Archivos diarios: 28 abril, 2011

Venerable Juan Pablo II

Karol Józef Wojtyla, conocido como Juan Pablo II desde su elección al papado en octubre de 1978, nació en Wadowice, una pequeña ciudad a 50 kms. de Cracovia (Polonia), el 18 de mayo de 1920. Era el segundo de los dos hijos de Karol Wojtyla y Emilia Kaczorowska. Su madre falleció en 1929. Su hermano mayor Edmund (médico) murió en 1932 y su padre (suboficial del ejército) en 1941.
A los 9 años hizo la Primera Comunión, y a los 18 recibió la Confirmación. Terminados los estudios de enseñanza media en la escuela Marcin Wadowita de Wadowice, se matriculó en 1938 en la Universidad Jagellónica de Cracovia y en una escuela de teatro.

Cuando las fuerzas de ocupación nazi cerraron la Universidad, en 1939, el joven Karol tuvo que trabajar en una cantera y luego en una fábrica química (Solvay), para ganarse la vida y evitar la deportación a Alemania.

A partir de 1942, al sentir la vocación al sacerdocio, siguió las clases de formación del seminario clandestino de Cracovia, dirigido por el Arzobispo de Cracovia, Cardenal Adam Stefan Sapieha. Al mismo tiempo, fue uno de los promotores del “Teatro Rapsódico”, también clandestino.

Tras la segunda guerra mundial, continuó sus estudios en el seminario mayor de Cracovia, nuevamente abierto, y en la Facultad de Teología de la Universidad Jagellónica, hasta su ordenación sacerdotal en Cracovia el 1 de noviembre de 1946.

Seguidamente, fue enviado por el Cardenal Sapieha a Roma, donde, bajo la dirección del dominico francés Garrigou-Lagrange, se doctoró en1948 en teología, con una tesis sobre el tema de la fe en las obras de San Juan de la Cruz. En aquel período aprovechó sus vacaciones para ejercer el ministerio pastoral entre los emigrantes polacos de Francia, Bélgica y Holanda.

En 1948 volvió a Polonia, y fue vicario en diversas parroquias de Cracovia y capellán de los universitarios hasta 1951, cuando reanudó sus estudios filosóficos y teológicos. En 1953 presentó en la Universidad Católica de Lublin una tesis titulada “Valoración de la posibilidad de fundar una ética católica sobre la base del sistema ético de Max Scheler”. Después pasó a ser profesor de Teología Moral y Etica Social en el seminario mayor de Cracovia y en la facultad de Teología de Lublin.

El 4 de julio de 1958 fue nombrado por Pío XII Obispo Auxiliar de Cracovia. Recibió la ordenación episcopal el 28 de septiembre de 1958 en la catedral del Wawel (Cracovia), de manos del Arzobispo Eugeniusz Baziak.

El 13 de enero de 1964 fue nombrado Arzobispo de Cracovia por Pablo VI, quien le hizo cardenal el 26 de junio de 1967.

Además de participar en el Concilio Vaticano II (1962-65), con una contribución importante en la elaboración de la constitución Gaudium et spes, el Cardenal Wojtyla tomó parte en todas las asambleas del Sínodo de los Obispos.

Desde el comienzo de su pontificado, el 16 de octubre de 1978, el Papa Juan Pablo II realizó 104 viajes pastorales fuera de Italia, y 146 por el interior de este país. Además, como Obispo de Roma ha visitado 317 de las 333 parroquias romanas.

El 13 de Mayo de 1.981, Juan Pablo II sufrió un atentado. El turco Alí Agça le disparó en la propia Plaza de San Pedro. Sin embargo, pudo sobrevivir y recuperarse tras pasar un tiempo en el hospital. El proyectil con el que resultó herido, fue engarzado en la corona de la imagen de Ntra. Sra. de Fátima, que preside el Santuario de Cova de Iría. El propio Papa entregó la bala a Mons. Alberto Cosme, obispo de Leiría.

Entre sus documentos principales se incluyen: 14 Encíclicas, 15 Exhortaciones apostólicas, 11 Constituciones apostólicas y 45 Cartas apostólicas. El Papa también ha publicado cinco libros: “Cruzando el umbral de la esperanza” (octubre de 1994); “Don y misterio: en el quincuagésimo aniversario de mi ordenación sacerdotal” (noviembre de 1996); “Tríptico romano – Meditaciones”, libro de poesías (Marzo de 2003); “¡Levantaos! ¡Vamos!” (mayo de 2004) y “Memoria y identidad” (2005).

Juan Pablo II ha presidido 147 ceremonias de beatificación -en las que ha proclamado 1338 beatos- y 51 canonizaciones, con un total de 482 santos. Ha celebrado 9 consistorios, durante los cuales ha creado 231 (+ 1 in pectore) Cardenales. También ha presidido 6 asambleas plenarias del Colegio Cardenalicio.

Desde 1978 hasta 2005, el Santo Padre ha presidido 15 Asambleas del Sínodo de los Obispos: 6 ordinarias (1980, 1983, 1987, 1990, 1994, 2001), 1 general extraordinaria (1985), y 8 especiales (1980, 1991, 1994, 1995, 1997, 1998 [2] y 1999).

Ningún otro Papa se ha encontrado con tantas personas como Juan Pablo II: en cifras, más de 17.600.100 peregrinos han participado en las más de 1160 Audiencias Generales que se celebran los miércoles. Ese número no incluye las otras audiencias especiales y las ceremonias religiosas [más de 8 millones de peregrinos durante el Gran Jubileo del año 2000] y los millones de fieles que el Papa ha encontrado durante las visitas pastorales efectuadas en Italia y en el resto del mundo. Hay que recordar también las numerosas personalidades de gobierno con las que se ha entrevistado durante las 38 visitas oficiales y las 738 audiencias o encuentros con jefes de Estado y 246 audiencias y encuentros con Primeros Ministros.

El 2 de Abril de 2.005, a las 21:37 h., falleció en la Ciudad del Vaticano. mientras concluía el sábado, y ya habíamos entrado en la octava de Pascua y domingo de la Misericordia Divina. Desde aquella noche hasta el 8 de abril, día en que se celebraron las exequias del difunto pontífice, más de tres millones de peregrinos rindieron homenaje a Juan Pablo II, haciendo incluso 24 horas de cola para poder acceder a la basílica de San Pedro.

Un Magnificat escrito por Juan Pablo II

Adora, alma mía, la gloria de tu Señor,
el Padre de la gran Poesía, tan lleno de bondad.
Él fortificó mi juventud con ritmo admirado,
mi canto, en yunque de roble, ha forjado.
Resuena, alma mía, con la gloria de tu Señor,
Hacedor del Saber angelical, benévolo Hacedor.
Apuro hasta los bordes la copa de vino, con gratitud,
en Tu fiesta celestial –cual un siervo orante–,
porque embelesaste extrañamente mi juventud,
porque de un tronco de tilo tallaste una forma rozagante.
¡Tú eres el Maravilloso, el Escultor de santos tallados!
– Por mi camino hay muchos abedules y robles numerosos.
– Soy como un surco soleado, un campo sembrado,
como una arista joven y brusca de los Tatras rocosos.
Bendigo Tu sementera, en Oriente y en Occidente,
¡siembra, Labrador, tu tierra, con generosidad!
Que, por la nostalgia y la vida, la juventud incipiente
se vuelva un fecundo trigal, una luminosa ciudad.
Que te adore la felicidad, el misterio grandioso,
me hinchaste tanto el pecho con la voz cantante,
permitiste en el azul hundir mi pobre rostro
y mandaste a mis cuerdas melodías incesantes.
Porque en esta melodía, como Cristo has aparecido.
Mira delante –Eslavo– las luces sanjuaneras…
El santo roble no perdió las hojas, tu rey sigue vivo,
porque es amo de su pueblo y sacerdote, y así era.
Adora al Señor, alma mía, por la corazonada sigilosa,
por la primavera que entona los sentimientos góticos,
por la juventud ardiente, la copa de alegrías gozosas,
por el otoño similar a rastrojos y brezos melancólicos.
¡Adóralo por la poesía; por la alegría y el dolor!
La alegría de dominar el azul y el oro, la eterna morada,
porque en palabras se encarne el gozo, el gran ardor,
porque recoges esta madurez, esta cosecha segada.
El dolor es la tristeza vespertina de expresiones inefables,
cuando con el éxtasis ondeante nos abraza la Belleza,
Dios se inclina hacia el arpa –mas el rayo se quiebra
en la vertiente rocosa–, las palabras no tienen fuerza.
Faltan las palabras. Soy como un Ángel caído,
una figura en un pedregal, en un pedestal de mármol;
Tú le insuflaste nostalgia a la figura y brazos esculpidos,
por eso se alza, desea. De estos ángeles soy.
Y aún Te adoraré, porque en Ti está la hospitalidad,
premio por cada canto, el día de la idea santa
y la alegría –vuelta canto del himno a la maternidad,
y la palabra silenciosa de fidelidad–. ¡Elí más cabal!
Sé bendito, Padre, por la tristeza del ángel,
por la lucha del canto contra la mentira, combate inspirado del alma
y aniquila en nosotros toda la mezquindad de la palabra,
quebrántala, y la forma, como a un hombre mentecato que se jacta.
Ando por tus caminos –yo, el trovador eslavo–.
En solsticios toco música a muchachas y peones,
pero el canto de mi oración, con tonos modulados,
lo arrojo a Ti Único, a Ti en el trono de roble.
¡Sea bendito el cantar entre los cantares!
¡De mi alma y de la luz, benditos sean los sembrados!
¡Adora, alma mía, a Él, quien cubrió con creces
mi espalda con el terciopelo y el raso de los potentados!
Bendito tallador de santos, eslavo y profeta,
–apiádate de mí– soy recaudador de impuestos inspirado.
Adóralo, alma mía, con canto, cercana es la meta,
para que el himno quede sonoro y consumado.
Y que el himno sea: ¡Poesía! ¡Poesía!
La semilla añora como el alma que sufre brechas,
mis caminos sean sombreados de robles y acacias,
para que agraden a Dios las juveniles cosechas.
¡Libro Eslavo de Añoranzas! Al final sigue resonante,
como de coros de Resurrección, la primaveral música,
con el canto santo y virgen, con la poesía prosternante
y con el himno de humanidad, el Divino Magníficat.