Archivos Mensuales: agosto 2010

Meditacion basada en Juan: 11, 45 – 56.

” PARA REUNIR A LOS HIJOS DE DIOS DISPERSOS ”

El Profeta Isaias presenta al inocente Siervo de Dios y dice que ” los hombres lo despreciaran y lo rechazaran ” (Is:53,3), profecia que se cumplio a la perfeccion en la persona de Cristo Jesus. San Juan en su Evangelio explica que este rechazo venia de ”los Judios”. El entendimiento erroneo de esta afirmacion ha contribuido en siglos, resentimientos y persecucion contra el pueblo judio. El evangelista, cuando decia ”los judios”, se referia al grupo de los fariseos, los jefes de los sacerdotes y los miembros del Consejo Supremo que en aquella epoca rechazaron a Cristo y conspiraron para darle muerte (Jn.7,32.45-48) y como leemos en el Evangelio de hoy, hubo muchos judios que vieron los milagros de Cristo y creyeron en El. (Jn.11,45)

¡ Que facil es acusar a estos ”malos hombres” del siglo I y condenarlos como culpables !

Pero si pensamos y aunque nos sea dificil reconocerlo:

– ¿ Acaso no hemos rechazado TODOS a Jesus con nuestra desobediencia y rebeldia ?
– ¿ No es esta la razon principal de la Cruz ?

Claro que si, porque siendo pecadores eramos ”enemigos” de Dios (Rom.5,10) y de todas maneras, Cristo vino a derramar su sangre por nosotros.

En realidad no hay hombres, mujeres, buenos y malos, sino toda una Humanidad pecadora, a la que Dios Ama apasionadamente y que ha sido redimida, sin merecerlo, por el Unigenito Hijo del Padre.

¡ Esta es la mejor noticia de la historia !

– ¿ No es asombroso y reconfortante saber que por mucha arrogancia y desobediencia que aun tengamos en el corazon frente a Jesus, El siempre nos Ama y nunca se lamenta de haberse sacrificado por nosotros ?

– ¿ No es extremadamente alentador saber que Cristo sigue intercediendo por sus fieles y derramando Gracia sobre Gracia para librarnos de todo mal ?

Ahora que estamos a punto de comenzar la Semana Santa, hagamos nuestro examen de conciencia y preguntemonos:

– ¿ Tengo la tendencia a condenar a ciertas personas o grupos de personas por considerarlos malos o enemigos de Dios y pensar que jamas cambiaran ?

Mas bien, pidamosle al Señor que nos ayude a reconocer su Amor y su Misericordia, porque El murio por TODOS y a TODOS nos ofrece una nueva Esperanza hasta el ultimo minuto de nuestra vida.

Bendigamos y no maldigamos:
Intercedamos y no condenemos.

TODOS formamos una sola Familia en Cristo y mientras mas nos amemos los unos a los otros, mas GRANDE sera el TRIUNFO del Evangelio en el corazon de cada uno. Asi sea.

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Desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada” (Lc 1, 48)

Comienzos del tercer siglo del d.C

“Desde ahora todas las generaciones me llamarán bienaventurada” (Lc 1, 48)
Fuente: http://www.fluvium.org/textos/lectura/lectura1289.htm

Como han puesto en evidencia los estudios mariológicos recientes, la Virgen María ha sido honrada y venerada como Madre de Dios y Madre nuestra desde los albores del cristianismo.

En los tres primeros siglos la veneración a María está incluida fundamentalmente dentro del culto a su Hijo. Un Padre de la Iglesia resume el sentir de este primigenio culto mariano refiriéndose a María con estas palabras: «Los profetas te anunciaron y los apóstoles te celebraron con las más altas alabanzas».

De estos primeros siglos sólo pueden recogerse testimonios indirectos del culto mariano. Entre ellos se encuentran algunos restos arqueológicos en las catacumbas, que demuestran el culto y la veneración, que los primeros cristianos tuvieron por María.

Tal es el caso de las pinturas marianas de las catacumbas de Priscila: en una de ellas se muestra a la Virgen nimbada con el Niño al pecho y un profeta (quizá Isaías) a un lado; las otras dos representan la Anunciación y la Epifanía. Todas ellas son de finales del siglo II. En las catacumbas de San Pedro y San Marceliano se admira también una pintura del siglo III/IV que representa a María en medio de S. Pedro y S. Pablo, con las manos extendidas y orando.

Una magnífica muestra del culto mariano es la oración “Sub tuum praesidium” (Bajo tu amparo nos acogemos) que se remonta al siglo III-IV, en la que se acude a la intercesión a María.

Los Padres del siglo IV alaban de muchas y diversas maneras a la Madre de Dios. San Epifanio, combatiendo el error de una secta de Arabia que tributaba culto de latría a María, después de rechazar tal culto, escribe: «¡Sea honrada María! !Sea adorado el Señor!».

La misma distinción se aprecia en San Ambrosio quien tras alabar a la « Madre de todas las vírgenes» es claro y rotundo, a la vez, cuando dice que «María es templo de Dios y no es el Dios del templo» , para poner en su justa medida el culto mariano, distinguiéndolo del profesado a Dios.

Hay constancia de que en tiempo del papa San Silvestre, en los Foros, donde se había levantado anteriormente un templo a Vesta, se construyó uno cuya advocación era Santa María de la Antigua. Igualmente el obispo Alejandro de Alejandría consagró una Iglesia en honor de la Madre de Dios. Se sabe, además, que en la iglesia de la Natividad en Palestina, que se remonta a la época de Constantino, junto al culto al Señor, se honraba a María recordando la milagrosa concepción de Cristo.

En la liturgia eucarística hay datos fidedignos mostrando que la mención venerativa de María en la plegaria eucarística se remonta al año 225 y que en las fiestas del Señor -Encarnación, Natividad, Epifanía, etc.- se honraba también a su Madre. Suele señalarse que hacia el año 380 se instituyó la primera festividad mariana, denominada indistintamente «Memoria de la Madre de Dios», «Fiesta de la Santísima Virgen», o «Fiesta de la gloriosa Madre».

El testimonio de los padres de la Iglesia

El primer Padre de la Iglesia que escribe sobre María es San Ignacio de Antioquía (+ c. 110), quien contra los docetas, defiende la realidad humana de Cristo al afirmar que pertenece a la estirpe de David, por nacer verdaderamente de María Virgen. Fue concebido y engendrado por Santa María; esta concepción fue virginal, y esta virginidad pertenece a uno de esos misterios ocultos en el silencio de Dios.

En San Justino (+ c. 167) la reflexión mariana aparece remitida a Gen 3, 15 y ligada al paralelismo antitético de Eva-María. En el Diálogo con Trifón, Justino insiste en la verdad de la naturaleza humana de Cristo y, en consecuencia, en la realidad de la maternidad de Santa María sobre Jesús y, al igual que San Ignacio de Antioquía, recalca la verdad de la concepción virginal, e incorpora el paralelismo Eva-María a su argumentación teológica. Se trata de un paralelismo que servirá de hilo conductor a la más rica y constante teología mariana de los Padres.

San Ireneo de Lyon (+ c. 202), en un ambiente polémico contra los gnósticos y docetas, insiste en la realidad corporal de Cristo, y en la verdad de su generación en las entrañas de María. Hace, además, de la maternidad divina una de las bases de su cristología: es la naturaleza humana asumida por el Hijo de Dios en el seno de María la que hace posible que la muerte redentora de Jesús alcance a todo el género humano. Destaca también el papel maternal de Santa María en su relación con el nuevo Adán, y en su cooperación con el Redentor.

En el Norte de África Tertuliano (+ c. 222), en su controversia con el gnóstico Marción), afirma que María es Madre de Cristo porque ha sido engendrado en su seno virginal.

En el siglo III se comienza a utilizar el título Theotókos (Madre de Dios). Orígenes (+ c. 254) es el primer testigo conocido de este título. En forma de súplica aparece por primera vez en la oración Sub tuum praesidium, que –como hemos dicho anteriormente- es la plegaria mariana más antigua conocida. Ya en el siglo IV el mismo título se utiliza en la profesión de fe de Alejandro de Alejandría contra Arrio.

A partir de aquí cobra universalidad y son muchos los Santos Padres que se detienen a explicar la dimensión teológica de esta verdad -San Efrén, San Atanasio, San Basilio, San Gregorio de Nacianzo, San Gregorio de Nisa, San Ambrosio, San Agustín, Proclo de Constantinopla, etc.-, hasta el punto de que el título de Madre de Dios se convierte en el más usado a la hora de hablar de Santa María. La verdad de la maternidad divina quedó definida como dogma de fe en el Concilio de Éfeso del año 431.

Las prerrogativas o privilegios marianos

La descripción de los comienzos de la devoción mariana quedaría incompleta si no se mencionase un tercer elemento básico en su elaboración: la firme convicción de la excepcionalidad de la persona de Santa María -excepcionalidad que forma parte de su misterio- y que se sintetiza en la afirmación de su total santidad, de lo que se conoce con el calificativo de “privilegios” marianos.

Se trata de unos “privilegios” que encuentran su razón en la relación maternal de Santa María con Cristo y con el misterio de la salvación, pero que están realmente en Ella dotándola sobreabundantemente de las gracias convenientes para desempeñar su misión única y universal. Estos privilegios o prerrogativas marianas no se entienden como algo accidental o superfluo, sino como algo necesario para mantener la integridad de la fe.

San Ignacio, San Justino y Tertuliano hablan de la virginidad. También lo hace San Ireneo. En Egipto, Orígenes defiende la perpetua virginidad de María, y considera a la Madre del Mesías como modelo y auxilio de los cristianos.

En el siglo IV, se acuña el término aeiparthenos —siempre virgen—, que S. Epifanio lo introduce en su símbolo de fe y posteriormente el II Concilio Ecuménico de Constantinopla lo recogió en su declaración dogmática.

Junto a esta afirmación de la virginidad de Santa María, que se va haciendo cada vez más frecuente y universal, va destacándose con el paso del tiempo la afirmación de la total santidad de la Virgen. Rechazada siempre la existencia, de pecado en la Virgen, se aceptó primero que pudieron existir en Ella algunas imperfecciones.

Así aparece en San Ireneo, Tertuliano, Orígenes, San Basilio, San Juan Crisóstomo, San Efrén, San Cirilo de Alejandría, mientras que San Ambrosio y San Agustín rechazan que se diesen imperfecciones en la Virgen.

Después de la definición dogmática de la maternidad divina en el Concilio de Éfeso (431), la prerrogativa de santidad plena se va consolidando y se generaliza el título de “toda santa” –panaguía-. En el Akathistos se canta “el Señor te hizo toda santa y gloriosa” (canto 23).

A partir del siglo VI, y en conexión con el desarrollo de la afirmación de la maternidad divina y de la total santidad de Santa María, se aprecia también un evidente desarrollo de la afirmación de las prerrogativas marianas.

Así sucede concretamente en temas relativos a la Dormición, a la Asunción de la Virgen, a la total ausencia de pecado (incluido el pecado original) en Ella, o a su cometido de Mediadora y Reina. Debemos citar especialmente a S. Modesto de Jerusalén, a S. Andrés de Creta, a S. Germán de Constantinopla y a S. Juan Damasceno como a los Padres de estos últimos siglos del periodo patrístico que más profundizaron en las prerrogativas marianas.

Reflexiones sobre el verdadero ecumenismo – Católicos Firmes en su Fe

Reflexiones sobre el verdadero ecumenismo – Católicos Firmes en su Fe

Cuestionamiento de los protestantes – I – Noticias Biblia católica

Cuestionamiento de los protestantes – I – Noticias Biblia católica

LOS HOMBRES MAS GRANDES DE LA BIBLIA FUERON HECHOS EN EL DESIERTO

No temas ir a Egipto

Y Dios prosiguió: «Yo soy Dios, el Dios de tu padre. No temas bajar a Egipto, porque allí te convertiré    en una gran nación. Génesis 46:3

(Versión Biblia Latinoamericana)
No hay cristiano que no tenga que pasar por Egipto para ser el siervo que Dios quiere que sea, increíblemente en el desierto fueron forjados los hombres que la historia cataloga como los mejores cristianos de la biblia.
Tenemos un Abraham que fue sacado de tu tierra y de su parentela al lugar que Dios tenía destinado para él, pero antes de llegar debía de pasar por el desierto, Dios solamente le dijo que le llevaría a una tierra que fluía leche y miel pero no le dijo donde se encontraba esa tierra, así que tuvo que pasar por el desierto para poder experimentar las bendiciones del Padre.
Un José, que fue vendido por sus hermanos a causa de la envidia de estos, que fue llevado a Egipto como esclavo y antes de llegar a ser el segundo en la tierra de Egipto tuvo que pasar por el desierto para ser forjado con un corazón perdonador.
Un Moisés que para llegar a ser el hombre más manso de la tierra, Dios lo llevó al desierto para forjar su carácter, ser el mejor líder del Antiguo Testamento y sacar de la esclavitud al pueblo escogido por Dios.
En fin, todos los personajes que tú ya conoces que han atravesado desiertos, no físicos, sino mas bien espirituales para poder llegar a ser parte de la historia y hacer cambios en la vida de las personas.
En ocasiones nos preguntamos porque Dios nos lleva por desiertos en nuestras vidas y cuál es el propósito de Él para hacernos pasar por el dolor tan inmenso que eso significa.
Un desierto muchas veces es a través del silencio de Dios en nuestras vidas, Dios está probando que tan fiel eres aunque no te conteste esa petición que Él sabe que lo necesitas pero que aun no es el tiempo de dártelo.
Los desiertos de la vida nos hacen madurar, nos enseñan a ser mejores en la vida cristiana, además de recordarnos que el camino no es fácil, la misma palabra de Dios revela que hemos de ser probados como el oro fino, hemos a ley, de ir al desierto para ser probados y ser formados en esas áreas de nuestras vidas que Dios quiere tratar con ellas y nosotros no le hemos permitido aun hacerlo.
No tengas miedo de ir a Egipto, pasar por ese desierto, que si bien es cierto no será fácil, pero con la ayuda de Dios has de poder sobrellevar toda prueba que pueda ponerse por enfrente tuyo.
El desierto es sinónimo de “Universidad de Dios”, algo así como la evaluación final para poder optar a un grado académico espiritual más alto del que puedas gozar actualmente, que no entiendes porque Dios te lleva por ahí si te encontrabas bien, pero que sabes que debes de aprobarlo para ser mejor cada día.
Cuando Dios te envíe a uno de los tantos desiertos que tiene preparados para tu vida no olvides que lo único que quiere es probar tu fidelidad, tu persistencia, tu fe en Él, probarte como al oro fino y hacerte madurar cada vez más.
¿En qué ayuda ir a Egipto, a ese desierto tan duro? En que al salir de ahí seremos usados por Dios, Él nos hará una gran nación, seremos más fuertes para enfrentar a nuestro enemigo que es el diablo, seremos mejores cristianos y con ese desierto ayudaremos a otros que aún van comenzando en la vida cristiana.
Así que no te preocupes del desierto que tengas que pasar, que Dios te envíe un pasaje a Egipto para que conozcas el desierto de cerca… que no te preocupe porque lo único que Dios busca de ti es hacerte mejor cada día.
LOS HOMBRES MAS GRANDES DE LA BIBLIA FUERON   HECHOS EN EL DESIERTO

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MURIO O NO NUESTRA SEÑORA.MARIA SANTISIMA?

¿Murió la Virgen María?
La Virgen murió a causa del ardoroso amor de Dios y del vehemente deseo y contemplación intensísima de las cosas celestiales
Autor: P. Miguel Ángel Fuentes, V.E. | Fuente: El Teólogo Responde
Reverendo Padre: la duda que tengo es acerca de la muerte de la Virgen María: ¿fue sólo una dormición?, ¿qué dice la doctrina de la Iglesia? Espero su respuesta. Gracias.

Para responder a su pregunta hay que distinguir entre “muerte” y “corrupción en el sepulcro”. La muerte es la separación del cuerpo y del alma; en cambio la corrupción del sepulcro es la resolución del cuerpo en polvo. Cristo murió, pero no conoció la corrupción del sepulcro, cumpliéndose lo del Salmo 15,10: “No permitirás que tu Santo vea la corrupción”.

¿Murió la Virgen? El primero que parece dudar de esto fue San Epifanio, aunque, como él mismo dice, no se atreve a decir ni que sí ni que no. Ya en el siglo IV existía la tradición según la cual la Virgen no murió sino que subió a los cielos sin morir. Esta tradición ha tenido seguidores en diversos momentos de la historia eclesiástica.

Sin embargo, según G. Alastruey (“Tratado de la Virgen Santísima”, BAC, Madrid 1945, pp. 405 y siguientes), para sólo citar uno de los más relevantes mariólogos, la verdadera doctrina (que debe tenerse “como teológicamente ciertísima”) es que la Virgen María murió verdaderamente.

Esta es la sentencia más firme y que tiene el aval de una segura tradición tanto latina como griega, incluso con autores ortodoxos (San Agustín, San Juan Damasceno, San Andrés de Creta, San Juan de Tesalónica, Nicolás Cabasilas, etc.). En cuanto a San Epifanio, hay que tener en cuenta que no niega la muerte sino que solamente afirma que sobre esto nada dice la Escritura.

Lo mismo dice la tradición litúrgica. En el “Misal Romano” se leía en la Misa de la Asunción: “ya que la Madre de Dios salió de este mundo conforme a la condición de la carne mortal”. En el Misal actual no se menciona la muerte sino sólo la inmunidad de la corrupción en el sepulcro.

La palabra “dormición”, que se usa principalmente en la Iglesia griega no debe llevarnos a confusión pues significa la muerte de la Virgen María.

Las razones teológicas que se dan al respecto son:

1) Convenía que María, para conformarse con su Hijo, padeciera la muerte, y así por la muerte pasara a la gloria, a fin de que no pareciera de mejor condición la Madre que el Hijo.

2) La verdad de la Encarnación se corrobora más por la muerte de María; pues si convenía que Cristo muriera para confirmar la fe de la Encarnación, y así no se dudara de que era hombre verdadero, igualmente convenía que muriera su madre, para que no se pensase que había nacido de mujer inmortal.

3) Además la Virgen fue constituida por Dios cooperadora en la obra de la Redención humana. Mas porque la obra de la redención del género humano se llevó a cabo por la muerte de Cristo, así convenía que la Virgen se asociara a su muerte.

4) Como dice San Pedro Canisio: para consuelo nuestro cuando nos toque el duro trance de la nuestra muerte.

¿De qué género de muerte murió la Virgen Santísima? La Virgen no murió ni por martirio ni por muerte violenta; tampoco de enfermedad o vejez. Los teólogos afirman comúnmente que la Virgen murió a causa del ardoroso amor de Dios y del vehemente deseo y contemplación intensísima de las cosas celestiales. Así sostuvieron San Jerónimo, el abad Guerrico, San Alberto Magno, Dionisio el Cartujano, Santo Tomás de Villanueva, Bossuet, etc.

En cambio, la Virgen María no estuvo sujeta a la corrupción del sepulcro. Esto es tradición unánime de la Iglesia. San Andrés de Creta dice: “Como no se corrompió el útero de la que dio a luz, así ni la carne de la que murió… El parto eludió la corrupción, y el sepulcro no admitió la extrema corrupción de la muerte”. Y Santo Tomás de Villanueva: “No es justo que sufra corrupción aquel cuerpo que no estuvo sujeto a ninguna concupiscencia”.

Comentarios al autor

Para una información más completa acerca de la Santísima Virgen, visita la sección de Mariología

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La Asunción es un mensaje de esperanza que nos hace pensar en la dicha de alcanzar el Cielo, la gloria de Dios y en la alegría de tener una madre que ha alcanzado la meta a la que nosotros caminamos.

Este día, recordamos que María es una obra maravillosa de Dios. Concebida sin pecado original, el cuerpo de María estuvo siempre libre de pecado. Era totalmente pura. Su alma nunca se corrompió. Su cuerpo nunca fue manchado por el pecado, fue siempre un templo santo e inmaculado.

También, tenemos presente a Cristo por todas las gracias que derramó sobre su Madre María y cómo ella supo responder a éstas. Ella alcanzó la Gloria de Dios por la vivencia de las virtudes. Se coronó con estas virtudes.

La maternidad divina de María fue el mayor milagro y la fuente de su grandeza, pero Dios no coronó a María por su sola la maternidad, sino por sus virtudes: su caridad, su humildad, su pureza, su paciencia, su mansedumbre, su perfecto homenaje de adoración, amor, alabanza y agradecimiento.

María cumplió perfectamente con la voluntad de Dios en su vida y eso es lo que la llevó a llegar a la gloria de Dios.

En la Tierra todos queremos llegar a Dios y en esto trabajamos todos los días. Esta es nuestra esperanza. María ya ha alcanzado esto. Lo que ella ha alcanzado nos anima a nosotros. Lo que ella posee nos sirve de esperanza.
María tuvo una enorme confianza en Dios y su corazón lo tenía lleno de Dios.

Ella es nuestra Madre del Cielo y está dispuesta a ayudarnos en todo lo que le pidamos.

Un poco de historia

El Papa Pío XII definió como dogma de fe la Asunción de María al Cielo en cuerpo y alma el 1 de noviembre de 1950.

La fiesta de la Asunción es “la fiesta de María”, la más solemne de las fiestas que la Iglesia celebra en su honor. Este día festejamos todos los misterios de su vida.

Es la celebración de su grandeza, de todos sus privilegios y virtudes, que también se celebran por separado en otras fechas.

Este día tenemos presente a Cristo por todas las gracias que derramó sobre su Madre, María. ¡Qué bien supo Ella corresponder a éstas! Por eso, por su vivencia de las virtudes, Ella alcanzó la gloria de Dios: se coronó por estas virtudes.

María es una obra maravillosa de Dios: mujer sencilla y humilde, concebida sin pecado original y, por tanto, creatura purísima. Su alma nunca se corrompió. Su cuerpo nunca fue manchado por el pecado, fue siempre un templo santo e inmaculado de Dios.

En la Tierra todos queremos llegar a Dios y por este fin trabajamos todos los días, ya que ésa es nuestra esperanza. María ya lo ha alcanzado. Lo que ella ya posee nos anima a nosotros a alcanzarlo también.

María tuvo una enorme confianza en Dios, su corazón lo tenía lleno de Dios. Vivió con una inmensa paz porque vivía en Dios, porque cumplió a la perfección con la voluntad de Dios durante toda su vida. Y esto es lo que la llevó a gozar en la gloria de Dios. Desde su Asunción al Cielo, Ella es nuestra Madre del Cielo.

Sugerencias para vivir la fiesta:

  • Tener una imagen de la Virgen María en el momento de la Asunción y poner junto de ésta un florero para repartir una flor con un letrero de una virtud propia de la Virgen para que cada uno medite en esta virtud y deposite la flor.
  • Coronar a la virgen María poniéndole una corona y explicando al mismo tiempo por que llegó al Cielo en cuerpo y alma.
  • Llevar y ofrecer flores a la Virgen.
    Rezar el Rosario en familia con mucha devoción.
  • Cantar la canción a la Virgen María “¿Quién será esa mujer?”
  • LA SANTA BIBLIA,QUE ES ?


    LA BIBLIA

    • A. ¿Qué es la Biblia? Planteamientos judeo cristianos.
    • B. Interpretación bíblica.
    • C. Inspiración divina de la Biblia.

    A. ¿Qué es la Biblia

    1. ¿Qué es la Biblia? Se llama Biblia al conjunto de textos inspirados por Dios para conducir a los hombres al cielo. Los libros anteriores a Jesucristo forman el llamado antiguo testamento.
    Los demás textos son el nuevo testamento. La inspiración divina de la Biblia está avalada por las tradiciones judeo cristianas.

    2. ¿Qué dicen los judíos respecto a la biblia? Los judíos sólo aceptan como inspirados los libros del antiguo testamento. Suelen entenderlos bastante literalmente y con rigor en aplicaciones detalladas.

    3. ¿Qué dicen los protestantes respecto a la biblia? En la teoría protestante todavía imperan los lemas de “sola scriptura” y “libre examen”, que rechazan la Tradición y Magisterio eclesiástico, para afirmar que cada uno interprete la Biblia a su manera. Por esto han surgido numerosas divisiones en el protestantismo. Sin embargo en la práctica, los protestantes interpretan la Biblia según la tradición de su rama religiosa, y según las explicaciones de sus dirigentes. Es lógico que sea así.

    4. ¿Qué dicen los ortodoxos respecto a la biblia? En general, los ortodoxos coinciden con los católicos en su visión de la Biblia.

    5. ¿Qué dicen los católicos respecto a la biblia? Los católicos aceptan también que la Biblia es inspirada por Dios. En cuanto a la interpretación bíblica, los católicos siguen la Tradición, y el Magisterio del Papa.

    B. Interpretación de la Biblia

    1. ¿La Biblia necesita interpretación? Cualquier persona al leer un libro lo comprende de una manera que puede ser diferente al modo de entenderlo de otro lector. Esto es correcto también al leer la Biblia. Sin embargo, puede suceder que alguna lectura obtenga conclusiones opuestas a lo que Dios quiere decirnos. Por esto, conviene que además de las opiniones personales, exista una interpretación auténtica que garantice la fidelidad al deseo divino. Entre los católicos, esta tarea la realiza el Magisterio del Papa, de acuerdo con la Tradición.

    2. ¿Por qué los católicos tienen esta interpretación auténtica? Porque Jesucristo prefirió esta manera de actuar; y así lo recoge la misma Biblia:

    o Jesucristo eligió a Pedro como cabeza y pastor de su Iglesia y le dijo: “todo lo que ates sobre la tierra quedará atado en los cielos, y todo lo que desates sobre la tierra quedará desatado en los cielos” (Mt 16, 19). (Sin referencias a la Biblia).
    o Jesús confirma y mejora al antiguo testamento. Sin embargo, en sus indicaciones a los Apóstoles nunca habla de seguir la Biblia, sino de predicarle a Él, sus enseñanzas.
    o Jesucristo dijo a los Apóstoles: “Id, pues, y haced discípulos a todos los pueblos, bautizándoles en el nombre del Padre y del Hijo y del Espíritu Santo; y enseñándoles a guardar todo cuanto os he mandado” (Mt 28, 19-20). (Cuanto os he mandado oralmente pues así enseñó Jesús).
    o Jesucristo no quiso dejar ningún texto escrito, sino que prefirió elegir a sus Apóstoles como transmisores de su doctrina con la ayuda del Espíritu Santo. Las enseñanzas de Cristo son igual o más importantes que las contenidas en el antiguo testamento. Y el Señor prefirió transmitirlas oralmente dando así una categoría decisiva a la Tradición y al Magisterio de la Iglesia. Jesús no quiso escribir, prefirió dejarnos a Pedro.

    3. ¿No es raro que unos hombres interpreten la palabra de Dios? No es raro, si estos hombres han recibido el mandato divino de obrar así, enseñando a todas las gentes. Además, el Papa y los obispos mantienen -lógicamente- un exquisito respeto hacia los textos bíblicos, estudiando bien su contenido; y al dar una interpretación actúan bajo la guía del Espíritu Santo y del mismo Jesucristo que cuida de su Iglesia: “Sabed que yo estoy con vosotros todos los días hasta el fin del mundo” (Mt 28, 19-20).

    4. ¿No es mejor que cada uno interprete la Biblia a su manera? Esto no es conveniente, pues con gran facilidad cada uno puede entender lo que le parezca tomando un texto aquí o allá, sin tener en cuenta otros textos bíblicos y otras enseñanzas de Jesucristo. Cada uno inventaría su propia religión en la que él sería quien dictara las normas. Y una religión inventada por uno mismo sin duda es falsa.

    5. ¿Por qué Dios ha preferido actuar así? El Señor ha querido unir la Bibla a la Tradición y al Magisterio, buscando el bien del hombre:

    o La soberbia y autosuficiencia hacen mucho daño al hombre. Fue el pecado del diablo que quiso independizarse de Dios. Nosotros no somos dioses sino criaturas, y la autonomía respecto a Dios nos destroza. Por esto, el Señor previene el orgullo y prefiere que no sea cada uno quien se autodiseñe la Biblia.
    o Dios creó al hombre como ser social: “No es bueno que el hombre esté solo” (Gn 2, 18). Tampoco el hombre se autosalva, sino que conviene a la naturaleza humana avanzar hacia el Señor con la colaboración de otros hombres. Otros hombres le bautizan y confiesan. Otros hombres le ayudan a entender la Biblia.

    6. ¿Algún ejemplo de interpretación bíblica? En el antiguo testamento se prescriben algunas normas limitadas a una época o situación concreta. En el nuevo testamento se corrigen algunas. Otras se han modificado posteriormente. Con esto no se actúa contra la Biblia, sino a favor de su interpretación adecuada, buscando realizar lo que Dios desea, distinguiendo lo que debe hacerse siempre, de lo que sólo eran normas circunstanciales y transitorias.

    7. ¿Un ejemplo? En el antiguo testamento estaba ordenado: lapidar a las adúlteras, no comer carne de cerdo, sacrificar dos corderos cada día, realizar la circuncisión (esto era muy importante), etc. En el nuevo testamento, se lee como Dios insta a Pedro a modificar algunas cosas, sobre todo el cambio tan grande de suprimir la circuncisión. Reunidos los apóstoles con Pedro decretaron: “Hemos decidido el Espíritu Santo y nosotros no imponeros más cargas que las necesarias: abstenerse de lo sacrificado a los ídolos, de la sangre, de los animales estrangulados y de la fornicación. Obraréis bien al guardaros de estas cosas” (Hch 15, 28-29). Este texto bíblico muestra como el Señor guía a los apóstoles. Aquí, el antiguo y nuevo testamento se oponen aparentemente, pero sigue siendo Dios quien guía a su pueblo, antes mediante Moisés, luego con Pedro, ahora mediante el Papa. Es el estilo divino de actuar.

    8. ¿La Iglesia católica prohíbe reflexionar en la Biblia? No, no. La lectura y meditación de la Biblia está muy recomendada en la Iglesia católica, siempre que uno la lea con deseo de orar, aprender y acercarse a Dios. Sobre todo es muy aconsejable leer los evangelios.

    C. Inspiración de la Biblia

    1. ¿Qué significa que la Biblia es inspirada por Dios? La inspiración divina de la Biblia significa que Dios mismo es el autor principal de estos libros, aunque utilizó para escribirlos un instrumento humano. El autor humano escribe con su estilo, pero bajo la inspiración divina, de modo que lo escrito realmente es palabra de Dios.

    2. ¿Cómo se sabe que la Biblia está inspirada por Dios? Esta inspiración se conoce por dos motivos principales:

    o El Señor al dirigirse a los hombres añade a sus palabras unos hechos portentosos -milagros- que testifican esas frases como divinas.
    o La Tradición y el Magisterio transmiten esos textos como auténticos, diferenciándolos de otros libros.

    3. ¿Qué milagros ha habido? En el antiguo testamento se narran bastantes milagros, sobre todo en torno a Moisés. En el nuevo testamento son muy conocidos y abundantes los milagros de Jesucristo. También se recogen hechos portentosos de los Apóstoles. Actualmente, sigue habiendo milagros de vez en cuando.

    Calmando las tempestades – Católicos Firmes en su Fe

    Calmando las tempestades – Católicos Firmes en su Fe

    HEME AQUI SEÑOR ,TAL COMO SOY

    “Señor, otra vez me tienes aquí, ante Ti. Con mis pecados, con mis debilidades, con mi cansancio, con mis penas, con los sufrimientos de las personas que viven a mi lado o tal vez lejos. Pero es hermoso saber que me escuchas, que me consuelas, que me ayudas, que me levantas, que me perdonas.

    Vale la pena este pequeño sacrificio que Te ofrezco por el mundo, por quienes sufren sin sentido, por quienes lloran sin consuelo, por quienes callan porque piensan que nadie les escucha, por quienes mueren y van a tu presencia.
    Sé que mi oración es pequeña y pobre. Tú sabes que no tengo un corazón contemplativo. Pero quisiera que estos momentos, por encima de mi sequedad  y de las miserias que habitan aun en mi , fuera esta la oportunidad de que hagas en este indigno pecador  una renovación de ese sí que te di, hace ya años, para seguirte, para estar contigo, para ayudar a mis hermanos, que son también tuyos.
    Perdona si no alcanzo a decirte algo más profundo . Sé que me conoces y sabes que no llego a más en estas circunstancias. Pero me alegra mucho ver que estás entre nosotros, que no abandonas a tu pueblo, que buscas al perdido, que perdonas al que cae por culpa del pecado.

    Aquí me tienes. Dispón de mi vida, de mi tiempo, de mis ilusiones, de mi mente, de mi corazón, para lo que sea. Cuenta también con mis trabajos,esfuerzos y disposicion, hoy en esta capilla, mañana en cualquier lugar donde me lleves.

    Y permíteme que te diga, nuevamente, que TE AMO , con un corazón contrito y cansado por el paso del tiempo, pero todavía con esa fuerza que Tú me das, para seguir adelante, al menos durante las próximas horas, en este camino maravilloso que recorro tras tus huellas”.

    Carta de un sacerdote Católico al New York Times

    Asunto: Carta de un sacerdote Católico al New York Times

    Querido hermano y hermana periodista:

    Soy un simple sacerdote católico. Me siento feliz y orgulloso de mi vocación. Hace veinte años que vivo en Angola como misionero.

    Me da un gran dolor por el profundo mal que personas que deberían de ser señales del amor de Dios, sean un puñal en la vida de inocentes. No hay palabra que justifique tales actos. No hay duda que la Iglesia no puede estar, sino del lado de los débiles, de los más indefensos. Por lo tanto todas las medidas que sean tomadas para la protección, prevención de la dignidad de los niños será siempre una prioridad absoluta.

    Veo en muchos medios de información, sobre todo en vuestro periódico la ampliación del tema en forma morbosa, investigando en detalles la vida de algún sacerdote pedófilo. Así aparece uno de una ciudad de USA, de la década del 70, otro en Australia de los años 80 y así de frente, otros casos recientes… Ciertamente todo condenable! Se ven algunas presentaciones periodísticas ponderadas y equilibradas, otras amplificadas, llenas de preconceptos y hasta odio.

    ¡Es curiosa la poca noticia y desinterés por miles y miles de sacerdotes que se consumen por millones de niños, por los adolescentes y los más desfavorecidos en los cuatro ángulos del mundo! Pienso que a vuestro medio de información no le interesa que yo haya tenido que transportar, por caminos minados en el año 2002, a muchos niños desnutridos desde Cangumbe a Lwena (Angola), pues ni el gobierno se disponía y las ONG’s no estaban autorizadas; que haya tenido que enterrar decenas de pequeños fallecidos entre los desplazados de guerra y los que han retornado; que le hayamos salvado la vida a miles de personas en México mediante el único puesto médico en 90.000 km2, así como con la distribución de alimentos y semillas; que hayamos dado la oportunidad de educación en estos 10 años y escuelas a más de 110.000 niños…

    No es de interés que con otros sacerdotes hayamos tenido que socorrer la crisis humanitaria de cerca de 15.000 personas en los acuartelamientos de la guerrilla, después de su rendición, porque no llegaban los alimentos del Gobierno y la ONU. No es noticia que un sacerdote de 75 años, el P. Roberto, por las noches recorra las ciudad de Luanda curando a los chicos de la calle, llevándolos a una casa de acogida, para que se desintoxiquen de la gasolina, que alfabeticen cientos de presos; que otros sacerdotes, como P. Stefano, tengan casas de pasaje para los chicos que son golpeados, maltratados y hasta violentados y buscan un refugio.

    Tampoco que Fray Maiato con sus 80 años, pase casa por casa confortando los enfermos y desesperados. No es noticia que más de 60.000 de los 400.000 sacerdotes, y religiosos hayan dejado su tierra y su familia para servir a sus hermanos en una leprosería, en hospitales, campos de refugiados, orfanatos para niños acusados de hechiceros o huérfanos de padres que fallecieron con Sida, en escuelas para los más pobres, en centros de formación profesional, en centros de atención a cero positivos… o sobretodo, en parroquias y misiones dando motivaciones a la gente para vivir y amar.

    No es noticia que mi amigo, el P. Marcos Aurelio, por salvar a unos jóvenes durante la guerra en Angola, los haya transportado de Kalulo a Dondo y volviendo a su misión haya sido ametrallado en el camino; que el hermano Francisco, con cinco señoras catequistas, por ir a ayudar a las áreas rurales más recónditas hayan muerto en un accidente en la calle; que decenas de misioneros en Angola hayan muerto por falta de socorro sanitario, por una simple malaria; que otros hayan saltado por los aires, a causa de una mina, visitando a su gente. En el cementerio de Kalulo están las tumbas de los primeros sacerdotes que llegaron a la región…Ninguno pasa los 40 años.

    Y que decir de la Madre Teresa de Calcuta y su comunidad.

    No es noticia acompañar la vida de un Sacerdote “normal” en su día a día, en sus dificultades y alegrías consumiendo sin ruido su vida a favor de la comunidad que sirve.

    La verdad es que no procuramos ser noticia, sino simplemente llevar la Buena Noticia , esa noticia que sin ruido comenzó en la noche de Pascua. Hace más ruido un árbol que cae que un bosque que crece.

    No pretendo hacer una apología de la Iglesia y de los sacerdotes. El sacerdote no es ni un héroe ni un neurótico. Es un simple hombre, que con su humanidad busca seguir a Jesús y servir sus hermanos. Hay miserias, pobrezas y fragilidades como en cada ser humano; y también belleza y bondad como en cada criatura…

    Insistir en forma obsesionada y persecutoria en un tema perdiendo la visión de conjunto crea verdaderamente caricaturas ofensivas del sacerdocio católico en la cual me siento ofendido.

    Sólo le pido amigo periodista, busque la Verdad, el Bien y la Belleza.

    Eso lo hará noble en su profesión.

    En Cristo,

    P. Martín Lasarte sdb

    Ya era hora de que llegara un correo como éste, que en verdad vale la pena reenviar….esperemos que todos los católicos podamos hacer un poco de contra-peso…no solo con reenviar este correo, sino con nuestro ejemplo de vida.

    NO PIDAS A DIOS QUE GUIE TUS PASOS SI NO TIENES LA INTENCIÓN DE MOVER TUS PIES…

    Existen cuatro cosas en la vida que no se recuperan: Una piedra, después de haber sido lanzada; Una palabra, después de haberla dicho; Una oportunidad, después de haberla perdido; pero sobre todo El tiempo, después de haber pasado!!

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