira repetida constantemente llega a creerse

El ataque incesante contra la Iglesia Católica ha creado una radical distorsión de la realidad. Los pecados de la Inquisición se han explotado sin análisis crítico con el fin de atacar a la Iglesia. Al escuchar los comentarios de estos modernos inquisitores, parecería que la Iglesia no ha sido mas que una gigante inquisición causante de todos los crímenes de la historia. Esta es la gran mentira que no debemos aceptar.

Ningún católico o persona de buena voluntad debe permitir semejantes ataques. Los eventos de la historia solo se pueden entender en su contexto y utilizando fuentes auténticas. Pero las exageraciones absurdas y las mentiras se han repetido tanto, que la mayoría las cree como hechos históricos.

Para juzgar el pasado hay que conocer la historia y no manipularla o sacarla fuera de contexto

Uno de los casos que con frecuencia se utilizan como paradigma de los horrores de la Inquisición es el famoso juicio contra Galileo. Recientemente recibimos un e-mail reprochando a la Iglesia por haber “torturado y ahogado a Galileo en la época medieval”. Esta acusación, sin embargo, contiene varios errores de base: 1-Galileo no vivió en los tiempos medievales, 2- Galileo no fue torturado, 3- Galileo no fue ahogado ni muerto por violencia sino que murió anciano (76 años) en su casa. Sospecho que el autor del e-mail tomó su información de las historias de Galileo que proliferan en los medios de comunicación.

Una cosa es criticar el juicio en si, otra cosa es atacar a la Iglesia en general. Galileo es católico tanto como lo son sus opositores. Los que atacan a la Iglesia por el caso Galileo no la aman como lo hizo él, pues a pesar de todo, fue católico toda su vida. En fin, es cierto que en el caso de Galileo se cometieron injusticias (reconocidas ya por la Iglesia en el siglo XVIII). Pero Galileo también tenía buenos amigos en la Iglesia (como el Cardenal Roberto Belarmino) y el Papa no firmó la sentencia contra el.

No es nuestra intención justificar ninguna injusticia. Un solo crimen cometido es algo reprobable. Pero cuando se juzga hay que ser objetivo, honesto y mesurado, de lo contrario se cae en el mismo error que se pretende delatar. Hoy no faltan los inquisidores contra la Iglesia católica.

La Iglesia ya ha pedido perdón y hemos visto como hasta el perdón se ha querido manipular como una aceptación tácita de todas las acusaciones tal como las proponen. El siguiente pasaje presenta la posición de la Iglesia sobre el perdón:

El Magisterio eclesial no puede evidentemente proponerse la realización de un acto de naturaleza ética, como es la petición de perdón, sin haberse informado previamente de un modo exacto acerca de la situación de aquel tiempo. Ni siquiera puede tampoco apoyarse en las imágenes del pasado transmitidas por la opinión pública, pues se encuentran a menudo sobrecargadas por una emotividad pasional que impide una diagnosis serena y objetiva…

Esa es la razón por la que el primer paso debe consistir en interrogar a los historiadores, a los cuales no se les pide un juicio de naturaleza ética, que rebasaría el ámbito de sus competencias, sino que ofrezcan su ayuda para la reconstrucción más precisa posible de los acontecimientos, de las costumbres, de las mentalidades de entonces, a la luz del contexto histórico de la época -Documento: Memoria y reconciliación

El pecado no es propio de la naturaleza de la Iglesia

Es necesario saber distinguir entre la naturaleza y el accidente. Por ejemplo: La maternidad es un hermoso don de Dios, su naturaleza es muy buena.

Es cierto que hay muchas madres que cometen graves delitos contra sus hijos. No por eso deja de ser buena la maternidad y al defenderla no estaríamos justificando los delitos, al contrario, el mal se comprende mejor cuando se tiene conocimiento de como las cosas deberían ser.

La prostitución, sin embargo, es mala en su propia naturaleza. Su razón de ser en si misma es contraria a la dignidad humana. No por eso arremetemos contra las prostitutas para apedrearlas. Pero si quisiéramos ayudarles a salir de esa opresión.

La Iglesia es muchísimo más que Inquisición y los inquisitores son muchísimos más que los de la Iglesia

Para apreciar la realidad de las cosas hay que ver el cuadro completo y en proporción. Para ver las cosas en perspectiva hay que entender que la Inquisición no representa sino una mínima porción de la actividad de algunos de los miembros de Iglesia de la época.

Durante la Inquisición habían en la Iglesia multitudes de creyentes viviendo la doctrina del amor del Evangelio. Muchísimos santos y santas entregaban sus vidas por Dios y por el prójimo. La Iglesia tenía infinidad de hospitales, casas para ancianos y pobres…

Las comunidades mendicantes de San Francisco, Santo Domingo y muchas otras llevaban la Buena Nueva hasta los confines del mundo… Muchos católicos, tanto laicos como miembros del clero lucharon para propagar el Evangelio que es amor, paz y justicia en Cristo. Esta es la gracia de Dios, esta es la misión de la Iglesia. ¿Ha visto usted que se honre a la Iglesia por todo esto?

Era aquélla una época que, como en todas, abundaron los crímenes procedentes de todos los sectores. Los procedimientos de la Inquisición eran los medios de la época y, en su esencia, los medios de las épocas anteriores y posteriores. No se justifica. Pero los inquisidores que cometieron injusticias no lo hicieron por ser ellos católicos sino por ser hombres influenciados por el mundo, por tener un corazón duro en que la gracia de Cristo no pudo prevalecer. Esta distinción es esencial.

El mal y las injusticias siempre han ocurrido y no han cesado. ¿Porque se señala la Inquisición? Reitero que estoy de todo corazón opuesto al abuso, a las torturas… Pero también estoy de todo corazón opuesto a que se manipulen estos terribles males para señalar a la Iglesia cuando es precisamente ella la que mas ha hecho por la dignidad del hombre.

Además, no todo lo que hizo la Inquisición fue errado o violento. La inquisición tenía una justa razón de ser como tribunal de justicia que corrigió muchos abusos. El mal de la Inquisición está en que muchos de sus jueces se dejaron influenciar por los métodos de enjuiciamiento y de castigo utilizados universalmente sin considerar que eran contrarios a la doctrina de la Iglesia.

Todos los hombres son pecadores. No por ser miembros de la Iglesia estamos exentos

El pecado ha existido desde Adán y Eva. Los abusos de derechos humanos, particularmente contra los enemigos han sido siempre (y son) la penosa norma en la historia. Nada mas hace falta estudiar la historia de cualquier imperio, de cualquier país, de cualquier raza o de cualquier época para constatarse de ello.

La Iglesia, compuesta de personas que viven en el mundo, ciertamente se ve afectada por las prácticas del mundo. Pero el pecado no es fruto de la Iglesia. Cuando sus hijos pecan, aunque estos sean de la jerarquía, es precisamente por no vivir según su Evangelio, por no ser consecuentes con su vocación bautismal de ser Iglesia.

El pecado se infiltra como contagio en la Iglesia

Ya desde el principio, entre los doce Apóstoles, surgió un traidor. Ya la Iglesia tenía pecadores y escándalos. Jesús nos advirtió: Es imposible que no vengan escándalos; pero, ¡ay de aquél por quien vienen! (Lucas 17:1).

Obviamente Jesús no justifica el pecado, pero nos advierte que aún en la Iglesia somos vulnerables y siempre habrá buen fruto y cizaña creciendo juntamente (Cf Mt 13:25-40). ¿Es la Iglesia la causante de la cizaña?. No. Su doctrina y su gracia no fomentan cizaña alguna. Es el enemigo, el que opera en el mundo, quien penetra y la siembra.

Ciertamente debemos de renunciar al pecado y sacarlo de entre nosotros. No podemos justificarlo. Ciertamente los católicos son influenciados por el mundo y caen muchas veces en lo mismo que hace el mundo. Pero ¡mucho cuidado de no condenar a la madre buena por lo que hacen los hijos réprobos!

La Iglesia es santa por su naturaleza, santa en virtud de su Cabeza que es Cristo.

La Iglesia es su Cuerpo Místico. En ella se encuentran todos los medios para la santidad. Su doctrina es santa. De ella recibimos la gracia para vivir el amor y el perdón. El pecado de sus miembros no restan verdad a lo dicho. Solo demuestra que ellos no supieron vivir a la altura de su vocación. Los que quieren ver pueden descubrir en la multitud de santos los efectos de la gracia que la Iglesia comunica a aquellos que la saben recibir.

La Iglesia, a través de los siglos, ha sido el principal agente en la toma de conciencia sobre los derechos humanos y en los esfuerzos por su implementación. La Iglesia se ha dedicado a través de los siglos ha enseñar el camino del amor divino que recibe de Cristo. Multitudes de hombres, mujeres y niños se han entregado a servir a Dios y a sus hermanos inspirados y fortalecidos como miembros de la Iglesia.

¿Qué hacemos hoy día? ¿Qué diremos de nuestro siglo? La Inquisición se queda muy pequeña en comparación con los genocidios de nuestro tiempo. ¿Cómo podemos reclamarle a los que vivieron en otro siglo por sus crímenes si nosotros mismos aceptamos la masacre actual de millones de niños inocentes?

Conclusión

Reflexionar sobre los males del pasado, dentro y fuera de la Iglesia, nos debería ayudar a valorar más la verdad eterna de la doctrina de la Iglesia que brilla ante la razón y nos reta a buscar nuestra propia conversión y a luchar por eliminar las atrocidades de hoy día.

Aún desde un punto de vista puramente humano, podemos constatar cuanto necesitamos a la Iglesia, pues ¿quién es hoy día la voz que clama por los no nacidos, los ancianos, los inmigrantes, los presos, por los que no tienen voz

En defensa del papa

Que no venga el Papa!
Es un grito de guerra que resuena, calladito o no tanto, entre mexicanos de diversas extracciones. Pululan en las redes sociales y periódicos, grupos y columnas que levantan la voz con este grito: ¡que no venga el Papa! Luego van desgranando argumentos de diverso tipo; algunos interesantes, otros de plano ridículos. Vamos a hablar un poco de todos ellos, aunque, desde luego, ni los he leído todos, ni a todos los conozco. No soy teólogo, pero sí soy Católico, como declara ser más del 85% de los mexicanos en el último censo del INEGI. Veamos:
1. La visita del Papa a México atenta contra el Estado Laico.
Esta es una de las más insistentes. Por Estado Laico se entiende el Estado o País independiente de cualquier organización o confesión religiosa (Real Academia de la Lengua), y que no apoya ni favorece, pero tampoco prohíbe ni ataca, ninguna religión ni asociación religiosa que realice actividades legales. En un estado Laico no puede existir una “religión de estado” (como es el caso de los “estados Islamistas). Todos los ciudadanos son tratados por igual, sin importar su credo religioso.
Diferente del estado Laico es el estado Ateo, anticlerical, o la decidida intolerancia religiosa, que se encuentra sobre todo en estados de corte comunista o socialista, que no admiten la práctica de las creencias religiosas (cosa que, por cierto, sucedió en México en los años 20`s y que acabó con la vida de un estimado de 250,000 Católicos a manos del gobierno de Calles).
Actualmente en México existen, en números redondos, unos 100 millones de católicos confesos. Si son mayoría o no, resulta irrelevante. Lo que es relevante es que son mexicanos y que gozan de derechos humanos y de la garantía que les ofrece la constitución.
La Constitución Mexicana establece la laicidad fundamentalmente en el artículo 24: Todo hombre es libre para profesar la creencia religiosa que más le agrade y para practicar las ceremonias, devociones o actos del culto respectivo, siempre que no constituyan un delito o falta penados por la ley. El Congreso no puede dictar leyes que establezcan o prohíban religión alguna. Los actos religiosos de culto público se celebrarán ordinariamente en los templos. Los que extraordinariamente se celebren fuera de éstos se sujetarán a la ley reglamentaria.
La pregunta es: ¿la visita del Papa atenta contra el Estado Laico? La respuesta es: NO. Lo que sí atentaría contra el Estado Laico sería prohibir la visita del Papa o de cualquier otro ministro de culto religioso a nuestro país, sea de la religión que sea. Pero esto no sucede, ni tiene por qué suceder. Hace poco vino a México el Dalai Lama, líder religioso del budismo y líder moral de la Nación Tibetana, y cada año nos visitan ministros de culto de la Luz del Mundo. ¿Soy yo budista, tibetano o de la Luz del Mundo? No; y sin embargo tengo que reconocer su derecho a estar en mi país y, sobre todo, el derecho de mis propios compatriotas a celebrar su religión como mejor les parezca.
2. La visita del Papa a México tiene fines políticos.
La visita de Benedicto XVI en periodo electoral es otro de los temas que suenan. ¿Viene el Papa a apoyar al partido de derecha? Vamos por partes:
Primero hay que notar que marzo NO es periodo electoral; pero da igual, porque los que se quejan lo harán si es periodo (porque es periodo) tanto como si no es periodo (porque es muy cercano, o porque se discute la reforma del 24, o porque lo que sea). En México todos los días del año se discuten temas que atañen a toda la población, y cualquier día de visita del Papa coincidiría con un “importante tema” que podría ser afectado. Los mismo podríamos decir de la visita de cualquier Presidente, Monarca, Patriarca o famoso en general. ¿La visita de Elton John tenía como fin oculto apoyar a la población LGTB? Lo dudo.
Mi opinión es que el Papa viene cuando su apretada agenda se lo permite, y que tiene asuntos que le preocupan más que la distribución de los curules entre azules, rojos, amarillos, verdes o anaranjados. Viene a lo que siempre ha venido el Papa. Juan Pablo II vino tres veces invitado por el gobierno del PRI y una vez en el gobierno de FOX. ¿Es que los del PRI querían promover el estado religioso? Ni soñarlo. Lo único que querían era atender las necesidades de los millones de católicos que pueblan el país y tender un gesto diplomático a la cabeza del Estado Vaticano. ¿De qué va a hablar el Papa? Bueno, de lo que hablan los Papas: de tener esperanza, no tener miedo, de ser solidarios y generosos: de ser buenos cristianos. Será un mensaje dirigido a los católicos y a todos los que quieran escucharlo. No me imagino a Benedicto XVI diciendo: “Ah, por cierto, votad por Josefina…”.
Si a algunas personas les preocupa que los cristianos sean mejores cristianos, ese ya es otro tema. Pero ¿quién negará nuestro derecho de serlo?
3. El Papa Benedicto es un pederasta y defensor de pederastas.
Éste es, a no dudarlo, uno de los temas más espinosos y difíciles a los que se ha enfrentado Benedicto XVI. Los graves –gravísimos- casos de pederastia en la Iglesia Católica han abierto un sinfín de discusiones y han causado dolor y desconfianza en millones de personas.
Vamos por pasos. Primero hay que saber que no existe ningún proceso o acusación formal y sustentada hacia el Papa Benedicto por pederastia. Lo que sí existe son las acusaciones genéricas en su contra por la supuesta defensa o encubrimiento de sacerdotes pederastas.
Desde los inicios de su Pontificado, el Papa Benedicto ha llevado a cabo docenas de visitas a personas que han sido afectadas, y a ha implementado nuevas reglas en el tratamiento de estos casos. Todos los documentos y homilías se pueden encontrar aquí, en la página del Vaticano http://www.vatican.va/resources/index_sp.htm. Un estudio dirigido por el “John Jay College of Criminal Justice” de la City University de Nueva York analiza los casos de pederastia y, entre los resultados, encuentra que la incidencia de estos casos tuvo su punto más álgido entre los años 60`s y 80`s y que, a partir de 1985, tuvieron un vertiginoso descenso. Este estudio lo encuentras aquí:http://www.usccb.org/issues-and-action/child-and-youth-protection/upload/The-Nature-and-Scope-of-Sexual-Abuse-of-Minors-by-Catholic-Priests-and-Deacons-in-the-United-States-1950-2002.pdf
De estos documentos podemos deducir que, por una parte, la incidencia de pederastia en Sacerdotes Católicos ha disminuido de forma indiscutible en los últimos 25 años, y que Benedicto XVI ha sido el Papa que, históricamente, más ha luchado contra este grave cáncer, modificando las reglas institucionales para su tratamiento, hablando del tema con apertura y visitando personalmente a las personas afectadas y a las Conferencias Episcopales. ¿El problema está resuelto? No. Pero también es cierto que Benedicto lo ha atacado enérgicamente. Prueba de ello es la apertura que hoy existe, y los casos que hoy están abiertos al conocimiento y escrutinio público. Es un problema que no empezó con Benedicto XVI pero que, a todas luces, ha disminuido y seguirá disminuyendo durante su pontificado.
4. El Papa Benedicto es Nazi.
Es verdad que Joseph Ratzinger, cuando joven (a los 14 años), ingresó a la fuerza en las filas de la “Juventud Hitleriana”. Vaya, yo también estuve en las filas del Ejército Mexicano cuando hice mi servicio militar. No porque estuviera de acuerdo con la ideología o política militar del gobierno de Zedillo, sino porque la ley me lo mandaba.
En 1939, estando Ratzinger ya en el Seminario, el Estado Totalitario de Hitler inscribió a todos, sin excepción, a las filas del ejército, a pesar de que él les manifestó su deseo de ser Sacerdote. Ratzinger, así de joven, estuvo en la defensa de una Planta de BMW bajo bombardeo y luego fue hecho prisionero por los Aliados; fue puesto en libertad tras el fin de la guerra.
Lejos de ser un Nazi, Ratzinger fue una víctima del régimen Nazista, como otros muchos millones de alemanes que fueron obligados a participar a favor del nacionalsocialismo.
5. El Papa Benedicto nos cae mal: estaba mejor Juan Pablo II.
Ni hablar: Juan Pablo II tenía un don de gentes impresionante, un rostro fotogénico y una juventud que arrastraba multitudes. Para muchos de nosotros, Juan Pablo II había sido el único papa en nuestra vida. Él era EL Papa. El cariño que le profesó México a Juan Pablo II fue entrañable y cercano, y Juan Pablo II nos lo dio de vuelta. Todos le extrañamos.
Independientemente de eso, vale recordar que más que a “Juan Pablo II” o a “Benedicto XVI”, los católicos queremos, escuchamos y vamos a ver al Papa, no por la persona que es en sí mismo, sino por quién es en su ministerio. El Papa, para los Católicos, es el Vicario, el representante, de Cristo en la tierra. Esto es parte de nuestra fe, y la constitución nos garantiza el derecho de profesarla. Ha habido muchos Papas en la historia. Seguro que unos eran más guapos, o más graciosos o más amables que otros. Es irrelevante. Queremos al Papa, así, como queremos a nuestro papá, no porque sea inteligente o guapo, sino porque es nuestro papá.
Esto no quiere decir que Benedicto XVI no sea digno de una verdadera admiración. Si es verdad que no es tan fotogénico o joven como su antecesor (de quien era por cierto, cercano amigo y hombre de confianza), también es cierto que es un profundo y fino teólogo, un escritor de primera y un cristiano a carta cabal. Es más difícil conocerlo, quizás, porque está más alejado de los medios de comunicación. Es más tímido a los reflectores. Algunas de las personas que no quieren que venga aseguran que “se parece al emperador Palpatine” (el “malo” en las películas de las Guerras de las Galaxias). ¡Vaya argumento! Pero me pregunto si sus detractores se han detenido a leer alguna de sus encíclicas, libros, artículos, cartas apostólicas u homilías. Ahí encontrarán el rostro verdadero del Papa. Atacar sin conocer no deja de ser un sinsentido.
6. Se va a gastar mucho dinero para la visita del Papa. El Papa no cobra, desde luego, honorarios por visita. No es Elton John o Lady Gaga. El Papa viene y viaja con sus propios medios. La Iglesia en México organiza los eventos que le corresponden, y el Estado, porque así debe de ser, ayuda y garantiza la seguridad en esos eventos.
Un ejemplo: si ganan las Chivas un campeonato, todos los seguidores del club se van a ir a la Minerva a celebrar. Están en su derecho. Para garantizar la seguridad de los que festejan y la de los que no festejan, el Ayuntamiento proveerá, seguramente, de barreras y protecciones para los coches, cerrará la Minerva, desplegará policías, enviará paramédicos. Porque lo único que quiere (y debe) es garantizar que la fiesta se lleve en paz.
¿Quiere decir esto que el Estado de Jalisco esté favoreciendo a Jorge Vergara? ¿Qué las Chivas tienen un trato “especial”, “preferencial”? Ni uno, ni otro. Si celebran los Tecos, o el Atlas o quien sea, el trato será igual. El hecho es que las Chivas tienen más seguidores, y que éstos son mexicanos, y que están en su derecho.
Por otro lado, si es verdad que se erogará un gasto importante para la visita del Papa y los eventos multitudinarios, también es evidente que la derrama económica es mucho mayor. Desde hace meses que están llenos los hoteles en León, desde hace meses que la actividad que se desarrolla está generando ganancias y movimiento para las empresas locales y, sin lugar a dudas, durante la visita los hoteles, hostales, restaurantes, tiendas, etc, estarán a reventar.
Así que, por una parte, el Gobierno gasta dinero (que va a parar a manos de mexicanos por cierto; no del Papa) y por otra, la visita genera una derrama económica importantísima para el Estado y la Ciudad. ¿En dónde está la pérdida?

Por supuesto, estos argumentos no convencerán a muchos. Pero sobre todo espero que te ayuden a ti, si eres Católico, a conocer más al Papa, a entender las razones de su visita y a ver en ella una oportunidad para revitalizar el compromiso de los católicos hacia su Iglesia y su País.
Si no eres Católico y te opones a la visita, entonces he de decirte que no tengas miedo. No viene a apuntar con el dedo a nadie, ni a causar escándalo, sino a visitar a sus hijos. Tenemos ese derecho y vamos a ejercerlo, sin ánimo de acusar, ni enfrentar, ni destruir a nadie. Si no quieres ir a ver al Papa, ni escuchar al Papa, ni enterarte del Papa, no lo hagas; estás también en tu derecho.
Y si eres Católico o no Católico y asistirás a alguno de los eventos, allí nos vemos.
DIFUNDELA, COMPARTELA, DEFIENDE AL PAPA, DA TESTIMONIO!
¡ESTA ES LA JUVENTUD CON EL PAPA!

Rosario

http://youtu.be/0xNMo1W3iUM

Gestos y Símbolos de la Celebración Eucarística

de Mariaicm.tk de Beto
Fuente: http://www.aciprensa.com

:: Los Colores :: La Ceniza
:: El Fuego :: El Cirio Pascual
:: El Incienso :: La Colecta
:: Imposición de Manos :: La Comunión
:: Saludo de la Paz :: Comer el Pan
:: Besar los Evangelios :: Partir el Pan
:: La Señal de la Cruz :: Los Golpes de Pecho
:: El Agua :: Arrodillarse
:: Las Campanas :: Ponerse de Pie
:: El Canto :: Lavarse las manos (sacerdote)
:: Gotas de Agua en el Vino

LOS COLORES

¿Por qué y para qué los diversos colores en la celebración litúrgica?

El color como uno de los elementos visuales más sencillo y eficaces, quiere ayudarnos a celebrar mejor nuestra fe. Su lenguaje simbólico nos ayuda a penetrar mejor en los misterios celebrados:
”La diversidad de colores en las vestiduras sagradas tiene como fin expresar con más eficacia, aún exteriormente tanto las características de los misterios de la fe que se celebran como el sentido progresivo de la vida cristiana a lo largo del año litúrgico.” (Misal romano – IGMR 307)

Los colores actuales de nuestra celebración:

Actualmente el Misal (IGMR) ofrece este abanico de colores en su distribución del Año Litúrgico:

a) Blanco:
Es el color privilegiado de la fiesta cristiana y el color más adecuado para celebrar:
-La Navidad y la Epifanía
-La Pascua en toda su cincuentena
-Las Fiestas de Cristo y de la Virgen, a no ser que por su cercanía al misterio de la Cruz se indique el uso del rojo. -Fiestas de ángeles y santos que no sean mártires.
-Ritual de la Unción
-Unción y el Viático

b) Rojo:
Es el color elegido para:
-La celebración del Domingo de Pasión (Ramos) y el Viernes Santo, porque remite simbólicamente a la muerte martirial de Cristo.
-En la Fiesta de Pentecostés, porque el Espíritu es fuego y vida.
-Otras celebraciones de la Pasión de Cristo, como la fiesta de la Exaltación de la Cruz.
-Las fiestas de los Apóstoles, Evangelistas y Mártires, por su cercanía ejemplar y testimonial a la Pascua de Cristo.
-La Confirmación (Ritual Nº 20) se puede celebrar con vestiduras rojas o blancas apuntando al misterio del espíritu o a la fiesta de una iniciación cristiana a la Nueva Vida.

c) Verde:
El verde como color de paz, serenidad, esperanza se utiliza para celebrar el Tiempo Ordinario del Año Litúrgico. El Tiempo ordinario son esas 34 semanas en las que no se celebra un misterio concreto de Cristo, sino el conjunto de la Historia de la salvación y sobre todo el misterio semanal del Domingo como Día del Señor.

d) Morado:
Este color que remite a la discreción, penitencia y a veces, dolor, es con el que se distingue la celebración del
-Adviento y la Cuaresma
-las celebraciones penitenciales y las exequias cristianas.

e) Negro:
Que había sido durante los siglos de la Edad Media el color del Adviento y la Cuaresma, ha quedado ahora mucho más discretamente relegado: queda sólo como facultativo en las exequias y demás celebraciones de difuntos.

f) Rosa:
El color rosa, que no había cuajado en la historia para la liturgia, queda también como posible para dos domingos que marcan el centro del Adviento y la Cuaresma: el domingo “Gaudete” (3º de Adviento) y el domingo “Laetare” (4º de Cuaresma).

g) Azul:
Con sus resonancias de cielo y lejanía es desde el siglo pasado un color privilegiado para celebrar en España la solemnidad de la Inmaculada, aunque en el misal romano no aparezca.

EL FUEGO

En nuestras celebraciones:

– Aparece en forma de lámparas y cirios encendidos durante la celebración o delante del sagrario.
Aparte del simbolismo de la luz entra aquí también esa misteriosa realidad que se llama fuego: la llama que se va consumiendo lentamente mientras alumbra, embellece, calienta, dando sentido familiar a la celebración.

– Vigilia de Pascua: Es la celebración que queda enriquecida de modo más explícito con el simbolismo del fuego. La hoguera que arde fuera de la Iglesia y de la que se va a encender el Cirio Pascual remite intensamente al triunfo de la luz sobre la tiniebla, del calor sobre el frío, de la vida sobre la muerte. De allí partirá la procesión con su festivo grito: “Luz de Cristo”, y la luz se irá comunicando progresivamente a cada uno de los participantes.

El simbolismo de la luz está realmente muy aprovechado en el lenguaje festivo de la Noche Pascual. Pero en su raíz está el fuego que tiene sus direcciones propias y riquísimas.

Su simbolismo natural

El lenguaje del fuego tiene en nuestra sensibilidad humana y social, una interesante serie de sentidos.
El fuego calienta, consume, quema, ilumina, purifica, es fuente de energía. Es origen de innumerables beneficios para la humanidad, pero también destruye, castiga, asusta y mata. Es un elemento bienhechor pero a la vez peligroso. Un rayo o un incendio pueden generar calamidades enormes. Sin el fuego no podemos vivir, pero puede causarnos también la muerte. No es nada extraño que en torno a este misterioso elemento natural se haya creado todo un simbolismo:

-Para expresar la presencia misma de la divinidad, invisible pero fuerte, incontrolable, purificadora, castigadora,
-o para designar los sentimientos humanos, como la pasión, que está escondida pero que puede alcanzar una fuerza inaudita, para bien o para mal: el amor , el odio, el entusiasmo…etc.

-El fuego es también la imagen del calor familiar, el crepitar de la llama en el hogar ilumina la vida, ahuyenta el frío, da alegría y sensación de bienestar.

En la Revelación:

Para saber toda la densidad de significado que el fuego puede llegar a tener y lo que puede expresar también en nuestras celebraciones, no hay mejor medio que repasar, que de lo que él dicen el Antiguo y Nuevo Testamento.

Ante todo, el fuego sirve para expresar de algún modo lo que es imposible de expresar: la presencia misteriosa de Dios mismo en la historia humana. Recordemos el misterioso episodio de la zarza que arde sin consumirse (Ex 3). Moisés se acerca a un lugar que en seguida reconoce como sagrado, y oye la voz “Yo soy el Dios de Abraham…”.

También es con el fuego con el que se simboliza el juicio de Dios, como el fuego que penetra a todo ser existente, lo pone en evidencia, lo purifica o lo castiga. (Véase: Dan. 7,10 ; Gen 19 ; Is 66,16)

EL INCIENSO

¿Qué quiere simbolizar el incienso?

Lo que el incienso quiere significar en nuestra liturgia nos lo han ido explicando los varios documentos con sus explicaciones.

El incienso crea una atmósfera agradable y festiva en torno a lo que se inciensa, a la vez que crea un aire entre misterioso y sagrado por la sutil impalpabilidad de su perfume y de su humo.

Expresa elegantemente el respeto y la reverencia hacia una persona o hacia algún símbolo de Cristo.

Pero más en profundidad indica la actitud de oración y elevación de la mente hacia Dios. Ya el Salmo 140 nos hace decir: “suba mi oración como incienso en tu presencia”.

El incienso es símbolo, sobre todo, de la actitud de ofrenda y sacrificio de los creyentes hacia Dios. El incienso une de algún modo a las personas con el altar, con sus dones y sobre todo con Cristo Jesús que se ofrece en sacrificio.

¿A quiénes se inciensa?

-El Misal Romano sugiere con libertad el uso del incienso en estos momentos de la Misa:

Durante la procesión de entrada

Al comienzo de la Misa para incensar el altar

En la procesión y proclamación del evangelio

En el ofertorio, para incensar las ofrendas, el altar, el presidente y el pueblo cristiano

En la ostensión del Pan consagrado y del Cáliz después de la consagración (IGMR 235)

a) Llevar incienso en la procesión de entrada e incensar el altar que va a ser el centro de la celebración eucarística, puede indicar el respeto al lugar, a las personas y al altar, o simplemente significar el tono festivo y sagrado de la acción que empieza. Pero el Misal no da demasiado relieve a este primer gesto: siempre se ha considerado más importante la incensación del altar en el ofertorio.

b) La incensación del evangelio fue entrando a partir del siglo XI como signo de honor y respeto hacia Aquél cuyas palabras vamos a escuchar. El Misal (IGMR 33 y 35) explica por qué en el momento del evangelio se acumulan los signos de especial veneración: el lector ordenado, la postura de pie, el beso y otras muestras de honor entre las que hay que recordar el incienso.

c) El uso del incienso en el ofertorio tiene especial interés. El altar y las ofrendas de pan y vino sobre él se inciensan “para significar de este modo que la oblación de la Iglesia y su oración suben ante el trono de Dios como el incienso” (IGMR 51).
En este momento “también el sacerdote y el pueblo pueden ser incensados”. Junto con el pan y el vino ofrecidos sobre el altar, y que son incensados, también el presidente se ofrece a sí mismo, y con él toda la comunidad y así se convierten ellos mismos en ofrenda y sacrificio, unidos e incorporados al sacrificio de Cristo. Son las personas, principalmente, las que vienen a ser simbolizadas como ofrenda y homenaje a Dios, con el gesto del incienso. Si nada más fuera un gesto de honor, se quedaría la asamblea sentada mientras la inciensan. En cambio, se pone de pie para indicar su actitud positiva, comprometida, de unión espiritual con las ofrendas eucarísticas.

d) En la consagración el acto de la incensación manifiesta al Señor mismo. Todas las incensaciones se dirigen a los signos sacramentales de la presencia del Señor: el altar, la cruz, el libro del evangelio, el presidente, la asamblea. Ahora se inciensa el pan y el vino consagrados, el signo central y eficaz de la auto-donación de Cristo.

LA IMPOSICIÓN DE MANOS

En el Nuevo Testamento la acción e imponer sobre la cabeza de uno las manos tiene significados distintos, según el contexto en el que se sitúe. Ante todo puede ser la bendición que uno transmite a otro, invocando sobre él la benevolencia de Dios.
Así , Jesús imponía las manos sobre los niños, orando por ellos.

La despedida de Jesús en su Ascensión , se expresa también con el mismo gesto: “alzando las manos los bendijo” (Lc 24,50).

Es una expresión que muchas veces se relaciona a la curación. Jairo pide a Jesús: “Mi hija está a punto de morir; ven impón tus manos sobre ella para que se cure y viva” (Mc 5,23).

Imponer las manos sobre la cabeza de una persona, significa en muchos otros pasajes, invocar y transmitir sobre ella el don del Espíritu Santo para una misión determinada. Así pasa con los elegidos para el ministerio de diáconos en la comunidad primera: “hicieron oración y les impusieron las manos” (Act 6,6).

Hay dos momentos en la celebración de la Eucaristía en que el gesto simbólico tiene particular énfasis.
Ante todo cuando el presidente, en la Plegaria Eucarística, invoca por primera vez al Espíritu (epíclesis), extendiendo sus manos sobre el pan y el vino: “santifica estos dones con la efusión de tu Espíritu”.
La Bendición Final es el segundo momento en el que el gesto de la imposición adquiere especial énfasis.

Este gesto nos habla también del don de Dios y la mediación eclesial:

Estupendo binomio: la mano y la palabra. Unas manos extendidas hacia una persona o una cosa, y unas palabras que oran o declaran. Las manos elevadas apuntando al don divino, y a la vez mantenidas sobre esta persona o cosa, expresando la aplicación o atribución del mismo don divino a estas criaturas.

La mano poderosa de Dios que bendice, que consagra, que inviste de autoridad, es representada sacramentalmente por la ,mano de un ministro de la Iglesia, extendida con humildad y confianza sobre las personas o los elementos materiales que Dios quiere santificar.

EL SALUDO DE LA PAZ

El Misal describe así el gesto de la paz: Los fieles “imploran la paz y la unidad para la Iglesia y para toda la familia humana, y se expresan mutuamente la caridad, antes de participar de un mismo pan” (IGMR 56b).

a) Se trata de la paz de Cristo: ”Mi paz os dejo, mi paz os doy”. El saludo y el don del Señor que se comunica a los suyos en la Eucaristía. No una paz que conquistemos nosotros con nuestro esfuerzo, sino que nos concede el Señor.

b) Un gesto de fraternidad cristiana y eucarística: Un gesto que nos hacemos unos a otros antes de atrevernos a acudir a la comunión: para recibir a Cristo nos debemos sentir hermanos y aceptarnos los unos a los otros. Todos somos miembros del mismo Cuerpo, la Iglesia de Cristo. Todos estamos invitados a la misma mesa eucarística. Darnos la paz es un gesto profundamente religioso, además de humano. Está motivado por la fe más que por la amistad: reconocemos a Cristo en el hermano al igual que lo reconocemos en el pan y el vino.

EL SACERDOTE BESA EL LIBRO DE LOS EVANGELIOS

Al hacerlo el sacerdote dice en voz baja: “Las palabras del Evangelio borren nuestros pecados”. Esta frase expresa el deseo de que la Palabra evangélica ejerza su fuerza salvadora perdonando nuestros pecados. Besar el Evangelio es un gesto de fe en la presencia de Cristo que se nos comunica como la Palabra verdadera.

LA SEÑAL DE LA CRUZ

No nos damos mucha cuenta, porque ya estamos acostumbrados a ver la Cruz en la Iglesia, en nuestras casas, pero la Cruz es una verdadera cátedra, desde la que Cristo nos predica siempre la gran lección del cristianismo.

La Cruz resume toda la teología sobre Dios, sobre el misterio de la salvación en Cristo, sobre la vida cristiana.

La Cruz es todo un discurso: Nos presenta a un Dios trascendente pero cercano; un Dios que ha querido vencer el mal con su propio dolor; un Cristo que es juez y Señor, pero a la vez siervo, que ha querido llegar a la entrega total de sí mismo, como imagen plástica del amor y de la condescendencia de Dios; un Cristo que en su Pascua – muerte y resurrección- ha dado al mundo la reconciliación.

Los cristianos con frecuencia hacemos con la mano la señal de la Cruz, o nos la hacen otros, como en el caso del bautismo o de las bendiciones.

Es un gesto sencillo pero lleno de significado. Esta señal de la Cruz es una verdadera confesión de fe: Dios nos ha salvado en la Cruz de Cristo. Es un signo de pertenencia, de posesión: al hacer sobre nuestra personas este signo es como si dijéramos: “estoy bautizado, pertenezco a Cristo, El es mi Salvador, la cruz de Cristo es el origen y la razón de ser de mi existencia cristiana…”.

Los cristianos debemos reconocer a la Cruz todo su contenido para que no sea un símbolo vacío. Y entonces sí, puede ser un signo que continuamente nos alimente la fe y el estilo de vida que Cristo nos enseñó. Si entendemos la Cruz y nuestro pequeño gesto de la señal de la Cruz es consciente, estaremos continuamente reorientando nuestra vida en la dirección buena.

EL AGUA

El agua es una realidad que ya humanamente tiene muchos valores y sentidos: sacia la sed, limpia, es fuente de vida, origina la fuerza hidráulica…También nos sirve para simbolizar realidades profundas en el terreno religioso la pureza interior, sobre todo. Por eso se encuentran las abluciones o los baños sagrados en todas las culturas y religiones (a orillas del Ganges para los indios, del Nilo para los egipcios, del Jordán para los judíos).

Para los cristianos el agua sirve muy expresivamente para simbolizar lo que Cristo y su salvación son para nosotros: Cristo es el “agua viva” que sacia definitivamente nuestra sed (coloquio con la samaritana: Jn 4); el agua sirve también para describir la presencia vivificante del Espíritu (Jn 7, 37-39) y para anunciar la felicidad el cielo (Apoc 7, 17; 22, 1).

En nuestra liturgia es lógico que también se utilice este simbolismo. A veces se usa el agua sencillamente con una finalidad práctica: por ejemplo en las abluciones de las manos después de ungir con los Santos Oleos o de los vasos empleados en la Eucaristía. Otras veces un gesto que en su origen había sido “práctico” ha adquirido ahora un simbolismo: como la mezcla del agua en el vino, que en siglos pasados era necesario por la excesiva gradación del vino, y que luego adquirió el simbolismo de nuestra humanidad incorporada a la divinidad de Cristo.

Pero el agua tiene muchas veces un sentido simbólico: lavarse las manos para indicar la purificación que el sacerdote más que nadie necesita, o lavar los pies para expresar la actitud de servicio. Sobre todo el agua nos hace celebrar significativamente el Bautismo con el gesto de la inmersión en agua (bautismo significa inmersión” en griego): porque es un sacramento que nos hace sumergirnos sacramentalmente en Cristo, en su muerte y resurrección, y nos engendra a la vida nueva. La aspersión de la comunidad con agua en la Vigilia Pascual, o en el rito de entrada de la Eucaristía dominical, o el santiguarse con agua al entrar en la Iglesia, son recuerdos simbólicos del Bautismo. También el hecho de las casas (de las casas, de los objetos, de las personas) o el gesto de aspersión en las exequías se realicen con agua, quiere prolongar el simbolismo purificador y vitalizador del Bautismo.

En el rito de la Dedicación de iglesias se asperjan con agua las paredes, el altar y finalmente el pueblo cristiano: siempre con la misma intención “bautismal”, que coenvuelve a las personas, al edificio y a los objetos de nuestro culto. Todo queda incorporado a la Pascua de Cristo. Otro significado del simbolismo del agua es su cualidad de apagar la sed del hombre. Sed que no es sólo material, sino que muy expresivamente puede referirse s los deseos más profundos del ser humano: la felicidad, la libertad, el amor, etc.

LAS CAMPANAS

Es muy antiguo el uso de objetos metálicos para señalar con su sonido la fiesta o la convocatoria de la comunidad. Desde el sencillo “gong” hasta la técnica evolucionada de los fundidores de campanas o los campanarios eléctricos actuales, las campanas y las campanillas se han utilizado expresivamente en la vida social y en el culto. Son instrumentos de metal, en forma de copa invertida, con un badajo libre.

Cuando los cristianos pudieron construir iglesias, a partir del siglo IV, pronto se habla de torres y campanarios adosados a las iglesias, con campanas que se convertirán rápidamente en un elemento muy expresivo para señalar las fiestas y los ritmos de la celebración cristiana. También dentro de la celebración se utilizaron las campanillas, a partir del siglo XIII, ahora bastante menos necesarias (IGMR 109 deja libre su uso) porque ya la celebración la seguimos más fácilmente, a no ser que se quieran hacer servir, no tanto para avisar de un momento -por ejemplo, la consagración sino para darle simbólicamente realce festivo, como en el Gloria de la Vigilia Pascual.

Los nombres latinos de “signum” o “tintinnabulum” se convierten más tarde, hacia el siglo VI, en el de “vasa campana”, seguramente porque las primeras fundiciones derivan de la región italiana de Campania. Las campanas del campanario convocan a la comunidad cristiana, señalan las horas de la celebración (la Misa mayor), de oración (el Angelus o la oración comunitaria de un monasterio), diversos momentos de dolor (la agonía o la defunción) o de alegría (la entrada del nuevo obispo o párroco) y sobre todo con su repique gozoso anuncian las fiestas. Y así se convierten en un “signo hecho sonido” de la identidad de la comunidad cristiana, evangelizador de la Buena Noticia de Cristo en medio de una sociedad que puede estar destruida. Como también el mismo campanario, con su silueta estilizada, se convierte en símbolo de la dirección trascendente que debería tener nuestra vida. El Bendicional (nn. 1142-1162) ofrece textos muy expresivos para la bendición de las campanas, motivando bien su sentido y convirtiendo el rito en una buena ocasión para entender mejor la identidad de una comunidad cristiana y sus ritmos de vida y oración.

EL CANTO

El canto expresa y realiza nuestras actitudes interiores. Tanto en la vida social como en la cúltico-religiosa, el canto no sólo expresa sino que en algún modo realiza los sentimientos interiores de alabanza, adoración, alegría, dolor, súplica. “No ha de ser considerado el canto como un cierto ornato que se añade a la oración, como algo extrínseco, sino más bien como algo que dimana de lo profundo del espíritu del que ora y alaba a Dios” (IGLH 270).

El canto hace comunidad, al expresar más validamente el carácter comunitario de la celebración, igual que sucede en la vida familiar y social como en la litúrgica.

El canto hace fiesta, crea clima más solemne y digno en la oración: “nada más festivo y más grato en las celebraciones sagradas que una asamblea que toda entera, exprese su fe y su piedad por el canto” (MS 16).

El canto es una señal de euforia. El canto tiene en la liturgia una función “ministerial”: no es como en un concierto, que se canta por el canto en sí y su placer estético y artístico. Aquí el canto ayuda a que la comunidad entre más en sintonía con el misterio que celebra. A la vez que crea un clima de unión comunitaria y festiva, ayuda pedagógicamente a expresar nuestra participación en lo más profundo de la celebración. Así el canto se convierte de verdad en “sacramento”, tanto de lo que nosotros sentimos y queremos decir a Dios, como de la gracia salvadora que nos viene de él.

LA CENIZA

La ceniza, del latín “cinis”, es producto de la combustión de algo por el fuego. Muy fácilmente adquirió un sentido simbólico de muerte, caducidad, y en sentido trasladado, de humildad y penitencia. En Jonás 3,6 sirve, por ejemplo, para describir la conversión de los habitantes de Nínive. Muchas veces se une al “polvo” de la tierra: “en verdad soy polvo y ceniza”, dice Abraham en Gén. 18,27. El Miércoles de Ceniza, el anterior al primer domingo de Cuaresma (muchos lo entenderán mejor diciendo que es le que sigue al carnaval), realizamos el gesto simbólico de la imposición de ceniza en la frente (fruto de la cremación de las palmas del año pasado). Se hace como respuesta a la Palabra de Dios que nos invita a la conversión, como inicio y puerta del ayuno cuaresmal y de la marcha de preparación a la Pascua. La Cuaresma empieza con ceniza y termina con el fuego, el agua y la luz de la Vigilia Pascual. Algo debe quemarse y destruirse en nosotros -el hombre viejo- para dar lugar a la novedad de la vida pascual de Cristo.

Mientras el ministro impone la ceniza dice estas dos expresiones, alternativamente: “Arrepiéntete y cree en el Evangelio” (Cf Mc1,15) y “Acuérdate de que eres polvo y al polvo has de volver” (Cf Gén 3,19): un signo y unas palabras que expresan muy bien nuestra caducidad, nuestra conversión y aceptación del Evangelio, o sea, la novedad de vida que Cristo cada año quiere comunicarnos en la Pascua.

EL CIRIO PASCUAL

Del latín “cereus”, de cera, el producto de las abejas. Ya hablamos en la voz “candelas candelabros” sobre el uso humano y el sentido simbólico de la luz que producen los cirios, y también del uso que en la liturgia cristiana hacemos de ese simbolismo. El cirio más importante es el que se enciende en la Vigilia Pascual como símbolo de la luz de Cristo, y los cirios que se reparten entre la comunidad, para significar nuestra participación en esa misma luz. El Cirio Pascual es ya desde los primeros siglos uno de los símbolos más expresivos de la Vigilia. En medio de la oscuridad (toda la celebración se hace de noche y empieza con las luces apagadas), de una hoguera previamente preparada se enciende el Cirio, que tiene una inscripción en forma de Cruz, acompañada de la fecha y de las letras Alfa y Omega, la primera y la última del agabeto griego, para indicar que la Pascua de Cristo, principio y fin de el tiempo y de la eternidad, nos alcanza con fuerza siempre nueva en el año concreto en que vivimos. En la procesión de entrada se canta por tres veces la aclamación al Cirio: “Luz de Cristo. Demos gracias a Dios”, mientras progresivamente se van encendiendo los cirios de los presentes. Luego se coloca en la columna o candelero que va a ser su soporte, y se entona en torno de él, después de incensarlo, el solemne Pregón Pascual.

Además del símbolo de la luz, se le da también el de la ofrenda:cera que se gasta en honor de Dios, esparciendo su luz: “Acepta, padre santo, el sacrificio vespertino de esta llama, que la santa Iglesia te ofrece en la solemne ofrenda de este cirio, obra de las abejas. Sabemos ya lo que anuncia esta columna de fuego, ardiendo en llama viva para gloria de Dios… Te rogamos que este Cirio, consagrado a tu nombre, arda sin apagarse para destruir la oscuridad de esta noche…”

Lo que van anunciando las lecturas, oraciones y cantos, el Cirio lo dice con el lenguaje humilde pero diáfano de su llama viva. La Iglesia, la esposa, sale al encuentro de Cristo, el Esposo, con la lámpara encendida en la mano, gozándose con él en la noche victoriosa de su Pascua.
El Cirio estará encendido en todas las celebraciones durante las siete semanas de la cincuentena, al lado del ambón de la Palabra, hasta terminar el domingo de Pentecostés. Luego, durante el año, se encenderá en la celebración de los bautizos y de las exequias, el comienzo y la conclusión de la vida: un cristiano participa de la luz de Cristo a lo largo de todo su camino terreno, como garantía de su definitiva incorporación a la luz de la vida eterna.

LA COLECTA

La palabra “colecta” viene del latín “collecta, colligere”, “recogida, recoger”. Se aplica ante todo a la reunión de la comunidad para la Eucaristía dominical o para las asambleas “estacionales” en Cuaresma. También se llama “colecta” a la recogida de dinero o de dones en el ofertorio, a la que alude Pablo (1 Cor 16, 1-2).

Pero su uso más técnico es el referido a la “oración colecta” al principio de la Misa. Este nombre pudiera tener dos direcciones: o bien porque se pronuncia cuando ya está la comunidad reunida (oración de reunión, concluyendo el rito de entrada), o porque su finalidad es recoger y resumir las peticiones de cada uno de los presentes. También se aplica este nombre a las “oraciones sálmicas”, que “sintetizan los sentimientos de los participantes” en el rezo de los salmos (Cf IGLH 112). La expresión “colligere ortationem”, usual en los primeros siglos en la salmodia comunitaria, quería decir “recoger en una oración las intenciones de los que habían rezado el salmo”. De ahí las “colectas sálmicas”.

El Misal de Pablo VI llama “colecta” a la primera oración de la Misa y describe así su dinámica: “El sacerdote invita al pueblo a orar; y todos, a una con el sacerdote, permanecen un rato en silencio para hacerse conscientes de estar en la presencia de Dios y formular sus súplicas. Entonces el sacerdote lee la oración que se suele denominar colecta, y el pueblo contesta amén” (IGMR 32). Es la primera oración importante del presidente, que de pie, con los brazos extendidos, y en nombre de la comunidad, dirige su súplica a Dios. Las de nuestro Misal son fieles al estilo claro y conciso de la liturgia romana, con una invocación a Dios, muchas veces enriquecida con la alusión al tiempo litúrgico o la fiesta celebrada para proseguir con una súplica y concluir apelando a la mediación de Cristo.

El libro que durante siglos reunía estas oraciones de la Misa o del Oficio Divino, antes de su inclusión en el libro único del Misal o del Breviario, se llamó “Colectario”.

EL MOMENTO DE LA COMUNIÓN

De la palabra latina “communio”, acción de unir, de asociar y participar (correspondiente a la griega “koinonía”) “comunión” significa la unión de las personas, o de una comunidad, o la comunión de los Santos en una perspectiva eclesial más amplia, o la unión de cada uno con Cristo o con Dios.

Aquí la miramos desde el punto de vista eucarístico: la participación de los fieles en el Cuerpo y Sangre de Cristo. Este es el momento en verdad culminante de la celebración de la Eucaristía. Después de que Cristo se nos ha dado como palabra salvadora, ahora, desde su existencia de Resucitado, se quiere hacer nuestro alimento para el camino de nuestra vida terrena y como garantía de la eterna.

La comunión tiene a la vez sentido vertical, de unión eucarística con Cristo, y horizontal, de sintonía con la comunidad eclesial. Por eso la “excomunión” significa también la exclusión de ambos aspectos. El Misal (IMGR 56) invita a una realización lo más expresiva posible de la comunión eucarística:

con una oración o un silencio preparatorio, por parte del presidente y de la comunidad;

una procesión desde los propios lugares hacia el ámbito del altar,

mientras se canta un canto que une a todos y les hace comprender más en profundidad el misterio que celebran,

la invitación oficial a acercare a la mesa del Señor: “Este es el Cordero de Dios”, invitación que apunta al banquete escatológico del cielo (“dichosos los invitados a la Cena del Cordero”),

la mediación de la Iglesia en este gesto central (no “coge” la comunión cada uno, sino que la recibe del ministro),

con un diálogo que ahora ha vuelto a la expresiva sencillez de los primeros siglos (“el Cuerpo de Cristo. Amén”, “la Sangre de Cristo, Amén”)

con pan que aparezca como alimento, consagrado y partido en la misma Misa, para significar también la unidad fraterna de los que participan del mismo sacrificio de Cristo,

recibido en la mano o en la boca, a voluntad del fiel, allí donde los Episcopados lo hayan decidido (en España desde el 1976, en Italia desde 1989, en México desde 1978),

a ser posible también participando del vino, que expresa mejor que Cristo nos hace partícipes de su sacrifico pascual en la cruz y de la alegría escatológica, y

con unos momentos de interiorización después de la comunión. Casos especiales son el de la primera comunión, en la que los cristianos participan por primera vez plenamente de la celebración eucarística de la comunidad: no sólo en sus oraciones, lecturas y cantos, sino también en el Cuerpo y Sangre de Cristo.

Tiene especial sentido la Comunión llevada a los enfermos, ahora eventualmente por medio de los ministros extraordinarios de la comunión, a ser posible como prolongación de la celebración comunitaria dominical. Particular relieve merece la comunión que se recibe como viático, en punto de muerte.

Y finalmente, la comunión recibida fuera de la Misa, caso repetido sobre todo en lugares donde no pueden participar diaria ni siquiera dominicalmente de la Eucaristía completa, pero sí escuchar la palabra, orar en común y comulgar, en las condiciones que establecen el “Ritual del culto y de la comunión fuera de la Misa” (1973) y la instrucción “Inmensae cariatis” (1973). Respecto a repetir la comunión el mismo día, según el Código de Derecho Canónico (c. 917), “quien ya ha recibido la santísima Eucaristía puede de nuevo recibirla el mismo día solamente dentro de la celebración eucarística en la que participe”, norma que ha recibido la interpretación oficial de que se puede hacer “una segunda vez”.

COMER EL PAN:

Juntamente con el “beber”, el “comer” es el gesto central de la Eucaristía cristiana. Si el Antiguo Testamento empieza con el “no coman” del Génesis, en el Nuevo Testamento escuchamos el testamento: “tomen y coman”. Y si entonces la consecuencia era: “el día que comas de él, morirás”, ahora la promesa es la contraria: “el que come… tiene vida eterna”.

El comer, ya humanamente, tiene el valor del alimento y la reparación de las fuerzas. Pero a la vez tiene connotaciones simbólicas muy expresivas: comer como fruto del propio trabajo, comer en familia, comer con los amigos, comer en clima de fraternidad, comer con sentido de fiesta. En el contexto cristiano de la Eucaristía, el comer tiene igualmente varios sentidos. Al comer el pan, estamos convencidos de que nos alimentamos con el Cuerpo de Cristo. Su palabra (“esto es mi Cuerpo”) sigue eficaz y su Espíritu es el que ha dado a ese pan que hemos depositado sobre el altar su nueva realidad: ser el Cuerpo del Señor glorificado, que ha querido se nuestro alimento. Este es el primer sentido que Cristo ha querido dar a la comida eucarística: “mi carne es verdadera comida”. El es el “viático”, el alimento para el camino de los suyos.

También hay otros valores y gracias que Cristo expresa en el evangelio con este simbolismo de la comida: el perdón, la alegría del reencuentro, la fiesta, la plenitud y la felicidad del Reino futuro. Basta recordar la parábola del hijo pródigo, acogido en casa con una buena comida; o la de las bodas del rey; o la multiplicación de los panes y peces en el desierto, o la expresiva presencia de Jesús en comidas en casa de Zaqueo, de Mateo, del fariseo, de Lázaro. Y las comidas de Jesús con sus discípulos, tanto antes como después de la Pascua, que ellos recordarán muy a gusto. (Cf Hech 10,40).

Además, Pablo entenderá la comida como símbolo de la fraternidad eclesial. el pan de la Eucaristía, además de unirnos a Cristo, participando de su Cuerpo, es también lo que construye la comunidad: “un pan y un cuerpo somos, ya que participamos de un solo Pan” (1 Cor 10,16-17). “Comer con” por ejemplo con los cristianos procedentes del paganismo, es un signo expresivo y favorecedor de la unidad de todos en la Iglesia, sea cual sea su origen (Cf la discusión entre Pablo y Pedro en Hech 11,3 y Gál 2,12).

PARTIR EL PAN

El origen de este gesto en nuestra Eucaristía lo conocemos todos. La cena judía, sobretodo la pascual, comenzaba con un pequeño rito: el padre de familia partía el pan para repartirlo a todos, mientras pronunciaba una oración de bendición a Dios.

Este gesto expresaba la gratitud hacia Dios y a la vez el sentido familiar de solidaridad en el mismo pan. Muchos hemos conocido cómo en nuestras familias el momento de partir el pan al principio de la comida se consideraba como un pequeño pero significativo rito. Como el que se hace solemnemente cuando unos novios parten el pastel de bodas y los van repartiendo a los comensales que los acompañan.

Cristo también lo hizo en su última cena: “Tomó el pan, dijo la bendición, lo partió y se lo dio…”. Más aún: fue este el gesto el que más impresionó a los discípulos de Emaús en su encuentro con Jesús Resucitado. “Le reconocieron al partir el pan”. Y fue este el rito simbólico que vino a dar nombre a toda la celebración Eucarística en la primera generación.

Primer significado de este gesto: el Cuerpo “entregado roto” de Cristo

La fracción del pan puede tener, ante todo, un sentido de cara a la Pasión de Cristo. El pan que vamos a recibir es el Cuerpo de Cristo, entregado a la muerte, el Cuerpo roto hasta la última donación, en la Cruz. En el rito bizantino hay un texto que expresa claramente esta dirección: “se rompe y se divide el Cordero de Dios, el Hijo del Padre; es partido pero no se disminuye: es comido siempre, pero no se consume, sino que a los que participan de él, los santifica”.

Segundo significado: Signo de la unidad fraterna

El Misal Romano explica:

”por la fracción de un solo pan se manifiesta la unidad de los fieles” (IGMR 48)

“el gesto de la fracción del pan que era el que servía en los tiempos apostólicos para denominar la misma Eucaristía, manifestará mejor la fuerza y la importancia del signo de la unidad de todos en un solo pan y de la caridad, por el hecho de que un solo pan se distribuye entre hermanos” (IGMR 283).

LOS GOLPES DE PECHO

Gesto penitencial y de humildad. Es uno de los gestos más populares al menos en cuanto a expresividad.
Así describe Jesús al publicano (Lc 18, 9-14). El fariseo oraba de pie: “no soy como los demás”… “En cambio el publicano no se atrevía ni a alzar los ojos al cielo, sino que se golpeaba el pecho diciendo: Oh Dios, ten compasión de mí, que soy un pecador”.

Cuando para el acto penitencial al inicio de nuestra Eucaristía elegimos la fórmula “Yo confieso”, utilizamos también nosotros el mismo gesto cuando a las palabras “por mi culpa, por mi culpa, por mi gran culpa” nos golpeamos el pecho con la mano.

Y es también la actitud de la muchedumbre ante el gran acontecimiento de la muerte de Cristo: “y todos los que habían acudido a aquel espectáculo, al ver lo que pasaba, se volvieron golpeándose el pecho…” (Lc 23,48)

ARRODILLARSE

Estar de rodillas es una actitud de humildad. Expresa arrepentimiento y penitencia. Nos recuerda a Pedro cayendo de rodillas y exclamando: “Apártate de mí, Señor, que soy un pecador” (Lucas 5,8). Pero el cristiano se arrodilla ante Dios precisamente porque el es Dios, el único Señor del universo. Es un signo de Adoración que da a la oración un acento muy particular. (Haga la prueba de arrodillarse, inclinar la cabeza y juntar las manos en actitud de súplica…)

Este sentido de adoración tiene hacer la genuflexión cuando entramos en la iglesia o delante del sagrario (allí donde hay una lamparita encendida para señalar que está Jesús presente en la Eucaristía).

San Pablo se refiere a esta actitud en Efesios 3,14: “Doblo mis rodillas delante del Padre de quien procede toda paternidad” y el mismo Jesús “puesto de rodillas” oró durante su agonía en Getsemaní (Mt. 26,39).

PONERSE DE PIE

Es la postura más usada en la Misa. Al orar de pie los cristianos “significamos” nuestra dignidad de hijos de Dios. Como tenemos en nosotros el Espíritu que nos hace exclamar “Abba”, “nos atrevemos” a llamar a Dios “Padre” y estar de pie delante de él. Es una actitud de cariñosa confianza hacia Dios a quien vemos, sobre todo, como Padre.

Es una actitud que indica “prontitud”, estar disponible, preparado para la acción. Por tanto indica decisión y voluntad para seguir al Señor. Desde el comienzo fue la actitud general de los cristianos: orar de pie, con los brazos extendidos (o levantados) y mirando hacia el oriente (a la salida del sol).

Es también señal de alegría. Durante el primer milenio, los cristianos tuvieron prohibido arrodillarse en la liturgia de los domingos, pues -como sabemos- el día del Señor conmemora la Pascua, la Resurrección de Jesús.

Así como la muerte es “estar postrado”, la resurrección es un levantarse, un “volver a estar de pie”. Por eso esta postura manifiesta también nuestra fe en Jesús resucitado.

EL SACERDOTE SE LAVA LAS MANOS ANTES DE LA CONSAGRACIÓN

Lo hace como gesto de purificación. El sacerdote se lava las manos para pedirle a Dios que lo purifique de sus pecados.

LAS GOTAS DE AGUA EN EL VINO

Con este signo el sacerdote le pide a Dios que una nuestras vidas a la suya. AI momento de preparar sobre el Altar el pan y el vino “el Diácono u otro ministro, pasa al sacerdote la panera con el pan que se va a consagrar; vierte el vino y unas gotas de agua en el cáliz..” (Misal Romano Nº 133). El instante en que se echa el agua se acompaña con una oración que se dice en secreto: “El agua unida al vino sea signo de nuestra participación en la vida divina de quien ha querido compartir nuestra condición humana.

San Cipriano, a mediados del siglo II, escribió sobre este gesto litúrgico, lo siguiente:

“en el agua se entiende el pueblo y en el vino se manifiesta la Sangre de Cristo. Y cuando en el cáliz se mezcla agua con el vino, el pueblo se junta a Cristo, y el pueblo de los creyentes se une y junta a Aquel en el cual creyó. La cual unión y conjunción del agua y del vino de tal modo se mezcla en el cáliz del Señor que aquella mezcla no puede separarse entre sí. Por lo que nada podrá separar de Cristo a la Iglesia (…) Si uno sólo ofrece vino, la Sangre de Cristo empieza a estar sin nosotros, y si el agua está sola el pueblo empieza a estar sin Cristo. Más cuando uno y otro se mezclan y se unen entre sí con la unión que los fusiona, entonces se lleva a cabo el sacramento espiritual y celestial” (Carta Nº 63, 13).

Este material es cortesía de: Centro de Pastoral Litúrgica de Barcelonahttp://www.cpl.es
Extractos del Libro ” Gestos y Símbolos” del P. José Aldazabal.

CATOLICO LUCHADOR: testimonio grafico del padre Pio

CATOLICO LUCHADOR: testimonio grafico del padre Pio

testimonio grafico del padre Pio

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¿MERECE EL PAPA LA OBEDIENCIA Y RESPETO DEL CRISTIANO COMO SI FUESE EL MISMO JESÚS?

de Néstor Torres

Por Ricardo Rodríguez

Con motivo del próximo viaje del Santo Padre Benedicto XVI a México (2012), deseo hacer una reflexión acerca de una de las características que -según la Biblia- identifica al que dice ser seguidor de Cristo: “la obediencia, el respeto y el sometimiento a sus Pastores”.

“Timoteo, guarda el depósito. Evita las palabrerías profanas, y también las objeciones de la falsa ciencia;algunos que la profesaban se han apartado de la fe. La gracia sea con vosotros” I Timoteo 6, 20-21. Jesús encomendó a los Apóstoles la custodia de sus enseñanzas porque sabía que muchos las iban a malinterpretar. En este pasaje podemos ver que en tiempo de San Pablo, ya algunos se habían apartado de la Verdad. El “depósito” de la Verdad ha sido confiado solo a la Iglesia y nadie puede acceder a él por su propia inteligencia.

“Pondré al frente de ellas Pastores que las apacienten, y nunca más estarán medrosas ni asustadas” Jeremías 23, 4. La Voluntad de Dios es que tengamos Pastores al frente de la Iglesia, Jesús, al encomendarle a Pedro la misión de “apacentar sus ovejas” y al edificar su Iglesia sobre esa Piedra, lo designa como el Pastor a cargo de los Pastores.

Así como yo no puedo autoproclamarme presidente del universo porque no tengo autoridad para ello, nadie puede autoproclamarse Pastor de las ovejas de Dios. El Orden Sacerdotal solo es válido si se recibe por la imposición de manos de otros Pastores que tenían esa autoridad. Ver (Hech 6, 6; 1Tim 4, 4; 5, 22; 2Tim 1, 6)

“Os rogamos, hermanos, que reconozcáis a los que trabajan entre vosotros, y os presiden en el Señor, y os amonestan; y que los tengáis en mucha estima y amor por causa de su obra” 1 Tesalonicenses 5, 12–13. “Obedeced a vuestros dirigentes y someteos a ellos, pues velan sobre vuestras almas como quienes han de dar cuenta de ellas, para que lo hagan con alegría y no lamentándose, cosa que no os traería ventaja alguna” Hebreos 13, 17. “Quien a vosotros os escucha, a mí me escucha; y quien a vosotros os rechaza, a mí me rechaza; y quien me rechaza a mí, rechaza al que me ha enviado” Lucas 10, 16. “Que el discípulo haga partícipe en toda suerte de bienes al que le instruye en la Palabra” Gál 6, 6. No es invento de la Iglesia, es obligación del cristiano someterse a los Obispos y Sacerdotes, porque es Voluntad de Dios.

Cuando el Papa Benedicto XVI llega a cada ciudad, son millones de personas quienes salen a recibirlo, como si fuera el mismo Jesús, el es un Padre para nosotros, confiamos en que Jesús cumple sus promesas y como El dijo que ni las fuerzas del infierno prevalecerían sobre su Iglesia, de ser así, el Papa es quien tiene la misión de compartirnos la Verdad sin adulteraciones, como Pastor del rebaño que debe ser conducido en la Verdad.

Los Primeros Cristianos, también dejaron por escrito que así debíamos actuar las futuras generaciones. A partir del Nuevo Testamento y de la doctrina de los primeros Cristianos, la obediencia y el respeto a los Obispos y Sacerdotes, ha sido una de las formas de reconocer a los verdaderos seguidores de Cristo:

“Todos tenemos que seguir la dirección del obispo, como Jesús Cristo siguió las del Padre;obedezcan al presbítero como si obedecieran a los Apóstoles; muéstrenle reverencia a los diáconos como se lo mostrarían a los Mandamientos de Dios. Acepten que la celebración de la Eucaristía sea considerada válida cuando es celebrada por el obispo o alguien a quien él se lo ha encargado. Donde el Obispo haga presencia, que la gente también comparezca, igual como donde esté Jesucristo, igualmente estará la Iglesia Católica.

San Ignacio de Antioquia, Carta a los de Esmirna, Año 107 d. C. San Ignacio fue consagrado Obispo por los mismos Apóstoles y es el primero en llamar “Católica” a la Iglesia de Cristo.

“Tomemos nota que la tradición, enseñanzas, y fe de la Iglesia Católica que desde el principio el Señor proporcionó, fue predicada por los Apóstoles, y preservada por los Padres. Este fue el fundamento de la Iglesia; y si alguien se aparta de esto, éste no es, ni debe ser llamado Cristiano.”

San Atanasio, Carta a Serapión de Thmuis, Año 359 d. C.

“Donde está Pedro, ahí encontramos a la Iglesia.”

San Ambrosio de Milán, En Doce Salmos Año 381 d. C.

Los que dicen que la palabra “Papa” no es Bíblica, bien pueden respetarlo, obedecerlo y someterse a el, porque Benedicto XVI es el Obispo de Roma.

Hoy es el turno de los Cristianos de México mostrarle su incondicional fidelidad al Papa, el resto del mundo estamos unidos y muy contentos por Ustedes. Aquellos que odian la figura del Papa, incluyendo a los católicos que hablan mal de el, prepárense para seguir viendo a la Iglesia unida a su Pastor, en la unidad que Jesús pidió.

la verdad y la mentira

Fuente: http://www.tengoseddeti.org/

Hace algunas semanas que hay un cartelito circulando por Facebook donde se presenta el supuesto contraste entre Jesús y el Papa… claro, se trata de una serie de calumnias y medias verdades en contra de la Iglesia Católica que no representan la realidad ni de Jesús ni del Papa…

Por un lado, los hermanos de las distintas denominaciones cristianas son fácilmente influenciados por este tipo de propaganda y la repiten sin cuestionarlas y sin medir las consecuencias del daño que le hacen a otros… por otra parte, la mayoría de los católicos desconocen muchos aspectos de su fe y no saben cómo responder a estos ataques…

En este artículo pretendo hacer un pequeño análisis de cada uno de los puntos, señalando los errores de contexto y aclarando la Verdad sobre las personas de ambos, Jesucristo y el Papa (Iglesia)…

Primer argumento: Jesús tenía una corona de espinas, pero el Papa lleva una tiara de oro

Jesús usó una corona de espinas, se la pusieron sus verdugos para hacer mofa de Él durante su Pasión… sin embargo, cuando Jesús estaba en Betania, en casa de Simón el leproso, vino una mujer con un frasco de alabastro lleno de perfume puro de nardo… dice la Palabra que era un perfume “de mucho precio”… quebró el frasco y lo derramó sobre su cabeza… los discípulos se indignaron por el despilfarro, alegando que ese dinero se pudo haber dado a los pobres… pero Jesús les amonestó por su crítica… ambos gestos, el de los verdugos y el de la mujer, simbolizan la realeza de Jesús: los primeros coronaron su cabeza con dolor y la segunda, con amor…

Este argumento, al igual que otros dos puntos subsiguientes, busca hacer un contraste entre la pobreza de Jesús y la supuesta riqueza del Papa… y aunque seguiremos hablando sobre ese tema más adelante, quisiera que ahora fijáramos nuestra atención en la forma cómo se le debe dar culto a Dios…

Todas las religiones reconocen la necesidad de dar a Dios un culto digno de su gloria y majestad… el pueblo judío, al que pertenecía Jesús y de donde nace el cristianismo, no es la excepción a esto… por eso vemos como el pueblo de Israel separaba lo mejor para el uso del Templo… de ahí, también, la descripción que el Antiguo Testamento hace sobre las vestimentas sagradas de los sacerdotes: “tomarán para ello oro, púrpura violeta y escarlata, carmesí y lino fino”… es a este tratar a Dios con la dignidad que se merece, a lo que Jesús se refiere en el pasaje de la mujer y el perfume… ella separó para él lo mejor que podía ofrecerle…

Para Dios sus sacerdotes son sagrados, sería provechoso, también, estudiar las instrucciones que Él le da a Moisés en el capítulo 39 del libro de Éxodo… y el pasaje de Levítico donde dice: “Colocó la tiara sobre su cabeza, y puso en su parte delantera la lámina de oro, la diadema santa, como Yahvé había mandado a Moisés”…

La función del Papa, al igual que los obispos y presbíteros, es una sacerdotal… representan a Cristo Sacerdote ante la asamblea reunida en torno al altar… y como tales, deben reflejar toda la dignidad y gloria de Jesús ante su Iglesia…

Como dato aclaratorio, la tiara es una pieza de museo, ni el Papa Benedicto XVI ni sus dos predecesores inmediatos han llevado nunca una tiara de oro sobre sus cabezas… lo que utilizan es una mitra de tela acartonada…

Segundo argumento: Jesús lavó los pies a sus discípulos, pero el Papa se los hace besar de los reyes

Jesús lavó los pies a sus apóstoles durante la Última Cena como un ejemplo de humildad que ellos debían imitar: “el Hijo del hombre no ha venido a ser servido, sino a servir”… pero también recibió los respetos que le prestó la pecadora pública en casa de Simón, el fariseo… esta mujer lavó sus pies con sus lágrimas y los secó con sus cabellos, los besó y los ungió con perfume… Jesús recibió la muestra de cariño de parte de la mujer, la alabó delante del fariseo y le amonestó a él por no haberle recibido de la misma forma…

El Papa recibe el saludo protocolar de parte de los distintos dignatarios con un beso en el anillo que lleva en la mano, no en los pies… este anillo representa la sucesión de Pedro como Obispo de Roma y la autoridad conferida por Cristo a su Iglesia… así que el saludo no es a la persona del Papa, sino a Cristo representado en él…

Conviene resaltar que el Papa Juan Pablo II tenía la costumbre de besar el suelo cada vez que llegaba a un país, esto como una muestra de cariño y solidaridad con todos los que allí vivían… también es importante resaltar que tanto Juan Pablo II como Benedicto XVI han pedido perdón públicamente por los pecados de la Iglesia en más de una ocasión… estos son los gestos de humildad que Jesús pedía a sus apóstoles cuando lavó sus pies en la noche de Pascua…

Tercer argumento: Jesús pagaba los tributos, pero el Papa los cobra

Jesús dijo “dad al César lo que es del César y a Dios lo que es de Dios”… de esta manera invitaba a cumplir con la obligación que cada quién tiene con Dios y con la sociedad… también conviene recordar que cuando Jesús se encontraba en el Templo con sus apóstoles, sentado frente al arca del tesoro, vio a una viuda pobre que echó dos monedas en el arca… esas monedas iban destinadas al mantenimiento del Templo de Jerusalén… Jesús elogió el gesto de la viuda diciendo que había dado más que nadie, pues ella había dado como ofrenda todo lo que tenía para vivir…

El Papa… o más bien, la Iglesia, no tiene institucionalizado el diezmo, sino que cada cuál contribuye voluntariamente con lo que puede y quiere… tampoco “cobra” por las misas o celebraciones, sino que se pide un donativo para cubrir los gastos de la celebración… la realidad es que en muchos lugares las ofrendas de los fieles apenas son suficientes para mantener la Iglesia local…

Cuarto argumento: Jesús amaba a los niños, pero el Papa protege a quien los viola

Jesús ama a todos: niños y viejos, hombres y mujeres, blancos y negros, justos y pecadores, católicos y evangélicos… inclusive, ama hasta aquel que ha cometido el grave pecado de violar a un niño… como dice el refrán: “Dios aborrece el pecado pero ama al pecador”…

El contraste que se presenta incluye dos falsas premisas: (1) el Papa no protege a ningún pecador ni aprueba ningún tipo de pecado, incluyendo la violación de niños; (2) el problema de la pedofilia no es un problema exclusivo de la Iglesia Católica, sino un problema social… el hecho que la campaña mediática en contra de la Iglesia diga algo no significa que eso sea cierto…

Veamos, hay padres que han violado a sus hijos, maestros que han violado a sus estudiantes, pastores que han violado a sus feligreses, médicos que han violado a sus pacientes, etc… pero estos casos los consideramos como casos aislados y particulares: la persona en sí, no el maestro o el pastor o el médico… sin embargo, si un sacerdote viola a un niño, el pecado es de toda la Iglesia, en especial del Papa… aclaro, toda violación es una aberración y el delito debería ser castigado por la justicia… pero el pecador, al igual que la víctima, es merecedor de la misericordia de Dios…

Las estadísticas dicen que la incidencia de pedofilia dentro de la Iglesia no es mayor a la media en la sociedad porque no es un problema eclesial, sino de la falta de moral en nuestro medioambiente… eso es algo que nos afecta a todos y nos toca remediarlo a todos por igual… tanto Benedicto XVI como Juan Pablo II han hecho su parte pidiendo perdón en reiteradas ocasiones a las víctimas… e implementaron medidas para evitar que esto vuelva a suceder en el futuro…

Quinto argumento: Jesús era pobre, pero el Papa amasa fortunas

Jesús dijo que el Hijo del hombre no tenía donde recostar la cabeza… alabó a los pobres de espíritu… e invitó al joven rico a venderlo todo y seguirle… pero también recibió a Nicodemo… comió en casa del fariseo… y se hospedó en casa de Zaqueo… tenía buena amistad con José de Arimatea, un hombre rico dueño del sepulcro donde fue enterrado su cuerpo… y sus mejores amigos eran una familia acaudalada de Betania (Lázaro, Marta y María), en casa de quien se quedaba a menudo… Jesús compartía y se relacionaba con ricos y pobres, aceptando la generosidad de todos…

Las supuestas riquezas de la Iglesia no pertenecen al Papa, sino que son patrimonio de la humanidad… y mayormente se componen de los templos y las obras de arte, donadas a la Iglesia y exhibidas en el Museo del Vaticano para disfrute de todos… lo que no se dice es que la Iglesia Católica es la entidad caritativa más grande del mundo y que sus iniciativas, tanto parroquiales como diocesanas y de la Santa Sede, hacen más por los pobres y necesitados del mundo que ninguna otra entidad privada o iglesia…

Sexto argumento: Jesús se apoyaba sobre un bastón de palo, pero el Papa sobre un báculo de oro

Jesús fue carpintero, como José… en su predicación utilizaba imágenes comunes al pueblo para que éste pudieran entender mejor el anuncio del Reino… de ahí que hablara de la levadura, del banquete de bodas, de los viñadores, del trigo y la cizaña… y en especial, que utilizará la imagen del pastor, identificándose a sí mismo con el Rey David, que sí había pastoreado el rebaño de su padre… pero Jesús nunca pastoreó un rebaño de ovejas… por tanto, aunque es posible que alguna vez usara un bastón o un cayado para ayudarse a caminar, el báculo que solemos identificar con Él es un símbolo que se utiliza para identificarlo como el Buen Pastor que da la vida por su ovejas…

Este argumento es una repetición de los dos puntos anteriores donde se contrapone la pobreza de Jesús contra la supuesta riqueza del Papa (la tiara de oro, el amasar fortunas, el báculo de oro)… ya explicamos antes que la “pobreza” que Jesús busca es la pobreza de espíritu, la de aquel que reconoce que todo lo que tiene, mucho o poco, le pertenece completamente a Dios… también explicamos que Jesús no se limitaba a andar entre los pobres, sino que su grupo de amigos abarcaba también gente acaudalada, instruida y poderosa… y que recibía con humildad las muestras de cariño y hospitalidad de los unos y los otros…

También explicamos que las supuestas riquezas de la Iglesia no pertenecen al Papa, sino que él es el administrador de esos bienes de la misma forma que un pastor o ministro evangélico es el administrador de los bienes de su iglesia… o que el presidente de una compañía multinacional es el administrador de los útiles de la empresa para la cual labora… ni el báculo ni la mitra le pertenecen al Papa, sino que son parte de la vestimenta que debe usar de acuerdo a su posición dentro de la Iglesia Universal… y que más que amasar fortunas, la Iglesia se esmera por ayudar a pobres y necesitados en todo el mundo…

Séptimo argumento: Jesús predicó la paz, pero el Papa bendice a dictadores y la guerra

Jesús no predicó la paz, Jesús predicó el amor: amor a Dios y amor al prójimo… la paz es fruto del amor, pues cuando se ama se busca el bien común de todos… lo interesante es que mensajes como este cartelito, y otros mensajes de odio en contra de la Iglesia Católica, no reflejan ni el mensaje de amor de Jesús ni buscan el fruto de la paz…

Jesús acogía a todos por igual, de hecho, una de las acusaciones que los fariseos hacían en su contra es que compartía con prostitutas y publicanos… a lo que Él respondió que eran los enfermos, no los sanos, quienes tenían necesidad de médico… de igual manera, la Iglesia Católica acoge a todos… no aprueba los pecados de las gentes, pero acoge con misericordia a todos los pecadores…

Octavo argumento: Jesús viajaba en burro, pero el Papa viaja en el papamóvil blindado

La realidad es que Jesús viajaba mayormente a pie, que era el modo de transportación corriente de su época… también viajaba en barca, como vemos en varios pasajes evangélicos… y hay un pasaje donde Jesús monta en un burro para hacer su entrada triunfal en Jerusalén antes de la Pasión… esta no es una entrada cualquiera a un pueblo, sino que se trata del cumplimiento de la profecía de Zacarías sobre el Rey que regresa humilde y victorioso a su pueblo…

El evangelio narra una ocasión que la multitud era tanta que Jesús optó por subirse a la barca de Pedro para predicar desde ahí… este sería el equivalente al uso que el Papa le da al papamóvil: un vehículo para transportarle en sus apariciones públicas donde muchas personas se congregan para saludarle… de la misma forma que muchos hermanos evangélicos se aglutinan a los lados de su templo cuando un predicador reconocido les visita, todos quieren saludarle y presentarle su agradecimiento por la visita…

El papamóvil no siempre tuvo cristales blindados, estos se añadieron luego del atentado que sufrió Juan Pablo II en 1981… esta es una forma de garantizar la seguridad del Papa, de la misma forma que los evangelios narran las ocasiones en las que Jesús se escabullía de entre la multitud cuando le buscaban para matarle…

Quisiera aprovechar, ya que mencioné a Juan Pablo II, para recordar que según avanzaba su enfermedad él hacía sus presentaciones utilizando un andador y, luego, una silla de ruedas… esto serían el equivalente a la entrada de Jesús en Jerusalén… el pastor que camina a su muerte con dignidad, desgastándose hasta el último instante por llevar la Buena Nueva a sus hermanos cristianos de todo el mundo…

La hora de la verdad

A veces enfocamos las cosas desde ideologías que sustituyen la razón por la voluntad de poder
Autor: Pablo Cabellos Llorente | Fuente: Catholic.net

No me refiero a la suerte taurina de entrar a matar, aunque todos podamos ser empitonados. Hablo de este momento del mundo con todos sus contrastes, grandezas y miserias. Vivimos en la aldea global, pero sigue siendo aldea, algo pequeño o empequeñecido por egoísmos personales o de tribu. Estamos en la era de la solidaridad, pero también de un feroz individualismo. Amamos la libertad quizás como nunca ha sido amada, pero anda empobrecida por falta de reflexión, de horizontes, de búsqueda seria de la verdad y el bien. Es tiempo de libertad religiosa, pero se mata por la causa de un dios que no es Dios, o se la persigue solapadamente, relegándola a las conciencias.
He llegado hasta aquí, para escribir que lo políticamente correcto está matando la sinceridad, la veracidad, la ética, la libertad. Mientras buena parte del mundo prescinde de Dios, se han creado otros dioses sustitutivos porque el hombre necesita algo para orientarse, aunque sea en falso. Me atrevo a poner ejemplos: no hay libertad -hasta puede ser delictivo- para disentir de la concepción de matrimonio que se introdujo en nuestro país para englobar las uniones homosexuales, que no se equipararon al matrimonio natural, sino que se desvirtuó éste para que todos cupieran por igual. Tengo entendido que sólo tres países en todo el universo contamos con tal avance.
Se dice que modificar la ley del Aborto es saltar treinta años atrás, pero siempre se me ha ocurrido que, puestos a brincar, podríamos hablar de miles de años atrás o adelante. No sé si se aborta más con la ley actual que con la anterior, pero hay que decir, claramente que lo peor no es el aborto de menores sin permiso paterno, sino la transformación de un delito -despenalizado en ciertos supuestos- en un derecho de la mujer.
Nadie entra al despropósito de la ley de género, que nos convierte de mujeres a hombres y viceversa con un sencillo trámite. Y sólo porque algunos se han empeñado en que los genitales no determinan lo que uno es, sino los roles atribuidos a uno u otro sexo. De hecho, se arma la parda porque una ministra osa utilizar la expresión violencia doméstica en lugar de hablar de violencia de género, que es lo moderno. ¿No es una falta de libertad elemental, una coacción por lo políticamente correcto? Pero, muy posiblemente, nadie cambiará esa ley, por idéntica sinrazón.
Y aquí quería llegar porque el hecho es que no hay más verdad admisible que la impuesta por ese pensamiento, detrás del que hay auténtica trilita: relativismo, es decir incapacidad para la verdad aunque luego todo el mundo tenga la suya; pensamiento débil, que viene a ser lo mismo; laicismo entendido como la expulsión de Dios de nuestras vidas, al menos externamente. ¿No se puede entender que si yo creo en Dios, necesariamente influirá en un modo de vivir -también exterior- que, por supuesto, no impongo, pero que tendría al menos el mismo derecho de difusión que la religión oficial del laicismo? Pero no es así. Y muchos cristianos, que han permitido la imposición de modelos laicistas, se han tragado la píldora de que ellos no pueden cargar a nadie con un modelo de vida. Algo que no harán, pero que tendrán derecho a pregonar por todos los medios legales. Sin sectarismo alguno, es hora de que muchos salgan de las catacumbas y vivan gozosamente su fe.
Algunos entendemos que las costumbres creadas son, en buena parte, fruto de la sociedad que tenemos, pero no podemos olvidar el valor pedagógico -o su contrario- de la ley, que tiende a confundirse con la ética, cuando ésta se halla en la esencia de las personas y cosas. No es la guinda del pastel para evitar la corrupción que aún llamamos así. La falta de ética -en todos los campos- desnaturaliza personas, pensamiento, quehaceres y cosas. Pero se ha ido diseñando una sociedad y un hombre abstractos -a la medida del pensamiento de algunos-, para obligar después, con rigidez extrema, a que el hombre real se acomode al diseño teórico, diseño que suele coincidir con lo más fácil o placentero. Así, picamos más simplemente, pero no seremos felices. Es parte de la trilita.
Todo esto se nota en la crisis económica que padecemos, fruto brutal de la codicia y la mentira, bien propiciadas por la elaboración inconsciente de un hombre peor que produce frutos peores. Y eso es violencia y raíz de toda violencia. Como ha escrito Ricardo Yepes, la violencia es ruptura del orden, entendido, no como sometimiento a una regla y autoridad extrínsecas que constriñen, sino como la relación que guardan las partes respecto a la unidad del todo. La violencia es el fruto y el imperio de la irracionalidad.
A estas alturas, alguno ya habrá pensado que todo esto es facha. Así despachamos las cuestiones que no deseamos pensar y que enfocamos sectariamente, desde ideologías que sustituyen la razón por la voluntad de poder. Y en esas estamos. Por eso es la hora de la verdad, aunque -como decía una canción italiana- la verdad nos duela.

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